Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos






descargar 51.7 Kb.
títuloHermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos
fecha de publicación06.09.2015
tamaño51.7 Kb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Derecho > Documentos
Farc Ep: El perverso gobierno de Santos

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=2zizKugNdTo

Descargar audio: http://www.rpasur.com/sonidos/perversosantosaguilar.mp3

Publicado 25 Septiembre, 2012, 11:45

Por Redacción rpaSUR

Santos no puede hablar dos lenguajes, o se habla de la guerra o se habla de la paz. Decir que ordenó la ejecución del comandante Alfonso cuando había los primeros contactos de diálogo de paz en su gobierno, es ''perverso'', acaba de afirmar el vocero de las Farc, Hermes Aguilar tras una entrevista exclusiva con rpasur.com desde la capital cubana.

El presidente Juan Manuel Santos había hecho esas afirmaciones en su reciente viaje a Kansas en los Estados Unidos, en donde admitió que el máximo jefe de las Farc fue ''primer contacto para negociar''. Aguilar dijo que justamente el país y el mundo deben saber que los diálogos de hoy, se hacen con las Farc bajo las orientaciones de Alfonso Cano.

Sin embargo,este no será un proceso fallido, anotó. A la pregunta sobre las bases militares en Colombia, Aguilar cree que si se quiere un verdadero proceso de reconciliación deberán acabarse las bases norteamericanas e inclusive llegar a reducir la fuerza publica.

En referencia a las peticiones que se dice que hará la guerrilla de las Farc al gobierno, el jefe guerrillero dijo: "No estamos pidiendo nada para nosotros como guerrilla. Esta no es la paz de la guerrilla, es la paz del país".

No será entonces un proceso del que salga el carro, la beca y la casa para los combatientes de las Farc, sino verdaderas reformas en el campo social, económico y político para el país.

Para que no se repitan hechos como el magnicidio contra la Unión Patriótica Hermes Aguilar anotó que las Farc esperan llevar el tema a la mesa con el gobierno y que si las condiciones lo permiten habrá en el país la transición requerida para hablar de una reforma constitucional, de la reforma de las leyes, entre otras cosas.

Hizo un reconocimiento a la clase media del país, al decir que nadie le puede quitar su gran capacidad para conducir el país, para dirigir. La clase media será la primera en participar en el proceso, puntualizó.

Hablando sobre la posible liberación del cantante de las Farc, quien fue retenido en Venezuela, manifestó que si el gobierno de Hugo Chaves le concede asilo o refugio político, "ese problema de acaba".

Hizo referencia al narcotráfico, a los tratados de libre comercio, al síndrome del proceso de paz del Caguán -- del que dijo, que el gobierno de Pastrana no aguantó el ritmo de las conversaciones. El gobierno de entonces hizo presupuestos equivocado y reaccionó la ultra derecha -- y hablo finalmente de la narcoparapolitica y de los políticos y generales encarcelados.

Tomado de: http://www.rpasur.com/videos-1257.html

27-09-2012

Militares subversivo y prepotente

Jaime Jiménez

Rebelión

A comienzos del mes de septiembre hemos conocido el “Comunicado de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro (Acore) sobre las conversaciones con las FARC” [1]

Al leer este Comunicado queda uno con una mezcla de sorpresa, desconcierto e indignación al conocer, por escrito, el talante reaccionario de la FFMM colombianas en la presente coyuntura.

El Comunicado expone diez puntos como presupuestos y luego concreta en tres los acuerdos con los que debería terminar la negociación. Examinemos los apartes más importantes del Comunicado.

PRIMERO: “Bajo ninguna circunstancia podemos sacrificar nuestros principios y valores democráticos, con el fin de lograr inciertas soluciones.”

¿Cuáles principios y valores democráticos están en riesgo de ser sacrificados? No lo dice. En sus intervenciones ellos hablan de la democracia, el país, la seguridad y de ahí no pasan. [i] Coincido con los oficiales en retiro en que los valores y principios democráticos son muy importantes, ellos ya están consignados en la Constitución colombiana. Si las conversaciones de paz van contra la Constitución lo más lógico es impugnarlas ante los tribunales. “Otros valores o principios democráticos” que no sean derecho positivo (vigente y vinculante) están al margen de la ley. Este vacío conceptual tomémoslo como un “pecadillo venial de los militares: su trabajo no es operar con leyes”.

