Construcción del pensamiento liberal, independencia y masonería en Costa Rica






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fecha de publicación16.03.2016
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Universidad de Costa Rica

Sede Universitaria Rodrigo Facio

Facultad de Letras

Construcción del pensamiento liberal, independencia y masonería en Costa Rica

Curso:

“Huellas culturales”

Profesor: Emilio Arias

Elaborado por:

A. Gabriela Pacheco Padilla

-II semestre, 2013-

Introducción

El presente trabajo tiene como fin unificar la historia de Costa Rica a partir de la construcción del pensamiento liberal y cómo conllevó a los hechos de independencia, influenciado por algunos de los personajes más importantes y a la vez partidarios de la ideología masónica.

Para el desarrollo de la investigación, se ha acudido a una serie de textos relacionados con dichas temáticas, pertenecientes a la literatura nacional, extraídos de internet, así como de la tesis de Ricardo Eugenio Martínez Esquivel, “Masones y Masonería en la Costa Rica de los albores de la modernidad (1865-1899)”, de la Universidad de Costa Rica.

El costarricense de la actualidad se caracteriza por el trayecto que ha tomado la historia de la nación, sin embargo, para efectos del presente trabajo, se abarcarán algunos de los hechos más sobresalientes producto de los últimos años del legado colonial, lo que conllevó al país a su deseo de independencia de la mano con el pensamiento liberal.

El aporte de algunos importantes autores costarricenses se encuentra presente a continuación, en una amalgama de datos que intenta construir una síntesis de los aspectos anteriormente mencionados. Al mismo tiempo, añado que existen escasos antecedentes literarios con respecto al tema de la masonería en Centroamérica y Costa Rica.

Construcción del pensamiento liberal, independencia y masonería en Costa Rica
Últimos años de la época colonial en Costa Rica:

A finales de la época colonial, Costa Rica, experimentaba el intercambio desigual, llevado a cabo por un grupo conformado por funcionarios civiles, militares, eclesiásticos, ganaderos, prestamistas y terratenientes. Todos en “contra” del campesinado. Como consecuencia; se apropiaron del excedente agropecuario y se articularon socialmente con cada producto respectivo de manera directa.

El mecanismo de explotación más utilizado para entonces era mediante el pago del tributo. Existía también la habilitación, la cual permitía al agricultor pagar con parte de la cosecha lo fiado. También, la ganancia de enajenación, que se trataba de comprar barato y vender caro. En efecto, el punto clave del negocio radicaba en que la chácara no necesitaba del mercado para su reproducción. Sólo se vendían los abastos que sobraban luego de que el agricultor se dejara lo necesario para el consumo familiar. Los costos de producción corrían en manos del campesinado, mas no del capital mercantil.

Por otra parte, cabe agregar que la base de la pirámide social estaba conformada por labriegos empobrecidos con poco acceso a la tierra. En medio, por el campesino medio, el cual poseía algún terreno, utensilios agrícolas y bestias. Finalmente, los agricultores más acomodados, dueños de trapiches y molinos.

En 1750, la Meseta Central ejecutó la colonización agrícola por el campesinado libre. La chácara no se vio amenazada. Debido a la estructura social prevaleciente, tanto la economía como la demografía tomaron un rumbo acelerado.

El intercambio desigual llevado a cabo con el exterior, conlleva a la descapitalización constante de la economía del país. De manera evidente, el dinero era esencial para el intercambio comercial. Para entonces, las fuentes básicas de crédito se dividían en: capital privado (recursos de cada negociante), capital público, oferta crediticia (controlada por Cartago), demanda por parte de San José (responsable del crecimiento económico).

Desarrollo del pensamiento liberal-masonería en Europa y Costa Rica:

“La llegada de la modernidad al país durante el siglo XIX, fue proyecto que poseyó en el pensamiento liberal su vanguardia, en el Estado laico su referente político, en la industria y el libre mercado su base, y en la secularización de la sociedad su máxima expresión.” (Martínez, 2012: 21).

Por otra parte, a la masonería, la han caracterizado como “una asociación progresista, defensora de las libertades civiles y aglutinadora de personalidades sociales”…otros, se dice la catalogan como “una actividad conspirativa contra el Estado, la Iglesia Católica y el buen funcionamiento de la sociedad en general.” (Martínez, 2012: 22).

