Santiago, treinta de noviembre de dos mil siete






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de Curriñe, presidente del sindicato de obreros agrícolas. Un oficial dijo que necesitaba una pieza para calabozo y él le indicó el gallinero, que era cerrado y tenía techo. Le parece que los militares eran entre 90 a 100 personas. Al día siguiente lo subieron al primer vehículo y no supo que pasó con los demás, sólo al otro día habló con Nolberto Corona quien contó que los camiones habían bajado vacíos, sin prisioneros. Corona suponía que habían sido ejecutados. Concluye que cuando se supo de los cadáveres encontrados en Lonquén, en Chihuio un cuidador le contó que un grupo de personas habían excavado cerca de la casa y habían sacado todo lo que estaba enterrado.
h) Dichos de Aidé Cleofe Lobos Martínez, de fojas 93 vta., fojas 1063 vta., 529 y 1249, quien expresa ser cónyuge de Américo González y al casarse se radicó en Chihuío durante 7 años; supo que en ese lugar habían sido ejecutadas personas de los alrededores, siendo enterradas allí mismo. Añade a fojas 476, que los militares buscaron a su esposo para que les sirviera de guía para llegar a Chihuío y por ello presenció cómo iban deteniendo gente, a la que subían a los camiones que, al día siguiente, volvieron vacíos.
i) Acta de inspección ocular del tribunal, de 27 de junio de 1990, a las Termas de Chihuio (fojas 95 y fojas 106); se consigna que, preguntado el administrador, Segundo Flores Becerra, sobre las fosas en que se habrían mantenido cadáveres señala un lugar distante unos 600 metros de la casa patronal y allí se advierte una fosa de unos 3,5 metros de largo, por 1,5 de profundidad y 1,5 metros de ancho; a unos dos metros existe otra fosa y a unos 8 metros, una tercera. Interrogado Orlando Héctor Gárnica Hurtado señala que a unos 5 metros de la tercera fosa vio los cadáveres, todos desnudos, con heridas.
j) Dichos de Orlando Héctor Gárnica Hurtado de fojas 170 (1382) y 1064 vta. Quien refiere que en el mes de octubre de 1973, tenía 16 años y trabajaba en laboreo de maderas en Chabranco. Que el 9 de ese mes caminó hacia las Termas de Chihuio a ver a sus hermanos; al regresar fue detenido por una patrulla militar y lo obligaron a registrar casas, una de sus hermanos y otra del dueño del Fundo. A las 19,00 horas, lo llevaron a las Termas de Chihuío, en que había militares en unos 7 vehículos. Desde la terraza de la casa patronal vio que en la baranda del lado norte había 18 personas detenidas, todas conocidas: Rosendo Rebolledo, Carlos Acuña Inostroza, Rubén Durán, Sebastián Mora, su hijo Fernando, Rubén Vargas, Rosamel Cortés, Daniel Méndez, Orlando Barriga, Carlos Salinas, otros de apellidos Sepúlveda y Freire, Juan González, Narciso García y Luis Ferrada Sandoval. Esa noche lo mantuvieron en la terraza, detenido, y al día siguiente lo dejaron libre pero le prohibieron volver a su trabajo en Chabranco. Días después pasó por Chihuio y a unos 600 metros de las Termas, debajo de unas piedras y palos, encontró un grupo de muertos, desnudos, acostados, boca abajo y boca arriba, comprobó que eran 18 cadáveres que correspondían, exactamente, a las personas detenidas que había visto desde la terraza de la casa patronal. Estaban alineados al lado oeste de la fosa Nº 3 que observó el tribunal y con la ropa en sentido contrario, hacia el cerro. Le impresionó dos grandes charcos de sangre al lado sur de los cadáveres y de las ropas; se apreciaba que las personas no habían sido muertas a bala sino que degolladas y cortadas con cuchillos. Recuerda que Daniel Méndez, que era gordo, tenía un corte profundo en el estómago que lo atravesaba de lado a lado; tenía “las tripas afuera”. Dos días después, al pasar por el puente sobre el río Chin Chin, notó que las huellas del camión militar, en vez de seguir el camino, se desviaban a la derecha, siguió las huellas de los neumáticos y éstas le llevaron, precisamente, al mismo lugar donde antes había visto los cadáveres, pero ya no estaban, como tampoco las ropas; había tierra removida en tres lugares bien determinados. En la tercera fosa se atrevió a escarbar un poco la tierra y, después de una pieza de ropa, apareció la mano y el brazo de un ser humano; con ello no le cupo la menor duda que los muertos ahora habían sido enterrados. Llegado a la casa de sus parientes, todas las personas del sector ya sabían de la muerte y sepultación de las personas que él había visto.
