Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga






descargar 1.01 Mb.
títuloResulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga
página9/26
fecha de publicación30.09.2015
tamaño1.01 Mb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Contabilidad > Documentos
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   26

A.2.b) A su vez, de la constancia de fs. 215 se desprende que el 25 de julio de 1994 la División Sustracción de Automotores de la Policía Federal informó que el motor nº 2.831.467 correspondía a la unidad Renault Trafic dominio C 1.498.506, sin impedimentos legales y cuyo titular era “Messin S.R.L.”, con domicilio en la calle Paraná 1140 de esta ciudad.

Además, conforme al legajo B del Registro Nacional de la Propiedad del Automotor nº 50, se trataba de un vehículo Renault tipo furgón, modelo Trafic, patentado en 1990, carrocería T310-003325, figurando la firma referida precedentemente como única y última titular registral desde que el 14 de diciembre de 1989 solicitó su inscripción inicial. También surge del legajo que, conforme la factura nº 2843, “Messin” adquirió la camioneta a “F. O. Díaz S.A.” el día anterior a su registro (cónf. también fs. 230); como apoderado del titular figura Pedro Isaac Meta.

Por su parte, la empresa “Renault Argentina S.A.” informó mediante nota de fs. 28.201/28.203. que el motor pertenecía a una Trafic corta a nafta 1,4, modelo T310, serie 003325, color “blanco chapelco”, tapizado plástico avellana, facturada al concesionario “Francisco Osvaldo Díaz S.A.”. Dicho vehículo figura entre los producidos por “C.I.A.D.E.A.” durante el período abril de 1987 a noviembre de 1989 (cónf. fs. 12.804).

De la constancia del Departamento Protección del Orden Constitucional glosada a fs. 221 surge que la camioneta Trafic propiedad de “Messin” se incendió en la vía pública el 7 de marzo de 1994, conforme denuncia que se radicó ante la Comisaría nº 6 de la P.F.A.

Aldo Alfredo Álvarez, oficial de inteligencia de la Policía Federal Argentina, explicó que al conocer al titular dominial concurrió de inmediato al domicilio que surgía del informe, donde halló a un tío de Daniel Aaron Cassin, uno de los socios de “Messin S.R.L.”. El mismo día, agregó, concurrió a la dependencia personal de la empresa aseguradora o un promotor de seguros, manifestando que la camioneta, luego del incendio, fue vendida a “Automotores Alejandro”, señalando que en dicha empresa le entregaron una factura o recibo a nombre de “Teccedin”, con un domicilio en la calle Salk, de la localidad de Olivos.

En el mismo sentido, el principal Fabián Gabriel Prado, del Departamento Protección del Orden Constitucional, refirió que la noche en que los titulares de la camioneta declararon en la dependencia y dijeron haberla vendido a “Automotores Alejandro”, se apersonó en la sede de ese comercio, donde le entregaron la documentación relativa a la operación.

Por su parte, Jorge Luis Lucas relató que una vez que se obtuvo el número de dominio de la camioneta personal de la Dirección a su cargo encontró al propietario, quien explicó que tras incendiarse la entregó a una compañía de seguros, donde a su vez les informaron que había sido adquirida por “Automotores Alejandro”. Creyó recordar que al día siguiente se allanó esa agencia de automotores, pudiendo lograr el dato de la venta a “Teccedin” y el teléfono particular de un tal Telleldín, cuyos nombres –advirtió- resultaban similares. A partir de dicho teléfono, explicó, se localizó el domicilio de República 107 de Villa Ballester.

También Horacio Antonio Stiuso manifestó que una vez hallado el bloque de motor se determinó que pertenecía a una Trafic a nombre de “Messin”, con domicilio en la calle Paraná, adonde envió a su personal a eso de las 19.30 del lunes 25 de julio, indicándoles que debían dirigirse a otro local a la vuelta, sobre la calle Santa Fe, siendo allí informados que el vehículo les había pertenecido, pero se había incendiado a principios de año.

Relató que esa misma noche se contactaron con la compañía aseguradora “Juncal”, que les informó que dicho rodado había sido vendido a “Automotores Alejandro” y que al concurrir a esta última sólo se encontraban los serenos, por lo que debieron regresar a la madrugada del día siguiente, martes 26 de julio, en que obtuvieron la factura de venta de la camioneta, el 4 de julio de 1994, a un tal “Teccedin”, con domicilio en la calle Jonas Salk y una altura que resultó no ser la real. Adunó que en la agencia también obtuvo un número telefónico, a partir del cual, por su pertenencia, localizó el domicilio de República 107.

