Título del original inglés, Red dmgén






descargar 0.82 Mb.
títuloTítulo del original inglés, Red dmgén
página19/19
fecha de publicación24.02.2016
tamaño0.82 Mb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Contabilidad > Documentos
1   ...   11   12   13   14   15   16   17   18   19
Lecter
El médico interno miró su reloj.
Me necesita para algo más?
—No —-contestó Crawford—-. ¿Dónde está ¿ incinerador?
Molly no estaba en la sala de espera ni dentro de la sala de terapia intensiva cuando Crawford volvió a las cuatro horas para ¿ siguiente período de visitas.
Graham estaba despierto. Dibujó enseguida un signo de interrogación en ¿ bloc y debajo escribió:
«Cómo murió Dolarhyde?»
Crawford le contó. Grahamn permnaneció inmnóvil durante un minuto. Luego escribió:
288

«Cómo huyó?»
—Bien —respondió Crawford—. Volvamos a St. Louis. Dolarhyde debe de haber ido a buscar a Reba McClane. Entró al laboratorio mientras estábamos nosotros allí y debe de habernos visto. Sus huellas quedaron en una ventana abierta del cuarto de la caldera según me informaron ayer.
Graham garabateó nuevamente en ¿ papel.
«Y de quién era el cadáver?»
——Pensamos que era un sujeto llamado Arnold Lang; ha desaparecido. Encontraron su automóvil en Mernphis. Había sido robado. ide queda sólo un minuto antes de que me echen. Permíterne que te lo cuente en orden.
»Dolarhyde advirtió nuestra presencia allí. Se escabulló del laboratorio y se dirigió a una estación de servicio de Servco Supreme ubicada en Lindberg y la ruta 270. Arnold Lang trabajaba allí.
»Reba McClane nos contó que Dolarhyde tuvo una discusión con un empleado de una estación de servicio el sábado anterior. Suponernos que era Lang.
»Liquidó a Lang y llevó el cadáver a su casa. Entonces Lic en busca de Reba McClane. En ese momento estaba parada en la puerta de su casa besando a Ralph Mandy. Le descerrajó un tiro a Mandy y lo arrastró hasta el cerco.
La enfermera entró.
—-Por el amor de Dios, es un asunto policial —dijo Crawford. Siguió hablando rápidamente mientras la enfermnera lo tironeaba de la manga de la chaqueta hacia la puerta—-. Cloroformo a Reba McClane y la llevó a la casa. El cadáver ya estaba allí —-agregó Crawford desde el pasillo.
Graham tuvo que esperar cuatro horas para saber la continuación.
—-La entretuvo un rato, sabes, «Te mataré o no te mataré», ese tipo de cosas —-dijo Crawford al trasponer la puerta.
»Ya conoces el cuento de la llave que colgaba de su cuello.., eso era para asegurarse de que ella tocada el cadáver. Así podría contamos que reahnente lo había tocado. Muy bien, él sigue hablando hasta que por fm le dice «No puedo tolerar verte morir quemada» y entonces le revienta la cabeza a Lang con una escopeta de calibre doce.
»Lang era mandado hacer. No tenía dientes además. Tal vez Dolarhyde sabía que el arco maxilar resiste muchas veces el friego, nadie puede decirnos lo que sabía. De todos modos, Lang no tenía mandíbula alguna cuando Dolarhyde terminó con él. El disparo separó la cabeza del cuerpo y debe de haber tirado una silla y otra cosa al piso para simular el impacto de un cuerpo que caía. Y colgó la llave del cuello de Lang.
»Reba comenzó entonces a dar vueltas en busca de la llave. Dolarhyde la observaba desde un rincón. Ella estaba ensordecida por el disparo de la escopeta. No podía oírlos pequeños ruidos que hacía Dolarhyde.
»Encendió un friego pero esperó hasta acercarle la nafta. Tenía un recipiente con nafta en el cuarto. Reba consiguió salir sin problemas de la casa. Si el miedo la hubiera inmovilizado o si hubiera tropezado con una pared u otra cosa, pienso que él la habría dormido de un golpe y arrastrado afuera. Ella nunca habría sabido cómo
289

