II. Pueblos indígenas en Nicaragua






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Pueblos Indígenas en Nicaragua

Foto: GIZ Nicaragua

Editor:

Unidad Coordinadora Pueblos Indígenas

en América Latina y el Caribe (KIVLAK/GIZ)

Contacto:

kivlak@giz.de

Punto Focal (Julia.Unger@giz.de)

Octubre 2010


I. Contexto

Nicaragua es el país más grande de América Central; limita al norte con Honduras y al sur con Costa Rica. Con una superficie total de 130.370 km² ─que equivale aproximadamente a un tercio de la superficie de Alemania─, Nicaragua, con 5,9 millones de habitantes, está escasamente poblada. Aproximadamente el 90% de la población vive en la región del Pacífico1, principalmente en Managua. El 69% de la población está conformado por mestizos2 , el 17% por blancos y el 9% por personas de origen africano, principalmente garifunas y caribes-negros. Los pueblos indígenas de Nicaragua representan aproximadamente el 5% de la población total actual. La coexistencia de dos realidades socioculturales ─ la región del Pacífico caracterizada por la colonización española, y la región del Caribe o Costa Atlántica ─, está fuertemente enraizada en la historia del país. Esto determina las condiciones sociopolíticas de Nicaragua y es, a la vez, causa y origen de muchos de los conflictos y realidades actuales.

La gran mezcla de culturas tiene como consecuencia que la cultura y el idioma de los mestizos estén, hasta hoy en día, impregnados de tradiciones indígenas, lo cual se evidencia principalmente en la religiosidad, las fiestas patronales y las artesanías. En el idioma español de Nicaragua se encuentra hasta un 30% de palabras de origen indígenas, las cuales se refieren especialmente a la vida cotidiana, las relaciones familiares y la naturaleza.

Aunque los pueblos indígenas representen solamente una parte relativamente pequeña de la población, algunos de sus logros son pioneros a nivel internacional en lo que a derechos de autonomía y derechos territoriales se refiere. Un ejemplo de ello es el éxito alcanzado por la comunidad Awas Tingni (perteneciente a los sumo-mayangnas), a la cual, luego de un largo proceso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se le concedieron los derechos colectivos sobre su territorio incluyendo los recursos naturales (Carstens, 2004) un precedente internacional y una decisión pionera, que constituye un “avance esencial en la protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas en los Estados del continente americano”─ (Inter-American Court of Human Rights, 2001: Cf. pág.:24-27).

II. Pueblos indígenas en Nicaragua

En Nicaragua existen siete pueblos indígenas. Según el censo del año 2005, el 8,6% de la población nicaragüense se autodenomina indígena o perteneciente a uno de los dos grupos afro-americanos (garífunas o criollos) radicados en el país. Sin la incorporación de las etnias afro-americanas en la estimación, que según las estadísticas nacionales es de 2.500 (garífunas) y 43.000 (criollos) (Wessendorf, 2009: cf. pág.114), el porcentaje de grupos indígenas en la población nicaragüense resulta claramente más bajo; actualmente es de aproximadamente cinco por ciento (Factbook, 2010).

Los tres pueblos indígenas más numerosos de Nicaragua son los chorotegas, con más de 221.000 integrantes, los miskitos, con 150.000 integrantes y los matagalpas ─también llamados cacaoperas─, con aprox. 98.000 integrantes (ibíd.). Como la mayoría de la población indígena, estos tres pueblos están asentados principalmente en las zonas rurales de Nicaragua, al igual que aprox. el 60% de las comunidades afro-americanas (INIDE, 2005).

Pueblos indígenas en Nicaragua

Chorotega

166.000

Matagalpa

98.000

Mayangna

27.000

Miskitu

150.000

Nahoa

20.000

Ocan-Xiu

49.000

Rama

2.000

Total

567.000

Fuente: recopilación propia3

Sin embargo, existen diferencias importantes en lo que se refiere a la conservación de tradiciones, cultura e idioma. Son principalmente los pueblos de los miskitos, mayangnas y ramas en la costa atlántica, los que en gran medida han podido mantener su identidad indígena. En los años 1980, luego de los desplazamientos forzosos, instaurados por los militares, de comunidades de los miskitos asentadas a lo largo del Río Coco que delimita la frontera con Honduras, y una política de hispanización de los sandinistas, surgió una violenta resistencia dirigida por Brooklyn Rivera y Steadman Fagoth. La costa atlántica se convirtió en el escenario de lucha violenta entre “la contra” y las tropas militares del gobierno de Nicaragua. (Ospina, 2009). En 1987, finalmente, todavía bajo el gobierno del FSLN, se declaró la autonomía de la Costa Caribe, creándose dos regiones: La Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), en la que viven principalmente los miskitos y los sumo-mayagnas, y la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), en la cual viven los ramas, así como garífunas y criollos o afro-caribeños.

