Tema: el intento de revolución democrática: sexenio revolucionario (1868-1874)






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fecha de publicación18.06.2016
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TEMA: EL INTENTO DE REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA: SEXENIO REVOLUCIONARIO (1868-1874)
Se conoce como Sexenio Revolucionario el período de la historia de España comprendido entre 1868 y 1874, es decir, desde la revolución que pone fin al reinado de Isabel II hasta la restauración de la monarquía con su hijo Alfonso XII. En estos años España vive su primera experiencia verdaderamente democrática.
1. LA REVOLUCIÓN DE 1868
La Gloriosa fue inicialmente un pronunciamiento militar encabezado por varios militares entre los que destacan Serrano y Prim, que luego obtuvo un gran apoyo popular cuando los partidos formaron juntas locales y provinciales, entregaron armas a la población y organizaron a los llamados Voluntarios de la Libertad. Todo esto comenzó con la sublevación del almirante Topete con su escuadra en Cádiz en septiembre de 1868 y acabó el mismo mes en Alcolea con la victoria de las fuerzas de Serrano y el exilio de Isabel II a Francia.

Tras esto, se detuvo la revolución y el nuevo gobierno con Serrano, Prim y Sagasta, ordenó disolver las juntas y batallones de voluntarios.
Triunfó por los diversos apoyos: grupos políticos de la conspiración, sectores financieros e industriales que pensaban que el gobierno no podía solucionar la crisis e incluso miembros de la oligarquía terrateniente (aceptaban que un cambio era inevitable para garantizar el orden social) y militares (recuerdo de la matanza del cuartel de San Gil) y el pueblo (paro y miseria y las promesas de los golpistas (sufragio universal, abolición de ciertos impuestos y de las quintas).
El poder político fue asumido por la Junta Revolucionaria de Madrid que lo entregó a Serrano. Inmediatamente, este gobierno provisional convocó elecciones mediante sufragio universal masculino, celebradas con libertad de opinión y prensa. La decisión principal fue en torno a la forma de estado, apoyando la mayoría a los partidarios de la monarquía. Entre las tendencias tenemos:

Tendencia monárquica: partidos progresista, demócrata y Unión Liberal.

Tendencia Republicana: es la opción más a la izquierda del liberalismo burgués.
Las Cortes elaboraron otra Constitución, la democrática de 1869:

1. Monarquía parlamentaria con división de poderes: legislativo (correspondía a las cámaras), ejecutivo (rey con poderes limitados por los ministros) y el judicial (jueces).

2. Amplia declaración de derechos y garantías para su cumplimiento (libertad, derecho a voto, libertad de enseñanza, expresión, reunión y asociación,…).

3. Reconocimiento de la Soberanía nacional con un sistema electoral de sufragio universal.

4. Se opta en el legislativo por la fórmula bicameral: Senado y Congreso, ambos con igualdad de facultades y elegidos por sufragio universal.

5. Respecto a la cuestión religiosa aunque se aprobó la libertad de culto, se siguió con el compromiso de España de mantener el culto y el clero católicos.

2. GOBIERNO DE PRIM Y BÚSQUEDA DE UN REY (1869-1870)
A falta de un rey, Serrano fue regente y Prim formó gobierno con progresistas y demócratas, que aprobó una amplia legislación: medidas para aprobar la constitución, política librecambista para relanzar la economía y una reforma monetaria que dio exclusividad de emisión al Banco de España y puso en circulación la peseta. Así, se vio su tendencia izquierdista.
Entre los problemas del gobierno:
A) Guerra de Cuba: la crisis ya se llevaba gestando tiempo atrás ya que el crecimiento económico de la isla hacia que los criollos cada vez soportaran más su desigualdad respecto a los peninsulares y el monopolio comercial. Así, en 1868 una junta revolucionaria dirigida por el coronel Céspedes se sublevó contra el gobierno colonial y acabó en una guerra civil que duró 10 años y acabó hipotecando a la Hacienda Pública.
B) Agitación social: el desengaño político, la crisis económica y la acción obrera y republicana, acabaron en un clima social de agitación con levantamientos de campesinos y hasta una sublevación republicana en 1869.
En ese contexto inestable, Prim buscaba un rey que debía ser de prestigio y familia real pero no Borbón y contara con el apoyo de las Cortes y los gobiernos extranjeros. Se pensó en Espartero, veterano político pero su edad y al experiencia de su regencia eran importantes obstáculos. También en el príncipe francés Montpensier y el alemán Leopoldo de Hohenzollern pero fueron rechazados por el emperador de Francia Napoleón III.

