Magia práctica samael aun weor buda maitreya kalki avatara de la nueva era de acuario






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TRATADO DE MEDICINA OCULTA

Y

MAGIA PRÁCTICA




SAMAEL AUN WEOR

BUDA MAITREYA KALKI AVATARA DE LA NUEVA ERA DE ACUARIO




9° EDICIÓN AMPLIADA Y CORREGIDA, COLOMBIA – 1978

CUATRO PALABRAS AL LECTOR



La obra que tenéis en vuestras manos titulada «TRATADO DE MEDICINA OCULTA Y MAGIA PRÁCTICA», ha sido entregada como «Mensaje de Navidad 1977-1978».
Este libro fue corregido y aumentado por el autor con muchísimas fórmulas de Alta Magia, Teurgia, Botánica oculta, Taumaturgia, Elementoterapia, Medicina esotérica, Nahualismo, etc.
En realidad de verdad hemos escrito este libro para los que estén ya cansados con tantas teorías pseudo-ocultistas y pseudo-esoteristas; para los que en verdad quieran ya de inmediato ingresar a los mundos internos; para los que ya estén deseosos de entrar en el Laboratorio de la Naturaleza.
Ciertamente nos duele mucho ver a la gente perdiendo el tiempo miserablemente.
Queremos magos prácticos, ocultistas verdaderos y no simples charlatanes.
Se necesitan médicos gnósticos auténticos, magos y botánicos reales, gente práctica en cuestiones de medicina y magia.
EL AUTOR


PREFACIO


Por el Maestro GARGHA KUICHINES.
He leído diversidad de escritos en revistas, periódicos ilustrativos y otros órganos de información en relación con la inquietud de la ciencia oficial (medicina actual) para conocer la propiedad medicinal de muchas plantas y de brebajes que hombres humildes de todas las latitudes vienen usando desde tiempos inmemoriales con resultados sorprendentes.
El valor medicinal de muchas plantas hogareñas, cuyas virtudes curativas han venido transmitiéndose de generación en generación entre las amas de casa, está preocupando nuevamente a los hombres de laboratorio. El valor altamente científico de los ingredientes medicinales que desde remotísimos tiempos vienen usando con provecho sabios naturistas, no ha tenido aceptación franca por aquello de creerse que los preparados en vasijas rudimentarias (ollas de barro) están llenos de microbios y suciedades.

Ingentes cantidades de dinero se vienen gastando anualmente en todos los presupuestos económicos del mundo para influir sobre las gentes, a fin de extinguir el uso altamente curativo de las plantas y de sus preparados sencillos, en beneficio exclusivo de los grandes laboratorios de sociedades comerciales que se abrogan el derecho de medicinar a la humanidad, con menosprecio de las formas naturales que nos brindan las leyes inmutables.
Este viraje hacia la Realidad misma, me trajo por consecuencia la represalia, la injuria, el vejamen, la humillación, y así tenía que suceder porque el mundo sólo quiere a los del mundo; el mundo no quiere tratos con quienes se separan de él. La Biblia nos enseña también que los enemigos del alma son "el demonio, el mundo y la carne", es decir, este mundo en que vivimos, crecemos y evolucionamos. Ahora estamos tomando posiciones de vanguardia para la defensa de la Verdad y del Bien, y desde allí podremos ayudar a los hermanos menores que todavía se debaten entre las cosas del mundo, a quienes Maya (La ilusión) mantiene aprisionados. Aquí estamos en esa cruenta lucha, dando el bien a nuestro prójimo y recibiendo el mal de nuestros semejantes, o lo que es lo mismo: ¡benevolencia y caridad, luz y paz a cambio de odio, con todo el cortejo de sus derivados innobles!. Esta es la lucha de la superior naturaleza del hombre contra el mundo, demonio y carne.
La Naturaleza se vale de un medio preciso para convencer a los tercos y malvados: el Tiempo. Nosotros esperamos con seguridad absoluta el ejemplarizante decurso, no importa que los débiles o inferiores, los retardados mentales, los duros de corazón reaccionen con rabia de impotencia, de inconformidad o de envidia. Con justa razón nos dice el profeta apocalíptico: "Son dulces en la boca y amargos en el vientre". Todas estas cosas pertenecen al diario vivir, y cada cual se ejercita dentro del mal por amor a su propia creencia.
SANAR LOS ENFERMOS POR IMPERATIVO NATURAL, SEGÚN LA MEDICINA OFICIAL, ES UN DELITO; EMPERO, SEGÚN LA LEY DE DIOS, PREDICAR EL EVANGELIO Y SANAR A LOS ENFERMOS ES OBRA DE LA MISERICORDIA. Como hoy es un delito sanar a los enfermos, para no incurrir en sanción de la ley humana, entregamos este libro a la humanidad con sentimiento profundo de misericordia.