SEGUNDO. “Un manejo político inapropiado o equivocado frente a tan exageradas demandas, constituiría un daño irreparable al futuro de nuestro país. Se pondría en alto riesgo el porvenir de la Republica.”

¿Cuáles demandas? Lo que se firmó entre las partes es un “ Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. ¿Cuál es el contenido? Una agenda de seis puntos que incluye Política de desarrollo agrario integral, Participación política, Fin del conflicto, Solución del problema de las drogas ilícitas, Víctimas e Implementación, verificación y refrendación; a su vez en cada uno de estos puntos hay asuntos esenciales como salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza, resarcir a las víctimas del conflicto, derechos humanos, verdad. ¿Será que el Estado abandona sus funciones si dialoga y busca alternativas sobre todos estos aspectos?

¿Están los militares en contra de esta agenda? Este vacío conceptual tomémoslo como otro “pecadillo venial de los militares: su trabajo no es operar con acuerdos, pactos, convenios o contratos.”

TERCERO. “La excesiva generosidad del Estado en este proceso constituiría una gran muestra de debilidad que seria hábilmente explotada por los terroristas.”

¡Madre mía! Cuando un Estado es generoso en salud, vivienda, educación, erradicación de la pobreza, es cuando se acabarán las razones que dan origen al conflicto social y armado que padece Colombia. ¿Será que los militares no han visto el hambre, el atraso, la obscena desigualdad económica a lo largo y ancho de la geografía nacional? ¿Están en contra de que esto se solucione? “Este vacío conceptual ya tiene pinta de “pecado mortal” de los militares, hay que estar ciego para no ver semejantes realidades”.

CUARTO. “El Gobierno sólo debe ofrecer lo que nuestras instituciones democráticas otorgan a todos nuestros conciudadanos.”

Justamente: hay millones de colombianos que viven en la miseria absoluta y en la pobreza. Las instituciones democráticas les ofrece demasiado poco, por no decir que nada. Si el Estado cumple su papel y erradica semejantes males de tal forma que todo ciudadano tenga acceso a los servicios esenciales sería estupendo. “¡Hurra!, por este acierto conceptual de los militares”.

QUINTO. “La paz podría ser la victoria, pero, como bien se dice, para alcanzarla, hay que ganar la guerra. Ganar la guerra es quebrar la voluntad de acción de los terroristas. Es debilitarlos tanto como sea necesario para lograr que renuncien a sus aspiraciones y se sometan a las leyes de la Republica. Esto no implica exterminar hasta el último terrorista.”

Dice Clausewitz, el sabio y universal teórico de la guerra: “Como la guerra no es un acto de pasión ciega, sino que está dominada por el objetivo político, el valor de ese objetivo determina la medida de los sacrificios que hay que realizar para obtenerlo. Esto se refiere no solo al alcance de esos sacrificios, sino también a su duración. En consecuencia, tan pronto como el gasto de fuerza sea tan grande que el objetivo político ya no sea equivalente, este objetivo deberá ser abandonado y el resultado será la paz. ” [ii]

Continúa Clausewitz: “...la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de la misma por otros medios.” Luego concluye : “...el propósito político es el objetivo, mientras que la guerra es el medio, y el medio no puede ser nunca considerado separadamente del objetivo. ” [iii]

¿Estudiaron los militares colombianos a Clausewitz? Si la respuesta es no, grave, muy grave. Si la respuesta es sí, peor: o no lo entendieron o es tal su mezquindad que lo olvidan a propósito. “Pecado mortal de los militares al no aplicar a Clausewitz, por razones de su oficio, están en la obligación de conocerlo y aplicarlo. Millones de vidas, enormes sufrimientos, valiosos patrimonios lo reclaman.”

SEXTO. “Queremos una paz estable y duradera y unas Fuerzas Militares altamente motivadas y fortalecidas que tengan la suficiente capacidad para garantizarla.”

