Formación del sistema capitalista mundial






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títuloFormación del sistema capitalista mundial
fecha de publicación02.10.2015
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Universidad Central de Venezuela

Facultad de Ciencias Económicas y Sociales

Comisión de Estudios de Postgrado; Área de Economía

Maestría de Economía Internacional

Asignatura: Economía Mundial

Versión agosto 2009
FORMACIÓN DEL SISTEMA CAPITALISTA MUNDIAL

(Guía para estudio y reflexión)

Autor: Prof. Manuel Felipe Garaicoechea C.
I. VISIÓN PANORÁMICA DEL MUNDO EN EL SIGLO XVI
1. Los viajes exploratorios en los siglos XV y XVI y la definición del ámbito planetario y, por tanto, limitado, del hábitat de la población mundial: un concepto que, validado por la ciencia y las cada vez mayores incursiones del ser humano al espacio exterior, que debe inculcarse en el conocimiento y en la conducta habitual de los seres humanos. Ésta es una de las condiciones primarias para desarrollar una conciencia y una actitud protectora del medio ambiente y de la biosfera en general, en un mundo en que “...la inmensa mayoría de las personas nace, trabaja y cría a sus hijos y concluye sus días rodeada por sus coterráneos y en el ámbito de su propio hábitat” (Ferrer, 1996: 11), en contraste con los extraordinarios avances de la globalización y los efectos destructivos en el medio ambiente. Incorporación, además, en el Programa de la Asignatura del estudio de las actividades del ser humano en el espacio extraterrestre, su importancia y su trascendencia en los diferentes aspectos de la vida en el planeta.
2. Los cinco grupos civilizatorios (o centros de poder mundial) existentes en el Siglo XVI, a saber: China de la dinastía Ming, Imperios Musulmanes (otomano, persa, mongol), Moscovia, Japón de la dinastía Tokugawa y Europa occidental-central (Kennedy, 1989: 14-15). Fue este último el que, gracias a un conjunto de factores histórico-económicos, socio-políticos y geográficos, se destacó, en los siguientes siglos, como la región que incorporó mayores progresos tecnológicos, culturales, científicos, sociopolíticos, todo dentro de un contexto de proyección hacia el exterior que le permitió lograr grados de desarrollo que rebasaron, durante mucho tiempo, los niveles alcanzados por los restantes centros de poder (Ferrer, Tomo I, 1996: Introducción y Cap. I).
3. El núcleo noroccidental europeo (Países Bajos y, sobre todo, Inglaterra) como punto de origen del desarrollo capitalista y del expansionismo europeo, con el mercantilismo como expresión teórico-práctica en una primera fase. La jerarquización estamental y rigidez de la estructura feudal europea, su dinámica interna generadora de cambios y la del incipiente capitalismo comercial en burgos y ciudades, versus el llamado “modo de producción asiático”. Las restricciones en el mundo musulmán y en Moscovia, Japón hasta el advenimiento de las dinastía Meiji, Imperios Inca y Azteca al desenvolvimiento de una dinámica de crecimiento económico (Kennedy, 1989: Cap. I; Ferrer, 1996: Caps. II y III).

II. FASES DEL PROCESO DE FORMACIÓN DE UN SISTEMA CAPITALISTA MUNDIAL
Construcción del Primer Orden Económico Internacional (1500 a 1750) (Ferrer, Tomo I, Parte 3; la obra dedica la Parte 5 al Nuevo Mundo).

