La primera tarea de la teoría general del delito es dar un concepto de delito, que contenga todas las características comunes que debe tener un hecho para ser






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4. Actio Libera in Causa

El principio actio libera in causa determina la culpabilidad del sujeto, no refiriéndose al momento en que fue cometido el acto, sino al tiempo en que ideo cometer el acto o en que empezó el proceso por el cual llegaría a cometer el acto. En otras palabras si el sujeto se encuentra con un trastorno mental, el cual causo con el propósito de delinquir, este no podrá utilizar la eximente o la atenuante ya que se le da carácter de delito de dolo.

CAPÍTULO XIV

1. El Conocimiento de la Antijuricidad

Junto a la capacidad de la culpabilidad o imputabilidad, constituye también el elemento de la culpabilidad el conocimiento de la antijuricidad. Quien realiza dolosamente en tipo penal actúa, por regla genera, con conocimiento de la ilicitud de su hacer.
No obstante, el conocimiento de la antijuricidad no es un elemento superfluo de la culpabilidad sino, al contrario, un elemento principal y el que le da su razón de ser. Lógicamente, la atribución que supone la culpabilidad solo tiene sentido frente a quien conoce que su hacer esta prohibido. La función motivadora de la norma penal solo puede ejercer su eficacia a nivel individual si el individuo en cuestión, autor de un hecho delictivo por la ley penal (por tanto, típico y antijurídico), tenia conciencia de la prohibición, pues, de lo contrario, este no tendría motivos para abstenerse de hacer lo que hizo.
2. Error de Prohibición

Existe error de prohibición no solo cuando el autor cree que actúa lícitamente, sino también cuando ni siquiera se plantea la licitud o ilicitud de su hecho. Error de prohibición puede referirse a la existencia de la norma prohibitiva como tal (error de prohibición directo) o a la existencia, limites o presupuestos objetivos de una causa de justificación que autorice la acción, generalmente prohibida, en un caso concreto (error de prohibición indirecto o error sobre las causas de justificación).
En el primer caso, el autor desconoce la existencia de una norma que prohíbe su hacer; en el segundo; el autor sabe que su hacer esta prohibido en general, pero cree que en el caso concreto se da una causa de justificación que lo permite.
Un paso importante supuso la teoría del dolo, según la cual este exigía, como forma de la culpabilidad, tanto el conocimiento de los elementos del tipo como el de la antijuricidad. Para esta teoría, el tratamiento del error debería de ser el mismo en todos lo casos: excluir la culpabilidad si el error era invencible; excluir el dolo, pero castigar por imprudencia, si era vencible. Para la teoría del dolo, el error, tanto si era error de tipo como si era de prohibición, recibía el mismo tratamiento.
La doctrina española defendía la teoría del dolo, considerando a este, conforme a la teoría causal de la acción, como forma de la culpabilidad. Por tanto, consideraba que el error vencible, tanto de prohibición como de tipo, excluía el dolo, pero no la imprudencia.
En resumen, el error de prohibición tanto si es directo (sobre la existencia de la norma prohibida), como si es indirecto (sobre la existencia de límites o presupuestos objetivos de una causa de justificación), no incide en la configuración típica, dolosa o culposa, del delito. Sino en la culpabilidad del autor del concreto tipo delictivo que haya realizado. Al conceder relevancia al error de prohibición, el moderno Estado social y democrático de derecho, a diferencia del viejo Estado autoritario, se muestra dispuesto a negociar en el ciudadano los ámbitos de relevancia de sus prejuicios hasta su propia concepción del derecho, y siempre que ello no suponga tener que modificar en nada la vigencia objetiva de la norma jurídica.