Totalmente de acuerdo. “¡Hurra!, por este segundo acierto conceptual de los militares.”

SÉPTIMO. “No queremos terroristas ejerciendo cargos de poder y militares que han defendido legal y constitucionalmente esta nación, condenados, humillados y confinados en las distintas cárceles del país.”

Luego de un acuerdo de paz los insurgentes no serán terroristas. Antonio Navarro, Gustavo Petro y muchos otros, fueron insurgentes, “terroristas” y luego de un proceso de paz han ejercido o ejercen altos cargos públicos... “y el país no se ha derrumbado”.

Ahora bien, la paradoja que defienden los militares es de lo más curiosa cuando dicen que “no quieren militares que han defendido legal y constitucionalmente a la nación confinados en las cárceles del país”. Si están en las cárceles es porque se apartaron de la Constitución y la ley, así lo establecieron los tribunales luego de un debido proceso. ¿Quieren entonces impunidad total para ellos? “Pecado mortal de los militares: deben acatar, defender y hacer cumplir la ley, no pueden estar al margen de ella.”

OCTAVO. “Negociar en medio del conflicto, favorece principalmente a los terroristas. Siempre han aprovechado esta circunstancia para intensificar su accionar terrorista y obtener ventajas en la mesa de conversaciones. Debe modificarse la agenda, e imponer un cese al fuego unilateral que prohíba expresamente el accionar terrorista indiscriminado contra la población civil, el uso de campos minados, el desalojo de tierras, el secuestro, la extorsión, la comisión de otros delitos atroces y la utilización del movimiento “Marcha Patriótica” como brazo político de la organización terrorista. Este movimiento político deberá ser liquidado hasta tanto no se llegue a un acuerdo final de suspensión del conflicto armado.”

La mayoría de este punto son opiniones de los militares. Pero donde sí se meten donde no los llaman es en cuanto a lo de la Marcha Patriótica (MP). Lo de que “es el brazo político de la organización terrorista [FARC] y de que deben ser liquidados hasta tanto no se llegue al acuerdo final”, es un despropósito mayúsculo. Nos “suponemos” que deben ser “liquidados” por la vía legal: quien tenga indicios de los vínculos de la MP con la guerrilla que acuda a los tribunales y que sea un juez quien los “liquide”. Así funciona una democracia regida por un estado de derecho. “Pecado mortal de los militares: acusar sin pruebas a un movimiento político de ser el brazo armado de una organización ilegal, después de que otro movimiento político homólogo suyo (Unión Patriótica) fuese exterminado (cinco mil muertos no dejan dudas) aduciendo razones similares.”

NOVENO. “Todo tema relacionado con nuestras Fuerzas Militares, debe ser innegociable. De todos es bien conocido, la intención de debilitar nuestro aparato militar, único freno real y efectivo, que les impediría lograr en un futuro inmediato, implantar un régimen de extrema izquierda, al estilo los ya existentes en nuestra región. En este proceso de negociaciones, sin duda alguna trataran de imponer como mínimo, algunas condiciones como la eliminación definitiva del fuero y de la justicia penal militar, revisión de la situación laboral de nuestros combatientes en su carácter de régimen especial, reducción del pie de fuerza y restricciones significativas de tipo presupuestal. También podrían incluir la creación de una guardia o milicia nacional, que podría ser integrada por los terroristas que sean desmovilizados.”

Para que nos entendamos, si la insurgencia se acaba o se convierte no sabemos en qué, los militares dicen que su pie de fuerza no debe disminuir, que su partida presupuestaria no debe modificarse y que su situación laboral, sanitaria, de vivienda, etc., debe permanecer inalterable.

Parece ser que los militares colombianos, con lo buenos soldados que son, no se han dado cuenta que el aparato militar colombiano no es rentable. Más de quinientos mil efectivos sumando las FFMM (ejército, marina y aviación) y la Policía nacional, que no han podido derrotar un puñado de miles de guerrilleros.

Porque ante el número de insurgentes, asunto este de extrema especulación e importancia, los militares se encuentran en una sin salida.

