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Historia Contemporánea de España I.I.T. S. Dalí


Bloque 3. La España contemporánea

Introducción (TEMA 11).

(Sin ésta no se puede entender el tema de la crisis, aunque no aparezca en las preguntas de la PAU)

Carlos III y el Despotismo Ilustrado.

Al morir Fernando VI, sin descendientes, llega al poder Carlos III, que había reinado durante 20 años en Nápoles y se mostró partidario de las ideas de progreso y racionalización, así, los ilustrados encuentran a un convencido defensor de las necesidades de reformar, sin que por ello pusiera nunca en duda el poder y la autoridad real. Este hecho va a dar lugar a una experiencia de colaboración a la hora de gobernar entre el rey y los ilustrados, conocida como: Despotismo Ilustrado o Reformismo Borbónico. Este se dará en países donde la burguesía es débil y la ignorancia del pueblo imposibilita cambios que no sean asumidos desde arriba, por la monarquía. El espíritu está recogido en la frase: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

El modelo económico-social y político que pervivía es el llamado: Antiguo Régimen, fue muy criticado por los pensadores ilustrados. La característica de la ilustración es una fe y confianza ilimitada en la razón. Creían que los hombres guiados por su inteligencia pueden llegar al conocimiento, que era la base de la felicidad. Por esto, son partidarios de la educación y el progreso. Esto conduce a que critiquen los principios de la sociedad estamental (antiguo régimen), buscando la igualdad y libertad de todos y en todo. Esta etapa del despotismo ilustrado presenta un balance positivo, iniciándose una serie de reformas que pretendían mejorar la anquilosada sociedad pero pareciendo que el antiguo régimen permanecía intacto, aunque con ansias de reformismo.

El Antiguo Régimen.

La sociedad del siglo XVII y XVIII, que se caracteriza por una economía rural y señorial en una sociedad muy jerarquizada que sigue basándose en dos grupos y en la triple división de órdenes o estamentos, que son:

  • Los privilegiados.- Son una minoría ya que rondan el 15% de la población. Dentro de estos encontramos a la Nobleza y al Clero, poseían la mayor parte de la propiedad, no pagan impuestos y ocupan casi todos los cargos públicos.

La Nobleza: a la que se pertenecía por nacimiento o por nombramiento real, poseía muchas tierras, señoríos territoriales, y señoríos jurisdiccionales, pero no es un estamento homogéneo, ya que hay un gran abismo entre los nobles (alta nobleza, media nobleza y baja nobleza).

El Clero, lo forman todos los que se dedican a la vida religiosa, no creció, se hicieron pocas reformas: destaca la expulsión de los jesuitas. El clero a su vez se divide en bajo clero y alto clero. El alto clero está formado por personas que provienen de la nobleza y el bajo clero provienen del pueblo. Su economía se basa en el ingreso del diezmo y controlan la enseñanza.

  • No privilegiados.- Es el Tercer Estado o Estado Llano que representan a la gran mayoría, el 85%. Es un estamento muy complejo y variado, son los que pagan los impuestos y se hallan marginados de los centros de decisión política.

El Tercer Estado o Estado Llano: Este heterogéneo está formado por: los burgueses, muy pocos pero controlan la economía y piden tener poder político, los funcionarios, de segundo orden pero que mantienen el aparato del estado y representan un grupo dinámico, el campesinado, sometido al régimen señorial, está formado por propietarios, arrendatarios y jornaleros, los artesanos, encargados de la industria tradicional, seguían organizados en gremios y dependiendo de la agricultura, y los grupos inferiores: judíos, gitanos, mendigos y esclavos, para los que las leyes son diferentes.

En toda sociedad agraria la agricultura es la fuente esencial de riqueza y la posesión de la tierra es la que otorga el poder. En España la mayor parte de la tierra estaba amortizada, no se podía vender ni comprar era de “manos muertas” y estaba en posesión de la iglesia, nobleza y ayuntamientos; por eso llama la atención que la única revuelta destacable fuese el Motín de Esquilache, aquí coinciden varios factores: centralismo, poder de los altos cargos en manos de extranjeros, intervención estatal creciente en la economía, malestar de la población por la carestía y el precio de los productos ya que hubo numerosas crisis de subsistencia.

Crisis del Antiguo Régimen.

