Capítulo II la temática de las letras en el rock mexicano de los noventa






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2.2.1 Fábulas de Caóspolis: las historias de la Gran Ciudad.

Me verás volar, por la Ciudad de la Furia

donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos

nada cambiará con un aviso de culpa

en sus caras veo el temor ya no hay fábulas...

Me verás caer como un ave de presa

me verás caer sobre terrazas desiertas

me desnudaré por las calles azules

me refugiaré antes que todos despierten...

La Ciudad de la Furia de Gustavo Ceratti.33

La descripción puntual de las atmósferas que rodean a la ciudad es una constante en las letras de los grupos de rock mexicano. Si entendemos a éste como una manifestación urbana, no es de extrañar que muchas de las ideas vertidas acerca de la realidad cotidiana tengan que ver con los ambientes citadinos. La búsqueda de un lenguaje acorde con las características prevalecientes en los medios urbanos convierten a los músicos en improvisados antropólogos de una realidad que día con día se nos muestra surrealista e improbable, justamente en un sitio donde la probabilidad ha dejado de tener significado, en un lugar en donde todo es posible.

Difícil es caminar en un extraño lugar

en donde el hambre se ve como un gran circo en acción

en las calles no hay telón así que puedes mirar

como rico espectador te invito a nuestra ciudad...

En una esquina es muy fácil que tú puedas ver

a un niño que trabaja y finge sonreir

lanzando pelotas pa’ vivir

solo es otro mal payaso para ti

también sin quererlo puedes ver a un flaco extraño, gran faquir,

que vive y vive sin comer lanzando fuego...

Un gran circo de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio.34

Los ambientes vestidos de protesta social en donde campea la narración puntual de actos que de tan frecuentes se hacen cotidianos. Denuncias en contra de la represión policiaca, la explotación, el desempleo, la inseguridad, el cachondeo, la prostitución, se muestran en toda su extensión y con toda la crudeza que merecen. Una recreación del habla cotidiana que nos sirve para atesorar todos los neologismos y las expresiones que en diversas capas socioeconómicas aparecen en un determinado momento histórico. Un rescate de costumbres comunitarias que se reflejan en los ambientes y los personajes de esas musico-novelas o musico-cuentos que representan las melodías del rock mexicano. El ejemplo más claro acerca de esa recuperación del habla cotidiana en los círculos marginados de la Ciudad de México es la canción Chilanga banda de Jaime López.35

Ya chole chango chilango, que chafa chamba te chutas,

no checa andar de tacuche y chale con la charola,

tan choncho como una chinche, más chueco que la fayuca,

con fusca y con cachiporra te pasa andar de guarura,

mejor yo me echo una chela y chance enchufo una chava,

chambeando de chafirete me sobre chupe y pachanga,

si choco saco chipote, la chota no es muy molacha,

chiveando a los que machucan se va en morder su talacha,

de noche caigo al congal, ‘no manches’ dice la Changa,

al choro del teporocho en chifla pasa la bacha,

pachucos, chulos y chundos, chichifos y mala fachas,

acá los chómpiras rifan y bailan tibirí tabará (...)

Mi ñero mata la bacha y canta ‘La Cucaracha’,

su choya vive de chochos, de chemo, churro y garnachas,

tranzando de arriba abajo, ahí va la chilanga banda,

chin, chin si me la recuerdas, carcacha y se les retacha...

Chilanga banda de Jaime López.36

El recreo del habla cotidiana tiene que ver directamente con la convivencia que los músicos tienen con su público, con la cercanía que les permite compartir los temores y vivencias de sus escuchas para transportarlas a las letras de las canciones y a los conciertos en vivo. Encuentra una principal preocupación de los grupos de rock la represión de la que son víctimas el público rocanrolero, prejuiciado infinitamente por sus actitudes o su aspecto exterior. Infinitas son las canciones que hacen referencia a ese abuso de que son objeto los chavos (y no tan chavos) a la salida de un concierto o caminando por un oscuro callejón.37 Las canciones van de Una más de violencia (La tira te dejó) de Matatena al ‘disco conceptual’ de Sekta Core (Morbos Club) lleno de homenajes a la nota roja, hasta llegar a la excelentemente cruel Apañón de Maldita Vecindad.