A su vez, Néstor Ricardo Hernández, jefe de investigaciones del Departamento de Operaciones de la Dirección de Contrainteligencia de la S.I.D.E., declaró que al conocerse la titularidad del motor hallado en la A.M.I.A., según creía el lunes 25 de julio, su jefe le ordenó ir al domicilio obtenido, que era un negocio en la calle Paraná, desde donde lo derivaron a otro local, sobre Santa Fe; estimó que serían las 19.00. Allí conversaron con el ex dueño de la camioneta, tomando conocimiento que se había incendiado y que el seguro la había pagado. Añadió que esa misma noche el representante de la empresa aseguradora confirmó tal circunstancia y que el utilitario había sido adquirido por la agencia de Alejandro Monjo, dedicada a la compra y venta de vehículos siniestrados.

Hernández manifestó que esa misma noche, al concurrir a la agencia, sólo se encontraba el sereno, por lo que regresaron horas más tarde, en la madrugada del martes, en que se llevó a cabo un allanamiento, encontrándose varias facturas o boletas en las que figuraba el nombre del comprador, quien resultó ser Carlos Alberto Telleldín. Mencionó, además, que se investigó un domicilio en Villa Ballester y otro en San Martín –según creía uno era el taller de un tal “Ariel”-, obteniéndose el teléfono de la casa de aquél, sin poder precisar si fue a resultas de esas averiguaciones o del propio allanamiento. Adunó que informó a su jefe el número y luego éste le aportó lo que sería la dirección de Telleldín, según creía en la calle República.

En el mismo sentido, Roberto Jorge Saller, agente de la División de Investigaciones de la Dirección de Contrainteligencia de la S.I.D.E., declaró que el 26 de julio concurrió a una agencia de vehículos siniestrados, denominada “Monjo Automotores”, ubicada sobre la Av. San Martín de esta ciudad, donde se halló una factura de compra de una camioneta, en la que el apellido de Telleldín no estaba bien escrito, y un papel en el que supuestamente figuraba el número telefónico del nombrado; a partir de allí se pudo establecer que se domiciliaría en República y Alvear, de la localidad de Villa Ballester.

En similares términos se pronunció Luis Domingo Delizia, agente de la Dirección de Contrainteligencia de la S.I.D.E., quien recordó que en oportunidad de allanarse la agencia “Automotores Alejandro”, su jefe le exhibió una factura de compra de una camioneta Trafic a nombre de “Teccedin” y un papel con el número de teléfono que, supuestamente, pertenecía a la casa del nombrado. Precisó que Hernández, desde el lugar, se comunicó con Stiuso, quien luego de un rato les dio la orden de dirigirse a la casa de “Teccedin”.

Por último, Daniel Alberto Fernández, agente de la Dirección de Contra-terrorismo de la S.I.D.E., relató que el lunes 25 de julio concurrieron a un comercio ubicado en la calle Libertad, cerca de la Av. Santa Fe, donde le hicieron saber que una camioneta Trafic de su propiedad había sufrido un incendio, abonándole el seguro su destrucción total. Refirió, además, que tras ello se contactaron con un asesor o un directivo de la aseguradora, quien aportó una fotografía de la camioneta siniestrada, la que fue vendida, en esas condiciones, a la agencia “Automotores Alejandro”.

Al igual que sus compañeros de trabajo, Fernández indicó que concurrieron a esa empresa, pero debido al horario ya estaba cerrada, regresando al día siguiente a primera hora. En ese lugar, puntualizó, se obtuvo una factura de venta del rodado y uno o más números telefónicos de Carlos Telleldín. Adunó que, de inmediato, Hernández solicitó a su jefe la titularidad de los teléfonos y así se llegó al domicilio de Villa Ballester. Por último, acotó que en la agencia les brindaron una descripción física de aquél.

A.2.b.i) A su turno, Roberto Samuel Cassin refirió que fue contactado en su comercio, sito en Paraná y Santa Fe de esta ciudad, sin precisar la fecha, por funcionarios policiales, quienes le preguntaron por su sobrino Daniel Cassin, enterándose posteriormente que una Trafic que éste había vendido sería la que explotó en la A.M.I.A.

Por su parte, Daniel Aaron Cassin manifestó que para el año 1994 integraba, junto con Isaac Pedro Meta, la firma “Messin S.R.L.” dedicada a la fabricación de indumentaria femenina. Aseveró que para su actividad, la empresa poseía una camioneta Trafic blanca, con puerta de costado, la que en 1994 se incendió cuando se encontraba en un estacionamiento próximo a sus oficinas. Explicó que a raíz de ello se radicó la denuncia correspondiente y que Luis Salinas, empleado de la firma, se encargó de los trámites para el cobro del seguro, contactándose con el productor de seguros Marcelo Mariani, retirando la aseguradora “Juncal” los restos de la camioneta. Negó haber tenido trato alguno con la firma “Automotores Alejandro” o haber recibido dinero de ella.

