Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen






descargar 152.49 Kb.
títuloResumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen
página1/4
fecha de publicación30.09.2015
tamaño152.49 Kb.
tipoResumen
ley.exam-10.com > Ley > Resumen
  1   2   3   4




La disciplina y el problema de las cárceles en Colombia
Manuel Salvador Rivera Agudelo
Grupo de investigación: GIFICUR

Línea de investigación en estudios sociopolíticos
“Lo siguiente no debe tomarse como un proyecto de lo que pueda hacerse con la cárcel, ni de algo que la pudiera mejorar, porque estoy convencido de que si bien es valioso todo el trabajo con la gente que está en aquel recinto, frente a la cárcel, como institución, el único compromiso serio que se podría adoptar sería tratar de acabarla.

La cárcel es una institución que ha colonizado los sistemas penales de los dos últimos siglos; se ha extendido a lo largo y ancho del cuerpo social y esto le da una perspectiva bastante difícil de manejar: unas veces creemos que es eterna, y otras que es insustituible. Generalmente, cuando se denuncian las fallas de la cárcel, sus derrotas, sus fallidas reformas, surge esta pregunta: si la cárcel no funciona, ¿por qué la podemos reemplazar?

Lo que me propongo señalar son algunas cosas que no tienen más utilidad que indicar -en primer lugar- que la cárcel no es una institución eterna, que es una institución que nace en un momento histórico determinado, y que eso por lo menos, da una luz de esperanza: si tiene un comienzo, también tendrá un fin. En segundo lugar, la cárcel, con todos sus errores, con todos sus horrores, tiene unos puntos a través de los cuales podría empezar a desbaratarse, a desarmarse, y permitir que la humanidad construyera un escenario de sus relaciones sin un instrumento tan detestable como ella”1


Resumen

El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamento del control social y disciplinar de la misma; en su segunda parte, se hace un recorrido por el problema de las cárceles en Colombia, donde se intentará develar la crisis que viven los centros penitenciarios en Colombia, tratando de mostrar lo relativo al abandono y violación de los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad. En la tercera parte, se presenta una síntesis de testimonios de personas privadas de la libertad, como una manera fehaciente de mostrar prácticas violatorias acerca de las formas de vida de internos e internas en los centros de reclusión.
Palabras Claves

Surgimiento de la prisión, economía de los castigos, sistema punitivo, control social, disciplina, panóptico, derechos fundamentales, dignidad humana, privación de la libertad, sistema penitenciario y carcelario.
ABSTRACT
The present study tretas of the putting concerning the problematics that is in preparatio in West bet ween the emergente of the prison, where one raises that during the XVIIIth and XIXth century there thakes place a crisis of the economy of the punishments and a reorganization of the punitive system as foundation of the social control and discipline of the same one; in his second part, a tour is done by the problem of the jails in Colombia, where there will be tried develar the crisis through that the penitentiary centers live in Colombia, trying to show the relative thing to the abandon and violation of the fundamental rights of the persons deprived of the freedom. In the third part, one presents a synthesis of persons’ testimonies deprived of the freedom, as an authentic way of showing practical violatorias.

Key words
Emergente of the prison, economy of the punishments, punitive system, social control, disciplines, panoptico, fundamental rights, dignity humanizes, privation and the freedom. Penitentiary and prison system.