En la noche en la ciudad los gatos miran pasar,

las patrullas sin dudar buscando a quien apañar,

dentro de una patrulla ahí va el Monstruo y el Simbad,

recorren por quinta vez la Guerrero y la Merced,

en la esquina ven cruzar a la víctima ideal,

Juan acelera, Paco le dice: ‘espera,

vamos a agarrar al infeliz como si fuera lombriz,

da la vuelta en U y échale la luz’.

- Vamos Juan no lo dejes ir, va a la esquina quiere huir,

es un punk míralo bien y ‘panchito’ ha de ser.

- Hey tú que haces aquí, caminando acá y vestido así.

  • Pues discúlpeme señor, pero yo no soy doctor, y yo camino aquí pues no tengo un Gran Marquis.

  • Mocosito cara de buey tu te burlas de la ley, y te voy a demostrar que la vas a respetar, ¡pégale aquí!, ¡pégale allá!

En un sucio callejón despiertas sin recordar nada de lo que pasó

te duelen hasta los pies, no traes chamarra, no traes dinero,

no traes zapatos y yo no traes pelo, sales de ese callejón... ¡odiando!

Apañón de Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio.38
Sin embargo, no solo existe la descripción fatalista y llena de solemnidad, y más aún, la acción descriptiva no se constriñe a la ciudad de México, en lugares en que el rock ha obtenido un avance en cuanto a bandas oriundas de esos lugares han dado también una descripción del ambiente que prevalece en los ambientes urbanos más allá del Distrito Federal, esto es, ciudades como Tijuana, Monterrey o Guadalajara. La preocupación de la inseguridad y los problemas de clase parece importar de manera especial a las bandas de la capital en tanto las de ciudades del interior describen escenas cotidianas, aunque esto no es una regla libre de excepciones.

(aquí la voz de Guadalajara)

en Guadalajara fue, en Guadalajara fue, donde yo me enamoré,

la conocí en la Central comprando un virote descomunal,

por la Calzada yo me fui siguiendo sus pasos me perdí,

en San Juan de Dios la encontré y en el mercado me la ligué,

la agarré de la cintura y le dije con dulzura,

deme un besito siquiera, ándele no sea ranchera, no sea ranchera,

le compré un par de huaraches pa’ que brincara los baches,

un collar de tejocotes que hacía juego a sus ojotes,

le disparé dos pepinos y luego luego nos fuimos,

en la Plaza Tapatía nos siguió la policía,

nos metimos al Hospicio, a ponerle a nuestro vicio, a nuestro vicio.

Nos subimos al par vial, visitamos Catedral,

la paseé por todo el Centro nos clavamos muy adentro,

vimos bicis vimos motos y en la calle muchos jotos,

caminamos por la Juárez rumbo al cine Variedades,

nos dimos un toquecito y se le abrió el apetito, el apetito...

La tapatía de Julio Haro.39

El humor se mezcla de manera promiscua con la narración melodiosa. La crónica de la ciudad es llevada de extremo en extremo, si por un lado algunos grupos llevan su discurso al terreno de la denuncia, otros aprovechan para narrar las vicisitudes que les ocurren en una noche de juerga entre cerveza y cerveza. El ambiente citadino que conlleva tal vez inconscientemente el estribillo del Milusos (1981) en la película de Roberto G. Rivera con guión de Ricardo Garibay: ‘ya no vengan para acá, mejor quédense allá’, en donde el allá es la provincia agotada en su producción agrícola y llena de ambiciones que supuestamente serán resueltas con la emigración a la gran ciudad. Del tremendismo socioeconómico al gran desmadre colectivo, el camino de las letras del rock mexicano en la ciudad.

