Económicas: implantación de la libertad de industria y comercio






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11.2. LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812.
Consecuencia del proceso revolucionario iniciado a raíz de las abdicaciones de Bayona, se convocan Cortes, cuya primera sesión constituyente se celebra el 24 de septiembre de 1810; el primer decreto que promulga establece:

  • Que la soberanía residía en la nación representada por las Cortes.

  • La división de poderes.

  • Que el poder legislativo residía en las Cortes.

  • Que el objetivo de las Cortes era elaborar una Constitución.

  • La promulgación de Fernando VII como rey legítimo de España.


1. Composición y corrientes ideológicas.
La composición de las cortes es importante para comprender el carácter de la Constitución; en ellas dominan las clases medias urbanas consecuencia de la propia guerra que dificulta la llegada de representantes del interior y del ambiente liberal-burgués dominante en la ciudad de Cádiz.

    • 90 eclesiásticos (30%),

    • 56 abogados,

    • 49 funcionarios,

    • 30 militares,

    • 15 catedráticos,

    • 43 comerciantes, propietarios, escritores y médicos y

    • 14 nobles.


Se establecen tres corrientes ideológicas:

  • Liberales (cuya figura más destacada es Agustín Arguelles) (también Diego Muñoz Torrero y el conde de Toreno), corriente dominante que sigue los principios de la revolución francesa.

  • Reformistas ilustrados (Jovellanos), proponen un régimen intermedio entre el viejo absolutismo y el modelo constitucional, en línea con el Estatuto de Bayona.

  • Absolutistas, partidarios del mantenimiento del Antiguo Régimen.


2. Labor legislativa de las Cortes.
La obra legislativa de las Cortes fue ingente y supuso una ruptura radical con los principios hasta entonces vigentes, entre sus medidas destacamos:

  • Económicas: implantación de la libertad de industria y comercio (con la supresión de aduanas interiores, gremios y la Mesta), reforma de la hacienda (abolición del voto de Santiago, impuesto anual que pagaba parte del campesinado castellano para sustentar el culto al apóstol), desamortización de los bienes del clero

  • Sociales: supresión del régimen señorial (abolición de los señoríos jurisdiccionales, limitación de mayorazgos…). Abolición de las tradiciones feudales, como el tormento en los procesos judiciales y las pruebas de nobleza para cargos públicos.

  • Otras: reconocimiento de las libertades individuales, supresión de la inquisición, de los antiguos consejos, una nueva división provincial, creación de las diputaciones provinciales…

  • Pero, su obra legislativa fundamental fue la Constitución.


3. LA CONSTITUCIÓN DE 1812.
Las cortes de Cádiz promulgarán el 19 de marzo de 1912 la primera constitución española (llamada “La Pepa” por promulgarse el día de San José), que implanta un sistema liberal. Sus principios más importantes son:
1. Contenidos y carácter:
1.1. Sujeto de la soberanía: se define como nacional (el poder reside en el pueblo). El propio, por tanto del liberalismo.
1.2. Procedimiento electoral y % de población con derecho al voto: Se establece el sufragio universal, masculino e indirecto (en cuatro grados o fases sucesivas: parroquia, partido, provincia y Estado).
1.3. Derechos y libertades. Garantías: aunque no incluye una declaración expresa de derechos del hombre, a lo largo de su articulado se reconocen los derechos individuales básicos, típicamente liberales: La libertad (de imprenta, de sufragio), la igualdad (tanto jurídica como fiscal), la protección de la propiedad, etc. En este apartado cabe señalar que no se reconoce la libertad religiosa, estableciéndose el catolicismo como la religión única y oficial del estado. Es el elemento más conservador de la constitución. (Era el gran caballo de batalla de los absolutistas, recordar igualmente el abultado número de representantes del clero).
1.4. División y relación de poderes: Se estructura el nuevo estado como una monarquía limitada (no absolutista) con división de poderes: Legislativo (Rey y Cortes); Ejecutivo (Rey) y Judicial.


  • El poder legislativo: reside en las cortes unicamerales, que se constituyen como la institución central del sistema, con amplios poderes: elaboración de leyes; aprobación de tratados internacionales, decidir sobre la sucesión de la corona, elaboración de presupuestos y fijación anual de las contribuciones.

Para ser diputado hay que tener más de 25 años y poseer una renta anual proporcionada. Serían elegidos por dos años. Las cortes deberían reunirse a fecha fija al menos tres meses consecutivos al año.


  • El poder ejecutivo: en manos del Rey que se ocupa de la dirección del gobierno (nombra a los ministros que no podían ser diputados) y la administración, ejecuta las leyes e interviene en la elaboración de las mismas (iniciativa, sanción y veto suspensivo por dos años).

