Departamento de Historia y Ciencias Sociales






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fecha de publicación21.06.2015
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Colegio Chile.

Departamento de Historia y Ciencias Sociales.

Sector Ciencias Sociales y Realidad Nacional.
Democracia y participación

Los elementos hasta aquí explicados y centrados en el aspecto de una organización política democrática, constituyen una visión estática de la democracia, es, por así decir, una especie de "fotografía" de la democracia, sin movimiento, sin dinamismo. Esta visión de la democracia es incompleta porque obviamente ella es dinámica, es activa.

El aspecto dinámico de la democracia está dado por el grado de participación de los ciudadanos.

La participación, entendida como la integración activa de cada ciudadano en las distintas estructuras y con diversos grados de decisión en que se organiza la Sociedad democrática, constituye un derecho y un deber del ciudadano.

De esta forma, se puede afirmar que la mayor o menor existencia de la democracia en una sociedad, además de las estmcturas adecuadas y necesarias, depende en gran medida de la responsabilidad con que los ciudadanos asumen su participación en las distintas organizaciones sociales y políticas en que se estructura la sociedad. A mayor participación, responsable y seria, de todos y cada uno de los ciudadanos, habrá una mayor y mejor democracia.

La participación responsable en el nivel de la actividad política obliga a todo ciudadano a:

- Participar como ciudadano elector en todos los actos de elecciones de autoridades o en plebiscitos.

- Informarse o buscar los antecedentes que le permitan emitir su voto o sufragio con suficiente fundamento.

- Aceptar o asumir los roles o funciones que la legislación electoral establece para los eventos electorales: Presidente; secretario; comisario vocal de mesa de votaciones; apoderado de candidato o partido político. El cumplimiento de estas funciones garantiza, a la ciudadanía entera, la transparencia y credibilidad de un acto electoral.

Cuando el ciudadano se margina de las responsabilidades señaladas, por su propia voluntad -sin que exista una causa justificada-, comete un acto de irresponsabilidad cívica muy grave, ya que daña y disminuye la calidad democrática de la organización política de su comunidad y de su país.

Los ciudadanos también tienen derecho a participar como candidatos a cargos de elección popular a nivel nacional, regional o local; cumpliendo los requisitos establecidos.

1. LA DEMOCRACIA ES TAMBIÉN UNA FORMA DE VIDA

La democracia, en cuanto forma de vida, implica fundamentalmente actitudes y modos de conducta o comportamiento, tanto de los gobernantes como de los gobernados, sin los cuales la democracia como forma de gobierno difícilmente podría desarrollarse y fortalecerse. Estas actitudes y modos de conducta tienen como base la adhesión a los valores de la dignidad de la persona humana, de la búsqueda de la verdad, del desarrollo de la libertad y de la justicia.

1.1 Actitudes y modos de comportamiento que forman parte de un estilo de
vida democrática


Podemos señalar que entre tales actitudes y modos de comportamiento se encuentran la tolerancia, la disposición a escuchar al otro, el espíritu reflexivo y el juicio personal, el sentido del diálogo, el admitir la opinión del otro, el reconocer los derechos de los demás y no atropellarlos, el desarrollo de una libertad responsable con autodecisión y autodisciplina, el desarrollo de la colaboración y la amistad cívica, el sentido del compromiso y de la lealtad.

Dicho de otra forma, hay comportamientos que están reñidos con la democracia tales como la intolerancia, el atropello de los demás derechos, el no estar abierto a escuchar las opiniones de los demás, el egoísmo, la falta de solidaridad, el atropellar la libertad del otro por la imposición de decisiones, el desarrollo de actitudes y conductas violentas.

La sociedad política y sus instituciones son, metafóricamente, el equivalente a un árbol, cuya savia está constituida por las actitudes y comportamiento de las personas.

Si las actitudes y comportamientos corresponden a la forma de vida democrática, la forma de gobierno y las instituciones democráticas se fortalecen y permiten un desarrollo integral de la sociedad y su constante perfeccionamiento.