Si son “muchos” los guerrilleros, veinte mil o treinta mil, malo: no han servido ni el Plan Colombia, ni el Plan Patriota, ni la “ayuda” de los grupos paramilitares haciendo guerra sucia (Terrorismo de Estado), ni el enorme porcentaje del erario público que se han gastado, ni los más de quinientos mil hombres que “defienden la democracia”.

Si son pocos, un poco más de diez mil contándolos a todos, peor. ¿Cómo es que esta enorme estructura estatal, con “todos los factores a su favor”, no los ha podido vencer? ¿Cómo es que más de 500.000 hombres no pueden derrotar a más de diez mil insurgentes? La respuesta es sencilla: el “soldado” hambre, injusticia, pobreza, nutre sin cesar las filas guerrilleras y lo convierte en formidable y perenne adversario.

En cuanto a los privilegios laborales, sanitarios y de toda índole que tienen las FFMM, que no se los toquen, siempre y cuando sirvan de referente para que se les otorgue al conjunto del pueblo colombiano.

Pecado mortal el de los militares que quieren continuar un conflicto civil simplemente para conservar sus trabajos y sus jugosos presupuestos, que alcanzan para tanto, menos para haber derrotado “al enemigo terrorista” durante más de cincuenta años.”

DÉCIMO. “... los oficiales pertenecientes a las reservas activas de nuestras FF.MM., consideran indispensable tener una amplia participación de carácter permanente en las mesas de dialogo... Para este propósito, podría pensarse en una representación de tres oficiales, uno por cada fuerza...”

Ya hay dos generales (r) en la mesa. Dos de cinco negociadores plenipotenciarios. No podrán alegar que no fueron escuchados, con tal de que no le hagan caso a la mayoría del decálogo que hoy cuestionamos... ¡Tercer Urra! Por la presencia de los militares en la mesa.

Posteriormente el Comunicado de Acore recomienda que los Acuerdos finales deben culminar en: 1. Desmovilización total y entrega de armas. 2. Suspensión del narcotráfico por parte de los insurgentes y no inclusión de este delito como conexo al político. 3. Acción penal real y efectiva contra quienes se desmovilicen, mediante la correcta y justa aplicación de la ley estatutaria que establezca el marco jurídico para la paz de reciente aprobación. La justicia transicional, debe castigar como mínimo los delitos atroces y todas las conductas considerados de lesa humanidad.

Al respecto solo decir que el punto de llegada lo establecerán las negociaciones, en las que deberán intervenir muchas personas: entre otras el pueblo organizado. En cuanto a los delitos atroces y de lesa humanidad recordar el enorme cúmulo de sentencias, procesos y denuncias que soporta por estos delitos el estamento castrense. “Pecado venial de los militares meterse en temas en los que tienen rabo de paja y puede salirles el tiro por la culata.”

Por último los militares cierran con broche de oro su Comunicado: “Finalmente queremos hacer conocer a la opinión pública nacional, nuestra clara intención de respaldar este proceso dentro de las circunstancias aquí planteadas y particularmente a nuestro Comandante General de las FF.MM [el Presidente Santos]...”.

Es decir “respaldan este proceso dentro de las circunstancias aquí planteadas” (decálogo y punto de llegada de las conversaciones), de lo contrario no. ¿Será posible semejante insubordinación? Los militares poniéndole condiciones al Presidente de la República de Colombia, representante máximo de la soberanía nacional.

Pero la cosa es más grave aún. En otro “ PRONUNCIAMIENTO DE LAS RESERVAS ACTIVAS DE LAS FUERZAS MILITARES AL PUEBLO COLOMBIANO” [5] firmado el 14 de junio pasado, a propósito de la aprobación del “Marco Jurídico para la Paz”, los militares sostuvieron que “Si esto llegara a ocurrir, nuestras tropas, como defensoras legitimas del país y de sus instituciones, no seria extraño que pudieran terminar en las cárceles, respondiendo injustamente por actuaciones derivadas del cumplimiento de su deber constitucional.” Un llamado al Golpe de Estado en toda regla. Una prepotencia sin límites.

