La evolucion del derecho procesal en el derecho romano por L. Carlos rosenfeld






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LA EVOLUCION DEL DERECHO PROCESAL EN EL DERECHO ROMANO

POR L. CARLOS ROSENFELD



En el Derecho Romano, vigente en Roma desde la fundación de la ciudad, que según Varrón habría ocurrido en el siglo VIII a. de C.  Específicamente el 21 de abril del año 753 a. C.  hasta la muerte de Justiniano, acaecida en el año 565 de nuestra era, rigieron dos sistemas, que se califican respectivamente del "ordo iudiciorum privatorum "  orden u ordenamiento de los juicios privados- vigente de los orígenes hasta, la época de Diocleciano (año 284 de nuestra era) y período de la "extraordinaria cognitio" o “cognitio extra ordinem”  conocimiento fuera del orden   que se impuso como sistema procesal, a partir de Diocleciano y Maximiano, es decir con posterioridad al año 284 d.C.

A su vez, dentro del primero de los mencionados, pueden distinguirse dos períodos, respectivamente calificados de procedimiento de las acciones de la ley   "legis actiones" – en vigencia desde los primeros tiempos de Roma hasta mediados del siglo II a.C., y de procedimiento formulario – “per formulam"  , que se tuvo aplicación, desde esta última época hasta fines del siglo III d. C.

Ambos períodos se caracterizan por ofrecer un rasgo común, que consiste en la división del proceso en dos etapas, de la primera de las cuales se dice que tiene lugar "in iure", lo que significa que se desarrolla ante un magistrado, que obra en nombre del Estado y cuya función se reduce a autorizar y dirigir el proceso, indicando la norma aplicable al caso, y la segunda "apud iudicem", o in iudicio, que se desarrolla ante un árbitro  iudex o arbiter , o un jurado compuesto por varios de ellos, quienes invisten el carácter de órganos del Gobierno, sino son simples particulares, a quienes se encomienda la misión de recibir la prueba de las alegaciones de las partes y de expresar su opinión sobre el asunto en una sententia".

En el Derecho Romano, las normas sobre procedimiento, estaban incluidas dentro de la rama de “Derecho privado", a diferencia de lo que ocurre en las legislaciones positivas, que regulan al Derecho Procesal, dentro del sector del "Derecho Público". Y todo se debió a la particular concepción que tuvieron los romanos sobre la relación del derecho subjetivo y la acción, en razón de considerar a esta última, como el elemento dinámico de la defensa judicial. Por eso no decían los romanos: “tengo un derecho”, sino simplemente "tengo una acción". Y así se ha dicho, sobre todo con referencia al período de la época clásica, que "el derecho romano, es más que un sistema de derechos subjetivos, un sistema de acciones". Y uno de los jurisconsultos más importantes del derecho romano  Gayo  nos dice en sus Insti­tuciones que “todo el derecho que usarnos se refiere a las personas, o a las cosas o a las acciones”.

El medio ordinario que el ordenamiento jurídico pone a disposición de los particulares para la defensa de sus derechos, es la acción, que las Institutas de Justiniano las define: “mas, la acción no es otra cosa que el derecho de perseguir en juicio lo que a uno se le debe".

Pero con la actio no se agotan los medios jurídicos que sirven de tutela en Roma, en virtud de existir medios o medidas extraordinarias, emanados del “imperium " de los magistrados, como ser los “interdictos”, las "missiones in possesionem”, etc. con que se provee a la tutela de ciertas situaciones jurídicas de hecho.

La particular concepción de la "actio", determinó la inexistencia de clasificación de acciones. Las hoy corrientes entre los romanistas, son, en rigor producto de la labor de la jurisprudencia posclásica de los siglos, IV y V d.C., cuando no de las elaboraciones de las escuelas jurídicas del medioevo, especialmente las de los glosadores y posglosadores.
En general se han aceptado las siguientes clasificaciones: a) Las que partiendo de la naturaleza del derecho subjetivo que se pretende tutelar, distingue entre las acciones "in rem" (cales) que son acciones sobre o contra la cosa y las “in personam” (personales), que son contra o sobre la persona.