Si, por el contrario, se desarrollan actitudes y comportamientos antidemocráticos, por muy técnicamente perfectas que se hayan elaborado las instituciones de la forma de gobierno democrática, ésta se debilitará, entrará en crisis y luego desaparecerá. Es como si al árbol, en vez de la savia que le permite crecer y fortalecerse, se le inyectara veneno; la acción de éste último irá marchitando el árbol hasta hacerlo morir.

1.2 Caminos para desarrollar una convivencia democrática real

La convivencia democrática llegará a ser real cuando "los ciudadanos dirigidos por ¡ajusticia respeten efectivamente aquellos derechos y cumplan las respectivas obligaciones, cuando estén vivificados por tal amor, que sientan como propias las necesidades ajenas y hagan a los demás participantes de los propios bienes; finalmente, cuando todos los esfuerzos se aúnen para hacer siempre más viva entre todos la comunión de los valores espirituales del mundo. No basta esto tan sólo, ya que la convivencia entre los hombres tiene que realizarse en la libertad, es decir, en el modo que conviene a la dignidad de seres llevados por su propia naturaleza racional, a asumir la responsabilidad de las propias acciones"(1) .

La democracia, como forma de vida(2) , requiere un determinado comportamiento de los actores sociales y políticos, lo cual es un elemento esencial y complementario de la forma de gobierno democrática. Sin el estilo de vida democrática, el régimen político democrático se debilita y generalmente termina por destruirse y distorsionarse.

La forma de vida democrática implica, así, una actitud del espíritu que llama al respeto del prójimo, al diálogo, a la comprensión, a la tolerancia y a la lealtad mutuos.

El espíritu de comprensión llama a abrirse hacia el otro, a meditar con serena objetividad las razones por las cuales se piensa y se siente de manera distinta. El sectarismo y el fanatismo son actitudes contrarias al espíritu democrático.

La tolerancia nace del respeto a la persona del otro y del convencimiento de que la persuasión -si es que posee la razón- terminara por abrirse una brecha en el ánimo de los demás con el atractivo de la luz de la verdad.

La tolerancia está consciente -como lo ha demostrado la sociología- de que el hombre está condicionado por el medio en el cual se encuentra, "comprende que hombres educados en medios diferentes tengan, de buena fe, opiniones distintas y que el valor moral de un hombre en particular sea compaginable con errores, incluso considerables, ocasionados por el medio"(3).

1 Juan XXIII "Pacem in Tenis" N" 35. Encíclicas Sociales, Tomo II, págs. 26,54 y siguientes.

2 Burdeau, Georges. La democracia Ed. Ariel, Barcelona, España, 1970, págs. 20 y siguientes.

3 Jacques Leclerq, La libertad de opinión. Barcelona, 1964, pág. 207.
Tal perspectiva no nos lleva al relativismo, no está en discusión el que el mundo deba organizarse al servicio de la verdad, como tampoco lo está que el que no hace todo lo que puede hacer para lograrla "comete una falta moral y también la comete el que saca consecuencias abusivas, de un principio cierto, cuyas consecuencias no prevé, o que actúa en favor de una idea, pero buscando la satisfacción de una pasión que no es la verdad"(1). 1 Jacques Leclerq, op. cit. ; ,pág. 231.

Sin embargo, el problema no es fácil de resolver, sobre todo en el área de las verdades doctrinales, donde no es posible recurrir a la verificación de los hechos, como asimismo porque la verdad es compleja y presenta múltiples aspectos, no pudiendo estar seguros nunca de haberlos captado todos. Muchas veces sucede que los que dialogan o polemizan ven aspectos reales, pero parciales y/o distintos, de un mismo problema, tendiendo a creer que lo que ellos ven es toda la realidad.

En la medida en que estamos conscientes de tal problema, es que reconocemos que el juicio del otro enriquece la objetividad del análisis y la legitimidad de las soluciones, liberándonos de subjetividades. Incluso en el desacuerdo y en la divergencia de opiniones tal juicio nos enriquece, en especial si todos nos sentimos construyendo una historia común.

El estilo de vida democrático busca desarrollar el espíritu reflexivo, el desarrollo del juicio personal, la solidaridad fraterna y la actitud de participación libre y responsable. No es posible garantizar que los hombres, seres imperfectos y falibles, podrán superar siempre todos los obstáculos, pero la democracia es la qué mejor ofrece los medios para poner a trabajar la inteligencia y la buena voluntad.