k) Declaración de Miriam Kanter, de fojas 177, (fojas 1495), quien expresa que desde 1962 estaba establecida en Futrono, en el Supermercado “San Jorge” y, en octubre de 1973,mientras había clientes suyos comprando, llegaron militares y subieron a un camión, a culatazos, a Arnoldo Ferrada, Tito Asenjo, Auner Rothen, Enrique Román y otros, del Asentamiento Los Guindos. En otra fecha vio varios camiones militares en el pueblo que siguieron hacia la cordillera y la gente comentó que esos vehículos llevaban personas a Chihuio y que los habían muerto allí; los militares estuvieron en el lugar como un mes, instalados en una escuela de monjas. Concluye que las personas muertas en Chihuío no eran políticos, ni guerrilleros ni extremistas, sólo gente de trabajo, afiliados al sindicato para conservar su trabajo. Ella conoció bien a Daniel Méndez, Orlando Barriga, Pedro Pedreros, Arnoldo Ferrada, Rosamel Cortés, Carlos Salinas, Eliecer Ferreira, Fernando Mora y su padre Sebastián Mora, Ricardo Ruiz, Narciso García, Carlos Acuña, Manuel Sepúlveda, Neftalí Durán, Rubén Vargas, Juan González y Andrés Silva, todos clientes suyos, recuerda que Ferrada y Pedreros eran “dicharacheros” y Vargas,” serio”.
l) Atestación de Rosa Barrientos Torres de fojas 207, (fojas 1615), relativa a haber vivido con su marido, Daniel Méndez Méndez, en Curriñe, aquel era tractorista; al ser elegido el Presidente Allende se instaló el Complejo Maderero de Panguipulli y ahí le dieron piezas en la Administración; su marido estaba asociado al Sindicato porque era una obligación hacerlo. El 9 de octubre de 1973 vio llegar a su casa cuatro camiones con unos 80 militares, se bajaron corriendo, disparando al aire; sacaron manos arriba a todos los hombres que estaban trabajando y los colocaron contra una pared a punta de culatazos. Dos militares le preguntaron por su marido, quien estaba trabajando en Folico, fueron hasta allí y lo trajeron junto con “un niño llamado Freire”; les preguntaban por las armas, uno dijo que no tenían y y el jefe amenazó “¿que no tienen armas?, les vamos a ir a dar un paseo para arriba”.A su marido, junto con los demás, lo subieron a los camiones y se fueron en dirección a Chihuio y no lo volvió a ver nunca más. Junto con aquel vio que los militares se llevaron a Rosamel Cortés, Carlos Acuña, Carlos Salinas, Manuel Sepúlveda, Rosendo Rebolledo, Orlando Barriga, Juan González, Sebastián Mora y su hijo, Freire, Rubén Vargas, un joven Durán y Segundo Pedreros. Preguntó por su marido en Valdivia, Río Bueno y La Unión. Al mes llegó a su casa un joven, Majuico Vidal, quien le contó que todos los detenidos habían sido muertos por los militares en “Los Baños” y ahí mismo los habían enterrado y que Nolberto Corona le contó que estas personas habían estado en una pieza donde los torturaron, sacándoles las uñas y a las 5 de la madrugada el mismo Nolberto ayudó a sacarlos a la pampa donde terminaron de matarlos y en una carreta de bueyes los llevaron hasta el lugar en que los enterraron. Mas tarde, con otras afectadas, les dijeron que debían ir a la Fiscalía Militar de Valdivia, donde una señorita les entregó certificados de defunción y les dijo que tenían que ir al Seguro para una pensión de viudez; reconoce, en la fotografía que se le exhibe, a Raquel Contreras Manríquez, como la persona que las atendió.
ll) Versión de Hilda del Carmen Cifuentes Candia, de fojas 216, quien relata haber estado casada con Rubén Vargas, que vivían en Chabranco y el 9 de octubre de 1973, llegó un militar diciendo que lo necesitaban, luego supo que, con otras personas, había sido subido a unos camiones militares y transportado a Chihuío. Al día siguiente bajaron los camiones y preguntó por él y le dijeron que vendría posteriormente pero ello no ocurrió. Fue con otros familiares de detenidos a Valdivia y en la IV) División del Ejército una asistente social le dijo que su marido”había muerto instantáneamente”, pero ignora dónde están sus restos. Por comentarios supo que su marido y los demás detenidos fueron muertos y enterrados en Chihuío.