Las primeras tienen como antecedente, los derechos absolutos o de señoría del “pater familias”, sobre las personas y las cosas sujetas a su potestad en "condictiones”. b)

Consideradas las acciones desde el punto de vista del objeto o fin que con ellas se persiguen las fuentes, especialmente justinianeas, las reipersecutorias, las penales y las mixtas, según que dicho objeto consista en la restitución de una cosa o el resarcimiento del daño sufrido, en la imposición de una pena pecuniaria al autor de un delito o conjuntamente en uno u otro objeto respectivamente. c) Contempladas las acciones, desde el punto de vista del interés que se trata de proteger, distínguense en Roma las “populares” de las "privadas". Llámanse populares a aquellas acciones, dispuestas para la defensa de un interés público, que pueden ser intentadas, por quien quiera desee hacerlo aunque no fuese el directamente damnificado, por ejemplo la alteración dolosa de un Edicto del Pretor, denominada "actio de albo corrupto". En cambio se califica de privadas a las acciones concedidas a los particulares para la defensa de sus intereses de los negocios jurídicos que protegen se distinguen las "actiones de stricti iuris "  de estricto derecho   de las "bona fide ", es decir, de buena fe.

Las primeras son las emanadas del "ius civile ", es decir negocios jurídicos que sólo podrán efectuar los ciudadanos romanos, en los que predominaba el rigorismo y ritualismo formal y en donde la manifestación de voluntad no tenía trascendencia, es decir, que los vicios de consentimiento, dolo, error y violencia, no podían ser alegados por la parte damnificada. En cambio en las acciones que protegen negocios de "bona fidei", emanaban generalmente del Derecho de Gentes y Pretoriano y en los cuales estaban implícitamente sobreentendidas las excepciones de los vicios de consentimiento y que fueron la exceptio doli, quod metus causa, y propter errorem, en razón que en estos negocios jurídicos, tenían preeminencia la voluntad y su manifestación a diferencia de los negocios de "stricti iuris, en las que sólo se consideraba su formalismo y solemnidad. e) Consideradas las acciones desde el punto de vista del tiempo, durante el cual pueden ser ejercidas se distinguieron en el derecho antiguo y en el clásico, las acciones perpetuas de las temporales, según que su ejercicio, no estuviese sujeto a plazo alguno, o bien que no pudiesen ser intentadas después de un cierto término. En el derecho antiguo y en el clásico, todas las acciones civiles fueron perpetuas, es decir que no se extinguían por el transcurso del tiempo, situación que perduró hasta el período posclásico, cuando una constitución de los emperadores Teodosio II y Honorario del año 424, fija un plazo general de prescripción de treinta años para toda clase de accione. En lo que respecta a las acciones honorarias, es decir las introducidas por los magistrados, el término de prescripción es de un año generalmente. Estas serían las acciones más importantes emanadas del ius Civile. Consideradas las acciones desde el punto de vista de la fuente de donde procede la protección de los derechos, encontramos las Acciones pretorianas, que generalmente resuelven situaciones de hecho, o de derecho civil (Ius Civile), pero en las cuales falta alguno de los requisitos exigidos para la concesión de la respectiva actio. Entre las más importantes encontramos: acciones útiles, ficticias, con transposición de sujetos, etc.

Las características del primero de los sistemas procesales en el Derecho Romano, determinó la existencia de dos clases de funcionarios, los que intervenían en la etapa "in iure' y los de la etapa "apud iudicem ".

En la primera de las etapas, los funcionarios fueron los que rigieron los destinos políticos de Roma, como ser el Rey, el Cónsul hasta el año 367 a. de C., época en que se crea la Pretura, perdiendo los cónsules el ejercicios de la "iuris dictio " en el orden civil y sólo participaron de aquellos actos judiciales formales, o sea en los actos de jurisdicción voluntaria.

