Los grandes géneros literarios y géneros históricos






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INSTITUTO SUPERIOR DE COMERCIO

DPTO. LENGUAJE Y COMUNICACIÓN

PUNTA ARENAS

LOS GRANDES GÉNEROS LITERARIOS Y GÉNEROS HISTÓRICOS:

EL GÉNERO NARRATIVO



Aprendizajes esperados

Los alumnos y alumnas:

• Comprenden los conceptos de “géneros literarios históricos” y “grandes géneros literarios” o “formas fundamentales de la literatura”, y reconocen su manifestación en las obras que leen

• Identifican, a partir de su modo de manifestación en las obras que leen, de algunos géneros históricos y de los rasgos del respectivo contexto original de producción que son relevantes para la mejor comprensión de esos géneros y de las obras que a ellos pertenecen

• Identifican hábitos, conductas, modos de relación interpersonal y valores que se dan en las imágenes de mundo ofrecidas por la literatura y los medios de comunicación, y son capaces de establecer comparaciones fundadas con aquellos que reconocen en su entorno familiar y social.

PROFESORES:

OLIVERIO GARAY CARDENAS

CLAUDIO HARO DIAZ

VICTOR MANSILLA VERA


PUNTA ARENAS, SEPTIEMBRE 2010

EL GENERO NARRATIVO

Género Literario que se utiliza para contar una historia, acontecimientos o hechos que le suceden a uno o más personajes en un tiempo o espacio determinado. Por lo tanto, se trata de un texto oral o escrito que cuenta, en la voz de un narrador, hechos protagonizados por personas (o seres personificados). Se caracteriza por la sucesión temporal de una o varias secuencias y una determinada organización estructural compuesta por un planteamiento, un desarrollo y un desenlace. Predomina la función representativa oreferencial del lenguaje.
1.ELEMENTOS BÁSICOS DE UNA NARRACIÓN
• El autor es (o fue) un ser humano siempre externo a la construcción narrativa, y es quien determina el tipo de narrador que quiere para su historia.

• El lector es el ser humano que actualiza y resignifica el texto narrativo cada vez que lo lee.

• El narrador es un elemento ficticio, creado por el autor, y permanecerá vigente todo el tiempo que la novela o cuento existan como tales.

• El narratario es también un elemento ficticio supuesto por el relato, es el receptor ficticio que se configura por todas las marcas textuales que van prefigurando un lector ideal propio de cada texto.

• Los personajes son los agentes de la narración, sobre su actividad se constituye la historia y el relato. En lo fundamental, sobre estos versan los comentarios y las observaciones del narrador. Son seres imaginarios que exhiben distintos grados de importancia. El protagonista es el personaje más significativo del relato. Suele estar presente otro personaje que lo enfrenta, oponiéndose a sus acciones: es el antagonista. Existen, además, otros personajes secundarios, auxiliares o transitorios que cumplen roles menores.

• Los espacios constituyen esa determinación del relato que se refiere a los lugares en donde se realiza la acción, ya sea ligado al especio físico o sociocultural que compromete la acción de los personajes.

• Los mundos posibles constituyen la creación fundamental y más abarcadora que posibilita el relato. La constitución de un mundo da carácter de referencialidad al género. El discurso narrativo literario es creador de mundos autónomos, distintos del mundo real, y sólo existen en el espacio de lo posible. Si bien es cierto que el mundo real es el referente que presta un carácter de verosimilitud a los mundos literarios, el escritor, en un trato implícito con el lector, puede apartarse del mundo real para representar en y sólo a través del lenguaje verbal, nuevas versiones del mundo, pudiendo proyectarse, incluso, hacia la más desbocada fantasía.

• Las acciones son el centro de lo narrativo, pues esta se considera como una sucesión de acciones. Una acción no es cualquier incidente narrado o descrito: una acción es en términos simples una decisión que cambia el curso de los acontecimientos.




2. DESCRIPCIÓN DE LOS ELEMENTOS BÁSICOS FUNDAMENTALES: TIPOLOGÍAS.
A. TIPOLOGÍAS SOBRE EL NARRADOR

ESQUEMA:


A.1 SEGÚN SU PARTICIPACIÓN EN LOS ACONTECIMIENTOS
A.1.1 Narrador Personaje: También se le conoce con el nombre de narrador

homodiegético (ubicado dentro de la diégesis, o historia). En este caso, un personaje asume el papel de narrador y narra desde su perspectiva, por lo cual conoce los hechos desde su propia experiencia, como participante en ellos. De esta manera, su grado de conocimiento del mundo narrativo es parcial. Se reconocen tres tipos:
A.1.1.1 Narrador protagonista: El narrador protagonista es un narrador personaje

que desempeña el rol principal del relato.
A.1.1.2 Narrador secundario: El narrador secundario es un narrador personaje sin