Se establece una monarquía parlamentaria, es decir, el rey es responsable ante la ley y su poder es restringido o limitado, ya que no puede impedir, suspender ni disolver la reunión de Cortes, ausentarse del reino sin su consentimiento, imponer contribuciones, ni contraer matrimonio sin previa consulta, entre otras cuestiones.


  • El poder judicial: es de competencia exclusiva de los tribunales de justicia, se prohíbe expresamente la intervención de las Cortes y del Rey. Los procesos han de ser breves y públicos; no se puede apresar sin mandamiento judicial, se prohíben los tormentos, la confiscación de bienes, el allanamiento de morada y la extensión familiar de la pena.



2. Otros aspectos:
Establece un sistema monárquico parlamentario y unitario.

Carácter ideológico: Progresista, paradigma del liberalismo.

Creación de la Milicia Nacional, cuerpo de civiles armados para la defensa del sistema constitucional.
3. Vigencia e implicación social:
Estará vigente durante tres cortos periodos:

    • Durante la Guerra de Independencia. (De marzo de 1812 a marzo de 1814).

    • Durante el Trienio Liberal (de enero de 1820 a noviembre de 1823).

    • Durante la Regencia de María Cristina (de agosto de 1836 a junio de 1837).


En cuanto a sus características, significación y trascendencia cabe señalar:


  • Fue una Constitución muy avanzada para la época (sigue la constitución francesa de 1891 pero es más radical); sirvió de fuente de inspiración en las revoluciones liberales de los años treinta y cuarenta (constituciones de Portugal, Piamonte y muchas iberoamericanas).

  • Transpira un carácter ético e idealista propio del momento, junto con un carácter nacionalista como respuesta a la ocupación napoleónica. Es, además, demasiado extensa y minuciosa y por tanto poco flexible y difícil de reformar.

  • Pero su importancia fundamental deriva en el hecho de ser la primera constitución española que abre la historia del constitucionalismo español.

  • Se convirtió en bandera del liberalismo y como tal fue derogada y repuesta en varias ocasiones a lo largo del siglo XIX.


Todas las medidas establecidas en Cádiz, junto con la Constitución, apenas llegaron a aplicarse debido a la situación de guerra, pero fueron, durante décadas, el programa de los liberales españoles.

Si hay tiempo, el tema puede iniciarse con el último punto del anterior (los comienzos de la revolución liberal), excluyendo el modelo francés.

11.3. FERNANDO VII: ABSOLUTISMO Y LIBERALISMO. LA EMANCIPACIÓN DE LA AMÉRICA ESPAÑOLA.
1. Introducción:
El reinado de Fernando VII se corresponde en Europa con el periodo de la Restauración (tras la caída de Napoleón, los monarcas europeos vuelven a sus tronos y restablecen los sistemas absolutistas y el Antiguo Régimen). Al igual que en el resto de Europa la vuelta de Fernando VII supuso la vuelta al viejo sistema. Durante su reinado se diferencian claramente tres etapas.
2. Etapas:
2.1. La Restauración Absolutista (1814-1820).
Nada más arribar a las costas españolas (Valencia), el Rey recibe presiones por parte de los grupos conservadores para anular la Constitución y disolver las Cortes; la acción más relevante de estos grupos fue el llamado “Manifiesto de los Persas”, un documento firmado por varios diputados (69) en el que se solicitaba el restablecimiento del absolutismo. Este manifiesto justifica el Decreto de Valencia (Mayo de 1814) que supuso un verdadero golpe de Estado al anular todas las reformas de Cádiz.
La restauración fue completa: se restaura la Inquisición, la Mesta, los gremios, el régimen señorial, las instituciones feudales, se estableció la devolución de los bienes desamortizados… lo único que se mantiene es la abolición de los derechos jurisdiccionales en los señoríos.
Además, este periodo se caracteriza por:


  • La crisis económica y demográfica: consecuencia de las pérdidas de guerra, la deuda externa, la guerra de las colonias americanas y su emancipación y la imposibilidad de reformar el sistema tributario sin alterar los privilegios de la nobleza y clero. (El ministro Martín de Garay intentó una reforma fiscal en 1817 basada en un sistema de contribución única y proporcional a los ingresos, pero la oposición de los privilegiados hizo fracasar el proyecto y fue cesado en 1818).




  • Inestabilidad en el gobierno: consecuencia del personalismo del rey. Continuos y caprichosos cambios de gobierno (media de seis meses por gobierno). La política estuvo marcada por la camarilla que rodeaba a Fernando VII, hombre de carácter voluble, que de dejaba influir por este grupo en el que había verdaderos buscavidas.




