Competencia originaria






descargar 123.93 Kb.
títuloCompetencia originaria
página3/4
fecha de publicación18.06.2016
tamaño123.93 Kb.
tipoCompetencia
ley.exam-10.com > Documentos > Competencia
1   2   3   4

11. Materia ambiental.

La Cámara funda su resolución asegurando que, en su opinión, lo que en autos ha suscitado el reclamo de los vecinos amparistas no es una cuestión estrictamente medioambiental que pueda ser solucionada por la vía de la acción de amparo; sino una agresión a los derechos de propiedad, posesión o de convivencia pacífica, perpetrada por la institución demandada.

A partir de allí, desarrolla su tesis de que es el Código Civil el que en su artículo 2618 ha establecido un claro y terminante límite contra las actividades como las denunciadas por los amparistas, que impedirían por completo a la institución continuar con la organización de eventos que parecen nocivos para el vecindario, ello aunque mediare autorización administrativa, y que pueden los jueces disponer la indemnización de los daños o la cesación de tales molestias.

Cabe entonces esclarecer ahora si la causa sub examen entraña conocer y decidir respecto de un derecho ambiental, y en cuanto tal, de incidencia colectiva; o si por el contrario y como sostiene la Cámara, nos encontramos ante un asunto en el que no se encuentran involucrados más que el interés individual de cada uno de los vecinos y cuya protección puede lograr cada uno de ellos en el marco del derecho privado de fondo y mediante los procedimientos allí consagrados.

En esta labor resulta de gran utilidad la categorización de las situaciones jurídico subjetivas sistematizadas por la Corte Suprema de Justicia en la causa Halabi5. Allí, el máximo tribunal federal ha señalado que "...en materia de legitimación procesal corresponde, como primer paso, delimitar con precisión tres categorías de derechos: individuales, de incidencia colectiva que tienen por objeto bienes colectivos, y de incidencia colectiva referentes a intereses individuales homogéneos".

También la doctrina se ha encargado de sistematizar y dar contenido a cada una de las diversas situaciones jurídico subjetivas que puede ostentar el actor en un proceso, y así Lorenzetti consigna que la doctrina procesal admite con bastante aceptación la siguiente clasificación: intereses difusos, intereses colectivos, intereses individuales homogéneos y derecho subjetivo6.

A los fines de determinar la naturaleza jurídica del derecho cuya salvaguarda se procuró mediante la acción deducida, y a la luz de la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, corresponde indagar si se verifican los dos elementos de calificación que ésta estima prevalentes, esto es, si la misma tiene por objeto la tutela de un bien colectivo y si la pretensión se focaliza en la incidencia colectiva de la afectación de ese bien ya que, como enseña el máximo Tribunal federal "...la lesión a este tipo de bienes puede tener una repercusión sobre el patrimonio individual, como sucede en el caso del daño ambiental, pero esta última acción corresponde a su titular y resulta concurrente con la primera...".

A estos fines, la verificación de la presencia del denominado primer elemento de calificación prevalente (en los términos de la jurisprudencia del Alto cuerpo) reviste singular trascendencia pues incide necesariamente en la legitimación del sujeto recurrente en autos, a tenor de lo desarrollado en el punto 9 precedente.

Este elemento determina que el bien colectivo cuya tutela se persigue pertenece a toda la comunidad, siendo indivisible y no admitiendo exclusión alguna. Estos bienes, dice la Corte, no pertenecen a la esfera individual sino social y no son divisibles en modo alguno.

Así, no obstante que se concede una legitimación extraordinaria para reforzar su protección, en ningún caso existe un derecho de apropiación individual sobre el bien ya que no se hallan en juego derechos subjetivos; y de tal manera, cuando se ejercita en forma individual una pretensión procesal para la prevención o reparación del perjuicio causado a un bien colectivo, se obtiene una decisión cuyos efectos repercuten sobre el objeto de la causa petendi, pero no hay beneficio directo para el individuo que ostenta la legitimación.