La fase concurrencial de las formaciones sociales capitalistas y no capitalistas (1500 a 1750): comercio basado en política exterior belicista y coloniaje, crecimiento de flujos comerciales y financieros, impulso a la internacionalización.
Primera edad de oro del capitalismo (1870 a 1915): aceleración del crecimiento económico, del comercio y de las finanzas internacionales en el contexto del Patrón Oro. Grado más alto del proceso globalizador, con incorporación de EEUU, Alemania y Japón. También del Tercer Mundo vía exportaciones de alimentos y materias primas. La Tesis de J.C.Chesnais (1988) expuesta en La Revancha del Tercer Mundo (Edit. Planeta, Barcelona, España): focos de desarrollo surgidos a raíz de la intervención europea. (Para fase concurrencial y 1ª. Edad de oro se recomienda Ferrer 1999, FCE, Buenos Aires, Tomo II, Caps XVII y XVIII.)
El retraimiento del proceso globalizador (1915 a 1945): derrumbe del patrón oro; la Gran Depresión en EEUU y sus efectos en política económica y en las relaciones económicas internacionales (Angus Maddison, la economía mundial en el Siglo XX, FCE, 1992, Cap. II).
Segunda edad de oro del capitalismo (1945 a 1970): crecimiento sostenido en el contexto del Sistema Bretton Woods; efectos expansivos limitados en el Tercer Mundo con surgimiento de plantas industriales para mercados mundiales. (Angus Maddison, ob. Cit., Caps. VI y VII).
La fase de los objetivos borrosos (a partir de 1973), relacionada con el colapso del sistema Bretton Woods, una caída en las tasas de crecimiento en los países desarrollados, mayor preocupación por inflación y menor por la ocupación plena. El autor Maddison, ob.cit., pags. 111-123, manifestaba la imposibilidad de predecir su continuación, tratándose de un cambio en las reglas básicas.
El escenario internacional bipolar hasta 1989. El derrumbe del bloque socialista y la reconexión de los países que lo formaban con el sistema capitalista (ahora países en transición) en el período 1989-2009). Estudio de casos. Las nuevas propuestas socialistas.
El fortalecimiento del proceso globalizador, el multilateralismo y el regionalismo. Su estudio corresponde a otros temas del Programa.
Inestabilidad y crisis recurrentes: Las ondas largas de Kondratieff: un intento pionero de explicación, en el largo plazo, del carácter cíclico de la evolución del sistema, que fue objeto de criticas muy fuertes en su época, 1935. Fue una referencia muy importante para la elaboración de la teoría del desarrollo económico de Joseph Schumpeter, que plantea, además del rol fundamental del empresario innovador en dicho proceso, la secuencia que va del flujo o corriente circular = equilibrio estacionario, a su perturbación en un proceso inestable de carácter cíclico. Fuentes para Kondratieff: buscar en “ondas largas de Kondratieff” en Google el artículo, entre otros, de J. Martínez Sánchez. Estudio de casos.
III. NOTAS SOBRE CARACTERÍSTICAS RELEVANTES DE LA EVOLUCIÓN DE LOS CINCO GRUPOS CIVILIZATORIOS (O CENTROS DE PODER MUNDIAL) EXISTENTES EN EL SIGLO XVI (KENNEDY, 1989) Y SU TRASCENDENCIA ACTUAL


  • El Mundo Musulmán y sus Imperios (Otomano, Persa, Mogol), China, Europa Occidental, Japón y Moscovia

  • Atraso relativo en países y regiones de África, América, Oceanía, en las que habrían predominado formaciones sociales propias (no capitalistas, ni esclavistas, ni feudales), sin mecanismos autóctonos que dinamizaran procesos de crecimiento. Las excepciones. Estudio de casos.

  • El caso de América: Entre sus características vale destacar la siguiente cita: “La ocupación europea del Nuevo Mundo provocó, en el siglo XVI, la mayor catástrofe demográfica de todos los tiempos” (Ferrer, 1996: 15), a lo que el autor agrega la esclavitud y sus efectos.



POBLACIÓN MUNDIAL APROXIMADA EN 1500 Y SU DISTRIBUCIÓN POR GRANDES REGIONES

(Porcentajes y millones de personas)


