Santiago, treinta de noviembre de dos mil siete






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III.- Delitos calificados en la acusación de secuestro, cometidos en las localidades de Futrono y Llifén, en las personas de Luis Ferrada, Rosendo Rebolledo, Ricardo Ruiz y Manuel Sepúlveda.
3º) Que, a fin de acreditar los delitos señalados en el epígrafe, se han reunido en el proceso los siguientes elementos de prueba:


  1. “Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación” que expresa:


“Luis Ferrada, de 22 años de edad, era casado y tenía cuatro hijos. Trabajaba en el Complejo Maderero y Forestal Panguipulli, como obrero agrícola. No tenía militancia política. Fue detenido el día 9 de octubre de 1973 por Carabineros de Futrono, que lo entregaron a una caravana militar compuesta por efectivos de los Regimientos Cazadores y Maturana, que lo trasladaron al sector de los Baños de Chihuio, junto a otras 16 personas. Allí fue ejecutado y sepultado clandestinamente junto a sus compañeros. A fines del año 1978, los cuerpos fueron desenterrados por personal de civil y hechos desaparecer”. (Página 142).
”Rosendo Rebolledo, de 40 años de edad, era casado y tenía ocho hijos. Trabajaba en el Complejo Maderero y Forestal Panguipulli, como obrero maderero. Era dirigente del Sindicato Campesino “Esperanza del Obrero”.No tenía militancia política. Se presentó voluntariamente en el Reten de Llifén el día 7 de octubre de 1973, donde quedó detenido. El día 8 fue trasladado al Retén de Futrono y el día 9 fue entregado a una caravana militar proveniente de Valdivia y compuesta por efectivos de los Regimientos Cazadores y Maturana. Lo llevaron al sector de los Baños de Chihuío con otras 16 personas. Fue ejecutado y sepultado clandestinamente en ese lugar junto con sus compañeros. A fines del año 1978, personal de civil desenterró los cuerpos y los hizo desaparecer”. (Página 335).
”Ricardo Ruiz, de 24 años de edad, era casado y tenía dos hijos. Trabajaba en el Complejo Maderero y Forestal Panguipulli, donde se desempeñaba como Jefe de Fábrica. Era militante del Partido Socialista. Detenido el día 7 de octubre de 1973 en la localidad de Arquilhue por Carabineros de Llifén y trasladado a Futrono el día 8 de octubre. El 9 de octubre fue entregado a una caravana militar proveniente de Valdivia, integrada por efectivos de los Regimientos Cazadores y Maturana. Fue trasladado al sector de los Baños de Chihuío con otras 16 personas, donde le dieron muerte y lo enterraron clandestinamente con sus compañeros. A fines del año 1978, personal de civil desenterró los cuerpos y los hizo desaparecer” (Página 366).
”Manuel Sepúlveda, de 28 años de edad, era casado, trabajaba en el Complejo Maderero y Forestal Panguipulli, como obrero maderero. No tenía militancia política conocida. Fue detenido el día 7 de octubre de 1973, por Carabineros de Llifén, que lo entregaron el día 9 de octubre a una caravana militar proveniente de Valdivia, integrada por efectivos de los Regimientos Cazadores y Maturana. Fue trasladado por los militares al sector de los Baños de Chihuío con otras 16 personas. Allí le dieron muerte y lo sepultaron clandestinamente junto a sus compañeros. A fines del año 1978, personal de civil desenterró los cuerpos y los hizo desaparecer”. (Pàgina 390).