No caben dudas entonces que la actividad de una asociación civil, en el caso, el Club General Paz Juniors, que en el entorno de un barrio residencial organiza con frecuente periodicidad espectáculos públicos musicales, bailables, recitales, musicales no bailables y bailes populares de muy numerosa concurrencia, genera una serie de situaciones disvaliosas para el entorno que afectan las condiciones normales de vida en la zona y exceden el mero interés individual de cada vecino para constituirse en una cuestión ambiental, y como tal, susceptible de afectar derechos de incidencia colectiva.

En efecto, la situación descripta encuadra en la caracterización efectuada pues se trata de la afectación de un bien colectivo y la protección que por vía de esta acción se procura se focaliza en la incidencia colectiva de la afectación de ese bien.

Ha señalado Cossari que "Las perturbaciones causadas por los ruidos generados por los establecimientos dedicados a la diversión nocturna adquieren hoy las dimensiones de un problema social grave. En las sociedades urbanas las actividades inmisivas adquieren renovadas formas como el de las llamadas "movidas" que implican que, bajo la excusa de expansión y la diversión de los jóvenes (...) los vecinos de enteras zonas quedan expuestos a las más variadas agresiones a su tranquilidad". Advirtiendo que se nota una tendencia en el imaginario social argentino a reducir la cuestión a un mero tema municipal de menor entidad, cuando no es lo que ocurre en otras sociedades7.

No reviste menor trascendencia advertir que la actividad denunciada en autos por los actores como generadora de daño ambiental requiere por expresa previsión del ordenamiento jurídico local vigente, la habilitación de la autoridad administrativa (arts. 4 y 39, Ordenanza n° 10.840 y Decreto reglamentario n° 1447/05). Ello contribuye a discernir que existe en la misma un interés público comprometido en la preservación de un bien que supera con creces la mera situación individual disponible por su titular -quien en tal caso debe, indispensablemente, probar una lesión a ese derecho para que se configure una cuestión justiciable- y se constituye en un bien colectivo de la comunidad que habita en la zona residencial de que se trata.

¿Cuál es el bien colectivo preservado? La normalidad o equilibrio ambiental entendido como el conjunto de condiciones que permiten el desarrollo de una vida urbana que razonablemente proporcione las oportunidades de descanso, recreación, actividad al aire libre, esparcimiento, interacción familiar, vecinal y social, etc.

Consecuentemente estamos frente a un bien colectivo, cual es el ambiente y tal circunstancia se traduce en que su preservación se constituye en un derecho de incidencia colectiva.

Resta averiguar si las acciones desplegadas por el club son susceptibles de generar daño a ese bien y consecuentemente si revistiendo la calidad de actividad generadora de daño ambiental colectivo, amerita que se disponga su cese por vía de esta acción.

12. Daño ambiental

La Cámara funda su denegatoria afirmando que no es el amparo el remedio judicial idóneo para tutelar el interés que los vecinos ven afectado, e indica que "...es evidente que por más razonable que aparezca la petición que ellos realizan, resulta indispensable para dictar una condena en contra de la institución una actividad probatoria sino más contundente, por lo menos con posibilidad de contradicción y debate..." añadiendo que "...por tal motivo el señor Juez de la Primera Instancia anota la carencia de elementos técnicos que acrediten el daño que ocasionarían los espectáculos y hasta sugiere la necesidad de dictamen pericial..." (fs. 1479).

No obstante ello, a criterio de los suscriptos, existen en la causa elementos que permiten avizorar que las actividades cumplidas por la asociación civil demandada no sólo son susceptibles de generar una alteración disvaliosa del entorno en que se desarrolla la vida de los vecinos de Barrio Juniors, sino que en la práctica lo están produciendo y repercuten tanto en su calidad de vida, como en la seguridad de los participantes de los eventos y en el tránsito vehicular por las vías de la zona.

