Título en español: Mariano Moreno, el






descargar 67.85 Kb.
títuloTítulo en español: Mariano Moreno, el
página1/3
fecha de publicación16.06.2016
tamaño67.85 Kb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Historia > Documentos
  1   2   3
Título en español: Mariano Moreno, el Contrato Social y el mercado de impresos en el comienzo de la América Independiente

Title in english: Mariano Moreno, the Social Contract and the print market in the beginning of Independent America.

Autor: Diego Labra

CISH/UNLP

Correspondencia:

Diego Labra

61 nº922 1ºE, La Plata, Buenos Aires, Argentina (1900)

extraordinarymachinemdq@yahoo.com.ar

Título en español: Mariano Moreno, el Contrato Social y el mercado de impresos en el comienzo de la América Independiente

Title in english: Mariano Moreno, the Social Contract and the print market in the beginning of Independent America.


En un mundo colonial que se acercaba a su fin, a medio camino entre el Ancien Régime y lo que vendría después, Mariano Moreno escribió su obra a la par que era protagonista de los eventos políticos que sacudieron Buenos Aires en 1810. Utilizando este personaje como puerta de entrada al Río de la Plata decimonónico, aquí se intenta reconstruir las ideas y el lenguaje de la época. Un punto de especial interés es la cultura impresa, con la cual Moreno tuvo una relación activa, fundando y dirigiendo el primer boletín oficial, y editando una versión del Contrato Social de Rousseau. La pregunta que recorre el texto es la siguiente ¿Qué tan “moderno” fue Moreno? ¿Y qué tanto lo era el mundo en que vivía?

Lectura, mercado de impresos, Ilustración, Hispanoamérica.

In a colonial world that came close to its end, halfway between the Ancien Régime y what would come after, Mariano Moreno wrote his work at the same time that was a protagonist of the political events that shake Buenos Aires in 1810. Using this character as a gateway to the eighteen century Río de la Plata, we try to reconstruct the ideas and language of the times. A point of special attention is the print culture, with which Moreno had an active relationship, founding and directing the first official bulletin and editing a version of Rousseau´s Social Contract. The question that drives this text is as follows: How “modern” was Moreno? And the world he lived in?

Reading, print market, Enlightenment, Hispanic America.

Introducción

Comenzaremos con un ejercicio de imaginación. Mariano Moreno, recién llegado a Chuquisaca, es un entusiasta estudiante de leyes, aunque el tiempo probaría que su fervor es más una vocación que un síntoma de la edad. Lee vorazmente en una biblioteca a Voltaire o Rousseau. Quizás la misma obra que años más tarde traduciría para su publicación en Buenos Aires. Su mente se ve afiebrada con ideas, quizás imágenes imaginarias de la Francia revolucionaria ¿Qué es lo que leía? Si, las letras están ahí, impresas e indiferentes. Una copia de la edición de la época nos permitiría acceder al mismo texto que él leyó, sin estar sujeto a los caprichos de futuros traductores y editores. De todos modos eso no garantizaría acercarnos la lectura de Moreno. Las palabras son símbolos “vacios” que son “llenados” de significado por el lector. En la metáfora de De Certeau (2000), que tanto hizo por difundir Chartier, el lector actúa como un “cazador furtivo” en páramo ajeno. Construyendo sentidos con lo que encuentra. Nunca recorriendo una lectura dos veces de la misma manera.

¿Cómo interpretaba Moreno esas afirmaciones, escritas tan lejos de él? “El hombre ha nacido libre” (1993: 37) escribió Rousseau ¿Qué libertad es esta? ¿La que tienen los pueblos para escoger sus reyes entre los hombres mejores? ¿Las naciones a sus gobernantes? ¿O la más básica libertad de un hombre o mujer en su calidad de tal, sea negro o indígena? La intención aquí no es responder estas preguntas imposibles, lo que equivaldría a navegar en las mentes de hombres muertos hace siglos, sino hacer uso de las fuentes con las que disponemos para poner en tensión estas ideas. Provocar, si se quiere, a los materiales, esperando que del juego nazcan perspectivas reveladores ¿Era Mariano Moreno un moderno? ¿O adhería a los modos y valores del Antiguo Régimen? ¿O era un hombre entre dos épocas? Preguntarnos por cómo leía Moreno el Contrato Social es preguntarnos por cómo leía al mundo, cómo actuaba en él.

