Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social






descargar 52.95 Kb.
títuloSección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
fecha de publicación02.06.2015
tamaño52.95 Kb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Derecho > Documentos
Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social

LA CONSTRUCCIÓN DEL CONCEPTO “RELACIÓN DE TRABAJO”
Daniel Ulloa Millares (coordinador)
Tomando en cuenta que la relación entre el concepto “relación de trabajo” y el “contrato de trabajo” ha venido siendo analizada en el segundo tema titulado “La relación de trabajo y el derecho del trabajo: la construcción de la noción relación de trabajo a partir del principio protectorio o propósito tutelar del derecho del trabajo”, bajo la coordinación del colega argentino Diego Ledesma Iturbide, este trabajo busca recordar el origen del concepto de relación de trabajo como génesis de lo que luego se ha venido conociendo como Derecho del Trabajo.
Así, los aportes que ha tenido este trabajo1 nos permiten poder presentar algunas ideas que refuerzan la necesidad actual de contar con un ordenamiento especial que regule una situación contractual también especial, la que involucra la prestación personal de servicios ejecutados bajo una peculiar forma, esto es, bajo una situación de ajenidad, dependencia o subordinación.
Resulta interesante que recién en el año 2006 la Organización Internacional del Trabajo, que fue creada en el año 1919, haya formalizado en un documento (que buscó ser convenio pero terminó siendo recomendación) los indicios que permitan determinar la existencia de una relación de trabajo2. En efecto, la 95º reunión de la conferencia internacional del trabajo adoptó la recomendación Nº 198 sobre la relación de trabajo, culminando así una evolución de diez años que tuvo como punto relevante la aprobación del convenio Nº 111 sobre las agencias de empleo privadas3.
La recomendación considera que si la protección otorgada por las legislaciones y los convenios supone la existencia de una relación de trabajo, y esta resulta difícil de determinar cuando no resultan claros los derechos y obligaciones de las partes, ello puede crear graves problemas a los trabajadores interesados, a su entorno y a la sociedad en general por lo que resulta necesario resolver esta incertidumbre para garantizar una competencia legal y la protección efectiva de los trabajadores vinculados por una relación de trabajo.
Al respecto, es muy claro lo comentado por el profesor Ermida Uriarte en dicho año4:

