Capítulo II la temática de las letras en el rock mexicano de los noventa






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2.3.4 Del odio al amor hay más de un paso: el discurso de la misoginia.

No llevo para mi casa una mujer baracunatana

porque pueden pensar que estoy loco, loco, loco, lo

anoche te ví había otro que te llegaba

montaste su moto metiendo chicle también galleta

prendió su motoneta

y te largaste con el mono del chicle, el overol y la chaqueta.

Por eso tú eres: garincha, metechera,

abeja, begaja, culera, guarincha,

carosa, morronga, farisea, morsovia,

baracunata, cucharamí, baracunata, baracunatana,

con el mono de la moto de la novia que tenía

y le ponía serenata.

Baracunatana de Andrea Echeverri.88

El movimiento del rock como manifestación artística de niveles internacionales casi siempre ha mostrado una posición de lejanía con respecto de las mujeres. No obstante que muchas de las propuestas más originales e interesantes dentro del universo creativo del rock ha sido hecho por mujeres, el rock en general ha tenido la tendencia de ser un género interpretado y recibido por escuchas varones con mayor intensidad y tomando en cuenta patrones cuantitativos. Dentro de las letras, las mujeres aparecen, o bien como el objeto del deseo al cual se debe de llegar con palabras melosas y melodías lentas, o bien el objeto del desprecio por parte del machín que empuña la guitarra eléctrica como extensión de sus ilusiones fálicas. Variadas manifestaciones del rock, en cuanto al contenido letrístico, se basan en el rechazo y odio sistematizado hacia la mujer como objeto susceptible de ser rebajado a la categoría de objeto reciclable.

You tried to meterte con el Huidos

but we’ll know que sus orgasmos son fingidos

pues todos sabemos que your pussy

es más grande que meterse en un jacuzzi.

Pensaste que yo quería contigo

buscando el anillo que se le perdió a un amigo

no sabes ni cuánto me divierte

que me quieras tanto por checarte el aceite

and now you only want to mess with Tito

pero el solo quiere que le chupen el pito

y lo dejas con la pinga bien parada

y a la hora de la hora ya no le chupaste nada.

Por eso te dejo mojada

un poco vestida y muy alborotada

contigo yo no quiero nada

perra, hija de la chingada

porque antes estabas delgada

con los pechos firmes y las nalgas bien paradas

pero ahora estás muy aguada

ya no hay quien te quiera y estás amargada

contigo ya no siento nada

golfa, golfa interesada

(quítate que masturbas

quítate, quítate que masturbas

perra arrabalera, perra arrabalera)

Quítate que ma’sturbas (perra arrabalera) de Molotov.89

La misoginia, según definición otorgada por el diccionario, se refiere a ‘la aversión u odio a las mujeres’90, odio que se manifiesta de diversas maneras y en donde, por lo regular, los extremos se tocan. Así tenemos por ejemplo, como manifestación de odio, la posición tomada por diversos varones al asumirse dueños de los actos y las decisiones de las mujeres, de constreñir sus actividades solamente a aquellas en las cuales ellos estén de acuerdo. El machismo, como una forma tácita de desprecio hacia las mujeres al declaras ineptas e incapaces de tomar decisiones por sí solas, se convierte en una forma de misoginia, la más corriente y común que trata de disfrazarse bajo argumentos que aluden a la responsabilidad familiar y la tradición. Tradición que les permite a los varones – machos (por alguna extraña razón el estereotipo del macho mexicano es la figura de un charro con pistolas y sombrerote que se hiciera tan popular durante el desarrollo de la mal llamada ‘época de oro’ del cine nacional) golpear a sus esposas –hijas – hermanas – nunca madre (esto es la madre del golpeador), designar los roles sexuales, sociales, laborales y un largo etcétera.

De vez en diario hay que pegarle a la mujer

para que sepa quién es el hombre

las hembras quieren adueñarse del poder

y que nos manden no tiene nombre.

(No sean ingratos no le peguen a patadas

hay que pegarles con la fuerza del amor

hay que dejarlas suavecitos desmayadas

hay que pegarles en el mero corazón

hay que pegarle a la mujer, hay que pegarle,

para que aprenda a obedecer igual que un niño

hay que pegarle a la mujer, hay que pegarle a la mujer

hay que pegarle a la mujer con el cariño)

La hembra usa muy pegado el pantalón

y al maridito lo trae bien frito

por eso a diario hay que pegarle un descontón

hasta que diga ‘ya papacito’.

(y la que se deja es porque ya le gustó.)