CAPÍTULO XV

1. Otros presupuestos de la pena: La Penalidad

Como ya se dijo en el capitulo I, con la constatación de la tipicidad, de la antijuricidad y de la culpabilidad se puede decir que existe en delito completo en todos sus elementos. En algunos casos se exige, sin embargo, para poder castigar un hecho como delito, la presencia de algunos elementos adicionales que no son incluibles en la tipicidad, ni en la antijuricidad, ni en la culpabilidad, porque no responden a la función dogmática y político criminal que tienen asignadas estas categorías.
Si se busca un nombre para denominar esta sede sistemática en la que puedan incluirse tales elemento, se utilizaría el mas neutral de “penalidad”, que otros llaman “punubilidad”. La penalidad o punibilidad, es por tanto, una forma de recoger y elaborar una serie de elementos o presupuestos que el legislador, por razones utilitarias (diversas en cada caso), puede exigir para fundamentar o excluir la imposición de una pena y que solo tienen en común que no tienen en ninguna de ellas.
2. Condiciones objetivas de Penalidad

Las condiciones objetivas para la penalidad son circunstancias que, sin pertenecer al injusto o a la culpabilidad, condicionan en algún delito concreto la imposición de una pena.
De ellas se distinguen las condiciones objetivas de procedibilidad o perseguibilidad que condicionan, no la existencia del delito, sino persecución procesal, es decir, la apertura de un procedimiento penal. Se trata de obstáculos procesales que, en el fondo, tienen la misma función que las condiciones objetivas de penalidad.

3. Excusas absolutorias

La penalidad también puede ser excluida en algunos casos en los que el legislador ha considerado conveniente no imponer una pena, a pesar de darse una acción típica, antijurídica y culpable.
4. Causas de Extinción de la responsabilidad criminal


    1. La amnistía y el indulto. Ambas instituciones son manifestaciones del derecho de gracia que, como una reminiscencia de los tiempos de la monarquía absoluta, aun, pervive en los actuales Estados de derecho. Aunque, el derecho de gracia puede ser utilizado como medio para conseguir la rehabilitación del condenado, corregir errores judiciales o templar el excesivo rigor de penas legalmente impuestas.


La amnistía constituye casi siempre casi siempre una ruptura o cambio profundo de orientación del régimen político y jurídico bajo mandato se dieron las condenas después amnistiadas.
También el indulto, sobre todo el “indulto general, reconocido en la ley de 18 de julio del 1870, puede ser utilizado con la misma finalidad y de hecho tener la misma amplitud de que amnistía. Por eso, es difícil definir a priori el ámbito que pueden tener estas medidas. Y mas difícil todavía que desaparezcan en el futuro, porque el derecho penal refleja siempre una determinada concepción política y es lógico que se modifiquen o anulen sus consecuencias cuando cambian las circunstancias políticas que las condicionan.


    1. La prescripción. Es una causa de extinción de la responsabilidad criminal fundada en la acción del tiempo sobre los acontecimientos humanos. Su fundación radica, pues, mas en razones de seguridad jurídica, que en consideraciones de estricta justicia material. Se trata de impedir el ejercicio del poder punitivo, una vez que han trascurrido determinados plazos a partir de la comisión del delito o del pronunciamiento de la condena, sin haberse cumplido la sanción.


Dos clases de prescripción reconoce nuestro Código Penal: la del delito y la de la pena. La diferencia entre una y otra en que haya habido o no condena.

CAPÍTULO XVI

1. Consumación formal y material
Siempre que la ley penal señale la pena generalmente la pena de una infracción, se entenderá que la impone a la consumada. Se parte aquí de un concepto formal de consumación típica. En este sentido, consumación es la plena realización del tipo en todos sus elementos.
Generalmente, en los tipos delictivos de los delitos de resultado, la consumación se produce en el momento de la producción del resultado lesivo (por ejemplo en lo delitos contra la vida: con la muerte del sujeto pasivo).
Distinta de la consumación formal es la consumación material o terminación del delito, en la que el autor no solo realiza todos los elementos típicos sino que además consigue satisfacer la intención que perseguía heredar al pariente que mato, lucrarse con el delito patrimonial cometido, etc. En la medida en que esta consumación material esta mas allá de las precisiones típicas carece de relevancia jurídico penal. Sin embargo, algunas veces el legislador hace coincidir consumación formal y material.
2. Tentativa y frustración