Finalmente, la persona elegida Amadeo de Saboya, hijo del rey Víctor Manuel, unificador de Italia. Este rey aceptó en parte por el apoyo de Prim y la presión de su padre pero con un apoyo reducido entre las Cortes.
3. REINADO DE AMADEO DE SABOYA (1870-1873)
Al llegar a España recibió la noticia del asesinato de Prim y esa ausencia influyó en el fracaso de su reinado ya que era quien mantenía unido el gobierno.

Obtuvo muchos rechazos: clases dirigentes (que le identificaban con la democracia, el desorden social y la dinastía que mantenía prisionero al Papa) le aislaron mientras aumentaban los apoyos al príncipe Alfonso, al que defendía Cánovas del Castillo, los industriales y financieros (que estaban asustados por el crecimiento del movimiento obrero y no creían que el Rey mantuviera la estabilidad) y los carlistas (estallando la tercera guerra carlista), republicanos y las clases populares. Además, hay que unirle los escándalos, mociones de censura y manipulación electoral.
Por todo esto, Amadeo, aprovechando una grave crisis entre el Jefe del Gobierno y el cuerpo de artillería a cuyo lado se puso el rey, abdicó el 11 de febrero de 1873 y esa noche la cámara proclamó la República.
4. LA PRIMERA REPÚBLICA (1873-1874)
Durante el año que duró la República se sucedieron cuatro presidentes, lo que da muestras de su inestabilidad política. El Congreso eligió a Estalinao Figueras, republicano moderado, como jefe del poder ejecutivo. La República no tenía apoyos suficientes y en el exterior sólo Estados Unidos y Suiza apoyaron al nuevo régimen. En el exterior había que sumar la guerra carlista y la independencia de Cuba así como la hostilidad del ejército, claramente monárquico.
En el interior los problemas son: rechazo de los conservadores (la veían como un régimen revolucionario), carlistas (aumentaron la guerra), alfonsinos (cada vez tenían más apoyos entre clases medias y altas) y progresistas radicales.
Además entre los republicanos había divisiones: federalistas (partidarios del Estado federal) y unionistas (de un estado centralista). La burguesía intelectual pensaba que la República debía traer la democracia, derechos individuales y desarrollo económico y los campesinos y trabajadores que debía hacer las reformas sociales (reparto tierra, reducción jornada laboral, mejores salarios,…)
Tras la dimisión de Figueras, lo sustituye Francisco Pi i Margall.

En su presidencia tiene que hacer frente al recrudecimiento de la guerra carlista, herencia del pasado y a la insurrección cantonalista, alentada por los sectores más radicales del republicanismo y que consistió en un intenso rebrote de los particularismos locales y regionales, que protestaban contra el excesivo centralismo de la República, los excesos de uniformidad y un supuesto autoritarismo del gobierno central.
En esta etapa se hace la Constitución de 1873 establecía una república confederal de 17 estados y varios territorios de ultramar, cada uno con municipios también con constitución local propia y división de poderes (legislativo-ayuntamiento, ejecutivo-alcaldía y judicial-tribunales). A nivel estatal el legislativo es de dos cámaras elegidas y el judicial un Tribunal Supremo. La Constitución establece además el poder de relación entre los poderes y los Estados confederados y una amplia declaración de derechos donde al afirmarse el Estado laico, se enfrentó a la Iglesia.

5. LA INSURRECCIÓN CANTONAL Y EL FIN DE LA REPÚBLICA
La Constitución no llegó a aplicarse porque a principios de julio comenzó la revolución cantonal en Cartagena, haciéndose con el control de la flota y el arsenal y rápidamente empezaron a proclamarse cantones y juntas revolucionarias por Levante, Andalucía y Castilla. Mientras, los carlistas, aprovecharon para avanzar desde sus posiciones del norte hacia el centro, provocando que Pi i Margall, incapaz de frenar el casos dimitiera.
El nuevo presidente, Salmerón, dio un giro a la derecha dando plenos poderes al ejército (que dirigido por generales como Martínez Campos o Pavía fueron sofocando la rebelión), pero ante la situación de tener que aceptar 2 sentencias de muerte, dimitió.

Castelar le sustituyó bajo el lema “orden, autoridad y gobierno”. Con él, se acentúa el giro autoritario. Entre sus medidas: obtuvo poderes extraordinarios de las Cortes, restableció las quintas, suspendió varios derechos constitucionales y ordenó un alistamiento masivo y dio más protagonismo al ejército, disolviendo un grupo de voluntarios de la República qe eran como una nueva versión de la Milicia Nacional.