Se requiere tener un gran coraje y un amor sin limites a la humanidad para brindarle estas enseñanzas arrastrándolo todo, porque ellas van a chocar en la vanidosa estructura de la medicina alopática. La ciencia médica –el "Anticristo", como lo denomina la Biblia–, tiene poderes esparcidos por la faz de la tierra y domina en todas las capas sociales con el influjo que proporcionan el temor al dolor y a la muerte. Al médico se acude angustiosamente, como una necesidad que no tiene sustituto, como un imperativo que doblega. Se lucha contra las enfermedades y sus consecuencias; en la paz y en la guerra, el grande y el chico, el pobre y el rico, el humilde y el poderoso. Solamente en el flagelo del dolor y en las ansias de aliviarlo, la humanidad es comunista. He aquí una demostración palpable de que el dolor redime, aunque se tomare la expresión por su lado materialista, y que la vida humana no es más que una oportunidad que se nos brinda para purificarnos, para divinizarnos, para conocernos dentro de nosotros mismos.
LA MEDICINA OFICIAL ESTA CAVANDO SU PROPIA TUMBA. LOS ESBIRROS DE LA HIGIENE SERÁN LOS SEPULTUREROS DE LOS MÉDICOS. LOS NATURISTAS NO SE ACABARÁN JAMÁS, Y LOS "DOCTORES" DE LA MEDICINA TENDRÁN QUE VOLVER A LA NATURALEZA PARA APRENDER A CURAR. LA MEDICINA ES UNIVERSAL, LUEGO NO PUEDE MONOPOLIZARSE POR NADIE. LAS LEYES HUMANAS NO PUEDEN IMPUNEMENTE ANULAR A LAS LEYES DIVINAS.
Es evidente, no lo podemos negar, que al lado de los desinteresados benefactores de la humanidad, de los hombres de servicio que han hecho de su vida un apostolado de caridad, que son muchos y a quienes no tenemos intención de aludir despectivamente, sobresalen los explotadores indignos, los yerbateros indeseables, los brujos malhadados, los galenos sin conciencia y sin moral.
Es cierto también que la sabiduría no es atributo exclusivo de las facultades universitarias. La verdadera sabiduría se remonta a los dominios del espíritu; se bebe en las fuentes de la Divinidad; se aprende en las facultades superiores del Alma. De esta clase de sabidurías es la contenida en este libro, y basta para comprobarlo leer su contenido despreocupadamente, serenamente, sin prevenciones.
Cuando el Maestro SAMAEL AUN WEOR afirma que la ciencia oficial ha fracasado y que la medicina del futuro será la "Elementoterapia", no está pregonando una consigna de hostilidad gratuita, sino la auténtica realidad de un hecho cósmico que se va a cumplir prontamente al iniciarse en el año 1962 la ERA DE ACUARIO, y que ya tenemos claras manifestaciones del seguro pronóstico.
Los modernos bioquímicos están estudiando los secretos profesionales de los "brujos" y cambiando penicilina por las hierbas de los Zos (curanderos de Azandes, África Central).
Las tribus indígenas del Alto Amazonas, están siendo requeridas por los científicos que exploran la manigua para obtener la revelación de sus secretos. Los Marrugits, magos de Bosquimanos (Australia) empiezan a suministrar enseñanzas secretas a los médicos facultados.
En el real Colegio de Médicos de Edimburgo, famosa Universidad Escocesa, los cancerólogos están haciendo investigaciones científicas con la fórmula de un secreto de los Jíbaros del Ecuador; y los doctores británicos experimentaron otra fórmula de los mismos Jíbaros, con la cual reducen los cráneos de sus enemigos al tamaño de una manzana, pues suponen los científicos que de la propia manera se podrían reducir las células cancerosas. He aquí el gran error: las fórmulas de la Naturaleza ni se pueden adulterar ni es posible darles aplicación distinta.
Muy conocido es el incidente del campesino Servio que puso a Fleming en vía expedita para descubrir la Penicilina, secreto de la Naturaleza. Los grandes trust productores de penicilina han tenido el acierto de buscar la cooperación de comunidades misioneras para obtener de los médicos indios la revelación de secretos curativos, tal como el "piture", que poseen los indios Bosquimanos, que permite sanar las llagas de los leprosos y las úlceras cancerosas.
La Zarzaparrilla la emplean los Callahuayas para combatir la debilidad general por medio de la purificación de la sangre. Ahora es importante esta preciosa planta por haberse descubierto que es la equivalente de la Testosterona, la hormona masculina, reguladora de la vida sexual y de la vitalidad de todo el organismo. Otros innumerables productos vegetales son objeto de investigaciones, y muchas aplicaciones como panaceas de laboratorio.
El desconocimiento de las leyes de la Naturaleza en el aprovechamiento de las plantas, hace cometer muchos errores. Para que la leche del "Higuerón", por ejemplo, sea verdaderamente eficaz, es menester extraerla en menguante y tomarla al pie del árbol. De otra manera se adultera y pierde sus propiedades curativas. En este imponderable tratado de medicina oculta y magia práctica encontrarán todos los seres humanos la verdadera solución contra el flagelo de las enfermedades y la dadiva gratuita de un mundo desconocido de sabiduría. Ante la realidad de este mundo, todas las vanidades sucumben.
