En Cádiz, los libros franceses, por revolucionarios que fueran, entraban sin gran dificultad. Estos libros no se ocultaban, si acaso se les cambiaban los lomos






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fecha de publicación03.07.2016
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COSTUMBRES Y ANÉCDOTAS


  • En Cádiz, los libros franceses, por revolucionarios que fueran, entraban sin gran dificultad. Estos libros no se ocultaban, si acaso se les cambiaban los lomos poniéndoles etiquetas de libros de Calderón de la Barca o Lope de Vega. O títulos de Sermonarios a títulos de Rousseau o Voltaire.




  • Los sacerdotes debían evitar no solo la entrada de libros sino en fundamentar razonamientos que convenciesen a los lectores, para ello estudiaban en los seminarios que contaban con un sabio profesorado como fue el obispo Arbolí. Otro sacerdote que lucho mucho por ello fue Beato Diego José de Cádiz.




  • Los cocheros cuando cuando los franceses o ingleses llegaban a las puertas de la isla, piden más dinero para ir a San Fernando, alegando que van hasta la frontera de Francia.




  • Según el diccionario empecinar significa untar de pez algo, pero… ¿Qué tiene que ver empecinado con alguien obstinado y terco?. Bueno su origen es de Juan Martín Díaz “el Empecinado”. Este fue guerrillero español que luchó contra Napoleón y fue a mandado matar por Fernando VII por sus ideas liberales. Este apodo que él tenía, lo llevaban todos los que habían nacido en en Castrillo de Duero, Valladolid, debido a que el arroyo Botijas que por allí pasaba está lleno de pecina, cieno verde de agua en descomposición. Después el apodo cogió su sentido por el tesón y testarudez de Juan Martín en conseguir expulsar a los franceses de España.




  • En Determinados sitios de España utilizan al tío Camuñas, guerrillero de la Guerra de la independencia, como un ser para asustar a los niños cuando se portan mal.




  • Fernando VII volaba cometas en el Palacio de la Diputación de Cádiz para comunicarse con su ejército al otro lado de la bahía mientras estuvo preso en la último periodo del Trienio Liberal.




  • Cuando en la iglesia del Carmen se cantó el Te Deum por la proclamación de la constitución hubo un temporal tan grande que tronchó un árbol delante de la iglesia. La gente dijo como burla que podía ser un mal agüero a la nueva ley.




  • Rara era la casa de Cádiz que no tenía un mapa pintarrajeado con un compás para saber el alcance de las bombas de los franceses.




  • Una vez se celebró un baile en el antiguo Hospicio Provincial, y según cuenta, la Condesa Benavente recibió un anónimo advirtiéndola que la comida estaba envenenada. Para ello tuvieron que que esperar para cerciorarse que no estaban envenenados. Al enterarse el duque de Wellington se lo tomó a broma y probó todos y cada uno de los platos. Cuando se lo comprobaron y les dejaron pasar ya quedaron muy pocos platos debido a lo que había comido el duque.




  • La lotería en España llegó de la mano de Carlos III, que la importó de Nápoles y era llamanda como ahora, Lotería Primitiva. El primer sorteo se llevó a cabó el 10 de diciembre de 1763. la Lotería moderna. Nació en Cádiz. Por iniciativa de Ciriaco González Carvajal, teniendo el primer sorteo el 4 de Marzo de 1812.

  • El Oratorio de San Felipe Neri era donde se firmó la Constitución, los diputados podían entrar por diferentes entradas pero la puerta principal solo se abría para dar paso a las señaladas personalidades o en ocasiones solemnes.




  • Se eligió el oratorio de San Felipe Neri para redactar la constitución por su estructura ovalada y la ausencia de columnas, que facilitaba el diálogo entre los diputados.




  • En la primera reunión que tuvieron en el oratorio de San Felipe Neri se reunieron 95 diputados, debido a la dificultad de acceder a la ciudad de un país en plena guerra o para llegar desde América. Cuando se aprobó la Constitución contaba con 184 diputados, nunca se alcanzó la cifra que habían previsto, 240.




  • En la parte alta del oratorio de San Felipe Neri está rematada con el escudo de los filipenses. Donde hay una leyenda que dice Paraíso de las almas . Así nació la expresión Paraíso para designar la parte más alta del teatro, que todavía se sigue utilizando.




  • Existe una cámara oscura en la Torre Tavira.




  • Desde el convento de San Francisco se dicen que cuando los franceses tiraban bombras y no llegaban a Cádiz y caían al agua, los gaditanos se mofaban y burlaban de ellos.




  • La constitución de Cádiz es la primera de las leyes que se hace en asamblea, la anteriores siempre habían estado redactadas por un monarca o poder político.




  • En 1812 se hablaba de “Las Españas”, en lugar de España, ya que se hablaba de la España peninsular, la España europea y la España americana. Y el término España se utiliza exclusivamente para la península y no para América. Por eso en muchos momentos se habla de las Españas en Plural.