Un mundo moderno es un solo mundo

Antes de pensar al hombre, debemos pensar el mundo en que vivía. La Hispanoamérica de fines de siglo XVIII ya no era la potencia económica y política que era tres siglos atrás, cuando su arribo a América le garantizó un continente entero de ganancias. La avejentada España competía ahora con una Inglaterra cuyo impulso industrial cobraba cada vez más fuerza, y una Francia recientemente convulsionada por una revolución sin precedentes en la historia. Muchos, entre ellos hombres de avanzada hispanoamericanos, pensaban este evento preponderantemente como una revolución de las ideas. La puesta en práctica de las enseñanzas de la Ilustración. Pero este movimiento tuvo un cariz diferente en América que en Francia.

Como advierte José Carlos Chiaramonte, al pensar la introducción de ideas modernas en Hispanoamérica, “el problema central que se afronta es el del contradictorio concepto de Ilustración católica” (1989: 12). En España las ideas ilustradas encontraron foro en la pluma de miembros del clero, que intentaron inyectar vigor ilustrado a la escolástica tradicional, como Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (1676-1764), entre otros. Sobre fines del siglo XVIII estas ideas encontraron el cobijo de las política reformista de los Borbones, que aunque se “manifestó fundamentalmente en el terreno administrativo, tuvo también expresión en el fomento de la vida intelectual y en el cultivo de las ciencias”. “Sin embargo”, advierte, “el reflujo de la tendencia a reformar la Inquisición, que marcó el resto del reinado de Felipe V, no eliminó la resistencia contra ella en el seno del gobierno” (28 y 29).

Este pequeño párrafo no termina por hacer justicia a la compleja situación de la Ilustración en España. Allí las ideas, aún cuando la sucesión de dinastías cambió la actitud de la Corona de intolerancia total a simpatía precavida, siguieron atrapadas en una tensionada lucha con la Inquisición y demás sectores tradicionalistas. Basta con decir, a través de ciertos hitos bibliográficos, las ideas de la Ilustración Católica llegaron a América atrapadas en esta tensión dicotómica. La cual, como dice Chiaramonte, “no está sólo en el concepto [sino es] sustancia del drama histórico” (13).

En consonancia con que sucedía en la metrópoli, “los libros y las bibliotecas, el control de lecturas y las imprentas en el Rio de la Plata estuvieron estrechamente vinculadas con la cultura y la fe religiosa” (Maeder, 2001: 8). Pero la Iglesia y la Corona no se dedicaron sólo a la indexación de títulos que entraban en conflicto con su sustento ideológico. Utilizaron la tecnología a su favor. “La edición y la difusión de libros en una escala muy superior a la obtenida por los manuscritos medievales” fueron de “especial importancia en la implantación de la fe cristiana y la cultura en América” (9). Por supuesto, también se legisló contra “la difusión de doctrinas heréticas” y en pos de “velar por la moral y costumbres vigentes”. Las bibliotecas, privadas o institucionales, surgían generalmente en relación a “las casas religiosas” (10). Ninguna de las dos políticas, ni la de difusión ni la de control, lograron evitar la introducción de ideas nuevas en el continente.

Debemos recordar dos características de la Hispanoamérica colonial. Primero, que a pesar de las inmensas distancias y las deficiencias en las comunicaciones, a fines prácticos, España y América eran una unidad, por lo que era imposible que libros e ideas que circularan en Europa no ingresaran en el equipaje y las mentes de hombres que vivieron en ambas orillas, como Manual Belgrano o Manuel José de Lavardén. Lo que es más, esos eran tiempos de desarrollos técnicos, navales y militares que habilitaron una “economía mundial de los estados marítimos europeos”, en la cual América se insertaba como zona “dependiente” (Hobsbawm, 1988: 35). Lo que queremos remarcar es que con velocidad se consolidaban el capitalismo y las formas modernas, creando un mundo global, en el cual las acciones en un punto lo afectaban todo. Es “seguramente de Belgrano” la siguiente cita: “… debemos aprovecharnos de los esfuerzos de los sabios europeos para propagar los conocimientos: ya lo hemos dicho en otra ocasión; nosotros no necesitamos de abrir caminos…” (Chiaramonte, 1989: 11).

