Intentar es conseguir -pide y se te dará-Esther y Jerry Hicks






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títuloIntentar es conseguir -pide y se te dará-Esther y Jerry Hicks
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fecha de publicación03.07.2016
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Invitado: ¿Qué puedo hacer individualmente cuando vuelvo a mi país para ver a mi gente, cuya mayoría profesa una religión que está siendo malinterpretada y que está bajando la vibración de la sociedad?

Abraham: Decimos esto a todos los maestros y las personas que ayudan a elevar el nivel de Conciencia, y tú sin duda eres una de ellas: Si tu vibración está aquí en un lugar de conocimiento y de confianza y sintiéndote bien, y tienes un discípulo que está en la desesperación y el miedo, por buenas que sean tus palabras, no podrá oírlas porque la diferencia vibratoria es muy grande.

De modo que lo que has de hacer es acomodarte a un lugar que sea más apto para ti y confiar. Ahí es cuando llega la esperanza. Has de confiar en que los maestros que están más cerca, en cuanto a las vibraciones, de donde ellos están, pueden captar su atención y conseguir que escuchen. Entonces, esos maestros más cercanos a donde se encuentra ahora la mayoría podrán captar su atención y conseguir que los escuchen...

¡Esta es la Primera Línea del pensamiento! En otras palabras, este campo, aunque es muy satisfactorio para ti, no lo es tanto para la mayoría. En la Primera Línea nunca hay una mayoría, pero eso no significa que el lugar donde están los demás no sea bueno. No te castigues por no estar siempre feliz cuando estás aquí. Haz las paces con el lugar donde te encuentras, y todo te irá mejor.

De modo que esto es lo que les diríamos si estuviéramos hablando con ellos. Intentaríamos tranquilizarlos, decirles que lo están haciendo bien. No los condenaríamos diciéndoles que están atrasados o en la oscuridad. No los etiquetaríamos con la marca de vibración inferior. Diríamos que es una vibración diferente. Diríamos que todavía están preguntando.

Daríamos un paso atrás y reconoceríamos quiénes son realmente: todavía están buscando.

No hay un solo estilo de vida correcto en este planeta. Es decir, no vamos a empezar a promulgar que nuestro método de enseñanza es más eficaz, más valioso, más poderoso, más importante o más correcto que el de «Sai Baba», sólo que es diferente.

Invitado: Muchas gracias, aprecio lo que me habéis dicho.

Abraham: De nada.
Quiere un millón de dólares sin ganárselos
Invitado: Hola, Abraham. Os he oído decir en varias cintas que no vivimos en un mundo asertivo [dogmático], que podemos atraer todo lo que queramos a través de nuestros pensamientos. Entonces...

Abraham: No hay aserciones [absolutas].

Invitado: ¿Cómo puedo equilibrar querer atraer todo lo que deseo a mi vida sin tener que hacer o convertirme en algo diferente? Quiero crear un millón de dólares, pero no quiero trabajar para conseguirlos.

Abraham: Tu afirmación tiene mucho sentido y es muy interesante, porque lo que estás diciendo es: «Quiero un millón de dólares, sé que hay formas de conseguirlo, pero no quiero usarlas». Por lo tanto, lo que estás diciendo es: «Quiero esto, pero no quiero esto», y esa no es una forma muy poderosa de vivir, porque de entrada estás planteando una contradicción.

Luego lo suavizas diciendo: «Quiero un millón de dólares, y quiero encontrar un modo que sea compatible para recibirlo». En eso hay menos resistencia. «Quiero un millón de dólares, y sé que hay muchas personas que tienen un millón de dólares, que lo han conseguido de un modo que a mí no me resultaría incómodo». Pero luego dices: «Quiero un millón de dólares, pero no tengo nadie de quién heredarlo», o «Quiero un millón de dólares, pero nadie que conozco va a morir y me los va a dejar en herencia...» En otras palabras, tienes que dejar esa contradicción.