Debe aclararse en este punto que el daño ambiental no se circunscribe únicamente a las consecuencias de emisiones de sonido por encima de la normal tolerancia, hecho que se verificaría mediante la pericia acústica que reclama el Tribunal de primera instancia, sino que alcanza también todo hecho que impacte singularmente de manera negativa en las condiciones de vida de un área determinada, en relación a la tipología urbana de la misma (industrial, comercial, residencial, de esparcimiento, de reserva natural, etc.).

En efecto, el art. 27 de la ley n° 25.675 define el daño ambiental "...como toda alteración relevante que modifique negativamente el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos" y si comprendemos al ambiente como el conjunto de factores que influyen sobre el medio en el cual el hombre vive8, no quedan dudas que resulta alcanzada en el concepto de daño ambiental toda actividad que amenace la calidad de vida de un colectivo9.

Carlos Ghersi ha considerado comprendidos dentro de los denominados daños ambientales, a aquellas molestias derivadas del ejercicio de actividades económicas que gozan de autorización administrativa y que, dado su nivel de intensidad, se tornan inaceptables para la vecindad en el diario convivir de su calidad de vida, por estimar que si bien pueden afectar a persona o personas determinadas, sobre todo provocan en el hábitat comunitario una situación que en forma continuada y casi imperceptible va afectando la salud de las personas y de las generaciones venideras10.

En definitiva, dice Hutchinson "...el objeto de tutela jurídica no es tanto el ambiente ni sus elementos constitutivos. Lo que el Derecho protege es la calidad del ambiente ('...ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano...', art. 41 de la Const. Nac.) en función de la calidad de vida"11.

Así, en autos se han incorporado a fs. 63/76, copias concordadas de certificados médicos e historias clínicas que dan cuenta de afecciones que sufren algunos de los actores y que podrían ser atribuidas a situaciones de estrés; a fs. 77/79 se agrega escrito suscripto por numerosos vecinos, no ya tan solo del Barrio Juniors sino también de zonas aledañas (Barrios Crisol y Maipú), donde explicitan que los efectos negativos de la actividad desarrollada por el club demandado devienen no sólo del nivel de ruido de los espectáculos, sino también de las bocinas de rodados y ruidos de motores y personas, producto de la congestión de tránsito que estos eventos provocan, además de la obstaculización al movimiento de médicos y ambulancias ante casos de emergencias y/o urgencias.

Se denuncia asimismo en escritos específicos, la incidencia que tal actividad tiene en el normal quehacer de instituciones sanitarias de la zona, como los hospitales de Niños, Rawson, San Roque y Neuropsiquiátrico (fs. 80/81, 82/84 y 85).

A ello se añade la exposición, en la acción de amparo interpuesta, de una serie de hechos que se verifican de manera concomitante a la celebración de estos espectáculos y que los actores caracterizan como "intensas molestias" a los vecinos, que se concretan entre por lo menos una hora antes, durante y hasta dos o tres horas después; entre ellas mencionan la imposibilidad de conciliar el sueño, cocheras obstaculizadas, personas desconocidas bebiendo en las veredas y con actitudes provocativas, agresiones a las viviendas por personas alcoholizadas, residuos en las aceras, envoltorios de consumos, botellas, vómitos, orines, gritos, rugidos de cientos de motores en horas de la madrugada, etc.

Atribuyen esto al tipo de público que en general concurre a estos espectáculos, al que describen como no precisamente silencioso ni respetuoso del barrio y sus vecinos, pues, indican, llegan, permanecen y se retiran entonando estrofas de las canciones de los conjuntos, solistas o artistas de turno, acompañados de silbatinas y gritos; arrojan basura en jardines y calles; en varias oportunidades -esgrimen- han protagonizado violentas peleas callejeras (de lo que da cuenta, v.gr., la noticia periodística incorporada a fs. 1246), ingresos a los jardines de las residencias particulares para realizar evacuaciones fisiológicas o directamente para tener sexo.

