Por el cual se deroga el acuerdo 025 de 2000 y se adopta el plan básico de ordenamiento territorial para el municipio de copacabana






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títuloPor el cual se deroga el acuerdo 025 de 2000 y se adopta el plan básico de ordenamiento territorial para el municipio de copacabana
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ARTÍCULO 124. DE LOS CRITERIOS GENERALES DE MANEJO DE LA ZONAS DE RIESGO. Para el manejo de las zonas de riesgo recuperable y no recuperable, se aplicarán los siguientes criterios generales de intervención y manejo.


  1. Para sectores urbanos y suburbanos consolidados, ya sea que se hayan asentado en los retiros de estas quebradas o sobre el cauce de las mismas cuando éstas se encuentren canalizadas, se permitirá su continuidad allí, bajo restricciones relacionadas con la prohibición al establecimiento de cualquier edificación nueva, a todo tipo de ampliaciones, mejoras hacia materiales más pesados, y aumento en las alturas de las edificaciones existentes; también deberá realizarse el manejo técnico adecuado de las aguas lluvias y residuales bajo la asesoría de la Administración Municipal, para evitar la contaminación de las aguas y reducir el peso que deben soportar los taludes de las quebradas.




  1. Para mitigar el riesgo se realizarán obras de mitigación como canales de captación de aguas de escorrentía y barreras de contención.




  1. En caso de ser inviable su recuperación se deberán emprender procesos de reubicación de viviendas.




  1. No permitir la densificación de éstas áreas, evitando la ocupación del territorio y construcción de nuevas viviendas en el sector. Donde actualmente existen viviendas, éstas deben ser objeto de programas de reubicación de viviendas, priorizando las que presentan mayor vulnerabilidad.




  1. No se considera conveniente la autorización de proyectos privados por el efecto demostrativo que tienen en las poblaciones vecinas ubicadas en condiciones de alta criticidad. En caso en que la administración considere, por razones del interés general, la necesidad de autorizar intervenciones privadas deberán hacerse los estudios técnicos y sociales más estrictos que garanticen la estabilidad de las zonas y que minimicen el impacto demostrativo en las comunidades vecinas.




  1. Las vías vehiculares o peatonales que requieran atravesar zonas con éste tipo de restricciones deben estar sustentadas a través de estudios puntuales, donde se establezcan las obras de mitigación y estabilización necesarias para garantizar la estabilidad de la obra proyectada.

  2. Se recomienda ampliar la cobertura de la red existente de acueducto y alcantarillado, llevándola a los sectores donde hace falta. En algunas de estas zonas es necesario implementar acueductos y alcantarillados no convencionales como parte de la mitigación del riesgo, ya que los sistemas propios poseen innumerables pérdidas e infiltraciones por la gran cantidad de empates, lo que genera procesos de saturación de taludes y problemas de estabilidad.




  1. En estas zonas se debe restringir la presencia de cultivos limpios, cuerpos de aguas como lagos, lagunas artificiales y piscinas que aceleren la ocurrencia de movimientos en masa.



  1. Cuando se lleven a cabo procesos de reubicación, las zonas desalojadas serán entregadas a la autoridad ambiental para su tratamiento y cuidado, con el fin de evitar una nueva ocupación o que se conviertan en áreas de amenaza externa para otras zonas aledañas, de acuerdo a lo establecido por la Ley 99 de 1993.



SECCIÓN III

DE LA GESTIÓN DEL RIESGO
ARTÍCULO 125. CONCEPTO. La gestión de riesgos es el conjunto de elementos, medidas y herramientas dirigidas a la intervención de la amenaza o la vulnerabilidad, con el fin de disminuir o mitigar los riesgos existentes. La gestión de riesgos tiene como objetivo articular los diferentes tipos de intervención, dándole un papel principal a la prevención y mitigación sin abandonar la preparación para la respuesta en caso de desastre, la cual se vincula al desarrollo de las políticas preventivas que en el largo plazo conduzcan a disminuir de manera significativa las necesidades de intervenir sobre los desastres ya ocurridos. Una política de gestión de riesgos no sólo se refiere a la acción de las entidades del Estado, sino por su propósito a la articulación de las diversas fuerzas sociales, políticas, institucionales, públicas y privadas. Esto significa la participación democrática y la suma de esfuerzos y responsabilidades de acuerdo con el ámbito de competencia de cada cual.