  • La permanente represión: que alcanza tanto a los afrancesados que habían apoyado a José I como, sobre todo, a los liberales. Al no poder expresarse libremente los liberales recurrieron a la conspiración (que se canaliza a través de la masonería) y a los pronunciamientos (rebeliones militares que pretendían derribar al gobierno atrayendo el respaldo del resto del ejército y de la opinión pública; los pronunciamientos se sucedieron a un ritmo casi anual), otros se exiliaron a Francia o a Inglaterra (país que se convirtió en el modelo político a seguir), protagonizando el primer exilio de la España contemporánea.


2.2. El Trienio Liberal (1820-23).
Tras varias sublevaciones fracasadas fundamentalmente por la falta de apoyos populares (Juan Díaz Porlier en La Coruña en 1815 y el general Luis Lacy en Cataluña en 1817), la protagonizada en Cádiz por el oficial Rafael del Riego en Cabezas de San Juan, en enero de 1820 triunfa y se generaliza por el resto de España. La situación obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812. (El éxito de la revolución de 1820, no debemos encontrarla en la buena organización y planificación del golpe, sino en la extrema debilidad del régimen y en que esta vez el movimiento fue apoyado por las ciudades del norte, fundamentalmente por Galicia).
Con ello se produce la vuelta al nuevo régimen, es decir se restablece la legislación de Cádiz (supresión del régimen señorial, de la inquisición, convocatoria de elecciones, creación de la Milicia Nacional, libertad para los presos políticos y vuelta a sus cargos de las autoridades constitucionales en ayuntamientos y diputaciones provinciales).
Los políticos del Trienio se enfrentan a una serie de problemas:


  • La actitud del Rey, que utilizando del derecho al veto que le daba la Constitución paralizó toda la legislación.




  • La oposición al régimen: se llevan a cabo varios intentos de golpes de estado; los absolutistas se organizan en guerrillas, cuya actividad fue importante en Álava, Navarra, Cataluña, Aragón y algunas zonas de Castilla y se llega a establecer un gobierno absolutista paralelo en la llamada Regencia de Urgel.




  • La división de los propios liberales en dos grandes tendencias (aun no se puede hablar de partidos):

    • Moderados: gobiernan los dos primeros años y son partidarios de llegar a una situación de compromiso con el rey modificando la Constitución (eran partidarios de un Senado aristocrático, el sufragio censitario, de dar mayor poder al rey y controlar la prensa exaltada). Arguelles y Martínez de la Rosa son los más destacados.

    • Exaltados: gobiernan el último año y son partidarios del estricto cumplimiento de la Constitución, plantean reformas radicales y la aplicación de un liberalismo más popular (en este momento surge el fenómeno juntero, que, en momentos puntuales, dio lugar a la existencia de un doble poder). Entre ellos figuran Riego y Mendizabal. Los gobiernos de esta etapa estuvieron en crisis constante.


Finalmente, el régimen del Trienio será derrocado por la intervención extranjera, consecuencia del sistema de la restauración en Europa (que preveía ayuda a los monarcas absolutos en peligro por la revolución). Francia será la encargada de organizar una expedición al mando del Duque de Angulema, conocida como los Cien Mil hijos de San Luís, que penetró en España en abril de 1823 y ocupó el territorio nacional con el apoyo de las tropas realistas. La resistencia fue escasa. El gobierno falto de apoyo popular se vio obligado a capitular.

En Junio las Cortes marchan a Cádiz y ante la negativa del rey le declaran mentalmente incapacitado. Resisten hasta septiembre decidiendo liberar al rey, el 1 de octubre se restaura el poder absoluto.

2.3 La Década absolutista (ominosa) (1823-33).
Esta etapa se caracteriza por:



  • El restablecimiento del absolutismo, pero de una forma más moderada que permite la introducción de algunas reformas. Se llevan a cabo numerosas reformas de carácter técnico.




  • Mejora de la situación económica. Aunque no en un primer momento (pérdida de las colonias). Reforma Fiscal de Luis López Ballesteros (el gobernante más valioso de la década).




  • Fuerte represión política, sobre todo centrada en los primeros años, lo que produjo un exilio masivo de liberales (Alcalá Galiano, Argüelles, Martínez de la Rosa…). Desde París y Londres conspiran contra Fernando VII.




  • La permanente oposición al régimen, tanto por parte de los liberales que continúan protagonizando pronunciamientos (El Empecinado, Torrijos…), como por parte de los absolutistas más radicales, convencidos de que el rey estaba en manos de los liberales; se producen sucesivas insurrecciones, la más importante fue la revuelta de los Mal-Contens (1827) en Cataluña.




