6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional






descargar 127.13 Kb.
título6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional
página1/3
fecha de publicación28.05.2015
tamaño127.13 Kb.
tipoBibliografía
ley.exam-10.com > Literatura > Bibliografía
  1   2   3
Procesos de aprendizaje: Desarrollo de habilidades comunicativas

Curso 1º - 1º semestre – 2014-2015

Grado en Magisterio de Educación Primaria

Profesora Laura Morgado Nadal
Tema 3. La competencia comunicativa.

Habilidades y destrezas comunicativas
Esquema de contenidos
1. La competencia lingüística

1.1. La competencia gramatical

1.1.1. La noción de nivel de representación

1.2. La competencia pragmática y sociolingüística

2. La competencia comunicativa

2.1. La definición de competencia comunicativa

2.2. Historia del concepto competencia comunicativa

2.3. Componentes de la competencia comunicativa

3. La competencia comunicativa según el MCER

4. La competencia en comunicación lingüística en la legislación educativa española

5. Las destrezas/habilidades comunicativas

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional
Materiales para preparar el tema

Esta guía.

Hay una serie de lecturas obligatorias ligadas a la Actividad 3; esas lecturas se indican en el documento Actividad 2.
Actividad

Actividad 2. Aparece en un documento aparte y requiere hacer una serie de lecturas obligatorias.
TEMA 3. LA COMPETENCIA COMUNICATIVA. HABILIDADES Y DESTREZAS COMUNICATIVAS
1. La competencia lingüística.
En el Tema 1, definimos lengua como una competencia, un sistema de conocimiento interiorizado que posee el ser humano, un objeto mental del individuo. Más específicamente, una lengua es una representación mental compleja que poseen los individuos. Esa representación mental compleja o sistema de conocimiento interiorizado –la competencia lingüística– es adquirido (a través de una serie de etapas de desarrollo) en virtud de que el ser humano posee la facultad del lenguaje y está expuesto a un entorno social en que se habla una lengua natural.1
Dentro de ese sistema de conocimiento que es la lengua podemos distinguir entre:

-competencia gramatical: el conocimiento de las unidades lingüísticas y las reglas gramaticales de la lengua (el conocimiento que permite que el hablante forme secuencias fonólógica/fonética/morfológica y sintácticamente bien formadas de su lengua: La niña pequeña baila; *pequeña la baila niña); término acuñado por Chomsky (1965).2

y

-competencia pragmática/sociolingüística: el conocimiento de cómo usar la lengua apropiadamente en situaciones concretas, o, dicho de otro modo, el conocimiento de cómo comportarse lingüísticamente de forma apropiada en distintas situaciones comunicativas –dependiendo del interlocutor, situación, lugar, finalidad, etc.–.
Date cuenta de que, aunque este tema se titula La competencia comunicativa, este término no ha aparecido aún. El motivo es que en la bibliografía no hay una noción unívoca de lo que es competencia ni tampoco del concepto de competencia comunicativa. Por ello, iremos definiendo los conceptos paso a paso. Hasta este momento, hemos ofrecido una definición de competencia lingüística entendida como sistema de conocimiento (aunque en el documento MCER se habla de ‘competencia’ desde un punto de vista de ‘lengua en uso’), y hemos señalado que la lengua, entendida como competencia, integra dos (o tres) subcompetencias: gramatical y pragmática/sociolingüística. En primer lugar explicaremos en qué consisten estas subcompetencias. Después nos centraremos en el concepto de competencia comunicativa y expondremos cómo surgió históricamente este concepto y los distintos modos en que se ha definido y entendido.
1.1. La competencia gramatical


  • Por una parte, conocer una lengua implica:




  • El conocimiento de los sonidos de la lengua: Todo hablante de una lengua conoce

  • qué sonidos forman parte de su lengua y cuáles no: [ʃ]

  • qué combinaciones de sonidos o signos son posibles y cuáles no: *Bfota

  • en qué posiciones pueden aparecer cada uno de los sonidos


lengo, jumba

mfumo, gjuhë


  • El conocimiento de las palabras de la lengua:

  • Todo hablante de una lengua conoce que ciertas secuencias de sonidos están asociadas a ciertos significados (palabra). Cuando no se conoce una lengua las palabras y oraciones son incomprensibles y solo se percibe una cadena no segmentable de sonido. La causa es que la relación entre las secuencias de sonido y los significados que representan en una lengua es arbitraria y válida solo para esa lengua.