Teniendo como referente los estudios técnicos realizados para la región y los ejercicios de planificación municipal, metropolitana y regional, se plantea que el ordenamiento territorial como instrumento para la gestión del riesgo debe apuntar, entre otros, a los siguientes aspectos:


  • El conocimiento del riesgo y de sus factores de amenaza y vulnerabilidad, no sólo por parte de los técnicos y dirigentes, sino además por todos aquellos que conviven con él.

  • La identificación de las restricciones al uso y los umbrales de riesgo admisible para cada zona.

  • El desarrollo de mecanismos de gestión del suelo en riesgo, ya que este suelo ha estado excluido de la planificación y en él, son aplicables instrumentos de planificación y gestión.

  • La innovación tecnológica para la construcción en asentamientos con restricciones por amenaza.

  • Los mecanismos para evitar la ocupación de zonas de amenaza o de territorios cuyos ocupantes fueron reasentados.

  • Los instrumentos para la gestión integral de territorios en riesgo. En efecto, como el riesgo es función una gran cantidad de variables que determinan la amenaza y la vulnerabilidad, la acción sobre las zonas de riesgo debe ser integral, buscando disminuir todos los factores generadores de amenaza y vulnerabilidad.

  • Los sistemas de información para el control territorial y la actualización de las condiciones de riesgo que tienen, todas, un comportamiento dinámico.

ARTÍCULO 126. DE LOS COMPONENTES DE LA GESTIÓN DEL RIESGO. Para el Municipio de Copacabana, la gestión del riego implica los siguientes componentes estratégicos.


  1. Conocimiento y monitoreo del riesgo: El Municipio mantendrá identificadas las zonas de amenazas y riesgos por movimientos en masa, inundaciones y avenidas torrenciales, para lo cual podrá apoyarse en el Comité Local de Prevención y Atención de Desastres CLOPAD y en los estudios como el realizado en el año 2009 por el Área Metropolitana, La Universidad Nacional y Corantioquia sobre “Amenaza, vulnerabilidad y riesgos por movimientos en masa, inundaciones y avenidas torrenciales en el Valle de Aburrá” y el Plan de Ordenamiento y Manejo de la microcuenca de la quebrada Piedras Blancas del año 2007.




  1. Gestión correctiva y prospectiva del riesgo: La principal acción de gestión en el Municipio será la reducción del riesgo. En general, corresponde a la ejecución de medidas estructurales y no estructurales de prevención-mitigación. Es la acción de anticiparse con el fin de evitar o disminuir el impacto económico, social y ambiental de los fenómenos peligrosos potenciales. Implica procesos de planificación, pero fundamentalmente de ejecución de medidas que modifiquen las condiciones de riesgo mediante la intervención correctiva y prospectiva de los factores de vulnerabilidad existente o potencial, y control de las amenazas cuando eso es factible.


En esta línea, el Municipio incorporará las siguientes acciones encaminadas a la reducción del riesgo:


  • Unificación de procedimientos para generar intervenciones con impacto según la implementación de políticas para la gestión del riesgo.

  • Reducción de la vulnerabilidad mediante la identificación de escenarios de riesgo e intervención por medio de obras de mitigación.

  • Ampliación de la cobertura de la red de alerta temprana e implementación y sostenimiento de una red de comunicaciones para la prevención y atención de emergencias.

  • Divulgación del Plan de Emergencias dentro del Municipio

  • Capacitación a las instancias sociales

  • Realización de estudios, diseños y monitoreo de zonas de riesgo y puntos críticos, para mejorar el conocimiento de las problemáticas.