Introducción
El presente estudio consta de tres partes, la primera, quiere mostrar un contexto histórico del surgimiento de la prisión en Occidente, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamento del control social y disciplinar de la misma; en su segunda parte, se hace un recorrido por el problema de las cárceles en Colombia, donde se intentará develar la crisis que viven los centros penitenciarios en Colombia, tratando de mostrar lo relativo al abandono y violación de los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad. En la tercera parte, se presenta una síntesis de testimonios de personas privadas de la libertad, como una manera fehaciente de mostrar prácticas violatorias acerca de las formas de vida de internos e internas en los centros de reclusión.
1. Contexto histórico del surgimiento de la prisión
Se plantea por parte del investigador Michel Foucault que durante los siglos XVIII y XX, se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo. Ya que para esa economía de poder era más rentable vigilar que castigar, puesto que, se deja de castigar al cuerpo humano de forma directa y violenta como se venía desarrollando esa práctica a través de los suplicios2 para ingresar al estadio de un castigo más sutil, esto es, se produce el encierro, la privación de la libertad del condenado.
Arguye el citado investigador, que ese nuevo poder de castigar se destaca por ser microscópico, capilar, encuentra el núcleo mismo de los individuos, alcanza al cuerpo, se inserta en sus gestos, sus actitudes, sus discursos, su aprendizaje, su vida cotidiana, con lo que el poder se vuelve más anónimo porque ya no es el soberano (ni el rey, ni el príncipe), porque tiende a ejercerse de una manera más individualizada.
Esos cambios permiten la aparición de las “ciencias humanas” porque se permite estudiar la anormalidad en cuanto a que de acuerdo a la diferenciación de las personas se designan normal/anormal, con lo que surge un personal extrajudicial administrativo –psiquiatras, psicólogos, médicos-, los cuales etiquetan y estudian al procesado y con ello rebajan la responsabilidad del juez y legitiman su decisión. El objetivo de la pena sería entonces normalizar al inculpado, no se juzga tanto al delito sino lo que el delincuente fue, lo que es y lo que será. Al igual que el grado probable de que reincida.
Durante los años 70 del siglo XX, el concepto vigilancia no ocupaba un lugar en el léxico sociológico, no era motivo de preocupación ni de estudio, es sólo a partir de las investigaciones de Foucault, quien se dedica a analizar asuntos como la vigilancia y la disciplina, cuando se comienza a tomar en serio por parte de los teóricos sociales esta temática, hacia los años ochenta.
La sociedad moderna -según Foucault-, es ella misma una “sociedad disciplinar” en la que siempre están presentes técnicas y estrategias de poder, en esta visión el poder no es una posesión sino una estrategia. Por tanto, el poder es ubicuo, y por ende está presente en todas las esferas sociales, tanto en los micro como en los macroniveles de la sociedad, llegando a afirmar que no le interesa el poder con mayúscula, entendido como el del Estado, sino que el poder es un entramado, un tejido de relaciones que conforman, que constituyen el conjunto de la sociedad y por ello hay poder entre: dos amantes, en la familia, en la escuela, en el trabajo, en el ejército, en el hospital, en la oficina, en las calles con sentido único.
Son cruciales para la sociología y la historia los aportes de Foucault en torno a su teoría de la vigilancia, al trabajar de manera novedosa y profunda dos aspectos del poder: la acumulación de información y la supervisión directa de los subordinados.
Insiste Foucault a lo largo de su obra Vigilar y castigar, en que tal poder se encuentra presente de forma típica en todas las instituciones de la modernidad, en todos los tipos de contextos administrativos, hasta llegar a interrogarse: ¿No es sorprendente que la prisión celular, con sus cronologías regulares, trabajo forzado, sus autoridades de vigilancia y registro, sus expertos en normalidad, se haya convertido en el instrumento moderno del castigo? Se indaga igualmente en ella que: ¿No es sorprendente que las prisiones se asemejen a fábricas, escuelas, cuarteles, hospitales, todos los cuales se asemejan a las prisiones?
Al igual que Foucault, otros estudiosos del tema como Anthony Giddens han considerado la vigilancia como un generador de poder en sí misma, ella pone al vigilado en una posición de indefensión, lo convierte en un objeto.
Remitiéndonos a los inicios del desarrollo del capitalismo Marx en su obra, con relación a la vigilancia, centra su atención en ésta como un aspecto de la lucha entre el trabajo y el capital. Weber se concentra en los modos en que todas las organizaciones modernas desarrollan medios de almacenar y recuperar datos en forma de archivos como parte de la búsqueda de una praxis eficaz dentro de la burocracia. Como se observa, hay un rasgo común en los análisis, sobre el poder.
Para Foucault las sociedades modernas han desarrollado medios racionales de ordenamiento. Llegando a plantear el concepto de anatomía del poder, sosteniendo que la esa tecnología representa el modo genérico de disciplina, de la que el panóptico3 no es más que un tipo. Y por ello la disciplina se dispersa a través de las micro-relaciones que constituyen la sociedad, no es algo impuesto desde arriba. Hay pues, toda una microfísica del poder.