m) Declaración de Moisés Benjamín Morales Reyes de fojas 22 quien fue destinado al Retén de Carabineros de Llifén y recuerda una caravana de camiones militares que recorría el lugar; a veces preguntaban en el Retén por el paradero de algunas personas y les indicaban los domicilios. En octubre de 1973 mientras hacía guardia varias personas le preguntaron por familiares que habían sido detenidos por militares sin regresar sus hogares. El conocía a los desaparecidos, entre ellos a Méndez, García, Ruiz y Pedreros.
n) Declaración de Juan Pérez Valdivia, de fojas 1637 en cuanto a que, en septiembre de 1973, se desempeñaba en el Retén de Carabineros de Futrono y recuerda haber visto pasar camiones militares “hacia arriba”.Por comentarios supo que habían detenido algunas personas. Añade a fojas 626 que ese Retén estaba a cargo del sargento 1°Luis Osses Chavarría.
ñ) Declaración de Diego Wilfredo Troncoso Gallardo de fojas 226(fojas1645) en cuanto a que en 1972 fue destinado como carabinero al Retén de Llifén. Para “el pronunciamiento” el jefe era Dagoberto Cereceda; y ese mismo día y los siguientes aparecieron camiones con militares. La gente llegaba a preguntar por personas que habían sido detenidas por los militares y no habían regresado a sus casas, se les respondía que no estaban en el Retén y que fueran a Futrono; recuerda que preguntaron por Narciso García, un jefe de predio en Arquilhue.
o) Atestado de Haydeé Molina Verdugo, de fojas 228, relativa a haber sido funcionaria del Servicio de Registro Civil e Identificación en Valdivia y que en 1973 era jefe provincial y el comandante Guerra le exigió que enviara un funcionario a dar pases de sepultación, exigió un documento oficial, orden de la Fiscalía Militar y dos testigos y practicó varias inscripciones de defunción en que el comandante Guerra no quiso tomar la responsabilidad de requerirlas. La verdad, añade, es que en ese tiempo”la vida y dignidad humana no valían nada”. Explica que el lugar de la defunción no importaba pues había una orden judicial que la ordenaba. Respecto de los testigos le parece que uno era teniente de Ejército, el que comentó que “se estaba metiendo en un lío”, pero que tenía “que cumplir órdenes superiores”.
p) Informe Policial N° 883 de la Prefectura de Investigaciones de Valdivia, enrolado de fojas 251 a 282, en que se explica, en base a las declaraciones policiales obtenidas, que el 08 de octubre de 1973 un convoy militar procedente de Valdivia perteneciente en su mayoría al Escuadrón Plana Mayor del Regimiento Cazadores, además de integrantes del Regimiento Maturana de Valdivia, arribó a la localidad de Futrono, alojándose en una escuela de monjas; se les unió personal de un Regimiento de Temuco, además de un helicóptero militar. Al día siguiente, 09 de octubre, continuó el convoy hacia Llifén y al sector de Chabranco y Lago Maihue, procediendo a la detención de varias personas, algunas de las cuales pasaron a retirar desde los Retenes de Carabineros de Futrono y Llifén, ya que habían sido previamente detenidas por Carabineros y otras eran ubicadas por información dada por algunos civiles de la misma zona, tales como Américo González, Bruno Obando y un reservista Chocano. El mismo día el convoy trasladó a todos los detenidos al complejo turístico llamado Termas de Chihuío, lugar en que en horas de la noche fueron ejecutados, en medio de un pequeño bosque, distante unos 500 metros de las Termas, quedando los cuerpos abandonados en el lugar. En días posteriores, se envió una patrulla desde el Regimiento Cazadores, con la finalidad de enterrar los cuerpos, lo que hicieron en el mismo lugar donde habían sido dejados por sus ejecutores; a cargo del convoy militar iba el capitán Luis Osorio Gardasanich, junto a otros oficiales, suboficiales y conscriptos, con un total aproximado de unos 90 efectivos. En 1978 llegó hasta el lugar personal vestido de civil, movilizado en vehículos particulares, el que, en horas de la noche, procedió a exhumar los restos de las tres fosas de Chihuio, trasladándolos a un lugar desconocido. Se agregan declaraciones de las siguientes personas:

1)Luis Rosamel Sandoval Arteaga (270) quien integraba el Escuadrón Plana Mayor del Regimiento Cazadores de Valdivia; supo por comentarios de conscriptos que estuvieron en Chihuio que se mataron varias personas, ejecutadas por los militares y algunos tuvieron que acarrear cadáveres para enterrarlos; menciona a los conscriptos Azócar, Raúl Reyes, Bernardo Alarcón y Hernán Tejeda; estaban a cargo del lugar el capitán Luis Osorio, el teniente Luis Rodríguez, y los suboficiales Luis Soriano, el “Chino”Paredes y el ”Chueco” González. Agrega, a fojas 2065, que el encargado del Escuadrón “Plana Mayor”era el capitán Luis Osorio, el cual siempre mencionaba que “estaban en guerra, que había que defender la Patria y estar alertas”.

2)Heriberto Omar Villegas Villanueva(272),quien integraba el Escuadrón Plana Mayor del Regimiento Cazadores de Valdivia y expone que en la mañana del 07 de octubre de 1973 se les ordenó preparar sus equipos de combate ya que se iban por varios días a la cordillera; el escuadrón completo, con 96 conscriptos, viajó en camiones y en unos jeeps “Toyota” los oficiales, estando a cargo del capitán Luis Osorio, el subteniente Marcos Rodríguez Olivares, el teniente Luis Rodríguez Rigo-Righi, el teniente Lautaro Ortega y el teniente Patricio Séller y otros suboficiales. En Futrono alojaron en un colegio de monjas; había militares del Regimiento de Montaña de Temuco y un helicóptero que era ocupado por el capitán Osorio, quien salió varias veces acompañado de Chocano. En Futrono vio que los carabineros de la Tenencia llevaron a 4 hombres detenidos que fueron interrogados por los oficiales; al día siguiente llegaron los carabineros con los mismos 4 sujetos, los ingresaron a los camiones y con ellos el declarante se fue conversando y le contaron que los carabineros los habían detenido hacía varios días, no habían comido y habían sido torturados, tanto por carabineros como por los militares. En la localidad de Llifén se detuvieron frente al Retén, del cual regresaron los oficiales con cuatro hombres más, que subieron a otros camiones. Añade que llegaron a los aserraderos de la empresa Fried en Arquilhue, se hizo allanamientos y se detuvo a unas personas cuyos nombres estaban en unas listas confeccionadas según la información proporcionada por Chocano y por uno de los hermanos González. Luego pasaron a Chabranco y Curriñe donde también detuvieron a otras personas. Al llegar al puente sobre el río Curriñe el camión en que viajaba sufrió un desperfecto mecánico y no pudo continuar, por lo cual le ordenaron quedarse custodiándolo y debieron trasladar a los detenidos a otros camiones que continuaron su marcha hacia las Termas de Chihuío. A las 10 horas de la mañana siguiente regresaron los camiones y advirtió que no estaban los prisioneros y algunos soldados le contaron que durante la noche en el sector de las Termas los habían fusilado, que el teniente Marcos Rodríguez Olivares había dado la orden, preguntando a los soldados quienes iban a ser voluntarios para una misión, sin indicarla; se ofrecieron unos 5 ó 6 voluntarios que eran de ideas de derecha, por lo que tuvieron que completar el grupo con personal de planta, o sea, con suboficiales; sacaron a los detenidos que estaban en una pieza dentro de la Hostería y los condujeron hasta la pampa, donde los ametrallaron, los hicieron correr y les dispararon por detrás con los fusiles SIG; además, le contaron que a algunos los degollaron con cuchillos “corvos”que usaban los suboficiales; uno de los que participó fue el soldado Guillermo Monsalves Oyarzún, quien tenía el uniforme manchado con sangre; también comentaron que esa noche los oficiales y personal de planta estuvieron comiendo y tomando con González, dueño de la Hostería; a los detenidos los torturaron esa noche los oficiales y personal de planta bajo los efectos del alcohol. También le dijeron que el sargento Francisco González tuvo un fuerte altercado con el teniente Marcos Rodríguez, por haber mandado matar a los prisioneros, diciéndole que tenían que ser juzgados por la Fiscalía Militar y no por él. De regreso en Valdivia uno de oficiales dio cuenta de lo sucedido al general Sinclair, quien al saber que los cuerpos habían quedado botados a la intemperie, se molestó mucho y ordenó a un oficial formar una patrulla para ir a enterrarlos; sabe que estuvo en esa patrulla el soldado Marcos Sandoval.