la relevancia del protagonista.
A.1.1.3 Narrador testigo: El narrador testigo es un narrador pasivo, observador de

los hechos. Puede ser un personaje que no participa de la acción o que narra los

hechos luego de ocurridos, según lo que ve, escucha o le han contado. Su

conocimiento de los hechos es limitado. Puede narrar utilizando una tercera persona gramatical, sin que desaparezca la primera, que lo posiciona como personaje.
A.1.2 Narrador no Personaje. También se conoce con el nombre de narrador

heterodiegético (ubicado fuera de la diégesis, o historia). Narra en tercera persona gramatical. Se reconocen dos tipos: narrador omnisciente y narrador objetivo
A.2 SEGÚN LA PERSONA GRAMATICAL QUE UTILICE
A.2.1 Narrador en Primera Persona: El narrador ocupa la primera persona gramatical, el yo, y habla de sí mismo.
Ejemplo:
“No es nada fácil para mí, desde la cama metálica reluciente de la clínica y bajo la doble

vigilancia de la mirilla y del ojo de Bruno, reconstruir la humareda perezosa de los

fuegos de hojarasca cachubas y los rayos oblicuos de una lluvia de octubre. Si no

tuviera mi tambor, que, tratado con paciencia y habilidad, me va dictando todos los

pormenores necesarios para verter al papel lo esencial, y si no contara además con la

autorización del establecimiento para tocarlo de tres a cuatro horas diarias, sería yo

ahora un pobre hombre sin abuelos conocidos.”

Günter Grass, El tambor de hojalata.
A.2.2 Narrador en Segunda Persona: El narrador se refiere a una segunda persona, tú, vosotros, usted, ustedes.

Ejemplo:
“Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos

minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta enseguida de que para verte

como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos...”

Julio Cortázar, Rayuela.

A.2.3 Narrador en Tercera Persona: El narrador alude a la tercera persona, él o ella, ellos o ellas.

Ejemplo:
“Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú

sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre

taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas

arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado

de griego y donde es infrecuente la lepra.”

Jorge Luis Borges, Las ruinas circulares.
A.3. SEGÚN SU FOCALIZACIÓN O PERSPECTIVA

Existen tipologías de las «situaciones narrativas» que tienen en cuenta, a la vez, los datos del modo y la voz narrativa. No obstante, en ellas se produce una confusión entre la pregunta: ¿cuál es el personaje cuyo punto de vista orienta la perspectiva narrativa? Y otra pregunta muy distinta: ¿quién es el narrador?, o, en otras palabras, entre la pregunta:

¿quién ve? Y la pregunta: ¿quién habla?

Por eso conviene no tener en cuenta aquí sino las determinaciones modales, es decir, las que atañen a lo que suele llamarse el «punto de vista».

Las características de un relato están condicionadas por la perspectiva o focalización escogida por el narrador para contar los hechos, esto es, el lugar en que se ubica con respecto a los acontecimientos que va a narrar, su foco, o ángulo de visión. Se llama perspectiva narrativa al modo de regulación de la información que procede de la elección (o no) de un «punto de vista» restrictivo.

Los puntos de vista, o focalizaciones, usados por el hablante narrativo pueden ser:
A.3.1 Focalización Cero: Se identifica con el narrador omnisciente, con la «visión por detrás», el narrador se sitúa por encima del mundo narrado. Se simboliza mediante la fórmula Narrador >Personaje, en que el narrador sabe más que el personaje o, dicho con mayor precisión, dice más de lo que sabe personaje alguno.
Ejemplo:
"Para siempre habría de recordar el instante en que hubo de abandonarla. Cada vez que la recordaba, sentía que su mundo interior se desplomaba y la angustia inundaba su ser".


A.3.2 Focalización Interna: Es la perspectiva en que Narrador = Personaje. El narrador no dice sino lo que sabe tal personaje: es el relato con «punto de vista» o con «campo limitado», es la «visión con». Si el relato está escrito en tercera persona se le considerará de focalización interna si se puede reescribir en primera persona sin que esa operación entrañe «ninguna otra alteración del discurso que el propio cambio de los pronombres gramaticales»: así, una frase como «James Bond divisó a un hombre de unos cincuenta años, de aspecto aún joven, etc.» es traducible en primera persona («divisé, etc.») y corresponde, por tanto, a la focalización interna.

La focalización interna puede ser fija, variable o múltiple:

A.3.2.1 Focalización interna fija: La focalización interna puede corresponder a la

ubicación de un único personaje.
Ejemplo:
“Pues siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías mal hechas en los costales de los que allí a moler venían, por lo cual fue preso, y confesó y no negó, y padeció persecución por justicia.”

