Capítulo II la temática de las letras en el rock mexicano de los noventa






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2.2.3 Entre sangre, balazos y noticiarios amarillistas: la nota roja en las letras del rock mexicano.

Suben a la micro y me quieren asaltar

pero con lo que tengo los puedo matar

se van acercando, me voy preparando

guardo la plata, la bala estoy pasando,

se sienta uno al lado y otro adelante,

me pregunta la hora, digo ‘doce’ al instante,

me quita el reloj con cara sonriente,

le doy dos balazos en medio de la frente,

el otro me mira y comienza a sudar

le doy dos balazos pa’ que deje de llorar,

U know?

Gangster de Los Tetas.57

La violencia ha sido una constante en las letras del rock sin importar su nacionalidad ni su ubicación en el tiempo, sin embargo, a finales de siglo pareciera que esta temática se recrudeciera de manera interesante. El rock mexicano ha mostrado, como un reflejo, todas las influencias externas que el propio medio social le presenta. La aparición de noticiarios especializados en nota roja además de la larga tradición escrita que tenemos con respecto a este tema han coadyuvado a crear un escenario en el cual las canciones que hacen referencia a hechos violentos han encontrado terreno fértil. Las referencias a medios escritos con una tradición importante en este tipo de publicaciones se hace patente en las canciones del rock mexicano.

La Lola paciente mendigaba,

sufría, su jefe la obligaba,

con ella sacaba buena lana,

la pobre era jorobada.

Su madre le metía al talón,

era perversa y de mal corazón,

su hermano vivía en el reventón,

él era lilo, amante de un panzón,

ese día pasaba normalmente,

cuando su padre atacóla de repente,

violóla con un deseo demente,

y ella quiso morirse en ese instante,

mató a su padre cuando éste la seguía,

mientras su madre con su hermano le ponía,

pensó que a ella jamás la encontrarían,

hasta que al fin la halló la policía.

(Alarma! Alármala de tos, un, dos tres patada y coz)

Alármala de tos de Armando Vega Gil/ Sergio Arau/ Francisco Barrios.58

El discurso de la nota roja abunda en la miseria humana como estilo de vida. Las historias escabrosas originadas en cuartos oscuros y malolientes que proliferan en las zonas marginales de las grandes urbes parecen ser los sitios preferidos para que se lleven a cabo los más horribles crímenes y para que la prensa, de cualquier naturaleza, se regocije con ello. La nota roja en la búsqueda constante del escándalo, de la sangre a borbotones y del cinismo como principal característica de estos personajes urbanos hundidos en la falta de perspectivas económicas y el analfabetismo, la justicia como ‘ley del talión’ en manos de los que menos justicia reciben.

Encontraron a don Goyo

estaba muerto en el arroyo,

amarrado con majahua,

lo encontraron muerto en el agua.

Que lo mataron por celos,

eso fue lo que me dijeron,

eso fue lo que oí,

yo no estaba en el arroyo

cuando mataron a don Goyo,

yo no estaba ahí.

La mujer de don Goyo,

ni siquiera estuvo en el velorio,

dicen que se fue con el ojete,

ese asesino me dejó con el paquete,

que se la llevó pa’l otro lado

y olvidando lo pasado yo me jodí.

Don Goyo de José Fors (basada en Ese muerto no lo cargo yo de Graciela Arango de Tobón).59

La desigualdad social toma carta de naturalización en los escenarios gigantescos e hiperrealistas de la megaurbe. En esos escenarios en donde las ambulancias recorren los caminos de asfalto buscando a las víctimas de la imprudencia o del exceso etílico. Todos los pretextos de la nota roja se originan en el exceso, un exceso que llega muchas veces a tornarse trágico y cotidiano de tan acostumbrados que estamos a las telenovelas y a las películas de Pepe el Toro, encerrados en el deambular por las páginas centrales de La Prensa o, control en mano, en el constante escanear de los canales de televisión llenos de noticiarios en donde la miseria humana y la impunidad del poderoso son llevados en vivo y en directo a la ‘Gran Familia Mexicana’.

Poco de sangre roja sobre un gran auto nuevo,

poco de sangre roja sobre un gran auto blanco,

nada más bello ni más lujoso

tan poderoso como un gran auto nuevo.

Y Junior lo admira y se imagina

que su auto nuevo es un caballo blanco,

y él se siente un rey valiente,

tan poderoso que nada lo detiene.

José trabaja en una esquina con otros niños

limpiando parabrisas,

corre a un carro, corre a otro,

jabón y trapo y muy pocas monedas,

y él se siente como en un juego que no divierte,

corriendo entre autos nuevos.