3) Inés del Pilar Garcés Mancilla (278) en cuanto relata haber estado casada con Dalicio del Carmen Monsalves Ibáñez, quien en 1973 hizo su servicio militar en el Regimiento Cazadores de Valdivia y le contó haber sido integrante del destacamento militar que fue a la zona de Futrono y Chihuio en octubre de 1973 y fue uno de los fusileros que, a cargo del teniente Rigo-Righi, mataron a los campesinos. A los detenidos les hicieron cavar sus tumbas, obligándolos a que se midieran para ver si cabían dentro. Concluye que otro de los fusileros sería el soldado Hermosilla.

4) Sergio Fernando Coronado Jaramillo (281) similar a la resumida en la letra d) precedente.

q) Parte N° 891 del Departamento V de Investigaciones, agregado de fojas 296 a 306, que contiene declaraciones de:
1) Max Arcadio Terán Riquelme (301), carabinero destinado en 1973 al Retén de Futrono al mando del sargento Luis Osses, junto a Juan Pérez Saldivia, Franklin Barahona y Vitalicio Rojas; y añade que las detenciones de un grupo de personas de Futrono las efectuaron los militares.
2) Vitalicio Rojas Villanueva (302), agregando que los militares los interrogatorios los efectuaban en el Retén en la oficina del Jefe Luis Osses y pertenecían al Regimiento Caupolicán de Valdivia.
3) Franklin Alejandro Barahona Roa (303),relativo a desempeñarse como carabinero en el Retén de Futrono; y de
4) Daniel Humberto Vidal Martínez (305), carabinero en el Retén de Llifén, cuyo jefe era Dagoberto Cereceda, quien expone que los detenidos recuperaban su libertad según lo determinado por éste último, en otros casos le consta que, por orden del jefe del Reten, eran entregados al personal del Regimiento Caupolicán de Valdivia. Recuerda que los efectivos militares acamparon en el Fundo Arquihue; con el tiempo, supo que hubo detenidos que fueron ejecutados en las Termas de Chihuio e inhumados ilegalmente.
r) Parte N° 1.120, del Departamento V de Investigaciones, agregado a fojas 308, que contiene declaración de Hernán Tejeda Hernández, relativa a haberse desempeñado en el Regimiento de Caballería Cazadores de Valdivia e integró una patrulla que se instaló en un internado en Futrono, al mando del teniente Lautaro Ortega, del teniente Rodríguez y del capitán Luis Osorio, quien andaba en helicópteros, en busca de lugareños, acompañado de un tal “Chocano”, campesino que conocía el sector. El campamento estuvo instalado unos 15 días, en la primera quincena de octubre de 1973; se detuvo a campesinos que fueron trasladados a la Hostería de las Termas de Chihuio. En una ocasión debió trasladar 4 ó 5 detenidos desde el Retén de Carabineros de Futrono hasta las Termas, eran unos 20 efectivos al mando de los cabos Francisco González y otro de apellido Soriano. En el trayecto tomaron otros detenidos que eran sacados desde sus casas, por los mismos cabos y soldados del grupo; a él le correspondió detener a un caballero de edad, otro detenido había hecho el servicio militar el año anterior; había un joven de sólo 17 años de edad; de Futrono pasaron a Llifén y llegaron con 13 prisioneros a las Termas, otro grupo de militares le recibió los detenidos; al día siguiente integró una patrulla, con el cabo Francisco González y otros 9, para salir a buscar a dos o tres personas que faltaban y regresaban como a las 15 horas cuando sintieron ráfagas de ametralladora, le consultó al cabo González y, jocosamente, éste le contestó que estaban “matando a los detenidos”;a unos 200 metros de la Hostería vio unos soldados ensangrentados que estaban tapando los cuerpos de los ejecutados con ramas y troncos. Volvieron a Valdivia y el teniente Ortega dio cuenta al Comandante del Regimiento, Santiago Sinclair, de las detenciones de los ejecutados y al enterarse que los cuerpos habían sido cubiertos con ramas y troncos, dispuso que saliera una patrulla con el fin de sepultar los cuerpos; se formó una patrulla de voluntarios en que participó el deponente y fue mandada por el teniente Ortega, el cabo González y los soldados Marcos Sandoval, Bernardo Alarcón, Polidoro Rojas, Monsalves y Azócar. Ubicaron los cuerpos a unos 200 metros de la Hostería y sepultaron 13 personas, se excavó dos fosas, una de unos 4 metros de largo por 60 ó 70 centímetros de ancho y un metro y medio de profundidad, allí quedaron 9 cuerpos y en la otra, cuatro, era un poco mas pequeña, del mismo ancho y profundidad. El declarante ratifica sus dichos a fojas 653.

