María Cristina Mandich Directora General de Cultura y Educación de la Municipalidad de Vicente López






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I PARTE
María Cristina Mandich - Directora General de Cultura y Educación de la Municipalidad de Vicente López:

" Les doy la bienvenida a este ciclo lectivo 2002, e integramos por primera vez, en estos seis años, a todo el sistema educativo municipal de todas las ramas; estamos con Susana Terán, Directora de Educación Municipal, muy contentos de que Carlos Cebey haya podido venir aquí, un viejo anhelo que teníamos desde hace mucho tiempo y en realidad no lo podíamos concretar por culpa nuestra porque él estaba dispuesto, pero era difícil encontrar la oportunidad de, sin alumnos, estar un poco más distendidos y despreocupados, así que es para nosotros realmente de una satisfacción enorme y el Dr. Carlos Cebey, abogado, profesor de Media, Consejero General de la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires (hace muchísimos años), experto en este tema, pueda tratar de sacarnos un montón de dudas.

El les va a explicar la mecánica, para que al final de la reunión, sobre este tema que es tan preocupante siempre para los docentes: la responsabilidad civil, en especial para los directores. Y creo que este momento, va a ser sumamente fructífero; para el final reserven todas las preguntas. Los dejo con el Dr Carlos Cebey".
Carlos Cebey - abogado, profesor, Consejero General de la Dirección de Escuelas de Buenos Aires:

“Yo voy a hablar parado porque si no, no me van a ver, quiero verle las caras. Si dicen que me parezco a Berugo ya me lo dijeron mis alumnos así que no se preocupen...

. En realidad tengo un tema que no es para bromas, no? Y me gustaría primero agradecer a los amigos de Vicente López esta posibilidad de encontrarme con tantos, en realidad no pensaba que íbamos a ser tal cantidad porque como es un tema que tiene mucha carga para cada uno de nosotros, seguramente la cantidad puede conspirar con la posibilidad de contestar las preguntas o contestar la mayor cantidad de preguntas posibles. De modo que, primero explicaré la mecánica para que nos quede claro como vamos a trabajar en este bochornoso día, además de bochornoso tema. La idea es que yo haga una intervención que nos llevará cuarenta minutos, cuarenta y cinco, hagamos como un pequeño respiro como para que cambiemos el aire del salón y nuestro propio aire y ustedes se junten aquí mismo muy rápidamente, diez, quince minutos, intercambien algunas preguntas que quieran hacer y hagan preguntas por escrito por grupo. No porque tenga problemas de contestar a mano levantada si no que en realidad una cosa sería que fuéramos cuarenta o cincuenta y otra cosa es con esta cantidad de participantes. Al solo efecto de ordenar y seguramente como las temáticas son comunes a todos hay mayoritariamente de una rama y muy poco de otras, esto seguramente hará que las preguntas tengan una direccionalidad común y por lo tanto respuestas para una pregunta que puedan servir para otras, esto no ahorrará las dificultades de andar levantando la mano. De cualquier manera yo estoy acá hasta que ustedes dispongan, de modo que si tenemos muchas preguntas y hay que quedarse hasta el mediodía, nos quedamos hasta el mediodía; eso dependerá de la capacidad de resistencia de ustedes y mi capacidad para contestar.
Primero quiero aclarar desde donde hablo, me parece que esto de agregarle a la presentación que soy maestro Normal Nacional, tengo 24 años de antigüedad en la docencia, tengo doble personalidad porque soy transferido y provincial, y que por lo tanto tengo años de sala de profesores de haber escuchado “no nos van a transferir” y nos transfirieron, y que además tengo 6 años en el Consejo desde el año 1996 y sistemáticamente he tenido una postura crítica respecto a la transformación educativa de la Provincia de Buenos Aires, digo esto para que se entienda desde qué lugar hablo. ¿Por qué digo lo del lugar? Porque en realidad uno como abogado podría hablar esto desde dos lugares (no desde el juez que lo dejamos afuera porque es el que decide), sino desde dos lugares en el sentido de que uno puede hablar desde el lugar del cliente y por lo tanto lo único que me importaría en ese supuesto, si me pusiera en ese lugar, es cómo hago para cobrar, no me importa quién paga, no me importa a quién involucro en ese “satisfacer la necesidad de mi cliente” y cuando hablo de mi cliente hablo del papá de un nene que tuvo algún problema en la escuela. Y puedo ponerme del otro lado, que es como abogado, y con algunos conocimientos de lo pedagógico y del sistema y de las rutinas institucionales; tratar de suministrar algunos elementos que permitan que cada uno de ustedes en el lugar que tengan, no sólo los directores sino también los docentes al frente de alumnos, encuentren mecanismos para correrse de la posibilidad de que el abogado que piense en su cliente apunte directamente a nuestra cabeza. Es decir que vamos a tratar de ser absolutamente prácticos cuando contestemos, y vamos a tratar de ser con algo de teoría para que se entienda, porque en realidad si no, no contamos con algunos elementos de la doctrina jurídica para entender esto va a ser muy difícil que nos pongamos en situación para entender como ha cambiado y como se desarrolla el tema de responsabilidad civil .