Cuando hablas de lo que quieres y de por qué lo quieres, suele haber menos resistencia que cuando hablas de lo que quieres y de cómo lo vas a conseguir. Porque cuando planteas preguntas para las que no tienes respuesta, como el cómo, dónde, cuándo y quién, se crea una vibración contradictoria en tu interior que ralentiza todo el proceso.

Siente lo libre de resistencia que está esta afirmación: «Sin duda debe haber muchas personas en este planeta que tienen un millón de dólares, e incluso más, que en algún momento estuvieron donde yo estoy ahora. Querían conseguirlo, pero no tenían ni idea de cómo iban a hacerlo».

Palabras como/e y confianza son muy molestas en ciertos niveles, pero queremos explicar su valor, porque aunque no sepas cómo, dónde, cuándo o quién, si sabes qué y has hablado del por qué lo quieres y has practicado ese pensamiento hasta el punto en que te empieza a resultar familiar, lo que va a pasar es que las cosas que anteriormente no podían sucederte... empiezan a suceder. Ideas que jamás se te hubieran ocurrido, ahora empiezan a llegar a tu mente, relaciones con personas a las que antes no tenías acceso... ahora empiezan a producirse.

Y cuando consigas tu millón y muchos más, te preguntarás dónde estaban antes.

Invitado: Me preguntaba si en realidad estaba intentando crear algo demasiado grande, y que como el espacio entre lo que deseo y donde estoy es excesivo, eso podría estar causándome sufrimiento.

Abraham: Bueno, sin duda, un millón de dólares no es demasiado grande respecto a donde estás. No es excesivo. Un día Esther estaba escuchando las palabras que eligió un empresario multimillonario: « ¡Oh, esto es impresionante! Es un éxito seguro. Es el edificio más sensacional que he construido jamás. Estamos construyendo el edificio más bonito de Chicago. Es majestuoso. ¡Ah, sí! Esa persona es amiga mía». Mientras es-cuchaba, se daba cuenta de que él lo había descubierto. Ahora bien, es criticado por la mayor parte del mundo, pero ¿sabes qué? ¡No le importa! Ha desarrollado una relación entre lo que quiere y el lugar donde se encuentra.

Incluso cuando lo que quería y el lugar donde estaba no coincidían, no le oirías jamás decir lo contrario. Es decir, él sigue contando la historia del modo en que quiere que sea, y el Universo sigue concediéndoselo. También hay todo tipo de personas que dicen: «Es un fanfarrón. Por supuesto, él puede hablar así, es multimillonario». Y nosotros decimos que no siempre lo ha sido. Él hablaba de ese modo y luego se convirtió en lo que hablaba.

No tienes por qué seguir su estilo de vida o su personalidad, pero sí los principios del éxito que descubrió: Has de hablar de lo que quieres. Has de decir cómo quieres que sea. No puedes enfrentarte a la realidad tal como es y hacer que cambie. Has de enfrentarte a partes de la realidad que te gustan y rellenar los huecos con lo que surja de tu imaginación o de tus expectativas.

De modo que aquí estás, tienes muchas cosas buenas en tu vida, que puedes resaltar, hablar, apreciar y hacer listas. Haz listas de los Aspectos Positivos, y conseguirás un Torrente de Apreciación. Busca lo bueno adondequiera que mires, y siéntete bien siempre que puedas.

Luego tienes metas, y no sabes cómo vas a conseguirlas. Entonces, llena eso de imaginación, visualización, e incluso finge, y luego, cuando empieces a hacerlo, tendrás un sueño que te hará sentirlo más real. O conocerás a alguien que está viviendo de ese modo. O encenderás la televisión y alguien estará hablando como habías imaginado. O cogerás un libro, o escucharás una entrevista... Es decir, el Universo te ayudará a ese encuentro con la vibración que hayas conseguido.