  • Todo hablante también tiene un conocimiento tácito sobre los mecanismos de formación de palabras en su lengua. Sabe qué palabras son posibles en su lengua y cuáles no (esto es, qué combinaciones de morfemas son posibles y cuáles no). Esto indica que tenemos un sistema internalizado de reglas que se ocupan de la formación de palabras aún cuando seamos incapaces de expresar dichas reglas (recuerda la regla por la que los niños forman los participios, como vimos en el Tema 1).


cobrador “el que cobra”, bebedor, trabajador

En español si añadimos -dor a un verbo, obtenemos un nombre con el significado “la persona que V”.

¿Es gramatical *inteligentador? ¿Por qué?


  • El conocimiento sobre la formación de oraciones:

- Todo hablante reconoce oraciones bien formadas de su lengua. Así, la gramática mental de toda lengua incluye restricciones inconscientes sobre la formación de oraciones (reglas mentales).
*Casa la es bonita.

El cataplán del osaco cacileó hasta quintalearse.

*Juan toca el trombón todas las fiestas en.
- Todo hablante conoce y sabe cómo construir la “estructura sintáctica” de la lengua.
Ejemplo 1. Formación de oraciones interrogativas:

Oración 1: El hombre está corriendo

Oración 2: ¿Está corriendo el hombre?
Oración 1: El hombre que está corriendo ganará.

Oración 2: *¿Está corriendo el hombre que ganará?

Oración 3: ¿Ganará el hombre que está corriendo?
Ejemplo 2. Sabemos que algunas oraciones son “ambiguas” – pueden tener más de un significado: Hable a los estudiantes de historia. Cualquier hablante nativo de español comparte la ambigüedad de esta oración aunque no la haya oído antes.

- Significado 1: “Hablé a los estudiantes sobre historia”

Hablé [a los estudiantes] [de historia]

Les hablé de historia

- Significado 2: “Hablé a los estudiantes que están en la asignatura de historia”.

Hablé [a los estudiantes de historia]

Les hablé (a los estudiantes de historia) del cosmos


  • Esa “sabiduría” o “conocimiento lingüístico interiorizado” que los hablantes poseen de forma inconsciente en relación con los sonidos/las palabras/la formación de oraciones de su lengua se denomina competencia gramatical (o gramática mental de una lengua). La competencia gramatical está estructurada en niveles de representación.


1.1.1. La noción de nivel de representación


  • Cuando un hablante escucha la siguiente secuencia sonora ()... 3


['piðenřeaβili'tarlaes'kwela'konřoe'ðores] (transcripción fonética, AFI)
…lo que llega a su oído es una onda sonora: (oscilograma extraído con Praat)
¡Pero esto no es lo su cerebro "escucha"!
Todo hablante de español es capaz de:
a) Reconocer una serie de palabras en esa secuencia (es capaz de segmentar la secuencia sonora continua). Asumamos que una palabra es una asociación entre un sonido o secuencia de sonidos y un significado. Esa segmentación en palabras (o en morfemas) NO está en la cadena sonora que llega a nuestro oído. Esa segmentación es posible porque el hablante posee un ‘lexicón mental’ donde están almacenadas esas palabras:

piden / rehabilitar / la / escuela / con / roedores
(recuerda, además, que el hablante es capaz de segmentar las palabras en unidades sonoras discretas: los sonidos)
b) Asignar una estructura a esas palabras (establecer relaciones sintácticas entre esas palabras), y además, extraer un significado asociado a esa estructura. Piden rehabilitar la escuela con roedores tiene dos lecturas, es ambigua. La oración puede significar que se quiere rehabilitar la escuela que tiene ratas, o bien que se quiere rehabilitar la escuela usando ratas. ¿Cómo podemos explicar este hecho?

