Bibliografía milagros vivientes






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MILAGROS POR MEDIO DE MARÍA




En esta segunda parte, vamos a examinar algunos hechos milagrosos, realizados por medio de Nuestra Madre la Virgen. Todos ellos son maravillosos ejemplos del poder de Dios, que se goza en bendecir a sus hijos por medio de María.

LA TILMA DE JUAN DIEGO26
Uno de los milagros que más hace pensar a los científicos, es el realizado en la tilma (poncho) del indio Juan Diego en 1531. Sobre este hecho y las apariciones de la Virgen de Guadalupe en México, habla el escritor indígena Antonio Valeriano en su obra Nicán Nopohua, escrita en náhualt, la lengua de los aztecas, a los doce años de las apariciones. Dice este escritor que, al llegar Juan Diego a la presencia del obispo, que había pedido a la Virgen una prueba de sus apariciones, extendió su blanca manta y así que se esparcieron por el suelo las diferentes rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la preciosa imagen de la Siempre Virgen Santa María, Madre de Dios, de la manera que está y se guarda hoy en su templo de Tepeyac... Y se le nombró, como bien había de nombrársele: la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe... La ciudad entera se conmovió y venía a ver y admirar la devota imagen y a hacerle oración. Mucho le maravillaba que se hubiese aparecido por milagro divino, porque ninguna persona de este mundo pintó su preciosa imagen.
Hasta aquí las palabras textuales de Antonio Valeriano. Pero el milagro es mucho más maravilloso. Algunos enemigos de nuestra fe católica quisieron hacer desaparecer la imagen. El 14 de noviembre de 1921 colocaron una carga de dinamita junto al altar sobre el que estaba el cuadro de la Virgen. La carga explotó y destruyó el altar, algunas gradas de mármol, imágenes y hasta un crucifijo de latón; sin embargo, el cuadro de la Virgen quedó intacto y ni siquiera se rompió el vidrio que lo protegía.
Pero la imagen misma es un milagro viviente. Está pintada sobre fibra de ayate, que se desmorona a los 20 años, como se ha comprobado en repetidas reproducciones y, sin embargo, la túnica de Juan Diego, después de tantos años, sigue sin desgarrarse ni descomponerse a pesar de haber estado expuesta por más de un siglo sobre una pared húmeda entre el humo de miles de velas y tocada por manos de muchedumbres de indios.
El Dr. Richard Kuhn, premio Nóbel de química, estudió una muestra de la pintura y su respuesta dejó atónitos a los sabios. Dijo que los colorantes de la imagen no pertenecen al reino vegetal, mineral o animal. Como si dijera que es algo sobrehumano, que ningún hombre pudo pintar en aquel año de 1531.
Otros científicos de la NASA, el Dr. Callagan y Jody Smith, concluyeron que la imagen había sido pintada directamente sin tanteos ni rectificaciones. No había pinceladas y la técnica empleada era desconocida. Lo más asombroso fue lo que descubrió el sabio peruano Dr. Aste Tonsmann, quien, aplicando la técnica de la digitalización a los ojos de la Virgen, es decir, fotografiando los ojos de la Virgen y aumentándolos en la computadora 2.500 veces, se dio con la sorpresa de que en el iris de la imagen aparecían unas 15 personas:


  • Un indio, sentado en el suelo, tal vez sirviente del obispo Zumárraga. En la espalda lleva una calabaza, como depósito de agua.




  • Un anciano calvo de nariz grande y recta, que se cree es el obispo, pues el pintor Cabrera lo pintó en un cuadro y se asemeja casi totalmente a él.




  • Se observa también un hombre joven con expresión de asombro y, por la posición de sus labios, parece estar hablando con el anciano. Parece tratarse del traductor del obispo, que no hablaba náhualt.




  • Se ve a Juan Diego como un hombre de edad madura y con aspecto indígena, que tiene sobre la cabeza un sombrero. Sus pómulos prominentes, barba rala, algo de bigote muy pegado a la cara, labios entreabiertos y nariz aguileña. Está con la tilma abierta, extendida delante del anciano.




