Intentar es conseguir -pide y se te dará-Esther y Jerry Hicks






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títuloIntentar es conseguir -pide y se te dará-Esther y Jerry Hicks
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fecha de publicación03.07.2016
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Introducción
¡Cuando los discípulos están preparados,

Aparece el maestro!
Por Louise L.

Hay autora de Usted puede sanar su vida

En este misterio denominado vida siempre estamos buscando res-puestas. Siempre hemos querido tener el control sobre nuestra vida, pero no hemos averiguado cómo. Siempre hemos deseado acabar con nuestros miedos, desde los más pequeños e íntimos respecto a nuestros cuerpos y relaciones, hasta los más importantes sobre la muerte, nuestro Gobierno y el mundo..., incluso hasta los que tenemos sobre la vida en otros planetas.

Este libro, sumamente alentador, trata de todos estos temas. No importa cuáles sean nuestros miedos o preocupaciones, Abraham no sólo tiene una respuesta, sino un proceso sencillo que podemos seguir para trascenderlos y alcanzar un nuevo nivel desde donde disfrutar de la vida.

Creo que los maestros conocidos como Abraham son algunos de los mejores que hay actualmente en el planeta. Sus palabras me han ayudado a trascender mi propia visión de la vida. Estoy muy agradecida a Jerry y a Esther Hicks por el tiempo y la devoción que han empleado en poner estas enseñanzas a nuestro alcance en este período del tiempo y del espacio. Hay un momento y una etapa para expandir nuestro conocimiento, y este momento es ahora. Por el mero hecho de tener este libro en sus manos el lector ya está recibiendo bendiciones y prosperidad.
Hace varios años que conozco a Abraham, a Jerry y a Esther Hicks. En el momento en que escuché las palabras de Abraham sentí una profunda conexión. «Estos maestros están haciendo un gran trabajo», pensé. Cuanto más en contacto estaba con las enseñanzas, más alabanzas tenía para ellos.

Con el tiempo llegué a conocer a Jerry y a Esther. Me quedé muy impresionada al ver cómo vivían sus enseñanzas. Eran dos personas sumamente felices que manifestaban experiencias positivas a cada instante. Se amaban mutuamente, y amaban la vida más que la mayor parte de las personas que conozco. Me encantaba ver que siempre parecían comunicarse entre ellos con alegría y risas. A mi corazón le hace mucho bien ver a personas que realmente disfrutan de la vida en todo momento.

En Hay House estamos muy orgullosos de ser los editores de esta colección de libros y de tener la oportunidad de transmitir esta obra a todo el mundo. Pide y se te dará, el primer libro de esta colección, fue considerado (por el famoso autor Wayne Dyer) «un hito editorial que te ofrece una guía para comprender y poner en práctica tu destino».

Este libro, el segundo de la colección, te ayuda a profundizar en tí mismo. Fomenta tu auto confianza, a la vez que te ofrece numerosas herramientas que te ayudan a afrontar cualquier situación que se te presente. A medida que aumenta tu confianza en tí mismo, aprenderás que puedes conseguir lo que te propongas. Aprenderás a liberarte del esfuerzo y empezarás a practicar el Arte de Permitir. También te encantará descubrir lo fácil que es vivir la vida con esa alegría que siempre has deseado.

Te sugiero que hagas como yo y tengas ambos libros en tu mesilla de noche para leerlos por la mañana y al acostarte. Dormirás mejor, y empezarás tus días dejando que entre sólo el bien en tu vida..., y haciendo eso ¡te sentirás de maravilla!
LOUISE
Prefacio
Por Jerry Hicks
¿Has pensado alguna vez en tu propia evolución a la luz de los acontecimientos que fueron los principales catalizadores para que posteriormente te sintieras realizado?

En tu álbum de recuerdos agradables, ¿has conservado las imágenes mentales de esos momentos durante los cuales te pareció que sentías una influencia capaz de ayudarte a conseguir o manifestar lo que realmente querías ser, hacer o tener?

¿Recuerdas algunas veces —con oleadas de aprecio— a aquellas personas, libros y circunstancias, aparentemente casuales, que te ofrecieron palabras o experiencias que te aportaron una chispa de claridad filosófica?

Denomina a esas breves experiencias momentos decisivos, encrucijadas, indicadores, o incluso piedras de toque para un momento de bienestar especial..., pero, ¿no has sido consciente de sus efectos positivos y duraderos en tu vida?

