La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld






descargar 94.41 Kb.
títuloLa evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld
página4/4
fecha de publicación25.03.2017
tamaño94.41 Kb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4

FORMAS DE NOTIFICACION DE DEMANDA
La primitiva "in ius vocato" fue reemplazada en primer término por la "litis denuntiatio”, en la que el actor comparecía ante el juez a quien va a conocer en la demanda, registrándola en su oficina, corriéndosele traslado al "reus", que en la primera época se llevó a cabo personalmente por el demandante en presencia de testigos y, a partir del siglo lV, con intervención de un funcionario provisto del "ius acta conficiendo”.

El demandado tenía un plazo de cuatro meses para comparecer ante el juez, bajo apercibimiento de seguir el juicio en su rebeldía.

A partir del siglo V, se instaura el procedimiento por "libellus", que se practicaba en casos particulares de la época clásica, y es generalizada por una Constitución de Zenón, constituyendo la única forma de citación que se conoce en el derecho Justiniano comprendiendo: a) El "libelluis conventionis”, o de demanda, que consiste en la exposición sumaria de los hechos, solicitando al juez que se cite al demandado. Si prima facie se considera procedente la pretensión y si no contiene nada contrario a los principios del derecho y la moral, lo hace llegar por medio de un auxiliar suyo al “executor” al demandado a quien cita "conventio" ante su tribunal; b) El "libellus contradictionis”, o de defensa, debe presentarse dentro del lapso de diez días, que Novela 53, lo elevó a veinte previa caución que debía prestar al recibir el "libellus conventionis ", de comparecer ante el "iudex". Si no comparecía era declarado rebelde, perdiendo el derecho de interponer recurso de apelación contra la sentencia, sólo podía oponer un recurso llamado de “oposición”.

Otra forma de notificación de demanda es el procedimiento por "rescripto”, en la cual el actor no se presenta ante el magistrado, que debía intervenir según las reglas de competencia, sino que ocurre directamente ante el Emperador, para que le designe un juez, que lo hace mediante un “rescripto”, que debía ser notificado al demandado "editio rescripti" (Novela 131).

PRUEBAS
Luego de la "conventio" y la "contradictio", tanto las partes como los abogados que las asisten, deben prestar ante los Santos Evangelios, según una Constitución de Justiniano, el “iusiurandum calumniae", es decir, el juramento de que no litigan maliciosamente.

Rigen en esta época los medios de prueba, vigentes en el anterior procedimiento, pero el criterio del derecho romano   bizantino, en punto a la apreciación de la prueba, se traduce en un marcado disfavor contra la testimonial, que contrasta con la preferencia por la escrita, cuyo progreso se debe a la influencia de los derechos orientales, en particular del greco   egipcio. Además en el Código Justiniano, se reproduce una Constitución de Constantino del año 334, que dice: "Del mismo modo mandamos que ningún juez consienta que en causa cualquiera, se admita el testimonio de un solo testigo, aunque brille con la dignidad de la preclara curia", lo que equivale a la consagración lisa y llana de la regla "test¡ unus testinullus”.

En lo que respecta a la prueba documental se distinguieron tres clases a saber: a) Documentos extendidos por oficiales públicos provistos del "tus actorum conficiendorum" (derecho de levantar actas), como las "acta", "gesta", etc., que producen plena y perpetua prueba "publica fides" sobre los hechos y declaraciones que contienen, b) los "instrumenta publice confecta" o documentos públicos propiamente dichos, otorgados en el “foro”, o plaza pública ante quienes desempeñaban funciones análogas a la de los actuales notarios   "tabelliones" , que hacían fe bajo la condición de que fueran confirmados por ellos bajo juramento prestado “apud acta" ante el magistrado y c) los documentos privados "cautiones", “chirographa”, etc., otorgados directamente por los particulares, aunque con frecuencia en presencia de testigos que, cuando actuaban en número de tres por lo menos, hacían que el instrumento se considerara cuasi público, adquiriendo el mismo valor que los redactados ante los “tabeliones”.