b) Fotocopia del libro “Chile. Recuerdos de la Guerra. Valdivia, Neltume, Chihuío, Liquiñe”, Capítulo Tercero”Chihuío” en que se expresa:
Dentro de la comuna de Futrono y a 70 kms. del pueblo con ese nombre se encuentra Chihuio…el camino desciende hacia una gran bahía…Luego de bordear escarpados cerros el camino desemboca en la bahía junto al puerto de Llifén…al seguir ascendiendo ...se va estrechando hasta llegar a la sede del fundo Arquilhue. Tras cruzar el río Blanco y el río Curriñe, se encuentra el caserío de Curriñe…donde en 1973 funcionaba la administración y pulpería del Complejo…Chabranco es el último caserío antes de llegar a las Termas de Chihuío…En 1973 en este caserío estaba la sede del Sindicato “Esperanza del Obrero”,al que pertenecían los trabajadores del Complejo. Desde Chabranco, internándose unos 16 kms. en medio de bosques en dirección hacia la cordillera se encuentra Chihuío en 1973 sólo existía la casa patronal del fundo. Pertenecía a la familia González Torres. En todo este sector, el día 13 de septiembre se inician numerosas detenciones de campesinos llevadas a cabo por carabineros. Daniel Méndez Méndez es uno de los primeros en ser detenido. Otros campesinos son citados a declarar: Rosendo Rebolledo Méndez. Avanza septiembre y las detenciones continúan. La tercera semana de ese mes es detenido Manuel Sepúlveda Rebolledo. Los tres mencionados son interrogados, torturados y al cabo de tres días son liberados. En esos interrogatorios se insiste en preguntar por las armas, que supuestamente estaban en poder de los campesinos. El 7 de octubre de 1973 los carabineros inician nuevas detenciones. En esta oportunidad son aprehendidos Juan González Delgado, nuevamente Rosendo Rebolledo Méndez, Narciso García Cancino y Ricardo Ruiz Rodríguez. Esta vez los trabajadores son entregados a la patrulla militar. Desde el Regimiento de Caballería Nº 2 Cazadores de Valdivia el 9 de octubre sale un convoy con rumbo a Futrono a cargo del capitán Luis Osorio se dispone a viajar hacia Llifén pasan por el Retén, donde los carabineros le hacen entrega de los prisioneros que tenían. También en Futrono, en un almacén, es detenido por la patrulla militar Luis Arnoldo Ferrada Sandoval. Una vez en Llifén, el convoy se dirige nuevamente al Retén; allí le son entregados otro número de prisioneros, entre ellos…Ricardo Ruiz Rodríguez, Narciso García Cancino, Juan González Delgado, Rosendo Rebolledo Méndez y Rosamel Cortés…el convoy recoge a los detenidos y continúa su recorrido hasta llegar a Curriñe. Luego de hacer disparos al aire, proceden a reunir a todos los hombres del lugar, los ponen en fila con las manos arriba. La patrulla militar llegó al lugar con una lista de personas, las que son apresadas y conducidas al primer piso del edificio se instaló una especie de tribunal, compuesto por los oficiales a cargo de la caravana. Allí fueron interrogados y golpeados los campesinos que venían señalados en la lista: Carlos Salinas Flores, Orlando Barriga Soto, Pedro Pedreros Ferreira y Manuel Sepúlveda Rebolledo. Mientras se realiza ese operativo en Curriñe, una patrulla militar sale con destino al aserradero de Folico, en busca de Eliecer Freire Caamaño y Daniel Méndez Méndez, quienes figuraban en la lista los campesinos son llevados a los camiones del convoy que se dirige a Chabranco son apresados otros cuatro campesinos Neftalí Durán, Carlos Acuña, Rubén Vargas y Sebastián Mora con su hijo Fernando Mora Gutiérrez. Finalmente, la caravana se dirige a la casa patronal de Chihuío donde los 17 campesinos son ejecutados y posteriormente sus cuerpos ocultados.
c)Declaraciones de Gabriel Valdés Subercaseaux de fojas 42 relativas a los sucesos de Chihuio, de la comuna de Futrono, provincia de Valdivia en que se descubrió, en 1990, un cementerio que había sido vaciado tiempo atrás, dejando restos humanos, ropas y hueso. La versión que le han dado los familiares es la siguiente: En Chihuio existía actividad maderera, a cargo de un señor González; antes del golpe militar sus trabajadores habían formado un Sindicato y, después del “golpe”, González mandó a un hijo a Valdivia acusando a los miembros del sindicato de ser “agitadores”; desde Valdivia partió un destacamento del Regimiento de Caballería que fue tomando presos a los campesinos que estaban en sus casas en el camino que conduce a Chihuio desde Llifén: fueron subidos a camiones y llevados a un determinado lugar diecisiete campesinos que eran los sindicalizados; se dice que los 17 campesinos fueron asesinados con “corvos” por los soldados. Añade que un senador designado (Sinclair) fue el comandante del Regimiento Cazadores de Valdivia y le preguntó por el cementerio de Chiuhio y aquel le contó que estando de comandante de la IV División del Ejercito recibió una instrucción telefónica de Santiago para que enviara camiones a Lanco para una “operación reservada” y que no supo en que consistió.
d) Declaración de Sergio Fernando Coronado Jaramillo de fojas 82 en cuanto a que entre 1980 y 1981 desarrolló actividades relativas a Instructor de Montaña en el sector de Chihuio y los lugareños le contaron lo ocurrido en esa localidad entre 1973 y 1979 sobre los movimientos de los militares.