Si los médicos apetecieran realmente ser científicos de verdad, ser magos de la naturaleza con todo orgullo, no vacilarían en enriquecer el bagaje de su ciencia prestando un poco de atención a la sabiduría oculta. La Elementoterapia, revelada por primera vez en este libro, aunque muy antigua, está llamada a ocupar un sitio preferente, por derecho propio, en el concierto de la Salubridad pública. Pero no es éste no más su mérito humanitario y científico, su aparición y divulgación, pondrá sobre aviso a la gente sencilla que destruye su moral, cayendo en la depravación de prácticas infames que se encuentran a granel en la literatura llamada de magia infernal, de brujería, usufructo fácil de editores y libreros.
El Venerable Maestro SAMAEL AUN WEOR, Iniciado de Misterios Mayores, el más humilde y desinteresado de los hombres, entrega a la humanidad su décimo libro, su tratado de medicina oculta y magia práctica como derrotero de las novísimas inquietudes científicas en esta cruzada contra el flagelo de las enfermedades del cuerpo y del alma.

INTRODUCCIÓN
Ha llegado la hora de las grandes decisiones, y no hay tiempo que perder. Estamos asistiendo a la postrer agonía de una raza caduca y degenerada.
El mundo se ha cubierto de horribles tinieblas. Alaridos lastimeros escápanse del cavernoso abismo.
Ha estallado la tempestad de los exclusivismos, y terrible brilla el rayo de la justicia en la augusta inmensidad del pensamiento.
La gran "Ramera" ha sido juzgada por los Dioses Inefables, y ahora está cayendo al insondable abismo.
"El Anticristo" de la ciencia oficial, vestido de púrpura, siéntase en un trono de blasfemias. Como hiena voraz, devora hombres, sin piedad y sin reposo.
Ha llegado la hora de las grandes decisiones. Los héroes venerados de la Sabiduría, en compactas y nutridas filas de luz y de gloria, se aprestan a librar la batalla final contra los falsos apóstoles de la medicina.
Las fuerzas fanatizadas de esta ciencia, se han dividido en innumerables sectas que combátense mutuamente; y de esa contienda, como testigos mudos, los osarios guardan los restos sagrados de seres queridos.
La gran "Ramera" ha sido herida de muerte. Del fondo del abismo escapase un hálito de guerra, un augurio de desgracia. La ciencia oficial de la Alopatía (satirizada desde Moliere hasta Bernard Shaw) se ha declarado infalible, y sus falsos pontífices persiguen a los apóstoles de Dios...
Ha llegado la hora de las grandes determinaciones. Las innumerables sectas médicas, fanatizadas por sus líderes exclusivistas, se han trabado en una lucha a muerte, desesperada, sin nobleza.
El campo de batalla está lleno de banderas: Psiquiatras, alópatas, homeópatas, botánicos, naturistas y bioquímicos se combaten, se repelen, en el campo desolado del vía crucis humano.
El famoso sifilógrafo, Wasserman, ¿resolvería acaso el problema de la sífilis? ¿Qué lograron hacer en el campo de los resultados efectivos los sistemas de Pneipp, de Kilez y de Kune por la gran huérfana? El problema de la lepra o de la tuberculosis, ¿quedaría medianamente solucionado siquiera?
¿Qué ocurriría con los ensayos de Haneman y de Schussler? ¿Redimieron por ventura al género humano del tifo o de la viruela?
Y vosotros ingenuos botánicos que profanasteis el reino vegetal convirtiéndolo en producto de farmacia, ¿lograsteis diezmar las enfermedades de la humanidad?
¡Botánicos necios, charlatanes y embaucadores ignaros, cómo asesináis las plantas medicinales para sanar con sus despojos!
¿No os habéis dado cuenta de que las plantas son los cuerpos físicos de las criaturas elementales de la Naturaleza? ¿No habéis averiguado que ningún cadáver vegetal o animal puede curar? ¿Estáis creyendo que a la vida se le puede animar con sustancias muertas? ¿No sabéis vosotros, botánicos ensayistas, que no es la planta la que cura, sino el elemental de la planta y que cada planta es el cuerpo físico de una criatura de la naturaleza?
Oídme: Hasta ahora no habéis hecho mayor cosa que profanar cadáveres vegetales, animales y humanos. Pero, ¿cuál de vosotros sabe manejar la vida? ¿Quién de vosotros, botánicos vivisectores de las plantas, conoce a fondo el ocultismo de los vegetales? ¿Cuál sabe manipular los elementales de las plantas?
Cada organismo vegetal es el cuerpo de un elemental de la Naturaleza, está dicho, y no es la planta la que cura, sino el elemental de la planta, sus Mantrams e incesantemente.