Por su parte, Hugo Sergio Bottale, chofer de “Messin S.R.L.”, reconoció haber manejado una Trafic blanca, corta, con motor chico, con puerta lateral y trasera, propiedad de la empresa, la que se incendió en una playa de estacionamiento, quemándose los tanques de gas, una garrafita para tomar mate, cajas con restos de ropa y cierta documentación de la camioneta, como ser la cédula verde.

El testigo Isaac Pedro Meta, integrante de “Messin S.R.L.” junto con Daniel Cassin, recordó que su empresa tenía una camioneta Trafic modelo ‘89, color blanca, la que se incendió en un garaje sito en Alsina al 1800 de esta ciudad, quemándose el tanque de gas y la recaudación, no recordando si resultó afectada la documentación de la camioneta.

Meta explicó que el utilitario estaba asegurado con el “Grupo Juncal” y por el cobro de la indemnización se manejó directamente con esa empresa o con el productor Marcelo Mariani. Señaló que liquidaron el siniestro en $ 16.000, pero le entregaron un cheque por $ 12.500 ó 13.000, informándole que un tercero le abonaría la diferencia.

Al respecto, manifestó que se presentó en la empresa un individuo al que no conocía, vestido con indumentaria de trabajo, quien trasladó con una grúa la Trafic quemada. Con relación al pago, creyó recordar que ese sujeto fue quien saldó la diferencia en efectivo, causándole extrañeza que la indemnización convenida se hubiera abonado en dos etapas. Aseveró que al dejar los restos del rodado en manos del asegurador, desconocía por completo su ulterior destino.

Al ampliar su declaración, Meta no pudo precisar qué papeles firmó con motivo de la venta de la Trafic; si bien reconoció su firma y el sello aclaratorio en el recibo obrante a fs. 364, aclaró que no recordaba el documento ni le pertenecía la letra.

Por último, indicó que concurrió al registro del automotor correspondiente, donde llenó toda la documentación necesaria para la baja de la camioneta, lo que le fue exigido por la compañía de seguros, a través del productor, a efectos de abonarle el siniestro.

Luis Alberto Salinas, por su parte, declaró que entre 1993 y 1995 fue empleado de “Messin S.R.L.”, cumpliendo tareas administrativas y de tesorería. Precisó que la empresa poseía una Renault Trafic, que se estacionaba en una playa vecina, donde se incendió.

Salinas indicó que a efectos de cobrar el seguro por el siniestro, luego de entregada la documentación al productor Mariani, debió presentar una nota aceptando la suma de $ 16.000 como indemnización, valor en el que estaba asegurada, recibiendo luego un cheque por un monto menor, ante lo cual el nombrado se comprometió a comunicarse por los restantes $ 3000. Esa suma, agregó, se la pagarían en efectivo, deduciendo que se trataba de una cuestión de disponibilidad de dinero por parte de la compañía de seguros.

Adunó que luego se presentó un individuo a quien no conocía a abonar el saldo, confeccionándole un recibo por el retiro del vehículo, que fue llevado por una grúa.

En otro orden, Salinas aseveró que conoció la firma “Automotores Alejandro” con posterioridad al atentado, al ser citado al Departamento Protección del Orden Constitucional junto con Daniel Cassin, creyendo recordar que Mariani le comentó que los $ 13.000 los había pagado la compañía de seguros y los $ 3000 restantes “Automotores Alejandro”.

A.2.b.ii) A su vez, Marcelo Adrián Mariani expresó que desde 1991 se desempeñaba como promotor de seguros; que aproximadamente a partir del año 1992 se relacionó comercialmente con la firma “Messin”, a la que le vendió seguros para los locales, viviendas y algunos vehículos personales y de la empresa, pólizas que derivaba a la compañía aseguradora “Solvencia”, integrante del “Grupo Juncal”. Entre los rodados asegurados por la sociedad, indicó, había un furgón Renault por la suma de $ 16.000, que se incendió en una cochera cercana al domicilio de la firma.

Refirió que en concepto de indemnización la aseguradora abonó $ 13.000. En cuanto a los 3000 restantes, explicó que fueron abonados por “Automotores Alejandro”, quien adquirió los restos incendiados de la unidad.

Por su parte, Juan José Horacio Oribe declaró que hacia 1994 se desempeñaba como jefe de sector a cargo del área de inspecciones del sector de siniestros de autos del “Grupo Juncal” de compañías de seguros. Explicó que para esa época el sistema de indemnización de siniestros era muy particular, admitiendo que en realidad cada compañía hacía lo que más le convenía económicamente.

En el caso, aseveró que dicho grupo asegurador acostumbraba abonar sólo una parte del monto indemnizatorio, mientras que el saldo lo completaba quien compraba los restos del rodado, el que nunca se registraba a nombre de la compañía.

