Programa 7 basico-nb 5






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Isra), que proporcionó la temática para gran cantidad de alegorías en el sufismo y que con toda probabilidad haya inspirado la Divina Comedia de Dante.

Las tradiciones acerca de quiénes fueron los primeros seguidores de Mahoma en La Meca, aparte de Jadiya, de su primo Alí y de Abu Bakr, su futuro suegro, son muy variables. Sin embargo, todas coinciden en que los seguidores de Mahoma no eran numerosos y que la mayoría de los habitantes de la ciudad les reprochaba subvertir la religión de sus antepasados.

Un episodio controvertido, testimoniado por algunas de las fuentes tradicionales pero que muchos musulmanes rechazan como invención, es el de los “Versos satánicos” (un nombre acuñado por los especialistas modernos, y que no se emplea en los relatos tradicionales). La narración refiere que Mahoma, desesperado por atraer hacia su causa a los habitantes de La Meca, fue tentado por Satán para proclamar como revelación divina determinados versículos que, de hecho, eran una perversión de la verdad. Estos versículos reconocían a tres diosas que los residentes de La Meca adoraban, otorgándoles un lugar en el islam como intermediarias entre Dios y los hombres. Al oír esto, las gentes de La Meca aceptaron el islam. Sin embargo, el ángel Gabriel comunicó más tarde a Mahoma que la supuesta revelación provenía de Satán y no de Dios, y le reveló las palabras exactas (que hoy se pueden leer en el Corán: 22, 51/52 y 53, 19/20). En la versión ortodoxa, las diosas eran descalificadas como “meros nombres”, sin poder ni verdadera entidad. Cuando les fueron revelados los versículos auténticos, los habitantes de La Meca abandonaron el islam y abrazaron sus antiguas creencias paganas.

2.2




En Medina

La oposición contra Mahoma y sus seguidores en La Meca alcanzó tales proporciones que, tras enviar a sus adeptos a buscar refugio en la cristiana Abisinia (hoy Etiopía) y después de un intento fallido de obtener apoyo en la cercana ciudad de Taif, en el año 622 Mahoma se trasladó con algunos de sus compañeros al asentamiento agrícola de Yatrib, a unos 300 km al norte. Este suceso, conocido como Hijra (o Hégira), fue el punto de inflexión de la suerte de Mahoma. Tras la Hégira se estableció la primera comunidad musulmana (umma) en Yatrib, y más tarde el episodio marcó el inicio del calendario musulmán, conocido como “era de la Hégira”. Poco después, Yatrib cambiaría su nombre por Medina.

Según algunas tradiciones, Mahoma había sido invitado a residir en Medina por algunos de sus habitantes, a fin de servir como conciliador entre diversas facciones. Tal es la explicación más generalizada de por qué se le aceptó con tanta rapidez como figura investida de autoridad. Al principio, la comunidad que dirigió estaba formada por musulmanes y por paganos, que convivían con gran número de judíos residentes en la ciudad. En los años posteriores a la Hégira, la comunidad se fue convirtiendo cada vez más al islam, aunque se comprende que muchos de sus miembros no aceptaron este credo por convicción. En la tradición suele denominárseles ‘hipócritas’ (munafiqun). Muy pocos judíos aceptaron el islam, aunque en su mayoría fueron expulsados o ejecutados por orden de Mahoma a medida que su relación con ellos empeoraba. Se creía que eran agentes o aliados de sus enemigos.

Una de las razones que explican la creciente aceptación de la autoridad de Mahoma en Medina fueron sus éxitos militares. Los ataques contra caravanas de La Meca desembocaron en una importante victoria sobre una poderosa fuerza militar de esta ciudad en Badr en el año 624. Consecuencia de esta victoria son algunos párrafos del Corán en donde se hace referencia al yihad o guerra santa: 8, 5-18 y 66/65. Los ataques de La Meca contra Medina fueron rechazados con dificultad en las batallas de Uhud (625) y en la denominada del jandaq, ‘foso’, en el año 627. A medida que crecía el prestigio de Mahoma, las tribus vecinas comenzaron a establecer alianzas con él y a aceptar el islam. En el 628 pudo firmar el tratado de al-Hudaibiya con La Meca. Aunque este tratado implicaba una serie de concesiones de su parte, tuvo el efecto de igualar el rango de su comunidad con el de La Meca. En el 630 consiguió hacerse con el control de La Meca casi sin oposición. Los habitantes de la ciudad que se le habían enfrentado en otra época aceptaron el islam. La Kaaba, que ya se había convertido en elemento central de las ideas del islam, fue al fin abierta a los musulmanes.

Tras la conquista de La Meca, el prestigio y la autoridad de Mahoma siguieron expandiéndose por toda la península Arábiga, y las fuerzas musulmanas llegaron al sur de Siria. En el 632, Mahoma viajó por última vez desde La Meca a Medina para realizar las ceremonias del peregrinaje (hach). Este episodio se denomina Peregrinaje de Despedida, ya que poco después, tras regresar a Medina, falleció. Fue sepultado en su casa de Medina, y la segunda mezquita en importancia del islam se construyó en las inmediaciones de su tumba.