El que quiera oficiar en el gran templo de la Sabiduría, tiene que saber manipular las criaturas elementales de los vegetales. Lo propio tiene que hacer el que quiera manejar la vida.
El elemental de una planta reacciona furioso contra el yerbatero que desgarra su cuerpo físico; y ese vegetal así herido, no sólo no cura, sino que causa daño, porque la vitalidad del vegetal se altera psíquicamente con la ira o el terror que se le cause.
El elemental de cada planta tiene su ritual, Mantrams y sus horas para entregarle al médico que sabe ordenarle con amor, imponerse con cariño.
El insigne Maestro Paracelso ha expresado en su «Fundamento Sapientia»: "Hay dos especies de conocimiento. Hay una ciencia y una sabiduría médica. La comprensión animal pertenece al hombre animal, mas la comprensión de los misterios divinos pertenece al espíritu de Dios en él".
Mientras la ciencia médica inventa remedios de patente, que cambia incesantemente como las modas de las mujeres, hay una antiquísima sabiduría médica, que tiene su origen en los primeros fundamentos del mundo, que jamás ha cambiado sus fórmulas.
Esta sabiduría divina se conserva en Santuarios alejados de la falsa civilización materialista. Esta sabiduría médica se guarda celosamente por los Maestros de la sabiduría en sitios secretos, inaccesibles a los "mercaderes del templo".
Con las fórmulas exactas de esa arcaica sabiduría médica, se pueden curar todas las enfermedades, aún las llamadas incurables. La LEPRA, la SÍFILIS y el CÁNCER resultan ser insignificantes, como juegos de niños, ante el terrible poder del médico gnóstico que maneja la vida.
"Gnosis" es el nombre de esa antigua sabiduría médica, que desde la aurora de la creación jamás ha cambiado sus fórmulas, porque son exactas como una tabla pitagórica. En ellas comulga la ciencia, la mística y el arte "regios", dentro de un connubio divino.
Esas fórmulas tienen su fundamento en la "ELEMENTOTERAPIA", que es el "arte regio" de la Naturaleza, porque nos enseña a manipular las criaturas elementales de los vegetales antiguamente conocidos con los nombres de silvanos, dríadas, hamadríadas y faunos.
Estos elementales de las plantas, que el médico gnóstico maneja, son los "dussi" de San Agustín, las "hadas" de la Edad Media, los "Dore Oigh" de los galos; los "grove" y "maidens" de los irlandeses, y los "anime" de los sabios médicos gnósticos, de nuestros fraters "indios" de la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia).
El insigne Maestro Paracelso da el nombre de "Silvestres" a los elementales de los bosques y de "ninfas" a los de las plantas acuáticas. En los libros sagrados de todas las religiones antiguas, se halla ampliamente expuesto el santo simbolismo vegetal. Bástanos recordar el árbol de la ciencia del bien y del mal del Jardín del Edén, símbolo terrible de la fuerza sexual, en la cual se halla la redención o condenación del hombre.
El árbol del Sephiroth de la Cábala: el Aswattha o higuera sagrada, símbolo de la sabiduría divina; el Haona de los Mazdeistas en el cual Zoroastro representó el Sistema Nervioso y el Sistema Líquido del hombre; el Zampoun del Tibet; el Iggradsil; el roble de Pherécydes y de los antiquísimos Celtas.
Todas las antiguas religiones nos representan a sus fundadores adquiriendo la sabiduría debajo de un árbol: así vemos al gran Gautama el Buda Amithaba, recibiendo la iluminación debajo del árbol Bodhi, quien vive todavía en la antiquísima India.
CRISTO es una excepción de esta regla, pues Cristo es la Sabiduría misma, es el LOGOS SOLAR, cuyo cuerpo físico es el Sol. Cristo camina con su Sol, en la misma forma en que las almas humanas caminan con su cuerpo de carne y hueso. Cristo es la luz del Sol. La luz del Sol es la luz de Cristo.
La luz del Sol es una sustancia cristónica que hace crecer la planta y brotar la semilla. Dentro de la prieta dureza del grano queda encerrada esa sustancia del Logos Solar, que le permite a la planta reproducirse incesantemente con la vida gloriosa, pujante y activa.
El folclor; la historia de la magia y de la brujería; Los relatos comprobados de asesinatos y muertes a distancia con hechicería, sólo son posibles manipulando los elementales de las plantas.
Las milagrosas curaciones a distancia de que hablan los libros sagrados, las hace el médico gnóstico por medio de los elementales de las plantas.
ESTA CIENCIA QUE YO BAUTIZO CON EL NOMBRE DE ELEMENTOTERAPIA, EL "ARTE REGIO" DE LA SABIDURÍA MEDICA, ES TAN ANTIGUA COMO EL MUNDO. NO SE PUEDE SER MÉDICO SIN SER MAGO, NI SER MAGO SIN SER MÉDICO.
