Resumen: La crítica de cine como dimensión cultural de una escritura periodística ligada a un lenguaje específico del campo artístico comunicacional.






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títuloResumen: La crítica de cine como dimensión cultural de una escritura periodística ligada a un lenguaje específico del campo artístico comunicacional.
fecha de publicación16.03.2016
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ley.exam-10.com > Historia > Resumen
(cap IV. Sigue a literatura y periodismo)

IV.II- El cine y la crítica: formas, estilos y herramientas.

Por Lía Gómez

Resumen:

La crítica de cine como dimensión cultural de una escritura periodística ligada a un lenguaje específico del campo artístico comunicacional. Breve recorrido por la historia de la práctica en la argentina, principales herramientas, diferencias y objetivos de la crítica cinematográfica. Se plantea aquí un mapa conceptual orientador para pasar de observar qué es lo que cuentan las películas a problematizar las representaciones del imaginario social como construcciones de la imagen audiovisual entendida como un lenguaje particular que permite narrar el mundo.

Objetivos.

  • Ubicar a la crítica de cine en su dimensión histórico cultural

  • Establecer líneas de trabajo para el abordaje de un film

  • Comprender el cine como un lenguaje


El cine es sin duda uno de los lenguajes más desarrollados de los últimos años, que ha ido evolucionando desde los Hermanos Lumiere en adelante como un campo de conocimiento, y una memoria audiovisual que nos permite almacenar y comprender las imágenes de todos los tiempos.

[Nota para ampliar:
De los hermanos Lumiere al cine de Melies.
Del primer cortometraje que expone “La llegada del tren a la estación” como captura real del tiempo, al “Viaje a la luna”, de George Meliés, solo siete años después, el cinematógrafo evoluciona en los modos de acceso a lo real, ya que deja la representación mimética, para aventurarse en la construcción de la imaginación como acción posible para la representación del hombre a través del cine.
La llegada del Tren (Hnos Lumiere. 1895). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=qawVtd32DOQ
Viaje a la Luna (1902. George Melies) Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=_FrdVdKlxUk]
Intentaremos en este escrito comprender la crítica cinematográfica como parte de la relación de una película con el mundo y con la historia. Para ello, consideramos a la crítica como espacio de conocimiento, al mundo como político-social, y al cine como lenguaje histórico. En esa relación entre cine, mundo y conocimiento, nos posicionamos para reflexionar sobre los procesos de la crítica como parte del universo artístico comunicacional; integrado como sostiene Manuel López Blanco, por el artista, la obra y el público.

Cabe además preguntarse, cómo han avanzado las representaciones, los medios y los relatos en y del cine, y el diálogo establecido entre el crítico y el artista o realizador audiovisual como lugares conexos e intercambiables.

Partimos de considerar a la crítica como una producción estético-comunicacional en sí misma, de modo tal que abordar la construcción de su lenguaje permite problematizar el cine en el campo de la comunicación, las interpretaciones, las conexiones textuales, socioculturales y políticas, lo que implica en principio desligarse de ciertos perjuicios vinculados a entender la realización de una crítica como acción negativa, para comprenderla más bien como operación de desarticulación y re-articulación de una obra para su interpretación.

Pero dicha actividad no puede ni debe estar aislada, sino en relación constante con los demás ejes de la cultura, ya que la crítica solo puede ser válida en la medida en que se relacione con el contexto en el que la obra surge, incorporándose al proceso de circulación de la obra, integrando la circulación necesaria en la producción de sentido.

Analizar un film, implica comprender sus tramas temáticas y formales, dando cuenta de la interioridad del objeto abordado, de su constitución y morfología, de su dinámica y funcionamiento. De tal modo que la historia se constituye como otro elemento necesario para comprender los sentidos de circulación e imaginarios de la obra.