  • Detrás de Juan Diego aparece una mujer de raza negra, que ve lo que ocurre. Sólo puede verse el busto y la cara, su tez oscura, nariz achatada y labios gruesos.




  • También se ve a un hombre con barba, cuyo rostro refleja asombro al mirar a Juan Diego. Se cree que es Sebastián Ramírez, el entonces presidente de la Segunda Audiencia de la Nueva España.




  • Y, en el centro de ambos ojos, aparece un grupo de figuras más pequeñas que parece ser una familia indígena. Se ve a una mujer con trenzas, que lleva un bebé a la espalda. Se ve a un hombre con sombrero y entre ambos se ve un niño y una niña. Por la espalda de la mujer, se puede apreciar un hombre y una mujer maduros, que podrían ser los abuelos. Y hay alguno más que no se distingue bien.


Como vemos, un verdadero milagro de la pintura. Algo imposible de realizar en el siglo XVI; pues, en un espacio de 7 milímetros, están pintadas, en el ojo de la Virgen, unas 15 personas, bien distintas y con las perspectivas perfectas en ambos ojos. Eran, ciertamente, las personas que estuvieron presentes en el momento del milagro ante la presencia invisible de la Virgen, y quedaron grabadas en la tilma para la posteridad.
Incluso hay más, pues el oculista doctor Escalante, al investigar los ojos de la Virgen en la imagen, pudo observar con claridad hasta la red venosa de los ojos, microscópicamente dibujada. Todo ello un milagro viviente que puede comprobarse hoy día si nos acercamos a él con sinceridad y deseo de encontrar la verdad.

MILAGROS EN LOURDES27
Lourdes es uno de los santuarios marianos más importantes del mundo. Allí acuden en peregrinación más de seis millones de fieles cada año. Una de las características de Lourdes es que existe una Comisión internacional de médicos, que examinan los casos de posibles curaciones milagrosas. Hasta ahora han considerado 67 casos como inexplicables para la ciencia, a los cuales la Iglesia ha declarado oficialmente como milagros, además de 7.000 curaciones extraordinarias. Por supuesto que cada año hay miles de curaciones extraordinarias; pero para que alguna curación sea considerada inexplicable para la ciencia, debe tener muchos y exigentes requisitos. Por eso, cada año sólo se estudian 50 casos nuevos, que cumplen las condiciones.
La Oficina médica de Lourdes explica en su página web (www.lourdes-france.com) que su objetivo es el poder declarar una curación segura, definitiva y médicamente inexplicable. Para ello se requiere que el diagnóstico de la enfermedad sea perfectamente claro; que el pronóstico sea permanente o terminal a breve plazo; que la curación sea súbita sin convalecencia, completa, duradera y que ningún tratamiento pueda considerarse como origen de esa curación ni la haya favorecido.
Si una persona se cree curada milagrosamente, su expediente debe ser examinado por los médicos permanentes de Lourdes. Después será invitada a presentarse ante la comisión al año siguiente y en años sucesivos. Si los diferentes exámenes han resultado favorables, el caso será transmitido al Comité médico internacional, creado en 1947 y compuesto de 30 especialistas, cirujanos, profesores o agregados de distintos países, que se reúnen una vez al año. Al igual que en un tribunal de apelación, el Comité médico internacional confirma o rechaza la postura tomada por la Oficina médica de primera instancia. Las decisiones deben ser tomadas por amplia mayoría. En el caso de que sea considerado como médicamente inexplicable, el estudio pasa al obispo del lugar donde reside la persona curada, quien debe crear una comisión diocesana formada por sacerdotes, canonistas y teólogos. Y corresponderá al obispo pronunciarse definitivamente, si la curación debe ser considerada milagrosa o no.
Veamos algunas curaciones aceptadas como milagros, entre los más de 1.300 expedientes abiertos para su consideración.