El yerbatero y el médico alópata, se identifican en cuanto ambos estudian únicamente el cuerpo físico de los seres vivientes. El médico gnóstico estudia al hombre y a la planta, en su triple aspecto de cuerpo, alma y espíritu.
El médico gnóstico trata a las plantas como a hombres. La terapéutica Gnóstica es mística, simbólica, alquimista.
Hay dos clases de ángeles: ángeles inocentes y ángeles virtuosos. Los ángeles inocentes son los elementales de las plantas, y los ángeles virtuosos son los hombres perfectos.
En la gloriosa India de los "Rissi" no hay pueblo que carezca de su árbol mágico, a cuyo "Genio Elemental" rinde culto el pueblo. Las tradiciones Helénicas sostienen que cada selva tiene su "genio" y cada árbol su "ninfa".
No es raro ver sobre las Nilgiris, árboles sagrados, graficados en sus troncos con figuras secretas en bermellón y azul, y al pie de ellos algunas piedras pintadas de rojo.
Estos sagrados árboles son lugares de sacrificio y oración, y en ellos se encuentran restos de animales y haces de cabellos ofrecidos por los enfermos y posesos en acción de gracias al genio elemental que los curó. Los genios elementales de estos árboles son llamados por los indígenas: "mounispouranms".
Comúnmente, estos árboles pertenecen a la familia de los Ilex, algunas veces son de las llamadas "Cinname" salvajes, y también entran en esto los conocidos con la denominación de "Eugenia". En el original de E. Boscowitz, figuran interesantes testimonios de algunos sabios que aseguran lo que hace millones de años saben las tribus indígenas de América, esto es, que las plantas tienen alma, vida y sensibilidad, parecida a la de los seres humanos.
Erasmo Darwin dice en su «Jardín Botánico» que la planta tiene alma. Habremos de recordar que hombres tan eminentes como Demócrito, Anaxágoras y Empédocles, sostuvieron la misma tesis antes de que aparecieran en el mundo esas falsas luces de la civilización moderna.
En épocas más recientes, hay otros que sostienen que los movimientos de las raíces son voluntarios.
Vrolik, Hedwig, Bonnet, Ludwig, F. Ed. Smith, afirman que la planta es susceptible de sensaciones diversas y que conoce la felicidad. Finalmente el sabio Teodoro Fechner escribió un libro titulado: «Nanna Oder Uber Das Lenleben der Pflansen», en el cual prueba suficientemente que la planta tiene alma.
Lo que a nosotros los gnósticos nos mueve a compasión, es que sólo ahora se les ocurre afirmar a los "científicos", como tesis novísima, esto del alma de las plantas, cuando el Gnosticismo lo sabe desde el nacimiento del mundo, y lo sabe también cualquier humilde indiecito de la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia).
La Sanguinaria se alegra y mueve sus ramas cuando se le acerca el sabio que sabe amarla. La Dormidera recoge sus hojas y se adormece muchas veces, antes de que el médico gnóstico la haya tocado.
El elemental de la planta se alegra cuando le amamos, y se llena de dolor cuando le herimos. El organismo físico de los elementales de la naturaleza es análogo al humano. La respiración de las plantas se realiza por medio de las tráqueas de Malphigi, compuestas de una cinta celular arrollada en espiral, dotada de contracción y expansión.
Según los experimentos científicos de Calandrini, Duhamel y Papin, el aire es el único fundamento de la vida vegetal. Sostiene Bertholon que el aire ejerce sobre la savia del vegetal una acción análoga a la que ejerce sobre nuestra sangre.
Experimentos de Ingenhus, Mohl, Garren, Hales, Teodoro de Saussere, prueban científicamente que el lado inferior de las hojas está lleno de pequeñas bocas estomáticas, órganos de dicha respiración.
Las plantas inhalan anhídrido carbónico y exhalan oxígeno. Sus raíces les sirven de estómago, y con su semen emulsionan los elementales de la tierra transformándolos en ARCANOS inefables de la sustancia de Dios.
Esos "arcanos" son los instrumentos que utilizan los elementales de las plantas para sanar al enfermo, pero esto sólo ocurre cuando el médico gnóstico ha llenado los tres requisitos indispensables, a saber: Amor a Dios y al prójimo, ritual perfecto y diagnóstico exacto.
La Elementoterapia, enseña al médico gnóstico a manipular los elementos vegetales. La Elementoterapia, es la sabiduría que le permite al médico gnóstico manejar la VIDA.
Hasta ahora los botánicos no han hecho mas que manipular las formas, pero no la vida misma, porque la vida solo la sabe manejar el médico Gnóstico que ha estudiado la Elementoterapia.
Los alópatas, sólo conocen superficialmente la biomecánica de los fenómenos orgánicos; pero nada saben del fondo vital. Los alópatas, como los botánicos, son diestros en manejar formas cadavéricas. Desde el punto de vista fisiológico o patológico, podríamos decir con propiedad que los alópatas son vivisectores de animales y de hombres.