  • El grito de Viva la Pepa quizás no se dijo nunca en 1812, la constitución al principio se le llamo La Niña y entonces el grito era Viva la niña, ya a partir de 1814, los absolutistas atacan a la constitución diciendo Viva la Pepa porque la Constitución daba un exceso de libertad viva la Pepa era utilizado entonces por los serviles para designar a la gente frívola, que vivía bien, que le importaba todo muy poco… Entonces los absolutistas piensan que con la Constitución va a ser un Viva la pepa. Los liberales acuñan el termino para sí e inventan otro para los serviles ¡Vivan las “caenas”! ya que el que quería ser absolutista quería seguir estando sometido a un régimen anulando la libertad y por tanto sin libertad simbólicamente estarías encadenado.




  • En el puerto de Cádiz podría haber de 500 a 600 barcos diarios. Además el barco no atracaba hasta el mimo puerto sino que los faluchos y abeques pequeños los que transportaban la mercancía desde la bahía y la llevaban hasta el muelle. Llegaban los productos y los cargadores gallegos los llevaban a las accesorías y muchos hacia la plaza de abastos, que era la Plaza de San Juan de Dios. Allí habían unas tablas, que era como se llamaba así a los puestos, se depositaba la mercancía en las tablas y además al maestro de abastos, es decir al abastecedor que se encargaba del mercado, había que pagar por el uso de esas tablas, para pescados, frutas y demás.




  • En Cádiz de 1812 no había agua, el único pozo que había en toda la ciudad de Cádiz era el Pozo de la Jara, entonces el agua que llegaba a Cádiz llegaba en unas tinas que venían desde el Puerto de Santa María, que cobraban diariamente por su transporte, y que luego el aguador vendía.




  • Cuando alguien compraba agua, el aguador a la vez quele daba el vasito de agua, le daba también una pastillita de anís, para que al tomar el agua tuviera una sensación de frescor en la boca que fuera agradable.




  • Balsamo de piure, la calisalla, el bualliaco, la chapa de de asta de toro, los cueros de Buenos Aires, la chinchona, la grana o granilla, el cacao. Eran productos que llegaron nuevos en la época de 1812.




  • Chinchona. Era una forma de llamar a un producto extraído de la corteza de un árbol que se llama quino, el producto que extraían se llamaba quina, que se usaba como medicamento, como tónico. Se llama chinchona porque una de las personas que curó de una de sus enfermedades gracias a la quina era Ana de Osorio, virreina de Perú y condesa de Chinchón, de ahí su nombre.




  • En Cádiz de le época se comía pescaito frito, que se freía en un anafre o anafe, que es como una especie de hornillo portátil de carbón o leña. El pesacado se vendía incluso hasta en la calle, en las esquinas de los puestos, en las casapuertas (zaguan), y se podía ver la gente comiendo pescado frito por la calle.




  • Al no haber nevera, había un tipo de cocina más específica como el tasajo, que era como una especie de carne seca, salada y troceada a diferencia de la cecina. Existía el sollo que era como se le llamaba en la zona del golfo de Cádiz al esturión. Y estaba el tollo también que era una especie de tiburón seco que en esa época se hacía con cazón o con pintarroja (un pez). Aquí ha desaparecido pero en Sudamerica se sigue haciendo con el mismo nombre.




  • Las maritatas es una palabra que se emple en Cádiz desde muy antiguo que se llega a lanzar incluso a Latinoamérica que tenía 2 sentidos, por una parte baratija, algo que se toma sin importancia y el sentido antiguo de trebejo que es el significado que sigue teniendo en Hispanoamérica como algo divertido, un juguete, un entreteniemiento como algo que se come para entretener al hambre.




  • Otros platos que se comían en 1812 era gaviota, era una carne con mucho cherne y dura, se comía cigüeña, alpiste y farro, un cereal que ha desaparecido porque lo han sustituido por legumbres o lo que más triunfó, la patata.




  • Otros platos que se comían y han perdurado hasta nuestra época son la sangre encebollada y con tomate y lengua en tomate.




  • Las Cortes chicas se denominaba a todo ese ambiente de las tertulias que se predicaban en las calles de Cádiz y que luego influían en los debates de las Cortes de Cádiz.




  • La palabra Cursi puede proceder del apellido francés Sicourt. Las niñas de Sicourt, que se paseaban por la calle pelotas emperifolladas y la gente decían Ahí van las niñas de Sicur, sicur, sicur ,sicur .




  • La palabra Paraíso proviene del oratorio de san Felipe Neri, ya que la gente que iba a escuchar los debates se iban arriba del oratorio donde había una inscripción “Paraíso de las almas” que estaba en el corazón del escudo de los filipenses de ahí que a la parte alta del teatro se le llame paraíso.