Domingo en la mañana, el dolor de cabeza,

yo no lo traía, todo me da vueltas,

pero que tal el tequila, anoche estuvimos con toda la raza,

cerveza, tequila, tomando algunas jarras,

empezamos buscando una pinche boda,

¿quién se casaba?, ‘sepa la madre, hicimos bola’,

la cheve era gratis, la música bien pinche,

no voy a reclamar era de a grapa, hasta que armé el desmadre,

hasta que nos corrieron, nomás porque empezaste a gritarle al mesero (...)

Salimos directo al depo de la esquina, yo traía las botellas en la troca

pero vacías.

Una de la madrugada, sin cheve todo está de la chingada,

salimos tendidos directo a la rotonda

pa’ ver si conseguimos de jodida pa’ una ronda,

llegamos al depo, ¿seguro que está abierto? (a huevo)

silencio señores, hagan una rueda, hay que hacer un plan para seguir la peda,

listos en la troca listo pa’ pelarnos,

mientras nosotros buscamos una forma para armarnos con unos cartones.

Cheve de Control Machete.40

Así es como la ciudad nos muestra miles de caras, siguiendo al compás del ska, del hip-hop, de la cumbia-rock, de todos los géneros musicales que se convierten inmediatamente en la música incidental de la calle, en la crónica audible, en la protesta gritada en coro en medio del slam. La ciudad sobrevive con su habla cotidiana, sin estilismos innecesarios, sin regionalismos inútiles. Si la consigna era ‘haz patria, mata a un chilango’ permanece como el lema del odio anticapitalino, Serguio Arau parece invertir el miedo a esa amenaza en un orgullo de vivir entre basura y smog:

Voz de la guitarra mía

al despertar la mañana

quiero cantar mi alegría

a mi tierra mexicana,

que me entierren los Imecas

al pie de los ejes viales

y que me cubra el asfalto

que es tumba de hombres cabales,

Mexico lindo y querido

si muero lejos de ti

que digan que estoy dormido

y que me traigan aquí,

que digan que estoy dormido

y que me traigan al Tri.

Mexico Lindo y Querido de Chucho Monge (versión modificada de Sergio Arau).41

La ciudad se transforma infinitamente y nos alcanza en su carrera alocada, y mientras un chavo es golpeado por policías en un oscuro callejón, un gigoló conquista a una morrita recién desempaquetada del rancho o un grupo de vatos desmadrosos asaltan un depósito de cerveza, siempre la vida de la ciudad se va encontrar entre los claroscuros de una luz halógena, un lugar en donde el sol ha dejado de tener sentido, en donde la ley del más fuerte se convierte en la nueva razón de dominio de uno sobre otro, en un lugar en donde la noche es a la vez promesa y amenaza.

Veinte para las doce y aún no sé,

si cada día es un tren que no va a ningún lugar

3, 10, 15 no importa,

hay quien aún no ve la primera luz

y otros con más de 60 inviernos, solo el firmamento como techo

y de almohada esta noche el frío concreto,

al tirar los dados la vida es una ruleta

y la suerte a algunos jamás les voltea.

¿Pero cómo detener una granizada?

Veinte para las doce, y desaparecen

las ideas y los valores con sustancias prohibidas,

entre música y luces hay chicos que aún se entregan

a quien sea sin protección por un rato de placer,

¿Pero cómo detener una granizada?

Al calor de la noche espero una respuesta,

a través de la tv, comercialidad,

por algunas monedas te apuntan con un arma,

veinte para las doce y aún no sé,

si hoy significa lo mismo estar vivo...

Veinte para las doce de Coda.42
2.2.2 Wacha bien esto vato: la vida en la frontera.