(“Ahí está en la calle brilla como el sol, en su auto nuevo que orgulloso va,

vuela por la calle a gran velocidad, todas las personas lo miran pasar,

limpiaparabrisas cruza sin mirar, un niño no puede el auto esquivar,

solo se oye un grito, golpe y nada más, demasiada sangre en esta ciudad”)

Un poco de sangre de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio.60

Así es como la nota roja ofrece en 1997 el primer ‘disco conceptual’ basado en las peripecias de los reporteros de Duro y Directo , Ciudad Desnuda, A sangre fría, Visión urbana y tantos otros programas televisivos y radiofónicos que se valen de la nota roja para vender licores y electrodomésticos a crédito. El grupo Sekta Core, lanza en este año su disco Morbos Club, que desde su título nos previene del contenido. Un (¿mal?) viaje alrededor de diecisiete canciones que nos llevan de la mano por las visiones más apocalípticas del periodismo de color. Títulos como Una noche en la colonia, La zona del terror, Disturbio, Judicial, Pánico, Destazando cuerpos, Sindikato del Krimen, Masacre, entre otros, nos dan una idea del contenido de las letras de este disco.

A Ruperta la enterraron viva

¡qué dolor, cuanta tristeza!

a Ruperta la enterraron viva

pero nadie lo sabía.

Todo el mundo le lloraba

y ella se agusanaba,

a Ruperta la enterraron viva

pero nadie lo sabía.

Todos la creían bien muerta

a la pobre de Ruperta,

así fue como la enterraron:

dormida y boca abajo.

Ruperta de Sekta Core.61

Del Chupacabras de cercana memoria a los especímenes humanos de excepción presentados en Cristina, la nota roja se extasía en la sangre presentando cuerpos mutilados, rostros impersonales, tomas de cámaras de televisión en movimiento caótico, ritmos machacantes de naturaleza hipnótica, terror cotidiano de caminar diariamente por la ciudad que alguna vez fue ‘la zona más transparente del aire’, Sekta Core se extasía en la descripción puntual, con pelos y señales, de las ‘hazañas’ de asesinos seriales de Charrotitlán. Una crítica acerca de su disco apunta:

Panfletos rapeados. Culto a la sangre en burda imitación de Brujería. Jugar a ser malo con el único fin de apantallar pendejos. Letras políticamente oligofrénicas, irresponsables e impensadas que lanzan consignas seudoradicales como “¡Viva la revolución! / ¡Muera la Constitución!”(?). Calidad musical nula. Loas gritadas a Duro y Directo y a la nota roja. Sekta que quiere ser hard core y no llega ni a ligth gore. Un fiasco.62

(Hablado / gritado: ¡Extra, extra! Encuentran cuerpos mutilados, al parecer el despiadado asesino mata por el placer de saciarse. ¡extra, extra! La policía no encuentra rastro alguno y siguen apareciendo cadáveres por toda la ciudad, se exige la captura del siniestro asesino, Delfino sigue vivo y sembrando pánico.)

Me encontré en el camino a Delfino el asesino

enterrando su cuchillo sin tener ningún motivo,

su placer era la sangre, le encantaba ver morir,

matando así a su madre no tuvo a donde huir.

Se sentaba en la esquina con machete en la mano

esperando a la vecina pa’ matarla con su hermano,

la mataba muy despacio para ver así la muerte

la picaba hasta el cansancio, pa’ tener un rehilete.

A Delfino el asesino lo metieron al separo

por dejar un cuerpo por la esquina del mercado,

Delfino sigue haciendo de las suyas,

matando muy horrible y ensuciándose las uñas,

lleva cientos enterrados en el fondo del jardín

muchos cuerpos mutilados y a los vivos darles fin.

Delfino de Sekta Core.63

De la parodia al extremo amarillista pasando por la interpretación como un reflejo de la desigualdad social, la nota roja encuentra un lugar bien definido dentro de la geografía letrística del rock en México. Partiendo de las descripciones periodísticas que se hacen en los diversos medios de comunicación64, el rock mexicano recrea con pelos y señales las escenas teratológicas que adornan de manera constante las páginas, los sonidos y las imágenes de la nota sangrienta dirigida más que a un afán informativo a la derrama económica que reditúa la gran industria del morbo que en nuestro país abarca prácticamente todas las formas de expresión de público amplio (cine, industria editorial, radio, televisión, etc.).

Estabas en la calle cuando todo sucedió,

se desplomó tu cuerpo y la sangre se salió.

Una bala traicionera tu alma encontró

sin deberla ni temerla la tira te dejó,

la tira te dejó, la tira te dejó,

pasaron cuatro horas nadie te levantó,

unos tipos que pasaron te tumbaron el reloj,

tu sangre por el piso toda se derramó,

desolado y malherido la tira te dejó.