DIVISION DEL DERECHO
Ustedes tienen una hojita que repartimos, muy breve, que tiene un cuadro sinóptico, que es nada más que un cuadro sinóptico, y no pretende ser una red conceptual que marca la división del derecho público y privado. Y ustedes a lo mejor se preguntan por qué este cuadro, por qué tengo que pensar en el derecho constitucional o en el administrativo o en el penal, porque en realidad el tema de la responsabilidad implica una cantidad de temáticas que no es sólo la responsabilidad civil, con lo que en realidad estoy diciendo que vamos a hablar exclusivamente de la responsabilidad civil y no vamos a hablar de la responsabilidad administrativa que tenemos por ejemplo cuando somos directores de un establecimiento y tenemos que agregar al inventario la donación del televisor que nos trajo un papá, o de la computadora que la cooperadora compró, esto es parte de la responsabilidad administrativa: si yo no pongo un ausente a un docente no tengo responsabilidad civil, tengo responsabilidad que deviene de la rutina administrativa que el sistema educativo tiene para controlar a sus trabajadores. No voy a hablar de la responsabilidad administrativa. Y tampoco voy a hablar de la responsabilidad penal, porque podría ocurrir en un altercado entre dos docentes que alguno mate al otro, este estado de ataque de crisis, propio de crisis que tenemos. De modo en realidad que acá tampoco hay responsabilidad civil, hay una responsabilidad penal, o se nos escape la mano y matemos un pibe, y ahí no hay responsabilidad civil primeramente... habrá después. Pero lo principal es que lo matamos, entonces tampoco voy a hablar de la responsabilidad penal.
EL DERECHO POSITIVO

El derecho público y el derecho privado
El derecho se divide en la Argentina, en derecho positivo o sea el derecho vigente tiene dos grandes ramas: el derecho público y el derecho privado. Para entender la diferencia entre uno y otro y para decirlo muy pedagógicamente, en el derecho público funciona la “ley del gallinero”; en el derecho privado funciona la “ley del relativo equilibrio”. ¿Por qué en el público funciona la “ley del gallinero”? Porque el intendente García pone un semáforo en una esquina o se establece la mano de circulación de las calles yo no puedo discutirlo. Funciona “la ley del gallinero”, cuando viene un comunicado en cadena para los que están en el sistema público provincial que dice que hay que hacer para ayer lo que nos piden para hoy, funciona “la ley del gallinero”. Y cuando Mandich toma una decisión y llega a las escuelas, funciona “la ley del gallinero”. Ese es el derecho público porque es el que organiza el Estado: hay una transferencia de nuestro ejercicio de la libertad al Estado para que el Estado ordene (a veces ordena bien, a veces ordena mal).

En el derecho privado hay una relación de equilibrio, les doy un ejemplo de las relaciones paternales para que se entienda: yo puedo ser obligado a reconocer un hijo, pero no puedo ser obligado a contraer matrimonio; yo puedo ser obligado por la acción de filiación a asumir la paternidad y a pasar alimento pero nadie puede obligarme a casar. Y tampoco puede un abuelo, un suegro obligar a sus hijos a tener nietos, a producirle nietos porque en realidad esto forma parte de la esfera de libertad individual. Yo no puedo ser obligado a alquilar, alquilo porque necesito, pero alquilo lo que puedo, lo que me da el cuero (aunque a veces nos metemos en cada una que mejor ni hablemos).