PETER VAN RUDDER28
Era un jardinero de Jabbeke en la región belga de Flandes. El 16 de febrero de 1867 se rompió la pierna por debajo de la rodilla tras haberse caído de un árbol. Los médicos vieron que tenía fractura completa de la tibia y el peroné. Los muñones quedaron separados por un agujero de unos tres centímetros. Sus sufrimientos duraron ocho años, porque no quería dejarse amputar la pierna como le sugerían los médicos.
El 7 de abril de 1875 fue con su mujer al pueblo de Oostaker, situado en Flandes, para visitar la capilla que reproducía la gruta de la Virgen de Lourdes, de la que en ese tiempo se hablaba mucho y se contaban muchos milagros. Según la relación oficial de los hechos, cuando llegó ante la estatua de la Virgen, sintió que corría por su cuerpo una especie de convulsión, dejó caer las muletas y se echó de rodillas delante de la imagen. Algo que no podía hacer desde hacía ocho años. Según el informe médico, las llagas gangrenadas aparecieron cicatrizadas. Lo más llamativo es que la tibia y el peroné fracturados, se habían vuelto a unir a pesar de la distancia existente entre ambos. Dice el informe: La soldadura de los huesos es completa, de modo que las piernas tienen de nuevo la misma longitud. En este caso, había seis centímetros de hueso surgidos de la nada, como testimonia la relación médica y la documentación fotográfica que todavía se expone en la oficina médica de Lourdes.
Durante los 23 años que todavía vivió, gozando de buena salud, fue examinado por los médicos que reafirmaron por unanimidad que el hecho era inexplicable. Cuando murió en 1898, su cuerpo fue examinado por un equipo médico. Según afirma Georges Bertrin: Las fotografías obtenidas durante la autopsia de los huesos de las piernas, una vez separados de la carne, muestran claramente que la pierna izquierda tiene idéntica longitud que la derecha. Pero, al mismo tiempo, en la pierna izquierda han quedado huellas evidentes de la doble fractura, como si un cirujano invisible hubiera querido dejar la señal de su operación. Éste es el número 24 de los milagros reconocidos por la autoridad eclesiástica, después de escuchar el veredicto de inexplicable para la ciencia de la comisión de médicos.

LEO SCHWAGER29
Nació en 1924 en Suiza. A los veintiún años entró en un monasterio de benedictinos y, al poco tiempo, se le manifestaron los síntomas de una esclerosis múltiple. No obstante, pudo emitir sus votos temporales en 1950. En 1951 la enfermedad estaba ya avanzada y tenía hemiplegia o parálisis de medio cuerpo. Sus hermanos lo llevaron a Lourdes en peregrinación en abril de 1952. El día 30, exactamente, fue llevado a las piscinas, pero no hubo ninguna mejoría. Esa misma tarde, en el momento de la procesión eucarística, cuando el sacerdote trazaba sobre él una gran cruz con la hostia bendiciéndolo, y mientras él decía interiormente al Señor: Que se haga en mí tu santa voluntad, sintió como si le cayera un rayo. Una corriente eléctrica le recorrió todo su cuerpo y, de pronto, se dio cuenta de que estaba curado.
Al día siguiente, la Oficina médica de Lourdes lo interrogó y lo mismo en años sucesivos. El 15 de abril de 1959 declaraban que su curación era inexplicable para la medicina. El obispo de Friburgo, con un decreto que se leyó en todas las iglesias, declaró que su curación era un milagro, el 18 de diciembre de 1960.

EVASIO CANORA30
En 1949, a los 36 años de edad, es afectado por una enfermedad incurable y mortal: linfogranulomatosis maligna, conocida como enfermedad Hodgkin. El 1 de junio de 1950 es llevado semiinconsciente a Lourdes. Lo metieron en la piscina y dice él mismo: Fui sacudido por una especie de descarga eléctrica, algo así como una corriente de fuego que se desplazara por todo mi cuerpo. Fue una curación fulminante y definitiva hasta el punto de que, al día siguiente, aquel moribundo de pocas horas antes, se unió a los camilleros voluntarios para bajar a la piscina a aquellos pobres despojos humanos, de los que él mismo había formado parte.
En 1955, cinco años después, el obispo pudo promulgar un documento oficial en el que decía: Sentenciamos y declaramos que la curación de Evasio Canora es milagrosa y que debe ser atribuida a la especial intercesión de la Santísima Virgen Inmaculada, Madre de Dios, en la gruta de Lourdes. Era el milagro número cincuenta de los reconocidos en Lourdes.