Hay que pegarle a la mujer de La Lupita91

Octavio Paz, en su disección del carácter del mexicano establece parámetros interesantes en el análisis del macho, parámetros necesarios si se quiere entender de alguna forma esa obsesión del hombre por dirigir, como destino manifiesto, las actividades de la mujer basado en su capacidad física, en su fuerza para poder dominar a la otra parte.

Pero además, (el Padre) es el dueño del rayo y del látigo, el tirano y el ogro devorador de la vida. Este aspecto –Jehová colérico, Dios de la ira, Saturno, Zeus violador de mujeres- es el que aparece casi exclusivamente en las representaciones populares que se hace el mexicano del poder viril. El ‘macho’ representa el polo masculino de la vida. La frase ‘yo soy tu padre’ no tiene ningún sabor paternal, ni se dice para proteger, resguardar o conducir, sino para imponer una superioridad, esto es, para humillar. Su significado real no es distinto al del verbo chingar y algunos de sus derivados. El Macho es el Gran Chingón. Una palabra resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia, y demás atributos del macho: poder. La fuerza, pero desligada de toda noción de orden: el poder arbitrario, la voluntad sin freno y sin cauce.92

¿Qué vamos a hacer para deshacer y desaparecer

tu carita de ‘Ángel Face’?

¿Qué prefieres el martillo o la navaja?

¿Qué vamos a hacer?

Vamos a amarrar para disecar tu piel de camaleón.

¿Qué prefieres que te entierre o te incinere?

(Mi cadáver favorito

mi cadáver tiesesito

mi cadáver favorito)

Vamos a jugar para triturar tus manitas de algodón

¿qué prefieres, quemadas o aplastadas?

Vamos a arrancar para masticar tus ojos criticones

Vamos a curar y desinfectar a tu tribu de infelices

¿qué prefieres, en la hoguera o con tus gases?

Vamos a borrar, vamos a extinguir tu pose y tu honor

¿qué prefieres, que te queme o te incinere?

Mi cadáver favorito de Cuca.93

Las manifestaciones de violencia para con las mujeres se pueden observar también lejos de la definición del macho. Existen letras que utilizan todas las características del estereotipo para atacar la condición femenina. Pareciera que un temor a caer en actitudes homosexuales hiciera aparecer aberrantes la atención y el esmero que las mujeres ponen en su cuidado personal, la noción de belleza parece chocar de manera estrepitosa con los lineamientos morales del misógino. El excesivo cuidado al aspecto personal se aparece como una afrenta imperdonable, afrenta que sólo puede ser resuelta en términos de violencia, si la belleza estereotipada es el más alto valor para una mujer, entonces la imaginación se dirigirá a destruir de manera monstruosa esa belleza construida con parámetros sociales derivados de la mediatización del aspecto.

Caminando por la vida me encontré con una pervertida que pa’ todo me decía que me quería pero yo no le creía porque todo era mentira.

Si te duele lo que digo te sugiero que te avientes a un pozo con tu novio el mariposo el escuincle caguengue y baboso que a mi vieja me bajó, me bajó por los chescos y luego me abandonó

Que primero me pedía que me viniera y ahora quiere que me vaya, vaya, vaya que cosas tiene la vida mi vida

¿por qué no te suicidas? Que si sigues coge y coge te vas a morir de SIDA.

(¿Por qué no te haces para allá... al más allá?)

A ese mundo con el que soñaste, donde seguro que a todos engañaste y si te late y te late cortar, ¿por qué no te cortas las venas? Y con eso apenas la puedes librar

Y si te duele tanto y tanto que ya no puedes soportar el llanto, por eso te canto y te canto tanto que ya no te aguanto.

Deberías de tener, de tener un accidente, que te quedes inconsciente pa’ que veas lo que se siente.

Pues ni tantito me preocupa que me digas que me quieres, porque a mí me vale madres, si te enfermas, si te mueres; de un plomazo o de un pasón o de un putazo en un camión.

Mal rayo te parta querida por ser una perra mal agradecida.

Porque la vida me ha enseñado que no vales ni un carajo, que por unos cuantos varos todo el mudo te ha ensartado, vete al diablo con tu cuerpo, tus caricias y tus besos, yo lo único que quiero es que te bajes por los chescos.

Quiero verte de rodillas implorándome perdón

quiero ver como te humillas, como lloras, como chillas y para verte más hermosa deberías de hacerte un corte de cabeza o de pescuezo (¡bien por eso, bien por eso!)

conseguirte un novio bien que le guste dispararte, que le guste dispararte aquí en la sien, aquí en la sien.