  1. Fortalecimiento de la organización para la gestión: Esta estrategia, involucra actividades de coordinación entre todos los actores de la gestión del riesgo para que a través de acciones administrativas, jurídicas y gubernamentales se reduzca el impacto de eventos adversos y se evite el deterioro de las condiciones ambientales del territorio. El éxito de estas acciones también dependerá de la participación comunitaria y el compromiso ciudadano en la protección de los recursos naturales y de la integración de los esfuerzos de todas las Secretarias del Municipio y las Autoridades Ambientales con el fin de obtener una reducción significativa del impacto por eventos adversos. Estas acciones se enmarcarán en el Plan de Desarrollo Municipal ligadas de manera directa con el presente acuerdo.




  1. Preparación para la atención de emergencias y desastres: Corresponde a la apropiada respuesta y recuperación post desastre, que depende del nivel de preparación de las instituciones operativas y la comunidad. Este componente de la política pública de gestión de riesgos tiene como objetivo responder eficaz y eficientemente cuando el riesgo ya se ha materializado y no ha sido posible impedir el impacto de los fenómenos peligrosos. Su efectividad implica una real organización, capacidad y planificación operativa de instituciones y de los diversos actores sociales que verían involucrados en casos de desastre. En esta línea, será prioritario para el Municipio construir una adecuada estación de Bomberos, que articule las acciones de socorro.




  1. Transferencia del riesgo: Desde el punto de vista financiero el manejo del riesgo tiene como objetivo identificar y analizar las exposiciones de pérdida, examinando las posibilidades de transferencia y retención de esas pérdidas, llevando a cabo las transacciones del caso y estando atentos a los cambios o ajustes que deban realizarse. Esto involucra la industria de seguros y reaseguros, la titularización y otros esquemas financieros utilizados o que se podrían explorar para integrarlos a una gestión integral del riesgo colectivo.


ARTÍCULO 127. DE LA PROPUESTA DE GESTIÓN. Se formulan las siguientes propuestas de gestión en materia de ordenamiento territorial con base en 5 estrategias:


  1. Estrategia de fortalecimiento del ámbito normativo en elaboración de estudios de amenazas y riesgos: Las actuales propuestas de gestión del riesgo plantean la posibilidad de desarrollo urbanístico de cualquier sector, una vez se hayan llevado a cabo los estudios geológicos – geotécnicos de detalle, donde se evalúen las características particulares, se analice los eventos amenazantes y se establezcan las obras requeridas para el mejoramiento de la estabilidad de los sectores a analizar. A continuación se describe la propuesta sobre características principales de los componentes mínimos requeridos para este tipo de estudios:




  1. Geología: Se llevará a cabo un levantamiento geológico a escala 1:2000, el cual deberá acompañarse de una descripción geológica que contemple información como:

  • Estratigrafía: descripción litológica, referencia de edad y origen, espesor, distribución y posición en la secuencia de las distintas unidades litológica en el área de estudio.

  • Geología Estructural: Identificación de fallas locales y diaclasas en los afloramientos del área de estudio.

  1. Geomorfología: Se efectuará una caracterización de las geoformas y su dinámica en el área de estudio. Se deberán cartografiar los procesos erosivos y movimientos en masa, clasificándolos en antiguos y recientes, de acuerdo a su grado de actividad y según el mecanismo de falla y forma de propagación. Se efectuará un análisis multitemporal que permita evaluar la dinámica de dichos procesos.

  2. Hidrogeología: El estudio deberá determinar y evaluar las condiciones del agua subsuperficial en condiciones normales y extremas probables en el periodo de análisis del proyecto.

  3. Evaluación del drenaje superficial: El estudio deberá incluir una evaluación hidrológica e hidráulica del drenaje superficial, tanto natural como artificial en la zona, con el fin de establecer su posible incidencia en la ocurrencia de movimientos en masa.