De lo anterior se puede afirmar que la historia de las prisiones es un relato de los procedimientos judiciales, de las técnicas que operan como disciplina sobre los cuerpos; se trata de conocer y establecer los mecanismos que permiten la emergencia de una anatomo política de los cuerpos, a una biopolítica de la población4, noción entendida como control de las poblaciones, lo cual tuvo lugar entre el siglo XVII y el siglo XIX, de unas formas generales de expresión (el derecho penal y la dogmática penal) que están en una relación isomórfica, con unas formas generales de contenido (la prisión y lo que contiene y expresa: el delincuente), siendo las dos caras de un mismo plano.
Así pues, la historia de la prisión no se reduce a una enunciación de discursos, de cronologías y descripción de construcciones, sino que hace relación y se llega a ella, a través del delincuente que la prisión contiene, de los discursos que la acreditan o la atacan, de la criminología que constituye en últimas al delincuente a partir del hecho; del derecho que la legitima y de la dogmática penal que se convierte para este derecho penal, en su meta-lenguaje.
Lo que nos muestra Foucault, no es una historia de la prisión a secas, se pueden ver en varios de sus textos, no una teoría del poder, sino que intenta mostrarnos cómo los seres se convierten en sujetos de unos procedimientos: de escolarización, de penalización, de unos procedimientos disciplinarios, de un poder de castigar, de unas maneras de castigo, de un análisis del poder, por ello se realiza una analítica y no una teoría sobre el poder. En este sentido la forma prisión, no es el resultado de un poder del Estado, simplemente represivo para con los delincuentes, se trata de un proceso de individualización, donde el cuerpo, objeto de suplicio, sufrimiento y muerte, poco a poco cede su puesto a un nuevo objeto: el alma, lo no tangible de los seres humanos, su libertad, aquella que se debe construir a diario.
Es así como la prisión surge en el siglo XVIII, cuando se instaura en Occidente la práctica generalizada de la principal sanción legal conocida como privación de la libertad, práctica a la cual se le hace coincidir con el nacimiento de los códigos modernos en Europa: Rusia, 1760; Prusia, 1780; Pensilvania y Toscaza, 1786; Austria, 1788; Francia, 1791, Año IV, 1808 y 1810.
Por lo anterior se puede afirmar que antes de la aparición de la prisión como pena por excelencia, la precedió el establecimiento de una biopolítica, es decir, la constitución de un equipo dispuesto a volver a los individuos dóciles y útiles, operando un trabajo preciso sobre el cuerpo. No sobra destacar y reiterar que antes que surgiera esta práctica, la imposición de los castigos “suplicio”, se dirigían sobre el cuerpo del condenado y no sobre su libertad, pues no se surtía o procedía privación de la misma sobre las personas, ni se había implementado la tasación de la pena en años, por ello, desde su contexto histórico, las penas privativas de la libertad se establecen por primera vez en las Constituciones Políticas de Estados Unidos (1790) y en Francia (1791).
Es desde esa temporalidad que se ha venido aplicando en forma permanente unas penas que son dolorosas, humillantes y degradantes para los condenados y su entorno familiar y social. Además, porque se ha demostrado por disciplinas como la criminología y la sociología que las prisiones con su sistema penitenciario y carcelario, por su misma naturaleza y represión no resocializa ni permite la reinserción social.
En ese orden de ideas, nos permitimos citar tres miradas de los estudiosos, las cuales nos permiten ilustrar y ampliar lo enunciado. Veamos:
Antes de hablar de educación y de reinserción es, pues, menester hacer un examen del sistema de valores y de modelos de comportamiento presentes en la sociedad en que se requiere reinsertar al detenido. Tal examen no puede, creemos, sino llevar a la conclusión de que la verdadera reeducación debería comenzar por la sociedad antes que por el condenado. Antes de querer modificar a los excluidos es preciso modificar la sociedad excluyente llegando así a la raíz del mecanismo de exclusión.5
La prisión fabrica también delincuentes al imponer a los detenidos coacciones violentas; está destinada a aplicar las leyes y a enseñar a respetarlas; ahora bien, todo su funcionamiento se desarrolla sobre el modo de abuso de poder. Arbitrariedad de la administración: ‘El sentimiento de la injusticia que un preso experimenta es una de las causas que más pueden hacer indomable su carácter. Cuando se ve así expuesto a sufrimientos que la ley no ha ordenado ni aun previsto, cae en un estado habitual de cólera contra todo lo que lo rodea; no ve sino verdugos en todos los agentes de la autoridad; no cree ya haber sido culpable: acusa a la propia justicia6
Si se examina el abismo existente entre el precepto legal que consagra la resocialización del delincuente como uno de los fines esenciales de la pena y lo que se palpa en la realidad de la aplicación del tratamiento penitenciario dispuesto para alcanzar tal fin, tendremos que concluir que la resocialización supuestamente buscada por la ley no es más que un principio vacío, carente de contenido real.7
Y también le asiste razón al gran literato universal Fedor Dostoievsky, cuando enunció que el grado de civilización de una sociedad puede juzgársele entrando a sus cárceles. He ahí a la prisión, he ahí la sociedad que habitamos.