Entonces teóricamente en el derecho privado hay una situación de equilibrio, de igualdad. Es verdad que siempre en el derecho privado hay alguien que tiene un poquito más de poder, el de la concesionaria de autos que vende el 0 KM tiene más poder que yo que tengo que darle la plata. O el que es propietario de la casa tiene un poco más de poder que yo que tengo que ir y alquilar. ¿Por qué hago esta división?. Porque la responsabilidad civil forma parte del derecho civil que está en el campo de las relaciones privadas, y el sistema educativo es el resultado de una actividad del Estado desplegada para prestar, para garantizar un derecho social como es el de la educación a través de los mecanismos que desde la Constitución Nacional, pasando por la Provincial a la Ley 11.612 de Educación de la Provincia de Buenos Aires, forman parte de la estructura del Estado. Cuando nosotros estudiamos y por la edad, la mayoría estudió “Administración y organización escolar”, y algunas otras más jovencitas otro nombre para lo mismo, aprendimos que la estructura del sistema educativo es el resultado de lo establecido por los artículos 5 y 75 inciso 11(antes 65) de la Constitución Nacional, la Constitución de la Provincia, el artículo 198 de la Constitución de la Provincia en adelante, y la Ley 11.612 en el caso concreto de cómo se organiza el sistema educativo provincial donde entra el derecho del municipio a establecer su sistema educativo (también reconocido por la Ley Federal). Estamos hablando entonces de normas, reglas de derecho público donde funciona la “ley del gallinero” que se caracteriza además por su lentitud. No siempre la Provincia de Buenos Aires consigue contestar rápidamente los requerimientos del sistema, hay toda una cadena burocrática que seguir, que es lo que se llama “la vía jerárquica”, que tarda, y seguirá tardando por mucho tiempo . Entonces esa lentitud choca con el interés directo del padre que tiene un chico que sufrió una lesión en una escuela: al padre le importa un rábano si la Municipalidad o la Dirección General de Escuelas tiene que tener un dictamen del médico, del abogado o de quien sea cuando su pibe se quebró una pierna en la clase de Educación Física o cuando se apretó el dedo en una puerta o cuando se le cayó un ventilador del techo arriba de la cabeza. Le importa tres cominos y a nosotros como padres nos importaría también tres cominos, si nos pasara algo con alguno de nuestros hijos en algunas de las escuelas a las que los mandamos. Con esto quiero decir que hay un tiempo para el padre y hay un tiempo para el sistema educativo, sea el provincial o sea el municipal. Y esos dos tiempos no coinciden con lo que la escuela queda expuesta en el medio de este cruce de tiempos, y al quedar en el medio de los cruces de tiempos la directora o el director del establecimiento queda como la cara visible del sistema educativo que no da respuesta inmediata a la necesidad del padre.
RESPONSABILIDAD CIVIL
De lo que vamos a tratar de hablar hoy es de cómo nos “corremos” como directores y docentes de esta situación de tiempos en conflictos que hay entre la necesidad del papá y la necesidad del sistema educativo. Para eso vamos a decir dos o tres cositas sobre qué significa “responsabilidad”. La palabra “responsabilidad” viene de latín, si hay profesora de Lengua me corregirá, la raíz etimológica es “respondere” que significa “contestar” digamos, si lo traducimos literalmente, contestar en qué sentido? Contestar que si yo con mi actividad desplegada he provocado una situación que debo arreglar, que debo reparar, tengo que asumir las consecuencias de haberla producido. Si yo dejo el auto en la puerta del garaje en punto muerto y el garaje tiene declive y va marcha atrás y atropella a otro vehículo a un chico que pasó con la bicicleta yo voy a tener que responder. Es decir, voy a tener que contestarle al reclamo de ese chico o de ese auto que chocó porque yo dejé el auto sin ponerle el freno de mano, con esto qué quiero decir? Que la responsabilidad aparece cuando la actividad que yo despliego genera una lesión a alguna persona.

No hay responsabilidad, decimos los abogados, sin daño es decir, tiene que haber un daño. Si no hay daño, sea físico, moral, ético, espiritual, visible o no visible, si no hay daño no hay responsabilidad. Tiene que haber una lesión que puede ser en el cuerpo o en lo psicológico pero tiene que haber una lesión, si no, no hay daño. Por qué? Porque esta lesión se tiene que reparar, cómo se repara? Por lo general si se trata de reparar cosas se paga: yo choco otro auto y el seguro paga lo que yo rompí

( si estoy con la cuota del seguro al día); pero si yo rompo una pierna a veces la puedo reparar porque digamos que hay avances de la medicina que lo permiten, pero hay veces que la lesión es tan grave que la pierna no se puede recuperar o se pierde. Si no se puede recuperar o se pierde, hay que pagarla. Porque termina midiéndose en dinero, no hay otra manera que medirlo que en dinero, con lo que hay una línea lógica de relación: hecho de la persona - daño producido - aparición de la responsabilidad - consecuencia: pago de una indemnización. Por eso contratamos seguro contra terceros cuando tenemos un vehículo, para no tener que pagar si chocamos (si tenemos más plata contratamos seguro contra todo riesgo para que nos paguen también lo que se nos rompe naturalmente lo que nos rompe otro).

El sistema teóricamente frente a la demanda del padre tiene que determinar si ha habido responsabilidad o no dentro del establecimiento y a partir de que hubo responsabilidad o no del establecimiento pagará o no pagará. Así como ustedes aprendieron en psicología evolutiva y en unas cuantas materias más algunas teorías de cómo se desarrolla el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos y nuestro propio proceso de aprendizaje a lo largo de la vida, también hay algunas teorías para entender este tema de la responsabilidad.
TEORIA SUBJETIVA Y TEORIA OBJETIVA
Centralmente dos teorías han pretendido responder a la problemática: la teoría subjetiva y la teoría objetiva. La teoría subjetiva explica la responsabilidad desde el lugar de la actuación de la persona, y al explicarla desde el lugar de la actuación de la persona, la persona tiene que demostrar que hizo todo lo posible para evitar que el accidente se produjera (cualquier accidente, no estoy hablando todavía de lo que pasa dentro de las escuelas) esta teoría de la subjetividad funcionó para los choques de autos, el que chocaba tenía que probar que no era el responsable, es decir, tenía que demostrar que era inocente, lo que los abogados llamábamos “la inversión del cargo de la prueba”, es decir, yo tenía que demostrar que había hecho todo lo posible para no chocar. Si yo iba manejando alcoholizado y el dosaje alcohólico daba 1,50 no habría manera de demostrarlo. Ahora, si yo demostraba que había respetado el semáforo y el otro había cruzado en rojo, obviamente no iba a ser yo el responsable del choque aunque lo hubiera provocado yo, porque puede ocurrir que precisamente porque pasó en rojo se haya interpuesto en mi camino.

