El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos?






descargar 78.56 Kb.
títuloEl puente esta quebrado ¿con que lo curaremos?
página1/3
fecha de publicación09.09.2015
tamaño78.56 Kb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Ley > Documentos
  1   2   3
EL PUENTE ESTA QUEBRADO ¿CON QUE LO CURAREMOS?,
¿Puede el concepto de Patrimonio Cultural Inmaterial en Colombia cubrir las necesidades de las creaciones culturales de las comunidades olvidadas en el sistema de derecho de autor?

Carolina Botero Cabrera

Juliana Vélez Llinás


El hecho de que el régimen jurídico del derecho de autor tenga una base individualista fuertemente soportada en la idea de propiedad de la Europa del siglo XVIII, que tenga un carácter y conceptualización eminentemente euro céntrico, y que haya sido aprovechado durante el siglo XX para reforzar la economía capitalista, soportar la industria del primer mundo y mercantilizar los productos culturales, ha significado que se posicione, a pesar de su vocación universal, como un derecho elitista que responde a las necesidades de grupos determinados, en especial a los intereses de individuos y particularmente de corporaciones. Con fundamento en lo anterior empiezan a surgir tendencias que buscan ampliar los mecanismos de equilibrio del régimen (soportado teóricamente casi exclusivamente en los límites y excepciones y con su contrapeso en el "dominio público") para visibilizar intereses y necesidades afectadas por el derecho de autor que pretenden también legitimarse desde lo jurídico y que han encontrado en la doctrina de los derechos humanos una opción de transformación de este régimen.
Aunque el panorama planteado nos muestre un espectro muy amplio, lo que nos interesa es presentar la problemática de la propiedad inmaterial en relación con minorías que no responden a las lógicas de la sociedad occidental y que han sido forzadas a desarrollarse en entornos jurídicos pensados para culturas muy diversas. El problema es evidente si pensamos que en los orígenes del Estado colombiano la ley mantuvo la herencia de los colonizadores europeos y planteó una visión jurídica que describía una sociedad uniforme. En estos términos la Constitución de 1886 definía la nación colombiana bajo la tradición unitaria hispánica: raza blanca, idioma español y religión católica1, en una visión lejana a la conformación real de esta sociedad. El cambio constitucional aparece en 1991, lo trae la Asamblea Constituyente elegida para la época que desde su amplia conformación definió la nación como pluriétnica y multicultural dando una nueva dimensión a temas como el de los productos culturales que obligaría a repensar la mirada que se les da. Efectivamente el reconocimiento que se hizo de los derechos culturales en la Constitución colombiana de 1991 significó un cambio importante e implica impactos que aún estamos dimensionando.
Colombia es un país que cuenta aproximadamente con una población de cuarenta y cuatro millones de habitantes, de los cuales el 70% habita en centros urbanos. Dentro de esta población, se encuentran diversas minorías étnicas, entre ellas las comunidades indígenas, las comunidades afrocolombianas y las comunidades locales (campesinos, raizales, ROM o gitanos, entre otras). La población indígena, distribuida en unas 80 etnias, según los datos del censo de 1993 realizado por el Departamento Nacional de Estadística -DANE- (con ajustes en 1997), se estimó que ascendía a unos 701.860 individuos, representando casi el 2% de la población nacional. La población de afrocolombianos, de acuerdo con el mismo censo, se ubicó en unos 10.5 millones, que representaba en ese momento el 26% del total de la población colombiana2. Los raizales, comunidades que habitan en los Archipiélagos de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, están representados por unas 25.000 personas. Los ROM o gitanos, pueblos tribales nómadas que se encuentran distribuidos por todo el país en Kumpanía3, son aproximadamente unos 8.000, censados en 1998. Los datos de las diversas comunidades étnicas descritas anteriormente no se encuentran actualizados ni son completamente verificables, ya que en el país nunca se ha hecho un censo que identifique la pertenencia social de los censados a una u otra comunidad.
Las comunidades tradicionales (entendiendo por éstas las anteriormente descritas) del país, ricas en su patrimonio cultural, poseen unas aproximaciones culturales y una forma de relacionarse con su entorno bastante diferente a la cultura predominante del mundo occidental - individualista y marcado por la idea de "propiedad privada"-. Esta distancia ha llevado a que en el ámbito nacional tales culturas hayan sido relegadas en la construcción de opciones para el fortalecimiento de autonomía cultural y política puesto que éstas no compaginan con las normas y políticas públicas que buscan satisfacer las necesidades y realidades adoptadas de una cultura euro centrista.