El Universo no entiende la diferencia entre alguien que tiene un millón de dólares y alguien que se siente como si tuviera un millón de dólares. Cuando te sientes como si lo tuvieras, emites tal vibración que la Ley de la Atracción hace que sintonices con el tipo de cosas que deseas. Eso funciona así tanto si estamos hablando de relaciones como de crear imperios o atraer gente para que te ayude en tus negocios... No importa de qué se trate: has de encontrar la vibración, y luego practicarla hasta que la vibración de tu deseo supere a la de la duda. Cuando eso sucede, ¡bum! Sucede. Y luego te preguntas: « ¿Dónde había estado hasta ahora?»

Dices: «Sabía que estabas en camino. Podía sentirte. Al principio, sólo tenía la esperanza de que estabas ahí. Pero al final, empecé a confiar realmente en que así era. Luego, no hace mucho, sabía que estabas allí, y [plaf], allí estabas». Pero las cosas que deseas no pueden llegar hasta que alcanzas ese conocimiento, y este conocimiento no llega fácilmente porque has estado practicando el no conocimiento.

Con frecuencia no estás dispuesto a admitir cómo te sientes porque te preocupa lo que dirá otra persona sobre cómo te sientes. Realmente, has de llegar al punto en que no hables demasiado con personas que no te entienden. Debes hablar con aquellos que sí te entienden, o al menos seguir tus propios consejos.

Jerry escribió una conferencia hace algunos años en la que decía: Guárdate tus ideas hasta que las hayas desarrollado por completo, porque veía a muchas personas a las que estaba aconsejando en los negocios, que se entusiasmaban con sus ideas, pero al ser nuevas para ellas, no las habían practicado lo suficiente y no tenían fuerza. Eran una tentativa que asomaba desde su interior (y él sabía que podían seguir adelante o no), luego se marchaban a casa y hablaban con alguien de su nueva idea antes de que ésta realmente se hubiera afianzado en ellos. Las dudas y comentarios negativos de la otra persona activaban la antigua vibración de esta persona, y entonces todo había terminado, debido a que la semilla de su abundancia económica no había germinado lo bastante como para tener unas buenas raíces.

No hay razón para que experimentes menos de lo que de-seas. Si tienes la capacidad de imaginarlo, este Universo tiene la de concedértelo. Saber esto, saber que lo quieres, pedirlo, es el Paso Uno y el Paso Dos, porque has pedido y el Universo te ha dado. Ahora no has de interponerte en su camino y dejar-le actuar.

Hay una cosa más que queremos transmitirte: cuando dices que quieres un millón de dólares pero que no quieres trabajar para conseguirlo, creemos que ahí es donde se cruza tu propósito: no te gusta hacer las cosas que crees que se han de hacer para conseguirlo, pero por otra parte crees que no podrás obtenerlo de otro modo. Ahí está la contradicción.

Lo que le estás diciendo al Universo es: «Haz este imposible». De modo que lo que has de hacer es encontrar un modo de que no sienta que es imposible. Investiga un poco. Observa cuántas formas distintas hay de conseguir dinero. En otras palabras, date alguna razón para creer que es posible conseguirlo.

Invitado: Muy bien. Muchas gracias.

Abraham: De nada.
¿Tenemos alguna responsabilidad de salvar a los demás?

Invitado: Mi pregunta es sobre la responsabilidad. Os he oído decir que nuestra única responsabilidad es la de cuidar de nosotros mismos; sin embargo, ¿no tenemos ninguna responsa-bilidad de ayudar a las personas a las que podemos ayudar?

Abraham: Nos encanta la brillante selección de palabras que has utilizado. «¿No tenemos ninguna responsabilidad de ayudar a las personas a las que podemos ayudar?» Si tú estás vibrando aquí y ellos vibran allí, no tienes mucho que ofrecerles. En otras palabras, si no se encuentran en algún lugar dentro de tu ámbito vibratorio, no podrán oírte.