Agrega que la mayor parte de la historiografía masónica ha sido elaborada por algunos de sus mismos miembros. “La masonería fue la difusión por excelencia de las ideas que transformaron los distintos sistemas de significaciones sociales en un contexto de transición desde el Antiguo Régimen. La masonería surge en el siglo XVIII en Inglaterra” y “experimenta las primeras consecuencias del capitalismo industrial”. Añade que es de las “primeras organizaciones que integra a la naciente burguesía” (Martínez, 2012: 32-3).

Enrique Dussel, citado por Martínez, define la modernidad como el “conjunto de los nuevos paradigmas de la vida cotidiana, de comprensión de la historia, la ciencia y la religión, que surgen en Europa a finales del siglo XV y con el dominio atlántico”. Esto conlleva a la interpretación de la modernidad como “construcción y reconstrucción socio-histórica”. “Inglaterra se constituyó como el centro de la masonería internacional” (Martínez, 2012: 33-4). “La modernidad definió el racionalismo como su núcleo.” (Dussel, citado por Martínez). “Con la modernidad los distintos campos de la sociedad empezaron a transformarse:” (en materia de política, economía y cultura). Para Octavio Lanni “modernizar es secularizar, individualizar, urbanizar, industrializar, mercantilizar, racionalizar.” (Martínez, 2012: 37).

Proceso de Independencia:

En palabras de Dussel, el proceso de independencia en Latinoamérica significó la transición del Antiguo Régimen como segunda etapa de la modernidad. Estos factores fueron externos, debido sobre todo a la invasión de Napoleón, la Revolución Española (1808-1810) y la promulgación de la Corte de Cádiz (1812), aires de libertad que influyeron en nuevas ideas liberales y sociabilidades que intervinieron modos de pensar e intereses de los criollos. Al llegar la modernidad a Latinoamérica durante el siglo XIX, hubo continuidad y permanencia de “estructuras, prácticas e ideas del Antiguo Régimen”. Lo anterior desarrolló un proceso híbrido entre elementos antiguos y modernos. Para la segunda mitad de siglo, los distintos gobiernos se comprometieron en el proyecto de la modernidad, consolidando “en algunos casos el Estado-Nación, la inserción en los mercados internacionales o una cultura secular.” (Martínez, 2012: 37-8).

“El proceso de llegada de la modernidad a Costa Rica durante el siglo XIX, concibiéndolo desde los campos sociales definidos por Le Goff…se manifestó políticamente en la construcción interrumpida y conflictiva de un Estado-Nación que se mantuvo cercano a la Iglesia Católica, económicamente en la implementación sistemática de los principios del liberalismo; y culturalmente en la construcción de identidades, prácticas, ideas e imaginarios seculares, sin que esto significara que en términos generales el catolicismo dejara de determinar los comportamientos y la moral costarricense” (Martínez, 2012: 38-39).

Por ende, la llegada de la modernidad a Costa Rica tuvo avances y retrocesos y no fue ni homogéneo ni lineal y sus consecuencias fueron diferentes en los distintos sectores sociales. “Muchas veces, los elementos que en teoría caracterizaron a las sociedades premodernas se encuentran en la modernidad en desarrollo o a la inversa.” (Martínez, 2012: 39).

Pero la modernidad no sustituyó a la tradición, lo que permitirá comprender el desarrollo de la masonería costarricense. David Díaz afirma que “a escasos dos meses de haberse jurado la independencia, la Provincia de Costa Rica accedía a su propio gobierno”. (Díaz, 2005). Paralelamente, la distribución del poder luego de 1821 se fue hacia el capitalismo agrario.

Para entonces, la Meseta Central se caracterizaba por la producción de subsistencia y la ganadería. La agricultura comercial: caña de azúcar y tabaco. La familia campesina se consagraba a la labor agropecuaria (unidad productiva fundamental). Esto, permitía al campesino reglamentar el uso del suelo, así como todo lo relacionado a la explotación del territorio colectivo. Era una economía obstaculizada por una infraestructura vial pobre. La nueva forma de acumulación y de explotación era el capitalismo, centrado en la producción del café. Luego de 1821, se vivió una nueva red de dependencia comercial y financiera. El comercio en Costa Rica tomó auge con Europa y Gran Bretaña, la cual fijaba los términos del intercambio.

Luego de 1821, comenzaron a llegar negociantes de Suramérica, México y Europa. A finales del siglo XIX, más del 20% de los beneficiadores y exportadores eran experimentados comerciantes extranjeros. Juntos, procesaban más del 44% de la cosecha del país.