IV.II.I- La crítica cinematográfica argentina1

En los años 1930 Roberto Arlt publica en el diario “El Mundo”, entre sus aguafuertes porteñas, algunos escritos ligados al fenómeno del cine, donde expone por un lado la fascinación por lo nuevo, y a su vez, la comprensión sobre el sentido socio cultural de ese universo que se hacía visible a través de las imágenes en movimiento. En 1932 uno de esos escritos se titula “El cine y los cesantes” y se refiere a los humildes ambulantes de las calles de Buenos Aires, que esperan a que inicie la función continuada para entrar por un precio mínimo y poder ver alguna película. Este hecho, provoca la indignación de un lector que escribe al diario, sosteniendo que se hablaba de desocupación en el país, pero que en los cines de las calles Belgrano, Boedo y Florida, se reunían una serie de “fiacunes” y “holgazanes” a pasar las tardes. El autor de “Los siete locos” (1929), y “Los Lanzallamas” (1931), que por cierto tienen varias referencias al cine, responde y comprende que esos “fiacunes” y “holgazanes” encuentran en el cine un refugio, y un dialogo que los ayuda a paliar las dificultades de la crisis del 30. Se expone así, el valor sociocultural del cine, al mismo tiempo que da cuenta de la crisis y las contradicciones de la época.

En el mismo período, pero en Cuba, Alejo Carpentier publica en “El país” sus crónicas y comentarios, e incluso llega a entrevistar a Serge Einsestein y Greta Garbo. Años después, Antonio Di Benedetto, fomenta el consumo cultural a través de la sección “Espectáculo, cine y literatura” en el periódico “Los Andes”, y Juan Rulfo obtiene como uno de sus primeros trabajos el rol de supervisor de las salas cinematográficas de Guadalajara, donde según narra su hijo – ahora cineasta – aprovecha para ver innumerables películas. Todo este universo, de los años 30 y 40, donde también el cine era motivo de diálogo entre Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo; constituye un período de formación de la crítica de cine en argentina, ligado a la literatura y el teatro.

Leonardo Maldonado (2011) sostiene que la crítica de cine como actividad intelectual, inicia en los años 30 con la pluma de Horacio Quiroga, sin embargo, Daniela Kozak (2013) plantea que antes de los años 60, los escritos cinematográficos eran consecuencia de crónicas, comentarios o publicidades, y que solo en esos años, a partir del surgimiento de la revista “Tiempo de Cine”(1960) ligada al cine club “El Núcleo”, se transforma en una escritura crítica. En este debate además, ingresan dos categorías que ambos autores ponen en discusión a la hora de plantearse el problema: la crítica periodística y la crítica académica. En la línea de Kozak, Clara Kriger sostiene que con los antecedentes de la crítica de los 60 venida del periodismo, y las revistas especializadas, recién en los años ochenta se inicia el estudio universitario por los lenguajes del cine. Estos autores además, y allí se suma Gonzalo Aguilar, plantean que la crítica ha fracasado en su proyecto de cine argentino, ya que no ha logrado instalar las bases necesarias para la transformación del lenguaje en relación a la identidad estético-narativa. Y una última línea vincula estos planteos, que es la desconfianza total o parcial en la política y el peronismo.

Nota de referencia bibliográfica:

[Leonardo Maldonado: (1974) Licenciado en Ciencia de las Comunicación por a Universidad de Buenos Aires y realizador independiente. Docente, investigador, ha publicado varios libros, entre ellos “Surgimiento y configuración: de la crítica cinematográfica en la prensa argentina (1896-1920)”(2006)

Daniela Kozak: (1981) es periodista y crítica de cine, egresada de la Universidad del Cine y Magíster en Periodismo por la Universidad de San Andrés. Trabaja con estudios de cine y televisión. El libro aquí citado se publica por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en el año 2013. “La mirada cinéfila”]

Con la caída del peronismo, su proscripción, las clases medias, que habían surgido al calor de ese periodo histórico, encuentran en la desorientación hacia el futuro posible, la posibilidad de articular una visión crítica sobre el mundo, de tal modo que las discusiones eran moneda corriente, y el arte un camino para la expresión. Surge entonces el deseo de los jóvenes de desarrollar una producción propia, pero no como sostiene Kozak en su texto solo por una preocupación estética sino por la consecuencia del:

desarrollo crítico del peronismo enmarcado en los procesos internacionales de lucha democrática” (Vallina.2014).