Un pueblo vive y vivencia la democracia cuando las personas piensan racionalmente y obran libre y responsablemente, partiendo de ellos el impulso y la orientación de la vida pública, en todas sus manifestaciones, comunicándose a las sociedades intermedias y al Estado, en los cuales se difunde. Ello implica, al mismo tiempo, una cierta sensibilidad social que permita a las personas sentirse parte integrante y participantes activos de la sociedad, y considerar y sentir como propia la realización del bien común.

La convivencia democrática necesita el desarrollo del espíritu de colaboración e iniciativa de la comunidad, el estar dispuestos a buscar puntos de acuerdo, que hagan posible y fecunda la colaboración social, puntos que nunca pueden sobrepasar el reconocimiento y respeto de los derechos fundamentales del hombre; como, asimismo, respetar las diversas visiones personales de la vida que cada sujeto puede tener.

Personalizar el pueblo es una de las grandes tareas de la democracia. Se trata de desarrollar en todos los hombres todos sus atributos como persona, en tomo a la con ciencia como centro activo y rector. En tal sentido, si se considera que el pueblo es el conjunto de hombres determinados y enmarcados en un espacio y un tiempo establecidos, no podrá haber pueblo personalizado sin la existencia de hombres desarrollados integralmente. El pueblo personalizado está formado por seres libres y reflexivos, cuya acción se orienta por valores y convicciones, lo que se opone masa, que sacrifica muchas veces la libertad por mantener la seguridad, que actúa instintivamente y cede fácilmente a la propaganda y los eslóganes.

La democracia necesita para su desarrollo un pueblo personalizado, la masa pide el progreso de una sociedad democrática. La capacidad de una democracia (alcanzar logros fundamentales depende de las cualidades que sus ciudadanos pueblo, estén dispuestos a fomentar en sí mismos; la democracia exige que hombres ejerzan su propio juicio y escojan sus creencias esenciales y les pide se preocupen igualmente por que se respeten tales derechos en las demás personas, aun cuando tengan una perspectiva discrepante.

El debate democrático es una fuente de energía y vitalidad de la sociedad y un motor necesario para su desarrollo; sin embargo, tal energía se desperdicia cuando la crítica es irresponsable y sin fundamento. Para emplearla bien, es necesario e fundamente y se ejerza responsablemente. La democracia aspira así a proporcionar una sociedad en movimiento y un proceso político libre, que dará a la persona la oportunidad de participar en los asuntos de su comunidad con lo mejor de su razón y de su espíritu.
TE PRESENTAMOS UNA SERIE DE NORMAS DESEANDO QUE LAS PRACTIQUES PARA QUE MEJORES TUS RELACIONES HUMANAS CON LOS DEMÁS Y HAGAS POSIBLE UNA FORMA DE VIDA DEMOCRÁTICA

NORMAS que al practicarse propician buenas relaciones con las personas y facilitan la convivencia democrática.

1. Actuar con responsabilidad en todas las actividades que se realicen.

2. Respetar al ser humano y creer en sus posibilidades de desarrollo.

3. Confiar en el grupo, tanto como en si mismo o aun más.

4. Evitar criticar en forma destructiva.

5. Tratar de dar ejemplo y testimonio de la propia vida, en lugar de criticar constantemente a los demás.

6. Evitar dar órdenes; buscar la cooperación libremente consentida de los demás.

7. Dar a cada uno su lugar, tomando en consideración sus gustos, sus intereses y sus aptitudes personales.

8. Ser capaz de formar y sentirse parte de un grupo, o equipo de trabajo.

9. Ser tolerante consigo mismo y con los demás.

10. Ser activo y productivo.

11. Gozar con las cosas sencillas y diarias.

12. Ser capaz de brindar afecto y comprensión, y de considerar los intereses de los otros.

13. Establecer relaciones personales duraderas y satisfactorias.

14. Recibir con buena disposición ideas y experiencias nuevas.

15. Poner todas sus capacidades y buena voluntad en todo lo que hace.

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