%

MM/hab

Totales 100

500

Asia 55

275

África 20

100

Europa 15

75

América 10

50

Fuente: Enciclopedia Británica, edición 1961 (Cit. en Ferrer, 1996: 19)
EL MUNDO MUSULMÁN. A diferencia de la China del siglo XVI, “que se había encerrado en si misma” a partir de la prohibición de construcción de naves para la navegación oceánica en 1436, “fueron los Estados musulmanes los que constituyeron las fuerzas de más rápida expansión durante el siglo XVI......., conjuntamente con un gran aumento de fieles en África y la India....” (Kennedy, 1988: 36). Los dominios del Imperio Otomano (1299-1923) llegaron a abarcar en el siglo XVI desde Crimea y el Mar Egeo hasta Grecia y el norte de África y sobre el mar Mediterráneo, sobre la base de una gran expansión de su poder militar y naval en particular, registrando un periodo de auge y liderazgo en matemáticas, cartografía, medicina y otros campos, así como un cuerpo burocrático para la administración del Imperio. Sin embargo, no desarrolló en ese largo periodo de manera concomitante a su expansión geográfica el sistema productivo, correlación que en el enfoque de Kennedy es fundamental para poder contar con los recursos necesarios para sostener el auge, cayendo, por consiguiente, en lo que denomina una “híper extensión estratégica” (ob. Cit., pág. 38). La excesiva centralización, el despotismo, el nepotismo y la corrupción que reinaron en la Dinastía Osmanlí (de donde deriva la palabra otomano), que significaron el conservadurismo de las élites dirigentes al no promover, por ejemplo, los cambios técnicos en su equipamiento militar y naval que se atrasó con respecto al de Europa 8n la falsa creencia de la superioridad musulmana, una alta exacción fiscal, los sobornos, confiscaciones y expropiaciones que dañaban la economía campesina y de las ciudades, conjuntamente con el “endurecimiento de las actitudes oficiales hacia todas las formas de libertad de pensamiento” (ibid, Pág. 39) son ejemplos de factores que explican la decadencia del Imperio y su disolución en 1922.
LA DINASTÍA MING EN CHINA (surgida en 1368, venció a sus gobernantes mongoles y perduró hasta 1644): una sociedad de gran coherencia conducida por una burocracia confuciana bien educada, con una administración unificada y jerárquica, en un territorio con tierras fértiles e irrigadas (se había desarrollado un sistema de canales desde el siglo XI), ciudades (aunque no autónomas), comercio, viajes marítimos de exploración a través de una potente flota de buques de guerra y de comercio, con uso de la pólvora y la brújula (entre otros inventos como el papel y los inicios de la imprenta y el papel moneda). El desarrollo no continúa cuando un Edicto Imperial en 1436 “prohibió la construcción de naves para la navegación oceánica” y poco después la existencia de barcos con más de dos mástiles (Kennedy 1988: Págs. 31-33), volcándose la visión estratégica de sus dirigentes hacia el interior del país.

.

Factores determinantes de este cambio de orientación estratégica: la concentración de los recursos militares en las fronteras norteñas colindantes con Manchuria y Mongolia ante las amenazas de invasión (que implicó la continuación de la construcción de la Muralla China); el llamado conservadurismo de la burocracia confuciana y el consecuente descuido de actividades económicas, entre ellas la producción de hierro, que ya existía en el siglo XI y fue abandonada en 1736 (Ibíd., Pág. 33-36); son de destacar también las características del llamado “modo de producción asiático” no generador de dinámicas internas de crecimiento, lo cual se puede explicar en el siguiente gráfico, que comprende, además, con fines de comparación, el caso europeo:

Gráfico N° 1: Representación simplificada del funcionamiento y de las interrelaciones internas de los modos de producción Asiático y Feudal

Modo de producción

Asiático (MAP)

Feudalismo europeo (FE) plenamente constituido

Comercio Exterior


Soberano

Ciudades no

autónomas




Soberano

Ciudades

autónomas




Perceptor de

Impuestos

Señor feudal y sus vasallos

.


Comunidad

Rural



Campesinos individuales



Fuente: Ignacy Sachs, Una nueva fase de la discusión sobre las formaciones históricas, Jean Chesneaux y otros (1969), El Modo de Producción Asiático, Editorial Grijalbo: México, Pág. 87

El modo de producción asiático (MPA), denominación de raigambre marxista, se caracteriza “por la existencia de comunidades rurales indiferenciadas desde el punto de vista de clase, comunidades que constituían cada una un microcosmo aislado, subordinado, no obstante, al poder de un Estado despótico centralizado” (Sachs, 1965: 74). Para una comprensión de la aplicación de este concepto al caso en estudio, se puede señalar lo siguiente:


  1. La denominación surgió en el campo marxista, con motivo de la preocupación de Carlos Marx y sus seguidores acerca de la existencia de formaciones sociales precapitalistas distintas a las que habrían precedido, en el mundo europeo, al capitalismo, esto es: comunidad primitiva, esclavismo, feudalismo. La investigación se centró, además de los pueblos germánicos en la misma Europa, en países de Asia: China, India, Vietnam, Persia y de ahí la identificación geográfica de que fue objeto dicho modo de producción. La importancia del estudio de estas formaciones sociales distintas a las antes mencionadas radica en que han estado presentes en todas las regiones del mundo, incluida Europa y concretamente en las formaciones sociales no capitalistas señaladas en el Cuadro N° 1. Éstas han coexistido con el capitalismo desarrollado en los siglos que siguieron a los inicios del mismo a partir de 1750, en el núcleo noroccidental europeo, el cual luego se extendió a otras zonas de Europa, a sus colonias bajo la forma de enclaves en muchos casos, pues en otras floreció con diversos grados de esplendor, hasta abarcar el actual grupo de naciones que forman la OCDE, las países exsocialistas en transición y, en la actualidad, aunque con la persistencia de estructuras duales1, también en economías emergentes hasta hace poco tiempo incluidas en el llamado Tercer Mundo. Como se explicará de seguidas, en estas formaciones sociales precapitalistas pueden detectarse mecanismos institucionales y de funcionamiento no favorables al surgimiento de dinámicas sociales y económicas (similares a las indicadas en la definición del MPA) que impliquen la ampliación de flujos productivos, comerciales, financieros y mercados en expansión. En este sentido, es importante señalar que Marx trató el modo de producción asiático en su bosquejo de 1859 titulado “Las formas que preceden a la producción capitalista”, publicado por primera vez en ruso 80 años después, en 1939. En este bosquejo y en el Tomo III de El Capital, lo presenta como una categoría que “se caracteriza por el vigor del control de la comunidad (Einheit) sobre los individuos, quienes reciben la tierra por pertenecer a la comunidad2; el Estado asiático se sobrepone a estas unidades de base, constituye una unidad superior (expresión de Marx) que mantiene al conjunto de las comunidades aldeanas y a sus miembros en un estado de dependencia global (“esclavismo generalizado”3) y al mismo tiempo llena las funciones ‘reales’ de orden político y, sobre todo, económico (los grandes trabajos)” (Chesneux, 1969: 30). Este término “unidad superior” es útil para de por sí para significar que no constituiría, en esas sociedades, un Estado similar al que se habría conformado en Europa a partir del Tratado de Westfalia (1648) y que luego se perfeccionaría con su sometimiento a normas jurídicas cada vez más avanzadas, sino a un Soberano representado por un Emperador, un Rey, Faraón, Zar, Inca, Monarca, que se liga a la divinidad y al que iría asociado una corte o un vasallaje, como fue el surgido en el feudalismo europeo.



  1. Esta explicación es la que se trata de reflejar en el Gráfico N° 1 en el que la Comunidad Rural del MAP, a través de funcionarios públicos, paga, de manera conjunta, impuestos, en términos de exacción, al Soberano, detentor del dominio sobre toda la sociedad y de la propiedad eminente sobre el conjunto de las tierras (Chesneaux 1969: 30). Las interrelaciones de las aldeas con las ciudades, numerosas en China; pero sin una base propia de desarrollo autónomo (en virtud de no ser asiento de actividades comerciales y económicas abundantes y/o de un poder municipal, o de no ejercer un rol articulador de aldeas circundantes), eran prácticamente inexistentes, a diferencia del caso europeo. En éste, los señores feudales y sus vasallos4 detentaban la propiedad y el control de la tierra y de los siervos de la gleba (es decir, de los terrenos de las cuales dependían y podían ser vendidos con ellas), por encima de los cuales el Soberano constituía una instancia máxima representada por las monarquías, feudales en un comienzo y luego autoritarias. Las ciudades europeas jugaban un rol mucho más independiente que en el modo asiático, pues en ellas, aun siendo dominios de los señores feudales (los Burgos medievales), surgieron desde el Siglo XI (siglo5 a partir del cual tuvo lugar un proceso de relativo apogeo del feudalismo y de cambios sociales importantes) bases para el futuro desarrollo de la burguesía como agrupamiento social de los propietarios de las diversas formas del capital, concebido como clase en la visión marxista. Esto como resultado de la progresiva y lenta concentración, durante la baja Edad Media, en los centros urbanos, de los mercaderes, los artesanos libres, miembros de las ferias y casas de bolsa, gobernantes de ciudades-estado, quienes, separados de la nobleza, lucharon por establecer bases jurídicas protectoras de sus actividades gremiales, productivas y comerciales, y, más adelante, las financieras y contables, así como también para el establecimiento de un nuevo régimen municipal en villas y ciudades. De esta manera, se fortaleció la posibilidad de expansión del comercio exterior y las finanzas en el ámbito privado, con protección primero de monarcas y, luego, en la fase del Primer Orden Económico Internacional que va del siglo XV a mediados del XVIII (Ferrer, 1996), de organismos estatales en crecimiento, en un proceso conjunto de apoyo mutuo que, en el largo plazo, sirvió para robustecer tanto la sociedad civil como el entramado jurídico-político de los estados-naciones europeos. Repúblicas como Pisa, Génova, Venecia en el Mediterráneo y las ciudades de la Liga Hanseática al norte de Europa (Hamburgo, Lübeck, Danzing, Brujas, para citar sólo algunas) son ejemplos de un amplio e intenso comercio en sus regiones y entre ellas a través de vías de transporte y comunicación marítimas y terrestres. En cambio, en el MPA la conexión de actividades comerciales con el exterior nacía de la estructura gubernativa central, radicadas, en ciertos casos, en ciudades con características especiales (por Ej. situación geográfica favorable), sin que éstas se convirtieran en centros de atracción para los habitantes de los campos y aldeas y surgieran en ellas grupos sociales precursores de una clase burguesa, aplicando la terminología marxista. Es notable que en muchas regiones y países del mundo subdesarrollado han subsistido hasta el presente sociedades, algunas de tipo tribal, otras con características similares al patrón del modo despótico-tributario, con altos porcentajes de población rural y regímenes políticos por lo menos de alto grado de centralización si no despóticos, que en el pasado padecieron, como colonias, de los rigores de la penetración del capitalismo extranjero esencialmente europeo6.