En cuanto a las presunciones o indicios, se generalizan las presunciones “iuris, con la distinción entre las "iuris tantum" y las "iuris et de iure", según que admitan o no prueba en contrario.
SENTENCIA
Una vez producidas todas las pruebas, y siempre que alguna de las partes no solicitare otra diligencia, y estando registradas todas las actuaciones del juicio en un protocolo, el juez va a dictar sentencia. Excepcionalmente en supuestos dudosos y/o cuando no se creyera en condiciones de resolver la cuestión planteada, podía remitir para el pronunciamiento de la sentencia al Emperador, a quien correspondía decidir por sí o mediante su cancillería, sobre la base de un "relatio”, es decir síntesis de los hechos alegados y resultado de; a prueba, que le elevaba el funcionario judicial, la sentencia se dictaba mediante un "rescripto", contra el que no cabía ningún recurso.

En los supuestos ordinarios, el juez antes de dictar sentencia definitiva, debe consultar a sus “adsessores", sobre cuyo cargo y funciones nos informan el Digesto y el Código Justiniano. Además, sin perjuicio de considerar las opiniones de los juristas que los litigantes hayan aportado al juicio, recogiéndolas según toda probabilidad fuera del tribunal, en donde las presentaban por escrito en documentos "testationes", sellados por testigos. La sentencia debía reunir requisitos de forma, como ser:

no podía ser pronunciada sin previo examen y mediatación del asunto controvertido, redactándosela por escrito en liberlo que, salvo alguna excepción  magistrados de la categoría de los “illustres”- debía ser leído personalmente por el juez a las partes, luego de lo cual no podía introducirse modificación en su texto. En lo que hace al contenido, ya hemos advertido la atenuación de los efectos de la “'plus petitio" pudiendo ser condenado el demandado a una suma menor a la reclamada y además puede ser condenado el actor, cuando ha mediado una demanda reconvencional ("mutuae petitiones”). Además, debe pronunciarse expresamente el juez en su sentencia sobre el pago de las costas judiciales, bajo pena de tener que satisfacerlas personalmente (Epitome de una Constitución griega de Zenón del año 487).

El efecto más importante de la sentencia es de transformar el hasta entonces, asunto litigioso en "res iudicata ", resolviendo con fuerza de verdad legal.
RECURSOS
El recurso de apelación contra la sentencia definitiva es una de las innovaciones de este período procesal, subsistiendo como remedio excepcional la "integrum restitutio”:

Los recursos pueden clasificarse en esta época en "ordinarios"; como ser la “appellatio” y la “consultatio" o consulta y entre los extraordinarios la "supplicatio" o súplica y la "integrum restitutio”.

La "appellatio", sólo puede interponerse contra las sentencias definitivas, es decir, l as que ponen término al proceso, cuando han sido, pronunciadas en juicio contradictorio y no contra las que resuelven cuestiones del proceso, como ser las interlocutorias, ni las dictadas en rebeldía de la parte demandada, supuesto en el que sólo éste podía oponer el recurso de oposición.

El recurso de apelación podía interponerse por las partes oralmente en el momento de tomar conocimiento de la sentencia, o posteriormente por escrito, mediante los "libelli appellatorii”, que debían presentarse dentro de un plazo máximo que en el Código y el Digesto era de dos o tres días útiles y las Novelas elevaron a diez días continuos.

La interposición de la apelación producía el efecto de suspender la ejecución de la sentencia, hasta el pronunciamiento del superior. Justiniano redujo el número de apelaciones a dos, pues anteriormente podían deducirse tantas como grados existieran en la escala jerárquica de los órganos judiciales. Además se vuelve al régimen de "rescripto" de Diocleciano, que era menos severo en las sanciones contra el apelante temerario, sancionado en la época de Constantino.

El apelante vencido, debía abonar al vencedor el cuádruplo de las costas procesale, que le hubiere ocasionado la segunda instancia (Constitución de Diocleciano).

El otro recurso ordinario fue la "consultatio", o sea la remisión hecha por el juez a un tribunal imperial o al mismo Emperador, para que éste, previo estudio, decidiera directamente un “resicripto", inapelable, como se hizo referencia anteriormente.