Esta concepción de la responsabilidad subjetiva viene del derecho romano, o sea viene de la época de las viejas institutas, tiene la cantidad de siglos de la civilización occidental de última. Y llegó a la Argentina a través del Código Civil de Vélez Sarsfield (1869) que es una repetición corregida del Código de Napoleón (del Código Francés de 1805).

Esta teoría subjetiva de la responsabilidad colocaba a los docentes y a los directores de los establecimientos en una situación muy conflictiva, absolutamente conflictiva porque tenían que demostrar que habían hecho todo lo posible para evitar que al chico le pasara eso. Y yo digo, ni el maestro diez, ese que no existe porque todos tenemos diez pero en realidad es mentira y deberíamos tener seis, siete para que por lo menos nos sintamos más apretados en algunas cosas y no nos deberíamos enojarnos si nos ponen un nueve con cincuenta, de última nueve con cincuenta no amerita demasiada queja. Deberíamos ser un maestro diez para poder contestar esto, es decir, si ustedes quieren la figura de la directora debe hacer de “espíritu santo” omnipresente, omnisapiente, y además con capacidad de detener la mano aviesa del alumno que sostiene una piedra y que está a punto de partirle la cabeza a un compañero. Esto era imposible de demostrar, además es imposible de hacer, porque ni Juana Manso, Sarmiento y Rosarito Vera Peñaloza juntas pueden hacer esto. Ningún arquetipo de la docencia es capaz de garantizar esto, por lo tanto, la teoría subjetiva nos pedía a los docentes lo que no podíamos hacer. Y precisamente por eso en una época del sistema educativo provincial fundamentalmente, hubo toda una tendencia de los directores de establecimientos a poner a sus inmuebles como bien de familia para evitar las ejecuciones como consecuencias de las lesiones que se pudieran producir en los establecimientos, porque era más fácil para el abogado (ahora me pongo del otro lado) rematarle la casa a la directora que cobrarle a la Dirección General de Escuelas, porque ahí interviene la Fiscalía de Estado y el juicio puede demorar veinticinco años. Con lo que en realidad el hilo se cortaba por lo más delgado.

La teoría subjetiva fue reemplazada a partir del derecho laboral primero y mucho después en el derecho civil, por lo que se llama la objetivización de la responsabilidad. Si la responsabilidad se objetiviza quiere decir que se pone afuera de cada uno de nosotros, y el ejemplo más claro para entender esto es la responsabilidad del patrón con los obreros y los accidentes de trabajo que hasta las jornadas de protesta de la Comuna de París no se pagan y que a partir de la sindicalización apareció la indemnización por accidente. La jornada limitada, la enfermedad-accidente, las vacaciones anuales, las jubilaciones, es decir una consecuencia de la objetivización es que quien pone en funcionamiento una actividad puede generar algún riesgo debe hacerse responsable de las consecuencias que ese riesgo genera.

Alguno debe haber visto este ejemplo, si alguno lo escuchó pido disculpas, creo que el “Negro” lo debe haber escuchado varias veces y Liliana también, hay una vieja película de Marcelo Mastroiani que se llama “Los compañeros” que muestra (en blanco y negro, para los que son de esta generación más nueva, porque es de los 60, por ahí), a un dirigente obrero que lucha por la jornada de las ocho horas y ahí se ve clarito como un trabajador de la industria de la lana pierde una mano en una máquina cardadora y vuelve al mismo lugar de trabajo. Pero los trabajadores compañeros le tienen que hacer la “vaquita” (y de ahí salieron las viejas Sociedades de Socorros Mutuos) tuvieron que hacer la “vaquita” para que viviera mientras estaba con el brazo cortado que se lo había cortado la máquina. La teoría subjetiva decía que el trabajador tenía que probar que no se lo había hecho a propósito, con lo que en realidad era todo una tomada de pelo, porque nadie debe querer perder una mano, máxime si no se la pagan, si se la pagaran por ahí era negocio, pero ni siquiera se la pagaban. Entonces, esta teoría objetiva, que en el derecho laboral argentino aparece a principios de siglo, que dura aún con el régimen de la ART, (tema que tampoco tiene que ver con la responsabilidad civil, ART no es responsabilidad civil porque es un resultado de la cobertura que el patrón tiene la obligación de tener para con nosotros que somos trabajadores dentro del sistema educativo, trabajadores especiales pero trabajadores al fin), que corresponde al ámbito de las relaciones laborales.