Segundo, se debe tener en cuenta la característica porosidad del control colonial. Los hombres cultos que así lo desearan, y tuvieren en bien correr el riesgo, podían acceder a las obras de los filósofos ilustrados, leyendo ediciones importadas si conocían el idioma original, o haciéndose con traducciones clandestinas que circulaban en los apretados círculos intelectuales disidentes. Son prueba “los registros de embarques, y mucho más, las numerosas bibliotecas privadas, los legados y los inventarios que se han conservado de aquella época” (Maeder, 2001: 10). Los libros ilustrados arribaban a América en un contrabando de ideas, “disimulados en el equipaje”, con “portadas falsas”, “encuadernaciones con títulos ficticios”, y “otros disimulos semejantes” (16).

En el caso especifico de Rousseau, a pesar del entusiasmo con el que algunos españoles ilustrados, incluso dentro de las Cortes, recibieron sus ideas, sus textos rápidamente terminaron dentro del Índex Inquisitorial (Carozzi, 2011: 331). Por lo que cualquier intento de rastrear la obra de Rousseau en la América preindependiente sólo nos llevará a un laberinto de menciones disimuladas en textos de comentaristas españoles y americanos, así como ediciones y traducciones clandestinas de circulación extremadamente limitada (332 y ss.). El estudio de estos circuitos clandestinos de difusión de ideas en América se desprende claramente como una cuenta pendiente, merecedora de un trabajo historiográfico a la altura de Los Best Sellers prohibidos en Francia antes de la revolución (2008) de Robert Darnton. Se debe estudiar el impacto de estas ideas de contrabando, de seguro limitado y no tan impresionante como el caso que Darnton reseña, pero no por eso menos importante

En una mirada general, esta enumeración de las vías de ingreso de las ideas Ilustradas en la Colonia no deben reducirnos al “absurdo dilema de si la Independencia debía atribuirse a la influencia de Rousseau o Suárez” (Chiaramonte, 1997:24), sino que deben contemplarse juntas para representar una imagen más acertada del panorama intelectual americano en el cambio de siglo. “Una nueva etapa en el pensamiento rioplatense parece abrirse con el comienzo del nuevo siglo. En ella pueden ya reconocerse con certeza diversas manifestaciones de la Ilustración” (Chiaramonte, 1989: 80). Comienzan a circular publicaciones periódicas (80) y se observa “la irrupción de intelectuales criollos, junto con los peninsulares, en la vida periodística y literaria…” (82).

Aun así, Chiaramonte nos advierte que este panorama “no debiera inducirnos […] a subrayar el corte del nuevo siglo como comienzo de la irrupción de la nueva mentalidad” (81). Persiste “la imagen de una vida colonial asentada aún en el sentimiento de pertenencia a la nación española por parte de los criollos, pese a los motivos que provocaban irritación y rivalidad con los peninsulares.” (1989, 18 y 19). Moreno y el resto de los “los habitantes del Río de la Plata virreinal desenvolvían sus vidas en un mundo que se resistía a dejar de lado el orden estamental” (Oreste Carlos Cansanello en Goldman [dir.], 2008: 19).

Anderson (1993), señala éste como el momento de la configuración de “comunidades imaginadas”, cuando la creciente masificación de la letra impresa, junto con el desarrollo de los medios de su distribución, son los artífices “un organismo sociológico que se mueve periódicamente a través del tiempo homogéneo, vacío” (47/48). Pero Buenos Aires no era la Paris inundada de libelos subversivos (Darnton, 1991). Así como la industrialización aun estaba lejana a estas tierras, no se puede hablar de tal cosa como un mercado editorial en el Rio de la Plata. Como la cronología del libro de De Diego (2006) describe, recién a entre 1880 y 1899 se puede hablar del “surgimiento de un mercado editorial”. Lo que es más, durante la vida porteña de Moreno, y “los primeros cinco años de la Revolución existía una sola imprenta, en el Hogar de Niños Expósitos” (Carozzi: 50). Recién Buenos Aires en 1810 será la primera ciudad donde se “publica libremente”, “rescatado de cualquier clandestinidad” (341) el “Contrato Social”, de la mano del mismo Moreno.