2. Las cárceles en Colombia
A fin de cuentas, ¿dónde comienzan los derechos humanos? En los pequeños lugares, cerca de casa y tan pequeños que no pueden verse en los mapas del mundo. Sin embargo, constituyen el universo de cada persona, el vecindario en el que vive, el colegio o la escuela a la que asiste, la fábrica, granja u oficina en la que trabaja. Estos son los lugares en los que cada hombre, cada mujer y cada niño busca una justicia equitativa, igualdad de oportunidades, una dignidad igual sin discriminación alguna. A menos que los derechos encuentren su valor en esos escenarios, es poco el sentido que pueden tener en cualquier otro lugar. Si no existe una acción concertada de los ciudadanos para protegerlos cerca del hogar, nuestra búsqueda por el progreso en un mundo más amplio será en vano.8
Para abordar este apartado se intentará auscultar los interrogantes: ¿Cómo ese discurso de la función social de la economía del castigo se ha insertado en las prisiones de Colombia y cómo se refleja en las directrices del manejo carcelario?, se intentará dilucidar además los interrogantes: ¿qué se entiende por derechos humanos para las personas privadas de la libertad?, ¿existe normatividad internacional que tienda a proteger las violaciones a los derechos humanos de las personas privadas de la libertad?, ¿cuál ha sido el recorrido histórico de la normatividad que trata de la población carcelaria o de las personas privadas de la libertad en el orden nacional?
Se intentará develar la crisis que viven los centros penitenciarios en Colombia, crisis que se debe a la indiferencia misma del Estado y la clase económica que ostenta el poder político -en su condición de factores reales de poder como diría el constitucionalista alemán Ferdinand La Salle en su libro ¿Qué es una constitución?-, acerca del abandono y violación de los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad. Tal y como lo prevén las normas Supranacionales, el Bloque de constitucionalidad, la Constitución Política de 1991, las leyes, decretos, reglamentos, así como la jurisprudencia de la Corte Constitucional, veamos:
Con todo, las prescripciones de los Códigos Penal, de Procedimiento Penal y Penitenciario y Carcelario, de los Tratados y acuerdos internacionales citados y la misma jurisprudencia de la Corte acerca de los derechos de los reclusos constituyen letra muerta. Las condiciones de vida en los penales colombianos vulneran evidentemente la dignidad de los penados y amenazan a otros de sus derechos, tales como la vida y la integridad personal, sus derechos a la familia, etc. Nadie se atrevería a decir que los establecimientos de reclusión cumplen con la labor de resocialización que se les ha encomendado9