  4. Formulación del modelo: A partir de los aspectos anteriormente mencionados se deberá plantear, apoyado en secciones y perfiles transversales del área de interés, el modelo geológico – geotécnico de los distintos sectores del área de estudio, estableciendo la relación entre los rasgos geológicos y los procesos de inestabilidad actuales y potenciales.

  5. Investigación geotécnica: La investigación geotécnica implicará un programa de exploración directa mediante apiques, trincheras y perforaciones, seleccionados por el responsable del estudio y adecuadamente distribuidos sobre el área, de manera que permitan garantizar la obtención de información geotécnica requerida para complementar el modelo geológico – geotécnico. Este programa de campo, se complementará mediante la ejecución de ensayos de laboratorio que permitan definir las características mecánicas del perfil estratigráfico previamente establecido, así como determinar las características de esfuerzo – deformación, resistencia, entre otras.

  6. Análisis de estabilidad y definición de la amenaza: En esta etapa se deberá hacer las evaluaciones que mejor le permitan al analista caracterizar a analizar los posibles mecanismos de falla de los taludes analizados. Se utilizarán métodos de análisis y cálculo reconocidos y de validez, aplicables a los mecanismos de falla y cuyos requerimientos de información de entrada deberán ser coherentes con los parámetros geotécnicos recogidos en la etapa de campo y con las recomendaciones dadas por el estudio de Amenazas, vulnerabilidad y riesgos llevado a cabo por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y el Municipio de Medellín en el año 2009.


Los análisis de estabilidad se deberán realizar para los siguientes escenarios:

  • Para la situación actual y para los procesos de remoción en masa identificados como parte del modelo, bajo las condiciones normales y extremas de niveles freáticos y de sismo a las que podrá estar expuesta la zona.

  • Para la situación generada por el cambio de uso del suelo (obras de mitigación) teniendo en cuenta cortes, excavaciones, rellenos, sobrecargas, modificaciones del drenaje, etc, para los fenómenos de remoción en masa después de la ejecución de las obras, bajo las condiciones normales y extremas de niveles freáticos y de sismo a las que podrá estar expuesta la zona.

A partir de esta información se deberá presentar un mapa de zonificación de la aptitud geológica a escala 1.2000 donde se muestren claramente las zonas aptas para el desarrollo urbanístico; las zonas susceptibles a ser recuperadas mediante la ejecución de obras de mitigación, y las zonas en las que es necesario emprender campañas de reasentamiento de la población.

  1. Evaluación del riesgo: El objetivo de ésta evaluación es optimizar económicamente el plan de medidas de mitigación al permitir enmarcar la decisión sobre éstas en un análisis costo/beneficio.

  2. Plan de medidas de reducción del riesgo: En este capítulo se deberán precisar y analizar las medidas de mitigación de riesgo que garanticen la estabilidad, habitabilidad de las zonas susceptibles a ser recuperadas, al igual que las medidas de manejo para las zonas no aptas para el desarrollo urbanístico. Las medidas incluyen: restricciones en el aprovechamiento y ocupación del área, obras de ingeniería o las que se consideren necesarias.


La presentación y caracterización de las obras y planes de mitigación y estabilización deberán incluir los siguientes aspectos:

  • Plano de ubicación: Que muestren el tipo y localización de las obras necesarias, mostrando las etapas en que se deberán adelantar las distintas intervenciones.

  • Plano de detalle que ilustre las características de diseño básicas (dimensiones, profundidad de emplazamiento).

  • Parámetros bajo los cuales tengan que adelantarse el diseño estructural detallado de las obras.

  • Condiciones y recomendaciones particulares de construcción

  • Plan de mantenimiento.

  • Plan de monitoreo

Los estudios deben adaptarse a los requerimientos mínimos establecidos por la NSR-10, en donde se enuncia que los estudios geológicos - geotécnicos deben contener como mínimo los siguientes aspectos:

  • Nombre del proyecto, plano de localización, objetivo del estudio, alcances y descripción general de estudio.