VITTORIO MICHELI31
Nació en 1940 cerca de Trento, en Italia. Mientras prestaba servicio militar, le vino una enfermedad misteriosa. En el hospital militar de Verona los médicos confirmaron que tenía descomposición de la estructura ósea. Era un cáncer a los huesos, que afectaba al fémur y a otros huesos colindantes. Del 24 de mayo al 6 de junio de 1963 participó en una peregrinación militar a Lourdes. Tuvieron que llevarlo, porque tenía la pierna izquierda totalmente imposibilitada. El 1 de junio lo metieron en la piscina y se sintió instantáneamente curado. Al regresar, fue llevado al hospital para ver su estado y las radiografías certificaron la reconstrucción milagrosa de las partes destruidas por el cáncer. La Comisión de médicos de Lourdes y el Comité internacional de París lo examinaron y reconocieron por unanimidad que el tumor era un sarcoma del cual sanó de modo imprevisto sin ningún tratamiento adecuado. Es inútil buscar una explicación científica para esta curación. El arzobispo de Trento, Mons. Alejandro Gottardi, declaró el 26 de mayo de 1976: La curación de Vittorio Micheli es un milagro extraordinario de Dios, obrado por intercesión de la Virgen María.


JEAN PIERRE BELY32
Dice: Nací el 24 de agosto de 1936. A partir de 1972, empecé a sufrir disturbios neurológicos. En 1984 me diagnosticaron esclerosis a placas, una enfermedad incurable. Desde febrero de 1985, tuve que servirme de una silla de ruedas. A principios de octubre de 1987 fui en peregrinación a Lourdes. Ese día recibí la unción de los enfermos. En el momento en que el sacerdote me dio la unción en la frente y en las manos, perdí la noción del tiempo y sentí una sensación profunda de liberación y de paz interior, como nunca la había sentido. Al principio, sentí frío en mi cuerpo y, después, poco a poco, sentí un calor que me invadía por entero como un fuego. De improviso, me di cuenta de que podía sentarme en la cama y mover mis brazos y piernas. Me dormí y, a las tres de la noche, me desperté, teniendo una idea obsesiva en la mente. Era como si alguien me dijera: “Levántate y camina”. La enfermera vino en ese momento y le dije que quería levantarme... Y ella se sorprendió, al verme levantarme y caminar. Mis pasos eran vacilantes al comienzo, pero después me sentí más seguro. Al día siguiente, abandoné Lourdes y pude viajar sentado. Y, desde entonces, llevo una vida normal, teniendo la plenitud de mis facultades físicas.
El 11 de febrero de 1999 su caso fue reconocido oficialmente como milagro. Es el número 66 de Lourdes.

