Historia de españa tema 14: La crisis del Estado Liberal, la Segunda República y la Guerra Civil






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HISTORIA DE ESPAÑA TEMA 14: La crisis del Estado Liberal, la Segunda República y la Guerra Civil

14.3: LA II REPÚBLICA. LA CONSTITUCIÓN DE 1931 Y EL BIENIO REFORMISTA.

La II República es quizás la etapa más crucial de la historia contemporánea de España. En el breve período de cinco años emergieron todos los conflictos, y los graves problemas que dividían al país. En su transcurso, la tensión social entre trabajadores y oligarquía irá en continuo aumento y desembocará, en julio de 1936, en la sublevación militar que dio origen a la Guerra Civil, una tragedia que ha marcado el devenir histórico de la nación.




LA PROCLAMACIÓN DE LA PRIMERA REPÚBLICA

Tras la dimisión de Primo de Rivera el 28 de enero de 1930, Alfonso XII decidió restablecer el viejo sistema parlamentario (turno de partidos), pero los dos gobiernos que se sucedieron (Berenguer y Aznar) fueron incapaces de resucitar lo que ya era un cadáver político. La monarquía cayó por los resultados de las elecciones municipales de 1931, donde fueron derrotados ampliamente los monárquicos. El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República en Eibar y la bandera tricolor (tres franjas horizontales: roja, gualda y morada) se extendió por todo el país. En las horas siguientes, la población comenzó a salir a las calles. También Romanones recomendó al Rey la salida del país. Y Alfonso XIII, tras confirmársele que era imposible controlar la situación, aceptó que era la mejor decisión1.
El Gobierno provisional
Los hombres que formaron el Gobierno provisional presidido por Alcalá Zamora representaban un amplio espectro político: desde la derecha republicana –a la que pertenecía el presidente- hasta los socialistas pasando por republicanos de izquierdas y autonomistas:
No era un gobierno revolucionario; la mayoría eran hombres de clase media conscientes de la necesidad de modernizar el país, pero partidarios de hacerlo por la vía democrática y legal, y no de forma violenta. Por encima de la heterogeneidad de planteamientos e ideologías, todos actuaron, sin embargo, con bastante coordinación y asumieron como función prioritaria asentar la naciente República hasta el momento de poder convocar Cortes Constituyentes (se fijó la fecha para el 28 de Junio y participaron todos los varones mayores de 23 años). No era fácil. La República se enfrentaba a una serie de problemas acuciantes que no podían esperar el debate constitucional:


  1. El problema agrario

  2. La reforma militar (un ejército inadecuado para las necesidades del país).

  3. La reforma de la relación Iglesia-Estado.

  4. Reivindicaciones regionalistas.

  5. Problema de la educación.


El Gobierno Republicano decidió abordar estas cuestiones mediante una serie de decretos ministeriales.


  1. Reforma Agraria: Largo Caballero


Únicamente se trataba de fijar unas condiciones mínimas y garantizar el trabajo ante el paro creciente. Pero en un medio tan atrasado como el campo español, tales medidas eran una auténtica novedad, y cayeron como una bomba entre los propietarios, que las interpretaron como un atentado contra sus derechos


  1. Reforma Militar: Manuel Azaña


Manuel Azaña abordó la reforma militar. Exigió a los militares prometer fidelidad a la República y ofreció el retiro, conservando el sueldo, a los mandos que lo prefirieran. Tales medidas causaron general oposición entre jefes y oficiales: pese a que pretendían, como fin último, la modernización de las fuerzas armadas, fueron vistas por los afectados como un atentado contra sus derechos y una represalia por su papel en la Dictadura.


  1. Reforma Educativa. Marcelino Domingo


El ministro Domingo emprendió una importante legislación educativa.


  1. En Cataluña y el País Vasco se desarrolló un proceso conducente a la aprobación de proyectos de Estatuto de Autonomía.


Desde los primeros días de la República, el ambiente social adquirió una tensión preocupante. Se produjeron una serie de conflictos y huelgas, paralela a la actitud de enfrentamiento al régimen de patronos y propietarios. Pero el conflicto que ensombreció realmente el comienzo de la República se produjo a causa del enfrentamiento entre la Iglesia y el nuevo régimen. Desde el principio, los sectores más reaccionarios del clero, hostigaron al Gobierno por su política laicista en materia de enseñanza y de abandono de la financiación de la Iglesia.
Los días 11 y 12 de mayo se desencadenaron los sucesos que han pasado a la historia como la quema de conventos. Tras un enfrentamiento entre un grupo monárquico, que daba vivas al Rey, y otro de republicanos, el motín fue creciendo, desencadenándose a partir de entonces asaltos a conventos e incendios. Aunque el Gobierno declaró el estado de guerra, no pudo impedir la destrucción de un centenar de edificios, aunque afortunadamente no hubo muertos ni heridos graves. Sin embargo, el golpe a la imagen de la República fue durísimo.