3




OPINIONES MODERNAS

Numerosos especialistas modernos se han mostrado dispuestos a reconocer que los relatos de la vida de Mahoma son auténticos en esencia (dejando al margen una cierta cantidad de material legendario, algunos milagros y elementos sobrenaturales). Han intentado explicar su aparición y éxito como profeta en términos aceptables para el historiador moderno mediante el análisis de factores económicos, políticos, sociales y psicológicos pertinentes. Los estudiosos no musulmanes han hecho especial hincapié en la importancia de las rutas comerciales del oeste de Arabia en la creación de las condiciones sociales que llevaron al ascenso de la nueva religión, abriendo las puertas de la región a las influencias judía y cristiana. Sin embargo, algunos han afirmado que las pruebas no son suficientes para recrear los acontecimientos y condiciones del oeste de Arabia a principios del siglo VII. En cambio, han sugerido que antes de poder evaluar la autenticidad histórica de los relatos tradicionales, es necesario comprender en mayor profundidad cómo, cuándo y por qué surgió el material tradicional acerca de la vida de Mahoma.

El Corán y el islam

En el texto que sigue, Eric Santoni reseña la importancia del Corán en la religión islámica, insistiendo en su significado, que rebasa el concepto de texto sagrado en tanto que es entendido como la misma palabra de Dios.

Fragmento de El islam.

De Eric Santoni.

Capítulo I, 4.

El Corán es al islam lo que la persona de Cristo es al cristianismo: la fuente fundamental de la fe. Es la palabra de Dios revelada por medio del arcángel Gabriel a Mahoma y su papel es transmitir fielmente el mensaje. «Un dictado sobrenatural recogido por el Profeta iluminado», dice Louis Massignon. Corán significa, literalmente, «lectura», «recitación» o «revelación». También quiere decir predicación.

«Recita el nombre de tu Señor que ha creado al hombre de sangre coagulada!
¡Recita! Tu Señor es el Munífico, que ha enseñado por medio del cálamo,
y ha enseñado al hombre lo que no sabía...»

Si en el cristianismo la figura de Cristo, que fue revelada en las Sagradas Escrituras, es el centro de la fe, en el islam ese centro lo ocupa el Corán. Los musulmanes contemplan la historia del mundo, las relaciones de los hombres con Dios y entre ellos mismos, a través del libro sagrado, la palabra de Dios, escuchada, aprendida y transmitida por Mahoma. Dogma de fe, también encarna la ley. Constituye para el creyente no sólo una referencia religiosa que le dice en qué debe creer, sino también una referencia social, un código de vida revelado que le dice lo que debe hacer. Habían transcurrido apenas una veintena de años de la muerte del Profeta, cuando en el año 652 de nuestra era, el tercer sucesor de Mahoma, el califa Othmán puso por escrito las revelaciones recibidas y transmitidas por Mahoma.

Esta versión, la única oficial, no está recopilada siguiendo un orden cronológico. El orden seguido con los 6.226 versículos (ayát), agrupados en 114 suras (capítulos), se ha basado únicamente en la extensión de las suras, de las más largas a las más cortas, excepto con la fátiha (el exordio), oración básica musulmana. Esto hace que para el lector occidental, acostumbrado al orden cronológico de la Biblia, la lectura del Corán le pueda parecer difícil. Con el fin de evitar confusiones y aparentes contradicciones, es indispensable restablecer el contexto cronológico. Para ello lo primero es separar el mensaje revelado en La Meca del revelado en Medina.

A Mahoma, en sus diez primeros años de predicación, se le puede considerar como un simple profeta que predica una religión monoteísta, con una clara influencia bíblica. Durante este período, puede dar la impresión de que viene a realizar entre los árabes el papel que Moisés y Jesús realizaron, unos cuantos siglos antes, entre los judíos: «Sólo se ha revelado la Escritura a dos comunidades antes que a nosotros».

Con la Hégira y su asentamiento en Medina, año 622 —el inicio del calendario islámico— el apóstol se convierte en el jefe de la comunidad y de la nueva religión, en la Ley. El Corán, palabra de Dios, cumplirá a partir de ese momento la función del estatuto de la ciudad. En él se recogen los derechos y deberes públicos y privados, desde la legislación laboral hasta la reglamentación matrimonial, las ordenanzas fiscales, militares, o el derecho a la propiedad... Nunca hay que olvidar que para el creyente tan importantes son las prescripciones referentes a la ciudad terrena como los otros mandamientos estrictamente religiosos. Es prácticamente imposible realizar un análisis textual riguroso sobre el Corán. Además, caso de hacerse este estudio, sería totalmente rechazado por los musulmanes, que consideran el libro globalmente como la palabra de Dios inimitable. El Corán es la palabra de Dios más que un texto recibido y transmitido por el Enviado (Al Rasul), el cual en muchos momentos se refiere al Corán celestial, todavía más perfecto, que posee Dios: «Lo hemos hecho descender» —dice Dios— y en forma de suras para que lo recite Mahoma como nuncio de buenas nuevas».

