Departamento de Derecho Público Cátedra de Derecho Político






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Departamento de Derecho Público Cátedra de Derecho Político

Escuela de Derecho Año Académico 2005.

Universidad Marítima de Chile Docente: Eduardo Aldunate L.

Ayudante: Jorge Camps Z.


LOS REGÍMENES POLÍTICOS CONTEMPORÁNEOS

Al hablar de regímenes de gobierno es necesario hacer una precisión. La doctrina usa frecuentemente términos tales como regímenes de gobierno, formas de gobierno, sistemas políticos, formas o tipos de Estado, para aludir a diversos conceptos. En este curso conservaremos la expresión formas de Estado para la forma de estructurar las competencias estaduales (estados simples, compuestos, etc.) y formas de gobierno para aludir a la radicación del poder gubernamental en uno, una minoría o una mayoría según la división usual a partir de Platón y Aristóteles. Por regímenes de gobierno entenderemos ciertas configuraciones específicas de la relación entre órganos ejecutivo y legislativo, que dan lugar a cinco grandes divisiones; regímenes parlamentario, presidencial, semi-presidencial o semi parlamentario, regímenes presidencialistas y regímenes parlamentaristas. Con la expresión sistemas políticos aludiremos a las realidades concretas de algunos Estados, donde estudiaremos el sistema del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, el de los EE.UU. de Norteamérica, el sistema alemán, el francés, el español, y lo que fue el sistema de la Unión Soviética antes de su caída. Por último, por tipos de Estado entenderemos las grandes divisiones entre el Estado Liberal, el Estado Totalitario Fascista (y Nacionalsocialista) y el Estado Totalitario denominado socialista, marxista-leninista y stalinista.



  1. El concepto contemporáneo de régimen político


La Ciencia Política a fin de poder determinar la estructura de las organizaciones políticas estatales intenta responder tres preguntas fundamentales: a)¿Quién manda?; b) ¿Cómo manda?; c) ¿Para qué manda?. La primera de ellas intenta dilucidar el detentador del poder político o de la facultad de tomar decisiones políticas vinculantes para la comunidad política. A partir de la segunda se logra determinar el modo o la forma de mando y, por medio de la tercera, se obtiene el fin orientador de la acción de mando del detentador del poder político.

Para responder estas interrogantes existen dos sistemas metodológicos que se diferencian en cuanto al objeto de estudio. El primero de ellos, el enfoque constitucionalista, realiza su análisis a través de una exégesis de los textos jurídicos fundamentales (Constitución Política y Leyes Fundamentales). Esta perspectiva jurídico- formal, de allí el término “Formas de Gobierno”, que surge durante la revolución Francesa, examina “la organización de los poderes públicos y las relaciones existentes entre ellos, vale decir, los procedimientos técnicos, según los cuales la voluntad del Estado toma forma jurídica y es aplicada al interior de la sociedad”1. La insuficiencia de esté enfoque reside en que olvida que el Estado, como poder político, se relaciona con otros poderes (económico, social, etc.) respecto de los cuales existe una influencia recíproca. En otras palabras el poder estatal afecta e invade áreas que anteriormente se encontraban exentas de su influjo y, por otra parte, se ve afectado por poderes que buscan forzar una determinada decisión política. En muchas otras situaciones los órganos públicos y fuerzas políticas, establecidas en los ordenamientos jurídicos fundamentales pueden, sea por acción o por omisión, funcionar no dentro del marco que dicha normativa prescribe. En síntesis, hay ocasiones en que la realidad escapa o desborda el texto formal, es decir, la estructura real de un pueblo2, la estructura política de hecho, difiere, ya sea total o parcialmente, de la norma fundamental3, por lo que un enfoque exegético se hace insuficiente. Frente a las ineptitudes del enfoque constitucionalista ha surgido la moderna politicología, la que responde las tres preguntas fundamentales en base al análisis de la realidad política del régimen político. No implica olvidar o desconocer la importancia del estudio del texto jurídico político fundamental, si no que pretende “redondear la visión de los constitucionalistas”4, puesto que junto al análisis formal de los órganos y de sus interrelaciones, por medio del estudio de las constituciones, se considera la estructura política, social, cultural y económica que de hecho existe en una comunidad políticamente organizada, con lo que se observan las diversas fuerzas y poderes que en ella conviven e interactúan. De acuerdo a esto Manuel Jiménez de Parga define regímenes políticos como “La solución que se da de hecho a los problemas políticos de un pueblo. A) Como tal solución efectiva, el régimen puede coincidir o no con el sistema de soluciones establecidas por el derecho fundamental, por la Constitución; B) Como tal solución política, un régimen podrá valorarse siempre con normas jurídicas y con criterios morales. En esa solución que es el régimen intervienen poderes oficiales y poderes fácticos5. En sentido similar, Humberto Nogueira A. define los regímenes políticos como “el conjunto coherente y coordinado de instituciones en que coexisten, en estrecha interdependencia con las estructuras económicas, las ideologías, los sistemas de valores y las creencias de la sociedad en que éste se desarrolla6.
Hay autores que no utilizan la expresión regímenes políticos, si no más bien utilizan el concepto de “sistemas políticos”, en el sentido- como señala Stammen- de que es “la totalidad en la cual están integrados y coordinados los diferentes procesos e instituciones políticas, con el fin de llevar a cabo la actividad del gobierno”7.