Por lo tanto, un maestro, un guía, un sanador, alguien que puede ayudar, sólo es eficaz en la medida en que puede captar la vibración de la persona a la que pretende ayudar. Entonces, tendrás que ajustar tu vibración, aproximándola todo lo que puedas, sin perder tu centro. Se trata de estar sintonizado con las vibraciones de la Energía que utilizarás para ayudarles, sin salir de ella.

De modo que la «responsabilidad» de todo esto (puede que no te guste esto por la pregunta que has hecho, pero te lo hemos de decir de todos modos) en realidad reside en la Ley de Atracción. A veces la gente habla de justicia o de injusticia.

Nosotros decimos que nunca hay injusticia, porque nunca le puede pasar algo a alguien que no concuerde con la vibración que está emitiendo. El mayor valor que puedes ofrecer a los de-más (llámalo responsabilidad si te place) es ayudarles a entender que son los creadores de su propia experiencia, y que están ofreciendo una vibración, y que ésta es la que atrae los resultados que experimentan. Luego enseña a través de la claridad de tu ejemplo.

Invitado: ¿Cómo lo llamaríais entonces? Si no puedo llamarlo responsabilidad, ¿cómo lo llamaríais vosotros?

Abraham: Enseñar a través de la claridad del ejemplo. Lo llamaríamos reconocimiento compasivo del poder de todos. Lo llamaríamos sintonización con quien yo soy para ver la belleza y el poder de todas las personas a las que enfoco. Lo llamaríamos sintonización con la Fuente y entendimiento del poder personal.

Lo llamaríamos creencia en tu habilidad para conseguir cualquier cosa que desees. Lo llamaríamos el poder de ver lo que vales, aun cuando no lo ves. Lo llamaríamos el poder de conocer tu prosperidad, aun cuando no puedes pagar tus recibos. Lo llamaríamos el poder de pensar en otro de la mejor manera posible para tí para poder conectarte con la Fuente y colmar a la otra persona desde tu punto de ventaja. Lo llamaríamos la utilización más responsable y compasiva que existe en el Universo de la Fuente de Energía.

Invitado: Gracias.
¿Tienen que sufrir influencias los niños para que se sientan inapropiados?

Invitada: Buenos días y muchas gracias, Esther, Jerry y Abraham.

Hace unos diez meses que escuché por primera vez una grabación vuestra, y desde entonces mi vida ha cambiado. Mi pregunta es: ¿dónde estabais durante mi vida?

Abraham: En un depósito vibratorio (¡risas!) del otro lado de la cortina, esperando a que la descorrieras.

Invitada: Por supuesto que conocía esa respuesta porque siempre estoy escuchando vuestras cintas, por así decir. Bueno ahí va: en la última conversación que tuvimos hace un par de semanas dije que no quería regresar aquí, y vosotros respondisteis,

«¡Oh, oh! ¡Mala suerte! No tienes elección».

Abraham: ¿Dónde está el transcriptor? (¡risas!) Estás parafraseando, por supuesto.

Invitada: Sí.

Abraham: Bueno, esto es lo que realmente quisimos decir. Tienes razón. Invitada: Sí, sí. De modo que, antes de venir a esta experiencia, dije: «Quiero venir a esta vida, a este mundo, y sintonizar con esta vibración para crear una vida fabulosa». Luego vengo aquí, como decís, y al final termino en este (muchas veces, no siempre) entorno increíblemente negativo que me hace (co-moquiera que funcione) olvidar todas las cosas maravillosas que sabía antes de venir. De modo que yo...

Abraham: Entendemos. De vez en cuando tenemos esta conversación con diferentes personas, y siempre apreciamos que haya alguien que tiene este pensamiento tan intenso que nos con-ceda una oportunidad para volver a explicarlo quizá de formas nuevas.

