Tras la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso, Esparta estableció su hegemonía en gracia aunque duro muy poco, pues fue vencida por Tebas en las






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El problema del cambio


Aristóteles fue un pensador con espíritu empirista, es decir que buscó fundamentar el conocimiento humano en la experiencia. Una de las primeras preocupaciones fue encontrar una explicación racional para el mundo que lo rodeaba.

  • Los presocráticos se percataron de que lo que nos rodea es una realidad diversa que se halla en continua y perpetua transformación.

  • Heráclito de Éfeso considera que todo se halla en perpetuo cambio y transformación; el movimiento es la ley del universo.

  • Parménides, al contrario, opina que el movimiento es imposible, pues el cambio es el paso del ser al no ser o la inversa, del no ser al ser. Esto es inaceptable, ya que el no ser no existe y nada puede surgir de él.

  • Platón, supone una especie de síntesis, es decir, una unión o una suma de estas dos concepciones opuestas: la de Heráclito y Parménides. Por un lado tenemos el mundo sensible, caracterizado por un proceso constante de transformación y, por el otro, tenemos el mundo abstracto y perfecto de las Ideas, caracterizado por la eternidad y la incorruptibilidad.

Aristóteles entiende el cambio y el movimiento como «el paso de lo que está en potencia a estar en acto», por la acción de las causas. Aristóteles distingue cuatro causas: 

  1. Material: La materia, o sea, aquello de lo que algo se hace.

  2. Formal: La forma, que determina la estructura de la materia.

  3. Eficiente: Lo que origina el movimiento y que actúa de una manera causal en él, siendo el agente que lo origina. Dirige el movimiento hacia un fin, la perfección de la forma, por ello la Naturaleza se explica según una teleología de la forma que tiende a la perfección de su contenido.

  4. Final: La finalidad por la que algo se hace.

La filosofía primera


En el comienzo mismo del libro IV de la Metafísica aparece formulada la conocida declaración enfática según la cual «hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen. Inmediatamente añade Aristóteles que tal ciencia no se identifica con ninguna de las ciencias particulares, sino que posee el objeto de estudio más extenso y menos comprensible que pueda existir: el ser. En efecto, ninguna de las ciencias particulares se ocupa «universalmente de lo que es», sino que cada una de ellas secciona o acota una parcela de la realidad ocupándose de estudiar las propiedades pertenecientes a esa parcela previamente acotada. Aristóteles propone, pues, la ontología como un proyecto de ciencia con pretensión de universalidad, aquella universalidad que parece corresponder al estudio de lo que es, en tanto que algo que es, sin más, y no en tanto que es, por ejemplo, fuego, número o línea, en cuyo caso nos habríamos situado ya en la perspectiva de una ciencia particular como la física, la aritmética y la geometría, respectivamente.

La constitución de semejante ciencia tropieza inmediatamente, sin embargo, con una dificultad sustantiva y radical. Y es que la omnímoda presencia, explícita o virtual, del verbo ser (eînai) y de su participio ente (òn) en nuestro discurso acerca de la realidad no garantiza la unidad de una noción que responda, a su vez, a la unidad de un objeto susceptible de tratamiento unitario y coherente. Sin unidad de objeto no hay unidad de ciencia y sin unidad de noción no hay unidad de objeto. Aristóteles es plenamente consciente de esta dificultad. Frente a Parménides y frente a Platón, Aristóteles reconoce la polisemia del verbo ser en sus distintos usos y aplicaciones. Así, para Aristóteles la tesis la expresión algo que es se dice en muchos sentidos. Más bien, a su juicio toda reflexión acerca del lenguaje y acerca de la realidad ha de partir necesariamente de la constatación y del reconocimiento de este hecho incuestionable.

La aporía o dificultad lógica insuperable de un razonamiento o de su conclusión, a la que se enfrenta Aristóteles proviene, en definitiva, del mantenimiento simultáneo de tres tesis cuya conjunción resulta abiertamente inconsistente:

  • Hay una ciencia de lo que es, en tanto que algo que es

  • Solamente puede haber unidad de ciencia si hay univocidad, si hay unidad de género.

  • La expresión lo que es, carece de univocidad, es decir, de un solo significado,por lo que es no constituye un género.