Para explicar que la oración tenga dos significados hay que recurrir a la noción de estructura de constituyentes (estructura de sintagmas, estructura de frases), a la noción de sintaxis.

-"Piden rehabilitar la escuela que tiene ratas"  piden rehabilitar [la escuela con roedores]OD

-"Piden rehabilitar la escuela usando ratas"  piden rehabilitar [la escuela]OD [con roedores]CC
-Cuando la escuela y con roedores forman parte de un mismo constituyente, se pueden sustituir ambos por un pronombre: ¿Qué van a rehabilitar?

-Cuando la escuela y con roedores no forman parte de un mismo constituyente, pueden, por ejemplo, alterar su orden en la oración: rehabilitar con roedores la escuela
Por lo tanto

  • Para explicar la ambigüedad que todo hablante detecta cuando oye el estímulo sonoro que antes hemos escuchado, hemos tenido que recurrir a algo no directamente observable en la secuencia sonora: la unidad palabra, la estructura de constituyentes (y la hipótesis de que el significado de las oraciones se construye a partir de la estructura sintáctica, principio de composicionalidad).

  • Tanto la segmentación de la cadena sonora en palabras, como el establecimiento de relaciones sintácticas entre ellas y la computación del significado de la oración completa entre las palabras son operaciones mentales. La noción de sonido discreto, y la noción de palabra es un objeto mental, y la estructura sintáctica es otro objeto mental, no están en el estímulo externo. Forman parte de nuestra competencia gramatical.

  • El cerebro maneja objetos mentales (representaciones mentales) que no están en los estímulos que recibimos. El sistema visual:



  • La lengua es un objeto mental que se estructura en niveles. Esos niveles de representación son parte de la competencia gramatical del hablante, no son meramente niveles de estudio/análisis que aparezcan en los libros de texto. Son psicológicamente reales aunque sean inconscientes. Y son universales, en el sentido de que en la competencia gramatical (o gramática mental) de todos los hablantes de cualquier lengua se da esa organización mental en niveles, cada uno de los cuales posee unidades propias y un sistema de reglas para combinarlas (sistema combinatorio discreto).


Lexicón: diccionario mental del hablante. Repositorio de unidades léxicas (asociaciones 'significado-significante').

--------------------------

Fonética-Fonología: componente encargado de la estructura de sonidos de la lengua.

Morfología: componente encargado de la estructura interna de las palabras.

Sintaxis: componente encargado de la estructura de los sintagmas de la lengua.

Semántica: componente encargado de construir el significado descriptivo de los sintagmas (y de las oraciones).
Cada uno de estos niveles maneja un conjunto finito de unidades propias y también un conjunto finito de reglas combinatorias y restricciones:
Fonética-Fonología: unidad: sonido/fonema

Morfología: unidad: morfema

Sintaxis: unidad: sintagma

Semántica: principio de composicionalidad
OJO: cuando hablamos de reglas en los párrafos anteriores no estamos hablando de reglas que vienen impuestas desde el exterior, como decretos prescriptivos o normativos que sea necesario aceptar y cumplirá para hablar bien, sino que son regularidades que emergen de la manera en que los hablantes utilizan un inventario finito de unidades y un conjunto finito de pautas combinatorias para producir e interpretar un conjunto infinito de secuencias.


1.2. La competencia pragmática y sociolingüística
Pero ese sistema de conocimiento que hemos llamado lengua, incluye también un conjunto de pautas y de rutinas de comportamiento lingüístico que determinan la adecuación de la producción lingüística a ciertos parámetros extralingüísticos (situación comunicativa). Dicho de otro modo, el conocimiento de una lengua incluye la capacidad de adecuar el comportamiento lingüístico a parámetros externos, relacionados con el uso del lenguaje en actos de comunicación particulares, concretos y social e históricamente situados.4
Conocer una lengua exige, por tanto, ajustar el comportamiento lingüístico a las condiciones que determinan lo que es conversacional o socialmente adecuado. El conocimiento interiorizado de las pautas que rigen ese ajuste se denomina competencia pragmática y competencia sociolingüística.
-competencia pragmática: conocimiento de los principios y reglas que rigen la adecuación del comportamiento lingüístico al contexto y que permiten determinar los significados inferenciales de los enunciados.