Estas conductas guardan correlato con las descriptas en los testimonios receptados en la causa, donde, por ejemplo, el testigo Tomás Diez (testimonial rendida a fs. 252/255vta.) vecino del barrio desde su nacimiento (48 años), manifiesta que "...a colación de estos eventos su barrio (...) se ve afectado por transeúntes que en muchas ocasiones dañan propiedades, hacen sus necesidades básicas en las veredas..."; concepto que profundiza luego afirmando que "...en la entrada y salida de estos espectáculos de bailantas, rock y cuartetos, el suscripto y otros vecinos han sido objeto de reiterados daños a las propiedades, basura tirada en medio de la calle, personas que orinan y defecan dentro o al costado de los jardines...". Se refiere también el testigo al impacto de la realización de los espectáculos en cuestión en el tránsito vehicular por las calles de la zona, explicando que "...una gran cantidad de público asiste a los eventos (...) en sus vehículos particulares, como automóviles y motos, estas últimas causan una gran congestión de tráfico en las calles de este barrio, que no tiene capacidad para esta cantidad de vehículos..." cuyo "...estacionamiento afecta un radio de tres cuadras alrededor del club en forma total. Esto ha ocasionado que muchos vecinos no han podido ingresar en sus propios garages...".

Por su parte, del testimonio del señor Rafael Delgado, que vive en el barrio desde el año 1954, surge que "...los musicales especialmente serían los que más impacto producen en su vivienda (...) los que se realizan en la cancha de fútbol comienzan los problemas cuatro o cinco días antes (...) debido a que bajan de 'semis' los equipos de sonido y le ocupan el estacionamiento (...) seguidamente se realizan las pruebas de sonido y lo ponen un poco más fuerte que durante el evento. Como consecuencia de ello la mujer tuvo que poner cuñas y muebles contra ventanas y vidrios para evitar o atenuar las vibraciones producto del sonido del predio. Por otro lado, el funcionamiento de un generador en la vereda del club, al frente de su casa, que está las veinticuatro horas funcionando con el 'escape libre', completo el día, de cero a veinticuatro, es un motor que permanentemente está funcionando, que no sabe la potencia, pero el ruido era fuerte. El día del evento la cantidad de gente frente a su casa parece 'la peatonal'. Entrada la noche comienzan a orinar al frente de su casa". Añade que "En el evento la calle se convierte en estacionamiento y hay personas no identificadas como municipales ni policiales que toman y dan directivas de quien entra o no a la zona aledaña al club..." completando el punto diciendo que "Posteriormente al evento, sigue el desarme, que lleva cuatro días por lo menos, del escenario, baños químicos, mediante 'semis', 'mulitas', etc." (fs. 257/258vta. y 261/263).

Resulta por demás expresivo de la situación que transita el vecindario, el testimonio del Pbro. Gustavo C. Gleria -titular de la Parroquia Niño Jesús de Praga con sede en el barrio- quien afirma a fs. 599 que "...la sensación de la gente es de hastío, cansancio, stress, inseguridad y de impotencia...".

Además de las testimoniales reseñadas precedentemente obra en autos copia autenticada de la presentación efectuada por más de doscientos ochenta vecinos en los expedientes administrativos que tramitaron y tramitan por ante la Municipalidad de Córdoba, donde éstos solicitan "...que no se permita ni autorice ni habilite de ninguna forma los espectáculos públicos en el club Juniors" y detallan a la vez los hechos de impacto ambiental negativo que se producen en esas circunstancias en estos términos: "a.- Contaminación acústica producto de los insultos, motores de los rodados, aceleración excesiva y picadas de automotores, gritos y peleas en la vía pública.- b.- Contaminación del aire por motores, escapes, humo de venta de puestos de choripán, y hamburguesas.- c.- Contaminación ambiental a través de la acumulación de basura, vasos plásticos, envases, botellas, vidrios, piedras, preservativos, orina, vómitos, etc.- Utilización de la calle donde habitan los vecinos como playón de estacionamiento, incluso estacionados a 45° donde cuidadores gritan, chistan, pretenden ordenar el tránsito, y cobran por adelantado el cuidado. Se bebe alcohol en la vía pública, falta presencia policial etc. Todos estos aspectos se realizan a su vez en horario nocturno, impidiendo el debido descanso de los vecinos, ocasionando y alterando la salud psicofísica de los mismos" (fs. 713/727).