Con relación a la Trafic de “Messin”, el testigo recordó que ésta sufrió un incendio importante, no reparable, por lo que una parte la indemnizó la aseguradora y la otra, quien adquirió lo que quedó de ella. Agregó que en el caso de marras correspondía pagar al asegurado $ 16.500 y que si bien, en ese caso, la empresa se quedaba con el vehículo en el estado en que se encontraba para luego venderlo, era política de la compañía procurar deshacerse de los rodados, toda vez que los depósitos se encontraban abarrotados.

Oribe indicó que cuando la compañía pagaba un vehículo siniestrado como pérdida total, se le daba de baja en el registro correspondiente y en rentas. Agregó que si el monto ofrecido por los compradores de los restos era inferior al veinte por ciento, la unidad debía darse de baja. También apuntó que si el siniestro se consideraba pérdida total, debía darse de baja el rodado previo a ordenar el pago. Sin embargo, aceptó que un automóvil dado de baja carecía prácticamente de valor, ya que lo que realmente importaba era la documentación.

En el caso de la Trafic de “Messin”, expresó que el siniestro se liquidó como indemnización total por incendio, determinándose que no era pérdida total. Si se catalogaba el siniestro como pérdida total, añadió, la aseguradora debía pagar la totalidad de la póliza y, si bien se abonó el total de la suma por la que estaba asegurada, se hizo de manera tal que la empresa no se quedaba con el vehículo y desembolsaba lo menos posible.

Con relación a este tema, prestó declaración testimonial Marcelo Ángel Aguirre, a cargo de la gerencia técnica de la Superintendencia de Seguros de la Nación. Enseñó que, a partir de 1990, en que se modificó la normativa, a efectos de calificarse como destrucción total un vehículo siniestrado se hacía una valuación de los restos luego del accidente o incendio y si resultaba inferior al veinte por ciento del valor del rodado al momento del siniestro, se consideraba que era un daño total.

Indicó que acreditada la destrucción total del vehículo y determinado su valor a la fecha del siniestro, a efectos de percibir el seguro se debía presentar en la empresa aseguradora la documentación relacionada con la titularidad del rodado, inexistencia de prendas y embargos, pago de impuestos y patentes. Agregó que, en el caso de destrucción total, también se exigía la inscripción previa de la baja en el Registro de la Propiedad Automotor donde estaba radicado, lo que jurídicamente implicaba que el bien dejaba de existir y se daba de baja el legajo. A tales efectos, señaló, el titular debía hacer el trámite en el Registro, completando un formulario “04”.

Por otra parte, explicó que para calcular el valor de los restos había diferentes mecanismos, sea que la compañía tuviera tasadores o liquidadores propios, sea que terceros prestasen ese servicio para la empresa. La aseguradora, apuntó, determinaba los valores y hacía un ofrecimiento al asegurado, dependiendo luego de la aceptación o no de la oferta.

Ante la destrucción total de un automóvil, señaló, la póliza brindaba dos opciones al asegurado, aunque ambas implicaban la baja previa del vehículo; una, que percibiera el total de la indemnización transfiriendo los restos a la aseguradora y la otra, que se quedase con los restos, percibiendo el ochenta por ciento de la indemnización.

A lo expuesto, añadió que la normativa de 1990 respondía en parte a la adecuación de los procedimientos relacionados con las pólizas y trámites en los Registros de la Propiedad Automotor, para evitar el uso de documentación de rodados a fin de doblarlos.

A fs. 18.669/18.675 obran copias de la resolución nº 20.614 de la Superintendencia de Seguros de la Nación, normativa aludida por Aguirre en su declaración. De ella surge que cuando el valor de los restos no supere el veinte por ciento del valor de venta al público al contado en plaza del vehículo asegurado al momento del siniestro, el daño se considerará como total y el asegurado deberá transferir los restos al asegurador o a quien éste indique, salvo que opte por recibir el ochenta por ciento de la suma. Además, dispone que, determinada la destrucción total del vehículo siniestrado, y aún cuando el asegurado optara por percibir el ochenta por ciento conservando los restos en su poder, deberá previamente a la indemnización inscribirse la baja definitiva de la unidad por destrucción total.

Asimismo, conforme la resolución nº 22.418 de la misma entidad, en caso de siniestro, entre la documentación que debe proporcionar el asegurado, se encuentran la constancia de baja por destrucción total, expedida por el Registro Nacional de la Propiedad Automotor -formulario tipo “04”- y la cesión de derechos a favor de la entidad aseguradora -formulario “15”- (cónf. fs. 18.665/18.667).