Antes de que vinieras a este cuerpo físico no estabas diciendo: «Voy a saltar a esta realidad tiempo-espacio y podré encontrar mi camino en ese difícil entorno». Estabas deseando venir. Te sentías muy segura.

Esa es la diferencia entre ese sentimiento de seguridad —el sentimiento de confianza y entusiasmo— y el sentimiento de miedo. Te cuesta recordar la confianza desde tu lugar actual en el miedo, o recordar la alegría desbordante y la pasión desde la rabia. Son vibraciones distintas.

Podríamos hablar largo y tendido, y no conseguiríamos ningún progreso, porque cuando sólo puedes ver el mundo como un lugar cruel, como un lugar negativo, como un lugar malvado, como un lugar incómodo o como un lugar poco amable..., cuando te has estado centrando en eso (y con buenas razones; no estamos sugiriendo que te lo has inventado para castigarte), no puedes oír hablar de lo contrario.

Sin embargo, todavía queremos decirte que al menos aceptes como valor aparente que estabas en esa vibración de entusiasmo cuando tomaste la decisión de venir al mundo físico. Así que te dices: «Muy bien, consigo venir. Estaba entusiasmada entonces. Quería venir. ¿Por qué he cambiado?» Lo que queremos decirte es que has cambiado porque estabas rodeada de otras personas que ya habían olvidado que lo que importa es cómo se siente cada cual; que ya habían empezado a utilizar situaciones externas y guías internas para ayudarlas a tomar decisiones respecto a cómo les gustaría vivir con sus pensamientos.

Hace uno o dos días, Esther encendió la televisión para probar las nuevas antenas parabólicas de su nuevo autocar monstruo, y vio a un psicólogo televisivo que aconsejaba a un joven. Su actuación era tan bestial que tuvo que apagar la televisión. Este terapeuta»estaba acosando a este joven (que de niño había tenido relaciones sexuales con otro niño). Luego, años más tarde, había mentido respecto a este tema en un detector de mentiras, y ahora alguien le estaba acosando. ¿Por qué no había admitido su acción incorrecta? Sin duda, ese acto hubiera supuesto el primer paso en todo eso.

Esther apagó la televisión y se dio la vuelta. Se puso a pensar: Hay demasiadas reglas, demasiados modos de pensar preestablecidos sobre cómo debemos actuar, demasiadas personas dis-puestas a considerarte inapropiado si no pasas por el aro de la forma en que ellas creen que has de hacerlo para que ellas se sientan mejor... Se ha separado a demasiadas personas de su sentido de Bienestar.

Esther hubiera deseado poder meterse en la televisión, rodear al joven entre sus brazos y decirle: «No escuches, ¡no eres mala persona!» Deseaba con todas sus fuerzas poder decirle que esa persona no sabía quién era, que no la escuchara.

Nuestra respuesta es que demasiadas personas han empezado a escuchar a las personas de autoridad que las rodean, en lugar de escuchar al Guía interno con el que todos nacéis. Ahora, la siguiente pregunta lógica debería ser: « ¿No debería estar organizado de modo distinto? ¿No debería manifestarse nuestro Guía con mayor claridad?» Nosotros decimos que tu Guía es muy claro: sabes lo que te hace sentirte bien. Sabes lo que te hace sentirte mal. Puedes recordar algunos de tus re-cuerdos más antiguos y revivir el primer sentimiento de que se te encogiera el estómago cuando alguien te señaló diciéndote que no eras apropiado.

Imaginamos que muchos de los que estáis sentados aquí estáis haciendo listas de ese tipo de experiencias, en las que, poco a poco, alguien intentaba convenceros de que no erais buenos. Y en todos los casos se trataba de alguien que también se había convencido a sí mismo de que no era bueno.