rr) Documentos proporcionados por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, agregados de fojas 349 a 351, conteniendo antecedentes relativos, entre otros, a Carlos Maximiliano Acuña Inostroza, Barriga Soto, García Cancino, Méndez Méndez, Mora Gutiérrez, Mora Osses y Vargas Quezada.

s) Antecedentes remitidos por el Secretario Ejecutivo del Programa Continuación Ley N°19.123 de fojas 372 y 373,declaración de María Ignacia Cortés Cortés, sobre la situación de su marido Carlos Maximiliano Acuña Inostroza, fojas 420 y 427; dichos de Orlando Héctor Gárnica Hurtado), y de fojas 432 a 440 (testimonios de Pompeyo Bosco González Torres, Bertha González Torres y Eugenio González Torres):

t) Oficio N°233 del Gabinete del Director General de Carabineros de fojas 450 que señala que prestaron servicios en el Retén Futrono en septiembre y octubre de 1973 el Vice sargento 1º Osses Chavarría, Luis Eduardo, los cabos Pérez Saldivia, Juan y Rojas Villanueva, Vitalicio y los carabineros Aros Vargas, Albino Arturo y Terán Riquelme, Max Arcadio.

u)Parte N° 1508 del Departamento V de Investigaciones, agregado de fojas 454 a 479, en cuanto contiene declaraciones de:

1) Juan Antonio Arango Arraigada (461) quien asevera que para el pronunciamiento militar vivía en la casa patronal en Chihuío, con sus padres y hermanos; recuerda que llegaron allí patrullas militares y a él con sus hermanos los encerraron en la casa para que no vieran nada. Supo que se llevaron detenidos, los que fueron ejecutados. Reitera sus dichos a fojas 538 vta.

2) Heriberto Omar Villegas Villanueva (469), semejantes a las transcritas en el numeral 2) de la letra p) precedente.

