Cien años de educacion en mexico, entrevista a silvia schmelkes, pablo latapi sarte, carlos ornelas, tomado del libro el mexicano y su siglo, editorial






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fecha de publicación16.06.2016
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CIEN AÑOS DE EDUCACION EN MEXICO, ENTREVISTA A SILVIA SCHMELKES, PABLO LATAPI SARTE, CARLOS ORNELAS, TOMADO DEL LIBRO EL MEXICANO Y SU SIGLO, EDITORIAL OCEANO.MEXICO.1999.
Colaboran: silvia schmelkes, pablo latapi sarre, carlos ornelas

Podría decirme, Pablo Latapí, -¿cuáles son las estadísticas con las que terminábamos eL siglo pasado v comenzábamos el XX en ma­teria de educación, en México"-

PL: En 1900 el País tenía 13 millones 600 mil habitantes, v todo el sistema educativo no llegaba a 8OO mil alumnos. Había casi 700 mil en primaria v muy pocos en los otros niveles: 7,500 de secundaria en 41 escuelas en todo el país y 9,8OO estudiantes de educación superior. Pi­samos a 1921, año en que se creó la Secretaría de Educación Pública y se comenzó a impulsar la extensión de la educación en todo el país, siempre contra el crecimiento demográfico v logrando superarlo, co­mo vamos a ver. Para 1940 ya el país tenía 19 millones 600 mil habi­tantes v en primaria había un millón 950 mil alumnos, en secundaria 65 mil, en preparatoria 29 mil; y en superior cerca de 25 mil estudian­tes, o sea, conjunto del sistema educativo ya sumaba poco más de dos millones de alumnos. Darnos un salto a 1975: con una población total en el de 55 millones, el sistema educativo tenia ya catorce mi­llones de alumnos: en primaria. 11 millones 700 mil. En secundaria casi dos millones, en preparatoria más de 700 mil y en superior más de medio millón. Y llegamos así al año 1995, en el que el país casi alcanza los 97 millones y el sistema educativo total tiene casi 28 millones de alumnos en 210 mil escuelas. De éstos, dieciocho millones están en pre-escolar y primaria, casi cinco millones en secundaria, 2 millones 200 mil en bachillerato y un millón y medio en educación superior. Yo diría en suma, que la -población se multiplicó por siete a lo largo siglo, las plazas escolares se multiplicaron por cuarenta. Un dato impresionante: el, analfabetismo de la población adulta -de los 15 años más- se redujo de más de 80% que había en 1900 a cerca del 9% en

La actualidad.

En verdad es impresionante el avance cuantitativo, tomando cuenta el crecimiento demográfico del país y que a principios de siglo, la educación era un sistema para minorías, un sistema necesariamente elitista y por entero urbano.

Jcv : Carlos Órnelas, desde mi punto de vista conceptual, cuando iniciamos siglo XX, cómo definían la educación aquellos que la dirigían en México? : Cuál era el modelo? .Para qué servia la educación a quien teníamos que dársela y a quien no-

co: la educación pública en México, propiamente inicio con el porfiriato, y ya dominada por la filosofía positivista o esta degeneración que adaptamos en México del positivismo que fue influenciado por malthus , exponía y apoyaba a la sobrevivencia delios más aptos, pugnando por cierta superioridad racial recuerdese que éramos muy racistas, incluyendo a vasconcelos, ahora lo disimulamos, somos mas sutiles, pero antes no: estaban los indios, los otros, y nosotros, mestizos, y todo lo demás; era muy obvio el racismo en la época de los científicos del porfiriano, basado en la filosofía de la sobrevivencia de mas apto. La instrucción, de acuerdo con la tendencia liberal más pura tenía que ser completamente en manos de los particulares, de los padres de familia -era su lucha contra la Iglesia de aquel entonces-; pero la corriente estadista de los liberales.-"hablaban ya de una educación pública. de apoderarse de la mente de los niños, de seleccionar los mas aptos para la vida, y estos, por supuesto, estaban en las ciudades; pertenecían a tos segmentos superiores, de la clase media para arriba, y eran muy pocos. Corno decía Pablo Latapí, la poca educación que había se impartía en las ciudades; las pocas escuelas normales eran tan elitistas como las otras escuelas profesionales, y generaban poca competencia entre las personas. La educación profesional era más elitista todavía; no había escuelas profesionales más que en el Distrito Federal, a excepción de los colegios civiles que Había: algunos de derecho positivo, por supuesto, y algunas escuelas de medicina, muy pocas de ingeniería y nada más.