LA CONSTITUCIÓN DE 19312

La campaña transcurrió con bastante normalidad y el 28 de junio se celebraron las elecciones a Cortes constituyentes, resultó una clara victoria de la conjunción Republicano-Socialista y, por tanto, un respaldo popular a la acción de Gobierno. El 14 de julio se constituyeron las Cortes, siendo elegido como presidente Julián Besteiro. El 9 de diciembre quedó definitivamente aprobada la Constitución de 1931. Cuyas características principales son:


  1. La definición del Estado como “República Democrática de Trabajadores de toda Clase”, subrayando el carácter popular de la soberanía.

  2. Una extensa declaración de derechos y libertades. Entre los aspectos más novedosos destaca el sufragio universal (masculino y femenino) para mayores de 23 años. Se establece el matrimonio civil y el divorcio. Se establece la equiparación entre hijos legítimos e ilegítimos. Derechos sociales (protección del trabajo infantil y femenino, limitación de jornada laboral, salario mínimo…) Se declara la igualdad de todos en el derecho a la educación y el trabajo como una obligación social protegida por la ley. También se establece la subordinación del derecho a la propiedad privada al interés público, previéndose la posibilidad de expropiación.

  3. Las Cortes quedan configuradas como la representación principal del pueblo. Elegidas cada cuatro años, constan de una sola cámara y tienen en exclusiva el poder legislativo.

  4. El Presidente de la República es elegido cada 6 años por los diputados y un número igual de compromisarios. Las competencias del Presidente están restringidas y son controladas en todo momento por la Cámara.

  5. El Presidente nombra al Jefe del Gobierno, y, a propuesta de éste, a los Ministros, que deben ser ratificados por las Cortes. El gobierno era responsable ante las Cortes que en cualquier momento podían retirarle su confianza.

  6. Se establece un Poder Judicial totalmente independiente, en manos de los tribunales de justicia. El Tribunal Supremo constituía la cúspide del poder judicial.

  7. Se prevé la posibilidad de que un conjunto de provincias se constituya como una región autónoma. (Por primera vez en nuestra historia se reconocían posibles autonomías regionales).

  8. En materia religiosa el Estado se declaraba laico, pero reconocía la libertad de conciencia y la práctica de cualquier religión. Aunque entre otras cosas, se prohibía a la Iglesia ejercer la industria, el comercio y, lo más conflictivo, la enseñanza3.



En conjunto la Constitución era de talante claramente progresista inspirada en las más avanzadas de la época, y un texto que permitía el desarrollo de un sistema político abierto a izquierdas y a derechas. Sin embargo, fue frontalmente atacada por la Iglesia y por los partidos de la derecha.
Tras la aprobación de la Constitución, el 10 de diciembre fue elegido Alcalá Zamora como Presidente de la República.
La coyuntura económica
Los primeros años de la II República transcurrieron, pese a la imagen catastrofista que se acuñó después, en un marco económico relativamente estable. En una situación internacional de profunda depresión, derivada del crack de 1929, la economía española apenas experimentó al principio la recesión por dos causas:


  1. En primer lugar, gracias a la depreciación de la peseta (que impidió el hundimiento de precios que si se produjo en toda la economía mundial).

  2. En segundo lugar, y sobre todo, porque la española era una economía semicerrada, con una débil relación con los circuitos financieros internacionales, lo que la hizo relativamente inmune a la recesión mundial.


Los datos muestran una situación de estancamiento pero no de decrecimiento. Lo que sí es cierto es que una economía simplemente estancada era insuficiente en el momento que el gobierno republicano se disponía a acometer transformaciones profundas para modernizar el país. Cambios que requerían muchos más recursos que los que tuvo a su disposición.
Si hubo, de todas formas, dos factores claramente negativos:


  1. La crisis del comercio exterior, a causa de que los gobiernos de todo el mundo emprendieron medidas proteccionistas para preservar sus economías.

  2. Y sobre todo, un aumento claro y creciente del paro, debido tanto a los problemas internos como al retorno en masa de emigrantes que ya no tenían empleo.


El paro constituyó el problema clave del país y una de las causas de la permanente conflictividad durante la II República.
Cronología de la República
La II República puede dividirse en tres periodos claramente diferenciados:


  1. El bienio progresista o Azañistas entre diciembre de 1931 y noviembre de 1933.

  2. El bienio derechista o radical-cedista, de noviembre de 1933 a febrero de 1936.

  3. El gobierno del Frente Popular hasta julio de 1936.



EL BIENIO PROGRESISTA O REFORMISTA (1931-1933)

El bienio 1932-33 se caracteriza por el intento del Gobierno de izquierdas de profundizar en las reformas ya iniciadas durante el periodo provisional. El proceso se vive en un clima de permanente de tensión política, propiciada desde la izquierda a través de huelgas y levantamientos obreros y campesinos, y desde la derecha mediante el boicot, la resistencia ante las reformas y la provocación al gobierno.