Obran también copias simples de notas individuales dirigidas por los vecinos al señor Intendente (en trámite administrativo) donde con diversas redacciones, coinciden en manifestar su queja contra los espectáculos de bailes de cuartetos, recitales de rock y otros shows de concurrencia masiva que se están llevando a cabo en el Club Juniors, los que -denuncian- han afectado la seguridad, salubridad y moralidad pública, comprometiendo el interés general del barrio (fs. 1174/1244).

La extensa reseña precedente de manifestaciones efectuadas por los amparistas en sus escritos y de pruebas incorporadas a la causa no tiene otro sentido más que poner de relieve que existe en numerosos vecinos del barrio una sensación de zozobra ante la realización de estos espectáculos públicos musicales, bailables, recitales, musicales no bailables y bailes populares que evidencia que se está afectando la calidad de vida y consecuentemente ello está comprendido en el concepto de daño ambiental expuesto con anterioridad.

Ya la jurisprudencia ha indicado que "...la producción de ruidos intolerables durante el día y la noche constituye una molestia con aptitud de provocar en las víctimas un padecimiento espiritual, una verdadera mortificación del ánimo y pérdida de la tranquilidad, motivando zozobras perturbadoras del sosiego espiritual y del derecho a la paz (...) cuya existencia no necesita prueba directa pues queda demostrada por el hecho mismo de la acción antijurídica..."12.

Tal circunstancia no se ve desvirtuada por los testimonios de fs. 266/269 y 270/272 (testigos Jorge Chudnobsky y Arturo Raúl Maristany) por cuanto versan, uno sobre las acciones emprendidas para la refuncionalización del microestadio donde se realizan los espectáculos y dentro de lo cual se tuvo en cuenta, dice, un conjunto de aspectos como el acondicionamiento acústico interior, el aislamiento acústico hacia el exterior, la seguridad para los espectadores, la seguridad contra incendios. Sanitarios, instalaciones eléctricas y demás medidas que permitieran encuadrarlo dentro de la normativa; y el otro sobre la eventual intervención del Centro de Investigaciones Acústicas y Luminotécnicas (CIAL) de la Universidad Nacional de Córdoba en estudios urbanísticos del ruido en Barrio Juniors.

Es decir, sin ingresar al análisis de la habilitación municipal, cuestión discutida en autos por la aparente ausencia del estudio de impacto ambiental previo, y cuyo otorgamiento dio lugar a la formación de una causa en sede Penal y sobre lo cual no hemos de expedirnos en esta instancia, surge claro que los vecinos padecen de algún modo la actividad que en virtud de la misma el club desarrolla, en razón de las modificaciones del hábitat que éstas producen.

En ese orden, expone el Arq. Maristany que "...cuando se habla de 'ruido' se supone que hay una molestia. En definitiva, 'ruido' es un sonido molesto. Se considera al ruido como un contaminante, de hecho lo es. La afectación de ese contaminante, el grado de contaminación, depende del nivel de ruido, de la permanencia en el tiempo, de los horarios y de los sectores donde se está afectando" y más adelante afirma, frente a la pregunta de si hay otro tipo de afectaciones a la persona humana, a nivel físico, psicológico "...que podría ser, pero no lo puede expresar objetivamente porque no es un tema de su especialidad (...) pero que las afectaciones por ruido existen. Preguntado (...) si puede haber otras repercusiones dijo que sí hay otras pero que no son de las que el testigo maneja. Que son fisiológicas, más allá del oído, que puede ser estrés, fatiga..." (fs. 272).