Después de ocho horas tu sangre se acabó,

un borracho que pasaba tus zapatos se llevó,

esa noche te marchaste y la historia terminó.

Una más de violencia de Rafael Montoya.65


    1. La sexualidad en las letras del rock nacional.

Uno de los temas que se presenta de manera más recurrente en el discurso letrístico del rock mexicano es el de la sexualidad. Tratamientos que exploran de manera cruda o ingenua el gran complejo que representan las manifestaciones de sexualidad en el ser humano se presentan indiscriminadamente. He aquí algunos de los temas que abordan.
2.3.1 Acerca del coito o prau – prau: el discurso de las relaciones sexuales.

Entra ella y se va desvistiendo,

lentamente y casi sonriendo.

Alta, blanca, algo exhuberante,

dice ‘hola’ y camina hacia delante.

Mira al hombre pequeño que se raya

cuando ella sale de la pantalla.

Y el hombre la acuesta sobre la alfombra.

La toca, la besa pero no la nombra.

Se contiene, suda y después

con sus tijeras plateadas recorta su cuerpo,

le corta el pelo, deforma su cara.

Y así mutilada la lleva cargada a la pantalla,

justo a la mañana.

Las increíbles aventuras del Señor Tijeras de Charly García.66

El discurso de la sexualidad es uno de los más interesantes dentro de las temáticas letrísticas del rock en general, de hecho el nombre de esta expresión artística surge del caló utilizado por los negros para nombrar al acto sexual67, desprendiéndose una infinidad de canciones que tienen como objetivo principal el sugerir la realización de una relación sexual o la insinuación para que ésta se realice. En el rock mexicano esto tiene una significación especial, ya que este género musical ha sido en varios círculos sociales rechazado por la connotación directa que hace de las relaciones sexuales. El sexo, como tema siempre presente en la imaginería adolescente y juvenil encuentra un cauce en las letras del rock nacional que, valiéndose del doble sentido y del humor ponen música a este aspecto siempre presente de la vida humana.

La otra noche llegaste hasta el final

inténtalo de nuevo,

puedes hurgar, puedes cortarme,

me puedes doblegar.

Súbete otra vez, no pienses más, no pienses más,

alguna zona, algún punto, algo hay.

Este laberinto no es casual puedes entrar.

Te deseo al principio, al final o nada más a la mitad.

Inténtalo de nuevo, te doy ventaja,

inténtalo de nuevo, estoy mal.

Súbete otra vez de Omar Alain Rodrigo.68

La sexualidad como una forma en la que se funden todos los temores y todos los deseos, la figura última libre de sublimaciones y falsas imágenes, tema que difícilmente se presta para metáforas demasiado elaboradas que no sean en algún momento descubiertas, inagotable inspiración y destrucción de artistas en infinidad de disciplinas. Las letras del rock mexicano toman este tema con pinzas y lo elevan a la altura de rito secreto, por una parte, o de exhibición indiscriminada, por otro. Dentro de la primera definición, la masturbación y todos los mitos que surgen alrededor de esta práctica sexual corriente son reflejados en varias canciones de grupos de rock mexicano, aunque quien mejor lo ha logrado ha sido el grupo tapatío El Personal con su canción Niño déjese ahí, sin dejar de mencionar hechos como el de que el primer disco del grupo Los Lagartos se llame Confesiones a Manuela.

Niño déjese ahí, niño déjese ahí,

que no vas a crecer sano, que te vas a quedar enano,

que te van a salir muchos pelos en la palma de la mano,

que va a volar el pajarito, que se va a caer en pedacitos,

que te vas a enfermar de tos y no te va a traer nada Santa Clós,

que va a venir el coco, que te vas a volver loco,

que va a venir el viejo del costal y te va a querer llevar,

que va a venir un robachicos, que va a venir Sigmund Freud,

que va a venir el tlacuache, que va a venir Margaret Tatcher,

que va a venir El Personal y se van a poner a tocar.

Niño déjese ahí de Julio Haro.69

Las prácticas sexuales no se constriñen a relaciones heterosexuales o a la obtención del placer por este único medio. El rock mexicano ha descrito de manera elocuente por medio de sus canciones otros tipos de manifestaciones que tienen que ver con la sexualidad, en donde el masoquismo y el fetichismo se encuentran presentes. Canciones en las que se hacen homenajes al dolor tan particular en la ideología mexicana, por un lado el dolor metafísico que tiene que ver con la larga tradición de canciones de abandonados y cornudos, pero por otro lado el dolor físico que se experimenta en cuerpos, ajenos o propios, para obtener el placer anhelado.