Sólo Cartagena resistía el cantón pero cuando Castelar tuvo que rendir cuentas a las Cortes sólo obtuvo críticas que le hicieron caer. Así, a finales del 73, Castelar estaba aislado y sin apoyos, lo que precipitó el golpe de Estado previsto por lo conservadores y los generales.
El general Pavía hizo entrar las tropas en el Congreso, declaró disueltas las Cortes y forzó la dimisión de Castelar.

Anunció un gobierno militar de emergencia, presidido por Serrano. Fue el fin de la Primera República. Esta última etapa de transición se llamó la República Unitaria. A lo largo del mandato de Serrano fue tomando fuerza la opción de entregar el trono de nuevo a los Borbones en al persona del hijo de Isabel II, futuro Alfonso XII.

El principal dirigente de esta tendencia fue Cánovas del Castillo pero fue la intervención de un general la que precipitó los acontecimientos, así, el general Martínez Campos se pronunció en Sagunto en diciembre de 1874 y proclamó reye de España a Alfonso XII. Comenzaba así la Restauración.

TEXTOS SEXENIO REVOLUCIONARIO

1. Proclama de los generales Juan Prim, Francisco Serrano, Domingo Dulce.

17 de septiembre de 1868

 

 “Queremos que una legalidad común, por todos creada, tenga implícito y constante el respeto de todos. Queremos que el encargado de observar y hacer observar la Constitución no sea su enemigo irreconciliable. Queremos que las causas que influyen en las supremas resoluciones las podamos decir en voz alta delante de nuestras madres, esposas e hijas Queremos vivir la vida de la honra y la libertad. Queremos que un gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país asegure el orden, en tanto el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneración social y política  ¡ Viva España con honra!.

2. CONSTITUCIÓN 1869 (A)

La Nación española, y en su nombre las Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal, deseando afianzar la justicia, la libertad y la seguridad, y proveer al bien de cuantos vivan en España, decretan y sancionan la siguiente:
TÍTULO PRIMERO. De los Españoles y los derechos
Artículo 1. Son españoles: 1º. Todas las personas nacidas en territorio español. 2º. Los hijos de padre o madre españoles, aunque hayan nacido fuera de España. 3º. Los extranjeros que hayan obtenido carta de naturaleza. 4º. Los que, sin ella, hayan ganado vecindad en cualquier pueblo del territorio español. La calidad de español se adquiere, se conserva y se pierde con arreglo a lo que determinen las leyes.

Art. 2. Ningún español ni extranjero podrá ser detenido ni preso sino por causa de delito.

Art. 3. Todo detenido será puesto en libertad o entregado a la Autoridad judicial dentro de las veinticuatro horas siguientes al acto de la detención. Toda detención se dejará sin efecto o elevará a prisión dentro de las setenta y dos horas de haber sido entregado el detenido al juez competente. La providencia que se dictare se notificará al interesado dentro del mismo plazo.[…]

Art. 9. La Autoridad gubernativa que infrinja lo prescrito en los artículos 2º., 3º., 4º. y 5º., incurrirá según los casos, en delito de detención arbitraria o de allanamiento de morada, y quedará además sujeta a la indemnización prescrita en el párrafo segundo del artículo anterior. […]

Art. 13. Nadie podrá ser privado temporal o perpetuamente de sus bienes y derechos, ni turbado en la posesión de ellos, sino en virtud de sentencia judicial. Los funcionarios públicos que bajo cualquier pretexto infrinjan esta prescripción serán personalmente responsables del daño causado. Quedando exceptuados de ella los casos de incendio o de inundación u otros urgentes análogos, en que por la ocupación se haya de excusar un peligro al propietario o poseedor, o evitar o atenuar el mal que se temiere o hubiere sobrevenido. […]

Art. 16. Ningún español que se halle en el pleno goce de sus derechos civiles podrá ser privado del derecho de votar en las elecciones de Senadores, Diputados a Cortes, Diputados provinciales y Concejales.