Un cholo de la meseta purépecha de Michoacán deambula por la calle principal de Nahuatzen, abriéndose paso entre abuelas de rebozo y campesinos de botas enlodadas. Porta su cachucha de los Oakland Riders al revés y tiene la cabeza rapada al estilo de East L.A. Anda con sus Nikes y sus baggy pants. Trae una camiseta sin mangas que deja ver su tatuaje de las máscaras de la comedia y la tragedia con el lema ‘la vida loca’ clavado en el hombro. Entra a un antro de videojuegos con sus cuates, donde se la pasa matando ninjas negros y árabes. Cada vez que mata a uno de los malos exclama: “¡En la madre, motherfucker!”. Después se sube a su ranfla, un Datsun destartalado modelo 79 con placas de Carolina del Norte... y por su pueblo se echa a cruisear, cantando el estribillo de una oldie: “my angel baby, my angel baby / ooh I love you, yes I do”. Ya sonando las campanas de la iglesia, a las ocho de la noche, regresa a casa donde su abuelita en trencitas lo espera. Lo saluda en tarasco y el cholazo posfronterizo, con mucho respeto, le responde en su dialecto ancestral. Se sientan en la sala, prenden el televisor Samsung, conectado a la parabólica en el techo, y se clavan un par de horas wachando MTV, el noticiero de CNN y la novela De pura sangre.

Rubén Martínez.43

El rock mexicano ha prestado atención de manera importante al estilo de vida de la comunidad mexicana-hispana-latina que reside en el otro lado de nuestra frontera norte. Las críticas hacia la sociedad norteamericana son una constante en la temática letrística de variados grupos de rock mexicano, sin embargo ésta se vuelve reiterativa cuando se trata de relatar o describir cuadros que se han hecho estereotipo y titular de notas amarillistas. Aunado a la realidad innegable de discriminación racial, laboral y cultural que los mexicanos sufren sin lugar a dudas, se presentan cuadros que rayan en la exageración y a los cuales los salva su parte de verdad, estableciendo una especie de discriminación en reversa, letras que atacan el sentimiento de superioridad de los norteamericanos haciéndolos partícipes de actos ridículos o salvajemente cómicos.

Mexican culo no me vas a decir

que no sabías que también somos humanos y nos llaman hermanos, mexicanos

Te llevaste una sorpresa, calmado (no es muy tranquila esta pinche fiesta).

La fusca es nuevecita y no pienso usarla hasta bendecirla por la sangre mexicana, tirada en la calle de los güeros (en el río),

Frente a la mirada de mi gente y de mis hijos.

Y si crees que es sencillo deshacerte de mí, no soy paciente y no respondo yo por mí,

No reacciones, si te pones agresivo, en la frente solo un tiro ¡pas!

Si te pones muy al tiro, si recuerdas yo desciendo y tengo sangre Pancho Villa y a caballo o en la troca tengo mi puntería (...)

Ja, Ja, ¿qué vas a poner un muro?, si lo vemos a la cara seguro le damos duro,

no pienses que con eso tú me vas a detener, ni en broma ni en serio tu podrás tener los huevos que tenemos pa’ madrearnos y recuerda pinche güero:

Que tus dueños no me rigen ni en tu casa ni en la mía,

porque estoy sentado como quiero en tu cocina, fumándome un cigarro y tomándome un tequila, viendo tu tele y comiendo tu comida.

Humanos mexicanos de Control Machete.44

La rabia ante los atropellos que sufren los indocumentados que acuden a trabajar del otro lado del río es un tema que tocan los grupos mexicanos por el lado de la tragedia y el homicidio ‘imprudencial’ por parte de los agentes de Migración del vecino país del norte. Acusados de xenofóbicos e inhumanos, las acusaciones de las letras de estos grupos se dirigen hacia esta corporación y sus métodos para capturar y deportar a estos trabajadores que buscan una nueva forma de vida del otro lado de la frontera. ‘La migra’ es el blanco preferido de grupos que ven a diario la situación vivida por los inmigrantes que intentan pasar al otro lado del río, grupos como Tijuana No, Mexican Jumpin’ Frijoles o los grupos regiomontanos que observan día a día estos atropellos.