e) Atestados de Pompeyo Bosco González Torres, de fojas 89 (fojas 1059) y fojas 1240, relativos a que en octubre de 1973 su hermano Américo fue llamado por un militar que integraba una caravana de siete vehículos militares y le ordenaron que los orientara hacia Chihuío. Su hermano los guió y al día siguiente le contó que llegaron, al oscurecer, a Curriñe, caserío del Fundo Maihue, los militares sacaron a la gente de sus casas y los hicieron formar; el oficial sacó una lista y comenzó a nombrar, al que le tocaba debía dar un paso adelante, luego les dieron de culatazos y los echaron a todos a un camión; se hizo lo mismo en Chabranco, subieron gente a los camiones y siguieron a Chihuío; los prisioneros según su hermano eran 18 y fueron amarrados con alambres. Al día siguiente unos 10 militares fusilaron a los prisioneros. Américo también le contó que en 1978 llegaron 2 civiles preguntando donde estaban los cadáveres y tuvo que indicarles el lugar.

f) Dichos de Bertha Gabriela González Torres de fojas 91(fojas1061) y 527, en cuanto a que en octubre de 1973 llegaron a Futrono camiones militares y le preguntaron por su hermano Américo, porque lo necesitaban como guía para llegar al lugar. Al día siguiente aquel le dijo que habían tomado varios prisioneros, amarrados de las manos. Luego, Nolberto Corona le contó que los prisioneros no habían vuelto, o sea, no habían salido del Fundo; mas tarde se supo que los habían muerto.

g) Declaraciones de Eugenio Américo González Torres de fojas 92 (1062) y de fojas 167 (1271)relativas a que en octubre de 1973 un militar, por ser dueño del Fundo Chihuio, le obligó a acompañarlo; fueron hasta Curriñe, reunieron a la gente y leyeron nombres y la persona que contestaba era separada; luego continuó la marcha hacia Chabranco y nuevamente leyeron una lista y quedaron algunos separados; se continuó hacia Chihuio y vio que la casa estaba ocupaba por militares; se dio cuenta que los detenidos eran entre 15 y 18 personas. Un oficial dijo que necesitaba una pieza para calabozo y él le indicó el gallinero, que era cerrado y tenía techo. Le parece que los militares eran entre 90 a 100 personas. Al día siguiente lo subieron al primer vehículo y no supo que pasó con los demás, sólo al otro día habló con Nolberto Corona y supo que los camiones habían bajado vacíos, sin prisioneros. Aquel suponía que habían sido ejecutados. Concluye que cuando se supo de los cadáveres encontrados en Lonquén, en Chihuio un cuidador le contó que un grupo de personas habían excavado cerca de la casa y habían sacado todo lo que estaba enterrado.

h) Atestado de Aidé Cleofe Lobos Martínez de fojas 93 vta. (1063 vta.), 529 y 1249, quien expresa ser cónyuge de Américo González y al casarse se radicó en Chihuio: supo que en ese lugar habían sido ejecutadas personas de los alrededores siendo enterradas allí mismo.

i) Acta de inspección ocular practicada por el tribunal, el 27 de junio de 1990, a las Termas de Chihuio (fojas 95 y 1067); se expone que preguntado el administrador, Segundo Flores Becerra, sobre las fosas que habrían contenido cadáveres señala un lugar distante unos 600 metros de la casa patronal y allí se observa una fosa de unos 3,5 metros de largo, por 1,5 de profundidad y 1,5 metros de ancho; a unos dos metros existe otra fosa y a unos 8 metros, una tercera. Interrogado Orlando Héctor Gárnica Hurtado señala que a unos 5 metros de la tercera fosa vio los cadáveres, todos desnudos, con heridas.