Costa Rica y experiencia agraria:

Costa Rica fue modelo para otros países con relación a su experiencia agraria, lo cual le brindó un marcado reconocimiento internacional entre 1842-1849, aproximadamente. La actividad cafetalera impulsó la inestabilidad política, así como la influencia militar. Con el café, en 1840, Costa Rica se había integrado al mercado mundial, lo que consolidó que fuese reconocida como república bajo la administración de José María Castro Madríz (1847-1849).

Si bien Costa Rica era una provincia pobre, el café fue el producto que integró al país en el mercado mundial, dominado por el capital industrial británico. Su núcleo estaba en San José.

El capitalismo agrario mejoró el ámbito económico, lo que transformó la organización empresarial, debido a que se constituyeron sociedades de negocios. El comerciante individual llegó a predominar. Este desarrollo consolidó el poder socioeconómico de la emergente burguesía agroexportadora. Favoreció el trabajo asalariado y la agricultura cafetalera.

Luego de 1850, se consolidó el capitalismo agrario. El único producto de exportación del país era el café. Para entonces, Guanacaste se había integrado a la economía nacional. Surgió la banca capitalista, pero creció el descontento de campesinos y artesanos. Hacia finales del siglo XIX, la colonización agrícola continuó fuera del Valle Central.

Modernidad y pensamiento liberal:

El concepto del pensamiento liberal o liberalismo, según Jean Touchard, depende de la época y del lugar, así como de sus respectivas tendencias para poseer sus características particulares, por lo que se le puede interpretar como “un producto de su época y que asumió una forma diferente en cada contexto.” (Martínez, 2012: 39).

Di Stefano, citado por Martínez, encuentra en la modernidad la raíz del liberalismo. La expone como una “cultura de libertad que coloca en el centro de sus preocupaciones la emancipación del hombre de las cadenas del despotismo y sus posibilidades de progreso material y moral.”

Según Martínez, el liberalismo creía que la base del progreso estaba en el derecho de la libertad individual, mientras no afectara las libertades del otro. El Estado era el responsable de garantizar las libertades sociales de los individuos. Lamentablemente, en ocasiones, estás libertades estaban dirigidas sólo a miembros de la burguesía, marginalizando al resto de la población. De este modo, cabe agregar que ésta es una de las contradicciones históricas del pensamiento liberal.

Touchard, explica que la concepción del liberalismo durante el siglo XIX se vio fraccionada en distintas ideologías:

  1. Un liberalismo político opuesto al despotismo y promotor del gobierno, así como de la democracia parlamentaria.

  2. Un liberalismo económico, motor del capitalismo y basado en principios de riqueza y sociedad.

  3. Un liberalismo intelectual caracterizado de tolerancia y conciliación, por cierto no siempre monopolizado por liberales.

Esta fragmentación va de la mano con la modernidad de Le Goff. Indudablemente, el liberalismo fue transformándose en Europa, así como en Latinoamérica y Costa Rica en menor escala. Cabe agregar que “el liberalismo asumió formas diferentes según el contexto”. (Martínez, 2012: 41).

Por ejemplo en nuestro país, el concepto de progreso se desarrolló de manera más cercana al liberalismo inglés en términos de industria y no del francés, el cual era de carácter conservador y proteccionista. Esto, debido a la cercanía que mantenía Costa Rica con Inglaterra. En cuanto al liberalismo político, tuvo un matiz de “revolución, república y democracia”, al mismo tiempo que “el liberalismo intelectual se materializó en la construcción de una cultura secular y burguesa.” (Martínez, 2012: 41). Curiosamente, ambos liberalismos fueron más cercanos al francés, quizá por la relación que su país tuvo con España y ésta con Latinoamérica mediante sus colonias.

Por ende, con el impacto del nuevo capitalismo industrial, se aprecia el inicio de un nuevo sistema socioeconómico entre 1821 y 1850 y seguidamente, cuarenta años dedicados a su consolidación.