MODIFICACION AL ART. 1.117 DEL CODIGO CIVIL

Esa legislación laboral que introduce la objetivización de la responsabilidad la cabeza del dueño de la cosa que se pone en funcionamiento como riesgosa, del patrón en el caso de la empresa, llega al sistema educativo argentino en 1997. Lo que significa que hasta 1997 estábamos peor que los colectiveros, porque ustedes saben y ustedes que viven en esta zona más todavía que nosotros los del interior, que los colectiveros pueden matar a alguien pero nunca pierden su casa porque tienen un seguro que paga la compañía propietaria del colectivo, de modo que nosotros no teníamos el seguro y si se nos moría un chico le teníamos que pagar nosotros y a veces hasta podíamos quedarnos sin trabajo si esto pasaba en una escuela privada casi seguramente, de modo que estábamos en una situación peor que la de los colectiveros.
En 1997 se introduce una modificación en el artículo 1.117 del Código Civil, este Código escrito por Vélez Sarsfield, o sea que, desde 1869 hasta 1997 la actividad docente se desplegó en el marco de todos los cambios de las teorías de cognoscitivas, en el marco de todos los cambios de los métodos pedagógicos, en el marco de todos los cambios legislativos, en el marco de todos los cambios holísticos, ecológicos, la regla de generadora, la regleta de Gategno, el constructivismo, la psicología evolutiva, la psicogénesis, la antiescuela de Iván Ilich, y cuantas cosas ustedes quieran más, más la Ley Federal de Educación, más los nuevos diseños curriculares, más el contacto con la realidad, más la experiencia directa, más la huerta, la granja, el plan Mendieta, los viajes de estudio (que no son viajes de estudio), etc, etc, etc, como si estuviéramos con Vélez Sarsfield. Es decir, estábamos como cuando vinimos de España desde este punto de vista, con una mano atrás y otra adelante.

En 1997, junio de 1997, cambian las reglas de juego y por qué es importante esto? Porque todo lo que ocurrió antes de 1997 se juzgaba de una manera, y todo lo que ocurre después de 1997 para acá se debe juzgar de otra manera. Y ahora vamos a hacer, con una práctica pedagógica obsoleta, que es la de la lectura dirigida, un estudio comparado del 1.117 para que ustedes entiendan cómo decía Vélez Sarsfield que debíamos funcionar los docentes y cómo se dice ahora que debemos funcionar:
El artículo 1.117 del Código Civil viejo dice (en realidad los artículos nunca dicen, los libros no dicen pero nosotros le hacemos decir): los tutores y curadores por los hechos de las personas que están a su cargo. Rige igualmente: “lo establecido sobre los padres rige respecto de los directores de colegio, maestros artesanos, por el daño causado por sus alumnos o aprendices, mayores de diez años, y serán exentos de toda responsabilidad si probaren que no pudieron impedir el daño con la autoridad que su calidad le confería y con el cuidado que era su deber poner”.
El último párrafo (además que tiene una redacción anquilosada, digamos, por decirlo como mínimo), “serán exentos de toda responsabilidad si probaren que no pudieron impedir el daño con la autoridad que su calidad le confería y con el cuidado que era su deber poner” es lo que yo denominé el “espíritu santo” o el “maestro diez”, es decir, lo imposible porque en realidad uno nunca puede demostrar esto. Porque siempre alguien puede decir “usted no estaba en el lugar que tenía que estar, en el momento que pasó lo que no tenía que pasar”. Y entonces era imposible cubrirse. Hay algunas otras cosas que podemos sacar de este artículo, primero: el primer párrafo nos coloca a los docentes como los tutores y los curadores, que en realidad este artículo está enganchado con el 1.116, 1.114, 1.115, que habla de las responsabilidades de los padres respecto de los hijos, los tutores y curadores reemplazan a los padres en determinadas circunstancias, por eso ustedes tienen firma de padre - madre o tutor; el curador es el que reemplaza a los familiares cuando no hay nadie y hay un chico discapacitado que no tiene grupo familiar, entonces hay un representante de la Justicia que administra su pensión y que se ocupa de su educación.
Pero esto es importante, porque a lo mejor de acá viene en la historia del imaginario docente aquello de que los chicos “son míos”, porque en realidad “son mis hijos” y nosotros decimos “son mis alumnos” y es “mi escuela” y yo digo cuanto menos míos sean, y cuanto menos mío sea la escuela, cuanto más distancia y objetivización ponga en mi relación con ese chico (no porque no lo quiera sino porque no es mi hijo), cuanto más claro tenga que yo no soy el papá, más fácil voy a poder determinar cuáles son los límites de la responsabilidad.

Porque en definitiva los chicos están en la escuela porque los padres los inscriben, no porque nosotros los hacemos venir (menos mal que vienen) . Y esto es importante por las preguntas que van a venir después, porque dónde termina y dónde empieza la relación de la escuela con el chico, es la pregunta central en todos los encuentros de este tipo, porque quién tiene la responsabilidad si el chico se va, cómo se va, quién tiene la responsabilidad si el chico viene y cómo viene y esto, es una cuestión central para poder marcar claramente y leer mejor después cuando leamos el texto actualizado, qué es lo que se entiende por el tiempo bajo el cual funciona nuestro grado de responsabilidad. El artículo dice “Rige igualmente respecto de los directores de colegio, maestros artesanos"