Existen diversas aproximaciones culturales que conforman este pueblo "pluriétnico y multicultural" que no tienen cabida en el régimen del derecho de autor por que éste se soporta en varios supuestos como el de la existencia de un "autor" y la caracterízación de una obra "original" que debe estar "materializada" en algún medio, todas ideas que son normalmente ajenas a las formas de vida y desarrollo colectivo de comunidades y minorías como las descritas en los párrafos anteriores. Admitir la existencia de estas otras realidades culturales nos obliga a reconocer que en lo que se refiere a su riqueza inmaterial, es una necesidad acercarnos a otras instituciones legales para analizar la forma como éstas pueden dar respuesta al reto de dar reconocimiento y legitimidad jurídicas para esas otras culturas.
Breve contexto histórico de la doctrina de derechos humanos
La doctrina de derechos humanos se conceptualiza también desde una mirada euro céntrica como lo admiten tanto quienes la abordan con una óptica triunfalista como quienes rechazan su pertinencia. según Drydick4, tanto los unos como los otros aceptan este hecho mientras que su desacuerdo tiene que ver con la existencia o no de valor para esta doctrina en la sociedad actual. Andrew Fagan5 cuando analiza las bases filosóficas y el contenido de la doctrina de derechos humanos reconoce su amplio bagaje histórico pero además establece que sus bases fundacionales están en la creencia de que “existe una forma de justicia válida para todos en cualquier lugar” (a lo que podríamos agregar “en cualquier tiempo”), haciendo eco de la noción universalista de tales derechos, que si por una parte se posiciona como fundamento de sus críticas más fuertes también explica, según el autor, que los derechos humanos ocupen en la doctrina contemporánea el eje central del contexto geo-político.
En relación con su contexto histórico la doctrina reconoce tres etapas o generaciones con respecto a los derechos humanos, la primera generación se refiere a los derechos relacionados con la seguridad, la propiedad y los derechos civiles y políticos que se relacionan con la Revolución Francesa; los de la segunda generación giran en torno a los derechos socio-económicos, como derecho al bienestar, a la educación, al placer que nacen en su mayoría en el contexto de la Declaración de Derechos Humanos promulgada por Naciones Unidas. Y la tercera generación se asocia con derechos como el de la autodeterminación, medio ambiente y los de las minorías étnicas que se desarrollan durante las últimas dos décadas del siglo XX, derechos que nacen a partir de las reclamaciones provenientes de las generaciones de posguerra6.
De esta forma la primera generación aparece en la Europa del siglo XVIII y más específicamente en la Revolución Francesa. En palabras de Vivant7 las leyes revolucionarias evidencian la relación entre libertad y propiedad en la medida en que la libertad supone la propiedad y permite al hombre extender su poder y asegurar autonomía, lo aleja de los regimenes verticales donde le pertenecía al rey o al feudo, ahora es dueño de sí mismo. Es en este momento en que surge el individuo como sujeto de derecho, el cual se convierte en el centro del orden jurídico, y el derecho se supedita como orden social al individuo, encontrando allí los derechos humanos su fundamento filosófico.
Por otra parte la segunda generación, inspirada en el concepto alemán del “Estado social de derecho”, desarrolla las necesidades de la sociedad (derechos sociales, económicos y culturales), busca hacer realidad la idea de igualdad entre clases sociales y garantizar con ello unos mínimos vitales, ya no sólo cuenta el individuo, aunque su concepción sigue siendo de corte individualista. La carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948 viene a consagrar y desarrollar estos derechos para ofrecer una justicia válida para todos, y con un aliciente adicional es respuesta a los horrores cometidos en la Segunda Guerra Mundial.
La tercera generación empieza a consolidarse desde los años sesenta con los movimientos de contracultura de las nuevas generaciones de posguerra que reclaman los cambios en una sociedad, la aceptación de las diferencias y la lucha por un mundo mejor. Empieza con el derecho de “autodeterminación de los pueblos”  que busca incentivar el progreso social y elevar el nivel de vida de todos, reclamando la liberación nacional de las colonias, y  extendiéndose a minorías o grupos marginados, indígenas, mujeres, discapacitados, LGBT. Esta generación se vincula con el concepto de solidaridad.
La pretensión universal de buscar una justicia para todos en la sociedad occidental, que se ha encausado a través de la doctrina de los derechos humanos, como ya dijimos no está excenta de crítica. De hecho si el fundamento universalista de esta doctrina es su mayor fortaleza en un mundo globalizado, es también su mayor debilidad en un mundo de diferencias, es uno de los temas más controvertidos al interior de las Naciones Unidas.