Al ponerle condiciones a su Jefe Máximo para el proceso de paz y al consentir acciones ilegales en caso de que se aprobara una Ley, los militares se adentran en el terreno de la SUBVERSIÓN, DE LA DESOBEDIENCIA AL PODER SOBERANO: EL PEOR DE LOS PECADOS MORTALES DE CUALQUIER INSTITUCIÓN MILITAR. En cualquier país democrático esto daría para un relevo de la cúpula militar, en Colombia no. Alianzas, servicios, favores y secretos entre la élite gobernante y sus FFMM garantizan que no pase nada de momento. Se olvidan los militares que han sido los guardianes de la oligarquía más represiva y astuta de América Latina. Y que cuando se trata de negocios esta rancia élite no tiene escrúpulos. Hoy le juegan a la paz y si llega a ser rentable para ellos y para muchos, quien se oponga a ella y haya “cometido pecados veniales o mortales”, que se cuide.

NOTAS DEL AUTOR:

[1] http://movimiento-social-colombiano.over-blog.es/article-comunicado-de-la-asociacion-colombiana-de-oficiales-en-retiro-acore-sobre-las-conversaciones-con-l-109885164.html

[2] Ver entrevista reciente en: http://www.semana.com/nacion/esto-empezo-mal-militares-retirados-sobre-dialogos/184179-3.aspx

[3] Clausewitz, Karl von. De la Guerra. Editorial Labor, Barcelona, 1984. Pg. 65

[4] Idem cita 3, pg. 58

[5] http://www.pensamientocolombia.org/AllUploads/CartaPronunciamiento.pdf

27-09-2012

Entrevista a Laura Mintegi, candidata a Lehendakari por EH Bildu

"Momento de actuar, momento de pensar"

Miguel A. Jiménez e Itziar Egaña

Rebelión

La candidata a Lehendakari (presidencia del Gobierno vasco) por EH Bildu, Laura Mintegi (Estella 1955), explica en la siguiente entrevista su visión sobre cuestiones que afectan a la izquierda como son las responsabilidades de gobierno, el compromiso con un proceso de paz, los medios de comunicación, el nacionalismo, las clases sociales, los movimientos sociales y la participación política, entre otros.

Mintegi ha tenido la deferencia de preferir, para una de sus primeras entrevistas en esta precampaña electoral, a un diario como Rebelión.org pues su discurso alternativo, pausado y reflexivo es también un referente en la lucha por un mundo socialmente más justo. Por utilizar sus propias palabras, se trata de realizar “una política que quiere dar la vuelta a este sistema neoliberal, que quiere poner el eje de la política en la persona, en el ser humano, en sus necesidades, en su bienestar”. “La izquierda con la que me identifico cree que no hay ninguna razón por la cual se pueda justificar que un sistema político se sustente en la desigualdad social, en la injusticia social”.

Licenciada en Historia y doctora en Psicología, Mintegi -una escritora reconocida por ser miembro de la Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca)- ha desembarcado en un mundo copado por una clase política que mantiene sus privilegios ignorando las demandas sociales, recurriendo a la ciudadanía una vez cada cuatro años y traicionando sus compromisos electorales en beneficio de una elite económica. Una “casta política que se auto-reproduce” -asegura durante la conversación- y que “no aporta soluciones a nuevas situaciones”. Como recoge el titular de la entrevista -basado en una reflexión del filósofo francés Alain Badiou-, “hay un momento de compromiso para actuar y luego hay un momento de pensar”, lo que significa que ante una situación determinada, cuando está ocurriendo el acontecimiento político, “llega el momento de actuar en política y todo lo que sabes no vale, porque lo que sabes son guerras pasadas y lo que ahora tienes es una guerra nueva”. En esa batalla nos encontramos.

http://vimeo.com/50181041

Euskal Herria, septiembre del 2012

Álvaro Uribe: el señor de la guerra

Por Prensa Latina

Uribe ni desmovilizó a la guerrilla ni pacificó el país ni resolvió el libre tránsito por las carreteras colombianas. Pero sí inició una era de ejecuciones extrajudiciales conocidas como “falsos positivos” y permitió la instalación de bases militares estadunidenses para amenazar a la región. Al declarar que le faltó tiempo para atacar a la Venezuela Bolivariana reveló las verdaderas razones de su programa “seguridad democrática”

José Antonio López Rodríguez

Con temeraria conducta y absoluto desenfado, el expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez declaró en días pasados, en un seminario sobre temas vinculados al conflicto armado de su país, en la Universidad de Antioquia, que “el tiempo en la presidencia no le alcanzó para atacar militarmente a la República Bolivariana de Venezuela”.