A su turno, Helmut Germán Windisch manifestó que en 1994 se desempeñaba como inspector de siniestros de automotores en la compañía de seguros “Juncal”. En una oportunidad, refirió, concurrió a un garaje en la calle Alsina, donde vio una Trafic totalmente quemada, con una pequeña porción de pintura que aparentaba ser blanca en el ángulo inferior izquierdo. Explicó que tomó el número de motor, que también se hallaba quemado, sin poder determinar si era susceptible de reparación. Aseveró que el siniestro fue considerado destrucción total y que entregó a la aseguradora el informe de la inspección.

A.2.b.iii) En otro orden, prestó declaración testimonial Luis Alberto González, quien, según indicó, en 1994 trabajaba como chofer de una grúa de la agencia “Alejandro Autos”. Recordó haber retirado una camioneta Trafic de un garaje ubicado en la calle Alsina, frente al Congreso, transportándola a la playa de la empresa, donde fue limpiada. Asimismo, señaló que, según creía, al retirar la camioneta suscribió un recibo, reconociendo como propia la firma estampada en el recibo del 23 de marzo de 1994, obrante a fs. 227.

A.2.b.iv) En cuanto al pago de la póliza a favor de “Messin S.R.L.”, surge a fs. 2976 que mediante el cheque nº 29.712.678 de la “Banca Nazionale del Lavoro”, la aseguradora “Solvencia S.A.” abonó $ 11.291 el 21 de abril de 1994, en tanto conforme el recibo glosado a fs. 364, el 29 de abril “Automotores Alejandro” pagó los $ 3000 restantes, habiendo retirado Luis González los restos del vehículo en representación de la compañía de seguros el 23 de marzo de ese año (cónf. recibo de fs. 227).

Sin embargo, a fs. 29.690/29.691 “Juncal Compañía de Seguros” informó que los restos de la Trafic C 1.498.506 nunca pertenecieron a esa compañía, por lo que ninguna persona en representación de la empresa los retiró de la playa de estacio­namiento de Alsina al 1800 de la Capital Federal, desconociendo al Sr. Luis González cuya firma aparecía en el recibo de fs. 227; negativa que encuentra explicación en que González era empleado de “Automotores Alejandro” y no de la aseguradora.

A fs. 227/230 obran copias certificadas de documentación aportada por Luis Alberto Salinas, que incluyen la carátula de la póliza nº 175.541 de la compañía “Solvencia S.A.”, a nombre del asegurado “Messin S.R.L.”, con fecha de emisión 23 de septiembre de 1993, en la que figura Marcelo Adrián Mariani como promotor; el título del automotor y la factura nº 2843 de la firma “Francisco Osvaldo Díaz S.A.”.

Salinas agregó más documentación relativa a la camioneta Trafic y al trámite de cobro del seguro a fs. 4316/4326, al igual que Daniel Aaron Cassin a fs. 27.834/27.839, incluida la aceptación por parte de “Messin S.R.L.” de la indemnización total de USD 16.000 y autorizando a retirar los restos del automotor.

Por su parte, Juan José Horacio Oribe aportó documentación que se agregó a fs. 290/296, entre la que se encuentra una constancia de tasación de reparación de automotores del “Grupo Juncal” firmada por el inspector Helmut G. Windisch, figurando como fecha de incendio el 7 de marzo de 1994 y de inspección el 8 de ese mes y año. Asimismo, obra un fax del 21 de marzo de “Automotores Alejandro S.R.L.” al “Grupo Juncal” con una oferta de compra de la Trafic C 1.498.506 por USD 3500.

También obra una constancia de “Solvencia S.A.”, con observaciones relacionadas al siniestro, en las que, pese a haber considerado al incendio como total, se concluye que no se trataba de una pérdida total. Tras ello se liquidó al asegurado la suma de $ 13.000, conservando los restos en su poder.

Consecuentemente con lo expuesto, a fs. 295 obra la liquidación efectuada por “Solvencia S.A.” a “Messin S.R.L.”, de fecha 15 de abril de 1994. Por último, en la denuncia del siniestro de fs. 296 se lee una aclaración manuscrita, que indica que se indemniza como total y único pago la suma de USD 13.000, aclarando que no es pérdida total.

A su vez, el “Grupo Juncal” aportó la documentación y nota de fs. 4781/4785, entre la cual luce un informe manuscrito de Juan José Oribe acerca de la Trafic, del que surge que el valor de plaza era de USD 16.500, en tanto los restos fueron presupuestados en USD 3500, no tratándose de pérdida total. Asimismo, consta que se convino con el asegurado indemnizarlo en USD 13.000, quedando los restos en su poder, aclarándose que serían vendidos a quien cotizó por “Juncal”.

Las fotografías obrantes a fs. 231/239, 265/266, 4315 y 29.140/29.152 ilustran acerca de las consecuencias del incendio y del estado en que quedó el utilitario.