¿Por qué no te haces para allá... al más allá? de Molotov.94

La sexualidad sin embargo, es la forma en la cual se manifiesta de manera más clara todo ese afán de desprecio de la mujer y en donde se pone de manifiesto la intención de interpretar a ésta como un objeto. Dos son los pasos por los cuales se lleva a la mujer, dentro de las canciones del rock mexicano, a este estadio final de conversión en objeto: la obtención y el desecho. El sentido de objeto tiene que ver con el afán prestado por el varón para obtenerla (es aquí dónde adquiere significado la frase ‘hacerla mía’), con el trabajo que le lleva conseguir que la mujer acceda a tener una relación sexual, de ahí viene el desecho, después de haber conseguido la posesión y después de haber conseguido que la mujer acceda, esto es se rinda, el misógino sentirá inmediatamente la necesidad de desechar ese objeto que ya no presenta ningún interés para él. Así es como el rock mexicano trata este tema, de manera inconsciente probablemente, regocijándose en las imágenes en las cuales la superioridad masculina parece indudable. Del desprecio absoluto a la adoración irreflexiva sólo hay un paso, y ese paso es el que separa al misógino del objeto de su deseo.

Me das un beso y ayer fue solo eso

y ya no aguanto más, me duele estar tan tieso,

yo quiero controlarte estrujarte y atraparte

punto y aparte del arte de amarte.

(Eres imposible, eres intocable, pero yo soy ¡implacable!)

Eres poco amable, agárrate del cable

tú no sueltas nada pero quieres que te hable

que vamos al cine, que vamos al baile

yo sé que estás bien buena pero no pagas la cena.

(Juega tu jueguito, pronto verás como es que me desquito

tú te crees una santa, pero esto es un delito, es criminal.)

Lo consultas con Ana, lo consultas con tu hermana

siempre me prometes que lo haremos mañana

el lunes, el jueves, el fin de semana

no sabes lo triste que tengo la macana.

Implacable de Cuca.95


      1. Veamos la verdad al desnudo: la parodia del moralizador.

Hay gente mentirosa, hay gente policía

hay gente de mierda y hay gente que no, gente que no

hay gente que te dice que tenés que trabajar

hay gente que te dice que tenés que estudiar

hay gente que te dice que tenés un problema existencial

y hay gente que no.

No quiero ser un yuppie con plata

no quiero ser un hippie ni un fan

no quiero que me llenen la cabeza con mierda

no quiero que me digan lo que debo pensar

no quiero pensar.

Gente que no de Todos tus muertos.96

La opresión que el sistema social a través de las reglas morales establece para con todos los individuos y en especial con los jóvenes es uno de los temas que con mayor pasión asume el rock mexicano. Basado sin lugar a dudas en la satanización que se ha hecho del género musical al asociarlo, vía la religión cristiana, con manifestaciones diabólicas o ‘anormales’ moralmente rechazadas. El rock mexicano se toma venganza vía la sátira y la ironía con esas personas que intentan uniformar las formas de expresión. Una moral cimentada en las más reaccionarias interpretaciones de la religión y la Gran Costumbre pretende inmovilizar las expresiones y sentimientos de una sociedad que no es estática como la mente de estos personajes, sino esencialmente dinámica y radicalmente cambiante.

Es lo mismo otra vez, de Adán y no del pez

justifica su religión tan solo por su bella tradición,

y le gusta ser así y así quiere verte a ti.

No mames, ¿otra vez?

¡tú sabes bien quien es!

En su espacio cubicular él vive su vida circular

y no se atrevería a vivir ni un segundo

él quiere reprimir a todo el mundo,

su situación es contagiosa, su moral es asquerosa

es el borrego que guía la manada, te llenará tu vida de mucha... ¡nada!

El moralizador de Cuca.97

Los moralizadores, pastores ciegos de un rebaño de sordomudos sin más argumentos que su propia moral retorcida y encajada a fuerzas, se convierten rápidamente en las letras del rock mexicano en personajes de caricatura, en parodias repetidas del padrecito de pueblo aleccionando a la grey sobre cuestiones sexuales sin tener ni la más remota idea de lo que eso significa. La cerrazón ante la diversidad es la característica que diferencia a estos seres de los demás. A fuerza de reaccionarios y militantes, los moralizadores han caído en la trampa de sus propias acciones y declaraciones, lo que podría constituirse de primer momento en la expresión de una parte de la sociedad, se convierte en exageración de grupos relacionados de manera muy cercana con la jerarquía de la Iglesia Católica principalmente.

Es mitotero del mundo entero,

de los fisgones es el primero,

se fija en todo ese es su juego,

tiene su lema: juzgar primero.

En nuestra sociedad hay una lacra mortal

que se escuda en la moral para manipular,

habla de religión, habla mucho de Dios,

en sus actos y en sus obras hay un odio atroz.

Injusticia y hambre le parecen normal

y si ve una minifalda el grito al cielo da:

‘el aborto ¡no!, el condón es peor,

pues el sida y los hijos son mandatos de Dios’.