A la muerte de Carlos III, parecía que el modelo del Antiguo Régimen, aunque impregnado de reformismo ilustrado, permanecía intacto; pero los acontecimientos ocurridos en Francia durante 1789 trastocan el viejo orden e inician un proceso que en unos 40 años derrumbó el Antiguo Régimen. En España la crisis del Antiguo Régimen es un proceso largo, un cambio institucional que dura desde 1800 hasta 1840. Desde 1815 con las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII a favor de Napoleón hasta 1833 con la regencia de María Cristina, se debatirá entre el absolutismo y el liberalismo. Con la proclamación de la mayoría de edad de Isabel II como reina en 1840, es cuando queda establecido definitivamente el régimen liberal.

Reinado de Carlos IV.

Sube al trono en 1788, tras la muerte de su padre continuando con su política de alianzas con Francia, “Pactos de Familia”. Crea buenas expectativas, pero se vio desbordado por la situación creada por la Revolución Francesa y en su política estará muy influenciado por su mujer. En el gobierno, continúan los ilustrados, y se mantiene como hombre fuerte a Floridablanca, quien prosigue con las reformas ilustradas: limitar los privilegios de La Mesta, fomentar el comercio interior, condonación del retraso de las contribuciones, limitación del precio del pan, restricción de acumulación de bienes en manos muertas (abre el camino para las futuras desamortizaciones), supresión de vínculos y mayorazgos, impulso del desarrollo económico. Se formula una ley: la Pragmática Sanción, que pretende acabar con la Ley Sálica, aprobada por Felipe V, que se aprueba en cortes, pero no llega a promulgarse.

Los hechos ocurridos en 1789 en Francia (Revolución Francesa) hacen que el rey aparte a los ilustrados del gobierno, y se congelen las reformas por miedo a la expansión de las ideas de la revolución francesa, provocando la caída de Floridablanca (1792) que será sustituido por el conde de Aranda, quien en un principio es más tolerante con el “revolucionismo”. Por mandato del rey trata de salvar a Luís XVI, rey de Francia, pese a que es “amigo” de los revolucionarios, no lo consigue, se vuelve intolerante con la revolución.

Debido a la Revolución:

· Se disuelven las Cortes.

· Se suspenden los pactos de familia.

· Se imponen controles aduaneros para impedir la expansión revolucionaria.

· Se congelan las reformas.

· Se impone el conservadurismo y represión.

Aranda lleva una política exterior de neutralidad, lo que precipitará su caída tras 8 meses de gobierno. El rey confió el poder a Manuel Godoy, favorito de la reina, a quien se nombra ministro con poder absoluto, En política interior va a impulsar una serie de medidas reformistas: impulso de la enseñanza de las ciencias aplicadas, protege las Sociedades Económicas de Amigos del País y a intelectuales, reducción de la Inquisición, lleva a cabo la primera desamortización.

En política exterior se duda entre el temor y la amistad con Francia, para evitar una guerra, toda Europa está en guerra con Francia, pero al final, tras la muerte de Luis XVI y su familia en 1793, se declara la guerra a Francia y España interviene en la guerra de los Pirineos, que se saldó con una absoluta derrota de las tropas españolas y en la que los franceses toman casi todo en norte pirenaico peninsular. Godoy consiguió firmar la Paz de Basilea (1795), por lo que es conocido como el “Príncipe de la paz”, con este tratado se recupera el norte peninsular a cambio de Santo Domingo y dar permisos de comercio con América. Esta guerra trae el desprestigio internacional de España, una decadencia económica y fiscal y la pérdida de credibilidad de Godoy. A partir de esto, cambia la política radicalmente y coopera con la Francia revolucionaria, alianzas sucesivas con Francia, con la que firma el tratado de San Ildefonso (1796), se enfrentó a Inglaterra, ya que quiere disputar la hegemonía naval a Gran Bretaña, quien ganará en el cabo de San Vicente, con tropas dirigidas por el general Nelson. Tras esto se pide la paz a Inglaterra, lo que provocará la caída de Godoy en 1798. Este será un periodo de crisis social, económica y política. Las deudas de la guerra pondrán en marcha la 1ª desamortización, que dura 12 años pero no soluciona nada.