Por su parte, en la revista “Tiempo de Cine” uno de los críticos más importante del 60 sostiene que:

ante el proceso actual de nuestro cine, la crítica forma parte de una revisión total de sus presupuestos. Ello significa ubicarse frente al proceso histórico y social, del cual el cine participa, y estudiar sus nuevas formas, que surgen como una necesidad expresiva ineludible” (Mahieu,1961:28)

Las palabras de Agustín Mahieu adquieren hoy relevancia para pensar en relación a la crítica y el cine argentino de los 90, ya que la misma batalla que se dio en el 60 respecto al sentido del cine como herramienta de comunicación, memoria y expresión frente a la manipulación del lenguaje, poniendo en debate el lugar incluso de la sala de cine y el acceso a las mismas; se repite salvando las distancias históricas concretas, en la década del 90 con el surgimiento del Nuevo Cine Argentino.

Nota de referencia bibliográfica:

[Agustín Mahieu: (1924-2010) ensayista, historiador y crítico cinematográfico. Ejerció la crítica de diversas revistas especializadas y en los diarios La Opinión y Clarín, de Buenos Aires. En España colaboró en diversos medios de comunicación, como El País y Diario 16, o las revistas Fotogramas y Cuadernos Hispanoamericanos. Escribió libros y monografías de cine como Historia del cortometraje argentino, Breve historia del cine nacional, Erotismo y violencia en el cine (coautor), el capítulo de cine latinoamericano de la Enciclopedia de cine Sarpe, una biografía del director Torre Nilsson]
Cuadro de referencia. Crítica en Argentina

1930 – 1950

H. Quiroga

R. Arlt

J. L. Borges

V. Ocampo

Crónicas

Comentarios

Críticas

Discusiones sobre cine

Medios Masivos

  1. -1980

A.Mahieu

C. Vallina

A. Roa Bastos

J. J. Saer

Paco Urondo



Crónicas

Comentarios

Críticas

Medios especializados

1990

D. Batle

D. Lerer

S. Wolf

F. M. Peña

Nuevos críticos

Resurgimiento de revistas de cine

Festivales de Cine

Blogs. Webs.


En el siglo XXI, estudiar y escribir sobre cine recupera no solo la historia de publicaciones tales como “Cuadernos de cine” (1961), “Gente de cine” (1961), “Contra campo”(1960), - revista cuyo desconocimiento implica también reparar la memoria cultural frente al cierre que el terrorismo de Estado produjo a las escuelas de cine, como la de la Universidad Nacional de La Plata.-, Cinecrítica (1962), entre otras, sino que restablece el dialogo entre los directores, la crítica, el público y el mundo.

En la revista “Contra Campo” como en “Tiempo de Cine”, aparece una evolución sobre los modos de la crítica y el abordaje del cine como objeto de la cultura, ya que reflexiona sobre su estructura, su poética, y su significado, con la necesidad de comprender el propio mundo cinematográfico, pero también, como representaciones simbólicas de la construcción de la argentina.

En estos años, editoriales como Eudeba contribuyen a la distribución y el conocimiento de la cultura a través de sus diversas publicaciones que se distribuyen en kioscos y librerías, al calor de las transformaciones en el orden del arte y de la vida que se desarrolla en toda América Latina. Juan José Saer, Paco Urondo, Augusto Roa Bastos, Ángel Rama, y tantos otros, proponen una acción critica que practique con rigor su modo de atención a los contextos y lectura. Muchos de ellos, incluso como el célebre grupo surgido de Cahiers du Cinema, en Francia como padre de este proceso, se transforman de escritores sobre cine a guionistas, interviniendo activamente en la construcción fílmica del período con la convicción de que el lenguaje audiovisual posibilita la apertura de sentidos.

Nota para ampliar:

[Se recomienda leer:

El cine quema: Raymundo Gleyzer (ediciones De la Flor, 2000) En colaboración con Carlos Vallina

Generaciones 60/90 (Malba, 2003).