Los seminarios católicos servían a muchas personas que no seguían la carrera eclesiástica; ahí se podía estudiar lo que correspondía a la educación relativamente básica hasta la preparatoria, para luego continuar con el colegio civil y hacerse abogados.

De este panorama educativo resultaba, en un plano ya profesional, que básicamente a principios de siglo, los profesionistas eran médicos, abogados y sacerdotes. Había la Escuela de minas —ya llamada de ingeniería—, la de arquitectura y otras escuelas profesionales; lo que hoy sería contabilidad; ya había las simientes de lo que serían la ingeniería mecánica y otras ramas; el ingeniero municipal, que era constructor, ingeniero civil, una combinación de ingeniero hidráulico con otras cuestiones, pero eran muy pocos los alumnos.

No hay que olvidar a las normales, dado que hablarnos de educación; por lo menos trece escuelas normales se fundaron a lo largo del siglo XIX. Empezando por la de Zacatecas, en 1825.

Jcv: ¿Podría explicar, Carlos Órnelas, cuál era el concepto de educación anterior al porfiriato? y corno fue que se dio el paso al concepto de educación publica?

Co: Durante la Colonia había unos cuantos colegios, incluyendo algunos para señoritas, auspiciados por las órdenes religiosas; y la Real y Pontificia Universidad, que sostenía la Corona o el virrey. a nombre del rey.

Y a nombre del rey, era pontificia, para clérigos, abogados v teólogos. La educación infantil era a domicilio; había institutrices y profesores que se ganaban la vida educándose y luego educaban a los hijos de las personas que podían pagar sus clases; era un modelo muy europeo. Después hubo una expansión de la enseñanza primaria en la época post-independiente, con la llamada escuela lancasteriana; pero no fue organizada por el Estado. Diríamos hoy que fueron iniciativas de la sociedad civil, de grupos de familias que no eran tan pudientes corno para poder pagar un maestro en casa, y que se unían para poder tener una escuela en el barrio, en la comunidad, con lo que así también se distinguían de los de abajo, como lo que hoy llamaríamos clases medias.
Los esfuerzos estatales, propiamente dichos, hechos por los liberales a partir de los liberarles-1833-1845, con la Revolución de Ayutla, tuvieron como propósito la creación de institutos civiles para competir con los seminarios y allí entrenar abogados; y estos institutos sí eran públicos. Después ce tener una educación no pública, en los que hoy llamaríamos niveles básicos, llegaban al instituto, que era público, gratuito, aunque para muy pocos —allí estudió Benito Juárez, por ejemplo, en el Instituto Civil de Oaxaca.
La educación gratuita es muy probable que se iniciara en la época ce la República Restaurada, en 1867, aunque se trataba de muy pocas escuelas.

Jcv: Silvia Schmelkes ¿qué se pensaba respecto de la utilidad de la educación a principios de este siglo XX? ¿Para qué servía estudiar?'
SS: Podemos reconocer la influencia de pensamiento Liberal desde finales del siglo pasado, que de alguna manera fue construyendo lo que después sería la propuesta propiamente revolucionaria de la educación en México. Podemos identificar muy claramente influencias de las filosofías pedagógicas y propiamente liberales en los pensadores, que no llegaron a consolidarse en lo que podría llamarse la práctica de la educación o la. Instalación de escuelas, pero en el plano

Del pensamiento sí podemos identificar con precisión este afán por la educación universal, que data de fines del siglo XIX y que de alguna manera empieza a estar a principios del siglo XX. Y desde luego se plasman, en la Constitución los ideales de la educación revolucionaria.