Tu sabes que yo me muero por ti mi vida

yo me muero por ti mi amor,

que necesito respiración de boca a boca

porque en tu boca nació mi dolor.

Yo quiero que me mates con un beso y otro beso para resucitar,

yo quiero que me des otro abrazo y en tus brazos yo quiero reventar.

¡Ay que me muero por ti mi vida

yo me muero por ti mi amor!,

que me matas y me excitas con tanto dolor.

Tu sabes que me apasiona tu persona y esa zona que te quiero morder,

tu sabes que me vuelves loco con tus gritos y tus arañazos de mujer,

y cuando fumas y quemas y dibujas patrones sobre mí

la manera que amas entre llamas y yo me consumo pero yo lo viví

¡qué mas da!

(¡hiéreme más que me hace tu maldad feliz!)

El son del dolor de Cuca.70

Las canciones también denuncian de manera clara la falta de una educación sexual apropiada en una sociedad tan mojigata e ignorante a fuerza de tradición. Una sociedad con niños y adolescentes que se debaten entre la duda a todas luces justificada y la necedad de gobernantes, grupos de poder y religiosos que impiden que una orientación sexual directa y sin ambages sea impartida por medio del aparato educativo o los medios de comunicación. A través de una niñez llena de dudas y mitos creados a partir de la ignorancia, se comienza a dibujar la opinión, el carácter y la posición que ante una situación tan seria como la sexualidad tendrá el futuro adulto.

Me acuerdo que era un niño y me acostaba con la criada

aún era inocente y me violó la desgraciada,

de sexo en la primaria no me hablaron nada,

compré pornografía y con mis primas al doctor jugaba.

Las niñas del colegio aburridas preguntaban

¿por qué juega a escondidas si se ve de maravilla?

no dices que lo sabes, no dices que lo tienes,

pero dices que sí sabes que las niñas no lo tienen.

Mi abuela nos llevó alguna vez a la playa,

mis primas se asustaron al saber que me colgaba,

pero dije mira niña, mira niña,

es lo que está de moda y le dicen pirinola,

las niñas del colegio no saben nada,

dicen que sí saben pero no les creo nada,

no saben cómo se usa, no saben ni disfrutan,

pero dicen que lo saben y que saben lo que saben...

Un nuevo jugete de Riesgo de contagio.71

Las alusiones acerca de la sexualidad se encuentran infinidad de veces tras un uso del lenguaje promiscuo y de doble sentido. El ‘doble sentido’ como la forma más pedestre de la metáfora poética encuentra terreno fértil en las mentes de estos letristas que crecieron (crecen) en un ambiente plagado de albures y piropos que buscan el efecto en la imagen que representa la relación sexual en un metalenguaje del proletariado y el teatro de carpa al que asisten las clases sociales más desprotegidas. Construcciones desprovistas de simbolismos concretos y que aluden más a la imaginería obscena fruto de tantas películas del Güero Castro o programas y cassettes de Polo Polo, las canciones que aluden a las relaciones sexuales tienen, sin embargo, la capacidad de atrapar el deseo de tener un coito en unas cuantas palabras agrupadas en un verso: muero por entrar en tu sonrisa vertical.72

Así decía un buen electricista a una linda modista

que estaba enamorada de él:

“por ti, mi negra, por ti mis cordones están pelones de puro amor,

la otra tarde tras un beso cortito se me fundió el circuito

y luego con el apagón pedías ‘otro beso papito’ y yo te dije bajito

‘pero negra, por Dios’,

espérate nomás un ratito y en el corto cicuito nos fundimos los dos”...

El electricista de autor anónimo.73

Uno de los temas que ha interesado especialmente a los grupos de rock mexicano es el de los anticonceptivos, en la mayoría de las tocadas no faltan los condones inflados a modo de globos que se pasean furtivamente sobre las cabezas de escuchas. Es así como la cultura de los anticonceptivos llega a los discos de rock mexicano mostrando la imposibilidad de relaciones sexuales limitadas por el temor a un embarazo y desplazando ese temor a preocupaciones más aterradoras o complejas como el SIDA.

(Píldoras, píldoras)

Lo mejor para ser pocos, lo mejor para ser pocos

son las píldoras, píldoras anticonceptivas.

Las hay blancas y rosadas, hay celestes, coloradas

las hay de todos colores, delicados sus sabores,

todas brindan con ternura esterilidad segura.

Actúan como sedazos de posibles embarazos

dejando pasar al soso y frenando al peligroso,

en envase, calendario, un invento revolucionario

indica la porción requerida, la dosis de cada día,

sin olvidarse ninguna en total son veintiuna...

Píldoras de La Lupita.74
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