Masonería, pensamiento liberal e Iglesia:

Alfonso González Ortega y José Aurelio Sandí Morales, han concluido que a pesar de que Costa Rica se intentara separar de la Iglesia durante el siglo XIX, el liberalismo político nunca dejó de legitimar a esta institución como gestora social de estructuras subjetivas y consonantes del capitalismo expansivo. De esta manera, coinciden con Di Stefano al concluir que la Iglesia al encontrarse en formación, colaboró a la construcción de estados provinciales y posteriormente, al Estado-Nación. Esto conlleva a considerar a sacerdotes y templos como funcionarios y oficinas públicas, “iglesias republicanas” que influyeron en gran medida al proyecto del Estado moderno. (Martínez, 2012: 42).

Claramente se aprecia “el desarrollo de un proyecto masónico centroamericano liderado por un presbítero católico” en función del pensamiento liberal pero no de la modernidad, así como una organización en contra de la Iglesia Católica, según apuntan leyendas masónicas. Por tanto, se concluye que la formación de la masonería fue el desarrollo de un “espacio social más, dentro del proceso de expansión de la esfera pública, enmarcado en la modernización de la sociedad civil en Costa Rica durante el siglo XIX.” (Martínez, 2012: 43).

En términos de Jacob, “la masonería en sus orígenes representó los valores de este movimiento cultural internacional llamado Ilustración, que reclamó la secularidad y la modernidad.” (Martínez, 2012: 43-44).

Agrega que la masonería ha alimentado la sociabilidad de manera intercontinental durante el lapso de los últimos 300 años. Maurice Algulhon explica que la sociabilidad “remite a un nivel intermedio de análisis entre el núcleo familiar, el Estado y los cuerpos constituidos.” Concluye a la vez que “la masonería poseyó un papel en la expansión de la sociedad civil y la ampliación de la esfera pública europea a finales del siglo XVIII…En la modernidad, la sociabilidad funciona como un discurso civilizador. Lo anterior provocó la génesis de la opinión pública.” (Martínez, 2012: 44).

Entonces la importancia histórica de la masonería como forma de sociabilidad moderna, siguiendo a Benimeli, radicó en que “promovió una pluralidad ideológica, religiosa y política. Por consiguiente, la masonería rompió los diversos niveles de la sociabilidad tradicional del Antiguo Régimen, como el familiar de la parroquia.” (Martínez, 2012: 45).

La Iglesia construyó representaciones antimasónicas confusas y contradictorias, en las que pesó más lo religioso que lo político, condenando el ingreso de la modernidad. A su vez, decretó la incompatibilidad completa entre los ideales de la religiosidad y la modernidad. Por ende, dentro de estos pensamientos, la Iglesia comenzó a verse como superstición y retroceso material, por lo que era combatida en nombre de la razón y la libertad. Esto conlleva a intentos de reformas laicistas y secularizadoras durante el último tercio del siglo XIX, lo que podría representar la represión de la Iglesia, como más adelante llegó a suceder en época del obispo Bernardo Augusto Thiel Hoffman, en 1884. Se debe recalcar la participación de católicos laicos, presbíteros, obispos y cardenales en distintas masonerías. (Martínez, 2012: 100-1).

Por otra parte, hubo una lista de documentos antimasónicos papales, los cuales fueron reproducidos en el país por la Iglesia local, por lo que el discurso no cambió entre los años 1865 y 1899. Con estos, la Iglesia enseñó a su comunidad, la justificación para establecer mandatos morales y normas de acción con relación a la masonería. Se basaron en la simpleza del código binario: Iglesia Católica buena- Masonería mala. (Martínez, 2012: 99).

Masonería en la formación de la sociedad cívica costarricense:

La masonería es una institución esencialmente filosófica, filantrópica, mística, esotérica y progresista. Su origen deriva de “de las guildas organizadas o uniones de albañiles que construyeron las catedrales y otras majestuosas estructuras a todo lo largo de Europa durante la Edad Media. La capacidad y genio arquitectónico de esos artesanos les permitía viajar libremente. De la palabra “Free” (Franc, Libre) se prefijó a la palabra masón (del inglés “masón”, albañil), siendo denominados “francmasones” dichos artesanos y las generaciones de masones que le siguieron.”

Martínez afirma que “a pesar de los requisitos socioeconómicos de asociación a la masonería, primó más la pertenencia a un mismo mundo cultural que una situación socioeconómica común.” Para Jacob “la masonería fue más una forma de sociabilidad privada, ya que privatizó las relaciones sociales.” Esto conllevó a la creación de logias en función de la cultura, educación, política y espiritualidad. “Está manifiesta por medio de los diferentes símbolos y rituales, los discursos e ideales que la masonería apropia.” (Martínez, 2012: 46).