He empezado a escribir este prefacio mientras estábamos aparcados en «nuestro» camino de tierra que va desde el río French Broad hasta el estanque estatal de los patos de Biltmore. Mi esposa, Esther, y yo llevamos 15 años impartiendo talleres en Asheville, Carolina del Norte. La orilla de este río es uno de nuestros lugares favoritos, solemos visitarlo cuando llegan los gansos en primavera, y luego cuando migran a millares en otoño desde Canadá, cruzando con decisión los cielos, mientras nosotros también nos cruzamos aquí con el cambio de estaciones, en nuestro ir y venir por este país. Aquí estoy sentado en la etapa más feliz de mi vida haciendo lo que tanto placer me aporta. Escribo esto con la intención de ofrecerte algunas razones prácticas para que practiques (y así experimentes deliberadamente más de quién eres realmente) las Enseñanzas de Abraham.

Ellos nos han recordado muchas veces que «las palabras no enseñan; es la experiencia de la vida la que lo hace». Y aunque este sea un libro de palabras, las palabras poderosas que estás a punto de leer aquí te van a revelar algunas perspectivas nuevas que exaltarán tu espíritu, y que ahora puedes dejar que se conviertan en nuevas creencias que te generen buenos sentimientos.

Tus nuevas creencias a su vez pueden —por las Leyes del Universo—, generar experiencias nuevas y felices..., y a partir de tus experiencias sublimes de felicidad irás descubriendo ese conocimiento que ensalza la vida que tanto habías deseado.

Espero que este libro sea uno de esos tesoros que apreciarás siempre por suponer una guía aclaradora para todo aquello que siempre has querido ser, hacer o tener. Aunque la única revelación que hubiera recibido de este libro fuera la comprensión profunda que cambió mi vida de que tú creas tu propia verdad, ya habría sido suficiente. Leer que las «verdades» no son más que creencias que se han mantenido durante cierto tiempo, y que las «creencias» son pensamientos que se han repetido muchas veces, ha hecho que me diera cuenta del sorprendente poder del pensamiento.

No hace mucho oí que un empresario de mucho éxito decía (cuando se le preguntaba cómo era capaz de conseguir ese increíble grado de éxito): «Pienso a lo grande... Puesto que voy a pensar de todos modos, hace mucho tiempo que decidí, ¿por qué no hacerlo a lo grande?» Esta es una demostración del sorprendente poder del pensamiento.

Hace muchos años recuerdo que leí algo que había escrito uno de los grandes genios del siglo xx. Dijo lo siguiente: «La mayoría de los seres humanos utilizan menos de un uno por ciento de su verdadero potencial... El noventa y nueve por ciento de su potencial de ser, hacer o tener permanece siempre sin utilizar durante toda su vida». Este libro, El sorprendente poder de la Intención Deliberada, te revelará el proceso dinámico para utilizar, en esta vida, mayor cantidad de ese potencial utilizado. ¿Te has preguntado alguna vez cuánto potencial para ser feliz existe todavía en tu interior? ¿Has sido consciente alguna vez, incluso en los momentos más felices de tu vida, de cuánta felicidad puedes llegar a experimentar?

Aunque alguna vez te hayas sentido muy bien físicamente, ¿verdad que en el fondo sabías que podías estar aún mejor? Y cuando has revivido esas deliciosas relaciones que has compartido con personas en cuyas vidas has influido a la vez que te convertías en el Ser que ahora eres, ¿no eras consciente de que debía haber muchas más relaciones maravillosas con muchas otras personas inspiradoras que estaban esperando a que las dejaras entrar en la experiencia de tu vida?

En breve vas a conocer a Abraham, «maestros de maestros», como se han denominado a sí mismos. (Para los que seáis nuevos en estas enseñanzas, hacemos referencia a Abraham en plural por-que son una Conciencia Colectiva.) Algunos de los autores y filósofos más eminentes del mundo han descrito a Abraham como «los mayores maestros de nuestro planeta en la actualidad...» Cuando conocí a Abraham hace veinte años, yo también me sentí atraído por su arte para enseñar, y lo que más quería aprender era: ¿Cómo puedo ayudar a los demás a mejorar sus ingresos?

Recuerdo que (mientras vivía en una camper Volkswagen) leí el clásico de Napoleón Hill, Piense y hágase rico, donde decía: «Cuando la riqueza empieza a llegar, lo hace tan rápido, con tal abundancia, que uno se pregunta dónde se había estado escondiendo todos esos años...»

Piense y hágase rico sin duda me dio lo que había estado pidiendo. Tras descubrir ese libro en una mesa de centro de un pequeño hotel de carretera de Montana (y seguir al pie de la letra los principios allí expuestos), mi vida cambió por completo; de ganar lo justo para sobrevivir en el mundo del espectáculo a «no tener que ir a trabajar», y luego, en tan sólo unos pocos años, monté un negocio de distribución multimillonario. Para quien quiera saber-lo, siempre he atribuido mi éxito a los principios que aprendí en ese libro.

