La revuelta de los suburbios franceses: una sociología de la actualidad






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Revue française de science politique, Vol. 51, n° 1-2, febrero-abril de 2001, p. 131-153.

20 Cf. Olivier Masclet, La gauche et les cités. Enquête sur un rendez-vous manqué, op. cit.

21 “El estatuto judicial de esos jóvenes (su estatuto de "cliente") es convertido en identidad política (la de víctima de injusticia) y el espacio judicial es convertido en espacio político”, señala Fabien Jobard. Cf. “Sociologie politique de la "racaille"”, art. cit.

22 Desde luego, habría que vincular estas tomas de posición con posiciones (y con disposiciones) en el campo político, mediático, intelectual, así como dar cuenta de las oposiciones aparentes y de los acercamientos incongruentes.

23 “Una de las razones del retraso de las ciencias sociales, permanentemente expuestas a la regresión hacia el ensayismo, es que las posibilidades de obtener el éxito meramente mundano, vinculado al interés por la actualidad, disminuyen a medida que nos alejamos temporalmente del objeto estudiado, es decir a medida que se acrecienta el tiempo invertido en el trabajo científico, condición necesaria, pero insuficiente de la calidad científica del producto.” Cf. Pierre Bourdieu, Homo academicus, París, Éditions de Minuit, 1984.

24 Aunque habiendo rechazado la mayoría de las demandas de este tipo, no me excluyo, ya que acepté una entrevista (que trataba de alertar contra las ultranzas) con Lucien Degay: “Quels débouchés à la révolte?” (L’Humanité, 12/11/2005, cit. en Dossier IPAM, op. cit). Mientras que la actualidad exige posicionamientos totales y definitivos (enredados en las emociones que genera el acontecimiento) y la simplicidad del sentido común (que empieza con las simplificaciones o directamente con el simplismo), el protocolo científico sólo puede proponer análisis necesariamente parciales y provisorios e inevitablemente complejos al remitir a una realidad que también lo es.

25 Estas luchas simbólicas apuntan a la creación de un consenso lo más amplio y duradero posible: en la medida en que el único término es el reconocimiento unánime que nunca está dado de una vez para siempre, éstas son necesariamente interminables…

26 Cf. Pierre Bourdieu, “Vous avez dit populaire?”, Actes de la recherche en sciences sociales, n° 46, marzo de 1983, p. 98-105.

27 Mutatis mutandis, este problema equivale al de la actitud que conviene adoptar ante el Lumpenproletariado (problema clásico dentro del “movimiento obrero”).

28 Cf. Hugues Lagrange, “Autopsie d’une vague d’émeutes”, art. cit.

29 Cf. Yazid Kherfi, “Les émeutiers: entre violence et résignation”, art. cit.

30 Cf. Fabien Jobard, “Les émeutes urbaines: anatomie d’une crise”, art. cit.

31 Nicolas Sarkozy, “Notre stratégie est la bonne”, Le Monde, 6-7/11/2005.

32 Citado en Philippe Ridet, “M. Sarkozy durcit son discours sur les banlieues”, Le Monde, 22/11/2005.

33 Intervención de Nicolas Sarkozy, ministro del Interior, ante el Congreso, el 15 de noviembre de 2005 (“Proyecto de ley de prorrogación de la aplicación de la ley n° 55-358 del 3 de abril de 1955”).

34 Nicolas Sarkozy, “Discours devant les préfets”, 28/11/2005.

35 Didier Peyrat, “Incendiaires et cogneurs”, Le Monde, 17/11/2005.

36 Catherine Kintzler, “Les gros mots et la barbarie”, Marianne, 19-25/11/2005.

37 Comunicado de la Unión de Familias Laicas (UFAL) del 7/11/2005 (Respublica, n° 395, cit. bajo el título de “Les habitants des banlieues ont droit à la sûreté. Le gouvernement doit assurer l’ordre social et républicain”, Dossier IPAM, op. cit.).

38 “Banlieues : pertes et profits”, Le Point, 17/11/2005.

39 André Glucksmann, “Les feux de la haine”, Le Monde, 22/11/2005.

40 Cf. Robert Redeker, “Le nihilisme culturel imprègne les émeutes banlieusardes”, Le Figaro, 28/11/2005 y “Le nihilisme et l’assourdissant silence des émeutes banlieusardes”, en Raphaël Draï y Jean-François Mattéï, La République brûle-t-elle ? Essai sur les violences urbaines en France, París, Éditions Michalon, 2006, p. 27-36. Robert Redeker es profesor de filosofía y miembro del comité de redacción de la revista Les Temps modernes.