  • El problema sucesorio: Hasta el nacimiento en 1830 de Isabel, la futura Isabel II, fruto del cuarto matrimonio de Fernando VII (con su sobrina María Cristina de Nápoles), el hermano del rey, Carlos María Isidro, había sido el heredero. Meses antes del alumbramiento de Isabel, Fernando VII publica la Pragmática Sanción por la que se deroga la Ley Sálica (que no permitía el gobierno de las mujeres). Este hecho tendrá como consecuencia, a la muerte del rey en mayo de 1833, el enfrentamiento entre carlistas (partidarios del hermano del rey) e isabelinos (partidarios de la hija), dando lugar a las llamadas guerras carlistas.


3. La emancipación de la América española.
La emancipación de las colonias americanas la protagonizaron fundamentalmente los criollos (descendientes de españoles, nacidos en América; ricos propietarios y comerciantes). Aunque los blancos representaban apenas la quinta parte de la población, constituían el grupo dominante y, dentro de él, los criollos eran la inmensa mayoría; el resto de los blancos eran peninsulares. Las capas sociales inferiores (integradas por indios, negros y mestizos) no se identificaban con el independentismo; combatieron indistintamente en un bando o en otro.
Las causas pueden reducirse a:


  • El Descontento de los criollos, porque estaban excluidos del poder político (sólo podían acceder a cargos municipales, el resto estaba reservado a los peninsulares) y, sobre todo, por el monopolio comercial establecido por la metrópoli que privaba a sus productos de acceder al mercado europeo. (En buena medida consecuencia del reformismo borbónico, que había incrementado la presión colonial)

  • La influencia ideológica ejercida tanto por las corrientes liberales (en boga por toda Europa y América) así como por el modelo de independencia de los EE.UU. que les sirve de estímulo.

  • La debilidad de España y los intereses ingleses.


El conflicto fue largo y complejo, pues se prolongó desde 1808 hasta 1825 y estuvo vinculado a las vicisitudes de la metrópoli (guerra de independencia, restauración absolutista, trienio liberal). En función de ello se diferencian sus etapas.
a) Primera etapa (1808-1815): La guerra de independencia permitió la puesta en marcha del proceso de emancipación de las colonias americanas. En un principio América reaccionó ante la invasión francesa proclamando su lealtad a Fernando VII y creando Juntas, como en la península. Sin embargo en el seno de estas juntas se gestó el movimiento insurreccional, ya que en ellas el elemento criollo desplaza al peninsular. Entre abril y agosto de 1810 varias juntas se proclaman independientes.
La Restauración de Fernando VII cierra esta etapa; el rey en un esfuerzo desmesurado envió un ejército de 10.000 hombres, y se restablece el poder español en todas partes excepto en el virreinato del Río de la Plata (actuales Argentina y Uruguay).
b) Segunda etapa (1816-1824): En esta fase se consuma el proceso de independencia en el que sobresalen dos grandes libertadores José de San Martín (desde Argentina, atraviesa los Andes y ocupa Chile) y Simón Bolívar (desde el norte, consigue la independencia de Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador). Ambos convergen hacia el Perú que, junto con México, fue el foco de mayor resistencia. Esta vez Fernando VII no puede enviar tropas, puesto que se sublevan en Cádiz (pronunciamiento de Riego 1820). Las tropas españolas serán finalmente derrotadas en la batalla de Ayacucho (1824)
El caso de México (Nueva España) fue diferente: el movimiento, acaudillado por los curas Hidalgo y Morelos, tuvo un carácter social (se demanda el fin de la esclavitud y reparto de tierras), y fue rápidamente reprimido. En 1820 el criollo realista Agustín de Iturbide proclamó la independencia.
En 1925, toda América latina excepto Cuba y Puerto Rico serán independientes.
Balance:



  • En España fueron graves: el comercio se redujo, lo que afectó negativamente sobre todo a la industria catalana. Además, con las colonias desapareció una fuente importante de ingresos para la Hacienda Real, que quedó al borde de la quiebra. Definitivamente España se convierte en una potencia de segundo orden.

  • En América, las quince nuevas repúblicas independientes mantendrán intactas sus estructuras a nivel social (predominio político, económico y social de los criollos y marginación de la mayoría de la población india, negra y mestiza), mientras que a nivel político se impone la fragmentación (frente al proyecto de Bolívar que pretendía seguir el modelo USA y establecer una federación de estados en torno a Colombia) y no se establece un sistema democrático liberal sino que se mantiene el caudillismo militar y autoritario que había dominado durante el conflicto. A nivel económico, se mantuvo la dependencia económica. La sumisión a España fue sustituida por el control comercial que ejercieron el Reino Unido y en menor medida, Francia y los EE.UU.

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