Los principios me funcionaron tan bien que pronto empecé a pensar en Piense y hágase rico como libro de texto para enseñar a mis socios lo que había aprendido. Sin embargo, al cabo de unos años de hacerlo, fui consciente de que sólo unos pocos «alumnos» habían logrado montar un negocio de un millón de dólares. Aunque muchos lograron un éxito algo más que modesto, había otros que parecían no tener suerte en el aspecto económico por más seminarios que tomaran.

Al cabo de unos diez años y tras alcanzar todas mis metas iniciales en los negocios, empecé a buscar respuestas para ver cómo podía ayudar con mayor eficacia a las personas a lograr sus de-seos..., y a raíz de esa «petición», a Esther y a mí se nos concedieron las Enseñanzas de Abraham.

No hay lugar en este breve prefacio para explicar con mayor detalle quién o qué es Abraham, ni cómo llegamos a conocerlos, pero si esa información te interesa, puedes descargarte gratuita-mente por Internet una grabación de 74 minutos, An Introduction to Abraham, entrando en nuestra página Web: www.abraham-hicks.com, o puedes encargar el CD o cinta de audio en nuestra oficina, Abraham-Hicks Publications, P.O. Box 690070, San Antonio, TX 78269, o llamar al [830] 755-2299.

Aquí, sin embargo, resumo nuestra experiencia con Abraham: a Esther y mí se nos había dicho que aquietando la mente (meditando) durante 15 minutos al día, podríamos recibir las respuestas a lo que estábamos pidiendo, y aunque Esther tuvo algunas experiencias con sensaciones físicas extremadamente fuertes la primera vez que meditamos juntos, no fue hasta después de nueve meses de meditación diaria que experimentamos una forma de comunicación intelectual que tuviera algún sentido. Intelectual, en cuanto a que la cabeza de Esther empezó a moverse metódicamente, y des-cubrimos que su nariz estaba escribiendo letras, algo así como deletreando palabras sobre una pizarra invisible en el aire: «YO SOY ABRAHAM...»

Citaré la definición de Abraham sobre ellos mismos: Abraham no es una conciencia singular tal como vosotros la experimentáis en vuestros cuerpos individuales Abraham es una Conciencia Colectiva... No hay una Corriente de Conciencia No-Física, y cuando uno de vosotros plantea una pregunta, hay infinidad de puntos de Conciencia que se están canalizando a través de lo que os parece una única perspectiva (porque en este caso hay un ser humano, Esther, que lo está interpretando o articulando en palabras), por eso a vosotros os parece que es en singular... Somos multidimensionales, multifacéticos y, sin duda, somos una multiconciencia...

Inmediatamente empecé a hacer preguntas, y Abraham empezó a contestar (al principio, deletreando palabras mediante la nariz de Esther). Posteriormente, Esther empezó a traducir bloques de pensamiento No-Físico a nuestro idioma a través de su máquina de escribir, y unos meses después consiguió pronunciar palabras para los pensamientos que recibía de Abraham.

Unos pocos años antes, yo había descubierto la obra de Habla Seth (los autores de esta conocidísima obra, Jane Roberts y Robert Butts, la recibieron de un modo similar). Por eso comprendí, de algún modo, lo que nos estaba sucediendo, pero que nosotros supiéramos, ninguno de los dos habíamos pedido o esperábamos recibir la experiencia para nosotros. Yo esperaba y pedía hallar formas más útiles de enseñar a los demás a tener más éxito en sus vidas, pero no a través de esta vía.

Tanto Esther como yo deseábamos la sabiduría que Abraham estaba dispuesto a ofrecernos, pero ambos estábamos un poco re-celosos respecto a cómo encajaría en las perspectivas y procedi-mientos de nuestro ya bien establecido trabajo algo aparentemente tan extraño como este fenómeno. Para mí, los principios de mi trabajo tenían que ser fáciles de aprender y de enseñar. A menudo reafirmaba mi intención que era (y sigue siendo), que toda persona que entrara en contacto conmigo evolucionara o permaneciera donde estaba al conocernos, pero sobre todo que nadie retrocediera jamás a raíz de haberme conocido. Para Esther, los principios simplemente tenían que demostrar que te sentías bien cuando los ponías en práctica.

Esther, al principio, sintió una resistencia física más o menos natural a permitir la experiencia de Abraham. Por ejemplo, cuando empezó ese «hablar en nombre de Abraham», se sentaba en una silla, con los ojos muy cerrados y las manos agarradas a los brazos de la misma, y su voz se proyectaba desde esa tensa postura física con un tono aparentemente estridente.

Con el paso de los años, y a medida que miles de personas seguían evocando las respuestas de Abraham a través de ella, su cuerpo empezó a relajarse. Primero abrió los ojos, luego soltó las manos y los brazos empezaron a gesticular, al cabo de unos años, su cuerpo pasó de estar sentado a estar de pie (agarrado a una silla o a un atril), y después a moverse ágilmente de un lugar a otro.