--Te pido que me ayudes / Ayúdame / Podrías ayudarme / Que me ayudes

--¿Tienes la sal cerca?

-competencia sociolingüística: conocimiento de los principios y reglas que rigen la adecuación del comportamiento lingüístico a factores extralingüísticos (formalidad de la situación, entorno de la comunicación, factores culturales, etc.).

Por ejemplo, el sistema lingüístico del español peninsular nos proporciona dos formas diferentes de dirigirnos al interlocutor: y usted. Las condiciones en que resulta adecuado utilizar una forma u otra no dependen del conocimiento de la gramática, sino de las prácticas que cada comunidad haya hecho habituales. Por consiguiente, además de interiorizar un sistema computacional, los hablantes adquieren también un conjunto de pautas y de rutinas de comportamiento verbal que determinan la adecuación de su producción lingüística a cada situación comunicativa concreta, y que constituyen su competencia sociolingüística.
Conocer o “saber” una lengua implica por tanto construir oraciones gramaticales (competencia gramatical) y apropiadas (competencia pragmática y sociolingüística). Los dos tipos de competencias tienen en común constituir un conocimiento interiorizado que es parte de la mente de cada individuo y que se adquiere en un entorno de socialización.

2. La competencia comunicativa
2.1. La definición de competencia comunicativa
Existen al menos dos modos de entender qué es la competencia comunicativa, derivados de que existen distintos modos de entender el término competencia.


  • En primer lugar, el término competencia comunicativa puede usarse de forma restringida (siguiendo la manera en que se entiende este término en Escandell et al. 2009: capítulo 1), para referirse a la suma de las competencias pragmática y sociolingüística. Esta manera de entender competencia comunicativa, en paralelo a competencia gramatical, reconoce la importancia de la competencia comunicativa como parte de ese sistema de conocimiento que es una lengua, pero mantiene una independencia entre competencia comunicativa y competencia gramatical, y no implica necesariamente una concepción finalista o funcionalista5 de la lengua como un mecanismo de comunicación.

En esta definición se entiende competencia como un sistema de conocimiento (interiorizado, tácito y operativo) que posee el individuo.


  • Para aquellos autores que, desde una perspectiva funcionalista, definen una lengua como un instrumento de comunicación y consideran que la comunicación ha de ser el objeto de los procesos de enseñanza/aprendizaje de la lengua, la competencia comunicativa es una macrocompetencia. Así se concebía ya en las obras de D. H. Hymes (ver Hymes 1971/1995), que acuña el concepto (hablaremos sobre este autor más abajo con mayor detalle). Por ejemplo, para Canale (1995) y Canale y Swain (1996), tanto la competencia lingüística (= gramatical) y discursiva como la competencia sociolingüística (que engloba también lo que aquí hemos llamado competencia pragmática) son subcomponentes de la competencia comunicativa. Pero dentro de esta está también la denominada competencia estratégica, relacionada con el dominio de estrategias de comunicación verbal y no verbal que permite suplir carencias comunicativas y lograr una comunicación efectiva. Otros autores han añadido también como subcomponente de la competencia comunicativa la competencia intercultural.

En el apartado 2.3 volveremos a los subcomponentes (distintos según diferentes autores) de la competencia comunicativa.
¿No entiendes alguno de los conceptos que aparecen en este párrafo? Consulta en el Diccionario del CVD los distintos términos asociados a la voz competencia.

http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/indice.htm#c
Desde esta segunda perspectiva, la competencia comunicativa es el conjunto de conocimientos y destrezas/habilidades (lingüísticos, discursivos, socioculturales y estratégicos) que permiten la actuación eficaz y adecuada del hablante en una situación concreta de comunicación y en una determinada comunidad de habla. Es, por tanto, un concepto clave al tratar de responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué conocimientos, capacidades o destrezas se necesitan para hablar una lengua?

  • ¿Cuál es el objetivo de la enseñanza de lenguas?