  1. Tipología Clásica de las Formas de Gobierno




  1. Aristóteles


Aristóteles realizó, siguiendo a Platón, una división hexapartita de los regímenes políticos, utilizando como criterios, por un lado, el número de individuos que participaban en la toma de decisiones y, por otro, la finalidad buscada por la acción.


Participación en la función política

Forma de gobierno

Interés general

Forma de gobierno

Interés del gobernante

Unipersonal

Monarquía

Tiranía

De Minoría

Aristocracia

Oligarquía

De Mayoría

Democracia

Demagogia


Siguiendo a su maestro, concluyó que las formas puras degeneran, la solución es la combinación de elementos de diferentes formas puras a fin de obtener estabilidad. En Aristóteles la constitución mixta combina elementos de la democracia (libertad) y de la aristocracia (mérito y virtud).


  1. Polibio


Polibio mantiene la clasificación de Aristóteles, estableciendo un proceso de transformación cíclica de las diferentes formas de gobierno. Monarquía tiranía aristocracia oligarquía democracia demagogia monarquía (…). Para el pensamiento de Polibio la inestabilidad es un defecto que debe ser corregido: a fin de evitar esta transformación cíclica es necesario tomar los mejores elementos de cada forma de gobierno y combinarlos en la constitución mixta. Para Polibio la constitución mixta combina elementos de la monarquía, la aristocracia y la democracia, cuya expresión histórica se encuentra en la República Romana.


  1. Santo Tomás de Aquino


El criterio diferenciador de las formas de gobierno en Santo Tomás se encuentra en los ideales o fines que los inspira. Los fines son: virtud, riqueza y libertad. A cada fin o ideal le corresponde una determinada forma de gobierno.


  • Riqueza oligarquía (gobierno de varios hombres ricos y poderosos)

  • Libertad democracia (gobierno del pueblo)

  • Virtud aristocracia (gobierno de los mejores) (busca la justicia distributiva)

monarquía (gobierno de uno solo) (busca la unidad)
Santo Tomás habla de la tiranía cuyo principio es el egoísmo y la violencia. Al ser su fin contrario al bien común no se le puede denominar propiamente como una forma de gobierno. La tiranía es el resultado de la degeneración de cualquiera de las formas antes mencionadas.
La más perfecta forma de gobierno está conformada por la monarquía a imagen y semejanza del reino de Dios, pero en la práctica la mejor forma de gobierno es la constitución mixta que combina elementos de la monarquía (uno solo debe gobernar) con participación de la aristocracia (personas virtuosas que acompañen al monarca en la función de gobernar) y la democracia (entendida como una participación restringida del pueblo, no necesariamente en la elección de los gobernantes, pero si al menos en cuanto al consentimiento del pueblo con que deben contar éstos).


  1. Maquiavelo


Distingue, en “El Príncipe”, dos formas de gobierno: la república y los principados8. Recordemos que el prefiere la república, pero en caso de corrupción del pueblo es mejor un gobierno monárquico fuerte.


  1. Montesquieu


Montesquieu realiza un estudio donde distingue entre las formas y los principios, según ya se viera en la parte relativa a pensamiento político.

Formas Principios
Monarquía  honor

Aristocracia  moderación

Democracia  virtud cívica

Despotismo  temor
Montesquieu, partiendo de la observación de la constitución inglesa, establece una constitución mixta por medio de una separación jurídica de poderes y la existencia de controles recíprocos. Distingue un Poder Ejecutivo (Monarquía), un Poder Legislativo (Cámara de los Comunes y Cámara de los Lords) y la existencia de un Poder Judicial el que por su configuración declara “en cierta forma nulo”, de tal manera que el equilibrio del poder se encuentra por la acción del Poder Ejecutivo y de las Cámaras.