Godoy vuelve al poder ayudado por Napoleón tras la firma del 2º tratado de San Ildefonso (1800). En 1803 hay una guerra contra Portugal, aliado de Inglaterra, conocida como “guerra de las naranjas”, se limita a un paseo militar, y acaba con la paz de Badajoz. Un año después hay otra guerra contra Inglaterra, que culminará con la derrota hispano-francesa en Trafalgar (1805). Nelson destruye casi toda la armada española, lo que supone la ruptura del control marítimo sobre las colonias. Tras todo esto, una grave crisis en todos los campos hace que se presente a Godoy como el culpable de todos los males de España y a Fernando el príncipe de Asturias, como salvador de España y de la dinastía. Pero se descubre una conspiración del príncipe Fernando apoyado por sus consejeros; el príncipe de Asturias acabó obteniendo el perdón de sus padres tras el Proceso de El Escorial a cambio de delatar a todos sus partidarios que fueron desterrados.

El 29 de octubre de 1807 se firma el tratado de Fontainebleau, por el que se permite la entrada del ejército francés para atacar Portugal, a cambio de un futuro reparto de Portugal entre Francia, España y un principado para Godoy.

(TEMA 11).- LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN.

11.1 La crisis de 1808: Guerra de independencia y comienzos de la revolución liberal.

La Crisis de 1808:

España en 1808 tiene una crisis económica, social y política (los precios habían aumentado, el comercio exterior estaba colapsado, el endeudamiento era gravísimo…), la indignación contra el rey y su gobierno hace que se organice en torno al príncipe de Asturias el llamado partido Fernandino. El ejército francés estaba atravesando la península y desde su llegada, algunas tropas de los ejércitos franceses se van quedando acantonadas en distintas ciudades españolas, Pamplona, Barcelona, Salamanca…Los asentamientos no siempre se realizaron con diplomacia por lo que surgen incidentes con la población. Así, Godoy comprendió las verdaderas intenciones de Napoleón (la invasión de España) e intenta convencer al rey para que traslade su gobierno primero a Sevilla y después a las colonias americanas, preparó su huida hacia el Sur, la primera etapa fue Aranjuez. Los españoles ven alarma y descontento. Quienes apoyaban a Fernando aprovecharon la ocasión para dar el golpe definitivo a Godoy. El pueblo agitado hábilmente, por la nobleza palaciega, el clero y el príncipe de Asturias con su “camarilla”, se levanta (el 17/18 de marzo de 1808), provocando el Motín de Aranjuez, que pretendía la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando. Los amotinados consiguieron su objetivo y ponen en evidencia la profunda crisis que tiene la monarquía española. Después de esta crisis y abdicación, Carlos IV informa a Napoleón y el rey Fernando VII trata de ganarse su reconocimiento; Napoleón decidió invadir España y las tropas de Murat entran en Madrid comunicando a toda la familia real que deben ir a Bayona donde les espera el emperador, aquí Napoleón consigue que renunciaran al trono español a su favor son las abdicaciones de Bayona. Napoleón así legitimado puede ocupar el trono y anexionarse España a su imperio, imponiendo un cambio de dinastía por lo que nombró como rey de España a su hermano José Bonaparte (José I).

José I Bonaparte:

José I Bonaparte que era el rey de Nápoles. Para ratificarlo como rey de España Napoleón convocó en junio Cortes en Bayona y al mismo tiempo otorgar de una ley fundamental, una la Constitución, a España. Con escaso apoyo y una total incomprensión, José Bonaparte intentará una experiencia reformista, de aquí, se trae un proyecto de reforma: el Estatuto de Bayona, que en realidad es una Carta Otorgada, donde se desamortizó parte de las tierras del clero, desvinculó los mayorazgos, legisló el fin del régimen señorial y se reconoce la igualdad ante la ley, los impuestos y el acceso a los cargos públicos, se abolió la Inquisición y se lleva a cabo una reforma de la administración. Pero casi no llegó a ponerse en práctica por el inicio de la guerra de liberación.