Lo que queremos decir es que nacisteis con un sistema de Guía, y lo que ahora escuchamos de muchos de vosotros es: «Pero, ¿por qué no lo he utilizado?» Sin embargo, en lugar de oír eso preferiríamos escuchar: «Voy a utilizar el sistema de

Guía interior con el que he nacido». Entonces, lo que sucede es que te sitúas en ese lugar de poder personal de donde has sacado toda esta experiencia de contraste, y desde el que has lanzado cohetes increíbles de deseos para tu futuro. Pero ahora, a medida que os vais sintonizando, la mayoría decís: «Casi todo lo que dije ayer fue horrible, ahora puedo valorarlo, porque tengo la claridad para desear. Ahora soy el receptor de lo que he deseado, y mi vida es mucho mejor debido a esto de lo que hubiera sido de otro modo».

De modo que la conversación que queremos mantener contigo no es sobre si el sistema es correcto o no lo es (Lo es).

La conversación que queremos entablar es: « ¿Cómo puedo en mi momento presente acortar el abismo entre lo que pido y lo que recibo? ¿Cómo puedo llegar a confiar tanto en las leyes del Universo y ser tan consciente de mi vibración que me baste con esperar el Bienestar para que éste fluya hacia mí?

Cuando lo consigues, vuelve tu entusiasmo. Así es como se sienten los niños pequeños. Obsérvalos. Jerry y Esther es-tuvieron en un restaurante de comida rápida de la cadena

Subway en Oregón, hace un par de días. Esther estaba haciendo cola, y Jerry se había sentado en uno de los reservados y estaba disfrutando de ese momento mientras observaba a Es-ther, que seguía en la cola, y también a una familia que hacía cola delante de ella. Estaba el padre y la madre (que tenía a un bebé en los brazos), y una niña que parecía tener unos cuatro años.

La niña notó que a Jerry le había caído simpática, le miró y le sonrió. Él le devolvió la sonrisa. Luego la niña se escondió detrás de un mostrador y asomó la cabeza mirándole. Entonces él se escondió detrás de su sombrero. Ella se volvió a esconder, ahora detrás de una mesa. Luego aulló como un gato y ladró como un perro. Cuando sus padres ya estaban recogiendo sus bocadillos para marcharse, mientras miraban hacía otro lado, la pequeñeces apresuró hacia Jerry, pero él no se levantó. La niña le acarició la espalda, le apoyó la cabeza en el hombro, le dio un abrazo muy apretado y se marchó.

Esther le dijo: «Todavía se encuentra en ese estado en que recuerda el Bienestar. Está sintonizada con sus propias vibraciones, y ha reconocido a su homólogo vibratorio». Está sin-tonizada, conectada, enfocada, y aparentemente vive en un entorno donde no le han enseñado a «alejarse de los extraños, porque los extraños son malos». Aparentemente, vive en un entorno no protegido en el que todavía puede seguir los impulsos de su corazón.

Aunque tengas tres o cuatro años, todavía estás siguiendo a tu corazón, luego te olvidas de hacerlo durante un tiempo, pero después vuelves a descubrirlo, y lo sabes porque el sentimiento de volver a sintonizar con quien eres es una experiencia inconfundible. Cuando lo consigues conscientemente, nunca más vuelves a perderlo.

La pregunta que estamos escuchando realmente es: « ¿Por qué sucede?» Nuestra respuesta es que las cosas pasan. «Pero, ¿no tendría que ser diferente?» Nosotros respondemos que no, que es perfecto. «Pero, ¿mi Sistema de Guía no debería ser más fuerte?» Nosotros te decimos que es todo lo fuerte que ha de ser. No es un controlador, es un Guía. «Pero, ¿no debería haber nacido en un entorno mejor?» Nuestra respuesta es que no serías quien eres de haber sido así. «Pero, ¿no habría sido más fácil?» Sí, pero eso fue decisión tuya. «Pero, ¿no debería ser más fácil ahora?» Sí, pero eso depende de tí.

En otras palabras, podemos estar hoy aquí reunidos y seguir luchando el resto de nuestra vida física, o decir: «Vamos a hacer las paces».

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