Las preocupaciones del presidente Hugo Chávez Frías en relación a la política agresiva y militarista del gobierno de Uribe Vélez no eran infundadas.

También prueba la impunidad con la cual actúa Uribe, pues ni el Poder Judicial ni el Legislativo han pedido cuenta de tamaño delito al colocar al país al borde de una guerra mostrando su carácter aventurero.

Ello explica, además, la apertura del gobierno colombiano a la colaboración militar con Estados Unidos a partir de su primer mandato, que comenzó el 7 de agosto de 2002, y las razones por las cuales violó la Constitución de su propio país, al firmar acuerdos militares con los sucesivos gobiernos estadunidenses.

Tales negociaciones lo llevaron al extremo de aceptar el establecimiento permanente de fuerzas militares estadunidenses en siete bases enclavadas en el territorio colombiano y que no sólo son un peligro hoy para la República Bolivariana de Venezuela, sino también apuntan a cualquier otro país de la región, especialmente de América del Sur y el Caribe si alguno no es del agrado o le resulta molesto a Washington.

Las declaraciones de Uribe serían atisbos de las verdaderas motivaciones de la política guerrerista bautizada con el nombre de “seguridad democrática” que desarrolló al frente del gobierno de Colombia.

La esencia de ella radicó en subordinar su política interior y exterior a los intereses de Estados Unidos y así evitar que Washington obrara en su contra por el expediente que las autoridades del país del Norte le tiene abierto en una lista de extraditables desde 1991 con el número 82.

La revista Newsweek dio a conocer a principios de 2003 el listado de personas a solicitar en extradición entregados por US Intelligence Tied Colombia’s Uribe Drug Trade 91 Report.

Según la publicación número 82: “Álvaro Uribe Vélez, político y senador colombiano dedicado a colaborar con el cártel de Medellín en los altos niveles del gobierno. Uribe se vincula a un negocio involucrado a las actividades de los narcóticos en Estados Unidos.

Su padre fue asesinado en Colombia por sus conexiones con los narcotraficantes. Uribe ha trabajado para el cártel de Medellín y es amigo íntimo de Pablo Escobar Gaviria…” (sic).

Es evidente que a cambio de evitar su enjuiciamiento y extradición, Uribe entregó el país a los Estados Unidos.

La oscura y tenebrosa política de “seguridad democrática” estuvo basada en el pago de recompensas por delaciones, extorsiones y crímenes políticos cometidos por bandas paramilitares, agrupadas bajo el nombre de Autodefensas Unidas de Colombia. Éstas estuvieron al servicio del gobierno y particularmente del entonces presidente Uribe Vélez, con el respaldo de poderosos medios de comunicación nacionales, propiedad de los grandes oligarcas y magnates colombianos y de los sistemas mediáticos de las trasnacionales estadunidenses y europeas.

Éstas hicieron creer a la opinión pública nacional y extranjera que con dicha política se había logrado pacificar el país, debilitar a la insurgencia colombiana, transitar libremente por las carreteras y caminos sin ser molestado por la guerrilla, opinión que hoy sigue argumentando el expresidente para criticar al actual gobierno por no continuar su “seguridad democrática”.

También cuestiona una posible gestión de paz del presidente Juan Manuel Santos y realiza una intensa campaña para convocar a una asamblea constituyente con el objetivo de habilitarse y así lograr su posible aspiración presidencial y reelegirse en el 2014.

Con la ruptura del proceso de paz que se desarrollaba entre las fuerzas insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Andrés Pastrana Arango en febrero de 2002, el nuevo gobierno instalado en la Casa de Nariño comenzó a desarrollar una implacable política de hostilidad no sólo a las fuerzas insurgentes: también al movimiento social y político colombiano.