¡Ahí viene la migra! Me quiere agarrar,

el cerco de púas acabo de brincar,

lo único que quiero es ir a trabajar

para a mis hijos darles de tragar,

porque donde vivo no puedo progresar,

los condenados gringos no nos quieren dejar,

sus pinches intereses no nos van a entregar,

lo que quiero es ¡comida!, ¡techo!, ¡vestido!, ¡dignidad!,

antes me darás ¡odio!, ¡cárcel!, ¡tortura!, ¡muerte!

La migra de Tijuana No.45

No existen posiciones a favor de la vida en la frontera, desde la vida cotidiana, pasando por los indocumentados y hasta el narcotráfico, el límite geográfico se convierte en una constante lucha entre los intereses de sobrevivencia por parte del inmigrante y los intereses políticos y nacionalistas de los norteamericanos. La acusación de racismo no encaja del todo mal dentro de ese esquema que muestra la parte oscura de los vecinos del norte, un racismo que se refleja en la resistencia de la sociedad estadounidense más conservadora en adoptar medidas que logren incorporar como un grupo de poder a la cada vez más creciente población latina que se constituye día a día en uno de los elementos más importante electoralmente hablando.

You start to run yeah that figures ‘cause I pulled my triggers on you brotherkilla man,

I’ll kick your ass yo mismo por supporting el racismo

I’ll blow your head hasta la vista por ser un vato racista

Qué sentirías si muere en tus brazos a brother who got

beaten up by macanazos

asesinos yeah es lo que son

es la única raza que odio de corazón

Voto latino de entre las masas

Voto latino para la igualdad de razas.

Pinta tu madre, patria de colores

So you can’t tell the difference entre los others.

Aquí en la banda soy yo el americano46,

los tres mexicanos me tratan como un hermano

¿Qué sentirías si cae junto a ti

una hermana que cantó una rebel melody?

asesinos yeah es lo que son,

es la única race I hate de corazón

Voto latino de Molotov.47

La necesidad como parte fundamental de la migración, el sistema económico de nuestro país que orilla de manera cada vez más constante a nuestros campesinos, obreros y profesionistas a buscar nuevos horizontes en el país vecino. A competir en desventaja con los trabajadores norteamericanos en tanto no se tiene una base legal que regule los sueldos otorgados para los trabajadores que laboran en calidad de ‘indocumentados’. El primer triunfo que consigue el inmigrante es el de llegar al otro lado sano y salvo, cosa que no ocurre todas las veces, y de ahí la capacidad de sobrevivencia se determina por la capacidad de movimiento que se tenga. Menciona Rubén Martínez:

Los chicanos (o en mi caso, los chicano-salvadoreños nacidos en Los Ángeles que ahora viven en el D.F.) sabemos que la estabilidad, podríamos decir un tanto como los budistas, es un estado de movimiento. Simplemente, hoy día los que no se mueven se mueren. Lo cual es todo lo contrario del lema del nuevo operativo de la Border Patrol: ‘ Stay out, Stay alive’ (colgando retóricamente de esta manera los cadáveres de los ahogados en el Río Bravo y los muertos de sed en el desierto para que sirvan de escarmiento). Pero son muchos los mexicanos que saben que to stay alive is to move. Económicamente, culturalmente, lingüísticamente, sexualmente.48

Yo sabía que te ibas a ir, hoy por fin te vi partir,

yo temía que te ibas a ir, hoy tu voz la oí decir,

yo me voy de aquí, me voy de aquí, no tengo nada que darte a ti.

El otro lado es la solución por todas partes se oye el rumor,

yo me voy de aquí, te vi partir, hoy estoy sola, sola sin ti.

Ya son dos días que no estás aquí, hoy Pedro corre gritando hacia mí

trae en la mano un diario gris hay una nota perdida entre mil

que habla de ti, habla de ti.