Adivinando un poco lo que sucedía a principios de siglo, para la clase alta la educación era necesaria para mantener el estatus que de alguna manera se había conseguido o se tenía por nacimiento. Ya a principios de siglo, estoy convencida de que para los hijos de la clase media la educación era una aspiración real; se buscaba que los hijos fueran más educados que los padres; eso para la poca clase media que existía a principio de siglo. .Ahora, para la clase humilde no; porque me parece que la idea de la educación no estaba presente en el imaginario colectivo de la clase baja, porque no había puntos de referencia visibles; la educación no era algo que formara parte de la vida cotidiana de las clases populares. Por esa ausencia de puntos de referencia, la educación no era todavía una aspiración de la ciase popular, y, desde luego, no había posibilidad alguna de que se convirtiera en realidad, si es que esa aspiración hubiera existido.
JCV: Pablo Latapí, durante la Revolución qué fue lo que pasó; corno se modificó la educación en México durante esos años?
PL: Desde luego hubo bastantes maestros que participaron en el movimiento armado de la Revolución; y además si se dice que el país perdió cerca de un millón de vidas, entonces es muy probable que lo que había de sistema educativo se afectara. Pero es más importante considerar la idea de educación y cómo la influye la Revolución; es muy interesante ver todos los debates parlamentarios sobre el artículo tercero de la Constitución de 1917, y cómo queda la educación a cargo de los municipios, porque no hay un órgano federal que se responsabilice de ella. Esto se debió a muchas circunstancias, sobre todo a la influencia del ex gobernador de Coahuila. Venustiano Carranza, que contempló que esto era conveniente en su estado pero en el resto del país fue nefasto; los municipios no ceñían recursos públicos para la educación, fue" entonces un periodo lamentable para la educación, y en esos años que van de 1917 a 1921, cuando se crea la Secretaría de Educación Pública, no tenemos mayores datos de lo que sucedió. La influencia ideológica de la Revolución todavía no se dejaba sentir en su totalidad, esperaba ser plasmada y concretada por el proyecto de Vasconcelos.
En general, el período revolucionario fue caótico para el sistema educativo nacional de ese entonces, si lo analizamos como educación formal Lo interesante es analizar de manera informal lo que pasó con la educación: cómo fue la misma Revolución la educadora del pueblo, y en ese sentido sí podemos hablar de grandes logros revolucionarios. Como la cultura política, digamos, que se transmitió como consecuencia de la Revolución, a sectores a los que nunca había llegado un sistema educativo formal. Los movimientos en general y "los revolucionarios en particular, se han estudiado corno eventos educativos, y podemos decir que hubo un cambio en la mentalidad política de la población nacional durante los once años de la Revolución; o sea que desde ese punto de vista hay un impacto educativo informal.
La educación de las escuelas continuó pero con muchas interrupciones. La educación la tenernos que seguir imaginando en las ciudades, no en el campo —lugar de las batallas—, y no obstante esas ciudades eran adonde llegaban los ejércitos. Continuamente, y entonces lo que nos podemos imaginar es una situación de caos, de años escolares inconclusos, de muchas interrupciones.

JCV: ¿Corno podemos sintetizar Garios Órnelas, el modelo educativo que se gestó durante la Revolución mexicana?

Co: Pienso que hubo un proyectó en verdad revolucionario, que dirigió Vasconcelos, y que en buena medida que el concibió mientras le daba -vuelta la idea maltusiana de positivismo en el que sólo los mas aptos deberían de sobrevivir. Vasconcelos no nada más hablaba en términos físicos y democráticos, sino también en términos filosóficos: le da una vuelta a. la retórica dominante durante el porfiriato empieza a hablar de filosofía y con ella de la unidad de la nación por medio de la civilización: la educación debería ser la luz que iluminara la mente de la gente pobre, de los desposeídos, de los indios, para hacerlos mexicanos, para hacerlos parte ce la raza de bronce; por medio de esta idea civilizadora, en la que resumía en un mismo crisol los mejores elementos de la cultura helénica, europea, árabe, hispánica, conjugados con las tradiciones nahuas —él hablaba mucho de Quetzalcóatl y su lucha contra Huitzilobos, representa a la ignorancia—, fue consecuente durante sus años de la Revolución y la creación de la Secretaría de Educación Pública, y durante la publicación de la revista Si Maestro, donde fue capaz de contagiar ese entusiasmo a cientos y tal vez miles de personas, que luego se convirtieron en misioneros culturales, con la idea de que eran ellos quienes llevaban la luz, la antorcha, la civilización a las regiones apartadas, y que era mucho más que educar al analfabeto; era llevar nociones de higiene, de organización social y enseñarles a disfrutar una pieza de música, a comprender belleza de un poema., a los segmentos más pobres del país. Un territorio de casi dos millones de kilómetros cuadrados, sin vías de comunicación, y las pocas existentes, destrozadas durante la guerra revolucionaria; donde no había radio ni nada por el estilo; no había libros de texto, y, sin embargo fue posible hacer muchas cosas; las simientes de lo que después fue, enforma más institucional, la educación rural mexicana. Y esa idea, esta filosofía tuvo bastante aceptación entre la gente. En alguna. Parte leí que existió oposición para las misiones culturales en varias rociones y comunidades, y que querían expulsarlas de lo pueblos; no me lo explicaba, hasta, que fui a Pachuca; y visité el Archivo Casasola; vi. unas fotografías donde los misioneros rural es estaban rapando a los niños, y eso no le gustaba a la población, pero había una epidemia de tifo y el piojo era el vehículo por el cual se contagiaba, y hacer entender esto a las personas, que a veces ni siquiera entendían el español; —medianamente, era muy difícil.