Los pueblos indígenas del centro-norte y del pacifico históricamente han sido expuestos de manera más elevada a prácticas de opresión cultural por parte de las respectivas fuerzas gobernantes que los pueblos indígenas de la costa atlántica. No obstante de una visibilidad mucho menos acentuada de sus tradiciones y culturas como consecuencia de estas condiciones históricas se pueden observar esfuerzos para un reconocimiento du sus identidades ancestrales como por ejemplo la lucha para la ratificación de la “Ley General para Pueblos Indígenas del Centro-norte y el Pacífico”.

Según el censo oficial del año 2005, 244.305 nicaragüenses, es decir, apenas 4,75 por ciento de la población total, hablan una lengua indígena.4 Una gran parte de ellos vive en las regiones autónomas de la Costa Atlántica – RAAN, RAAS (INIDE, 2005).

Además, en las últimas dos décadas, surgieron iniciativas para fortalecer las culturas indígenas y conferirles más derechos. Así, en 1993, por ejemplo, se implementó la “Ley de la Lengua” y, en 2003, la ley sobre el derecho a la salud. En el 2006, se aprobó la ley sobre el derecho a la educación para los pueblos indígenas (Wessendorf, 2009: cf. pág.114) y el 2011 pasó la “Ley de medicina tradicional ancestral” que enfoca a promover, reconocer y respetar las prácticas y expresiones de la medicina tradicional ancestral indígena.

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Fuente: http://red-lac.org/upload/Mapa_Territorios_indigenas_y_etnicos_en_Nicaragua.pdf (20.10.2010)


II.1. Descripción de los pueblos indígenas

Los miskitos son el grupo más numeroso de las comunidades indígenas y viven tradicionalmente a orillas del Río Coco y en las zonas de la Costa Norte, tanto en Nicaragua como en Honduras. En su mayoría, sus comunidades siguen dedicadas a la economía de subsistencia, ejerciendo la caza, la pesca y la agricultura. Su estructura política hasta hoy en día es marcada por la influencia del pasado colonial inglés. Por tradición tenían un sistema de gobierno con un rey miskito como jefe representativo (Dennis & Olien, 1984: cf. pág. 718-730). A través de los siglos, se fueron adaptando notablemente a las condiciones económicas, políticas y militares, sin perder su propia forma de vida y su identidad. No obstante, en virtud del estrecho contacto con las culturas occidentales, se produjeron grandes transformaciones, como, por ejemplo, un aumento del poder regional por el acceso a las armas, el cual se evidenció en un predominio de los miskitos en relación a los ramas y sumo-mayangnas, con lo cual desarrollaron patrones de comportamiento coloniales para con los otros pueblos (Epperlein, 2003). Los miskitos desempeñaron un papel importante en el movimiento indígena internacional de los años 1980, el cual se caracterizó por la oposición al gobierno sandinista y las demandas de autonomía y autodeterminación. Incluso hoy en día, las aspiraciones de los miskitos de autodeterminación y autonomía siguen siendo fuertes, aunque no unificadas. Los opositores de entonces, principalmente Brooklyn Rivera y Steadman Fagoth, son actualmente aliados del gobierno de Ortega y desempeñan altos cargos gubernamentales; por el contrario, el “Consejo de Ancianos de los indios miskitos” en agosto 2009 anunció, bajo el nombre de “Community Nation of Moskitia”, que la Nación Comunitaria de la Mosquitia se emanciparía del Estado nicaragüense y estableció un plazo de 6 meses para que los entes administrativos de las regiones autónomas RAAN y RAAS, sus sedes y pertenencias, como edificios, les fueran cedidos. Su reivindicación se basó en el derecho, históricamente fundamentado, a la administración política de la región, y en la falta de atención a la región por parte del gobierno. Sin embargo esto no se logró.


La situación económica es igualmente difícil en las comunidades miskitas con índices de desempleo de aproximadamente el 80%. La destrucción del medio ambiente a lo largo del Río Coco, y la consecuente pérdida de las tradicionales áreas de pesca tienen duros impactos en la economía de subsistencia. (Gibbs, 2009).

Los sumo-mayangnas también habitan en la RAAN. Actualmente existen 36 comunidades mayangnas, de las cuales cinco se ubican en Honduras (UNESCO, 2010). Ellos también han logrado preservar sus tradiciones y su idioma. Mientras que en el siglo XV estaban asentados en las extensas regiones de la antigua “Moskitia”, fueron desplazados por los miskitos, en el siglo XVII y XVIII,. Actualmente viven principalmente dentro y en los alrededores de la reserva de biosfera BOSAWAS (ibíd.). Tal vez la mayor transformación en la cultura y la vida de los mayangnas fue la llegada de los misioneros moravos alemanes (Herrnhuter Brüdergemeine, Iglesia Morava/Moravian Church) en 1915. Éstos introdujeron nuevos cargos, como el síndico (administración territorial) y el whita (juez), los cuales, hasta el presente, son otorgados y ejercidos, al igual que en las comunidades de los miskitos. Los misioneros fomentaron el asentamiento de los sumo-mayangnas ─otrora nómades─, lo cual marcó el cambio sociocultural de recolectores a campesinos, y significó el inicio de la economía monetaria en sus regiones. Durante la guerra civil de los años 1980, muchos mayangnas huyeron a Honduras y vivieron en campamentos de refugiados hasta que, a comienzos de los años 1990, pudieron retornar. En los últimos dos años, los sumu-mayangnas iniciaron un proceso político organizativo, el cual, entre otras cosas, fue promovido por la titulación de sus territorios con base en la Ley 445. Los territorios que, por regla general, son agrupaciones de varias comunidades, tienen ahora gobiernos (Gobiernos Territoriales Indígenas). Aunque éstos a menudo aún no tienen apoyo técnico-administrativo ni recursos financieros, los mismos son reconocidos como representantes legítimos por el Estado.