Entendiéndose que uno de los derechos fundamentales de la Carta Política, es el derecho innominado de la dignidad humana, del cual ha sostenido la Corte Constitucional: “La dignidad Humana… es en verdad principio fundante del Estado… que más que derecho en sí mismo, es el presupuesto esencial de la consagración y efectividad del entero sistema de derechos y garantías contemplados en la constitución.”10, dignidad humana que se aplica para todos los congéneres asociados a esta Nación y sin que se presente distinción de clase social, en las ideas políticas, creencias o situación legal.

Y en nuestro caso, las personas, por el sólo hecho de estar privadas de la libertad, no se encuentran en estado de limitación, de restricción o de suspensión de todos sus derechos, ya que permanecen vigentes y deben ser ejercidos con plenitud, tales derechos son: el derecho a la vida e integridad personal, a la dignidad e igualdad, a la salud, al debido proceso, a la libertad de conciencia. Así lo ha destacado la Corte Constitucional:
… si bien algunos derechos fundamentales de los reclusos son suspendidos o restringidos desde el momento que estos son sometidos a la detención preventiva o son condenados mediante sentencia, muchos otros derechos se conservan intactos y deben ser respetados íntegramente por las autoridades públicas que se encuentran a cargo de los presos. Así, por ejemplo, evidentemente los derechos a la libertad física y a la libre locomoción se encuentran suspendidos… Asimismo, derechos como los de la intimidad personal y familiar, reunión, asociación, libre desarrollo de la personalidad y libertad de expresión se encuentran restringidos, en razón misma de las condiciones que impone la privación de la libertad. Con todo, otro grupo de derechos, tales como la vida e integridad personal, la dignidad, la igualdad, la libertad religiosa, el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica, a la salud, y al debido proceso, y el derecho de petición, mantienen su incolumidad a pesar del encierro a que es sometido su titular.11
Por el hecho de que una persona haya incurrido en una conducta punible, por grave que ella sea, esos derechos fundamentales no pueden cesar por esa sola condición, así lo ha sostenido el estudioso del tema Mario Madrid Malo: “Lo que hace inviolable a la persona humana no es su inocencia -el hecho de no ser culpable- sino su dignidad. Todo hombre es digno, aun cuando ha llegado a quebrantar culpablemente la ley penal”12