Comienzo de la revolución liberal, actitudes ideológicas y políticas:

Mientras ocurrían estos hechos en Bayona en España se inició un alzamiento popular contra las tropas francesas. El pueblo español ideológicamente tiene que tomar postura frente a los hechos ocurridos, así una parte pequeña de la población, a los que se les conoce como afrancesados”: intelectuales, altos funcionarios y una parte de la alta nobleza, la mayoría proceden del despotismo ilustrado y defienden unas posturas “más avanzadas”, apostaban por un poder fuerte y unas medidas reformistas que modernizaran España, aceptaron a José I Bonaparte y colaboraron en su gobierno, muchos tras la guerra tuvieron que irse al exilio. El grueso de la población formó el “frente patriótico”, es un grupo muy heterogéneo con intereses diferentes sin posición ideológica clara pero son todos aquellos que se opusieron a la invasión: La mayor parte del clero y la nobleza, son conservadores y querían la continuidad del absolutismo, algunos ilustrados, que pensaban que con la vuelta de Fernando se podrían hacer reformas, los sectores de la burguesía e intelectuales liberales querían realizar un cambio en el sistema político, y el pueblo llano afrontan la guerra como defensa contra el invasor y ven una oportunidad de realizar una revolución política implantando un sistema liberal basado en una constitución, en la soberanía nacional, en la división de poderes, abolición de privilegios estamentales y gremiales.

Ante el vacío de poder originado por la ausencia del monarca y la ineficacia de la Junta de Gobierno, la población asumió la soberanía nacional y reclamó la defensa por lo que se crearon sus propios órganos de gobierno, rompiendo con el Antiguo Régimen, las Juntas de Armamento y Defensa locales, pronto se organizaron en las Juntas de Armamento y Defensa provinciales que reaccionaron ante la apatía e incapacidad de las clases privilegiadas, incapaces de organizar y gestionar el país ante el vacío de poder creado por las abdicaciones de Bayona, y después de la victoria de Bailén forzaron la formación de la Junta Suprema Central (25-X-08) que asumiera el papel de gobierno de la nación, estaba compuesta por personajes de todas las tendencias. Se toman dos tipos de medidas: las encaminadas a organizar la resistencia (dividida y desprestigiada se autodisolvió y entregó el poder a un Consejo de Regencia) y las dirigidas a la reorganización política (convocó elecciones a Cortes, para Junio, que promulgarán la 1ª constitución española en 1812).

La Guerra de la Independencia:

Mientras ocurre todo esto en España se inicia un alzamiento popular; el 2 de mayo de 1808 Madrid se alzó de forma espontánea contra el invasor francés, y aunque el levantamiento no tuvo mucho éxito, ya que fue duramente reprimido por Murat, ante la pasividad de la Junta de Gobierno, que dejó Fernando, el ejemplo cundió (Móstoles) y se extendió por el país rápidamente, la población se levantó en armas contra el invasor. Se organizan las Juntas que forzarán la creación de La Junta Central, que se refugiará en Cádiz y va a coordinar la acción contra el ejército invasor, con lo que se inicia la Guerra de Independencia que, desde el punto de vista bélico, está dividida en cuatro fases:

· Sorprendente éxito inicial: El ejército francés se dedica a sofocar los levantamientos de las ciudades, que se oponen al régimen francés, sitiándolas, la resistencia de estas, (Zaragoza, Gerona, Tarragona) retrasan el avance hacia el levante. En 1808 se da un enfrentamiento entre los ejércitos regulares y el triunfador es el ejército español. Batallas importantes: Bruch y Bailen en junio-julio, impidiendo la conquista de Andalucía.

· Reacción francesa: En noviembre, Napoleón trae a los veteranos de la Grand Armèe con lo que consigue destruir al ejército español, en esta etapa se deben mencionar batallas importantes como: Somosierra y Uclés en 1809. El dominio francés se extendió por todo el territorio.

· Guerra de guerrillas: El ejército tradicional casi no existía por lo que la resistencia se estableció de forma espontánea, popular mediante una importante guerra de guerrillas, se rehúye la batalla frontal y se hostigaba al ejército por sorpresa atacando la logística, batallas importantes: Talavera, Alcañiz y Ocaña en 1809.

· Final de la guerra: El ejército francés penetra en Portugal para ocupar Lisboa pero fracasó; se forma un ejército anglo-luso-español, que comandados por Wellington inician la victoriosa ofensiva que termina con la expulsión del ejército francés del territorio Español batallas: Arapiles, Vitoria y San Marcial (1812-13).

Napoleón firma el tratado de Valençay (Dic.1813), donde reconoce a Fernando VII como rey de España. Las consecuencias humanas y materiales son enormes por lo que se reagudiza la crisis económica y financiera que España venía arrastrando desde el reinado de Carlos IV.