Se puede distinguir entre el delito frustrado y la tentativa, definiéndolos así: “Hay delito frustrado cuando el culpable practica todos los actos de ejecución que deberían producir como resultado del delito y, sin embargo no lo producen por causas independientes de la voluntad del agente. Hay tentativa cuando el culpable de principio a la ejecución del delito directamente por hechos exteriores y no practica todos los actos de ejecución que debieran producir el delito, por causa o accidente que no sea su propio y voluntario desistimiento.
3. Fundamento del castigo de la tentativa y la frustración

La atenuación, obligatoria en caso de ejecución imperfecta de delito y la distinta gravedad de tentativa y frustración han llevado a un sector de la doctrina española a ver el fundamento del castigo de estas instituciones con un criterio fundamentalmente objetivo, es decir, en su proximidad a la lesión del bien jurídico protegido.

4. El dolo en la tentativa y la frustración

Tanto la tentativa como la frustración son tipos dependientes, ya que todos sus elementos van referidos a un delito consumado. No hay una tentativa en si, sino tentativas (o frustraciones) de delitos consumados de homicidio, hurto, estafa, etc. De ahí que le dolo sea el mismo que en el delito consumado.
Si el sujeto aun no esta decidido a cometer el delito, no existe dolo. Pero si esta decidido y solo espera a que se produzca una condición favorable para llevarlo a cabo, si existe el dolo.
5. Distinción tentativa-frustración

Como se puede observar se atiende a un criterio objetivo-formal, tanto para delimitar la diferencia acto preparatorio y acto ejecutivo como para diferenciar la tentativa de la frustración. En la tentativa “el culpable no practica todos lo actos de ejecución” en la frustración, “el culpable practica todos los actos de ejecución”. En ambos casos, el resultado consumativo no se produce.
Fuera del ámbito objetivo, no hay ninguna diferencia entre tentativa y frustración. El dolo y los demás elementos subjetivos, así como la no consumación, son, pues, iguales en una u otra institución. La relación entre una y otra es de concurso de leyes, no cabiendo, pues, apreciar conjuntamente ambas.
6. Tentativa idónea y delito imposible

Son varias las razones por las que la tentativa o la frustración no llegan a la consumación del delito. Unas son de tipo jurídico, otras, de tipo fáctico. En todos estos casos, la tentativa y la frustración, objetivamente consideradas, son inidóneas para consumar el delito u, sin embargo, la doctrina y la jurisprudencia dominantes aceptan, en general, que son merecedoras de pena, aunque con ciertas limitaciones.

CAPÍTULO XVII

Según el Código Penal de Guatemala, son responsables criminalmente de los delitos y faltas:

  1. Los autores.

  2. Los cómplices.

  3. Los encubridores.


De acuerdo al articulo 35 “de las faltas solo son responsables los autores.” Respecto a las faltas es importante tomar en cuenta el artículo 480 de nuestro código penal guatemalteco.
En cuanto a la pena que se les aplica, esta varía según quién la cometa.

A los autores se les aplicará la pena que señale la ley, dependiendo del delito o falta. Si el delito fue consumado se les impondrá la pena correspondiente al delito consumado que señale la ley. Si el delito es frustrado, la inferior en grado; si intentado, la inferior en uno o dos grados, igualmente aplicable en los casos del delito imposible y de conspiración, proposición o provocación

A los cómplices se les aplicará la pena inferior en grado a la señalada por la ley para el autor del delito consumado, frustrado o intentado.

A los encubridores se les aplicará la pena inferior en dos grados a la señalada por la ley para el autor de un delito consumado, frustrado o intentado.
1. Autoría

Siguiendo siempre el Código Penal guatemalteco, encontramos de acuerdo al artículo 36 el siguiente concepto de autor:

“Se consideran autores:

  1. Los que toman parte directa en la ejecución del hecho.

  2. Los que fuerzan o inducen directamente a otros a ejecutarlo.

  3. Los que cooperan a la ejecución del hecho con un acto sin el cual no se hubiere efectuado.

  4. quienes habiéndose concertado con otro u otros para la ejecución de un delito, están presentes en el momento de su consumación.”