Anónimo, El Lazarillo de Tormes.
A.3.2.2 Focalización interna variable: diversos personajes dan sucesivamente

diversas perspectivas para relatar distintos acontecimientos de la historia.
Ejemplo:
“No sé cómo alcancé a decirle que era lo mismo, algo así, y escuché el ruido de la puerta al cerrarse y entonces me tapé la cabeza con las frazadas y qué le iba a hacer, a pesar de los cólicos me mordí las dos manos y lloré tanto que nadie, nadie puede imaginarse lo que lloré mientras la maldecía y la insultaba y le clavaba un cuchillo en el pecho cinco, diez, veinte veces, maldiciéndola cada vez y gozando de lo que sufría y de cómo me suplicaba que la perdonase por lo que me había hecho.

Es lo de siempre, che Suárez, uno corta y abre, y en una de esas la gran sorpresa. Claro que a la edad del pibe tiene todas las chances a su favor, pero lo mismo le voy a hablar claro al padre, no sea cosa que en una de esas tengamos un lío. Lo más probable es que haya una buena reacción, pero ahí hay algo que falla, pensá en lo que pasó al comienzo de la anestesia: parece mentira en un pibe de esa edad. Lo fui a ver a las dos horas y lo encontré bastante bien si pensás en lo que duró la cosa. Cuando entró el doctor De Luisa yo estaba secándole la boca al pobre, no terminaba de vomitar y todavía le duraba la anestesia pero el doctor lo auscultó lo mismo y me pidió que no me moviera de su lado hasta que estuviera bien despierto.”

Julio Cortázar, La señorita Cora.


A.3.2.3 Focalización interna múltiple: Varios personajes describen, desde sus

particulares perspectivas, el mismo acontecimiento.
Ejemplo:
“Por primera vez he visto un cadáver. Es miércoles, pero siento como si fuera domingo porque no he ido a la escuela y me han puesto este vestido de pana verde que me aprieta en alguna parte. (...) No he debido traer al niño. No le conviene este espectáculo.

A mí misma, que voy a cumplir treinta años, me perjudica este ambiente enrarecido por la presencia del cadáver. (...) Vine. Llamé a los cuatro guajiros que se han criado en mi casa. Obligué a mi hija Isabel a que me acompañara. Así el acto se convierte en algo más familiar, más humano, menos personalista y desafiante que si yo mismo hubiera arrastrado el cadáver por las calles del pueblo hasta el cementerio.”

Gabriel García Márquez, La hojarasca.

A.3.3 Focalización Externa: Se simboliza mediante la fórmula Narrador < Personaje. El narrador dice menos de lo que sabe el personaje: es el relato «objetivo» o «conductista», que corresponde a la «visión desde fuera». El héroe actúa ante nosotros sin que en ningún momento se nos permita conocer sus pensamientos ni sus sentimientos.
Ejemplo:
"– Ven acá, Héctor, que aquí te espero – gritó, rojo de furor, Aquiles.

– Ya voy, por los dioses que ya voy – replicó Héctor mientras retrocedía velozmente.

Entonces Aquiles arrojó su broncínea lanza, la cual atravesó el escudo y la armadura del troyano, el cual cayó de rodillas en el campo, arrojando lejos de sí su espada."
A.4 SEGÚN SU GRADO DE CONOCIMIENTO DEL MUNDO

A.4.1 Narrador de Conocimiento Total (u omnisciente): Asume la posición de un dios que todo lo sabe y, por ello, es capaz de dar a conocer lo que los personajes sienten, ven, oyen, piensan o desean, y aun lo que ellos como personajes ignoran sentir o desear. Conoce simultáneamente los pensamientos de varios personajes. La superioridad del narrador omnisciente se manifiesta también en el conocimiento que posee del pasado y del futuro de los personajes.

Se puede distinguir dos tipos históricos de narrador omnisciente que coexisten en la literatura contemporánea:

A.4.1.1 Narrador omnisciente tradicional: característico de la época clásica, que

narra con un conocimiento total los avatares del mundo humano, pero de forma distante

y desapegada, sin emitir juicio alguno acerca de los hechos que relata.
Ejemplo:
“Se miró las manos llenas de arañazos. Se miró las piernas flacuchentas y los pies

enormes en los zapatos de tenis, (...) y se avergonzó de sí misma. Un impulso la hizo correr a la casa, con el corazón aturdiéndola por el golpeteo sordo de la emoción. Llegó a su pieza anhelante (...), ardiendo las mejillas, deslumbrados los ojos.”

Marta Brunet, Francina.

A.4.1.2 Narrador omnisciente personal: característico de la novela del siglo XIX,

que emite frecuentes juicios y largas digresiones acerca de las circunstancias del

mundo narrado.
Ejemplo:
“A los padres de la niña les interesaban mucho los espíritus de los muertos y alrededor de ellos mantenían largas conversaciones con otros aficionados. En cambio las almas de los vivos no les despertaban la menor curiosidad. Para ellos sus hijos, sus criados, sus peones y sus amigos eran como si no tuviesen alma.”

Carmen Lyra, Los diez “viejitos” de Pastor
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