DELIZIA CIROLLI33
Había nacido el 17 de noviembre de 1964 en Paterno, cerca de Catania, Italia. En 1976 tenía una inflamación grave en la rodilla y fue examinada por la clínica ortopédica de la universidad de Catania y, según las radiografías, el diagnóstico era claro: tumor óseo maligno, un sarcoma a la parte superior de la tibia. Los papás no quisieron que se le amputara la pierna a pesar de que sólo le daban medio año de vida y la llevaron a Lourdes en la peregrinación del 5 al 13 de agosto de 1976, pero no obtuvo ninguna mejoría y regresó tal como había ido. Ya habían perdido toda esperanza, cuando el día de Navidad de ese año, notaron de improviso alguna mejoría: disminuyó la inflamación y amainaron los dolores. Empezó a mover la pierna y a caminar, sintiéndose totalmente bien. La Comisión médica de Lourdes afirmó que la curación de Delizia Cirolli era un fenómeno absolutamente extraordinario, contra toda previsión médica y completamente inexplicable. El arzobispo de Catania, Mons. Bonmarito, en un decreto del 28 de junio de 1989, lo declaró milagroso.
ANNA SANTANIELLO
El último milagro de Lourdes, reconocido oficialmente por la Iglesia (Nº 67), ha sido proclamado así el 11 de noviembre del 2005 por el arzobispo de Salerno, Gerardo Pierro. La enferma, Anna Santaniello, sufría, desde la infancia, una malformación cardíaca, declarada incurable por los médicos. Al cumplir cuarenta años, en 1952, su estado de salud empeoró y su familia la llevó a Lourdes. No podía caminar ni hablar claramente, y tenía cianosis en la cara y edemas en las extremidades inferiores. La llevaron en camilla y unas religiosas la introdujeron en la piscina. Ella dice: El agua estaba helada, pero sentí inmediatamente algo que hervía en mi pecho, como si me hubieran restituido la vida. Después de pocos segundos, me levanté con mis propias fuerzas y comencé a caminar, rechazando la ayuda de los camilleros, que me veían con incredulidad. Desde entonces, ha estado sana de sus dolencias cardíacas y, actualmente, tiene más de 90 años.

EL MILAGRO DE FÁTIMA34
Este milagro es uno de los más espectaculares de la historia humana y todavía viven algunos que lo vieron y muchos que lo han oído contar a sus propios familiares, testigos de los hechos. Ocurrió el 13 de octubre de 1917 en el lugar de las apariciones de Fátima. Ya Lucía había anunciado que ese día, último de las apariciones a los tres pastorcitos, habría un gran milagro para que todos creyeran. Había unas 70.000 personas en los alrededores y este milagro fue visto hasta a 50 kms de distancia.
En un momento de la aparición, Lucía dijo: Miren el sol. Entonces, las nubes se entreabrieron, dejando ver el sol como un inmenso disco de plata, que brillaba con una intensidad jamás vista, pero no cegaba la vista. Esto duró apenas un instante. La inmensa bola de fuego comenzó a bailar. Cual gigantesca rueda de fuego, el sol giraba rápidamente. Paró un cierto tiempo para recomenzar en seguida a girar vertiginosamente sobre sí mismo. Después, sus bordes se volvieron escarlata y, como un remolino, esparció llamas rojas de fuego. Esa luz se reflejaba en el suelo, en los árboles, en los arbustos, en los propios rostros de las personas y en las ropas, tomando tonalidades brillantes y de diferentes colores. Animado tres veces de un movimiento loco, el globo de fuego pareció temblar, sacudirse y precipitarse en zig-zag sobre la multitud aterrorizada.