Por su parte, “Juncal Compañías de Seguros” informó, mediante nota glosada a fs. 27.872, que la empresa comenzó a filmar las inspecciones de siniestros el 9 de mayo de 1995, no existiendo por ende video alguno que documente la de la Trafic propiedad de “Messin”.

A.2.b.v) Con respecto a la adquisición del rodado por parte de Carlos Telleldín obra en autos la factura nº 0000-00001126 de “Automotores Alejandro” del 4 de julio de 1994, que da cuenta de la operación referida, a nombre de Carlos Alberto “Teccedin”, libreta de enrolamiento nº 14.536.215, con domicilio en J. Salk 2878 de Olivos (cónf. fs. 276vta.).

Asimismo, a fs. 276 obra la fotocopia de una hoja emitida por computadora, aportada por Gabriel Meli, correspondiente a la base de datos de la firma “Automotores Alejandro” en la que consta, como vendida a Carlos Alberto “Teccedin”, la Trafic C 1.498.508, cuyos demás datos coinciden con los de la factura antes indicada, a excepción del número de dominio, que difiere por un dígito.

El 26 de julio de 1994 el Departamento Protección del Orden Constitucional determinó que el domicilio que surgía de la documentación era inexistente y que el Documento Nacional de Identidad nº 14.536.215, según informe del Registro Nacional de las Personas, correspondía a Carlos Alberto Telleldín, domiciliado en J. Salk 2798 de la localidad de Olivos, nacido el 25 de junio de 1961 en Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires, hijo de Raúl Pedro y Lidia Seeb (cónf. constancia de fs. 272).

También se cuenta en autos con la factura nº 1126 –original- de “Automotores Alejandro”, que fue secuestrada el 27 de diciembre de 1994 en ocasión de allanarse uno de los domicilios de Telleldín, sito en la calle Roosevelt 2462, piso 3º, depto. “A” de Capital Federal.

A tales elementos de juicio cabe agregar las declaraciones testimoniales prestadas por los empleados de dicha agencia.

En este sentido, Roberto Christian Orlando expresó que en 1994 trabajaba en la firma “Alejandro Autos”, encargándose de cotizar y comprar vehículos para la reventa. Si bien negó haber participado en la compra de la Trafic de “Messin”, admitió que supo que unos meses antes del atentado a la A.M.I.A. se vendió una camioneta Renault Trafic de color blanco o similar, a cuyo adquirente desconocía, admitiendo que conocía de vista a Telleldín o “Teccedin” por haberlo cruzado en algunas oportunidades en la agencia.

Por su parte, Roberto Francisco Orlando manifestó que hacia 1994 se desempeñaba en el comercio de Monjo, encargándose de la compra de automóviles por intermedio de las compañías de seguros. Señaló que en el primer semestre de ese año adquirió una Trafic quemada a una empresa textil con domicilio en la calle Alsina al 1600 ó 1700, reconociendo el recibo obrante a fs. 364 como el que se extendió en la ocasión, cuya letra no le pertenecía. Indicó que recién conoció a Telleldín a partir de su aparición en los medios de comunicación.

A su turno, Hugo Antonio Tortorella expresó que desde 1992, aproximadamente, se dedicó al manejo de la documentación de los automotores y a la confección de las facturas de venta en la empresa “Automotores Alejandro”, de la que Telleldín, al que conocía de vista, era cliente desde 1992.

Admitió haber confeccionado la factura nº 0000-00001126, recordando que días después del atentado fue convocado a la empresa por Gabriel Meli, quien le requirió la entrega de toda la documentación de esa Trafic.

Por su parte, Carlos Arturo Tarela explicó que con posterioridad al atentado y en virtud de su calidad de apoderado de “Automotores Alejandro”, Roberto Orlando padre le comentó que la noche anterior había ido a la agencia a buscar una documentación; circunstancia que lo llevó a acercarse al comercio y luego al Departamento Protección del Orden Constitucional, en donde no le requirieron ningún dato acerca de la camioneta, ni fotografías de ella. Señaló que en esa primera oportunidad concurrió a la dependencia policial junto con Orlando y luego, sin recordar si fue al día siguiente o dos días después, fue nuevamente, acompañando a Monjo.

Si bien reconoció su firma en la declaración obrante a fs. 263, prestada el 26 de julio de 1994 ante el D.P.O.C., desmintió en el debate, sin explicación convincente, haber aportado los domicilios de “Teccedin” y las fotografías de la Trafic en cuestión, lo que motivó, como se explica en otro apartado de la presente, que sea denunciado por el presunto delito de falso testimonio.

Rolando Sanabria declaró que en 1994 trabajaba para “Alejandro Autos” como chofer de una grúa y en tareas de mantenimiento. Refirió que si bien conocía a Telleldín como “el Petiso”, por ser cliente de la empresa, nunca trasladó vehículos para el nombrado.