Los ramas son un pueblo indígena relativamente pequeño, con apenas 900 integrantes. Sus comunidades están relativamente cerca unas de otras, en las proximidades de la Isla Rama Cay, en el sur de la costa caribe de Nicaragua. Su forma de vida tradicional se basa en la caza, la pesca y la agricultura. Su característica cultural es su lengua, que pertenece a la familia de las lenguas chibchas, pero que, sin embargo, se encuentra en lenta extinción, y es hablada fluidamente por solo 24 miembros ancianos de la comunidad. Según estadísticas nacionales, es hablada también por otras 744 personas como segundo idioma, después del inglés criollo (INEC, 2005: cf. pág. 186 ff.). Junto a los Creoles los Rama fueron los primeros que se autodeterminaron como gobierno territorial.
Los garifunas, también llamados caribes-negros o ─según su autodenominación─ garinagus, viven a lo largo de la costa atlántica. Según el octavo Censo de Población realizado en el año 2005, en Nicaragua habitan 3.271 Garífunas. Su origen se basa en la mezcla de los arawaks con los esclavos provenientes de África Occidental, quienes en 1635 sufrieron un naufragio en la Isla St. Vincent y fueron acogidos por los caribes de la isla (Soule, 2010). Los garifunas hablan hasta hoy en día igñeri, proveniente de la lengua arawak, y también, según el país, inglés o español. Recibieron su idioma, forma de vida (pesca y agricultura) y religión de sus ancestros indígenas, mientras que su música, sus danzas y artesanías muestran fuertes influencias africanas (ibíd.)



En Nicaragua, los Chorotegas (dirianes y nagrandanos) se asentaron en la vertiente del Pacífico de Nicaragua, de donde desplazaron a pueblos pertenecientes a culturas del área intermedia. A su vez hubieron de enfrentar la llegada de los nicaraos o nicaraos. Actualmente los Chorotegas habitan dispersos en los Departamentos de Madriz, Nueva Segovia, Jinotega, Matagalpa, Chinandega y Masaya en cinco territorios. Según la OIT son 166.000 personas mientras que los Chorotegas consideran que estas cifras no son reales y afirman que su pueblo está conformado por 210.000 personas en Nicaragua.
Los Matagalpa también conocidos como Cacaoperas originariamente son un pueblo transfronterizo con El Salvador. El nombre Matagalpa, deriva de un cacique que se llamó Atahualca. La lengua Ulúa ya no se habla y su idioma actualmente es el español. Sus territorios se extienden sobre una superficie de 48.000 hectáreas en cinco municipios del departamento de Matagalpa con la ciudad de Matagalpa como centro administrativo conformando 75 comunidades indígenas. Según la OIT la población de los Matagalpa en el año 2006 era de 98.000 personas las cuales viven mayormente en el casco urbano (93%).
Los Nahoas son un grupo de pueblos nativos de Mesoamérica cuyos ancestros fueron los mexicas (descendientes de los aztecas) y otros pueblos antiguos de Anáhuac que tenían en común la lengua náhuatl.  En el momento de la conquista española, los nahuas se habían expandido en América central y contaban con importantes asentamientos en la vertiente del Pacífico de Nicaragua especialmente en el istmo de Rivas a orillas del lago de Nicaragua. De hecho Nicaragua debe su nombre al jefe amerindio más importante de los Nahoas llamado Nicaragua. Los españoles terminaron adjudicándole ese nombre a la nueva provincia conquistada. Los Nahoas actualmente habitan los Departamentos de Rivas, Sebaco y Jinotega y según la OIT son 20.000 personas.
Los Ocan-Xiu también son conocidos como Hokan Xiu, Ocanxiu o Sutiava. Ellos se autodenominan “Subtiava”, una palabra que combina los significados “shuctli” (caracol negro), y “atl” (agua de río). El idioma es el Hokana aunque casi exclusivamente hablan español. Los Ocan-Xiu se ubican en el departamento de León y parte del departamento de Chinandega. Según el censo de población nicaragüense del 2005 son 19.949 personas mientras la OIT en 2006 considera que son 49.000.
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