¿
El Patrimonio Cultural Inmaterial puede equilibrar los efectos del derecho de autor en las comunidades tradicionales?
A pesar de que tanto el desarrollo del concepto de derecho de autor como la doctrina de los derechos humanos surgen a partir de una posición netamente individual y ligada con la idea de "propiedad", debemos reconocer que esa vocación de "justicia para todos" propia de la doctrina de los derechos humanos hace que sea ésta la que evolucione para intentar acoger visiones culturales diversas y por ello, permite pensar que se trata de un régimen que puede ayudar a equilibrar el derecho de autor. Esta posibilidad es criticada por la doctrina no sólo como utópica, considera que la aproximación de los derechos humanos de tercera generación no consigue despegarse de la idea individualista europea para abordar otras formas culturales diferentes de la propiedad y de las formas de creación, cree que son estas ideas las que siguen categorizando el régimen jurídico. Sus críticos también consideran esta aproximación poco idónea, por cuanto se trata de derechos que no tienen dientes, en la medida en que éstos no son derechos subjetivos, sino que seguirán siendo instrumentos interestatales que no conceden derechos a personas o grupos con herramientas concretas y a pesar de que sean ellos los beneficiarios finales8 
Sin embargo, y por encima de estas críticas, el concepto de "patrimonio cultural inmaterial" parece ser la figura que desde el sistema jurídico se erige como respaldo frente a las comunidades y a su concepción propia de la cultura, sus procesos creativos y sus actores. Pero, ¿es el Patrimonio Cultural Inmaterial un concepto útil para las comunidades?, ¿cumple su objetivo?
Aunque hay antecedentes de normas que buscaban la protección de artefactos culturales desde la edad media el concepto de que algunos objetos son patrimonio cultural se desarrolla realmente bajo la idea concreta de "proteger la propiedad cultural en tiempo de guerra"9. A partir de entonces las convenciones internacionales en el entorno de UNESCO, otras herramientas de derecho internacional y Constituciones nacionales se han repetido y han reflejado las preocupaciones de cada época en relación con los objetos materiales del entorno cultural. La construcción del concepto se ha hecho sin una unidad de criterio en relación con su definición y en cambio, su evolución y alcance son expansivos.
No sólo la idea de patrimonio cultural pasó de lo material a ampliar su espectro hacía ese difícil concepto de lo "inmaterial”10 sino que ya en esos terrenos va amplificando también su alcance. Blake11 explica esta expansión cuando indica que si bien el concepto nace dentro de la disciplina antropológica, que sí delimita en forma más clara su alcance, evoluciona en lo jurídico a través de los instrumentos de derecho internacional de un alcance comprensible en las primeras convenciones a uno de difícil mesura en los textos posteriores. Si este problema existe a nivel internacional derivado de la inexistencia de una sistematización y concordancia en la definición por los diversos instrumentos jurídicos, tampoco es ajeno al contexto jurídico local.