v) Parte N°2.293 del citado Departamento de Investigaciones, enrolado de fojas 569 a 576, en cuanto contiene dichos de:
1) Juan Elías Aceitón Méndez (573), quien expresa que, en septiembre de 1973, tenía 15 años de edad, estudiaba en Valdivia pero visitaba sus padres que trabajaban en el Complejo Forestal y Maderero y en una ocasión vio a militares en caravana en el sector, en unos 20 vehículos, los que pidieron a su padre abrir la Administración y comenzaron a preguntar por las personas que aparecían en una lista que llevaba uno de ellos y a medida que llegaban los requeridos los iban recluyendo en la “pulpería” y los vio salir de allí en muy mal estado, a causa de golpes y torturas, siendo arrojados al interior de los camiones que partieron hacia Chihuío; recuerda a Barriga, Freire, Acuña y Cortés. La madre del declarante, Olivia Méndez, era hermana de Daniel Méndez y pidió una audiencia al general Bravo para saber su paradero y aquel le dijo que “los detenidos se habían enfrentado con los militares, por lo cual resultaron muertos...”.
2) Esteban Fried COP (576), quien relata que, con su hermano Andrés, compró el Fundo Maihue, en que había dos aserraderos y trabajaban unas cien personas; el predio fue expropiado en 1971.Supo que habían sido detenidos algunos que trabajaron para él, como Rubén Vargas, Méndez, Pedreros y Rebolledo.
w) Parte N° 255 de Investigaciones, de fojas 615,que contiene dichos de:
1) Mario Silva Navarro (616), quien relata que en octubre de 1073 se desempeñaba como sargento en el Regimiento Cazadores de Valdivia y recibieron la orden de determinado capitán de ejercito, el que indentifica, de formar un grupo para trasladarse al sector de Futrono, Chabranco y Chihuio; a cargo de las patrullas iban los tenientes Luis Rodríguez, Marcos Rodríguez y López Peláez con unos 80 soldados, en camionetas y camiones. Añade que en el camino a Chihuío se detuvo gente que fue trasladada a las piezas de la Hostería. En la mañana siguiente escuchó disparos a unos 1500 metros de distancia.
2) Guillermo Juan Michelsen Délano (618) quien expresa que siendo Capitán de Justicia fue designado por el comandante Héctor Bravo fiscal administrativo para instruir una investigación sobre los hechos de Chihuío y el personal militar, unas 40 personas, estuvieron contestes en que mientras avanzaban por terrenos montañosos fueron atacados con armas de fuego, por lo cual tomaron posiciones de combate y contestaron el fuego, constatando más tarde que fallecieron entre 15 y 20 personas.

3) Daricio del Carmen Monsalves Ibáñez(620),en cuanto asevera que en octubre de 1973 realizaba su servicio militar en el Regimiento Cazadores N°2,de Valdivia y en Futrono se reunieron unos 400 soldados, de su Regimiento y del Maturana y Telecomunicaciones. A cargo del de Cazadores estaba el capitán de Ejército que identifica, y lo seguían los tenientes Rodríguez Rigo-Righi y Marco Rodríguez Olivares. El capitán formó un grupo con unos 30 soldados y con este último teniente se trasladó a Chihuio, regresando a los dos días y los soldados contaron que se había detenido a unas personas, las que fueron ejecutadas. En 1978 se enteró que los cuerpos de esas personas fueron exhumados por una patrulla militar que se trasladó a ese sector.
4)Delfín del Carmen Arango Arriagada (621),quien expresa ser conocido como “Carmelo Arango” y que en septiembre de 1973 vivía con su familia en el Fundo Chihuio y recuerda que en octubre de ese año llegaron al predio unos militares quienes dijeron que por orden del dueño debían matar unas ovejas para hacer un asado. Luego de entregarles las ovejas les ordenaron que no salieran de los domicilios por ningún motivo y pasados unos minutos se escucharon disparos. Posteriormente, por comentarios, supo que los militares habían fusilado a los lugareños.
5)Tito Raúl Ampuero Muñoz(625) quien expresa que se desempeñaba como sargento 2° en el Regimiento Cazadores de Valdivia y participó en un operativo militar en octubre de 1973 bajo las órdenes del capitán de Ejército que identifica Por comentarios supo de las detenciones de Chihuío que finalizaron con la muerte de unas personas.
6) Moisés Benjamín Morales Reyes (626 bis),en cuanto relata que en septiembre de 1973 se desempeñaba en el Retén Llifén y fue trasladado a Riñinahue pero supo que se había fusilado a unos obreros campesinos de Arquilhue y Curriñe, a quienes conocía y eran muy tranquilos por lo que considera una aberración haberlos ejecutado pensando que eran extremistas.
x) Oficio Nº 1595/168, del Jefe del Estado Mayor General del Ejército, de fojas 671, en cuanto remite datos biográficos y fotografías de oficiales, entre ellos de una persona que identifica
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