11.2 Las Cortes de Cádiz y la Constitución 1812.

Obra de las Cortes de Cádiz:

Mientras los franceses ocupan la península, tras la batalla de Bailén, la Junta Suprema Central reunida en Aranjuez, reconoció a Fernando VII como el rey legítimo, asumió su autoridad hasta su regreso, en septiembre (1808) y ante el avance francés huyó a Cádiz. La Junta Central se mostró incapaz de dirigir la guerra. Todos los miembros de la Junta eran conscientes de la necesidad de reformar el Antiguo Régimen así que se llegó a un acuerdo: hacer una convocatoria a Cortes, esta convocatoria a cortes y éste vacío de poder establecen unos interrogantes: ¿Quiénes van a formar las cortes? ¿Qué atribuciones va a tener? ¿Sistema de sufragio? ¿Unitarias? ¿Unicamerales? .... Por lo que se formó una Comisión de Cortes que coincidieron en la proclamación de Fernando VII como rey legítimo de España y que la soberanía residía en la nación representada en las Cortes que debían ser constituyentes, elaborar una Constitución, y sus diputados, representantes, elegidos por sufragio universal masculino. En enero 1810, tras dictar las instrucciones para la elección de la Cámara, la Junta C. dividida y desprestigiada se autodisolvió y entregó el poder a un Consejo de Regencia que, siguiendo las pautas de la Junta Central, convocó elecciones para Junio. Desde un principio se piensa que la Nación debía ser la protagonista, y que tenía que manifestarse a través de la elección de diputados, por sufragio universal, que es como se manifiesta el poder nacional, las Cortes abrieron sus sesiones el 24 de septiembre de 1810, permaneciendo reunidas hasta el 14-septiembre-1813, abriendo un camino hacia el liberalismo y también va a ser la única salida al vacío de poder en el que España se encontraba. No se sabe a ciencia cierta la composición de las Cortes, al principio había 104, en marzo de 1812 eran 184 y al disolverse 223 diputados, lo que está claro es que se recurre a una sola cámara, Corte Unicameral, que es dotada de máxima capacidad decisoria y así van a crear un nuevo orden político y jurídico liberal, que va a marcar la historia del siglo XIX español. El ambiente revolucionario y patriótico de Cádiz, la ciudad más cosmopolita del país y símbolo de la resistencia permitió que el ideario liberal pudiera quedar plasmado (postulan un régimen político libre, parlamentario, en oposición al absolutismo monárquico, la sociedad organizada en función de las capacidades del individuo, insistencia en los derechos individuales por encima de los colectivos o sociales).

Las Cortes de Cádiz promulgaron la primera constitución española resultado del “consenso” entre liberales y absolutistas es la Constitución de 1812: la “Pepa” aprobada el 19 de marzo de 1812, consta de 10 títulos y 384 artículos, sus principales aspectos son: se proclama la soberanía nacional:“reside en la Nación”, el poder reside en el conjunto de los ciudadanos representados en las Cortes, se establece el Estado español como una monarquía parlamentaria, moderna y hereditaria pero se limita el poder del monarca, se reconoce la igualdad ante la ley, desaparecen los privilegios, se contempla la división de poderes, Legislativo: las cortes unicamerales poseían los poderes de elaborar las leyes junto con el rey, aprobación de los presupuestos, tratados, no podían ser suspendidas ni disueltas por el rey…. Ejecutivo: lo ejercía el monarca era la cabeza del gobierno, entre sus competencias estaban declarar la guerra y firmar la paz… Judicial: la administración de justicia era competencia de los tribunales guiados por los principios del estado de derecho, garantías procesales y penales…, se crea la Milicia Nacional, a nivel local y provincial, junto al ejército permanente, se recoge explícitamente la confesionalidad católica y el estado español pasa a ser un estado uniforme y centralizado, se establece el sufragio universal masculino e indirecto, y siguiendo las ideas liberales se concebía el estado español: como la garantía de los derechos de los ciudadanos, la libertad civil, la educación elemental, la propiedad y los demás derechos legítimos de los individuos (art. 4) y no como patrimonio de ninguna familia ni persona (art. 2), se pone fin a los privilegios territoriales y jurisdiccionales,…. etc.

La Constitución se convirtió en la bandera del liberalismo, por lo que fue derogada y repuesta, teniendo tres periodos de vigencia: marzo 1812-marzo 1814, enero 1820-noviembre 1823 y agosto 1836-junio 1837.