consiguió salir. Pero tenía que salir para que ¿ plan de Dolarhyde funcionara. Oh, diablos, ya viene otra vez la enfermera.
—»En qué vehículo?» —escribió rápidamente Grahamn.
—Esto es digno de admiración —acotó Crawford—. Sabía que debía dejar su furgoneta en la casa. No podía tampoco llegar allí conduciendo d05 automóviles al mismo tiempo y precisaba uno para escapar. oEntonces hizo lo siguiente: obligó a Lang a enganchar su furgoneta al remolque de la estación de servicio. Mató a Lang, cerró la estación de servicio y remolcó su automóvil hasta la casa. Dejó ¿ remnolque en un camino de tierra que pasa por detrás de la casa, se metió en su furgoneta y pardo en busca de Reba. Cuando vio que Reba conseguía salir de la casa, buscó la caja con la diriamita, acercó ¿ bidón de nafta al fuego y huyó por la parte de atrás, condujo otra vez ¿ remolque hasta la estación de servicio, lo dejó y partió en ¿ automóvil de Lang. Como verás, ningún cabo suelto.
»Casi me vuelvo loco tratando de pensar cómo había ocurrido. Pero sé que es así porque dejó unas huellas en la barra de remnolque.
»Posiblemente nos cruzamos con él en el camino cuando nos dirigíamnos a la casa... Sí, señorita. Ya voy. Sí, señorita.
Graham quiso preguntarle una cosa pero ya fue demnasiado tarde.
Molly entró durante el próximo turno de visitas.
Graham escribió «Te quiero», en la agenda de Crawford.
Ella asintió y le tomó la mano.
Un minuto después escribió nuevamente:
Molly movió afirmnativamente la cabeza.
Ella levantó demasiado la vista del papel. Le tiró un beso y señaló a la enfermnera que se aproximaba. El le agarró el pulgar.
—En Oregón —contestó ella.
Crawford entró una última vez.
Graham tenía ya preparada su nota. En ella había escrito.
«Dientes?»
290

—Eran ‘os de su abuela —le explicó Crawford—. Los que encontramos en la casa eran los de su abuela. La policía de St. Louis localizó a un tal Ned Vogt, la madre de Dolarhyde era su madrastra. Vogt vio a la señora Dolarhyde cuando era niño y jamás olvidó sus dientes.
»Eso era lo que quería contarte cuando te atacó Dolarhyde. Acababa de recibir una llamada del Instituto Smithsoniano. Consiguieron finalmente que las autoridades de lvlissouri les cedieran los dientes para poder examinarlos por pura curiosidad. Advirtieron que la parte superior estaba hecha con vulcanita en lugar de acrílico, como se fabrican actuahnente. Hace treinta y cinco años que nadie realiza una dentadura con vulcanita.
»Dolarhyde se hizo hacer una copia exacta para su uso. Los nuevos se encontraron en su cuerpo. Después de haber estudiado ciertos detalles, la estrías y los pliegues, llegaron a la condusión de que habían sido fabricados en China. Los viejos eran suizos.
»Encontraron además en su ropa la llave de un locker de lvliami. Allí había guardado un libro enorme. Una especie de diario, algo infernal. Lo tengo guardado para cuando quieras mirarlo.
»Oye, viejo, tengo que volver a Washington. Vendré nuevamente aquí el fin de semana si consigo escaparme. ¿Estarás bien?
Graham dibujó un signo de interrogación pero enseguida lo tachó y escribió «Por supuesto».
La enfermera entró no bien salió Crawford. Le inyectó Demerol en el suero intravenoso y los números del reloj se empezaron a borronear. No podía ver qué marcaba la aguja grande.
Se preguntó si el Demnerol actuada sobre los sentimientos. Podría retener a Molly durante un tiempo. Por lo menos hasta que terminara de recuperarse. Eso sería una jugada sucia. ¿Retenerla para qué? Sintió que el sopor lo invadía. Esperaba no soñar.
Su sopor estaba matizado por recuerdos y sueños, pero no era una sensación desagradable. No soñó que Molly lo abandonaba ni soñó con Dolarhyde. Era un largo sueño remnemorativo de Shiloh’, interrumnpido por luces que le iluminaban la cara y el bombeo del tensiómetro...
Era primavera, poco después de haber dado muerte a Garret Jacob H0bb5 y estaba en Shiloh .
En ese tibio día de abril cruzó el camino de asfalto en dirección a Bloody Pond. El pasto nuevo, que conservaba aún el tono verde claro, cubría la loma hasta el borde del agua. El agua transparente había subido de nivel, tapando el pasto, que era visible bajo la superficie, dando la imnpresión de que seguía extendiéndose hasta tapizar el fondo de la laguna.
Graham sabía lo que había ocurrido allí en abril de 1862.
Se sentó sobre el pasto, sintiendo la humedad del suelo a través de sus pantalones.
Shiohr: Parque Nacional en el S.0. de Tennessee, EE.UU. Escenario de una imnportante batalla de la Guerra Civil.
291