‘Mojado muerto al intentar huir’, no dice nada, no hay explicación,

eras un cerdo oculto en un camión que quiso huir,

yo lloro por ti, a mis espaldas oigo decir, ‘yo lo vi partir’, partir, partir...

Mojado de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio.49

Es de resaltar de la misma manera, la forma en como diversos grupos se identifican con la vida existente al otro lado del río Bravo. Un estilo de vida que, al contrario de lo que muchas veces se afirma, no los hace perder su identidad sino, y en cierto sentido, renovarla. Un chicano tiene un cariño especial tanto por la tierra mexicana como por la comunidad en la que habita, podríamos decir que muchas veces el prejuicio de hacer sentir a un integrante que voluntariamente ha dejado de pertenecer a un país en el sentido geográfico del término como un personaje ajeno, no hace sino presentarnos una vedada noción de desconocimiento de lo que la cultura de la frontera representa.

Si vemos el presente con el lente del pasado mamón, diríamos que la identidad nacional está siendo atacada una vez más por el invasor yanqui free trader y que cada parabólica es una amenaza directa al reinado de la santísima Virgen de Guadalupe.

Si vemos el presente con el lente del pasado mamón, diríamos que los chicanos son unos pinches pochos sin ningún derecho a llamarse mexicanos, y que los narcocholos de Michoacán atentan contra el espíritu nacionalista de nuestro México lindo y querido.

Si vemos el presente con el lente del pasado mamón, diríamos: ‘qué lamentable que los purépechas vean MTV, las noticias de CNN y la novela De pura sangre en vez de estar cultivando su maicito, descalzos, sin herramientas modernas’.

A los que persisten en pensar que hay una frontera lineal que separa lo que es ser mexicano, indígena, mestizo, chicano, etc., la historia ya los rebasó. Los que persisten en la noción de la ‘vida onírica del indígena’ niegan el presente del indígena: niegan el hecho de que puede ser –y es- tan moderno como los ‘posmodernos’ oriundos de cualquier gran urbe del planeta.

(...) El indígena es el que chambea al otro lado y regresa cargando un televisor y una videocasetera nuevos para disfrutar de las películas de Steven Seagal.

Más que pérdida de identidad, vemos la continuación del proceso de mestizaje, en donde el indígena –y el chicano- tienen voluntad propia para armar el paquete cultural a su antojo.

Igual que los mestizos lamentan la supuesta pérdida del pasado indígena, ven con tristeza a los chicanos y su supuesta ‘crisis de identidad’. Pero quienes ven en los chicanos una ‘pérdida de mexicanidad’ no se conocen a sí mismos. El chicano es en muchos sentidos más ‘mexicano’ que el chilango de clase media, cuya mirada encandilada siempre apunta hacia Nueva York y París.

Así se crea una falsa dinámica: el mestizo clasemediero de la capirucha siente que el futuro está en el norte (en Estados Unidos o en Europa) y que el pasado está en la meseta purépecha (o en la Selva Lacandona o en la Sierra Tarahumara). La verdad es que el tiempo y el espacio ya no reconocen este tipo de fronteras primitivas. El futuro está en ambos lados, el pasado también, el presente en todos: la parabólica y el cholo en Michoacán, el neoindígena y los equipos de pelota mixteca en California.50

Por el fuego y el thiner, por tu voz de patrulla

por la calle sin nombre, por la historia ignorada,

caigan pues las monedas del honor y la furia,

por la raza en la esquina, por los veinte cigarros,

por el humo y la charla, por la luna descalza,

ven a unirte a la lluvia que nos moja la espalda.

¡Esta tierra es nuestra, huele a nuestra sangre!

¡quiero que me entierren justo en la frontera!

¡ésta tierra es mía como mi mujer!

¿necesito visa pa’ venirla a ver, pa’ venirla a ver?

Por la pinta y el cholo, por la amarga cerveza,

por el blues y la polka, por la guerra entre ‘vales’,

pon los tragos que yo invito las otras,

por la noche en la cara, por el bravo desierto,

por la risa entre dientes, por el alma de un perro,

saca pues la viajera que enrojece los ojos.