Como podemos ver el primer inciso se refiere al autor material, el segundo al inductor y el tercero al cooperador.

Y podemos observar que al decir “se consideran” la intención es determinar quienes deben ser tratados como autor, en los cuales se incluyen el inductor y el cooperador, por lo que pretende este articulo del código es el extender la pena que merece el autor del delito a otras personas cuya intención es sin duda muy importante, pero no son autores propiamente dichos.
2. Diferencia entre autoría y participación

La distinción entre autoría y participación es fundamental ya que la responsabilidad de quien participa está condicionada por los actos realizados por el actor, por ejemplo la responsabilidad del inductor depende de los actos realizados por el inducido. Y para realizar esta distinción, han surgido varias teorías.
Según la teoría objetivo-formal el autor es quien realiza algún acto ejecutivo del delito, esta teoría es insuficiente porque excluye los delitos que se realizan sirviéndose de un aparato de poder.
La teoría subjetiva se basa en el ánimo concreto de que el interviniente tenga en el delito. Si actúa con ánimo de autor, será autor cualquiera que sea su contribución material al delito; si actúa con animo de participe, será siempre partícipe. El problema de esta teoría es que esta distinción solo la pueden saber los delincuentes o quienes toman parte del delito, para poder hacer la distinción es necesario tener un criterio objetivo material.
Según el criterio objetivo material, actor es quien domina finalmente la realización del mismo. Es decir quien tenga la última palabra y decida si el delito lleva a cabo o no, debe ser considerado como autor.
En conclusión el criterio objetivo material es el que viene a definir con mayor nitidez la diferencia entre autoría y participación. Esta a su vez define la autoría como quien ejecuta el hecho ya sea directamente, o indirectamente, es decir por medio de otra sirviéndose de él como un instrumento.
3. Clases de autoría


    1. Autoría directa. Autor directo es el que realiza personalmente el delito, de un modo directo y personal.

    2. Autoría mediata. Autor mediato es el autor que no realiza directa y personalmente el delito, sino sirviéndose de otra persona, quien por lo general no lo sabe. Por ejemplo: el hipnotizador que obliga al hipnotizado a cometer un delito, o el que fuerza a otro con violencia o con engaño a suscribir un documento falso, realizan directamente el delito y dominan su acción. Lo difícil en este tipo de autoría es el poder encontrar un criterio que distinga claramente la diferencia entre inducir a una persona y el ser autor mediato para así poder castigar directamente al autor y no a su instrumento.

    3. Coautoría. Es la realización conjunta de un delito por varias personas que colaboran consciente y voluntariamente. Lo decisivo en la coautoría es que el dominio del hecho lo tienen varias personas que, en virtud del principio del reparto de papeles, asumen por igual la responsabilidad de su realización. En este caso el simple acuerdo de voluntades no basta, es necesario que se contribuya en algún modo a la en la realización del delito (no necesariamente en su reejecución) de tal modo que dicha contribución pueda considerarse como un eslabón importante de todo acontecer delictivo. En los casos de auxilio necesario, si la ayuda prestada es de tal magnitud que se puede decir que el que la presta también domina el hecho, este será coautor aunque no ejecute el hecho.


4. Participación

Es la cooperación dolosa en un delito doloso. La participación es un concepto de referencia ya que supone la existencia de un hecho ajeno (el autor o coautores materiales) a cuya realización el partícipe contribuye. El concepto de participación es muy dependiente del concepto de autor. La responsabilidad del partícipe viene subordinada al hecho cometido por el autor. Si no existe un hecho por lo menos típico y antijurídico, cometido por alguien como autor, no puede hablarse de participación.
La participación solo es punible en su forma dolosa, es decir, el partícipe debe conocer y querer su participación en la realización del hecho típico o antijurídico.
El error del partícipe sobre elementos accidentales del delito cometido por el autor solo tiene, en cambio, relevancia en el ámbito de la determinación de la pena, esto corresponde a las agravantes y atenuantes.
5. Formas de participación
a). Inducción. A efectos de la pena esta equipara a la autoría. El inductor hace surgir en otra persona (inducido) la idea de cometer un delito. En cuanto a los requisitos de la inducción, antes que nada debe haber una relación entre el inductor y el inducido. Para que la inducción sea eficaz, es preciso que tenga entidad suficiente para que el inducido decida cometer un delito y comience por lo menos su ejecución. Evidentemente, no cabe la inducción por omisión ni tampoco por imprudencia.