Estos funcionarios pueden ser calificados de ordinarios, pero también intervinieron en la etapa "in iure " magistrados extraordinarios: "interrex, dictador, los tribuni militum cunsulari potestate y los decenviri legibus seribundis, en cuya época (años 451/50 a. de C.) se dictó la primera ley escrita para los Romanos: "Las XII Tablas".

Todo esto sin perjuicio de los funcionarios menores, como ser los ediles curules, etc. La segunda fase del proceso, se celebraba ante un "iudex o arbiter ", que era un simple particular y que no dependía del Gobierno Romano, debiendo ser elegidos de la clase senatorial en un principio, para posteriormente a partir de los Gracos  tribunos de la plebe  pudieron serlo también los de la clase ecuestre

Estos jueces, denominados "iudex" o "arbiter", podían ser uno o varios y entre los más importantes se destacaron los "tres arbitri ", los "recuperatores ", los que formaban los colegios de los "decemviri stlitibus indicandis" de los "cemtumviri " y de los "tresviri Capitales”.

Suprimida la división del pleito en las dos fases "in iure " y "apud iudicem", desaparece también la distinción entre los "magistrados " provistos de "imperium " y que representan la intervención del Estado en la administración de justicia y los "iudices ", simples ciudadanos a quienes se encargaba de dictar sentencia en cada litigio. Y es a partir de Dioclesiano que el pleito se sustancia, ante un órgano, que representa al Estado. En el Bajo Imperio (284 d. de C.), desaparecen los jueces privados y en el orden jerárquico aparecen el Emperador, los praefecti (urbi, praetorio, annonae, vigilum), en la diócesis los “vicarii” y los "rectores” en las provincias.
SISTEMAS PROCESALES
El procedimiento "per legis actiones ", representa, en el orden cronológico el primer sistema de Enjuiciamiento en Roma, puede corresponde al período histórico del derecho quiritario, de cuyas características más notables participa y en particular de su solemnidad y ritualismo, debiendo adaptarse todo litigio a uno de los cinco módulos de la ley, en razón de haber existido cinco esquemas preestablecidos, que se traducían siempre en un complicado ritual compuesto de gestos simbólicos y palabras solemnes y sacramentales. Y era tal la rigidez que nos informa Gayo, de que una de las razones por las que se llamó a tales esquemas acciones de la ley, fue porque se amoldaban a los términos de las leyes, debiendo cumplirse con el rigor que se observaban aquéllas. De ahí añade, quien al reclamar por una cepas cortadas, usaba en su acción la palabra "cepas"  vite  , dijeran los juristas que perdía el pleito, pues la ley de las XII Tablas en virtud de la cual competía la acción de las cepas cortadas, hablaba no de "viibus succisis", sino genéricamente de "arborius succisis" (árboles cortados).

La etapa in iure, se preparaba con la "in ius vocatio " o citación en justicia y concluye con la constitución del proceso o "litis contestatio ".

La in ius vocatio, era un acto enteramente privado, que debía cumplir el mismo actor, sin intervención de la autoridad judicial y según la Ley de las XII Tablas, es el demandante dondequiera que encuentre a su contrario, incluso en la vía pública se dirige a él en términos consagrados - certa verba , invitándolo a concurrir ante el magistrado. Si se rehusa toma testigos y se apodera de él y si trata de huir, tiene el derecho de emplear la fuerza, colocándole una soga alrededor del cuello. Por razones de humanidad la Ley Decemviral estableció que si el demandado era un anciano o enfermo el actor debía proporcionarle un caballo o una litera. Además, el demandado podía evitar la citación, ofreciendo un "vindex” o garante o bien abandonando la cosa litigiosa.

La presencia de las dos partes en esta etapa era imprescindible pues no se conocía la rebeldía "in iure”. Asimismo el litigio no quedaba trabado si no cumplían las partes personalmente con todos los ritos exigidos por la ley, en razón que no estaba admitido el derecho de representación. Sobre los casos que excepcionalmente estaba admitido "agere alieno nomine ", nos informan las Institutas de Justiniano, cuando dicen que eran aquellos en que se obraba “pro populo", “pro libertate", “pro tutela” y "ex lege Hostilia".