Los homeópatas, los bioquímicos y sus parentelas son tan sólo los hijos pródigos de la botánica y de la alopatía.
Ha llegado la hora de las grandes decisiones y no hay tiempo que perder. ¡Corresponde a los hombres divinizados arrojar con el látigo de la voluntad a los mercaderes del templo!
¡Ha llegado la hora en que debemos libertarnos de toda coyunda social (escuelas y sectas, religiones y dogmatismos), para regresar con alegría al templo de la naturaleza!
Debemos revolucionarnos contra toda clase de teosofismos, rosacrucismos ampulosos y espiritismos fanáticos. Debemos quemar el becerro de oro (el dinero), abandonar las ciudades y regresar al seno de la Naturaleza.
Cuando el hombre regrese al seno de su "madre" (la Naturaleza), ella le dará pan, abrigo y sabiduría. Ella le dará lo que ningún líder de politiquería puede darle: sabiduría, pan y abrigo. Ahora nos toca volver a la sublime mística cósmica de la bendita madre del mundo.
Llegó la hora en que debemos oficiar en el templo de la Diosa Madre del Mundo, y así lo haremos con la misma sabiduría que el hombre conoció en la antigua "Arcadia", antes de que se encerrara en la vida urbana.
Nosotros llamaremos a esa arcaica sabiduría médica ELEMENTOTERAPIA. Esa es la sabiduría de los médicos gnósticos.
"A semejantes médicos (los gnósticos) se les llama "espirituales", porque mandan a los espíritus de las hierbas y de las raíces, y les obliga a poner en libertad a los enfermos a quienes han aprisionado. De la misma manera, si un Juez pone a un preso en los cepos, el juez es el médico del preso, porque teniendo las llaves, puede abrir las cerraduras cuando quiera. A ésta clase de médicos perteneció Hipócrates y otros". (Parami - prólogo III - Paracelso).
El eminente médico gnóstico alemán, doctor Franz Hartmann, dice: "El verdadero médico no es un producto de las escuelas científicas, él llegó a serlo por medio de la luz de la sabiduría divina misma".
¡Teólogos, que nada sabéis de Dios! ¡Médicos, que ignoráis la medicina! ¡Antropólogos que desconocen la naturaleza humana en todas sus manifestaciones! ¡Abogados, que no tenéis sentimiento alguno de bondad ni de justicia! ¡Cristianos que en cada instante traicionáis al Maestro! ¡Jueces, que jamás habéis juzgado vuestros vicios y defectos! ¡Gobernantes, que no habéis aprendido a gobernar vuestras bajas pasiones! ¡Sacerdotes, que explotáis las sectas fanáticas del mundo! ¡Mercaderes, que no habéis respetado ni el "pan" que la Madre Naturaleza da a sus hijos! ¡Vosotros habéis prostituido todo con vuestro "asqueroso" dinero!
¡Ay de vosotros y de vuestros hijos! ¡Ay de los moradores de la tierra, porque caerán a cuchillo sobre las calzadas de las ciudades! ¡En las tinieblas del abismo sólo oirán el gemir lastimero y el crujir de dientes!
La medicina oficial ha explotado el dolor humano. Cuando el hombre separose de la Naturaleza para aprisionarse en la vida urbana, cayó en manos de las potencias tenebrosas, y aprendió de los magos de las tinieblas la "falsa ciencia". Fue entonces cuando conoció el dolor. Ahora, toca al hombre regresar al seno de la Naturaleza para recuperar las posiciones perdidas.
Cada elemental de la Naturaleza representa determinados poderes de la bendita Diosa Madre del Mundo, y sólo puede ser realmente mago y médico aquel que sabe manejar los poderes de la Naturaleza encerrados en cada hierba, en cada raíz y en cada árbol.
El pensamiento es una gran fuerza, pero todo es dual en la creación, y toda intención oculta, si se quiere hacer manifiesta, necesita de un instrumento físico que sirva de vestido a la idea: este instrumento es el vegetal que le corresponde. Sólo puede ser mago aquel que sabe el secreto de mandar a los elementales vegetales.
El uso del magnetismo animal; la transmisión de la vida (Mumia); la trasplantación de las enfermedades y otras cosas análogas, sabiamente descritas por Paracelso, Cornelio Agrippa, solamente son posibles para el médico gnóstico que sabe manipular las criaturas elementales de las plantas.
La transmisión del pensamiento se hace fácil cuando se opera por medio de los elementales vegetales, pues, como ya se dijo, todo es dual en la creación.
Esos muy conocidos sistemas de Marden, Atkinson, Mesmer y Paul Jagot; esas escuelas pseudo-espiritualistas, jamás podrán enseñar al hombre el sabio uso de la fuerza del pensamiento, porque fuerza y fuerzas, es algo muy unido en la creación.
Toda onda mental tiene su exponente en una planta, y para que las ondas mentales se cristalicen tienen que revestirse con los poderes ocultos de la planta que le corresponde.