0 sea, equipara a los directores y maestros a tutores o curadores o en realidad a los padres; es decir deben funcionar “como si fueran los padres”, y como si los padres tienen el máximo de responsabilidad: porque si mi hijo me saca el auto y borracho atropella a alguien, yo no me salvo de pagar, no me salvo de pagar y si es menor de 21, y si es mayor de 21 como se quedan hasta los 30, tampoco me salvo de pagar, porque el auto seguro que está a mi nombre. Con lo que en realidad, si maneja borracho o está pasado de vuelta voy a tener que asumir la responsabilidad aunque sea mayor de 21. Pero lo que quiero decir es esto, que nos colocan en la situación de padres y en realidad no somos padres. Somos exclusivamente docentes y después vamos a ver cómo funciona esto.
Hay alguna lectura que se puede hacer de este artículo también, vinculada con la historia de la educación que se estudiaba en los magisterios en las viejas escuelas normales, o lo que vimos en la evolución del sistema educativo, por qué? Porque en realidad si nosotros leemos “directores de colegios, maestros, artesanos” y leemos “alumnos y aprendices” y leemos “mayores de 10 años” nos está diciendo claramente que estamos hablando de un artículo antes de que el sistema educativo existiera. No se había celebrado el Primer Congreso Pedagógico en 1869, Sarmiento no había escrito ni siquiera la Ley de Educación Común de la Provincia de Buenos Aires que es de 1875; es decir no había gradualidad en el sistema, y las primeras letras se aprendían en casa y si no, no se aprendían, con la tía vieja que sabía, y si no, no se aprendían y entonces los demás eran artesanos, es decir aprendían con las manos; hay una clara distinción entre teoría y práctica en este texto, hay una clara distinción entre los saberes teóricos y los saberes del hacer. Y además de eso dice “mayores de 10 años” como si la escolaridad empezara a los 10, y en realidad para nosotros la escolaridad empieza mucho antes y de acuerdo con la ley provincial de la Provincia de Buenos Aires, si hay Jardín Maternal empieza a los 45 días, con lo que en realidad el artículo siguió funcionando como si estuviéramos en la escuela del “rincón, el bonete, los maíces y la regla en los dedos”.