a) Contexto legal colombiano del Patrimonio Cultural Inmaterial, dificultades para su definición y alcance
En Colombia la Ley 163 de 1959 define "patrimonio histórico o artístico nacional" en su artículo 1. "...los monumentos, tumbas prehispánicas y demás objetos, ya sean obra de la naturaleza o de la actividad humana, que tengan interés especial para el estudio de las civilizaciones y culturas pasadas, de la historia o del arte, o para las investigaciones paleontológicas, y que se hayan conservado sobre la superficie o en el subsuelo nacional....". En la definición se encuentra clara referencia a un patrimonio exclusivamente compuesto por objetos muebles e inmuebles, que identifican a las culturas pasadas.
Esta idea continúa en la Constitución de 1991 que en el artículo 72 habla de "El patrimonio cultural de la Nación está bajo la protección del Estado. El patrimonio arqueológico y otros bienes culturales que conforman la identidad nacional, pertenecen a la Nación y son inalienables, inembargables e imprescriptibles. La ley establecerá los mecanismos para readquirirlos cuando se encuentren en manos de particulares y reglamentará los derechos especiales que pudieran tener los grupos étnicos asentados en territorios de riqueza arqueológica". Este concepto es desarrollado posteriormente por la Ley 397 de 1997 conocida como la Ley de Cultura que va más allá de los bienes materiales, para integrar ahora sí la idea de los llamados bienes inmateriales, de esta forma la ley concreta y da alcance a una tendencia internacional que ya para la época era corriente.
De esta forma en 1997 la Ley de la Cultura (modificada en 200812) habla en su artículo 4 ya no solamente de la idea de patrimonio cultural asociado con bienes materiales sino que incluye expresamente bienes inmateriales propios de ese entorno "El patrimonio cultural de la Nación está constituido por todos los bienes materiales, las manifestaciones inmateriales, los productos y las representaciones de la cultura que son expresión de la nacionalidad colombiana, tales como la lengua castellana, las lenguas y dialectos de las comunidades indígenas, negras y creoles, la tradición, el conocimiento ancestral, el paisaje cultural, las costumbres y los hábitos, así como los bienes materiales de naturaleza mueble e inmueble...". En este mismo artículo (literal C) consagra que "los bienes de patrimonio cultural de la Nación, así como los bienes de interés cultural pueden pertenecer, según el caso, a la Nación, a entidades públicas de cualquier orden o a personas naturales o jurídicas de derecho privado".
Por su parte el artículo 11-1 de la misma Ley define más concretamente lo que se entiende como Patrimonio Cultural Inmaterial, "El Patrimonio Cultural Inmaterial está constituido, entre otros, por las  manifestaciones, prácticas, usos, representaciones, expresiones, conocimientos, técnicas y espacios culturales, que las comunidades y los grupos reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio genera sentimientos de identidad y establece ví­nculos con la memoria colectiva. Es transmitido y recreado a lo largo del tiempo en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia y contribuye a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana", dando  un especial énfasis a la relación existente entre la comunidad y "su" patrimonio cultural pero sin llegar a identificarlo con la "titularidad" jurídica que desde la Constitución se pone en cabeza del Estado y sus entes, en entes privados y jurídicos, pero no en las propias "comunidades" (a menos que éstas adquieran representación jurídica).
Los textos que se van acumulando ya muestran la problemática de una definición amplia que busca abarcar una gran preocupación y que se debate entre un derecho de todos y un interés particular de comunidades concretas por "su" patrimonio, sin que por otra parte se reconozca en concreto tal relación. Este desarrollo se va materializando en  el 2006 mediante la ley 1037. A través de esta ley el Congreso colombiano aprobaba la Convención de 2003 de la UNESCO "para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial" que fue finalmente ratificada por el país el 19 de marzo del 2008, después de que la Corte Constitucional definiera una demanda contra la misma (Sentencia C120 de 2008). El Patrimonio Cultural Inmaterial en esta convención se define en el artículo 2, allí se indica que se manifiesta en ámbitos como las tradiciones y expresiones orales; las artes del espectáculo; los usos sociales, rituales y actos festivos, los conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo y las técnicas artesanales tradicionales. El mismo articulado define el Patrimonio Cultural Inmaterial más concretamente como los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural, el texto incluso llega a describir las características de dicho Patrimonio13.
Sin embargo a pesar de que tenemos esta sucesión de normas y acogemos un instrumento internacional que fue discutido y construido durante varios años de preocupación por el tema, parece que no hay aún claridad sobre lo que es el patrimonio cultural inmaterial desde un aspecto jurídico. Este concepto claramente comprendido para los expertos culturales, sigue siendo confuso en cuanto a sus definiciones legales, y ello se debe en parte a que sobre el concepto de patrimonio cultural no se han sentado principios teóricos en relación con su concepción y naturaleza14. Consecuentemente, este vacío ha irrigado los nuevos conceptos que de acuerdo a las preocupaciones políticas y/o intelectuales de la época, van siendo involucrados al patrimonio cultural, como es el caso de la creación del patrimonio cultural inmaterial. 
Con antelación a cualquiera de estas normas sobre lo "inmaterial" ya en 1982 la Ley, "sobre derechos de autor", en su capítulo XIV recoge lo que tradicionalmente se había categorizado como dominio público, es decir aquello que quedaba fuera de la protección del derecho de autor porque ha perdido su protección debido al paso del tiempo y también "las obras folclóricas y tradicionales de autores desconocidos" (art. 187, num. 2). Adicionalmente, consagró que "El arte indígena, en todas sus manifestaciones, inclusive, danzas, canto, artesanías, dibujos y esculturas, pertenece al patrimonio cultural" (art. 189), de esta manera la ley marca la distancia entre su ámbito de aplicación y lo que queda por fuera de ella, es decir lo que está en el dominio público, abordando incluso como una subespecie de dominio público el "patrimonio cultural", pero sin desarrollarlo jurídicamente, la ley se queda en su enunciación como un concepto legal diferente, ajeno acaso contrario a lo que es su concreto entorno legal.
  1   2   3

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconEsta Liga está apasionante. Si el Villarreal empieza a flojear podemos...

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconDirección : Calle el Puente Nº 104

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconDirección : Calle el Puente Nº 104

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconUrbanización Puente Blanco – Ica

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconEsta operación consiste en el mecanizado exterior al que se someten...

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconAula 301 de la ist cesca puente piedra agradecimiento

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? icon1. Está usted de acuerdo con que se modifique el reglamento electoral...

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconFue registrada como empresa de seguridad, vigilancia y servicios,...

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconIdentificar al joven con la causa de la defensa de la familia y la...

El puente esta quebrado ¿con que lo curaremos? iconIniciamos la cursada con esta selección de recortes, para realizar...






© 2015
contactos
ley.exam-10.com