¡Esta tierra es nuestra, huele a nuestra sangre!

¡quiero que me entierren justo en la frontera!

¡ésta tierra es tuya como tu mujer!

¿necesitas visa pa’ venirla a ver, pa’ venirla a ver?

El honor y la furia de José Cruz.51

Cuando pareciera que las letras sólo acusan sobre el racismo de los norteamericanos en contra de los inmigrantes mexicanos, nos damos cuenta de que existe un racismo generalizado en contra de todos los grupos diferenciados física o culturalmente, letras en el rock mexicano como Son del negro de Matatena o Soweto de Tijuana No hablan del racismo al que se ven expuestos los integrantes de la comunidad negra, sin detenerse a pensar en la pugna política e ideológica que mantienen los latinos en contra de los negros y viceversa.

Este proceso nos crea nuevas utopías y apocalipsis a la vez. Por ejemplo, en el barrio de Compton, al sur de Los Ángeles, cuya fama mundial se debe a las violentísimas pandillas afroamericanas y a los raperos como Ice Cube y Niggers With Attitude (NWA), la población latina -en su mayoría migrantes recién llegados de México y Centroamérica- amenaza con desplazar a la comunidad negra.

Mientras ese cambio demográfico se lleva a cabo, dos realidades opuestas se enfrentan en las calles de Compton. Por una parte, un conflicto de índole racial y de clase entre negros y latinos. ‘Pinches mayates’ dicen los mexicanos de los negros. ‘Fuckin’ wetbacks’, dicen los negros de los mexicanos.

Todo mundo sabe la historia

todo el mundo se enteró

todo el mundo sabe ahora

¡el desmadre que se armó!

Lo pararon por andar a alta velocidad

y le enseñaron lo que es

la libertad para un negro

¡ay Rodney por eso te golpearon!

Son del negro de Rafael Montoya.52

La constante competencia generada entre diversos grupos raciales y sociales en los Estados Unidos genera a su vez nuevas formas de comunicación y de confrontación en busca de un nuevo espacio para habitar, esto es, la creación de un hábitat que logre convencer al explorador de esos nuevos terrenos. La vida cotidiana en la frontera, según el reflejo de las canciones del rock mexicano, nos hablan por siempre de un estado de confrontación, un estado de confrontación además llevado a cabo en diferentes frentes, cuando no es con la migra, es contra una pandilla rival, contra los racistas gringos o contra los narcos ostentosos, así pertenezcan a la misma comunidad.

Tenemos dos presentes, dos futuros contrarios: la torre de Babel o un nuevo pentecostés.

Lo que nos amenaza con la incomprensión de una nueva Babel es la ruptura económica que hace que grupos ‘marginales’ compitan entre sí por las migajas del nuevo orden económico, que claramente no ofrece el sueño americano a las mayorías.

A medida que se frustran más y más los sueños de una vida mejor de los mexicanos en Nueva York, los afroamericanos en Chicago, los turcos en Francia, los nigerianos en Inglaterra y los purépechas en Michoacán, aumenta la desesperación y las medidas desesperadas para sobrevivir.

Cruzar la frontera en Arizona con el riesgo de morir deshidratado en el desierto... Entrarle al narcotráfico, a la prostitución, a la venta ambulante, a las mil maneras de participar del mercado negro...

O desquitarse por medio de la violencia entre semejantes –los zacatecanos que se dan en la madre con los michoacanos en Saint Louis; la pandilla de 18 Street (mexicana) con la pandilla Mara Salvatrucha (salvadoreña) en el barrio de Pico Union en Los Ángeles.53

Paseaba en mi troca con quemacocos, parkeamos la wawa y le tocamos al loco que siempre jala con sus compadres, se jala temprano para echar desmadre.

Salió de su casa: saco de lana, zapato blanco y pantalón de pana,

¡asi yo me visto si se me da la gana, mejor no te metas donde nadie te llama!