Se recomienda ver:

Filmografía completa de Leonardo Favio (1938-2012). Entre sus films se destacan. Crónica de un niño solo (1965). El dependiente (1969) Nazareno Cruz y el lobo (1975) Soñar, Soñar (1976) Gatica (1993) Aniceto (2005)

Filmografía completa de Lucrecia Martel (1966). La Ciénaga (2001) La Niña Santa (2004) La Mujer sin Cabeza (2008)

Filmografía completa de Adrián Caetano. Pizza Birra Fazo (con B. Stagnaro 1996). Bolivia (2002). Un oso rojo (2002). Francia (2010)]

La década del 90, como renovación del cine nacional con lo que se conoce como el Nuevo Cine Argentino de la década, visibilizó a la crítica como una de las herramientas fundamentales para el desarrollo, la difusión y la producción de películas nacionales, constituyendo un espacio de reflexión para los realizadores y el público. Aparecen así publicaciones diversas (libros, revistas, páginas webs) que ponen en escena la discusión sobre el rol del crítico en el país, y recuperan figuras como Leonardo Favio, Leopoldo Torre Nilsson, Raymundo Gleyzer y Octavio Getino, entre otros. A la par se visibilizan nuevos realizadores como Lucrecia Martel, Adrían Caetano, Pablo Trapero, etc.
IV.II.II. ¿Cómo elaborar una crítica de cine desde la comunicación como disciplina?

Con el avance de las tecnologías, el desarrollo de políticas públicas vinculadas a la promoción y el fomento del audiovisual en argentina, y la evolución de las imágenes como cultura dominante en nuestros días, la crítica no solo debe abordar este universo a través de la escritura sobre sí, sino como posibilidad de abordaje analítico del mundo. De tal modo que podemos decir que el cine porta en sí mismo la posibilidad de ser criticado, como de ser a su vez una crítica del mundo. Así, un film puede constituirse en una escritura con imágenes que establezca un sentido sobre el universo que lo rodea, e incluso adjudicar un valor central en la interpretación de procesos históricos.

Decimos entonces que la organicidad de las imágenes en el tiempo como secuencia narrativa de un film, puede proponer una construcción crítica de la cultura, una visión, una posibilidad de transformación de la conciencia. La creación en el campo audiovisual permite tomar distancia de lo real para comprender su complejidad, ponerla en cuestión, y volver a presentar, es decir “representar” la realidad que se propone como objeto. Por ello, los modos de articulación de las imágenes nos proponen ubicar al cine como un objeto crítico. Por supuesto que no todo el cine se constituye como tal, sino que debe cumplir ciertas características que establezcan que en la imagen aparezca un universo a ser comprendido, una historia a ser narrada y una forma a ser expuesta como experiencia estético-comunicacional. La imagen, sirve entonces como escritura crítica, pero también puede ser objeto de manipulación y engaño en su estructura, y el crítico debe estar atento a estos procesos diferenciados.

Podemos definir cuatro pasos para el desarrollo de una crítica de cine:

  • Reconocimiento del objeto: Ubicación de las historias – diégesis – de los films. ¿Qué nos cuenta?. Descripción de los personajes y las relaciones entre ellos, el espacio en el que se mueven y las acciones que dan sentido al conflicto que inicialmente proyecta el film

  • Interpretación del objeto: ¿cómo nos cuenta? Interpretación de las historias en relación a las propias nociones críticas de las relaciones que describimos en los films, su morfología y estética.

  • Contextualización del objeto: ¿ dónde nos cuenta? Vinculación de lo que cuentan la películas con el contexto en el que surgen.

  • Identificación del modo de operar del lenguaje cinematográfico como dispositivo e institución. Lo que implica pensar no solo en términos de narrativas y representaciones, sino en las vinculaciones políticas, estéticas y técnicas que adquiere la construcción de un film.

A partir de estos pasos a modo de guía, podemos desde la crítica abordar al cine como un lenguaje que implica una morfología propia de la imagen, que a su vez es artística y requiere de los elementos no solo que posibilitan la comunicación, sino la construcción de sentido a través del arte.

Definimos al cine como objeto polisémico que permite la expresión y la puesta en forma de relatos sociales y artísticos, lo que implica la razón y lo afectivo en el desarrollo de la comunicación. Al definir el cine como objeto de conocimiento no nos preguntamos qué cuentan las películas, sino como las representaciones del imaginario social son construidas y problematizadas a partir de la imagen como otro lenguaje para descubrir y narrar el mundo.

El cine no es un lenguaje que analizamos solo desde un punto de vista discursivo, ni cifrado. No es nuestra tarea descifrar un mensaje (qué nos quiso decir) sino ver como un film es puesto en forma constituyendo una poética de las cosas que lo convierte en arte.