No es tan poca cosa que luego de dos o tres décadas de flexibilización y desregulación, de “retorno del arrendamiento de servicios”, de “fuga”, “huida” o “expulsión” de trabajadores del Derecho laboral, de “empresas unipersonales”, de precarización, de tercerización, de remozamiento de la autonomía individual de la voluntad (rectius: de la voluntad unilateral del empleador), la OIT apruebe una recomendación que reafirme el principio protector, la primacía de la realidad, la indiferencia de la calificación jurídica que las partes hagan del negocio, el concepto –tan latinoamericano– de relación de trabajo, la subordinación o dependencia (no solo jurídica), la ajenidad y que recopile un extenso y acumulativo elenco de indicios de la existencia de relación de trabajo regulada por el Derecho laboral. Todo lo contrario; es particularmente significativo y clarificador de cuáles son los objetivos, principios e instrumentos de la OIT y del Derecho del trabajo. Indica lo que deben y lo que no deben hacer tanto el legislador como el juez. Por lo demás, la recomendación parece sumarse a otros indicadores de agotamiento o enlentecimiento de la desregulación / flexibilización o de ingreso a un “post-neoliberalismo”.
De la misma opinión es el profesor Hugo Barreto5:
En este punto, lejos de mantenerse en la trinchera de la subordinación, (la recomendación) se enriquece con la incorporación de criterios e indicios (incluyendo la posibilidad de establecer presunciones) además de sentar el principio de atender a la ejecución del trabajo sin incluir referencia alguna a la voluntad de las partes (num. 9 de la Recomendación 198).”
Para luego concluir que:
La “nueva doctrina” contenida en la recomendación sobre determinación de la relación de trabajo impacta el estado de la jurisprudencia, de las prácticas laborales y de las elaboraciones teóricas, fundamentalmente a partir de la afirmación sin restricciones de que la relación de trabajo se determina a partir de los hechos relativos a la ejecución del trabajo, que evoca ciertamente los desarrollos de la doctrina clásica latinoamericana que no hacía de la subordinación un discurso único ni hegemónico. Se corrigen las fronteras, y se lleva la protección laboral fuera del radio de la subordinación jurídica y hacia los confines del “trabajo necesitado de protección”.6
Así las cosas, ese trabajo necesitado de protección tuvo unas características muy peculiares durante la revolución industrial, lo cual motivó que el derecho del trabajo aparezca principalmente como un derecho obrero que buscó solucionar la denominada “cuestión social”, la misma que siempre existió como problema pero que las sociedades la abordaron básicamente con filantropía, beneficiencia o caridad7.
Como es conocido, y seguramente ocurrió en nuestros países, en el siglo XIX el capitalismo industrial generó una delimitación más clara entre una clase burguesa y otra proletaria u obrera. Siendo libres todos los ciudadanos (en Perú la esclavitud fue abolida en 1854) las diferencias empiezan a marcarse entre los propietarios de bienes o capital y los no propietarios y con ello el establecimiento, ante la pasividad estatal, de bajas retribuciones, largas jornadas laborales, abuso del trabajo infantil y femenino, insalubridad e inseguridad de los centros de trabajo8. De allí que no sea casualidad que en ese contexto aparezca la obra de Carlos Marx (el primer volumen de “El Capital” aparece en 1867), el anarquismo, las organizaciones de trabajadores ya no como sociedades de ayuda, compahnonnage o asociaciones de socorros mutuos sino en lo que la escritora peruana Flora Tristán denominó en 1843, unión obrera9, el ejercicio de los primeros movimientos sociales en defensa de sus derechos (huelgas y boycotts10) y las consiguientes represiones.
La urgencia de resolver los problemas sociales supuso que las legislaciones así como la OIT regulen, en primer lugar, las condiciones de trabajo en la cual los obreros prestaban sus servicios. Así, es curiosa la coincidencia que las primeras regulaciones resuelvan inicialmente temas como la jornada de trabajo o la responsabilidad en los accidentes de trabajo. Así, si repasamos los primeros veinte convenios aprobados por la OIT notaremos que todos están pensados en regular las condiciones de trabajo en el sector industrial, el agrario y el mar. Claro, las formas de trabajo más evidentes en esa época en las que existían abusos que controlar.
La protección de los empleados aparece mucho tiempo después en el derecho del trabajo. Normalmente regulados por otras normas (derecho civil o derecho mercantil), poco a poco fueron siendo incorporados al derecho del trabajo y hoy comparten una misma regulación con los obreros, agrupados bajo un solo concepto: “trabajadores”.
Es por ello que, tal como indica Mercader:
durante el siglo XIX se acabó imponiendo un discurso sobre la pobreza completamente nuevo. El discurso preindustrial sobre la pobreza, de carácter conservador, romántico y basado en un mundo anclado sobre las virtudes de la aristocracia de buen corazón, ya no servía para calificar una pobreza que tenía un distinto fundamento. Conceptos como caridad, beneficencia, filantropía, misericordia y piedad basados en los Evangelios, habían quedado anticuados”.11
Actualmente nuestras legislaciones regulan este fenómeno bajo el concepto del contrato de trabajo.
Así, en Argentina el contrato de trabajo está definido en el art. 21 de la ley 20.744 (t.o. 1976) - llamada LEY DE CONTRATO DE TRABAJO - de la siguiente manera:
Habrá contrato de trabajo, cualquiera sea su forma o denominación, siempre que una persona física se obligue a realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios en favor de la otra y bajo la dependencia de ésta, durante un período determinado o indeterminado de tiempo, mediante el pago de una remuneración. Sus cláusulas, en cuanto a la forma y condiciones de la prestación, quedan sometidas a las disposiciones de orden público, los estatutos, las convenciones colectivas o los laudos con fuerza de tales y los usos y costumbres”. (las negritas son nuestras)
Asimismo, el art. 23 de la citada ley posee una importante presunción:
El hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que por las circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario. Esta presunción operará igualmente aún cuando se utilicen figuras no laborales, para caracterizar al contrato, y en tanto que por las circunstancias no sea dado en calificar de empresario a quien presta el servicio”.
Vemos que el legislador argentino utiliza la fórmula “bajo la dependencia” para definir el contrato de trabajo, siendo aquél elemento el que define, en la realidad, la aplicación del derecho del trabajo.
En México el texto referente a la definición del contrato de trabajo contemplado en la Ley Federal del Trabajo de 1931 establece:
Artículo 17. Contrato individual de trabajo es aquel por virtud del cual una persona se obliga a prestar a otra, bajo su dirección y dependencia, un servicio personal mediante una retribución convenida.
Artículo 18. Se presume la existencia del contrato de trabajo entre el que presta un servicio personal y el que lo recibe. A falta de estipulaciones expresas de este contrato, la prestación de servicios se entenderá regida por esta ley y por las normas que les son supletorias.