Salimos temprano hacia el reventón y nos encontramos a mi hermano Ramón, que nos invitaba de su cerveza mientras gritaba ¡qué buena está la fiesta! Ahí conocimos a algunas muchachas que no estaban buenas ni tampoco estaban gachas y las mandamos a hacer la fila para que nos sirvieran vario tequilas.

The party was plenty full of narcos was plenty full of grass shit and plenty full of guarros, todos en coches blindados, todos tomados y todos bien armados.

El Loco bebió hasta perder el control, se puso a rapear como el pendejo de Caló y nos gritaron ¡malditos pochos!, nos discriminaron por venir en vocho y yo le dije ‘men ya estás muy tomado más vale cholo que mal acompañado’.

La arrabalera estaba hasta el recuveque quería pagarle a la mafia con un cheque, nos presumía de su ropita mientras que el loco les bajaba a su chiquita. Rolando harinazos me dijo algún idiota, se refería a mi amigo el Trota, el loco dijo ¡hey ten cuidado con Edmundo! You better keep your mouth shut o mato a todo el mundo.

Se armaron los plomazos y los trancazos, ¡pau, pau, que buenos catorrazos! y les gritaba a todos ¡pecho tierra! Mientras les comentaba ¡qué buena está la guerra!, el Tito me dijo: ese güero mariquete me estaba amenazando con su 3.57, un enano bigotón hijo de la chingada me estaba amenazando con lanzarme su granada.

Llegó el momento de hacer la retirada ¡ay esa puerta está cerrada!, tuvimos que escapar por la puerta principal y le dije a mi chofer que me dejara manejar, le dije ‘men, ya estás muy pasado’ y el me dijo ‘no problemo este vocho está tocado’.

Mas vale cholo que mal acompañado de Molotov.54

El narcotráfico es una de las actividades que generan mayor idolatría e interés en la frontera. Canciones que recuperan esa crónica de la actividad musical realizada por grupos de norteño o especialistas en corridos populares. El transporte de droga y sus propios ídolos con hazañas cuyo mayor premio es engañar a los encargados precisamente de evitar dicha actividad. Es así como se crean canciones que recrean con nuevo ritmo y nuevo sentido los corridos de narcotraficantes famosos.

Salieron de San Isidro procedentes de Tijuana,

llevaban las llantas del carro repletas de mariguana

eran Emilio Varela y Camelia la Texana,

pasaron por San Clemente los paró la inmigración,

les pidió sus documentos, les dijo: ¿de dónde son?

ella era de San Antonio, una hembra de corazón...

Contrabando y traición de La Lupita55

Total, que la interpretación letrística acerca de la frontera es gigantesca y muestra, por lo general, un descontento hacia la actitud que toma el país vecino del norte para con los mexicanos. Sin embargo, mientras siga existiendo una sociedad con problemas socioeconómicos como la nuestra siempre seguiremos dependiendo de alguna u otra forma del apoyo que ese país pueda otorgar, ya sea en el plano político de alta esfera, como en el empleo mal remunerado y sin prestaciones sociales que otorga a los inmigrantes. A fin de cuentas, por la actitud y el papel que tiene el vecino del norte en la economía no solo nacional sino mundial, cabría perfectamente la descripción que José Manuel Aguilera hace de éste en la letra de su canción Reptil.

Esta es la cosa más extraña que ha ocurrido en todo el continente americano,

es un nudo perfecto, una máquina ciega, un laberinto borgiano,

puede ser sutil o transparente, a veces una bestia prepotente,

pero no intentes ponértele al frente, pues si te acercas te aplasta,

no hay movimiento, no hay acción ni beneficio, no hay transa, no hay transa, no hay transa,

el lugar donde no alcanza es un gran pedazo omnipresente (...)

Este dinosaurio no se muere y cuando en algún lado pierde con la otra mano arrebata.

Reptil de José Manuel Aguilera.56
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