En sentido similar, se ha señalado que "En la actualidad, el ruido ambiental es valorado como fuente de contaminación, como lo son los residuos tóxicos, y se ha convertido en uno de los principales problemas para el ambiente en las zonas desarrolladas"13.

Tampoco incide la deposición de Raúl Eduardo Díaz (fs. 274/278) por cuanto el hecho de que el testigo no vea su calidad de vida alterada por las circunstancias referidas no invalida que otros sí lo padezcan, como legítimamente lo han expuesto y relatado los otros testigos y/o los vecinos en sus presentaciones, tanto en sede administrativa como en esta sede Judicial. Se ha señalado en la jurisprudencia que "...defender su 'hábitat' constituye una necesidad o conveniencia de quien sufre el menoscabo, con independencia de que otros miembros de la comunidad no lo comprendan así y soporten los perjuicios sin intentar defensa..."14.

No desmerecen, por su parte y por similares razones, las consideraciones efectuadas con anterioridad las ciento treinta y ocho firmas acompañadas en las actuaciones administrativas tramitadas oportunamente y que en copia autenticada obran a fs. 874/901, donde los vecinos que suscriben manifiestan "Estoy de acuerdo / No me opongo a la realización de espectáculo del tipo artístico musicales en las instalaciones del Club General Paz Juniors de la ciudad de Córdoba".

Finalmente, tampoco cabe asignar mayor relevancia a los informes técnicos incorporados a fs. 166/167 y 172/177, sobre las condiciones acústicas del local y su impacto ambiental.

El primero de ellos, expedido por "Planear soluciones constructivas" de Jorge Chudnobsky, porque efectúa una descripción general y sin hacer mención a la ejecución de algún tipo de medición ni aportar mayores elementos que permitan advertir una suficiente fundamentación, concluye que "...los niveles sonoros, tanto internos, como externos, se encuentran dentro de lo estipulado para la calificación de Ruidos Molestos al Vecindario, como NO MOLESTO, según Norma IRAM 4062/2001" y añade que "...los valores verificados si bien están dentro de las Normas, al ser elevados debiera actuarse a fin de disminuirlos una mayor medida en su emisión al exterior. Para ello se aconseja realizar las siguientes tareas y modificaciones...".

El segundo, elaborado por S.E.H.M.A.C. Consultora, denominado "Mediciones de niveles sonoros solicitado por 'Estadio General Paz Juniors' - Octubre 2007", por cuanto concluye que "Las mediciones de Ruido de Fondo no se pudieron realizar por hallarse desarrollando el espectáculo dentro del Estadio, por lo que se realizó el cálculo como lo indica la NORMA IRAM 4062/2001. Aplicando la Norma IRAM 4062/2001 de Ruidos Molestos al Vecindario, se puede observar que en el punto mencionado no se puede tomar como ruidos molestos. Se deberá de todos modos tratar de reducir la emisión al exterior ya que los valores se encuentran muy cercanos a los límites establecidos por la legislación".

Pero más aun, adviértase que tanto uno como otro informe han sido realizados con fechas 13 y 14 de octubre de 2007 (cfr. fs. 166 y 174/176), cuando a tenor de la constancia obrante a fs. 57 (cédula de notificación expedida por la Municipalidad de Córdoba en respuesta a los vecinos, acompañada por los actores en copia concordada), se desarrollaban en el Club los talleres del Encuentro nacional de Mujeres concretado ese año en esta ciudad, evento que difícilmente pueda generar el ruido y las molestias que los vecinos denuncian que se producen cuando se desarrollan espectáculos públicos musicales, bailables, recitales, musicales no bailables y bailes populares como los de los grupos Sabroso, La Barra, Intoxicados, Las Pelotas, Miranda, Babasónicos, Coplanacu, la Peña Jujeña, el Quilmes Rock o Los Piojos (cfr. fs. 56).