Además del texto constitucional se aprobaron una serie de leyes y decretos destinados a eliminar todas las trabas del Antiguo Régimen y ordenar el Estado como un régimen liberal. Así se decretó: la supresión de los señoríos, abolición del régimen jurisdiccional, eliminación del mayorazgo, los gremios, libertad de imprenta, la Inquisición y el inicio de la desamortización de bienes propios y baldíos y de la reforma agraria. Este primer liberalismo marcó las líneas básicas de lo que debería ser la modernización de España.

La situación revolucionaria creada por la guerra fue aprovechada por los legisladores gaditanos para elaborar un marco legislativo mucho más avanzado de lo que se hubiera permitido en una situación normal, esta misma impidió la efectiva aplicación de lo legislado en Cádiz pero el trabajo de los liberales no fue inútil: la monarquía absoluta fracasará en sus intentos por retornar al Antiguo Régimen, asimismo, será ejemplo e inspiradora para otras constituciones tanto españolas como extranjeras.

11.3 Fernando VII: Absolutismo y liberalismo. La emancipación América española.

Reinado de Fernando VII (1814-1833)

Tras la victoria española y el tratado de Valençay (diciembre 1813) regresa de su cautiverio en marzo de 1814, ignorante de lo sucedido en España durante su ausencia, es un país devastado y con un pueblo que ha adquirido conciencia de su especificidad como nación. El regreso del monarca plantea un problema ya que había abandonado España siendo un rey absoluto y debía regresar como monarca constitucional. Su llegada a España supone el fin de la experiencia radical que habían representado las Cortes de Cádiz. Desde 1813 los absolutistas y los liberales le habían estado esperando por lo que se le conoció como Fernando VII “el deseado”. Al llegar a España, modifica el itinerario que las Cortes le habían dado, en vez de dirigirse a Madrid para jurar la Constitución, se dirige hacia Valencia, donde le esperan los absolutistas, el ejército y un grupo de diputados, que le entregan un escrito: El Manifiesto de los Persas. En el que entre otras cosas le piden la necesidad de remediar lo actuado en Cádiz y a restablecer el absolutismo con las Cortes estamentales. Como consecuencia de esto, el rey firma en Valencia el Real Decreto del 4 de mayo de 1814 donde condena, rechaza y declara nulos sin ningún valor ni efecto la Constitución y la obra legisladora promulgados por las Cortes de Cádiz, los diputados son declarados reos de lesa Majestad, traidores a la monarquía, este delito conlleva la pena de muerte, por lo que son perseguidos, encarcelados o forzados al exilio. Este decreto fue un verdadero golpe de estado que implicaba la vuelta al Antiguo Régimen.

Sin embargo, Fernando VII se verá respaldado por:

· Apoyo de los absolutistas españoles y rechazo de los constitucionalistas.

· Contexto internacional, derrota y caída del imperio napoleónico: Congreso de Viena, creación de la Santa Alianza (1815).

Sexenio absolutista (1814-20): Políticamente es la vuelta a la situación anterior, pero cabe destacar que los nobles pierden privilegios y el poder de la corona se fortalece. La crisis económica, agraria y la quiebra de hacienda se agudizaron durante este periodo, y la corona fue incapaz de ofrecer soluciones a los problemas de fondo. Tampoco hubo un programa de gobierno adecuado a la crítica situación que vivía España. La camarilla, hombres de confianza del rey (aristócratas, clérigos y consejeros reaccionarios) que tenía conciencia de que se había producido una revolución política, se encarga de formar los gobiernos, pero estos no van a conseguir solucionar la crisis. Se rechaza cualquier reforma con tal de mantenerse en el poder y asegurar la sobrevivencia del régimen. El resultado fueron seis años caóticos en los que los problemas políticos, económicos y sociales se van agravando y acabarán por dar al traste con el régimen absolutista. Además hay que añadir la emancipación de las colonias españolas, que provocan revueltas, apoyadas por EEUU. El gobierno español envía tropas para sofocarlas. Además, se produce una represión sistemática a los liberales, que solo tenían dos opciones: exiliarse o convertirse en clandestinos. Por ello, en España se inaugura una forma conspiratoria conocida como el pronunciamiento para hacerse con el poder. El ideal liberal va a propagarse a través de la Masonería.