  • Resumen del reconocimiento de campo con plano de localización de los sondeos ejecutados, la morfología del terreno, el origen geológico, las características físico-mecánicas y la descripción de los niveles freáticos o aguas subterráneas con una interpretación de su significado para el comportamiento del proyecto estudiado. De cada unidad geológica o de suelo, se dará su identificación, su espesor, su distribución y los parámetros obtenidos en las pruebas y ensayos de campo y en los de laboratorio, siguiendo los lineamientos de la NSR-10.

  • Resumen de los análisis y justificación de los criterios geotécnicos adoptados para los análisis de estabilidad y la cimentación de las obras proyectadas. También, el análisis de los problemas constructivos de las alternativas de cimentación de las estructuras de contención y obras de estabilidad que se proyecten.

  • Realizar un análisis de estabilidad de los taludes que representen una amenaza para las edificaciones actuales y diseñar las obras y medidas necesarias para lograr un nivel de estabilidad aceptable en términos de los factores de seguridad. Igualmente se debe realizar el inventario de los procesos que reflejen inestabilidad del terreno a fin de incorporarlos con los análisis de las condiciones de estabilidad de las laderas analizadas

  • Para los análisis de estabilidad de laderas naturales ó intervenidas, se deben tener en cuenta la geometría del terreno antes y después de cualquier intervención constructiva, la distribución y características geomecánicas de los materiales del subsuelo que conforman el talud, las condiciones hidrogeológicas e hidráulicas, las sobrecargas de las edificaciones, los sistemas y procesos constructivos y los movimientos sísmicos.

  • Para los análisis de estabilidad se requiere contar con un modelo geológico-geotécnico que contenga al menos una sección transversal del terreno que incluyendo la localización y características actuales de intervención antrópica, represente razonablemente la topografía de la superficie del talud, en dónde éste sea más alto o más empinado, la distribución de los materiales en profundidad, las condiciones del agua subterránea y la localización de sobrecargas, que definan el o los mecanismos de falla que se deban considerar para los análisis de estabilidad. Cuando la irregularidad morfológica o litológica del terreno así lo indique, se requerirá contar por lo menos con una sección en cada zona homogénea definida en el modelo del área de estudio, en donde según criterio del ingeniero geotecnista exista probabilidad cinemática de que se presenten procesos de inestabilidad.

  • En los análisis de estabilidad de taludes deben considerarse los criterios de susceptibilidad al deslizamiento asociado a esfuerzos sísmicos.

  • Debe utilizarse un método de cálculo y análisis de reconocida validez y aplicación, proporcionado a la magnitud del problema potencial y a las consecuencias en pérdidas de vidas y económicas en caso de falla del talud.

  • Los parámetros geotécnicos para el diseño estructural de las obras como: tipo de cimentación, profundidad de apoyo, presiones admisibles, asentamientos calculados incluyendo los diferenciales, tipos de estructuras de contención y parámetros para su diseño, perfil del suelo para el diseño sismo resistente y parámetros para análisis de interacción suelo-estructura junto con una evaluación del comportamiento del depósito de suelo o del macizo rocoso bajo la acción de cargas sísmicas así como los límites esperados de variación de los parámetros medidos y el plan de contingencia en caso de que se excedan los valores previstos.

  • En el informe en general deben incluir planos de localización regional y local del proyecto, ubicación de los trabajos de campo, registros de perforación y resultado de pruebas y ensayos de campo y laboratorio. Se debe incluir la memoria de cálculo con el resumen de la metodología seguida, una muestra de cálculo de cada tipo de problema analizado y el resumen de los resultados en forma de gráficos y tablas. Además, planos, esquemas, dibujos, gráficas, fotografías, y todos los aspectos que se requieran para ilustrar y justificar adecuadamente el estudio y sus recomendaciones.



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