Mariano Moreno y el mundo impreso en el comienzo de la América Independiente

La relación de Moreno y el mundo de la impresión no termina con la edición del Contrato Social de Rousseau. Nuestra tesis es que sus acciones son sintomáticas tanto del estado, la potencialidad y los limites que encontraba la letra impresa en la Buenos Aires virreinal. Aunque debemos acordar con Chiaramonte que “la breve trayectoria del personaje más brillante de los comienzos de la revolución de Mayo es fuente de interrogantes poco aptos para ser objeto de respuestas satisfactorias debido a esa brevedad de su actuación” (1997: 128).

Una de las primeras acciones que llevó a cabo Moreno en su capacidad de Secretario de la Primera Junta fue ordenar la impresión de otras “obras de educación política” en la misma colección que el Contrato Social. También de un medio de información dinámico y políticamente activo como pretendía ser La Gazeta de Buenos Ayres, denominada por Carozzi como el “bajo continuo” (63). Sus textos estaban repletos de “una pedagógica exhibición de las razones de la revolución”, “elementos igualitarios” y “potentes exhortaciones a los americanos para que juraran `morir como varones esforzados antes que vivir una vida feliz y deshonrada´” (Di Meglio, 2006: 95).

Su propósito “de utilizar la prensa como medio a la vez de propaganda revolucionaria y de difusión doctrinaria con vistas a la organización política de los pueblos rioplatenses” (Chiaramonte, 1997: 129), si bien no era una voluntad solitaria, era una posición minoritaria en el Virreinato recientemente sacudido por la gesta de Mayo. Todavía “obraban en el Río de la Plata los temores a la instrucción del `vulgo´” (Chiaramonte, 1997: 103), una herencia con clara impronta clerical. En estos términos se puede entender los epítetos de demócrata o jacobino con los cuales sus contemporáneos marcaban a Moreno.

Por el lado de las limitaciones, Carozzi sentencia que “no nos encontramos todavía en la “Gazeta” (ni en ningún periódico del año diez) con lo que podría ser una verdadera opinión pública moderna” (66). Noemí Goldman y Alejandra Pasino confirman que “la opinión pública no logra aparecer como una fuerza conquistadora [en la primer mitad del XIX], sino como un sintagma que requiere así mismo de legitimación” (Goldman [dir.], 2008: 101). La realidad material prueba estos puntos. Las iniciativas impresas de Moreno eran obstaculizadas desde su concepción, porque “la Imprenta de Niños Expósitos era insuficiente para realizar tan vasto plan” (Levene, 1938: 17).

Una pregunta que merece ser contemplada es cuántos de los 43.000 habitantes que tenía Buenos Aires en 1810 (Di Meglio, 2006) eran capaces de leer la
  1   2   3

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Título en español: Mariano Moreno, el iconTalentos patriotas del dr. Mariano moreno

Título en español: Mariano Moreno, el iconTitulo I. Principios generales titulo II. Titulares de los derechos...

Título en español: Mariano Moreno, el iconTitulo I. Principios generales titulo II. Titulares de los derechos...

Título en español: Mariano Moreno, el iconTítulo: “El cine español de la transición y la política cinematográfica de Pilar Miró”

Título en español: Mariano Moreno, el iconDe Ejército de la Patria a Ejército-K. De Mariano Moreno el 28-mayo-1810...
El Honor es la riqueza más grande que puede tener un militar. Mantenerlo sin mancha y sin tacha es el deber más sagrado de todo miembro...

Título en español: Mariano Moreno, el iconDenominación de la lengua oficial del Estado español: ¿castellano o español?
«correcto» denominar a una de las lenguas hablada en España, en Hispanoamérica, en Guinea Ecuatorial y en otras zonas hispanohablantes...

Título en español: Mariano Moreno, el iconLa asociación Jueces para la Democracia (JpD) y el Colegio Nacional...
«indignados» con el ministro Mariano Fernández Bermejo y, por extensión, con el presidente del Gobierno, por la «instrumentalización»...

Título en español: Mariano Moreno, el iconInvestigación: mariano confalonieri

Título en español: Mariano Moreno, el iconUniversidad mariano galvez

Título en español: Mariano Moreno, el iconInvestigación: mariano confalonieri






© 2015
contactos
ley.exam-10.com