Aristóteles trató de encontrar una salida que, en realidad, pasa por la matización de las dos primeras de las tesis enunciadas. La matización de la segunda tesis es de capital importancia: Ser no comporta, desde luego, una noción unívoca, sino multívoca. No obstante puntualizará Aristóteles, su multivocidad no es tampoco la de la pura equivocidad u homonimia (igualdad de nombre entre dos personas o cosas); entre ambos extremos está la analogía (relación de semejanza entre cosas distintas). Entre los distintos sentidos de 'ser' y 'lo que es' existe una cierta conexión que Aristóteles compara con la conexión existente entre las distintas aplicaciones del término sano que se dice, al menos, del organismo, del color, de la alimentación y del clima, y en cada caso se dice de un modo distinto:

  • Del organismo porque se da la salud

  • Del color porque es síntoma de salud

  • De la alimentación y del clima porque, cada cual a su modo, son favorables a la salud

Pero en todos estos casos hay una cierta conexión: la referencia, en todos y cada uno de ellos, a lo mismo, a la salud.

Así ocurre, a juicio de Aristóteles, con el verbo ser y con su participio, 'lo que es', como se explica en el siguiente texto:

de unas cosas se dice que son por ser entidades, de otras por ser afecciones de la entidad, de otras por ser un proceso hacia la entidad, o bien corrupciones o privaciones o cualidades o agentes productivos o agentes generadores ya la entidad ya de aquellas cosas que se dicen en relación con la entidad, o bien por ser negaciones ya de alguna de estas cosas ya de la entidad.

Las diversas significaciones de 'lo que es' poseen, por tanto, la unidad peculiar que adquiere una multiplicidad en virtud de su referencia común a algo uno, la referencia a una misma cosa, en el ámbito de lo real, y a una misma noción o significado, en el ámbito del lenguaje: referencia a la salud en el ejemplo utilizado y referencia a la entidad en el caso de la indagación ontológica. Semejante forma de unidad comporta, pues, un término y una noción fundamental que es primero y que es universal en la medida en que siempre se halla referido o supuesto en cualquier uso del verbo ser:

  • Una única naturaleza.

  • Un único principio o arjé.

así también 'algo que es' se dice en muchos sentidos, pero en todos los casos en relación con un único principio.

En consonancia con esta interpretación matizada de la polisemia de ser y lo que es, Aristóteles matiza también la segunda tesis, es decir, la tesis que solamente puede haber ciencia, unidad de ciencia, si hay univocidad, si hay unidad de género. Aun cuando no sea genérica en sentido estricto, la unidad de referencia posibilita también la unidad de una ciencia:

«corresponde, en efecto, a una única ciencia estudiar, no solamente aquellas cosas que se denominan según un solo significado, sino también las que se denominan en relación con una sola naturaleza, pues éstas se denominan también en cierto modo, según un solo significado. Es, pues, evidente que el estudio de las cosas que son, en tanto que cosas que son, corresponde también a una sola ciencia»

Por lo demás, y puesto que en tales casos hay siempre algo que es primero, es lógico que la ciencia así constituida se ocupe de manera prioritaria y fundamental de aquello que es primero:

«ahora bien, en todos los casos la ciencia se ocupa fundamentalmente de lo primero, es decir, de aquello de que las demás cosas dependen y en virtud de lo cual reciben la denominación correspondiente. Por tanto, si esto es la entidad, el filósofo debe hallarse en posesión de los principios y las causas de las entidades»
La filosofía primera, luego llamada metafísica, es la ciencia más general, por ser la ciencia del ser en cuanto ser (ontología). Aristóteles la llama filosofía primera  y es identificada por él con la sabiduría.

Aristóteles habla del primer moviente inmóvil del universo, del que afirma que es inmaterial, que no padece ningún cambio y que es el principio físico del mundo. Por no ser material, él mismo no es algo físico, Aristóteles aboga por la existencia de un ser divino y parece identificarlo con el primer motor inmóvil, algo que se convierte en un fin apetecido y remoto de todos los seres del mundo, que desean participar de la perfección. Dicho motor inmóvil es el responsable de la unidad del mundo y de su orden. Esto, unido a que habla de Dios como «entendimiento que se entiende a sí mismo» ha llevado a muchos autores a hablar de Providencia.
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