Actualmente, dicho texto señala lo siguiente:
Artículo 20.- Se entiende por relación de trabajo, cualquiera que sea el acto que le dé origen, la prestación de un trabajo personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario.

Contrato individual de trabajo, cualquiera que sea su forma o denominación, es aquel por virtud del cual una persona se obliga a prestar a otra un trabajo personal subordinado, mediante el pago de un salario.

La prestación de un trabajo a que se refiere el párrafo primero y el contrato celebrado producen los mismos efectos.”
Asimismo, el artículo siguiente también prevé una presunción:
Artículo 21.- Se presumen la existencia del contrato y de la relación de trabajo entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe.”
En Perú existen una definición y dos presunciones, una más amplia que la otra: la ley de productividad y competitividad laboral, aprobada por D.S. 003-97-TR y que repite un texto ya vigente en 1991 con la otrora ley de fomento del empleo, decreto legislativo 728, señala lo siguiente:
Artículo 4º.- En toda prestación personal de servicios remunerados y subordinados, se presume la existencia de un contrato de trabajo a plazo indeterminado.”
Siendo que la subordinación es descrita antes que definida en la misma norma:
Artículo 9º.- Por la subordinación, el trabajador presta sus servicios bajo dirección de su empleador, el cual tiene facultades para normar reglamentariamente las labores, dictar las órdenes necesarias para la ejecución de las mismas, y sancionar disciplinariamente, dentro de los limites de la razonabilidad, cualquier infracción o incumplimiento de las obligaciones a cargo del trabajador.

El empleador está facultado para introducir cambios o modificar turnos, días u horas de trabajo, así como la forma y modalidad de la prestación de las labores, dentro de criterios de razonabilidad y teniendo en cuenta las necesidades del centro de trabajo.”
Y la segunda presunción, prevista en la nueva ley procesal del trabajo, ley 29497, siguiendo la idea incluida en las normas argentina y mexicana, establece:
23.2 Acreditada la prestación personal de servicios, se presume la existencia de vínculo laboral a plazo indeterminado, salvo prueba en contrario.”
Finalmente, en Uruguay no existe una definición legal de contrato de trabajo pues se maneja una conceptualización edificada desde la doctrina y la jurisprudencia basada predominantemente en el elemento subordinación, la cual no les ha generado mayores problemas.
Cabe señalar que en los reportes de los cuatro países se manifiesta una coincidencia en el respeto y acogida del concepto de subordinación o dependencia como elemento definidor de una relación de trabajo, lo cual confirma la tendencia latinoamericana en este sentido.
De otro lado, si bien en Argentina existen relaciones laborales a las cuales no se les aplica la ley general del trabajo, aquellas están reguladas por normas que no desconocen dicha naturaleza. Lo mismo ocurre en Perú con excepción de las denominadas “modalidades formativas laborales”, que incluyen al aprendizaje, las prácticas profesionales y supuestos especiales de reinserción laboral12.
No obstante la uniformidad en la regulación de lo que debe considerarse como relación de trabajo, nuestras realidades muestran un importante sector de trabajadores que no se encuentran protegidos por la legislación laboral. Sea por simple incumplimiento o porque son “independientes”, resulta interesante verificar que en nuestros países las tasas de desempleo resultan menores a las tasas de subempleo, generándose la denominada “informalidad” laboral.
Así, tenemos el siguiente detallado reporte de México: En el tercer trimestre de 2012, la población ocupada en el sector informal ascendió en México a 14.2 millones de personas, mientras que la informalidad laboral o general abarcó a 29.3 millones, el 29.2% y el 60.1% respectivamente, de la población ocupada nacional. Lo anterior implica que el sector informal contribuyó con un poco menos de la mitad (48.6%) del empleo informal del país. El resto de éste provino del trabajo doméstico remunerado (2.1 millones de personas), del ámbito agropecuario (6.2 millones), así como de las empresas, gobierno e instituciones (6.8 millones)13.
En las áreas menos urbanizadas de México (localidades con menos de 100 mil habitantes) el fenómeno del empleo informal presenta mayor intensidad, pues incluyó al 73.5% de las personas ocupadas, en tanto que en las áreas más urbanizadas (localidades de 100 mil habitantes y más) abarcó al 47.0 por ciento. El sector informal en particular, dio cuenta en estos ámbitos, del 31.6% y el 26.9% respectivamente, de la población ocupada.
Atendiendo a la posición en la ocupación, la composición del empleo informal es la siguiente: el 51.9% (15.2 millones de personas) eran trabajadores subordinados y remunerados, el 3.3% (1.0 millón) eran empleadores, el 33.8% (9.9 millones) eran trabajadores por cuenta propia y el 11.0% (3.2 millones) eran trabajadores no remunerados. En el caso del sector informal, el 32.4% (4.6 millones de personas) eran trabajadores subordinados y remunerados, el 6.9% (1.0 millones) eran empleadores, el 51.6% (7.3 millones) eran trabajadores por cuenta propia y 9.1% (1.3 millones) eran trabajadores no remunerados.
Gráfica de distribución relativa del empleo informal y de la ocupación en el sector informal, según posición en la ocupación:
wor5cea
wor5615