  2. El cognomento geográfico del MPA es también importante tenerlo presente por cuanto en el ámbito de las actividades de la Tercera Internacional Comunista, se pensaba en 1920-1925 que “el centro de gravedad de la lucha revolucionaria mundial parece –se decía en esos años- desplazarse hacia el Oriente”, tendiéndose, en círculos no adscritos a la preferencia oficial hacia los cinco estadios de la visión europocentrista7 del desarrollo histórico, “a considerar el modo de producción asiático como una formación social original, propia del Asia, que se inserta históricamente entre la comunidad primitiva y el capitalismo; según esta tendencia, Asia no conoció ni la esclavitud ni el feudalismo” (Chesneux, 1969: 33 y 34). Este planteamiento de Chesneux responde a la búsqueda de un enfoque más amplio del proceso histórico que el de la sucesión lineal europocentrista de los cinco estadios ya mencionada, que debería, en cambio, comprender las diversas formaciones sociales que habrían surgido a partir de las comunidades primitivas, no solo en Asia sino en Europa, África y América. En estos dos últimos continentes, a diferencia del primero, se habrían mantenido durante largo tiempo formaciones sociales, componentes de los posteriormente llamados tercer y cuarto mundos, caracterizadas por el dualismo aldeas/estados sui géneris8 centralizados De ahí que hayan surgido otros términos sustitutivos del apelativo asiático originalmente asignado a este modo de producción, como el de modo de producción tributario que enfatiza el carácter de exacción que tenían los tributos, o el de despótico-tributario, que, además. deja ver la sujeción a un poder central omnímodo o también el de despotismo hidráulico9 para significar el control del agua (sistemas de canales, vías de comunicación: grandes trabajos a cargo del poder centralizado) como medio de sujeción al déspota. A ello debe agregarse la no existencia de una verdadera propiedad privada sobre la tierra (más bien el usufructo), característica esta señalada por Marx, en correspondencia con Engels (Chesneaux 1969: 31) , como “la llave de todo el Oriente”, así como también escasas división del trabajo y diferenciación entre agricultura e industria. Como hipótesis podría señalarse que el “presidencialismo” típico en las Américas (atenuado en Estados Unidos por la influencia europea) y los regímenes centralizados en otras latitudes subdesarrolladas o en vías de desarrollo, tendrían bases históricas muy profundas, si observamos que no existieron en los orígenes de la conformación de los órdenes mundiales y de los procesos globalizadores a partir del siglo XV, instituciones y dinámicas que, como en Europa, favorecieran el surgimiento y desarrollo de sistemas sociales y políticos autóctonos con mayor grado de pluralismo, diversificación y dinamismo económicos y de participación conjunta de estamentos y clases, que, a modo de contrapesos, debilitaran la tendencia centralizadora predominante en otras partes del mundo y promovieran el desarrollo del sector privado o, mejor, de la sociedad civil en su conjunto, en las actividades económica, social, cultural en su más amplio sentido. Ello no implica dejar de tomar en cuenta otros factores, como el lado destructivo de la penetración colonial europea, las condiciones en que se han realizado en ellos la inversión extranjera o el hándicap histórico que representan las diferencias en desarrollo institucional o tecnológico, en los procesos de conformación de estas naciones y en sus perspectivas de desarrollo futuro.