Y los misioneros, al contrario de lo que pensábamos, eran personas, que apenan sabían leer y escribir y que habían terminado la escuela que en ese entonces llamaban primaria elemental —que era de cuatro años—; en. Realidad era más entusiasmo que conocimiento, pero se pudieron lograr muchas cosas. Ése es uno de los grandes logros: se sembró, primero, la idea civilizatoria de que la cultura y la cultura nacional son importantes y que bien vale la pena ser mexicanos —la raza de bronce v todas esas cosas—; y, segundo, que esto tenia que ser de carácter general. Que la nación no se iba a unificar por las armas ni por el gobierno revolucionario, sino por el conocimiento, por la educación, por la civilización.

jcv: Pablo Latapí. Vayamos más allá de la Revolución. Qué ocurre Cuál es la siguiente gran etapa-del modelo educativo.

en. Su conjunto. Hay algunos historiadores que, o resumen más bien las políticas educativas, en seis grandes proyectos: el justo Sierra, el de Vasconcelos en 1921, y después otros cuatro que no son sucesivos, sino que se van empalmando. De alguna manera hoy están todos presentes, porque han dejado secuelas en el pensamiento educativo y en el pensamiento de la política educativa nacional. Después del de Vasconcelos se distingue el proyecto socialista, que empieza en 1934 con el artículo tercero socialista y termina en 1046. Después continuaría el tecnológico, que impulsó Moisés Sáenz desde 1928, orientado a la industrialización, v con una visión mucho más urbana y moderna de lo que debe ser a educación, y que de alguna manera persiste hasta nuestros días. Luego, desde 1540, con Ávila Camacho, pero que se plasma hasta el artículo tercero de 1946, el proyectó de la escuela de unidad nacional, en que ya se procuraría reconciliación, después de una cadena conflictiva del socialismo en la educación. Finalmente el proyecto modernizador, que hoy podríamos decir es el dominante, y cuyo comienzo podríamos desde el principio del sexenio de Luis Echeverría. Lo interesante de esta '-.sien, y a mí me gusta, es que cada uno de estos proyectos va dejando su huella en la conciencia de la educación mexicana. Unos se interrumpen antes, otros continúan videntes con algunos -de sus elementos, pero atenuados por los posteriores.

Los vasconcelístas se podría decir que quedar, los valores fundacionales, como la vinculación de la educación con. La soberanía y la independencia, su sentido nacionalista, su carácter popular y laico y su profundo sentido o propósito de la integración social. Todo eso persiste hasta nuestros días. El proyecto socialista, aunque fue efímero y en lo sustancia quedó cancelado al entrar en funciones el presidente Ávila Camacho. dejó residuos, que se hacen evidentes todavía en el compromiso que el Estado tiene con la enseñanza pública y con la democratización del servicio educativo y también en la fe, la han reiterado del valor de la educación para la equidad social —con ciertos valores que postuló el pensamiento socialista y quedar, en la conciencia educativa del país. Si pensamos en el tercero, el proyecto tecnológico de los años treinta, podríamos decir que también dejó un legado, reforzado después por el proyecto modernizador de los setenta, que se coincidía sobre todo en la preocupación por el trabajo y la productividad, la vinculación del sistema educativo con el orden productivo, el énfasis en formación científica y cierto enfoque pragmático, que sé advierte por ejemplo en el pensamiento educativo actual y este proyecto modernizador de los años setenta, que se refuerza ahora, a partir de los noventa con lo que se suele llamar un proyecto neoliberal a ultranza, con los valores del mercado, de la eficiencia, de la competitividad añadiendo algunos matices. Pero el cuarto proyecto, que se llamó de unidad nacional, también dejó una idea de tolerancia, de aceptación de pluralismo y diríamos que incorporó al pensamiento educativo los principios libertad, de democracia, como forma de vida, de justicia y la aspiración también a una convivencia pacifica en el piano internacional.
O sea, este análisis de las políticas educativas nos hacen ver corno la historia no se hace por segmentos, sino que en recalca, son fenómenos dinámicos que se van empalmando unos a otros.