Recordó que para abril o mayo de ese año había una Trafic con el motor y parte del interior quemados, la parte de atrás entera y que rodaba con las ruedas traseras, la que su hermano Eusebio, según sus dichos, trasladó a lo de Telleldín.

A su vez, Eusebio Sanabria, quien realizaba similares tareas a las de su hermano, indicó que en marzo o abril de ese año ingresó a la playa de la calle Campana 3928 una Renault Trafic incendiada en la parte mecánica y en su interior, con dos puertas delanteras y portones traseros, que luego fue vendida.

Recordó que trasladó dicha camioneta hasta una casa particular, en la localidad de Florida, que tenía un garaje al lado y portón de madera, en la que, por no haber encontrado a nadie y previa consulta telefónica, la desenganchó y dejó en el lugar, retornando a la agencia con el sobre que contenía la documentación. Reconoció el utilitario en las fotografías obrantes a fs. 231/239 –sin recordar si tenía la chapa patente-, como así también el plano de fs. 30.104, que confeccionó para señalar el itinerario recorrido para su traslado, hasta un taller de la calle Alsina.

Por último, expresó que a Telleldín, a quien conocía como “el Petiso”, le había llevado varios rodados a un lavadero de la calle Pelliza, enterándose de su nombre por los medios.

Finalmente, Gualberto Quintín Rocha Siles, encargado de tareas de maestranza en “Automotores Alejandro”, precisó que en marzo o abril de 1994 vio allí una Trafic siniestrada e hizo saber que luego del atentado se enteró por los medios que una Trafic vendida en la agencia fue utilizada en la explosión.

A lo expuesto se aduna el allanamiento practicado en la agencia “Automotores Alejandro S.R.L.”, sita en Campana 3928 de esta ciudad, el 28 de julio de 1994 a las 3.55, conforme surge del acta glosada a fs. 362, ocasión en que se secuestró la documentación obrante a fs. 363/364, entre la que se destaca un recibo provisorio por $ 3000 a nombre de “Messin S.R.L.” por la venta del rodado dominio C 1.498.506, una nota de Marcelo Mariani a “Solvencia S.A.” remitiendo documentación de la unidad (título del automotor, formulario “08” certificado por escribano, libre deuda de infracciones y cupones de patente) y una hoja manuscrita que reza “Luis Salinas - Alsina 1874 C.F. - Pagar en $ 3000 – 49-3452, 40-5781, 372-849... – Trafic 89 – De Juncal”.

Al respecto, fueron coincidentes las declaraciones testimoniales prestadas durante el debate por los testigos de actuación Carlos Alberto Bertazzo y Fernando José Bardanca, como así también por el inspector José Luis González del Departamento Protección del Orden Constitucional.

Por su parte, del legajo B de la Trafic C 1.498.506, surge que, si bien el 28 de abril de 1994 Rodolfo Américo Setau -gestor de la agencia “Automotores Alejandro”- solicitó un informe de estado de dominio ante posible compra, no figura asentada la transferencia de dicho vehículo de “Messin S.R.L.” a persona alguna.

Complementan lo expuesto las notas de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y de Créditos Prendarios agregadas a fs. 9862/9863 y 11.771/11.774, que dan cuenta de los automóviles de los cuales Carlos Alberto Telleldín y Alejandro Víctor Monjo, respectivamente, figuran como titulares, entre los que no se encuentra la camioneta de mención. En igual sentido, a fs. 9997 el mismo organismo informó que Te­lleldín no fue denunciado como adquirente de automotor alguno a partir de abril de 1994.

Por su parte, Ana María Boragni aportó una copia del título del automotor dominio C 1.498.506 a nombre de “Messin S.R.L.” y tres formularios “08” n 05437671 de ese vehículo certificados por el escribano Rodolfo José Silvestre, en los que aparece como vendedor o transmitente Isaac P. Meta, en su carácter de apoderado de aquella empresa, con los restantes datos en blanco (cónf. fs. 307 y 309/310).

Por último, en ocasión de declarar en el debate, Ana María Boragni manifestó, en un primer momento, que Telleldín compró la Trafic de mención a Alejandro Monjo en forma individual y no en un lote junto con otros automotores; circunstancia que luego desvirtuó al sostener como posible que la hubiera adquirido en un lote junto con un Renault 9, retirando poco a poco los rodados que lo integraban.

Explicó que muchas veces su marido compraba lotes de vehículos y, ante la falta de la totalidad del dinero o del lugar para guardarlos, los retiraba de a uno.

Por otra parte, no recordó si luego del atentado, Telleldín le pidió a Monjo que efectuara alguna modificación en la factura de venta de la Trafic.