Duró todo esto unos diez minutos. Finalmente, el sol volvió en zig-zag hasta el punto desde donde se había precipitado, quedando de nuevo tranquilo y brillante con el mismo fulgor de todos los días. Entonces, las personas presentes notaron que sus ropas, empapadas por la lluvia de todo el día, se habían secado súbitamente.
El milagro no había sido una ilusión visual, pues fue visto a muchos kilómetros de distancia y la ropa de la gente, que estaba mojada, quedó instantáneamente seca. Fue precisamente Don Avelino de Almeida, redactor jefe del periódico de Lisboa O seculo, francmasón, quien al día siguiente habló del milagro con sinceridad y lealtad, presentando fotografías de la gente mirando al sol.
El doctor José María de Almeida Garret, profesor de la universidad de Coimbra, que se hallaba presente dice: Resulta asombroso que la muchedumbre pudiera mirar directamente al sol sin dolor en los ojos y sin que la retina quedase deslumbrada o cegada. Este fenómeno duró aproximadamente diez minutos con dos interrupciones, durante las cuales el astro lanzó unos rayos aún más brillantes y deslumbradores que nos obligaron a desviar la mirada. Aquel disco nacarado tenía el vértigo del movimiento. No sólo era el destello de un astro en plena actividad, giraba sobre sí mismo a una velocidad impresionante. De pronto, de la multitud surgió un clamor como un enorme grito de angustia. El sol, manteniendo su prodigiosa rotación sobre sí mismo, acababa de desprenderse del firmamento y ahora, de color rojo sangre, se precipitaba hacia el suelo, amenazando con aplastarnos bajo el peso de su inmensa masa incandescente. Fueron unos segundos de una impresión aterradora.
Temiendo una alteración de la retina, cerré los párpados y apoyé los dedos sobre ellos para impedir el paso de la luz. Me volví después para abrir los ojos y vi, como anteriormente, que el paisaje y la atmósfera continuaban siendo de color violeta... Todos los fenómenos que he enumerado y descrito los he observado con mente clara y serena sin emociones ni sobresaltos. A otros, no a mí, incumbe explicarlos o interpretarlos.35
Ciertamente, este hecho extraordinario no fue un milagro cósmico, absolutamente hablando, pues hubiera sido registrado en todos los observatorios astronómicos del mundo y hubiera sido un cataclismo planetario, pero fue un verdadero milagro visto por todos los presentes de la misma manera y sin excepción: creyentes, incrédulos, campesinos, ciudadanos, hombres de ciencia, periodistas… Por eso, hay que descartar totalmente una sugestión colectiva. ¿Quién podría haber sugerido a la multitud lo que iba a ocurrir, si no se tenía la menor idea de lo que iba a suceder? Ni siquiera Lucía lo sabía.
Los tres niños habían indicado con antelación el sitio, el día y la hora en que iba a tener lugar y su predicción había recorrido todo Portugal. Fue visto a muchos kilómetros de distancia por personas que estaban totalmente ajenas a lo que sucedía en Fátima. Por todo ello, debemos concluir que fue un milagro excepcional, con el cual Nuestra Madre quería confirmar la realidad de las apariciones y de los mensajes de conversión y penitencia que estaba dando al mundo a través de los tres niños.