“El arte en cuanto autentica actividad creativa es generado a partir de una emoción sentida en dimensión inteligible que descubre el ser de las cosas, más allá de lo que presenta, es decir que no explica ni describe, presenta existiendo y desde el mundo de las formas” (Cartier, 4: 1963)

La actividad del arte consiste en descubrir y crear de modo permanente la forma de lo inexpresado, la puesta de todo sentido que no puede ser aprehendido colectivamente más que como hecho sensible.

Hechos sensibles que deben ser entendidos, percibidos, comunicados, y en este sentido su vinculación con el imaginario es indispensable para el cine. Debemos dar cuenta en análisis y crítica de medios, de las relaciones institucionales, los modos del lenguaje, y del dispositivo técnico que permite la reproducción, proyección y visualización de las imágenes.

Pero además, pensar el cinematógrafo, implica dar cuenta del debate económico político sobre el lugar que ocupa como objeto de la cultura y su implicancia en términos sociales. Ubicar al cine en el territorio de una economía cultural e ideológica, lleva consigo el debate de Horkheimer - Adorno y W. Benjamin (1936) entorno al cine como objeto de la industria cultural. Como así también el planteo de F. Jameson (1995) para quien la producción cultural está ligada a lo económico, no viendo a la industria cultural como negativa en términos adornianos, sino más cercano a Benjamin en las posibilidades de los procesos de democratización del arte.

Para analizar el cine debemos dar cuenta de que consiste en un lenguaje artístico comunicativo, que existe como tal a través de los dispositivos técnico expresivos que lo posibilitan, que son producto de las trasformaciones sociales culturales y económicas.

El mundo audiovisual puede analizarse desde su papel en los modos de representación, simplificando así su potencialidad. O bien, estudiarse en su totalidad, dando cuenta de los propios mecanismos de estructura morfológica que componen la imagen como un lenguaje artístico comunicativo.

Propuesta de reflexión final

Nos propusimos un recorrido que nos permitiera entender, y/ o acercarnos a la lógica del fenómeno cinematográfico desde el campo disciplinar de la comunicación y la crítica como actividad creadora y analítica. La propuesta intenta problematizar los sentidos que puede adquirir el cine dando cuenta de algunas variables que pertenecen al fenómeno y las relaciones posibles a ser abordadas desde la crítica como disciplina. Podemos decir, en términos generales, que la crítica debe preocuparse por la complejidad de la imagen como fuente de conocimiento.

Al elaborar una escritura crítica se debe partir del deseo de comprender la complejidad del cine y su diálogo con el campo cultural contemporáneo, intentando describir la obra con las señales que condensen los problemas del cine como objeto artístico comunicativo, vinculando las problemáticas socio - políticas y económicas desde una conciencia histórica.

El desafío de la práctica crítica implica ser conscientes de la historia del cine y de los procesos de transformación teórico y práctico del que fue partícipe a lo largo de sus más de cien años. Como críticos, se debe tener conciencia del presente, pero también del pasado en los modos de expresión a través de la imagen.

Abordar el cine desde la comunicación, desde el ejercicio crítico, implica observarlo en su totalidad, debatiendo con la misma noción de cinematografía como dimensión de análisis en los estudios en comunicación. La morfología del cine implica poner en relación la creatividad del artista, su diálogo con la historia, el mundo, el contenido y las formas. No existe un único modelo de trabajo con, sobre y desde el cine como práctica analítica y crítica compleja, pero sí la necesidad como comunicadores de comprender la complejidad del lenguaje, y diseñar, elaborar y construir un método que permita un abordaje, una entrada analítica al complejo campo audiovisual desde una perspectiva que ponga de relieve el diálogo que propone el cine en tanto comunicación.

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Lecturas Obligatorias:

Aguilar G. (2005) Otros Mundos. Un ensayo sobre el Nuevo Cine Argentino. Santiago Arcos.

Amado Ana. (2009) La imagen justa (cine argentino y política – 1998 – 2007).Ediciones Colihue. Bs As
Lecturas Recomendadas:

Bazin A (1999) ¿Qué es el cine? Ed. Rialp. Madrid

Getino O. (2005). Cine argentino entre lo posible y lo deseable. Ed. Ciccus

1Parte de este artículo forma parte de la Tesis Doctoral. Lucrecia Martel. Cine y Cultura. (Lía Gómez. 2014. FPyCS. UNLP)

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