  • La frase: “Con las bombas que tiran los fanfarrones hacen las gaditanas tirabuzones”. Esa frase viene a que las bombas que tiraban los franceses llevaban dentro espirales que se calentaban al ser lanzadas, cuando llegaban a tierra esas bombas aprovechaban las gaditanas para hacerse rizos. Otra teoría es que los peluqueros usaban el plomo de las bombas para hacer bigudíes y poder hacer rizos.




  • Alegrías y cantiñas son canciones de la rama del flamenco que se se nutren de episodios donde se narraban cómo Cádiz resistía el ataque de los franceses utilizando juegos de palabras como “Napoladrón Malaparte” “de las 20 granadas que Soult envía se quedan 19 en la bahía, y la que llegan rompe vidrios y espantan perros y viejas” “napoladrón malaparte que mala estrella, se le rompa eñ gollete a Pepe Botella.




  • En los años de la elaboración de la Constitución de Cádiz de 1812, la víspera de la Navidad, esto es, la Nochebuena, era día de ayuno y de abstinencia de carne. Sólo estaba permitida una pequeña ingestión de comida, la colación, una ligerísima cena que, por ser en fecha tan especial, se permitía de doble cantidad que las del resto del año canónico. Es decir, entre ocho y doce onzas [227 y 340 gramos]. En diversos prontuarios católicos se aclara qué alimentos estaban permitidos esa noche. Por ejemplo, este Prontuario de Teología Moral, de Francisco Lárraga, de 1814:

“se puede hacer colación con pan, o hierbas, higos, almendras, manzanas u otras frutas, o conservas, y dulces secos (…). También son materia de colación las lechugas, acelgas, calabaza, escarola, cardo, nabos, remolachas y otras cosas semejantes, aunque lleven algún condimento”.

La tradición de la lombarda, el cardo o la sopa de coliflores, que pueden parecer extrañas en el lujo de la mesa de Nochebuena actual, donde ya no existe ninguna prohibición religiosa, tiene este origen tradicional.


  • Aunque no hay datos sobre el cumplimiento de este ayuno, debió ser importante. Como la asistencia a la misa del gallo, la primera de las tres misas con las que se celebraba la Navidad, en la medianoche. Allí se llevaba un pan a bendecir, otra costumbre pagana, para proteger a la familia el resto del año. Algunos harían una recena, al volver de las iglesias, y antes de asistir a la segunda misa, al alba. Fernán Caballero, hija de la gaditana Frasquita Larrea, diría de uno de sus personajes que tenía “la cara más larga que la noche de Navidad”. Ya debieron darse, también, los que no seguían la norma y preferían los excesos. Como los que se cuentan en el sainete de Sebastián Vázquez El hambriento de Nochebuena. Allí encontramos una lustrosa relación de platos para celebrarlo: pavos, capones –incluso rellenos de ostiones-, besugos, sopas reales –guarnecidas con dulces y confites-, pastelones de pollo o gazapos, gallinas, perdices, zorzales. Carnes rara vez asadas, salvo contratarlo con las panaderías.




  • Este banquete era más habitual durante el día de Navidad. Tres serían los grandes productos de entonces. La perdiz, como el plato que ese día se daba a los acólitos del seminario de Valencia; en pebre, o fritas en manteca y ajo. El cordero merino, en caldereta, de uno o dos meses de crianza, aprovechando el descaste de rebaños, una rareza el resto del año en que se prefería carnero. Y, sobre todo, el pavo, animal emblemático que concretaba las hambrunas del momento. El mismo que viniera a darle las pascuas a un personaje de un sainete del gaditano González del Castillo y acabara en su plato. O que, en otra de sus obras, daba para merendar tres siglos. Altamiras lo asa con lechugas y cardo, espolvoreado de canela.




  • Se terminaba, como ahora mucho después, con turrón de Alicante, pestiños, gañotes, jaleas, mazapán de rosas, bizcochos empapados en vino, camuesas, uvas de Ohanez, acitrón, tortas de natilla, compotas de frutos secos y las muchas golosinas de aquella cocina que, rendida a lo dulce, presentaba en las mesas azúcar y canela para sazonar los platos.




  • El antecedente de los bollitos de mazapán y frutas (mazapanes rellenos), es el bollo maimón que era un bollo amasado con diferentes cosas en su interior, también llamado Covarrubias, que era el plan mezclado con hechizos para que una persona amase a otra, un comedizo




  • En aquella época se conocían métodos químicos para conseguir enfríar líquidos sin emplear nieve. En un libro miscelánea sobre consejos prácticos, Secretos de artes liberales y mecánicas, de 1814, se habla de cómo se pueden enfriar, durante dos horas, frascos de agua o vino en verano, introduciendo estos frascos en un cubo lleno de agua con un trozo de azufre . En otro libro, Recreación filosófica, de 1803, se recomienda el empleo de muriate de amóniaca [cloruro amónico] como sustituto de la nieve para enfriar rápidamente el agua hasta diez grados y medio.

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