A pesar de todo lo dicho, según los doctores de la ley (ulemas) hay cuatro temas fundamentales en el libro sagrado:

— las creencias de la fe (Al Agida);
— los cultos (Al Ibáda);
— la moralidad (Al Ajlág);
las relaciones sociales entre los hombres (Al Mu'amalát).

Pero el Corán es algo más. Dejando a un lado el contenido de las revelaciones que son las bases fundamentales y que contienen incluso mensajes judíos (de la Torah) y cristianos (de los Evangelios), en el fondo textos preislámicos, el Corán es la obra más importante de la cultura oriental por la belleza del estilo y por el ritmo inigualado en la lengua árabe, la cual, todavía hoy, es la lengua litúrgica para los musulmanes del mundo entero.

Se podría incluso afirmar que estos textos han hecho del árabe el principio de identidad nacional, ya que los pueblos árabes utilizan en la actualidad la lengua coránica para comunicarse entre ellos; es, pues, la lengua franca que se superpone a la diversidad de los dialectos respectivos. En definitiva, la perfección de la lengua del Corán subraya el carácter divino del libro sagrado a los ojos de los creyentes. A esto último se debe la cantidad de reticencias que hay sobre nuevas versiones.

Forzosamente hay que reconocer que el texto de la Revelación, auténtico poema en prosa, es intraducible. El Corán se ha empezado a traducir hace muy poco tiempo y con grandes dificultades, con fines pedagógicos. Pero en ningún caso estas traducciones pueden utilizarse en la liturgia, que se remite exclusivamente al texto árabe original.

Fuente: El islam, Eric Santoni. © Marabout (Bélgica), 1990 / © Acento Editorial, 1993.


Semana 20-focio y el cisma de oriente y los esfuerzos de unidad

Focio

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INTRODUCCIÓN

Focio (c.820-891), patriarca de Constantinopla (858-867, 877-886) y uno de los mayores eruditos bizantinos de la edad media.

Nació en el seno de una familia noble de Constantinopla (hoy Turquía) y fue un diplomático y erudito brillante. Cuando resultó elegido patriarca en sustitución de Ignacio, que estaba enfrentado con el Gobierno del emperador Miguel III, los partidarios del anterior patriarca cuestionaron su elección y apelaron al veredicto del papa Nicolás I. Aunque en un principio los delegados del Papa que acudieron a Constantinopla en 861 lo apoyaron, más tarde fue denunciado por el propio pontífice. El conflicto estaba relacionado con la competencia entre los misioneros bizantinos y occidentales en Bulgaria, cristianizada en 864 por los orientales pero cuya jurisdicción reclamaba el Papa romano. En 866 los misioneros católicos empezaron a imponerse e introdujeron el filioque, una frase interpolada en el credo niceno que afirma el origen del Espíritu Santo 'desde el hijo'. Focio los acusó de herejía y convocó un concilio en 867 que depuso al papa Nicolás. Cuando Basilio I asesinó a Miguel III y se convirtió en emperador, Focio fue depuesto e Ignacio se reincorporó al patriarcado.

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SEGUNDO PATRIARCADO

Focio e Ignacio lograron reconciliarse, y tras la muerte de éste, Focio volvió a ser elegido patriarca. El nuevo Papa, Juan VIII, lo aceptó como patriarca y sus delegados sancionaron el triunfo final de Focio en el concilio de Constantinopla (779-880), que además reconoció una jurisdicción nominal del Papa sobre Bulgaria, consolidando la influencia política y cultural bizantina gracias a la permanencia de obispos griegos. El concilio también condenó las 'adiciones' al credo, un desmentido explícito del filioque (que sin embargo mantuvo su vigencia en gran parte de Occidente).

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LOGROS

Durante los dos patriarcados de Focio el cristianismo bizantino conoció una rápida expansión en Europa oriental. Dos de sus discípulos, san Cirilo y san Metodio, tradujeron las Escrituras y la liturgia a la lengua eslava durante la evangelización (863) de Moravia y otros pueblos eslavos. Enriqueció el Derecho canónico con la publicación de una colección sistemática de cánones y leyes imperiales. Los obras de Focio incluyen Mistagogia del Espíritu Santo, primera refutación de la doctrina latina del filioque, y el Myriobiblion o Biblioteca, una colección monumental de los epítomes de 280 importantes libros religiosos, a través de la cual se conoce la existencia de un gran número de obras, muchas de ellas de la antigüedad griega y primeros siglos del cristianismo. Sus Homilías también poseen interés histórico y literario.

semana 21-las cruzadas

Cruzadas

1




INTRODUCCIÓN

Cruzadas, expediciones militares realizadas por los cristianos de Europa occidental, normalmente a petición del Papa, que comenzaron en 1095 y cuyo objetivo era recuperar Jerusalén y otros lugares de peregrinación en Palestina, en el territorio conocido por los cristianos como Tierra Santa, que estaban bajo control de los musulmanes. Los historiadores no se ponen de acuerdo respecto a su finalización, y han propuesto fechas que van desde 1270 hasta incluso 1798, cuando Napoleón I conquistó Malta a los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, una orden militar establecida en esa isla durante las Cruzadas. El vocablo
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