  1. Jean Jaques Rousseau


Para Rousseau, al ser la soberanía intransferible, no es aceptable la figura de la representación política. De esa manera la soberanía se ejerce por el pueblo de manera directa. Solamente los órganos de gobiernos, los que ejecutan las decisiones adoptadas por el cuerpo político, pueden constituirse como monarquía, aristocracia o democracia. En la democracia todos los ciudadanos son magistrados; en la aristocracia hay mas ciudadanos que magistrados; en la monarquía hay un solo magistrado.


  1. Tipologías contemporáneas de los Regímenes políticos




  1. Kart Loewenstein


Su criterio de clasificación dice relación con el grado de concentración del poder político en una comunidad y el grado de control sobre el mismo. Con dichos criterios distingue:
Autocracias: Sistema en que existe un alto grado de concentración sin control sobre el poder político. No existe una participación libre y competitiva de los diferentes grupos, fuerzas sociales e ideologías en la formación de la voluntad política, en otras palabras, los detentadores del poder sólo comprenden una persona, un comité, una asamblea, junta o partido los que imponen las decisiones políticas vinculantes a la comunidad. En dicho sistema no existe un control efectivo sobre los detentadores del poder político, puesto que los órganos de control, en el caso que existan tienen como titulares a sus propios miembros o bien, se encuentran en una situación de absoluta dependencia. Dentro de esta tipología distingue los autoritarismos y los totalitarismos.
Régimen Constitucional: La formación de la voluntad política deriva de la acción de diversos e independientes detentadores del poder u órganos políticos que ejercen un control recíproco entre ellos. Existe, en síntesis, un sistema pluralista y dinámico donde se encuentra una distribución del poder político y ,en la cual, diferentes ideologías y fuerzas políticas compiten, libre e igualmente, por la influencia en la toma de decisiones.
Configuraciones Intermedias: Los tipos antes mencionados, son extremos en un continuo donde la realidad política estatal, en muchas ocasiones, se encuentra ubicada hacia el centro de la línea, puesto que se combinan elementos de los regímenes autocráticos y constitucionales. Esta situación ocurre, en alguna medida, por la existencia de sistemas que transitan desde la autocracia al sistema constitucional o viceversa.



  1. Georges Burdeau


De acuerdo a Georges Burdeau los regímenes políticos se dividen en autoritarismos y democracias, utilizando como criterios: el fundamento del poder; los fines perseguidos y la organización de los poderes públicos.
Autoritarismo: Los regímenes autoritarios se fundamentan en una filosofía crítica de las instituciones y valores democráticos. El elemento trascendente es la voluntad del jefe, con lo que el resto de las instituciones políticas pasan a ocupar un segundo lugar. Hay una concentración absoluta del poder en las manos del líder. Se distinguen aquí: las dictaduras ideológicas (régimen que utiliza los procedimientos autoritarios de poder unido a la existencia a una ideología, que no intenta penetrar en la vida política real, pero que surge a fin de justificar los poderes excepcionales del líder. Vgr.: España de Franco); el cesarismo empírico (régimen sin ideología determinada, que utiliza constantemente el plebiscito a fin de legitimar la acción del gobierno. Vgr.: regímenes latinoamericanos; el peronismo); regímenes de poder individualizado (sistema donde se exalta exacerbadamente la figura personal de un líder. Por ejemplo: el III Reich Alemán 1933- 1945).
Democracias: Burdeau distingue entre la democracia gobernada y gobernante. La primera se caracteriza por que busca atemperar, por medio del control, la acción del gobernante, más que la participación real y efectiva de los ciudadanos (surge con las primeras Constituciones revolucionarias liberales del siglo XVIII). La democracia gobernante implica la acción del pueblo real, la voluntad política vinculante emana directamente de él. Dentro de éstas últimas se distinguen las democracias de poder abierto (pluralistas) y de poder cerrado (marxistas)


  1. Raymond Aron


El criterio de clasificación se basa en el número de partidos políticos que ponen en movimiento los regímenes actuales, distinguiendo entre: régimen pluripartidista (o de partidos múltiples) y régimen de partido único (o de partidos monopolísticos). Esta clasificación se justificaría, de acuerdo a Aron, por el hecho de que al establecerse la soberanía democrática, como único criterio de legitimidad política, interesa la concreta forma o modo institucional de traducción de dicho principio. En segundo lugar, en un sistema donde la soberanía democrática se expresa por medio de la figura de la representación, interesa más el poseedor real y efectivo de dicha soberanía que su titular oficial, con lo que “interesa la organización de los partidos- número y estructura interna de los mismos-, ya que ellos son los verdaderos agentes de la política actual”.9
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