Por tanto, la influencia de la masonería en el desarrollo civil fue de gran novedad para la sociabilidad de Latinoamérica. Diferentes élites sociales participaban simultáneamente de la masonería, como sociedades de beneficencia, organizaciones obreras y partidos políticos, apunta Martínez.

“La relación masonería-modernidad se insertó en Latinoamérica durante el proceso de sociedad civil…ya que en la práctica masónica se apropiaron los ideales liberales e ilustrados propios de los siglos XVIII y XIX.” (Martínez, 2012: 77).

“La masonería temprana, funcionó en Costa Rica para algunos miembros de las redes políticas e intelectuales, como un símbolo social y como el ideal del proyecto de sociedad civil…durante una coyuntura de importantes avances en la construcción del Estado-Nación costarricense.” (Martínez, 2012: 78).

Según expertos en el tema “hubo políticos e intelectuales comprometidos en procesos de secularización y de laicización, que se identificaron con el sistema de valores de la logia, por que se asociaron a la masonería.” (Martínez, 2012: 79).

“Al apropiarse la masonería especulativa de los ideales liberales e ilustrados y auto representarse como un centro de formación humanística, esta sociedad adquirió un carácter moderno y de vanguardia”...por lo que mediante sus discursos, comenzó la construcción de un “república” donde la logia fue el “edificio democrático” y sus “ciudadanos” fueron los masones.” Por ende, mediante el principio abstracto de la igualdad, que para el siglo XVIII no existía en las divisiones de la sociedad: clero, nobleza y tercer estado. (Martínez, 2012: 79).

Martínez agrega que la masonería en sus inicios (siglo XVIII) albergó a la naciente burguesía mercantil excluida de los centros de sociabilidad aristocráticos ingleses y franceses. Pero se ha caracterizado en la lucha por ser reconocidos como una institución de utilidad pública y civil.

Organización oficial de la masonería en Costa Rica:

Se pueden establecer tres hipótesis:

-La organización de la masonería costarricense fue consecuencia del proceso de llegada de la modernidad en el país durante el siglo XIX.

-Se introdujo la masonería gracias a elementos positivos como el modelo educativo civilista estatal, promoción de libertades civiles, ingreso de masones intelectuales al país, así como su interés por la vida cívica en algunos sectores jerárquicos de la Iglesia Católica local.

-El desarrollo de la masonería en Costa Rica estuvo condicionada por situaciones políticas y la religión católica, durante una época en que la masonería fue dirigida por un sacerdote e importantes líderes políticos.

Costa Rica en contexto (1821-1865):

Para 1821, Costa Rica se encontraba en el inicio de la llegada de la modernidad al país, el cual, para 1865, cuando se organizaba la masonería en el país, aún estaba en pleno desarrollo. Sobresalió la ciudad de San José como nueva capital, centro económico, político y cultural del país. (Martínez, 2012: 109).

Hacia la construcción de un Estado-Nación:

La construcción del Estado-Nación costarricense se caracterizó por la adopción de instituciones europeas, apropiación de ideales liberales e ilustrados y la promoción de prácticas electorales, donde diferentes élites del poder civil estaban conscientes de la importancia de estar unidos con la Iglesia Católica, por lo que el Estado procuraba alinearse con los intereses de esta Institución. (Martínez, 2012: 109-10).

En 1848 fue proclamada la República de Costa Rica, proceso en que las municipalidades jugaron un papel protagónico. Se establecieron los días patrios y los símbolos nacionales, elementos suficientes para enmarcar una identidad nacional. La masonería al mismo tiempo, se preocupaba por la formación de ciudadanos patriotas. (Martínez, 2012: 110).

Posteriormente, durante la década de 1850, el ejército se vio fortalecido, lo que permitió al gobierno de turno perdurar por diez años en el poder. Paralelamente, el Vaticano reconoció la República de Costa Rica al crear su primer Diócesis, su primer Obispo y firmando un concordato. Este último aseguraba el derecho del patronato al presidente de la República y el apoyo de políticas vaticanas, entre las cuales se condenaba la masonería. Esto marcó la segunda mitad del siglo XIX, al consolidar la religiosidad católica en la cultura costarricense, avance de cultura secular en el país. Esta situación condenó en efecto la masonería (1865-1876), pues era dirigida por un sacerdote cercano a miembros de la élite política iniciados como masones y rival del clero antiliberal. (Martínez, 2012: 111).