Fuente: INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 3er. trimestre de 2012
De los 29.3 millones de personas en condiciones de informalidad laboral en el tercer trimestre de 2012, casi 18 millones (61.3%) eran hombres y 11.3 millones (38.7%) mujeres. Por lo que respecta a los 14.2 millones de personas ocupadas en el sector informal, 8.4 millones (59.1%) eran hombres y 5.8 millones (40.9%) mujeres.
Gráfica empleo informal y ocupación en el sector informal, según sexo (millones de personas)

wor3b1a
wor34a3

Fuente: INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 3er. trimestre de 2012
Al considerar la edad de la población ocupada en condiciones de empleo informal en el tercer trimestre de 2012, se tiene que 12.6 millones de personas (42.9%) tenían entre 25 y 44 años de edad, 8.0 millones (27.3%) tenían de 45 a 64 años, 6.9 millones (23.5%) de 14 a 24 años y 1.8 millones (6.2%) 65 años y más. Al referir a estas personas con el total de ocupados de su grupo específico de edad, destaca la situación de desprotección laboral de los más viejos y de los más jóvenes, pues el 80.0% de los ocupados de 65 años y más formó parte del empleo informal, así como el 71.6% de los ocupados de 14 a 24 años.
En términos generales, los ocupados en condiciones de informalidad tienen niveles de escolaridad inferiores a los ocupados formalmente, pues en los primeros la escolaridad promedio fue de 7.8 años, mientras que los últimos ascendió a 11.7 años.
En relación con la actividad económica, 6.2 millones de personas en el empleo informal se desempeñaban respectivamente en el sector agropecuario y en el secundario, mientras que 16.6 millones lo hacía en el sector terciario; las participaciones porcentuales respectivas fueron de 21.0%, 21.3% y 56.7%; el restante 1.0% (0.3 millones de personas) no especificó el sector de actividad económica en el que se desempeñaba.
Por lo que hace a la duración de la jornada laboral, mientras una persona en condiciones de empleo informal trabajó 39.5 horas a la semana, un ocupado formalmente lo hizo 42.7 horas. En cuanto a los ingresos laborales, una persona ocupada formalmente obtuvo en promedio $38.4 pesos (US$ 2.94) por hora trabajada, en tanto que un ocupado en el empleo informal percibió $24.8 pesos (US$ 1,90) por una hora de trabajo.
Por su parte, los trabajadores informales conformaban el 68,6% de la fuerza laboral del Perú en el año 2012, porcentaje equivalente a unas ocho millones de personas, según la OIT. Esta cifra significa una reducción de solo 0,2% frente a la obtenida en el año 2011 (68,8%) y la generación solamente de 200 mil empleos formales.
El 26,7% de los trabajadores informales en el Perú son empleados en el sector formal. El 68,8% son del sector informal y el 4,5% proviene del sector de trabajadores domésticos.
Perú lamentablemente es uno de los países que más tasa de informalidad tiene en el mundo, posicionándose muy por encima de la tasa promedio de 47,7%.
En Uruguay el trabajo informal en el año 2012 se ubicó en el 27%, tres puntos porcentuales menos que en el 2011, mientras que en el 2005 la informalidad superaba el 40%.
Lo anterior, que puede tomarse como el fracaso de la legislación laboral para tutelar a toda persona que presta servicios para otra, no debería significar abandonar el concepto de subordinación o dependencia como el decisivo para determinar la existencia de un contrato de trabajo. Así, tal como señala Diego Ledesma en su reporte:
si a pesar aún de la naturaleza jurídica específica que tiene la relación de trabajo en la sistemática del derecho privado, admitiéramos que en función de una constatada situación de debilidad negocial resultare propicio superar esta distinción basada en la titularidad real del poder de organización y dirección empresario estaremos, creo, comprometiendo el fundamento mismo de nuestra disciplina, desautorizándola como rama autónoma y retornando al punto de partida, la necesidad de conceptualizarla como mero conjunto de normas y de que en lugar de “Legislación Obrera” o sus sucedáneos, posiblemente tendremos “Legislación del contratante débil”.
Por ello creemos que resulta importante seguir en la defensa de este tipo especial de prestación de servicios, que subordina a una parte respecto de la otra y que figura en muchas de las Constituciones de nuestro continente.
Lima, abril de 2014
RESUMEN GUIA
El trabajo presentado bajo el tema “La construcción del concepto <>” busca presentar algunas ideas sobre algo que nos puede resultar evidente y lógico: que el trabajo personal prestado bajo dependencia o subordinación justifica debe estar regulado por una rama especial del Derecho que le brinde garantías, siendo que el Derecho Civil sigue sin poder cumplir esa función.
Así, con la información remitida por colegas de tres países, se suma la del autor para presentar, luego de un resumen de las circunstancias que originaron el surgimiento del Derecho obrer,o la situación actual de la definición legal del contrato de trabajo así como de la situación laboral en dichos países.
En el documento no se menciona el importante tema de la subordinación y su crítica, dado que este forma parte de otro estudio a ser presentado en este evento.