(...)‘los desnudos ¡no!, en estatuas peor

¡esa Diana Cazadora es una perdición!’

critica a los demás por falta a la moral

si se enoja es un ejemplo de lenguaje procaz.

Juan de la Tiznada le gusta manipular,

Farol de la calle le grita la gente,

oscura su casa, se cree muy decente.

El vigilante de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio.98

La burla como el arma más eficaz en esa lucha desplegada en diversos frentes. Ataques que se dirigen hacia grupos civiles como Pro-vida y su dirigente Jorge Serrano Limón, contra las declaraciones en contra del condón Hechas en campaña por el candidato a la gubernatura del D.F. en 1997 por el PAN Carlos Castillo Peraza, contra los que quieren vestir a la Diana Cazadora por considerarla obscena, a los que queman calendarios de Gloria Trevi en el Zócalo, a los que se refugian en la ignorancia y la desinformación escudados tras un púlpito y una careta alejada de la realidad, contra la Tradición (así con mayúscula), contra la Costumbre y en el último de los casos, contra la Hipocresía.

Somos seres exóticos

en su concepto estético

no somos muy fanáticos

de la cuestión política

¡huy! No sabes

el miedo que me da que me condenes

a quemarme en tu supuesto infierno.

Así que no me amenaces con tus ojos,

así que no me amenaces con tus negras intenciones.

Sé que seres magnéticos

en el espacio cósmico

son personajes cómicos

de una historia patética

así que no me amenaces con tus ojos.

Tú nos llenabas de paz

y consolabas los sufrimientos

ahora comercias con Dios

y nos alquilas los mandamientos...

No me amenaces de Francisco Huidobro.99

La jerarquía católica se ha ganado por mucho el escarnio y desprecio de multitud de artistas por su ideología retrógrada y estática. Ataques en contra del Papa o de los párrocos que utilizan su influencia para inculcar ideas a los feligreses sin que éstos tengan oportunidad de debatir tales ideas. Una de las cosas en las que pone especial atención el rock mexicano, es en las ideas que predican la condenación como destino para el que ose transgredir los mandatos divinos previamente interpretados por los párrocos. Teniendo como trincheras a gran parte de los medios de comunicación, los púlpitos de las iglesias y un aparato financiado por manos invisibles, estos grupúsculos siguen imponiendo la censura con criterios del siglo XIX. Sin embargo, algunos músicos del rock mexicano no se han hecho absolutamente opositores a la ideología católica, el culto a la virgen de Guadalupe es una clara muestra de esto, dos de los grupos que se considerarían más beligerantes en cuanto a establecer una identidad del rock nacional dedican sendas melodías a la guadalupana buscando, esta es una suposición personal, el aprecio del público menos crítico y asiduo asistente de sus conciertos, el TRI100 y Botellita de Jerez, el primero con una canción llamada Virgen Morena101, y el segundo con la canción Guadalupe102.

No solo los domingos engaña gente buena

de blanco enmascarado predica y sermonea

con máscara de santo, votos de castidad,

yo no me chupo el dedo ni te llamo Santidad.

(El Santo, el Santo, el Santo Padrecito)

No ese el santo mercenario que reza por riquezas

no me vendas a mí el cielo con limosnas de pobrezas

no políticas de santos luchando por la izquierda

a mi no me chupa el diablo si tu cielo me avergüenza.

(El Santo, el Santo, el Santo Padrecito)

El Santo Padrecito de Riesgo de Contagio.103

La burla que se hace de los moralizadores no reduce su número, pareciera que esto refuerza, como en Nazarín de Luis Buñuel, la fe que tienen en sus ideales haciendo al lado toda lógica. La provocación de la que son objeto parece no hacerle mella, en cambio, si ésta no es efectiva para los moralizadores, sí lo es para los que están en contra de una moral chata y enajenante. Los moralizadores ahora tienen que ser precavidos: “no exageremos las cualidades de la provocación. Ahora son menos los que se dejan provocar, por razones comprensibles. Saben que no evitarán nada, y que, muy por el contrario, acrecentarán las ventas o la fama de lo prohibible”.104

Estoy perdido entre las misas de María

en una doctrina que no entiende libertades

estoy cambiándome de fases a escondidas

estoy regado en la misma sobredosis

estoy perdido en las escamas de tu vida

estoy quedándome sin sangre herida

estoy hundido en las palabras sobrehumanas

en que me digas que me crees y no crees nada

¿qué voy a hacer si el calor no se olvida con la piel?

¿qué voy a hacer si el presente distorsiona mi razón?

Estoy perdido en un negro cósmico.

El negro cósmico de Saúl Hernández.105
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