Con respecto a las prácticas electorales del país, el ejercicio del voto se percibió como excelente para la resolución de conflictos. A los procesos de legitimación del poder, luego de la ruptura del orden constitucional se permitió la participación de sectores subalternos en la política, lo que fortaleció la construcción del Estado nacional.

A mediados de la década de 1860, el Estado costarricense se encuentra en un proceso de modernización, con fuerte peso confesional, lo que repercutió en el desarrollo de la masonería. (Martínez, 2012: 112).

Un modelo económico centrado en la agroexportación:

El período 1821-1865 fue claro en cuanto a la implementación de los principios del liberalismo de tradición inglesa, ya que en materia económica todos los grupos de poder costarricenses fueron liberales. Es durante el siglo XIX que se puede explicar la legislación agraria, el acceso y la producción de la tierra. La comercialización se transformaba a partir de la independencia, así como la inmigración extranjera y el ciclo minero (1821-1843), la explotación de madera y el éxito cafetalero marcado a partir de 1830. (Martínez, 2012: 112).

Los centros de intercambio comercial más importantes de la época fueron San José como capital y Puntarenas como puerto, así como las primeras ciudades en organizar logias masónicas, debido a la gran cantidad de extranjeros que trajeron nueva prácticas sociales y expandiendo la esfera pública en conjunto con el resto de Latinoamérica (se comprenden patrones de sociabilidad moderna como la masonería). (Martínez, 2012: 114).

“El contexto económico de estos años es importante para la comprensión de la organización y el desarrollo de la masonería costarricense por varias razones. Por un lado, muchos de los líderes de la Orden salieron de los sectores élites cafetaleros” (que nutrieron la política nacional y protagonistas del proceso). “Por otro lado, la mayoría de los masones de la época provenían de los sectores medios urbanos” (dentro de la expansión cafetalera). (Martínez, 2012: 114-115).

Con el paso del tiempo y a pesar de la pérdida de influencia en la cotidianeidad de la Iglesia Católica, su moral y creencias religiosas no dejaron de dar sentido a las conductas individuales en la sociedad costarricense del siglo XIX.

Por ende, fueron desarrollados espacios nuevos para interiorizar en el ciudadano de la población, con lo que se hace referencia a sociedades patrióticas con características modernistas. También “la expansión del sistema educativo y el avance de la alfabetización contribuyeron en el crecimiento de una cultura impresa en el país.” Con la llegada de la imprenta nació la prensa nacional. Durante 1821-1860, la mayor parte de la población era analfabeta, por lo que escritores (miembros de élites) y lectores eran un círculo reducido. El periódico fue así el medio de divulgación de la obra administrativa y de las ideas de los miembros ilustrados, muchos de los que militaron y compartieron ideales de modernidad, como la masonería. Posteriormente, durante la década de 1840, la educación promovió al ser ciudadano y la secularidad. Se creó la apertura de una escuela normal, un liceo de niñas y un consejo para dirigir la Universidad de Santo Tomás, institución caracterizada por el pensamiento liberal e ilustrado. Se experimentó la urbanización creciente debido a la escolaridad y al auge comercial del café. Martínez afirma que, para 1850, San José tendía a la europeización. Para ésta década (1860), los espacios de ocio se vieron amplificados, así como el entretenimiento al público, difusión hecha por extranjeros. Sobresalían modas europeas, entre ellas, la masonería, lo que simbolizaba al civil culto y moderno.

Paralelamente, la demanda de servicios públicos conllevó a la construcción de infraestructura. La prensa ofrecía sus servicios en español e inglés, tal como la logia masónica para sus talleres.

“Desde la independencia hasta la década de 1860, San José se caracterizó no sólo por ser el centro de poder costarricense, sino además, porque éste fue compartido por un reducido grupo de familias.” (Martínez, 2012: 118).

Costa Rica poseía alumbrado público en 1858 y una cañería moderna construida por ingenieros alemanes. Su carácter era progresista, pero mantenía un carácter aldeano desde su independencia. Las transformaciones económicas, políticas y culturales entre 1821-1865 construyeron una sociedad capitalina con ideales modernistas y religiosos.

¿Por qué la masonería costarricense fue organizada hasta el año 1865?