41 Como lo veremos, él también condena rotundamente una violencia indiscriminada e injustificable.

42 El “racismo de clase”, vinculado con la descalificación cultural de los jóvenes de los barrios populares, se ve reforzado efectivamente, en la argumentación de Robert Redeker, por el racismo ordinario afirmado por las palabras de Alain Finkielkraut, quien atribuye (mezzo voce) a los participantes de la revuelta antisemitismo, “odio hacia Francia”, apoyo a Ben Laden e inspiración del “modelo del islamismo”: “la violencia de las revueltas de los suburbios –conforme al modelo del islamismo– ataca al entorno”, escribe, por ejemplo. Pero, el racismo de clase prevalece aquí sobre el racismo ordinario: en este sentido, Robert Redeker ilustra un tipo de registro específico (ampliamente retomado por otros, bajo formas más o menos edulcoradas) de descalificación de los participantes de la revuelta.

43 El mismo tema aparece bajo la pluma de Jacques Julliard: “¿qué puede hacer el profesor para inculcar a los niños y a los adolescentes los valores de la solidaridad, del respeto hacia los otros, cuando, día tras día, la televisión, mediante sus programas, difunde lo contrario: la primacía absoluta del dinero, la capacidad individual, la violencia, el desprecio hacia las mujeres?” (“Les banlieues de nos âmes”, Le Nouvel Observateur, 10-16/11/2005).

44 Existe también, por parte de los intelectuales, una tradición paralela de estigmatización de los que participan en las revueltas: cf. Paul Lidsky, Les écrivains contre la Commune, París, François Maspero, 1970.

45 Todas las citas de Robert Redeker fueron extraídas del artículo titulado “Le nihilisme et l’assourdissant silence des émeutes banlieusardes”, art.cit.

46 “Grand jury” RTL-LCI-Le Figaro, 4/12/2005 (cit. en Le Monde, 4/12/2005).

47 Entrevista concedida a Haaretz, 18/11/2005. El autor precisa que es imposible, tal vez incluso peligroso, decir esas cosas hoy en Francia, cit. en L’Humanité, 25/11/2005, Le Monde, 24/11/2005. Posteriormente Alain Finkielkraut presentó disculpas en la radio Europe 1 (25/11/2005) y precisó su pensamiento en Le Monde (“J’assume”, Le Monde, 27-28/11/2005). El mundillo de los intelectuales mediáticos franceses (y la red particularmente densa de connivencias político-mediáticas que se trama en torno a él) está hecho de tal manera que poco faltó para que “el asunto Finkielkraut” hiciera correr tanta tinta como la “revuelta”… Así, dos meses más tarde, Le Monde des livres (3/2/2006) dedicó un poco más de media página a una “revisión reflexiva” de Élisabeth de Fontenay sobre “la indignante operación de destitución de la cual fue víctima Finkielkraut”. Se puede leer una traducción exhaustiva de la entrevista que éste concedió a Haaretz el 17/11/2005 bajo el título “Ils ne sont pas malheureux. Ils sont musulmans”, en Dossier IPAM, op. cit.

48 Aunque la idea vuelve a surgir más allá del Frente Nacional, la palabra sigue estando proscrita del vocabulario: se habla de “minorías visibles”.

49 Sobre este tema, cf. Marie Mendras, “Vu de Moscou, une "guerre ethnique"”, Esprit, n° 320, diciembre de 2005, p. 32-34.

50 “Le ministre de l’Emploi fait de la polygamie une cause possible des violences urbaines”, Le Monde, 16/11/2005.

51 “La polygamie jetée en polémique”, Libération, 16/11/2005.

52 Claude Imbert, “Le bûcher d’une politique”, Le Point, 10/11/2005.

53 Cf. Catherine Wihtol de Wenden, “La crise des banlieues, une crise française”, art. cit.

54 Cf. Olivier Roy, “Intifada des banlieues ou émeutes de jeunes déclassés?”, art. cit.

55 Entrevista con Piotr Smolar, Le Monde, 25/11/2005.

56 John Carreyrou, “Les islamistes médiateurs de la République”, Courrier International, n° 785, 17/11/2005.

57 Fatwa promulgada el 6/11/2005 por “Dar el Fatua” de la UOIF : “está formalmente prohibido a cualquier musulmán en búsqueda de la satisfacción y la gracia divinas participar en cualquier acción que ataque indiscriminadamente bienes privados o públicos o pueda constituir una amenaza para la vida de terceros. Contribuir a estas acciones es un acto ilícito.”

58 El sello “radical” ha ido reemplazando tendencialmente el de “revolucionario” en el idioma local, pero también en el léxico mediático y político. Provoca la misma competencia en el ámbito de la izquierda radical que el sello “revolucionario” (opuesto a “reformista”) en el ámbito de la extrema izquierda tradicional (la izquierda radical surge de ésta y la contiene sin confundirse con ella). Por otra parte, en el campo político y mediático el sello “radical” genera el mismo oprobio antes generado por el sello “revolucionario”. Emblema para algunos, estigma para otros, busca trazar, dentro del campo político, una frontera entre “lo normal” y “lo patológico”, y, dentro de “la izquierda”, entre “socio-liberales”, “radicales” y “paleomarxistas”. Sobre este tema, cf. Annie Collovald y Brigitte Gaïti, “Questions sur la radicalisation politique”, en Annie Collovald y Brigitte Gaïti (dir.), La démocratie aux extrêmes. Sur la radicalisation politique, París, Éditions La Dispute, 2006, p. 19-45.