LA VIRGEN DE SIRACUSA36
Nuestra Madre ha derramado lágrimas milagrosas en muchas de sus imágenes a lo largo de los siglos. Uno de los casos más conocidos es el ocurrido en Siracusa (Italia) en el hogar de Angelo Lannuso y Antonia Giusto, donde comenzó a llorar una imagen del Corazón Inmaculado de María, que los esposos tenían encima de su cama de matrimonio. La noticia se extendió rápidamente, acudieron los vecinos y, después, una creciente multitud hasta el punto que tuvo que intervenir la policía para guardar el orden. Hubo milagros extraordinarios y muchos convertidos. Una comisión de médicos llevó un centímetro cúbico de las lágrimas para analizarlo en el laboratorio y declararon que eran lágrimas humanas. Actualmente, estas lágrimas se conservan en un precioso relicario.
El 7 de octubre de 1953 se nombró una comisión médica compuesta de 15 especialistas para examinar las posibles curaciones. La primera curada fue la misma Antonina Giusto, que estaba con problemas graves de salud y que hasta perdía el conocimiento, estando embarazada, y que desde el momento en que comenzaron las lágrimas de la Virgen se sintió totalmente curada y el 25 de diciembre de 1953 dio a luz a su primer hijo Mariano Natale; después ha tenido otros tres. Su esposo Angelo ha colaborado durante años como guía para los peregrinos que acuden ante la Virgen de las lágrimas. A los seis meses de los hechos, ya se habían recogido más de 323 testimonios de curaciones.
El 10 de marzo de 1958, la comisión médica declaró por unanimidad que Anna Gaudioso Vassallo, cuyo diagnóstico era cáncer rectal, había quedado curada de modo excepcionalmente rápido, inexplicable para los conocimientos actuales de la ciencia médica37.
También hubo muchas curaciones de niños y muchas conversiones. Pero es interesante anotar que el doctor Cotiza, que realizó los análisis a las lágrimas de la Virgen en el laboratorio, afirmó en el encuentro nacional de médicos católicos italianos que había comprobado la presencia de nódulos negruzcos en las lágrimas. Dice: ese fue el momento más emocionante de la investigación, pues revelaba una huella de la humanidad de María38. Era algo así como encontrar un pequeño detalle de la secreción del cuerpo de María, algo propio suyo, como un detalle de su persona.
Por otra parte, el cuadro del Inmaculado Corazón de María, de donde salían las lágrimas fue examinado varias veces. Había sido comprado en un negocio de artículos de regalo, situado en el N° 28 de Corso Umberto I, en Siracusa, por 5.500 liras de entonces, unos 50 euros de hoy. El dueño de la tienda, Salvatore Floresta, había recibido dos ejemplares el 30 de setiembre de 1952, de la empresa Ilpa, ubicada en Bagni di Lucca. El señor Floresta escribió a la fábrica, al señor Ulises Viviani, quien se puso en contacto con el escultor Amilcar Santini, autor del original en relieve. El 14 de setiembre de 1953, a los 13 días del suceso, Ulises y Amilcar se acercaron a observar la imagen y certificaron que estaba tal y como había salido de la fábrica sin ninguna alteración posterior. Después de cinco años, el 8 de diciembre de 1958, ellos mismos inspeccionaron de nuevo la imagen y reconocieron que era la misma que habían examinado cinco años antes. Por todo ello, los obispos de Sicilia declararon oficialmente:
Reunidos para la acostumbrada conferencia en Bagheria (Palermo), después de haber escuchado la amplia relación de Mons. Ettore Baranzini, arzobispo de Siracusa, sobre las lágrimas de la imagen del Inmaculado Corazón de María, hecho que tuvo lugar los días 29-30-31 de agosto y el 1 de setiembre del año 1953 en Siracusa, Via degli Orti 11. Evaluados debidamente los testimonios de los documentos originales, hemos concluido unánimemente que no se puede poner en duda la realidad de las lágrimas. Palermo 12 de diciembre de 1953. Ernesto Cardenal Ruffini, arzobispo de Palermo.
El Papa Juan Pablo II, en su viaje a Siracusa el 6 de noviembre de 1994, dijo: Las lágrimas de María pertenecen al orden de los signos; testimonian la presencia de la Madre en la Iglesia y en el mundo. Llora una madre, cuando ve que sus hijos son amenazados por cualquier mal, espiritual o físico. Llora María, participando del llanto de Cristo sobre Jerusalén o junto al sepulcro de Lázaro o sobre el camino de la cruz. Son lágrimas de dolor por cuantos rechazan el amor de Dios... Son lágrimas de oración. Oración de la Madre que eleva sus súplicas por quienes no rezan, porque están distraídos por miles de intereses o porque están obstinadamente cerrados a Dios. Son lágrimas de esperanza, que rompen la dureza de los corazones y los abren al encuentro con Cristo Redentor.
Actualmente, hay en Siracusa un gran santuario dedicado a la Virgen de las lágrimas, terminado en 1992 y que tiene capacidad para 6.000 personas sentadas y 11.000 de pie. Según el rector del santuario, cada año visitan el santuario unos 800.000 fieles. En el centro del santuario está el relicario principal, que contiene un paño que utilizaba Antonina Giusto en su casa para cubrir la imagen y que a veces fue empapado con las lágrimas de la Virgen. También hay una tela donada por Elizabetta Toscano que también había sido bañado por las lágrimas y una probeta de vidrio en el que fue recogido un poco de líquido de las lágrimas.
Desde el 6 de diciembre del 2000 hay un museo de la lacrimación, donde son expuestos algunos objetos relacionados directamente con la lacrimación milagrosa: la ampolla de vidrio donde se recogió una muestra de lágrimas para estudiarla en el laboratorio y muchos ex-votos de personas que han sido curadas, corazones de plata, cuadros, fotografías, etc. Desde 1954 se publica un boletín titulado Madonna delle lacrime y tienen una página web oficial www.madonnadellelacrime.it
A cincuenta años de distancia del suceso, la ciencia no ha podido explicar este suceso extraordinario, que es una prueba más del amor de Dios por medio de María, nuestra Madre.


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