Las cifras durante los dos periodos de gobierno y de acuerdo con informaciones de organizaciones de derechos humanos señalan en 70 mil personas las desaparecidas y 3 mil asesinatos de jóvenes que eran hechos prisioneros en ciudades y campos y luego de matarlos los uniformaban y presentaban como guerrilleros muertos en combate, lo que se conoce como los “falsos positivos” ejecutados por sectores criminales de las fuerzas militares.

Mientras más de 3 millones de colombianos fueron desplazados de sus tierras en el periodo uribista, hay más de 8 mil presos políticos en las cárceles acusados de guerrilleros, mientras que las FARC y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) admiten la identidad de sólo un millar de guerrilleros encarcelados, el resto son militantes de organizaciones populares y de izquierda presos por mantener una opinión política opositora.

Más de 300 sindicalistas y dirigentes populares han sido asesinados durante los ocho años del gobierno presidido por Uribe Vélez. Un balance de gobierno nada diferente a lo sucedido durante la dictadura de Pinochet en Chile.

Lo verdaderamente objetivo es que el gobierno de Uribe Vélez ni debilitó a la guerrilla ni pacificó el país, tampoco resolvió el libre tránsito por las carreteras colombianas.

Fueron las FARC las que desde el 10 de enero de 2002, aún antes de que se cancelaran las conversaciones con el gobierno, decidieron retirar a la profundidad de la selva a sus frentes guerrilleros, columnas y fuerzas, y pasaron de la guerra regular a la de guerrilla y hasta hoy han mantenido sus fuerzas en constante movimiento.

Ello eliminó prácticamente sus incursiones y retenes en las carreteras, por lo cual Uribe no puede adjudicarse como un éxito de su gobierno el libre tránsito de la población.

El inicio a mediados de 2003 del conocido Plan Patriota terminó en un gran fracaso pues militarmente la guerrilla no fue derrotada, la muerte natural del jefe de las FARC, Manuel Marulanda, y el criminal bombardeo al campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano en franca violación al derecho internacional y las posteriores caídas de los comandantes Iván Ríos, Jorge Briceño y Alfonso Cano no afectaron el curso de acción de la guerrilla y demostraron tal organicidad que resulta muy difícil admitir la debilidad de dichas fuerzas guerrilleras. Mucho menos que manipule y declare a la cadena de Radio Caracol que durante su gobierno “se desmovilizaron entre 17 mil o 18 mil guerrilleros”. De haber sido cierta esa cifra, la guerrilla se hubiera extinguido y, por otra parte, ¿dónde están esos reinsertados?

Uribe miente descaradamente y sus declaraciones a la periodista Diana Calderón están muy bien orientadas a desinformar a la opinión pública nacional e internacional, meter palos en la rueda al actual gobierno y ofende la inteligencia del pueblo colombiano.

Es evidente que en Colombia lo que se requiere es un proceso de diálogo y negociación al conflicto social y armado que allí se escenifica desde hace unos 50 años, pues no habrá derrota militar de la insurgencia y ese interés del presidente Santos por iniciar un proceso de paz es lo que está tratando de evitar Uribe.

El exmandatario tiene una fuerte vocación por la guerra. Álvaro Urive sabe que en un escenario de paz se pondría al desnudo todo el horror a que fue sometido el pueblo colombiano durante su gobierno

Prensa Latina

Fuente

Contralínea (Mexico)

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconDIÁlogos de paz entre el gobierno santos y las farc
«buscar la paz con justicia social por medio del diálogo», según palabras de Iván Márquez, uno de los miembros del equipo negociador...

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconCarta de las Farc al cicr

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconLas mujeres de adriano hector aguilar camin

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconResponde las preguntas siguientes

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconLee con atencion y responde las preguntas de la 1 a la 4

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos icon10 Responde de manera completa todas las preguntas. 10

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconLee la siguiente fábula y responde las preguntas correspondientes

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconObserva esta fotografía y con las que se te mostraron anteriormente responde

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos icon15 español instrucciones: lee el siguiente texto y responde las preguntas 1,2, 3 y 4

Hermes Aguilar, vocero de las Farc responde a Santos iconLee los siguientes textos y responde las preguntas que se te plantean (1 punto c/u)






© 2015
contactos
ley.exam-10.com