Simultáneamente, tras la relajación de su cuerpo, llegó la relajación de su voz. Si escuchas alguna de nuestras grabaciones antiguas, notarás lo que podría considerarse un acento extranjero de origen desconocido. Pero en la actualidad, después de casi veinte años de relajarse hablando en nombre de Abraham, la voz que escuchas ahora no suena muy distinta a la de Esther. Lo que notarás distinto es lo que yo denominaría la postura intelectual y la actitud de Abraham.

Una cosa más antes de concluir este prefacio: si has leído nuestro libro anterior, Pide y se te dará [Ediciones Urano], ya habrás visto que Abraham enseña que tenemos esta Tierra física para ex-perimentar la alegría del viaje creativo, y que no estamos aquí para arreglar o hacer nada. Abraham enseña que cualquier cosa que deseemos o hagamos sólo es porque creemos que, al lograrla, nos sentiremos mejor que ahora... y Abraham nos dice que no hay nada más importante que sentirse bien...

Entonces, si no estamos aquí para arreglar o hacer algo, ¿cómo sabremos si nuestra vida en la Tierra ha sido un éxito? Abraham nos enseña que el éxito no se mide por las cosas materiales que conseguimos. Nos dice que nuestro éxito se mide por el grado de felicidad que experimentamos durante nuestro viaje por la vida.

Así que, si buscas pruebas del éxito de alguien que esté utilizando las Enseñanzas de Abraham, simplemente presta atención al grado de alegría que está experimentando en ese momento, porque todo lo que decimos, hacemos o intentamos ser (¡sea lo que sea!) sólo es porque queremos sentirnos mejor.

Puede que descubras que la riqueza, la salud, las relaciones o los logros materiales no son lo que te trae la felicidad. Pero lo que te sorprenderá saber es que, encontrando y manteniendo deliberadamente el equilibrio vibratorio en tu camino intencionado hacia la felicidad, también atraerás todo lo que quieres ser, hacer o tener, a la vez que conseguirás esa dicha.

Esther y yo hemos usado durante veinte años las Enseñanzas de Abraham para conservar nuestra relación tan llena de alegría. Hemos atraído a un equipo de personas brillantes, encantadoras y muy competentes, así como a profesionales autónomos, que hacen que la evolución de esta filosofía fluya y crezca armoniosamente. También hemos atraído a amigos y socios espectaculares, sin olvidar el alegre recuerdo de aquellos con los que ya no nos relacionamos personalmente.

Nuestra salud es perfecta: no vamos al médico (salvo que sea por amistad), no nos hacemos revisiones ni tenemos un seguro de salud; sí, a veces tenemos algún problemilla, pero pronto se resuelve cuando regresamos al Equilibrio de Energía. Económicamente, el año pasado pagamos más impuestos que todo lo que habíamos ganado antes de conocer los principios de la Intención Deliberada. En otras palabras, ¡funciona!

Y, lo más importante de todo es que no conozco a dos personas más felices (a excepción, quizá, de nuestros nietos Laurel, Kevin y Kate). Esther y yo viajamos cada año por casi sesenta ciudades distintas de Estados Unidos presentando a miles de personas el Arte de Permitir. Conducimos nuestro «autocar monstruo» (es una conversión de un autocar Prevost de trece metros de largo en un Maratón), y en la parte posterior lleva impreso con letras muy grandes y divertidas: SE SUPONE QUE LA VIDA HA DE SER DIVERTIDA.

Quizá también tú lo hayas experimentado, pero desde que tenía cinco años recuerdo haber deseado poder ayudar a la gente a que fuera más feliz. A medida que mi vida ha ido evolucionando, he descubierto múltiples formas de expresión para realizar distintas versiones. Mientras escribo esto para los lectores, siento un gran aprecio por esas personas (demasiadas para citarlas aquí) que han contribuido en mi gozosa experiencia de la vida. Y aunque probablemente no pueda atribuir a las Enseñanzas de Abraham que atrajeran a Abraham, sí les concedo el mérito de la impresionante evolución física de este mensaje. También les atribuyo el grado de felicidad que experimentamos Esther y yo, mientras tenemos la bendición de crear diferentes medios para transmitirte su filosofía de espiritualidad práctica basada en la dicha.
Con todo mi corazón, JERRY

[Rogamos tengas en cuenta que, puesto que no siempre existen las palabras en inglés para expresar con exactitud los pensamientos No-Físicos que recibe Esther, algunas veces utiliza combinaciones de palabras, a la vez que usa otras estándar de formas nuevas (por ejemplo, poniendo mayúsculas cuando normalmente deberían ir en minúsculas) a fin de expresar nuevas formas de ver la vida.]
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