  1. El nombre de Edad Media que se le dio al periodo cumplido en Europa desde el siglo V al XV, surgió10 de su consideración como un tiempo intermedio entre dos épocas de cierto grado de brillantez: la Antigüedad Clásica que alcanzó su plenitud con las civilizaciones griega y romana en el periodo que va de los siglos V a.c. al II d.c., y la Edad Moderna, que comienza, con el Humanismo y el Renacimiento, en el siglo XVI, restituyendo e idealizando los valores de aquellas civilizaciones. De allí que durante cierto tiempo se le considerara una edad oscura, sumida en el retroceso intelectual y cultural, cuando en realidad “todos los conceptos asociados a lo que se ha venido en llamar modernidad aparecen en la Edad Media, en sus aspectos intelectuales con la misma crisis de la escolástica”. También se pueden señalar progresos en otras esferas cruciales como en:

    • las labores agrícolas y de artesanía en las se fueron lentamente introduciendo, a partir del siglo XI, mejoras en los procesos de producción (molinos de agua, acequias para riego y drenajes, más tierras roturadas con aumento en la eliminación de los bosques europeos, enganches de los animales, uso instrumentos de hierro, rotación de cultivos, etc.) y en las de comercio y finanzas;

  • la vida urbana y la atracción que ello generó (reflejada en el Gráfico N° 1) sobre los feudos en el periodo de la Plena Edad Media (PEM) del siglo XI al XIII y en el siglo de su crisis: el XIV (en especial ciudades/ estado, de las cuales se señalaron ya las de la Liga Hanseática y las repúblicas de Italia y el Mediterráneo);

  • el desarrollo, a lo interno del feudalismo, de agentes como los siguientes: económicos provenientes de la incipiente, pero creciente actividad empresarial y de gremios, con incremento paulatino de las rentas disponibles de los siervos; políticos por el desarrollo y defensa de la autonomía a nivel municipal; monarquías feudales convertidas progresivamente en autoritarias que sentaron bases para el surgimiento del estado moderno); socioculturales (progresos artísticos y arquitectónicos diversos, fundación de numerosas universidades, en las cuales, a pesar del control derivado del régimen escolástico, tuvieron lugar importantes debates y reflexiones que condujeron al surgimiento de la defensa del conocimiento basado en la experimentación)

Todo lo anterior ocurrió dentro de un proceso caracterizado por el predominio del cristianismo como poder unificador que, sin embargo, recogía en su seno fuerzas y movimientos dispares que contribuyeron al florecimiento del nuevo sistema económico, el capitalismo, surgido, en parte, de las mismas entrañas del feudalismo. Ello como resultado de un proceso de contradicción entre la cerrada organización feudal de la economía11 y, de otro lado, la actividad de aquellos agentes económicos y políticos (mercaderes, artesanos libres, miembros de las ferias y casas de bolsa, gobernantes de ciudades-estado y comerciantes en expansión, etc.) interesados en extender el radio de acción de sus intereses y negocios, contradicción que se intensificaría en el periodo de decadencia del feudalismo, en el siglo XIV y en los siguientes.
El incremento en el subarrendamiento de feudos por dación sucesiva de feudos a vasallos, complicó el pago de las prestaciones feudales a los señores y los reinos y tendieron a predominar los pagos en dinero, lo que a la larga significó la erosión del sistema del vasallaje, así como también el rol de la caballería que comenzó a ser substituido por soldados profesionales y mercenarios. El uso preferente del dinero, al que se le consideraba en la visión escolástica-feudal como estéril, implicó un resquebrajamiento, lento pero progresivo, de los principios y valores de esta visión, según la cual el trabajo era considerado como un castigo (ganarás el pan con el sudor de tu frente); el cobro del interés como usura al igual que el beneficio, el cual solo procedería obtenerlo del trabajo efectuado en transporte y almacenamiento de bienes; el precio como resultado del intercambio de equivalentes, lo que lleva al principio del precio justo, y a la condena de la especulación, y a la distribución del ingreso de acuerdo al mérito. Sin embargo, esta última regla entraba en franca contradicción con las rentas feudales que obtenían los reyes, el Alto y Bajo Clero y la nobleza, que constituían los estamentos privilegiados receptores de la renta feudal proveniente fundamentalmente del trabajo agrícola de los siervos de la gleba y eximidos del pago de impuestos. Frente a estos, los estamentos no privilegiados, a saber: la burguesía, los artesanos, los sirvientes y los campesinos, constituían realmente los grupos sociales que sostenían la arquitectura piramidal feudal y su funcionamiento.
Se destacan todos estos elementos para poner en evidencia la existencia en la Europa feudal de dos grandes procesos que condujeron al cambio hacia el sistema capitalista: de un lado, la dinámica generada en las ciudades en la Baja Edad Media en interrelación con los feudos y el campesinado de las aldeas y, del otro, la incapacidad del rígido sistema feudal plenamente constituido para satisfacer las necesidades derivadas del incremento de las transacciones comerciales y de la circulación monetaria en el seno del feudalismo, que terminó con su caída.