Nótese que este concepto de competencia comunicativa incluye no solo conocimientos (lingüísticos y no lingüísticos) sino también habilidades y destrezas (y según algunos autores, también estrategias) para utilizar ese conocimiento en situaciones concretas. Por lo tanto, el concepto de competencia comunicativa no es una mera extensión de la competencia lingüística, entendida en sentido restringido, a la que se le han añadido las reglas relacionadas con el uso. La competencia, en este sentido, incluye, conocimientos y habilidades (y según algunos autores estrategias) y se define en relación con situaciones de comunicación determinadas. La competencia es, en este sentido, conocimiento y habilidad.
Examinaremos la historia de la noción de competencia comunicativa en la próxima sección.
2.2. Historia del concepto ‘competencia comunicativa’
El concepto de competencia fue en primer lugar usado por Noam Chomsky (1928), uno de los lingüistas más famosos, renovadores e influyentes del siglo XX, conocido también por sus escritos sobre política, historia y economía.

Como hemos estudiado en el Tema 1, Chomsky defiende la existencia de una facultad del lenguaje innata, universal, común a todos los seres humanos, entendida como un mecanismo (en último término genético) que nos permite ‘desarrollar’ una lengua (a partir del contacto con un entorno lingüístico). ‘Desarrollar’ una lengua implica descubrir las unidades, estructuras y reglas formales que articulan la lengua del entorno, o, dicho con otras palabras, implica adquirir una competencia, entendida como un sistema de conocimiento interiorizado,

Nadie le enseña a un niño cómo mover el verbo a la posición adecuada en el caso de una pregunta, razona Chomsky. Así, la pregunta ¿Dónde está Juan? parece derivarse de la oración afirmativa Juan está en X reemplazando el circunstancial por un pronombre interrogativo y moviendo el verbo a la segunda posición de la oración. La oración agramatical *¿Dónde Juan está? sugiere que un niño de un año y medio (que ya puede producir preguntas) tiene que tener un conocimiento intuitivo de nociones tales como circunstancial o verbo, sobre las que, evidentemente, nadie lo ha instruido. Crucialmente, los casos con sujetos o verbos complejos indican que, además, tiene que manejar las nociones de sintagma, de subordinación y de perífrasis, para producir sin errores preguntas como ¿Dónde está el chico?, ¿Dónde está el chico que invitaste ayer?, ¿Dónde ha ido Juan? El niño por tanto, debe ser capaz de construir (de forma inconsciente, claro está, una gramática mental –este es por tanto una de las hipótesis que defiende la gramática generativa, corriente gramatical iniciada por Chomsky).
Chomsky en Aspectos de la teoría de la sintaxis (1965) establecía una distinción entre competencia y actuación. La competencia, como acabamos de señalar, es el conocimiento que el hablante-oyente tiene de la lengua, y la actuación es el uso real de la lengua en situaciones concretas, la puesta en práctica de dicho conocimiento. Para Chomsky entonces la competencia equivale a lo que hemos denominado competencia gramatical y tiene que ver con las reglas lingüísticas que puedan generar frases gramaticalmente correctas y la actuación se relaciona con la puesta en uso de dichas frases en el discurso.

Aunque, en un principio, Chomsky aceptó que todos los aspectos relacionados con el uso se incluían en la actuación, más tarde reconoció que algunos aspectos del uso son sistemáticos y están gobernados por reglas. Así, en 1980, reconoció, que además de la competencia gramatical, también existe la competencia pragmática. La competencia pragmática está referida al conocimiento de las condiciones y modo de uso apropiado de la lengua conforme a varios fines (Chomsky, 1980: 224).
El concepto de competencia de Chomsky provocó reacciones importantes entre los investigadores situados fuera del marco de la gramática generativa (Lyons, 1970; Campbell y Wales, 1970; Hymes, 1971). Se consideraba inadecuado porque no consideraba aspectos centrales del uso de la lengua relacionados con la comunicación interpersonal.