El concepto de autoridad de esa escuela, y el concepto de relación padre-escuela, padre-docente y padre-directivo era otro. Todos los que tenemos más de cuarenta (estoy en los cincuenta y uno así que me incluyo rápidamente) sabemos que jamás nuestros viejos nos hubieran dado la razón en una discusión con los profesores, y hoy nosotros vamos como docentes aún, y peleamos con los docentes de nuestros hijos, con lo que desnaturalizamos el concepto de autoridad, no de la autoridad verticalista sino del concepto de autoridad vinculada con el saber, porque teóricamente el docente debería saber lo suficiente como para no entrar en un cuestionamiento por parte de un padre. Entonces está escrito para un país que no existe más, está escrito para una realidad educativa que no existe más, porque además a ningún chico se le iba a ocurrir romper la regla de la verticalidad dentro de la escuela, y hoy la regla es que no existe la verticalidad. De modo que, si tuviéramos que manejarnos (y nos manejamos en la transformación educativa hasta 1997 con este artículo) es entendible por qué tenemos el lío que tenemos en el tercer ciclo del EGB, porque estamos acostumbrados a esto. Termino con el artículo viejo y vamos al nuevo, y ya voy terminando así podemos tomar aire.
El 1.117 nuevo: “Los propietarios educativos privados o estatales serán responsables por los daños causados o sufridos sus alumnos menores de edad cuando si alguien bajo control de autoridad educativa, salvo que probaren el caso fortuito. Los establecimientos educativos deberán contratar un seguro de responsabilidad civil, a tales efectos las autoridades jurisdiccionales dispondrán las medidas para el cumplimiento de la obligación precedente. La presente norma no se aplicará a los establecimientos de nivel universitario”.
Primera diferencia: no figuramos en el texto, no estamos, no nos pusieron, con lo que en realidad nos corrieron. ¿Cómo hay que leer esto? Si yo soy un abogado que sepa algo de derecho y leo este artículo, mi conclusión lógica es (y lo voy a decir en términos de abogado para poder decir después más claro, más entendible) los docentes no están en condiciones de ser demandados, no están legitimados pasivamente para estar en juicio, por qué? Porque no figuran en el artículo. En el anterior decía “los directores, maestros, artesanos”. ¿Esto qué quiere decir? Que el abogado que tiene un cliente con un chico herido en una escuela tiene que demandar al propietario del establecimiento, y esta es la medida de la objetivización de la responsabilidad. El artículo dice claramente, clarísimamente y sin ninguna duda: los propietarios de los establecimientos educativos públicos o privados son los responsables por los hechos de las personas que están a su cargo. Y aquí no discrimina entre docentes y alumnos, los docentes nos cubrimos con la ART y los alumnos tienen que ser cubiertos con lo que dice el segundo párrafo, un seguro de responsabilidad civil que tiene que contratar el establecimiento, después vamos a hablar más en detalle de esto; lo importante es qué es propietario y cuando hablamos de propietario según sea público o privado, tenemos que distinguir el Estado Provincial, el Estado Municipal en el caso de lo público, y en el caso de lo privado cualquier variante que tenga el reconocimiento de la DIPREGEP. En el caso de las municipales, hay un reconocimiento de la DIPREGEP por esta ficción de la historia que el Estado tiene que funcionar como persona privada, para poder dar clase pero es un problema de la legislación, en realidad no hay ninguna duda que estamos ante el Estado en el municipio.
Pero en las privadas, hablamos desde las confesionales hasta las empresas unipersonales pasando por las cooperativas, las sociedades de responsabilidad limitada, y todo lo que a ustedes se le pueda ocurrir. No hay una identificación con el modo de organización. Si tiene inscripción en la DIPREGEP el dueño que no es el representante legal, que puede ser el representante legal porque a veces se dan las dos figuras, no siempre es el representante legal, es el responsable de lo que puede ocurrir dentro del establecimiento... ¿cuándo y qué? Si dice: “los propietarios de los establecimientos educativos serán responsables por los daños causados o sufridos por los alumnos menores de edad”. Fíjense que en el texto viejo decía en “el daño causado por los alumnos” por lo que en realidad era por lo que el chico hacía. Si el chico tiraba la piedra y le partía la cabeza a otro era responsable por el daño causado; pero no por el daño sufrido, porque puede sufrirse un daño sin que sea causado por ningún alumno: si yo me tropiezo en el patio que tiene una baldosa floja, nadie me provoca el daño y sin embargo el daño existe. Entonces es por los daños causados y por los daños sufridos.
LA MAYORIA DE EDAD EN LA ARGENTINA
¿Qué son los alumnos menores de edad? Menores de 21, la mayoría de edad en la Argentina desde el punto de vista del ejercicio pleno patrimonial y de la posibilidad de contraer matrimonio que son las dos medidas de la cosa, se adquiere a los 21. Podemos votar a los 18 y hacemos desastre a los 18 pero eso es otro tema. Todavía no está unificado, hay alguna tendencia a unificar la edad de votación con la mayoría de edad pero esto todavía no está resuelto. Sigue vigente entonces, menores de edad se entiende, menores de 21 años. ¿Qué se hace bajo control de autoridad escolar?, ¿qué es?
La única manera de contestar esto en concreto, en cada establecimiento, es con un proyecto institucional porque dime la escuela en la que trabajas y te diré cómo comienza y cómo termina el bajo control de autoridad escolar; porque no es lo mismo una escuela de jornada completa y una escuela de jornada simple, no es lo mismo un jardín que una escuela especial o que un centro de formación laboral, no es lo mismo un centro de educación física que un instituto superior de profesorado, es decir, cada una de las ramas o modalidades tienen características y peculariedades diferentes a la hora de determinarse cuándo el chico entra bajo el control de autoridad escolar y cuándo termina el bajo control de autoridad escolar. No es lo mismo una escuela en una zona rural o en la isla que una escuela en el centro de una localidad. No es lo mismo una escuela de zona marginal peligrosa que una escuela de la plaza principal de cualquiera de los pueblos de la Provincia de Buenos Aires.
¿Por qué? Porque las rutinas de vinculación (y vuelvo a aquello que decía sobre lo de los padres y que los alumnos son “sus hijos” ), las rutinas de vinculación son diferentes y la responsabilidad del padre se refiere al ingreso del chico y a la salida del chico y no a la permanencia.
La relación con el padre termina cuando el chico entró a la escuela, si la puerta de la escuela está abierta y no hay personal es un problema de la escuela pero si la puerta de la escuela está cerrada, el chico todavía no entró y por lo tanto es responsabilidad del padre (para decirlo en bruto, después seguramente habrá peculariedades) pero digo hay un tiempo en que la responsabilidad del padre es la que existe, por eso el padre es responsable del remise que lo trae, del transporte escolar, de la bicicleta o de que venga de la mano del hermanito mayor. Uno puede advertirle pero no puede reemplazar la decisión del padre. Porque el ejercicio de la patria potestad es de ellos y no es nuestra, y no debe ser nuestra. Obviamente que esto de bajo control de la autoridad escolar es tan amplio que hasta podría ocurrir en un sábado o domingo y en la práctica ocurre, porque si yo hago una jornada en donde el proyecto institucional establece la participación de la comunidad para el mantenimiento del establecimiento estoy abriendo las puertas a la posibilidad de un riesgo, por lo tanto estoy abriendo las puertas a un aumento de la responsabilidad, no hace falta inclusive que haya alumnos en la escuela para que haya bajo control de la autoridad escolar (cuando reunimos a la cooperadora también hay bajo control de la autoridad escolar); o sea no se le puede abrir la participación de la comunidad y restringir la responsabilidad de quien está convocando a la comunidad .
PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL

Les voy a contar un caso extremo para que se entienda: puede ocurrir que hagamos una jornada de campamento, empieza un viernes y termina un lunes y hay bajo control de autoridad escolar y puede haber una escuela albergue (las hay en la Provincia de Buenos Aires) los chicos llegan los domingos a la noche, se van los viernes a la tarde y hay bajo control de autoridad escolar desde el primer chico que llega con lo que en realidad hay un preceptor de noche que se llama, que está el domingo a la noche y que labura toda la noche para cuidar los chicos... ahí el bajo control de autoridad escolar es un continuo desde el domingo al viernes.
Con lo que en realidad no hay una manera de leer el bajo control de autoridad escolar que no sea la de la lectura del proyecto institucional. Por eso es importante el proyecto institucional porque refleja por un lado las rutinas internas y por el otro lado la relación de la institución con los padres. Y lo define, por qué? Porque si está escrito, los que están arriba (en el gallinero) no van a poder decir que la institución no tiene previsto un esquema de funcionamiento. Ahora, si cuando pasa algo, yo pierdo media hora discutiendo a ver quién se hace cargo del chico que hay que llevarlo a algún lado porque no llega el servicio médico de e emergencia seguramente voy a terminar bailando, porque a lo mejor media hora es una grangrena, una fractura expuesta, un cólico interno, una hemorragia y el pibe que podía quedar bien queda mal y por lo tanto debo pagar más. Con lo que en realidad el proyecto institucional debe servir en lo pedagógico y debe servir también para que nosotros nos cubramos desde el punto de vista de las rutinas que adoptamos en relación con la superioridad y con los padres. Porque lo que no está escrito, para la administración no existe y a la hora de deslindar responsabilidades “el me dijiste”, “te dije” se va por el inodoro y cada cual se salva como puede. Con lo que en realidad se rompe la relación de la institución, cada uno corre como rata por tirante y la solidaridad interna se rompe y entramos a bailar cuando hay que investigar y deslindar responsabilidades dentro de cada establecimiento.

De modo que, lo central a la luz del artículo 1.117 nueva que el proyecto institucional refleje lo más claramente posible la responsabilidad civil.

Y esto debe ser tenido en cuenta, no sólo en la planificación pedagógica sino las modificaciones de los proyectos que el proyecto institucional pueda tener. Porque a mitad de año viene la jornada artística a 20 km del pueblo o viene el viaje a otro lado que no teníamos previsto, y esto debe ser comunicado como una modificación del proyecto institucional; además de cumplirse todas las rutinas que establezca la superioridad para que uno pueda salir de la escuela.

“Los establecimientos educativos deberán contratar un seguro de responsabilidad civil”, este párrafo del artículo está sometido a modificación, hay una ley con media sanción en la Cámara de Diputados porque en realidad no son los establecimientos los que deben contratar el seguro, son los propietarios. Esto ha servido para que algunos “vivos” hagan negocios con algunas cooperadoras de algunas escuelas provinciales con plata, o con relativamente plata que ahora ya no quedan mucho, a las que le metieron el perro de que debían contratar un seguro que en realidad era un doble gasto. Y también es un gasto innecesario el seguro que contratamos en nuestros gremios, porque en realidad la que debe asegurar es la Dirección General de Cultura y Educación o en su caso, la Municipalidad de Vicente López.

“La presente norma -dice el último párrafo- no se aplicará a los establecimientos del nivel terciario o universitario”, esto también está sujeto a modificación, va a ser eliminado porque en realidad no se aplica a establecimientos terciarios y universitarios cuando el alumno es mayor de 21. Porque si no entra en contradicción con el primer párrafo del mismo artículo. Si el alumno es menor de 21 la responsabilidad pasa a ser del propietario del establecimiento. Y esto no es un tema menor porque en los institutos superiores de formación docente con los que nosotros establecemos vinculación para las prácticas de la carrera, tenemos alumnos mayores de 21 y menores de 21. Y aquí juegan dos responsabilidades institucionales simultáneas, la de la escuela que recibe y la de la escuela que manda a sus alumnos a hacer la práctica. Por lo que, digamos, esto también hay que tener cuidado porque puede ocurrir que la docente de la escuela donde se hace la práctica se ausente cuando se está haciendo la práctica y esto no debe ocurrir, debe permanecer frente al grado aún cuando se esté haciendo la práctica por parte de otro futuro colega

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Termino acá, son los cuarenta minutos... quiero decir una sola cosa más: la ley no nos convierte en irresponsables. Lo que hemos leído hasta ahora no significa que podemos hacer cualquier cosa. Si yo doy clase borracho, doy clase borracho. Si yo soy profesor de la escuela media y no reviso el parte y después faltan tres pibes y uno se mata en las vías, soy responsable. Porque yo tengo que entrar y ver el parte, y si no por lo menos cuento. Es decir, hay cosas que las tenemos que seguir haciendo.

Lo único que el artículo consigue es que quede claro que paga el propietario y que quede claro que la responsabilidad del juicio la tiene que asumir el propietario. Después el sistema educativo, el provincial o municipal, inevitablemente va a deslindar responsabilidades porque va a haber una investigación interna que será simple o una pre-sumarial o una sumarial porque si se me escapa un chico de la escuela y lo mata el tren, no hay ninguna duda de que voy a bailar, porque no hay una explicación seria para que el directivo del establecimiento quede fuera de esto. Porque no se puede explicar esto. Por eso digo, el artículo no nos convierte en irresponsables, simplemente elimina nuestra responsabilidad patrimonial, la responsabilidad de pagar de nuestro bolsillo porque la responsabilidad se ha objetivado y la escuela pasa a ser como una fábrica, es un espacio de riesgo, es más un espacio de riesgo ahora que hace cinco años, pero es un espacio de riesgo en sí porque juntar gente, implica provocar situaciones potenciales de conflicto que generan daños en las personas. Y esos daños deben ser indemnizados y deberán ser indemnizados a partir de la ley por parte del propietario del establecimiento educativo.

Bueno, nos tomamos 15 minutos”.
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