No hay nada en el Universo que no sea "dual". Perderían el tiempo miserablemente los atletas de la concentración del pensamiento si no supieran combinar las ondas mentales con los poderes de la Naturaleza, encerrados en las plantas.
Mientras el hombre no regrese al seno de la Naturaleza, sus pensamientos como su vida serán totalmente superficiales y artificiosos, y por ende, negativos e inicuos.
El hombre debe abandonar sus ídolos y templos falsos de la vida urbana, y regresar al seno de la bendita Diosa Madre del Mundo. Ella os dará luz y sabiduría, poder y gloria.
A los templos de la Naturaleza regresarán los hijos pródigos, cuando ellos abandonen la vida urbana y vuelvan al seno de la Diosa Naturaleza.
Los templos de la Diosa Madre del Mundo, situados en las gargantas de las montañas y los valles profundos, sólo aguardan que el hombre golpee a sus puertas para recibirle y brindarle amor y sabiduría, pan y abrigo. Esos son los mandamientos del Bendito.
Hasta ahora, discípulos amados, sólo habéis oído hablar del Tibet oriental y de los santos Maestros que allí moran. Franz Hartmann os habló de los Maestros del templo oculto de Bohemia, y Krumm Heller (Huiracocha) del templo de Montserrat en España y Chapultepec en México.
Nuestra amada América del Sur tiene también sus templos majestuosos, aunque nadie haya hablado de ellos. Estos son los templos de la Diosa Naturaleza; estos son los templos de los misterios sagrados del Rayo Maya.
Hasta ahora sólo habéis oído hablar de los Maestros asiáticos y europeos. Muchos estudiantes espiritualistas desearían progresar internamente, pero no pueden porque no han encontrado el camino que les pertenece, su rayo y tónica propios, que estén de acuerdo con su sangre y su psiquis. No hay que olvidar que en la América del Sur la sangre del indio predomina sobre todo, y que son millones los seres humanos que pertenecen al Rayo Maya. Pero yo voy a hablar de esos Maestros del Rayo Maya, a descorrer por primera vez la cortina que los oculta.
Kalusuanga, el Dios primitivo de la luz, el gran Maestro del Sol, tiene un depósito de sabiduría esotérica en el templo de "Buritaca", sede de la sabiduría antigua (Costa Atlántica).
Kunchuvito Muya, Dios Poderoso.
Kakasintana, Dios Poderoso.
Nuestro Seyancua.
Nuestro Padre Seukul.
"Mama" Kaso Biscunde.
"Mama" Batunare.
La "Saga" María Pastora, Maestra de Sabiduría.
El Dios Kuinmagua. Este Maestro es el Dios de las tempestades, con poderes sobre las estaciones del invierno y del verano, del otoño y de la primavera.
El Dios Temblor, es niño inocente, que hace temblar la tierra, cuyo nombre no es el caso mencionar.
Estos Maestros de la venerable Logia Blanca del Rayo Maya son los silenciosos vigilantes de la América Latina. La Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia), es otro Tibet poderoso y antiquísimo.
Kalusuanga, el Dios primitivo de la luz, alegremente admitirá en sus misterios a las almas sedientas del Rayo Maya. La clave para entrar en el templo de Kalusuanga, el Maestro indio, es como sigue:
El discípulo se sentará en un sillón frente a una mesa; apoyará los codos sobre la mesa y sostendrá la cabeza con la mano izquierda, mientras con la derecha se hará pases magnéticos sobre la cabeza, desde la frente hasta la nuca, con el propósito de magnetizarse a sí mismo y arrojar con fuerza (con los pases magnéticos), el cuerpo astral hacia afuera, en dirección al templo de Buritaca, sede de la sabiduría antigua del Rayo Maya.
El discípulo unirá su voluntad y su imaginación en vibrante armonía, haciendo esfuerzo por adormecerse. Debe sentirse actuando con su voluntad e imaginación como si estuviese en carne y hueso dentro del templo Buritaca.
Con el pensamiento debe pronunciar estos Mantrams o palabras mágicas: OMNIS BAUN IGNEOS. Estas palabras se pronuncian de seguido, alargando el sonido de las vocales, hasta quedarse dormido.
Después de cierto tiempo de práctica, el discípulo se "saldrá" del cuerpo físico, en su astral, y Kalusuanga, el Maestro sublime del Rayo Maya, lo instruirá en sus misterios y le enseñará la sabiduría médica.
Kalusuanga prueba primero el valor del invocador, y se aparece gigantesco y terrible para probar al discípulo. Si éste fuese valeroso, será instruido en la ciencia sagrada de los "Mamas".
Los médicos gnósticos de la Sierra Nevada de Santa Marta curan la sífilis en quince días. Curan la lepra de último grado en nueve meses precisos. Curan la tuberculosis en quince días.
No hay enfermedad que los "Mamas" Arhuacos no puedan curar, y se ríen de la ciencia de los civilizados del siglo XX.