j) Dichos de Orlando Héctor Gárnica Hurtado de fojas 170 (1382) y 1064 vta. en cuanto a que, en octubre de 1973, tenía 16 años y trabajaba en laboreo de maderas en Chabranco. El 9 de ese mes caminó hacia las Termas de Chihuio a ver a sus hermanos y, al regresar, fue detenido por una patrulla militar y lo obligaron a registrar casas, una de sus hermanos y otra del dueño del Fundo. A las 19,00 horas, lo llevaron a las Termas de Chihuio, en que había militares en unos 7 vehículos. Desde la terraza de la casa patronal vio que en la baranda del lado norte había 18 personas detenidas, todas conocidas, entre ellas Rosendo Rebolledo, Sepúlveda y Luis Ferrada. Esa noche lo mantuvieron en la terraza, detenido, y al día siguiente lo dejaron libre pero le prohibieron volver a su trabajo en Chabranco. Días después pasó por Chihuío y a unos 600 metros de las Termas, debajo de unas piedras y palos, encontró un grupo de muertos, desnudos, acostados, boca abajo y boca arriba, comprobó que eran 18 cadáveres que correspondían, exactamente, a las personas detenidas que había visto desde la terraza de la casa patronal. Estaban alineados al lado oeste de la fosa Nº 3 -que observó el tribunal -y con la ropa en sentido contrario, hacia el cerro. Le impresionó dos grandes charcos de sangre al lado sur de los cadáveres y de las ropas; se apreciaba que las personas no habían sido muertas a bala sino que “degolladas y cortadas con cuchillos”. Dos días después, al pasar por el puente sobre el río Chin Chin, notó que las huellas del camión militar, en vez de seguir el camino, se desviaban a la derecha, siguió las huellas de los neumáticos y éstas le llevaron, precisamente, al mismo lugar donde antes había visto los cadáveres. Pero ya no estaban, como tampoco las ropas, había tierra removida en tres lugares bien determinados. En la fosa tres se atrevió a escarbar un poco la tierra y después de una pieza de ropa, apareció la mano y el brazo de un ser humano; con ello no le cupo la menor duda que los muertos ahora habían sido enterrados. Llegado a la casa de sus parientes, todas las personas del sector ya sabían de las muertes y sepultación de las personas que él había visto.
k)Testimonio de Miriam Kanter de fojas 177 (1495), quien expresa que desde 1962 estaba establecida en Futrono, en el Supermercado “San Jorge” y, en octubre de 1973, mientras había clientes suyos comprando, llegaron militares y subieron a un camión a culatazos, a Arnoldo Ferrada, Tito Asenjo, Auner Rothen, Enrique Román y a otros, del Asentamiento Los Guindos. En otra fecha, vio varios camiones militares en el pueblo que siguieron hacia la cordillera y la gente comentó que esos vehículos llevaban personas a Chihuío y que allí los habían muerto; los militares estuvieron en el lugar como un mes, instalados en una escuela de monjas. Concluye que las personas muertas en Chihuío no eran políticos, ni guerrilleros ni extremistas, sólo gente de trabajo, afiliados al Sindicato para conservar su trabajo. Ella conoció bien a Daniel Méndez, Orlando Barriga, Pedro Pedreros, Arnoldo Ferrada, Rosamel Cortés, Carlos Salinas, Eliecer Ferreira, Fernando Mora y su padre Sebastián Mora, Ricardo Ruiz, Narciso García, Carlos Acuña, Manuel Sepúlveda, Neftalí Durán, Rubén Vargas, Juan González y Andrés Silva, todos clientes suyos.
l)Dichos de Juan Gárnica Vergara de fojas 188 (1524) relativos a que unos 20 ó 30 días después del “golpe”, en 1973, una tarde escuchó disparos y en su casa las hermanas le contaron que los militares habían dejado dicho que se presentara al sector de los Baños de Chihuío; allí vio un grupo de unos 200 militares, instalados en carpas y unos 4 ó 5 camiones; un sargento le preguntó de cual partido político era, si tenía armas y si había visto pasar gente hacia Argentina, lo mismo le preguntó un teniente que salió de la casa patronal y le pidió le sirviera de guía al hito limítrofe, así lo hizo en varias oportunidades.
Ll) Versión de Hilda del Carmen Cifuentes Candia de fojas 216 (1628 vta.), quien vivía en Chabranco con su marido, Rubén Vargas, quien el 9 de octubre de 1973 fue detenido con otras personas, siendo subidos a camiones militares y transportados a Chihuío. En los días siguientes fue con otras personas a buscar a los parientes sin encontrarlos. Los comentarios eran que su marido y los demás detenidos fueron muertos y enterrados en Chihuío. m)Deposición de Moisés Benjamín Morales Reyes de fojas 223 quien fue destinado al Retén de Carabineros de Llifén y recuerda una caravana de camiones militares que recorría el lugar; a veces preguntaban en el Retén por el paradero de algunas personas y les indicaban los domicilios. En octubre de 1973 mientras hacía guardia varias personas le preguntaron por familiares que habían sido detenidos por militares sin regresar sus hogares. El conocía a los desaparecidos, entre ellos Méndez, García,
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