A.3) En cuanto a las circunstancias reseñadas, atinentes a la adquisición de la Trafic de “Messin”, Carlos Alberto Telleldín explicó que su actividad en el rubro automotor consistía en comprar vehículos siniestrados, cuyos motores colocaba en otras carrocerías de procedencia ilícita, para finalmente venderlos utilizando la documentación de los primeros. Indicó que en 1994 adquiría rodados por lote -entre otras- en la agencia de Alejandro Monjo, con quien arreglaba el pago, en tanto para el retiro se manejaba con los empleados, quienes también le entregaban la carpeta y le confeccionaban una factura.

En ese marco, refirió, obtuvo en marzo de ese año la Trafic de “Messin”, que formaba parte de un lote de aproximadamente diez vehículos, estimando como posible que se tratara de la fotografiada a fs. 233/239, aunque en las vistas lucía en mejor estado.

A.4) En definitiva, se acreditó que Carlos Alberto Telleldín, bajo el apellido “Teccedin”, adquirió la Trafic incendiada de “Messin S.R.L.” en la agencia automotriz “Automotores Alejandro S.R.L.”, de la que era cliente habitual, con el verdadero propósito de obtener también con ello su documentación.

Que dicha maniobra la llevó a cabo, como en otros casos, gracias a que la compañía de seguros “Solvencia”, en lugar de liquidar el siniestro como destrucción total y abonar la totalidad de la indemnización, dando de baja el vehículo en el registro pertinente, lo calificó, aviesamente, como destrucción parcial, permitiéndole mantener el alta registral y, consecuentemente, la posibilidad de utilizar válidamente su documentación.

En virtud de esa operatoria, la compañía de seguros evitó abonar el monto indemnizatorio que por la destrucción total del vehículo debía afrontar, trasladando a un tercero, en el caso “Automotores Alejandro”, parte de su obligación contractual.

A.5) Con relación a los dichos de Carlos Arturo Tarela, corresponde efectuar las siguientes consideraciones.

El 26 de julio de 1994, el nombrado prestó declaración ante el Departamento Protección del Orden Constitucional (cónf. fs. 263), oportunidad en la que manifestó, entre otras cosas, que era apoderado de “Alejandro Automotores S.R.L.”, sociedad formada por Alejandro Víctor Monjo y su esposa Rosa Mabel Patierno. Dijo que Monjo se encontraba en el exterior y regresaba al país ese día.

En ese acto, Tarela aportó fotografías de la Trafic de “Messin” e hizo saber los datos del comprador (nombre, teléfonos y domicilios), así como también que ese día había llamado por teléfono para decir que pasaría a cerrar una operación con un Renault 21.

En ocasión del debate, no obstante reconocer su firma en el acta labrada con motivo de su exposición, modificó sustancialmente sus dichos e incurrió en numerosas contradicciones e imprecisiones.

En este sentido, negó que le hubieran requerido datos sobre la Trafic o haber aportado fotografías de esa camioneta. Cuando le fueron exhibidas en la audiencia las placas obrantes a fs. 265/266 refirió que nunca las había visto, pese a lo cual reconoció su firma en dichas fotografías.

Negó haber oído hablar de Telleldín o acerca del comprador de la Trafic. También resaltó que no aportó los datos personalmente; según dijo, lo hizo alguien de la agencia de autos. Desconoció sus dichos en cuanto a que el comprador de un Renault 21 iba a ir a la agencia. Finalmente, aseguró que cuando declaró, Monjo estuvo junto a él en el D.P.O.C., en la misma oficina. Al leérsele tramos de su declaración, los desconoció.

En virtud de lo señalado, corresponde extraer copias de las partes pertinentes y remitirlas a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, a fin que por sorteo se asigne el juzgado que deberá investigar el presunto delito de falso testimonio en que habría incurrido Carlos Arturo Tarela.

1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   26

similar:

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconProyecto de orden ict, por la que se desarrolla el reglamento regulador...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconNosotros, el Pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga icon5801 427. 363/07 por el que se tramita la aprobación del Proyecto...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconEl Estado es la sociedad política, jurídica y administrativamente...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconEstablecer las actividades a realizarse en las Intendencias de Aduana...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconReal Decreto-ley 9/2015, de 10 de julio, de medidas urgentes para...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconLas culturas son conjuntos de mecanismos de control, planos, recetas,...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconPara prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconPor el cual se fija la política tarifaria y los criterios que regulan...

Resulta definitorio para afirmar que las piezas identificadas por los técnicos de “ciadea s. A.” conformaban el vehículo que llevó en su interior la carga iconPreguntas examenes de la ope 2005 realizadas hasta la fecha de matrona,...






© 2015
contactos
ley.exam-10.com