Y ello es así por cuanto aun cuando un determinado número de vecinos manifiesten que están de acuerdo y/o no se oponen a la realización de estos eventos y los especialistas (técnico nacional en telecomunicaciones y acústica y arquitecto especialista en acústica arquitectónica) atestigüen que los niveles sonoros internos y externos están encuadrados dentro de las normativas, ello no desacredita que los espectáculos se realizan (la Municipalidad así lo informa en cédulas de notificación obrantes en copia concordada a fs. 55/58), se desarrollan en horarios comprendidos en la amplia franja que se extiende desde las 15.00hs. hasta las 05.30hs. -según el evento- e impactan en la calidad de vida de un importante número de vecinos, por circunstancias que trascienden lo meramente sonoro.

Más aún, tanto es así que el mismo concesionario (cfr. fs. 523/527), que suscribe en calidad de "locataria del salón para realizar espectáculos Club Juniors", en nota presentada en las actuaciones administrativas tramitadas en la Municipalidad de Córdoba que obra en copia autenticada a fs. 563/564, manifiesta que están dispuestos a fijar pautas de convivencia con los vecinos del sector dentro de parámetros normales, siempre y cuando se tenga en cuenta su inversión, proyecto y derecho, y ofrece "a) Realizar un máximo de tres espectáculos al mes, con lo cual nosotros limitamos nuestra actividad en pos de la convivencia con los habitantes del barrio. b) Contratar un 10% mas de adicional policial que cualquier otro salón de iguales características con espectáculos de similar envergadura distribuyendo ese 10% extra de personal de seguridad a discreción del Jefe de la Seccional correspondiente. c) Desarrollar (a nuestra costa) un plan de limpieza luego de cada show en un perímetro de tres cuadras a la redonda para recolectar los residuos que puede haber generado la concurrencia al evento. d) En acuerdo con la Dirección de Tránsito y la Secretaría de seguridad de la vía pública de la Municipalidad, realizar cortes de calles en dos cuadras a la redonda con el fin de evitar la circulación de vehículos que generen ruidos molestos a altas horas de la noche. e) Colaborar para erradicar a los puestos de venta ambulante de comida que también generan molestias en el barrio...".

Adviértase a la vez que el cambio en las actividades que emprende el club es sobreviniente y que no se trata en autos de la situación que en ocasiones se plantea cuando diversos sujetos se asientan en los alrededores de una fuente de emisiones posiblemente contaminantes (ruido, emanaciones, partículas, fluidos, etc.) por las conveniencias que ello presenta (menor valor de la tierra, mayor flexibilidad en la normativa constructiva, etc.) y luego, a la par que la urbanización se consolida, emprenden acciones sociales, administrativas y jurisdiccionales para que aquella se retire de la zona; por el contrario, en el caso de autos el club acompañó y formó parte del proceso de identificación urbana del Barrio homónimo y ello es descripto con suma claridad por la Cámara cuando señala que "Llama del mismo modo la atención la virtual emboscada que tiende el Club Atlético General Paz Juniors a sus socios y vecinos; que después de años de consolidarse y prestigiarse como una institución social, cultural y deportiva beneficiosa para el barrio y para la comunidad toda; pase de un día para el otro a dar lugar y hasta auspiciar que en sus instalaciones se realicen actividades nocturnas (...) en el contorno de un barrio o sector residencial que en nada se beneficia ni con la actividad ni con el horario establecido...".

Teniendo por cierto que los espectáculos públicos musicales, bailables, recitales, musicales no bailables y bailes populares objeto de la acción de amparo deducida se realizan y que las consecuencias disvaliosas que los amparistas les atribuyen se verifican, todo lo cual surge de la adecuada relación existente entre la prueba rendida, mensurada a la luz de las reglas de la sana crítica racional y acudiendo a las reglas de la experiencia como medio o camino adecuado para señalar qué es lo común, habitual, constante, ordinario y de diario en los acontecimientos o fenómenos denunciados15 cabe dar razón al recurrente. La obviedad y notoriedad del daño debe hacer pensar a los jueces que la problemática de la prueba para la admisión del mismo debe resultar de medios indirectos pues en la mayoría de los casos lo contrario resultará tedioso, lento y perjudicial para el proceso judicial; se requiere en el punto que prive el sentido común de los Magistrados, que como hombres de la comunidad saben de estas cuestiones por las experiencias cotidianas propias y de sus grupos familiares16.