Se destaca igualmente la vulnerabilidad de los derechos humanos13 en la población colombiana privada de la libertad y declarada culpable, la cual, por el hecho de haber sido declarada culpable, no se puede considerar que sus derechos fundamentales se encuentran suspendidos, dado que desde el mismo preámbulo de la Constitución Política de 1991 se plantea “…asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad…”, siendo su artículo primero, uno de sus principios fundamentales, al definirse que Colombia es un Estado Social de Derecho, de donde dispone el respeto por la dignidad humana, de la cual se puede afirmar que para la población privada de la libertad en las cárceles del país, se encuentra limitada en mayor grado, puesto que existe una “cárcel legal”, caracterizada por las normas que regulan su funcionamiento y una “cárcel real”, entendida como aquella que se presenta cotidianamente.
No se puede dejar de lado que existen normas internacionales que tienden a proteger los derechos humanos y un derecho Internacional Penitenciario en el marco de la Organización de las Naciones Unidas que destacan su inviolabilidad14.
Con relación al tratamiento penitenciario en Colombia, se cuenta con todo un Sistema Penitenciario y Carcelario fundado en leyes, decretos y resoluciones que reglamentan la actividad del INPEC para el desarrollo de procedimientos disciplinarios que afectan a las personas privadas de la libertad, ya que a través de su aplicación , se les despoja de sus derechos fundamentales y se viola con ello los derechos humanos, incluso al utilizar procedimientos que riñen con la aplicación y la naturaleza misma de la disciplina del derecho penal, la cual se entiende como aquella que reconoce los principios: de legalidad, del debido proceso, del derecho a la defensa, el indubio pro reo o presunción de inocencia, del non bis in ídem y la doble instancia:
Es que al desconocer esos principios del derecho penal, se riñe con la tradición del derecho penal liberal, cuando se procede a la aplicación del régimen penitenciario y carcelario en el que se desconoce ese debido proceso, al aplicar mecanismos sancionatorios o disciplinarios penitenciarios desde el ámbito del derecho administrativo por parte de los directores y demás cuerpo de funcionarios penitenciarios que forman parte del Consejo de disciplina de los centros de reclusión, lo cual entra en franca lid con la normatividad internacional que regula la materia, como son las Reglas Mínimas para el tratamiento de los reclusos15 (1955), como aquellas que se encuentran inmersas dentro del ordenamiento internacional “como el primer eslabón dentro del proceso de especificación de los derechos de las personas privadas de la libertad.”16
De otra parte, la prisión en Colombia se puede observar a través de dos aspectos que delimitan específicamente los dispositivos de lo disciplinar y los dispositivos que la caracterizan como institución de control; mostrando la profunda crisis de la prisión como institución que resocializa y rehabilita, la cual, y a costa de mantener en la privación de la libertad a quienes han transgredido las normas de convivencia establecidas, puesto que se les limitan y restringen sus derechos fundamentales, violando con ello la normatividad internacional y el desconocimiento de los derechos fundamentales de toda persona humana, lo cual no debe ocurrir como suspensión de los mismos, por el hecho de habérsele hallado culpable de una conducta punible, tal y como lo destacamos en precedencia en pronunciamiento textual de la Corte Constitucional.
La pena se ha asumido como un “castigo ejemplarizante”, el cual se ha ejercido con brutalidad y formó parte del ejercicio del poder que ostentaba el soberano, el rey, el príncipe, cuando determinaba la utilización de suplicios aplicados sobre el cuerpo del “regicida”, para pasar luego al hecho de que “…ya no es el cuerpo, es el alma. A la expiación que causa estragos en el cuerpo debe suceder un castigo que actúe en profundidad sobre el corazón, el pensamiento, la voluntad, las disposiciones. Mably ha formulado el principio, de una vez para siempre: ‘Que el castigo, si se me permite hablar así, caiga sobre el alma más que sobre el cuerpo’”17
Esa aplicación del castigo que afecta el pensamiento y la voluntad de la persona humana, apunta a que:
La relativa estabilidad de la ley ha cobijado todo un juego de sutiles y rápidos relevos. Bajo el nombre de crímenes y de delitos, se siguen juzgando efectivamente objetos jurídicos definidos por el Código, pero se juzga a la vez pasiones, instintos, anomalías, achaques, inadaptaciones, efectos de medio o de herencia; se castigan las agresiones, pero a través de ellas las agresividades; las violaciones, pero a la vez, las perversiones; los asesinatos que son también pulsiones y deseos18
Es que, con la invención de la prisión como pena privativa de la libertad se logró ”humanizar” el trato al cuerpo del supliciado, pasando a un trato con relación a lo no tangible de su cuerpo, el encierro, la disciplina y la vigilancia permanente, lo cual se ha constituido para Occidente en las herramientas que permiten controlar la voluntad de la persona privada de la libertad, tocando su cuerpo material y volitivo dentro de la reclusión.
En el curso del siglo XVIII, el suplicio de las personas se ritualizaba como un operador político19, (puesto que el derecho en Occidente se regía por el rey, el cual era el personaje central de ese edifico jurídico), esta era una práctica que se presentaba tanto, en el citado siglo, como en el siglo XIX, la sociedad disciplinaria se caracteriza por: 1) crisis de la economía de los castigos; 2) reorganización del sistema punitivo en el que se basa la sociedad actual. De esa crisis y de esa reorganización del sistema punitivo aparece y se constituye en lo que hoy es la sociedad actual: a) el pueblo soberano frente al soberano; b) la disciplina frente al suplicio; c) poder positivo constructor frente al negativo represor; d) se generaliza la prisión como forma de castigo.
Y es que la prisión como forma de castigo permite mantener el terror del criminal, a la vez que se agita la amenaza de lo monstruoso para reforzar la ideología del bien y del mal.
En el caso de la penalidad, plantea Foucault, se debe analizar en términos de tecnología, en términos de táctica y de estrategia20, y es ahí donde propone que se debe estudiar, ya que “el poder se construye y funciona a partir de poderes, de multitud de cuestiones y de efectos de poder.”21, por ello, la noción que pone de plano es la de relaciones de poder-saber, dado que el poder crea saber y éste a su vez da lugar a relaciones de poder y las legitima.