1 Provenientes de Argentina (Pablo Ramiro Arce y Diego Ledesma Iturbide), México (Jacqueline Alvarez Velázquez) y Uruguay (Amalia de la Riva).

2 Ver el artículo 13 de dicha recomendación.

3 Tal como lo describe el profesor uruguayo Hugo Barreto en “La determinación de la relación de trabajo en la Recomendación 198 y el fin del discurso único de la subordinación jurídica” en http://www.revistas.unifacs.br/index.php/redu/article/viewFile/1461/1144

4 Ermida Uriarte, Oscar, “La recomendación de la OIT sobre la relación de trabajo (2006), en revista Derecho Laboral, tomo XLIX – Nº 223, julio-setiembre 2006, p. 682-683.

5 Barreto, op.cit., p. 21-22.

6 Ibid.

7 Al respecto ver el interesante trabajo del profesor español Mercader Uguina, Jesús “Filantropía, beneficencia y caridad en el primer derecho obrero”, REDT, Nº 137, 2008, p. 27-71.

8 Dos películas basadas en libros que pueden reflejar esta realidad son “Daens” (Bélgica, 1992, director: Stijn Coninx) y “Germinal” (Francia-Bélgica, 1993, director: Claude Berri).

9 Tristán, Flora, “Unión obrera” UNMSM, 2011.

10 Epónimo del capitán Charles Cunningham Boycott, quien a mediados de la segunda mitad del siglo XIX administraba con mano dura las fincas del conde de Erne en Irlanda y por ello sufrió la negativa a contratar con él, conducta que ahora se conoce con su apellido.

11 Mercader, op. cit., p. 35-36.

12 Todas reguladas por Ley 28518.

13 Fuente: INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 3er. trimestre de 2012.


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconDerecho del trabajo y de la seguridad social I facultad de Derecho Universidad de la República

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconDerecho del trabajo y de la seguridad social I facultad de Derecho Universidad de la República

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconDerecho del trabajo y seguridad social

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconDerecho del trabajo y de la seguridad social

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconDerecho del trabajo y de la seguridad social

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconUcat derecho colectvo del trabajo y la seguridad social

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconUcat derecho colectvo del trabajo y la seguridad social

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconUcat derecho colectvo del trabajo y la seguridad social

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconDerecho del trabajo y de la seguridad social 1/2010 Profesores: Cristian...

Sección Jóvenes de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social iconG3111123 Derecho del Trabajo I (Marco Normativo de las Relaciones...






© 2015
contactos
ley.exam-10.com