La ausencia de prueba pericial, dice la doctrina en comentario al art. 2618 del Código Civil17, no impone per se el rechazo de la acción y trae a colación una sentencia que "...decidió la pretensión del cese de las molestias que tenían origen en la actividad que se desarrollaba en un club social (música de los bailes, juegos de pelota a paleta, la actividad de la hinchada) morigeró la relevancia de la prueba pericial con este alcance: 'Si bien en principio la determinación de los ruidos molestos debe hacerse de modo objetivo, cuando el ruido se convierte en una materia de conocimiento público no puede ignorarse la trascendencia probatoria de la prueba testimonial'".

Cabe aclarar en esta línea que si bien muchos de estos hechos cuando se presentan aislada e individualmente habilitan para su revisión jurisdiccional la vía expresamente prevista por el art. 2618 del Código Civil, su reiteración simultánea en numerosas viviendas ante cada espectáculo que se realiza, compartiendo una causa común cual es la celebración de los mentados espectáculos, permiten caracterizarlos como generadores de daño ambiental, y habilitan la vía del amparo contemplado en el art. 30 de la Ley General de Ambiente (n° 25.675).

En efecto, no existe un perjuicio exclusivamente individual, sino que aquel es compartido por todo un grupo social, no obstante que pueda haber afectados particulares, quienes han sufrido y/o sufren un daño directo en sus personas o patrimonios. Se trata de una situación que, partiendo de derechos individuales, tiene connotaciones de universalidad, bajo el fundamento de que pese a que pueden diferenciarse en cada uno de sus titulares, reconocen una causa común.

El conflicto de las relaciones de vecindad se sitúa en la esfera privada del sujeto, y sigue una regla de solución basada en la reciprocidad, resumida en la reiterada frase acuñada popularmente de que el derecho de cada uno termina donde empieza el derecho de los demás; en cambio, dice Lorenzetti, el conflicto entre el bien ambiental y la propiedad, se sitúa en la esfera social, donde tiene primacía el bien social sobre el individual, de allí que cuando el ejercicio del derecho de propiedad lleva a la lesión de bienes ambientales, deba protegerse a este último y limitarse al primero18.

Así expuesto el tema surge la razón que asiste al recurrente en cuanto a que la pretensión de enmarcar la cuestión con estrictez en el art. 2618 del Código Civil dejando de lado el derecho constitucional amparado en el art. 41 de la Constitución Nacional, no se condice con la realidad, viola el principio de congruencia y deja sin motivación al acto sentencial al incurrir en fundamentación aparente (art. 383, inc. 1, C.P.C. y C.), y por lo tanto, procede hacer lugar al recurso de casación articulado, revocar la sentencia de cámara y ordenar al club y a la Municipalidad el cese de los espectáculos generadores de daño ambiental.
1   2   3   4

similar:

Competencia originaria iconCompetencia competencia Originaria de la Corte Suprema de Justicia

Competencia originaria iconFormulan denuncia penal– competencia originaria

Competencia originaria iconEl secreto de la acumulación originaria

Competencia originaria iconInterpongo accion originaria de inconstitucionalidad

Competencia originaria iconAcusacion ~ codigo de justicia militar ~ competencia ~ competencia...

Competencia originaria iconLibre competencia en los mercados improcedencia de sanciones / abuso...

Competencia originaria iconEducación intracultural / descolonización / educación comunitaria...

Competencia originaria iconLa competencia de los árbitros para resolver cuestionamientos relacionados...

Competencia originaria iconUsos del suelo competencia. Reglamentación / uso de las vias competencia....

Competencia originaria iconCompetencia De conformidad con el artículo 241-10 de la Constitución,...






© 2015
contactos
ley.exam-10.com