Durante este período se producen una serie de levantamientos sin éxito, Díaz Porlier (15), Conspiración del Triángulo (16), Luís Lacy (17)… Finalmente triunfa el pronunciamiento del 1 de enero de 1820 comandado por el General Rafael del Riego que se subleva contra el régimen absolutista en Cabezas de San Juan (SE) proclamando la Constitución 1812 dando comienzo al trienio liberal.

Trienio liberal (1820-23): La insurrección se generaliza por España y el 10 de marzo el rey jura la constitución de 1812 y firma un decreto por el que la apoya. Se formó un nuevo gobierno que proclamó una amnistía y convocó elecciones a Cortes. Se inicia una segunda experiencia revolucionaria con una importante obra legislativa, durante este período va a surgir una cultura política liberal gracias a las Sociedades Patrióticas (clubs de debate y discusión). Así el liberalismo se convierte en una ideología que cuenta con un gran apoyo social ante la inoperancia del absolutismo. El liberalismo llega a unas cotas tales que van aparecer dos tendencias (no partidos) que se va a ver reflejadas en las Cortes. Estas dos tendencias son:

Moderados o “doceañistas”.- Buscan el pacto con sectores pudientes del absolutismo; eran partidarios del respeto a la propiedad y libertad personal. Creían en la constitución de 1812, pero pensaban que debía ser reformada en sus aspectos más revolucionarios.

Exaltados o “veinteañistas”.- Son jóvenes seguidores de Riego, defensores acérrimos de la constitución de 1812 y pensaban que la única forma de acabar con el Antiguo Régimen era radicalizando aún más la reformas propuestas por la constitución de 1812.

Las discrepancias de ambas tendencias eran políticas y se centraban en la organización de los límites del estado liberal. En este periodo se reforma la legislación en materia económica y social aprobada en 1810-1814, completándose con medidas contra la propiedad amortizada y de desvinculación, y se va a desarrollar un modelo de crecimiento agrario, se impulsa la liberalización de la industria y el comercio, se articula el mercado interior. Se promulgó un Código Penal. Todas estas reformas hacen que Fernando utilice el veto suspensivo para boicotear la labor legislativa de las Cortes, mantiene correspondencia con la Santa Alianza y además apoye a los absolutistas para que se opongan al régimen liberal protagonizando conspiraciones, insurrecciones y levantamientos de partidas armadas en el País Vasco, Navarra, Cataluña, pero que no dan resultados, por lo que ven como única solución la intervención extranjera para poder derrotar al régimen liberal. En 1823, la Santa Alianza manda a los Cien mil Hijos de San Luis (ejército francés bajo el mando del Conde de Angulema) que entran en España y acaban con el régimen liberal, restaurando al rey en el poder absoluto.

Década ominosa (1823-1833): España vuelve al absolutismo, es el tercer período del reinado de Fernando VII, por el Decreto de 1-X-1823 declaró la condena de la constitución de 1812 y nulas todas las acciones del trienio, y ahora se asiste a una represión-persecución mucho más fuerte que en el 1814 para con los liberales. Ante estos hechos se van a modificar las actitudes tanto de los absolutistas como de los liberales: Los absolutistas realizan reformas muy tímidas desde el interior y los liberales se dan cuenta de que no pueden protagonizar una revolución violenta, sino que deben buscar otras vías.

Las reformas que querían hacerse no podían alterar los fundamentos del estado sino que tratan de salvarlo de la quiebra final por lo que se racionalizó la economía (código de comercio, bolsa, Banco de España...) Asimismo, se elabora un proyecto de centralización.

Los absolutistas se dividirán en dos grupos: absolutistas (partidarios de hacer reformas para evitar una revolución) y ultrarrealistas (radicales que piden el restablecimiento pleno se organizan alrededor del infante D.Carlos) Ambos bandos se enfrentaran en distintas revueltas, entre la que destaca la de Els Malcontents (los agraviados, 1827).

El problema dinástico o sucesorio (pleito por la sucesión de Fernando VII), acapara los últimos años del reinado, a causa del nacimiento de su hija Isabel y para que pudiese reinar, el rey promulga La Pragmática Sanción, que deroga la Ley Sálica. A causa de esta cuestión, se abre una grave crisis dinástica entre los partidarios de Isabel II (Absolutistas moderados y Liberales) y los que apoyan a Carlos María Isidro (Ultraconservadores, los ultrarrealistas, se convertirán en los carlistas). Este se niega a reconocer a la heredera como reina y a la regente Mª. Cristina.

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