Aseguran los "Mamas" que, para que la civilización moderna llegue al grado de cultura de ellos, será menester que pasen centenares de años.
En las cumbres cubiertas de hielo de esta Sierra Nevada de Santa Marta, vive un poderoso sabio Iniciado, cuya edad es realmente indescifrable. Este gran iluminado es el "Mama Presidente" del gobierno de los indios Arhuacos.
Este "Mama" tiene poderes sobre la creación entera y es profundamente venerado por los indios de toda la Sierra Nevada. Tiene un cristal octaedro sobre un trípode, en el cual se reflejan las imágenes de las personas que marchan en pos del venerable sabio, no importa la distancia en que se hallen.
Los "Mamas" diagnostican las enfermedades poniendo una esfera de vidrio sobre la nuca del paciente, y por allí auscultan el interior del organismo, mejor que con los rayos X. Ellos sonríen desdeñosamente del complicado mecanismo de la ciencia oficial.
Poniendo la esfera de vidrio sobre las ropas de un enfermo, bástales para diagnosticar la enfermedad aunque el paciente se encuentre a muchas millas de distancia. ¿Podría hacer esto alguno de los científicos modernos? Qué interesante sería que posponiendo la suficiencia universitaria, hiciera alguno el ensayo de estudiar medicina "Maya" en la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia).
Del intelectualismo sin espiritualidad, resultan los "bribones", y éstos han sido la desgracia para el mundo.
Los médicos indios curan, y muchas de sus curaciones son instantáneas, porque ellos saben, desde tiempos remotísimos el acertado manejo de los elementales.
Hay también templos de luz en Taganga y Gaira (Costa Atlántica de Colombia). En todos esos templos ocultos moran los grandes iniciados del Rayo Maya. El templo majestuoso de Sierra Nevada de Santa Marta es el Santuario augusto de los altos iniciados de la "Sierra".
Estos templos se hallan en estado de "JINAS", esto es, dentro de la cuarta dimensión, y son las catedrales de la Naturaleza donde moran los grandes sabios de la "Culebra".
La clave para viajar en cuerpo astral, en la forma que dejamos consignada, se la debemos a Kalusuanga, el Dios Poderoso hijo de los siete mares rojos y de los siete rayos del sol.
Haciendo uso de esa clave podrán los discípulos "salir" de su cuerpo físico cada vez que lo deseen, y asistir en cuerpo astral a los templos del Rayo Maya para recibir instrucciones de sabiduría médica.
Los altos Iniciados "Mamas" se comunican con los Mahatmas del Tibet y conocen a fondo los vegetales de la India Oriental.
El presidente de los indios Arhuacos se mete en un misterioso recipiente con licor raro, y cuando sale de allí, su cuerpo físico ya está en el plano astral, y de ésta manera se traslada con cuerpo y todo, en pocos instantes, a donde quiera.
Pero estos sabios indios son terriblemente callados y humildes, ningún "civilizado" logra jamás sacarles sus secretos, a menos que se haya hecho digno y merecedor de ser recibido por "discípulo".
Tengo que agradecer en este trabajo los excelentes datos que tuvo a buen gusto suministrarme Dionisito de la Cruz, residente en la finca de "Tierra Grata", a veinte kilómetros de Fundación, para mis investigaciones sobre la Sierra Nevada.
Tengo también que darle las gracias a un indígena del Departamento de Bolívar (Colombia) por los datos suministrados para esta labor, que fueron magníficos.
Presento también mis agradecimientos al Maestro Paracelso, quien revisó y corrigió los originales de esta obra, a fin de que ella cumpla la solemne misión que se le ha asignado en la futura Edad de Acuario.
Doy también las gracias al Maestro Kalusuanga por su clave maravillosa, que permitirá a los discípulos latinoamericanos de sangre aborigen ponerse en contacto con los templos de misterios del Rayo Maya.
Hay porciones de territorio colombiano donde la sangre aborigen es sumamente fuerte, como ocurre con el Departamento de Boyacá, por ejemplo.
Los discípulos de sangre marcadamente "india", con la clave del Maestro Kalusuanga podrán aprender a "salir" en cuerpo astral y recibir instrucción esotérica en los templos del Rayo Maya, que es el rayo autóctono americano.
Doy también las gracias a los Maestros Morya, Kout Humi, Hipócrates y otros por su cooperación en esta solemne misión que se me ha confiado.
También doy las gracias a mi santo Gurú, cuyo nombre sagrado no se debe mencionar.
Yo, SAMAEL AUN WEOR, el Maestro de los misterios egipcios, soy el Gran Avatara de Acuario, el Iniciador de la Nueva Era, el Maestro de la Fuerza.
Ha llegado la hora de las grandes decisiones y no hay tiempo que perder. Estamos asistiendo a la última agonía de una raza caduca y degenerada.
Ahora nos toca empuñar la espada de la Justicia para desenmascarar a los traidores y desconcertar a los tiranos.
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