  • Desarrollo de la Universidad de Santo Tomás, pues sus rectores durante la década de 1860 fueron masones iniciados en el extranjero y antes de 1865 (debido al golpe de estado de 1859), quienes regresaron con nuevos ideales masónicos. Esta Universidad en 1843 fue organizada bajo un ideal liberal e ilustrado. Su rector para 1860: José María Castro Madríz. Este era un clima adecuado para la implementación oficial de la masonería en el país, espacio promotor de nuevas ideas.

  • La práctica del sufragio se adaptó muy bien con el pensamiento masónico. 121

  • Impulso de las libertades sociales en los nuevos gobiernos, al mismo tiempo que se intentaba descentralizar el poder político del Ejecutivo. La masonería se insertó en el contexto como una libertad asociativa más. La libertad de cultos también se institucionalizó en Costa Rica desde mitad de siglo XIX. 123

  • La cantidad de extranjeros en el país, quienes transformaron las dinámicas sociales en San José. Estos se sintieron identificados con la masonería, la cual les brindaba un espacio de inserción social. (Para la creación de la primera Logia masónica centroamericana, sólo tres de sus doce miembros eran costarricenses).

  • La transformación ideológica a lo interno de la Iglesia Católica Costarricense, que conformó una feligresía que favoreció la organización de la masonería. Fue una organización con pensamientos muy influenciados por el modernismo que concordó en ocasiones con el pensamiento masónico. “Hacia la década de 1860, miembros de la jerarquía eclesiástica fueron partícipes de las élites políticas e intelectuales”, como por ejemplo, el Padre Francisco Calvo, máxima figura de la masonería centroamericana. (Martínez, 2012: 126).

Todos estos factores propiciaron la organización de la masonería, así como el clima sociopolítico pertinente para suavizar el imaginario social.

Durante las dos últimas décadas del siglo XIX, en San José fueron edificados el Archivo Nacional (1881), el Museo Nacional (1887), la Biblioteca Nacional (1888), el Monumento Nacional con motivo a la guerra 1856 y la Gran Logia de Costa Rica (1899). La creación de instalaciones y monumentos con el título “nacional” fue parte del proyecto de invención de la nacionalidad costarricense.

Cabe destacar personajes masones de la vida pública de Costa Rica como Braulio Carrillo, Próspero Fernández, Bernardo Soto, Tomás Guardia, Ascensión Esquivel, León Cortés y Otilio Ulate. Sacerdotes, como los padres Francisco Calvo y Carlos María Ulloa. Periodistas como Pío Víquez. Pintores como Tomás Povedano. Escritores como Roberto Brenes Mesén. Historiadores como Rafael Obregón y empresarios como Bejos Yamuni Abdala. El médico David Reuben, Jorge Corrales, ex presidente del Banco Central y Rodolfo Modesto Santos, padre del periodista Ignacio Santos.

Conclusión

Ciertamente, uno de los actores principales de la sociedad costarricense, la Iglesia, introduce a la construcción de la identidad nacional una tradición basada en mitos que se opongan a cualquier corriente fuerte que la haga sentir amenazada de alguna manera. La organización liberal que permaneció durante tantos años encabezando el camino del país, así como la llegada de la masonería, han consolidado el Estado, así como una identidad nacional hasta la actualidad. No podemos negar que tanto la Iglesia Católica como la Masonería influyen constantemente en el rumbo del país desde hace mucho tiempo y continuarán haciéndolo por debajo de la mesa, pues muchos de los personajes más poderosos de la vida política, social y económica del país han pertenecido y lo seguirán haciendo a cualquiera de ambos grupos, en busca de imponer su ideología y el beneficio no necesariamente de la nación, sino de cada grupo que los conforman.


Bibliografía

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  • Izaguirre Cedeño, M. del M. 2009, junio. La masonería y su establecimiento en Costa Rica, Revista U.C.R. Recuperado de http://www.ucr.ac.cr/noticias/2009/6/16/la-masoneria-y-su-establecimiento-en-costa-rica.html, el 21/08/13, a las 16:30 horas.

Entrevista

  • Ignacio Santos. 2012, agosto. Entrevista con Juan Diego Castro y Tomás Federico Arias. Masonería en Costa Rica: Padre Francisco Clavo. Entrevista televisada por Teletica, canal 7.

  • Clases magistrales. (U.C.R., 2013). Historia de las Instituciones de Costa Rica. [Charla educativa]. Moya Gutiérrez, Arnaldo. S.c. ed., s. pub.



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