El cómo del poder lo analiza desde dos límites: 1) las reglas del derecho que le ponen límite formal al poder, 2) los efectos de verdad que el poder produce, transmite y reproduce, con lo que se puede esbozar el triángulo poder, derecho y verdad-saber.
Se ha planteado que el poder rompe con la visión clásica de localizarlo en una institución determinada o en el mismo Estado, al ser considerado como ese algo de lo que el individuo ha cedido al soberano, lo cual se convierte así en una relación de fuerzas dentro de una sociedad. Por ello el poder, está presente en todas partes, como fuerza represora y como fuerza productora de saber y de verdad.

Es así entonces como el poder se ejerce a través de tecnologías como la indagación, la observación, la clasificación y la disciplina que se implanta a las personas privadas de la libertad, produciendo cuerpos dóciles y fragmentados, tecnologías de poder que son ejercidas en forma sutil por sacerdotes, trabajadores sociales y psicólogos, los cuales son herederos del poder pastoral.
Por otra parte, debe resaltarse que “la utilización sistemática de la prisión como forma principal del castigo no constituye más que un episodio histórico y que, por consiguiente, se podían buscar otros sistemas de sanción distintos”22, dentro de los cuales se puede tener de presente el sistema de imposición de multas, como lo es la tentativa de Suecia que va hacia una cierta generalización de las multas, por ejemplo en lo que hace relación a lo que los criminólogos han denominado “penas de sustitución”, quizás como una forma de tomar distancia de la idea mantenida por los “teóricos de la prisión que era la de separar a las personas de su medio delincuente, de dejarlas solas, sometidas a una cierta disciplina con el objetivo de hacerles bien”23
  1   2   3   4

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen iconForma de organizarse social, política y económicamente los países...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen icon1. Elabora en tu cuaderno una línea del tiempo de los siglos XIX,...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen icon1. Elabora en tu cuaderno una línea del tiempo de los siglos XIX,...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen iconEn todo el mundo, el primero de mayo se conmemora el Día del Trabajo...
«El plomo es la mejor alimentación de los huelguistas», y pedía para éstos prisión y trabajos forzados como «l única solución posible...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen iconA. La prisión de acuerdo al pensamiento de Foucault
«detención legal», desde el punto de vista de Foucault es: una empresa creada con el objeto de corregir a los individuos y que hace...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen iconEl presente material se encuentra protegido por derechos de autor....
«mano invisible» por su racionalidad formal, que es la «raciona­lidad del Occidente». Se trata de una eterna lucha, que es «destino»....

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen iconEl primer ciclo, el de los «misterios gozosos», se caracteriza efectivamente...
«saltar de alegría» a Juan (cf. Lc 1, 44). Repleta de gozo es la escena de Belén, donde el nacimiento del divino Niño, el Salvador...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen icon1. Investiga y escribe en los cuadros, 5 características de cada...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen iconResumen El presente documento plantea la importancia actual que representa...

Resumen El presente estudio trata de la puesta en cuestión de la problemática que se gesta en Occidente entre el surgimiento de la prisión, donde se plantea que durante los siglos XVIII y XIX se produce una crisis de la economía de los castigos y una reorganización del sistema punitivo como fundamen iconResumen el presente documento tiene como objetivo explicar de una...






© 2015
contactos
ley.exam-10.com