  • Largo Caballero continuó al frente la legislación laboral y social, y aprobó una serie de leyes que suscitaron la cerrada oposición de la patronal.




  • La reforma educativa continuó su desarrollo a partir del principio recogido en la Constitución de que la educación era un derecho de toda la población que debía garantizar el Estado. El Gobierno adoptó un modelo basado en la escuela única, pública, obligatoria y gratuita. Estableció la enseñanza mixta, y continuó el ambicioso programa de construcción de escuelas y de creación de plazas de maestros. Pero las medidas más llamativas centradas en la educación fueron: la eliminación de la religión católica como asignatura y la prohibición del ejercicio de la enseñanza a las congregaciones religiosas.




  • Azaña continuó su reforma militar: se recortó drásticamente el presupuesto de Defensa y se redujeron las plantillas. Su reforma fracasó.




  • Pero la pieza clave de la modernización era sin duda la reforma agraria4. El problema más grave del campo español estaba la desigual distribución de la propiedad de la tierra; la mayor parte de los campesinos eran arrendatarios o jornaleros. El gobierno agrario pretende afrontar una reforma agraria basada en tres objetivos:




  • Objetivo social: entregar tierra a los sin tierra a fin de obtener su apoyo para afianzar el recién nacido régimen republicano y, al mismo tiempo, evitar conflictos y revueltas sociales en las zonas rurales.

  • Objetivo político: obtener el apoyo de los desfavorecidos y, a la vez, eliminar el poder económico de los grandes terratenientes, en su inmensa mayoría monárquicos y enemigos de la República.

  • Objetivo económico: incrementar la producción total del sector agrario y elevar el nivel de renta del campesinado, que aumentaría sus niveles de consumo estimulando así el desarrollo de las actividades industriales y comerciales.


Entre la oligarquía, desde luego, la oposición a cualquier tipo de reforma agraria era absoluta. La reforma agraria se convirtió en un proyecto esencia, un símbolo del cambio, pero también de la resistencia de las clases dominantes frente al gobierno de izquierda.
Aunque era una ley muy tímida para sindicatos y campesinos, en el atrasado campo español significaba una revolución, y como tal fue rechazada por los grupos patronales y de la derecha. Su aplicación fue un fracaso, a causa de la enorme lentitud con que se fue cumpliendo, y el resultado de esa lentitud, fue irritar cada vez más a una campesinado decepcionado con el gobierno de izquierdas, con paro creciente y cada vez más radicalizado, sobre todo en el sur.
Desde la proclamación de la República, los conflictos sociales fueron continuos. El clima político se enturbió aún más con la expulsión de la Compañía de Jesús y la discusión en las Cortes de la Reforma Agraria y del Estatuto de Autonomía para Cataluña, ambos proyectos suscitaron una cerrada oposición por parte de católicos y monárquicos. La identificación del Estatuto de Autonomía con la disgregación del país hizo mella en una parte del Ejército, algunos de cuyos jefes, descontentos además con las reformas militares, comenzaron a conspirar contra la República. En esta situación se producirá el 10 de agosto el intento de golpe de Estado del general Sanjurjo (la Sanjurjada) que fracasó inmediatamente. Pero el Gobierno no aprendió la lección del 10 de agosto.
El año 1933 comenzó catastróficamente: con un paro que crecía alarmantemente se produjo el 12 de enero el lamentable suceso de “Casas viejas”, pueblo gaditano en el que la guardia civil realizó una auténtica masacre frente a un grupo de anarquistas que se habían hecho fuertes en una casa del pueblo. El escándalo fue mayúsculo, sobre todo por la ausencia inicial de explicaciones del Gobierno. En los meses siguientes se produjo una polarización progresiva de las fuerzas políticas. Mientras la izquierda se disgregaba en la derecha se consolidaban los partidos.
En marzo se fundó por un lado la Confederación Española De Derechas Autónomas (CEDA (sectores católicos)), a partir de Acción Popular (partido previamente fundado por el propio Gil Robles en 1932) y dirigida por Gil Robles5. Otros grupos se situaron más a la derecha. Los monárquicos que se habían separado de Gil Robles fundaron Renovación Española (Calvo Sotelo). En octubre de 1933 el hijo de Primo de Rivera, José Antonio, funda Falange Española6, grupo de tipo fascista, que en febrero de 1934, ya con la derecha en el poder se unirá a las JONS (fundado en 1931 por Ramiro Ledesma y enésimo Redondo). Pronto se convirtió en el grupo más activo de la ultraderecha usando la violencia cómo método para la conquista del Estado.
La crisis política culminó en septiembre de 1933, tras los intentos fallidos de Alcalá Zamora para formar gobierno, y con el acuerdo previo del que por fin fue nombrado Presidente se disolvieron las Cortes para convocar nuevas elecciones. La campaña transcurrió sin violencia pero en un clima de crispación política y de enfrentamiento verbal. El claro triunfo de la oposición del centro y derecha se debió a varias causas:


  • El desgaste del gobierno.