Jvc: Cualquier mexicano, el día de hoy, lleva en su conciencia Sr. dos de estos diferentes modelos. Por qué razón existe la sensación de Servir. Schmelkes, ahora que estarnos terminando este Siglo, que hemos invertido muchos millones de pesos en educación Tenemos en: América Latina un enorme grupo de profesores y maestros y personal, que se dedican a difundir conocimiento; tenemos una gran inversión en instituciones educativas, en laboratorios, en escuelas, en aula pareciera que somos un pueblo que no está muy bien preparado para enfrentar las tareas, no sólo del saber básico, sino en un senado amplia de la educación. -Cómo explicarnos estos dos elementos

SS: Hay problemas que México no ha podido resolver en que. Va de: la siguiente en materia educativa: uno, a pesar de tocas las búsquedas y de todos estos modelos que, sobrepuestos, -en realidad., ésta no se ha logrado. Como pueblo no podemos decir que estamos suficientemente preparados; tenemos gente preparada, la mejor del mundo, pero sigue siendo una pequeña élite la que se encuentra preparada. Nuestro sistema educativo, sigue siendo un sistema inequitativo en el sentido de que lo que le ofrece a una zona desaliniada es muy distinto de lo que le ofrece a una zona atrasada; muy diferente-lo que le ofrece a una zona rural que una zona urbana, a una zona mestiza, y muy distinto a lo que ofrece a una zona indígena. Esto en parte se explica por la manera como ha crecido el sistema educativo, y nadie puede negar que ha crecido explosivamente en lo que va del siglo. Pero c! modelo que ha permanecido es el conocido como derrame paulatino de beneficios, en donde empieza a crecer a partir de un núcleo favorecido, que generalmente es una ciudad, y de ahí se va desbordando, poco a poco, hasta llegar a los lugares más lejanos. La educación primaria, va llegó, podemos decir que desde 1980, a casi todos los rincones del país. Pero para cuando llega a este lugar se necesitan dos niveles superiores para obtener los mismos niveles de ingresos que antes se obtenían con la primaria; y paro estas personas quienes por primera vez está llegando la primaria, es mucho más difícil continuar con la educación secundarla y tener entonces los elementos de preparación y de competencia, como para conseguir empleos e ingresos superiores. Entonces, hay un problema de equidad, y lo que nos hace sentir es que no estamos lo suficiente preparados, a pesar de que instituciones de primer mundo en materia educativa. Tenemos que aceptar esto que no nos satisface la manera con la que la calidad de la educación contribuye.
JCV; Ahora, va que utilizamos esa palabra, calidad, Garios Órnelas, se dice también que el sistema, a lo largo de este siglo, se ha preocupado más por la extensión del modelo, por llegar a más número de personas, que por la calidad de los contenidos, y así existen millones ce personas que poseen hasta tres certificados, título profesional, ya veces hasta más, pero no responden a lo que en teoría implican tantos años de educación.

CO: Estoy de acuerdo con Silvia: el otro problema que no se ha resucito, aparte de la inequidad es de la baja calidad ce la educación. Desde 1930, pensadores muy lúcidos, corno Jesús Silva Herzog, se quejaban ya de la mala educación. En 1931 escribió sobre ello, y comparaba a los estudiantes, a sus alumnos en !a Escuela Nacional de Jurisprudencia —ya se llamaba Escuela Nacional de Derecho o algo así, lo que es la Facultad de Derecho— con lo que había sido la Escuela de Jurisprudencia de porfiriato, y afirmó que antes estudiaban más.
Existe una queja recurrente que saca a colación que en algún momento del pasado fuimos mejores, pero pienso que no, que la calidad de la educación en México siempre ha sido deficiente; conforme a estándares internacionales, conforme al valor intrínseco de la misma educación que se recibe, conforme a lo que esperan las familias de ella, ha sido mala, y son muchos los factores que lo explican.
Entre otros, recursos materiales ya hablaba, primero, de la dispersión del país, de la poca población y luego del crecimiento demográfico, de la falta de preparación de los maestros, que políticos erróneos Al lado de políticas consecuentes también hube muchos, y tal vez políticas erróneas, contradictorias, que no ponían el acento donde lo debería poner; en los bajos salarios de los maestros, pero también presiones sindicales para disminuir la jornada de trabajo, para poner menos atención a los niños y más a los textos y pienso que las hice de algunos gobernantes o dirigentes de la educación eran sinceras querían mejorar la educación. El plan de once años, el primero se planeó en exclusiva para ir a la educación, se llamó Plan para la Expansión de la Educación Primaria, y cuestión señalaba Torres Bodet, de manera explícita, era que se necesita: mejorar los niveles de educación que se estaban dando, y que había que empezar por
Mejorar la educación de los maestros; y da las estadísticas de cuántos maestros había y cuántos de ellos eran normalistas; —la mayoría de ellos no lo eran, no habían concluido su formación.