El recurso extraordinario de la "supplicatio", producía los mismos efectos que la “apellatio" y era la súplica que podía dirigirse al Emperador, contra la sentencia pronunciada en grado de apelación por el prefecto del pretorio, respecto de la cual no cabía la "appellatio” por cuanto este actuaba corno "vice principi", es decir, en lugar del "Imperator”.

VIAS DE EJECUCION



Una vez que ha quedado firme la sentencia, el plazo dentro del cual había de tener lugar la ejecución "tempus indicati" fue al principio de dos meses y de cuatro en la época de Justiniano, según Constituciones recogidas en el Código, de los años 529 y 531 respectivamente.

Al lado de la ejecución patrimonial, sobrevive la que se lleva a cabo sobre la persona del deudor, aunque sujeta, a partir del siglo IV, a ciertas restricciones, como la que prohibe el encierro del deudor en la cárcel privada del acreedor, ordenando si reclusión en prisiones públicas como ocurrió desde los Emperadores Valentiniano, Teodosio y Arcadio, o decretando su sumisión a la custodia y vigilancia “custodia militaris", de funcionarios a las órdenes del juez, quedando siempre la posibilidad de que el deudor se sustrajera a la ejecución por medio de la "cessio bonorum" o de un "moratorim”, solicitado al Príncipe.

Subsiste en esta época el procedimiento individual y colectiva de la "bonorum venditio”, con las características de la "bonorum distractio", es decir, que los bienes del deudor no se remataban en block, sino al detalle y cuando en la subasta no hubiesen concurrido postores o habiéndolos, la postura mayor no alcanzare a cubrir la deuda, el ejecutante podía hacerse adjudicatario de la cosa, solicitando al magistrado la llamada "impretratio dominii”  de la impetración del derecho de dominio  , es decir, que ella fuera entregada en pago de la deuda, entendiéndose que ha transigido, no conservando derecho alguno contra el deudor.
REPRESENTACION PROCESAL
Es en este período el Derecho Procesal romano, que surge la representación procesal mediante los cognitores que eran agentes designados en forma solemne en presencia de la otra parte y el procurador, que se nombra para el proceso sin emplear palabras solemnes, incluso sin la presencia, ni el conocimiento por parte del adversario. Estos representantes, debieron prestar cauciones en estos supuestos: Representación del demandado: a) por "cognitor": "cautio indicatum solvi” , prestada por el “dominus (representado), b) por “procurator": "cautio indicatum solvi”, prestada por el procurator (representante). Representación del actor: a) por "cognitor" ninguna medida especial, b) por “procurator": “cautio de rato", prestada por el procurator. Como se advierte, cuando quien actúa por medio de representantes es el demandado, la caución a prestar es siempre la misma. Lo que se explica, porque tanto en uno como en otro caso, se extinguirá la acción para el actor, por aplicación del principios “bis de cadem re ne sit actio”, interesándole, en consecuencia que la sentencia se cumpla, lo que logran por medio de lo “cautio indicatum solvi", es decir, la promesa de que la sentencia será cumplida, hecha por el representado, en el caso del "cognitor” " y por el representante en el del "procurador”. Cuando era el actor quien actuaba por representación, sólo se exigía caución cuando actuara un "procurator” y era la "cautio de rato" o "cautio ratam rem dominum habiturum", es decir la promesa de que el representado “dominus” ratificaría lo actuado por él y que ninguna caución se exigiera ni del representante, ni del representado en el caso del "cognitor", pues esta designación se había hecho de un modo solemne, y no podía dejar dudas de la representación invocada.


1   2   3   4

similar:

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconEl origen de nuestros municipios se remonta al derecho romano, cuya...

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconClasificación del derecho romano y derecho de personas

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconReflexiones en torno a la trascendencia del principio de Estado de...

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld icon1. 2 lugar que ocupa el derecho procesal penal dentro del universo...

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconEntiendo que la evolución de nuestro Derecho Procesal Penal ha sido...

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconLa presente ponencia fue presentada para su publicación, en las memorias...

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconTema el derecho objetivo: caracteres esenciales. Iusnaturalismo,...

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconFuentes del Derecho Romano

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconBolilla I – Historia y Fuentes del Derecho Romano

La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld iconUnidad I conceptos generales del derecho romano






© 2015
contactos
ley.exam-10.com