Pasó un turista en un automóvil y casi iimnediatamnente Grahamn vio algo que se movía en la ruta. El vehículo había pisado una culebra. El ofidio se retorcía haciendo interminables ochos sobre sí mismo, mostrando alternativamente su dorso oscuro y su vientre amarillento.
La sobrecogedora presencia de Shil0h le producía ligeros escalofríos a pesar de estar transpirando por ¿ frierte sol de primavera.
Graham se levantó. Los fondillos del pantalón estaban hrumnedos y se sentía algo aturdido.
La culebra seguía retorciéndose. Se paró sobre ella, la agarró de la punta suave y seca de la cola y con un movimiento rápido y fluido la hizo restallar como un látigo.
Sus sesos cayeron en la laguna. Un pez se apresuró a ingerirlos.
Había pensado que Shiloh era un lugar embrujado y su belleza siniestra como los lirios.
lvlientras pasaba del calor de los narcóticos a los recuerdos, advirtió que Shil0h no era algo siniestro; era indiferente. La bellísima Shiloh podía presenciar cualquier cosa. Su imperdonable belleza sencillamente subrayaba la indiferencia de la naturaleza, esa Máquina Verde. El encanto de Shiloh se burlaba de nuestra condición.
Abrió ¿ ojo y miró ¿ absurdo reloj, pero no pudo dejar de pensar:
«No existe misericordia en la lvláquina Verde; nosotros la creamos, fabricándola en las partes que han superad° nuestro elemental cerebro de reptil».
«No existe el crimen. Nosotros lo fabricamos y sólo a nosotros nos incumbe».
Graham sabía perfectamente bien que estaban en él todos los elemnentos para cometer un crimnen; y tal vez también los necesarios para obrar con misericordia.
Era consciente, no sin cierto desagrado, de que comnprendía demnasiado bien los motivos de un crimen.
Se preguntaba si dentro de la vasta humanidad, en las mentes de los hombres emnpefiados en civilizar, los perversos instintos que controlamos en nuestras personas y ¿ oscuro e innato conocimiento de esos instintos, frmncionan como los virus contra los que ¿ organismno se defiende.
Se preguntó si son viejos y espantosos instintos los virus con que se fabrican las vacunas.
Sí, había estado equivocado respecto a Shiloh. Shiloh no está embrujado.., los hombres están emnbrujados.
A Shiloh no le importa.
Me propuse, pues, en mi Ánimo conocer la sabiduría, y asimismo la necedad y la insensatez; y aprendí que también esto es correr tras el viento.
ECLESIASTÉS
FIN
http://visualbookblogspot.com
292
1   ...   11   12   13   14   15   16   17   18   19

similar:

Título del original inglés, Red dmgén iconTitulo del original: The Devils of Loudun

Título del original inglés, Red dmgén iconTítulo Original: Unnatural Exposure

Título del original inglés, Red dmgén iconTítulo Original: Confessions (1996)

Título del original inglés, Red dmgén iconTítulo original IL pendolo di Foucault

Título del original inglés, Red dmgén iconTítulo de la obra en inglés

Título del original inglés, Red dmgén iconTitulo I. Principios generales titulo II. Titulares de los derechos...

Título del original inglés, Red dmgén iconTitulo I. Principios generales titulo II. Titulares de los derechos...

Título del original inglés, Red dmgén iconTítulo original: La sombra del caudillo
...

Título del original inglés, Red dmgén iconLecciones que aprendí en mi asamblea por un discípulo viejo Título...

Título del original inglés, Red dmgén iconHay muy buenos traductores de inglés a español en la red, que pueden...






© 2015
contactos
ley.exam-10.com