1 Nos referimos a casos en el que el desarrollo capitalista no abarca la totalidad de la sociedad, en la medida en que subsisten amplios sectores empobrecidos y formas de organización precapitalistas o en el rango de precarios sistemas mercantiles.


2 Mientras que en el modo germánico, sostenía Marx, el individuo sólo se integra a la comunidad (Einingung) cuando es dueño de una tierra (Chesneux, 1969: 30). MFG: esta nota y la número 3 no forman parte de la cita de Marx.

3 Es decir, no existe un ejercicio de propiedad privada sobre las personas individualmente consideradas y sean, por tanto, sometidas a una condición de dominio total por parte de otros miembros particulares de la sociedad catalogados como esclavistas.

4 El vasallaje consistía en una relación jurídico-política de apoyo y fidelidad (inclusive en actividades bélicas) entre el Señor feudal y sus vasallos (y de éstos, cono señores, con respecto a otros vasallos), en la que el primero concedía un feudo con sus siervos.

5 La primera mitad de toda la Edad Media (que va desde el año 500 d. de C. al 1500 d. de C), o sea hasta el año 1000, fue de transición desde el sistema anterior fundado en el esclavismo, de estancamiento por las invasiones, también llamadas migraciones masivas, de los pueblos bárbaros y de constitución de las formas organizativas del feudalismo, que alcanza su plenitud en la segunda mitad de ese periodo, y luego su decadencia en el siglo XIV (http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Media (visitado el 01-09-2009).

6 Chesnais, en su obra La Revancha del Tercer Mundo (1987), contraargumenta que el surgimiento de en el tercer mundo, una “noción política nacida de la guerra fría”, pondría en evidencia que “esa división del mundo ha saltado en pedazos” (Pág. 152) para dar entrada a grandes países de América y de Asia (los mutantes, hijos de Europa), con dos tercios de la población mundial.

7 La secuencia comunidad primitiva-esclavismo-feudalismo-capitalismo-socialismo era preferida por ser más útil para tratar de poner en evidencia la inevitabilidad del advenimiento de esta última fase como resultado de una pretendida ley histórica de validez universal.

8 Se ha utilizado este término para destacar que esos organismos gubernativos centrales y sus normas han constituido formas estatales distintas a la surgida en Europa.

10 “Aunque hay algunos ejemplos de utilización previa, el concepto de Edad Media nació como la segunda edad de la división tradicional del tiempo histórico debida a Cristóbal Cellarius (Historia Medii Aevi a temporibus Constantini Magni ad Constantinopolius a Turcis captam deducta)(Jena, 1688)”. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Media, visitado el 27-08-2009 para esta cita y las siguientes consideraciones de esta parte del texto. También http://es.wikipedia.org/wiki/Feudalismo#Econom.C3.ADa_feudal (el 29-08-2009)

http://es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento_econ%C3%B3mico-medieval

11 El pensamiento económico medieval estaba centrado en aspectos éticos tales como el precio justo, la condena de la usura y de la competencia substituida por el progreso colectivo VERIFICAR, todo bajo el principio de autoridad característico de la escolástica.

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