La reacción al concepto de competencia de Chomsky se centró en resaltar el carácter social del uso de la lengua y la importancia de que los enunciados sean apropiados al contexto en el que tiene lugar la comunicación. El concepto de competencia en la gramática generativa es, según algunos de los autores mencionados, reduccionista, porque en él no se consideran elementos del contexto sociolingüístico. De este modo, Lyons (1970: 287), lingüista inglés, considera que:
La habilidad de utilizar la lengua con corrección en una variedad de situaciones determinadas socialmente es una parte tan central de la competencia lingüística como la habilidad de producir oraciones gramaticalmente correctas.
Campbell y Wales (1970) también insisten en la idea de que saber una lengua implica la habilidad de producir o comprender enunciados que son apropiados al contexto en el que tienen lugar.

Sin duda alguna, la reacción de mayor importancia fue la de Hymes (1971)6, quien considera que la competencia lingüística es insuficiente para explicar el uso del lenguaje porque no contempla el hecho de que los enunciados deben ser también apropiados y aceptables en el contexto en el que se utilizan. El contexto de comunicación puede imponer restricciones sobre las formar lingüísticas elegidas en una situación de comunicación determinada.
Así, como alternativa al concepto de competencia lingüística de Chomsky, Hymes propuso el concepto de competencia comunicativa que incluye las reglas de uso a las que hace referencia. En dicho concepto incluye no solo el conocimiento de las reglas gramaticales, sino también la competencia textual o sociolingüística (que no es más que el uso de la lengua en el contexto social). Así, usaremos distintas formas de hablar según si nos encontramos en una situación formal (clase, conferencia, entrevista de trabajo) o informal (conversación entre amigos, por ejemplo).
De este modo, para poder hablar una lengua, no solo se requiere un dominio de las estructuras gramaticales de esa lengua (la competencia lingüística), sino también un dominio de las reglas sociales, culturales y psicológicas que rigen el uso del lenguaje dentro de un determinado contexto. Hymes propone cuatro criterios para describir las formas de comunicación, cuya aplicación a una determinada expresión ha de permitir establecer si esta:

  • es formalmente posible (y en qué medida lo es);  es decir, si se ha emitido siguiendo unas determinadas reglas, relacionadas tanto con la gramática de la lengua como con la cultura de la comunidad de habla;

  • es factible (y en qué medida lo es) en virtud de los medios de actuación disponibles; es decir, si las condiciones normales de una persona (en cuanto a memoria, percepción, etc.) permiten emitirla, recibirla y procesarla satisfactoriamente;

  • es apropiada (y en qué medida lo es) en relación con la situación en la que se utiliza; es decir, si se adecua a las variables que pueden darse en las distintas situaciones de comunicación;

  • se da en la realidad (y en qué medida se da); es decir, si una expresión que resulta posible formalmente, factible y apropiada, es efectivamente usada por los miembros de la comunidad de habla; en efecto, según Hymes, «puede que algo resulte posible, factible, apropiado y que no llegue a ocurrir».

Por lo tanto, podemos ver que conceptos como ser apropiado o aceptable forman parte, al igual que ser gramaticalmente correcto, de la competencia comunicativa. Hymes, desarrolló un modelo importante para ayudar en la identificación y etiquetado de los componentes de la interacción lingüística, que deriva de su definición de competencia comunicativa y de la afirmación de que para hablar una lengua correctamente, no sólo se necesita aprender su vocabulario y gramática, sino también el contexto.
Hymes, a partir de la forma SPEAKING, recoge cada uno de los elementos a tener en cuenta en un acto de comunicación.
Setting and Scene Ambiente y escena
Paticipants Participantes
Ends Finalidades
Act Sequence Secuencia de actos
Key Clave
Instrumentalities Instrumentos
Norms Normas
Genre Género
- S = Setting and Scene (Ambiente y Escena)

El ambiente se refiere al tiempo y lugar de un acto de habla, y en general, a las circunstancias físicas.

La escena es el "ambiente psicológico" o "cultural" en que tiene lugar.
- P =
  1   2   3

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconBibliografía citada

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconAcuerdo por el que se dan a conocer el Tercer Protocolo Adicional...

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconBibliografíA

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconBibliografíA 99

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional icon7. Bibliografía 1

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconBibliografía

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconBibliografíA

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconBibliografía

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional icon7. Bibliografía

6. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional iconBibliografía






© 2015
contactos
ley.exam-10.com