Del primero no hablaban las fuentes, pero se interpretó en la expresión "agere pro populo", el ejercicio de aquellas acciones populares a que anteriormente se hizo referencia.

El "agere pro libertate ", tiene lugar en el supuesto del "adsertor libertatis'', representante necesario en una causa de libertad del esclavo (ej. "manumissio vindicta”). El ' agere pro tutela” es el supuesto de la actuación del tutor a favor de los intereses del menor y, en el último de las excepciones es

cuando una persona que hallándose prisionera del enemigo o fuera de Roma es demandada y un tercero atiende su defensa, lo que hoy se entendería por "gestión de negocios".

Una vez que las dos partes están en presencia del funcionario, el demando puede optar por dos vías: o bien se produce la llamada "confessio" es decir acepta la razón del contrario y por lo tanto concluye el pleito, adjudicándole a la parte actora lo que reclama. Si por el contrario tiene lugar la "infitiatio”, es decir, si el demandado niega la pretensión deducida, el asunto se remite al iudex que corresponda.

La institución del "iudex", no se producía de inmediato, si no había que esperar un plazo de treinta días, plazo establecido por la Lex Pinaria de principios de la República, con la excepción de la "actio per iudicis postulatio", en que la designación se hacía de inmediato.

Transcurrido ese término las partes debían volver "in iure" a cuyo efecto aseguran este nuevo comparendo por medio de garantes "los vades". En este momento concluidas las formalidades, los litigantes tomaban a sus asistentes como testigos, dirigiéndose a ellos en los siguientes términos: “teste estote" (sed testigos) a cuyo acto se denomina "litis contestatio ".

Concluida esta etapa, las partes deben comparecer ante el iudex. Si llegado el día indicado al efecto, uno de los litigantes no comparece se lo espera hasta el mediodía, pasado lo cual se dicta sentencia en favor del que ha comparecido, por entenderse que quien no comparece es porque no le asiste razón.

Pero la corriente, es la comparecencia de ambas partes, quienes harán una exposición sumaria de lo que ha ocurrido en la anterior etapa, a lo cual se debe añadir una exposición contradictoria de los respectivos abogados que se llama "causae peroratio", o desarrollo de la causa, para posteriormente examinarse las pruebas ofrecidas y por fin el "iudex " emite su sentencia.

De los cinco modos de proceder en juicio  por apuesta sacramental, por petición del juez, por emplazamiento, por aprehensión corporal y por toma de prueba , las tres primeras persiguen un reconocimiento o declaración del derecho controvertido, es decir son acciones declarativas y las dos últimas, persiguen la efectivización del derecho reconocido, o sea son acciones ejecutivas. .
EL SACRAMENTUM
La “legis actio sacramenti", fue la que tuvo la más amplia y general aplicación y se considera la más antigua de las acciones de la ley. Su rasgo más característico consiste en que lleva aparejada una pena pecuniaria, contra el litigante temerario, que no alcanza a producir ante el juez, la prueba del derecho invocado ante el magistrado  in iure . Dicha pena que se llamaba "sacramentum" consistía en una multa a favor del erario romano y ascendía a 500 ases cuando el valor del litigio era superior a mil ases y de 50 ases cuando el valor fuese menor y cuando se discutiesen cuestiones sobre la libertad de las personas. Las partes se obligaban a pagarla en la iniciación del proceso, asegurándolas mediante cauciones o garantes llamados

“praedes sacramenti”

Otra característica era la de ser una acción abstracta, en la que los litigantes no indicaban “in iure” el fundamento o causa de sus pretensiones.

Tiene, por otra parte esta acción dos manifestaciones, representadas por la legis actio sacramenti in rem (acción por apuesta sacramental sobre la cosa  acción real) y la legis actio sacramenti in personam (acción por apuesta sacramental sobre la persona  acción personal).
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