  • La unidad del centro-derecha7.

  • La opuesta división de la izquierda.

  • El voto femenino, que pasó por ser mayoritariamente de derechas.

  • La elevada abstención en las zonas de predominio obrero (a causa de la petición expresa de la CNT).



LA CULTURA DE LOS AÑOS TREINTA: LA REPÚBLICA

La República fue el marco en el que culminó la extraordinaria evolución cultural de las generaciones anteriores. Además, el nuevo régimen, en sus comienzos, no sólo contó con el apoyo de lo mejor de la intelectualidad española (Ortega había creado en marzo de 1931 la Agrupación Servicio a la República con un nutrido grupo de intelectuales de primera categoría, a partir de 1932, algunos intelectuales, como Ortega y Unamuno, adoptaron una posición crítica con el gobierno republicano-socialista), sino que entre sus dirigentes más destacados había figuras tan relevantes como el propio Manuel Azaña, cuya vertiente de escritor es menos conocida, pero no menos importante que la de político.
La cultura se difundió a través de una prensa numerosa y plural. Existieron diarios de gran calidad literaria y rigor informativo como los liberales El Sol o La Voz, el católico El Debate y el monárquico ABC, primer diario que incluyó información gráfica. El periódico obrero de mayor tirada fue El Socialista. Los libros y revistas difundieron las ideas y la poesía que se escribía en España. Durante la República las ferias del libro se convirtieron en auténticos acontecimientos sociales. En 1924 se fundó en Barcelona la primera emisora española de radiodifusión estable. La radio constituyó un elemento indispensable en las casas de los españoles, como medio de información y de diversión.
En España, como en el resto de la Europa desarrollada, se implantó una cultura de masas8 que modificó los gustos y las diversiones. En este sentido, la República impulsase ambiciosos programas para llevar la cultura al pueblo, como las Misiones Pedagógicas o el grupo de teatro universitario La Barraca.
Como afirma el historiador J. P. Fusi, “la II República fue, en suma, sobre todo en los años 1931-1933, algo parecido a un Estado cultural. Pero los años treinta fueron también los años en los que los intelectuales se politizaron”.
La radicalización política de la sociedad alcanzaba también a los intelectuales y artistas, en una época en que el compromiso político parecía ineludible en toda Europa: Antonio Machado, Valle Inclán o Rafael Alberti, entre otros muchos, se orientaron hacia la izquierda; Ramiro de Maeztu o Eugeni d´Ors, hacia la derecha monárquica e, incluso, al fascismo. Cada grupo o corriente ideológica tenía sus propias editoriales y publicaciones periódicas, cuya producción fue incesante estos años.



1 Ver texto nº 1: “Comunicado de Alfonso XIII” (14 de abril de 1931)

2 Ver texto nº2 La Constitución de 1931

3 Ver texto nº2 bis: “La Iglesia frente a la Constitución republicana”, 1931

4 Ver texto nº 4: “La reforma agraria”, 1932

5 Ver texto nº 5: “Alocución de Gil Robles ante el cierre de campaña electoral”, 1933

6 Ver texto nº 6: “Fundación de Falange”, José Antonio Primo de Rivera, 1933

7 Ver texto nº 7: “Manifiesto de la Coalición antimarxista por Madrid (CEDA, Renovación Española, carlistas, etc), 1933

8 La cultura de masas, propia de las sociedades desarrolladas, se caracteriza por una gran producción de bienes y servicios culturales, su consumo masivo y el empleo de medios de comunicación de masas. En este sentido, en España antiguas aficiones como la fiesta de los toros o el teatro se convirtieron en espectáculos que movían grandes multitudes, en competencia con otros nuevos como los deportes.
El fútbol despertó pasiones. Pichichi, legendario delantero del Athletic de Bilbao, representó la primera generación de futbolistas que alcanzaron celebridad, junto al portero Ricardo Zamora. Arteta lo representó como símbolo de los nuevos tiempos. El equipo más antiguo es el Recreativo de Huelva, fundado en 1889 por los técnicos británicos de las minas de Riotinto.


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