b). Complicidad. Son cómplices los que cooperan en la ejecución de un delito con actos anteriores o simultáneos. Lo que la distingue de las de las demás formas de participación, es su menor entidad material, de tal forma que la calificación de complicidad hace que la cooperación se castigue automáticamente con una pena inferior en grado a la que merezcan los autores del delito. Frente a la cooperación necesaria que merece la pena del autor, está la cooperación no necesaria que sería la de complicidad. Para trazar la diferencia entre la cooperación necesaria y la no necesaria han surgido varias teorías. El criterio de la escasez de Gimbernat que es la complicidad es la contribución que se puede adquirir fácilmente. Y el criterio de sustituibilidad perteneciente a Rodríguez Mourullo nos dice que si la cooperación del partícipe es insustituible será cooperación necesaria. Así que Cómplice sería el que con su contribución no decide el sí y como de la realización del hecho, sino solo favorece o facilita que se realice. La complicidad queda al criterio del juez, es facultativa.
6. Problemas especiales de participación: la participación en los delitos especiales

Si el autor es intranets, el delito cometido será el especial (parricidio, malversación, etc.) y, en virtud del principio de unidad de imputación del título, todos los demás responderán por ese delito, aunque no tengan las cualidades exigidas en el mismo. Por el contrario, si el autor es extraneus, el delito cometido será uno común (homicidio, apropiación, etc.) y los participes responderán por el delito común, cualquiera que sea su consideración personal.
7. Formas de participación intentada
a). Conspiración. La conspiración existe cuando dos o más personas se conciertan para la ejecución de un delito y resuelven ejecutarlo. Se trata de una forma de “coautoría anticipada”. Es pues una forma anticipada del acuerdo común necesario para la coautoría.

b). Proposición provocación. La proposición existe cuando el que ha resulto cometer un delito invita a otra u otras personas a ejecutarlo. La provocación existe cuando se incita de palabra, por escrito o impreso, u otro medio de posible eficacia, a la perpetración de cualquier delito. Si a la provocación hubiese seguido la perpetración del delito, se castigará como inducción. En la proposición y en la provocación nos podemos dar cuenta de que, en ambas se trata de surgir la idea de cometer un delito en otra u otras personas. Y también debe conectarse la provocación del delito con el delito que se provoca, de tal forma que si este se perpetra, la provocación se castiga como inducción. Con lo que está claro que si algún sentido tiene la punición expresa de estas figuras es la de castigar la inducción intentada y como tal deben interpretarse.

8. La autoría en los delitos cometidos por procedimientos que facilitan la publicidad

Por los delitos o faltas que se cometen por medio de la imprenta, el grabado u otra forma mecánica de reproducción, radiodifusión u otro procedimiento que facilite la publicidad, se harán criminalmente responsables solamente a los autores, esto quiere decir la exclusión de los cómplices y encubridores
9. El encubrimiento

En este caso se plantea el problema de si el encubrimiento es una forma de participación en el delito autónomo que, solo a efectos de pena, se castiga en función de la pena, se castiga en función de la pena del autor del delito principal que se encubre, rebajándola en dos grados.

Se pueden distinguir varias clases de encubrimiento.

  1. Auxilio a l delincuente para que se aproveche de los efectos del delito o falta

  2. Ocultando o inutilizando el cuerpo, los efectos o los instrumentos del delito o falta para impedir su descubrimiento.

  3. Albergando, ocultando o proporcionando la fuga del culpable.


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