59 Cf. Michel Foucault, Surveiller et punir. Naissance de la prison, París, Éditions Gallimard, 1975. [Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 2004].

60 Françoise Blum, “Ils sont entrés en politique”, Le Monde, 11/11/2005. Frecuentemente citada, esta tribuna escrita por una historiadora, miembro del CNRS, es reproducida en Une révolte en toute logique. Des banlieues en colère. Novembre 2005, L’Archipel des Pirates, 2006 y en Dossier IPAM, op. cit.

61 Sobre las diferentes definiciones propuestas de “un movimiento social”, cf. Érik Neveu, Sociologie des mouvements sociaux, París, Éditions La Découverte, 1996. [Sociología de los movimientos sociales, 1 era ed., Barcelona, Editorial Hacer, 2002].

62 Según Olivier Roy, si bien es cierto que los padres de los jóvenes de los barrios populares eran obreros (“eran pobres, pero tenían una utilidad social y económica”, señala), “estos jóvenes ya no tienen esa inserción por vía del trabajo y consideran que sus padres se han convertido en vagos porque se desangraron trabajando por un salario de miseria.” Cf. “Intifada des banlieues ou émeutes de jeunes déclassés?”, art. cit. Cf. también Stéphane Beaud y Michel Pialoux, Retour sur la condition ouvrière, París, Fayard, 1999.

63 NdT. Ministro del Interior francés entre 1968 y 1974.

64 Con toda evidencia, causas apolíticas –meteorológicas, por ejemplo– pueden generar efectos mediáticos y/o políticos.

65 Cf. Mehdi Belhaj Kacem, La psychose française. Les banlieues: le ban de la République, op. cit.

66 Cf. Françoise Blum, “Ils sont entrés en politique”, art. cit.

67 Philippe Bernard, “Banlieues: la provocation coloniale”, Le Monde, 18/11/2005. NB: si bien es cierto que las acciones de unos y otros tuvieron “efectos” mediáticos y políticos, ahí termina, sin embargo, la comparación entre los jóvenes participantes de la revuelta, por un lado, y los agricultores, los marineros de la SNCM y los estudiantes indignados, por otro lado…

68 Cf. François Athané, “Ne laissons pas punir nos pauvres. Pour un soutien aux émeutiers inculpés”, art. cit.

69 Cf. Alexandre Piettre, “Les grandes "émotions" de novembre 2005. Perspectives pour un résistible nouvel échec politique à gauche”, art. cit.

70 Sobre este tema, cf. Patrick Champagne, Faire l’opinion, op. cit. Al presentarse como portavoces de una opinión que supuestamente reflejan, los periodistas se preocupan incluso por la sincronización de los calendarios mediático y político, o más bien por su desincronización: el dirigente político que es convocado por los medios de comunicación debe intervenir ni muy temprano, ni muy tarde, tiene que “respetar el tempo” (se da por descontado que los periodistas se autoproclaman “dueños de los relojes”). Así es como se vio, en este caso particular, a periodistas preguntar doctamente cuáles eran las razones de lo que percibieron como un desfase de las declaraciones presidenciales sobre el tema, reprochándole primero a Jacques Chirac haber dejado que pasaran seis días antes de intervenir por intermedio de un vocero (la falta la constituye el hecho de haber tardado en responder a las directivas de la prensa), reprochándole luego haber intervenido demasiado brevemente, y, por último, haber dejado que el primer ministro anunciara en su lugar un estado de emergencia, claramente sobreactuado, y no haber intervenido solemnemente sino 18 días después del principio de la crisis. Sorprendida ante las “torpezas” del presidente, Béatrice Gurrey escribe: “desde luego, él sabe mejor que nadie hasta qué punto la gestión del calendario es importante en política. Hasta qué punto el momento de una declaración puede resultar tan crucial como su contenido.” (sic) (“Jacques Chirac à contretemps”, Le Monde, 30/11/2005).

71 Cf. Alexandre Piettre, “Les grandes "émotions" de novembre 2005. Perspectives pour un résistible nouvel échec politique à gauche”, art. cit.

72 NdT. Contracción de “beau-frère” (cuñado). La expresión caracteriza, de manera peyorativa, cierto tipo de francés de origen popular.

73 Sobre este tema, cf. Annie Collovald, Le "populisme du FN". Un dangereux contresens, Broissieux, Éditions du Croquant, 2004.

74 En torno a esta noción, el autor señala las respuestas a algunas preguntas “estratégicas” como: ¿qué formas de acción? ¿Quién es nuestro enemigo? ¿Cuáles son los límites de lo aceptable? Cf. Denis Merklen, “Paroles de pierre, images de feu. Sur les événements de novembre 2005”, art. cit.

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