Era una estadística, si no me equivoco, de 1940, que corroboraba: de dieciocho mil maestros federales que había en aquel periodo: nueve mil apenas habían terminado la primaria superior las cifras—, seis mil habían terminado la secundaría y sólo más de dos mil eran propiamente normalistas. Por eso surgió de crear una institución — que no le hemos hecho justicia ni los historiadores ni los mismos maestros—; así nació el Instituto Nacional de Capacitación del Magisterio para darles el famoso sexto a los maestros en ejercicio cada verano —en seis veranos iban, a obtener su grado maestro— fue tal vez, para algunos maestros, la primera universidad abierta del mundo, masiva, que tuvo muchos logros. Pero esto fue periodo de la unidad nacional, que al mismo tiempo que trajo todos estas cuestiones también fue la época de la consolidación del Estado corporativo: todo tenia que ser racional y gobernado desde el centro: el Sindicato Nacional, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Colegio Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el Instituto Politécnico Nacional a la Universidad Nacional; todo era nacional y muy poco para la Nacional significaba en l centro. Todo tenía que ser en la ciudad de México, pero que impulso fue muy importante; la expansión –el plan de once años fue muy significativa y se sintió su efecto en la educación superior en 1970—aunque en 1905 ya había—los primeros egresados de aquella secundaria y preparatoria vacilaban tocando las puertas de la Universidad, por lo cual no había hecho nada el gobierno de Díaz Ordaz: o sea que se oían de once unos. Se acabo, primero, por las necesidades la expansión, la falta de espacios, pero no nada más aquí en la ciudad de México, y después sindicales; por vicio que subsiste, que se llama doble plaza, que a cambio de memores salaros se otorgaban dos plazas a los maestros. Y entonces ahora las jornadas de trabajo en la escuela primaria son de cuatro horas y media, veinte horas a la semana; y esto es: 8OO horas al año. Eso también nos dice mucho de la calidad. Nuestros socios comerciales Canadá y Estados Unidos— tienen en promedio 1,500 horas, en mucho mejores condiciones, a veces con dos maestros en el aula.

Creíamos de Educación Pública; desde luego, mencionaría a Torres Bodet, a Femando Solana y algún otro.
Una de las grandes deficiencias del sistema educativo, a mi manera de ver, es la falta de una filosofía educativa, nuestra realidad histórica, muy consciente de lo que somos, que incluya a toda una sociedad tan plural y compleja como es la mexicana, y que esté abierta a un futuro. En este país no hay filósofos, existen muy pocos, y filósofos de la educación simplemente no hay personas dedicadas al pensamiento educativo, a elaborar una verdadera filosofía de la educación.
Y cada sexenio llega y hace el refrito del anterior, y tiene que salvar los valores nacionalistas, tal como los mencionar, los discursos presidenciales anteriores y los textos constitucionales y legales, etcétera, pero nos falta pensamiento vivo de la educación, una filosofía en debate continuo, una ruta clara; y nos falta también incluir el problema político del país, porque si la sociedad no está incorporada al quehacer público, si no hay una vinculación entre sociedad v gobierno, no podernos contar con una filosofía educativa viva.

jgv: Vuelvo a preguntar a Pablo Latapí: cuando se dice que somos un país de reprobados porque el sistema sólo produce reprobados, cíe parece que es una aseveración injusta, excesiva

PL: Es una expresión un poco sensacionalista. Las estadísticas nos dicen el promedio de grados cursados en la población, de hace quince años y mas es de poco más de seis grados, y más o menos logramos un grado cada ocho o nueve años.
Evidentemente que esto no es muy satisfactorio. Pero otro dato que quizá cause escalofrió el rezago educativo entre los adultos. Son actualmente 36 millones de personas de 15 años y más o sea de adultos estadísticamente, que no han concluido su enseñanza básica. Más de una tercera parte del país y de la fuerza de trabajo. Ésa es la realidad. Y no entremos a especificar qué calidad tiene la educación que recibieron.

jcv: Se puede decir, Carlos Órnelas, que en el periodo del desarrollo estabilizador hubo algún proceso similar en la educación; esto es que fueron de color rosa también para la educación

CO: Excepto en términos financieros, pienso que la labor de Torres Bodet, sin ser comparativo, fue muy considerable.

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