Art. 17. Tampoco podrá ser privado ningún español: Del derecho de emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante.
Del derecho de reunirse pacíficamente. Del derecho de asociarse para todos los fines de la vida humana que no sean contrarios a la moral pública. Y, por último, del derecho de dirigir peticiones individual o colectivamente a las Cortes, al Rey y a las Autoridades. […]
Art. 21. La Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión católica. El ejercicio público o privado de cualquier otro culto queda garantido a todos los extranjeros residentes en España, sin más limitaciones que las reglas universales de la moral y del derecho. Si algunos españoles profesaren otra religión que la católica, es aplicable a los mismos todo lo dispuesto en el párrafo anterior.
3. CONSTITUCIÓN 1869 (B)
TÍTULO II. De los poderes políticos

Art. 32.  La soberanía reside esencialmente en la Nación, de la cual emanan todos los poderes.

Art. 33.  La forma de gobierno de la Nación Española es la Monarquía.

Art. 34.  La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes. El Rey sanciona y promulga las leyes.

Art. 35. El Poder ejecutivo reside en el Rey, que lo ejerce por medio de sus Ministros.

Art. 36.  Los Tribunales ejercen el poder judicial.

Art. 37. La gestión de los intereses peculiares de los pueblos y de las provincias corresponde respectivamente a los Ayuntamientos y Diputaciones provinciales, con arreglo a las leyes.
TÍTULO III. Del Poder Legislativo

Art. 38.  Las Cortes se componen de dos Cuerpos Colegisladores, a saber: Senado y Congreso. Ambos Cuerpos son iguales en facultades, excepto en los casos previstos en la Constitución.[…]

Art. 58. Además de la potestad legislativa, corresponde a las Cortes: 1º. Recibir al Rey, al sucesor inmediato de la Corona y a la Regencia el juramento de guardar la Constitución y las leyes 2º. Resolver cualquiera duda de hecho o de derecho que ocurra en orden a la sucesión de la Corona. 3º. Elegir la Regencia del Reino y nombrar el tutor del Rey menor cuando lo previene la Constitución. 4º. Hacer efectiva la responsabilidad de los Ministros; y 5º. Nombrar y separar libremente los Ministros del Tribunal de Cuentas del Reino, sin que el nombramiento pueda recaer en ningún Senador ni Diputado.[…]
TÍTULO IV Del Rey

Art. 67. La persona del Rey es inviolable, y no está sujeta a responsabilidad. Son responsables los Ministros.

Art. 68. El Rey nombra y separa libremente sus Ministros.

Art. 69. La potestad de hacer ejecutar las leyes reside en el Rey, y su autoridad de extiende a todo cuanto conduce a la conservación del orden público en lo interior y a la seguridad del Estado en lo exterior, conforme a la Constitución y a las leyes.

Art. 70. El Rey dispone de las fuerzas de mar y tierra, declara la guerra, y hace y ratifica la paz; dando después cuenta documentada a las Cortes.

Art. 71. Una sola vez en cada legislatura podrá el Rey suspender las Cortes sin el consentimiento de éstas. En todo caso, las Cortes no podrán dejar de estar reunidas el tiempo señalado en el art. 43.

Art. 72. En el caso de disolución de uno o de ambos Cuerpos Colegisladores, el Real decreto contendrá necesariamente la convocatoria de las Cortes para dentro de tres meses.

Art. 73. Además de las facultades necesarias para la ejecución de las leyes, corresponde al Rey:1º. Cuidar de la acuñación de la moneda, en la que se pondrá su busto y nombre.2º. Conferir los empleos civiles y militares con arreglo a las leyes.3º. Conceder en igual forma honores y distinciones.4º. Dirigir las relaciones diplomáticas y comerciales con las demás potencias.5º. Cuidar de que en todo el Reino se administre pronta y cumplida justicia; y6º. Indultar a los delincuentes, con arreglo a las leyes, salvo lo dispuesto relativamente a los Ministros.
Art. 74. El Rey necesita estar autorizado por una ley especial: 1º. Para enajenar, ceder o permutar cualquier parte del territorio español.2º. Para incorporar cualquier otro territorio al territorio español. 3º. Para admitir tropas extranjeras en el Reino. 4º. Para ratificar los tratados de alianza ofensiva, los especiales de comercio, los que estipulen dar subsidios a una potencia extranjera, y todos aquellos que puedan obligar individualmente a los españoles. En ningún caso los artículos secretos de un tratado podrán derogar los públicos.5º. Para conceder amnistías e indultos generales.6º. Para contraer matrimonio y para permitir que lo contraigan las personas que sean súbditos suyos y tengan derecho a suceder en la Corona, según la Constitución; y7º. Para abdicar la Corona.[…].

 

Palacio de las Cortes en Madrid a 1º. de Junio de 1869 .—Nicolás María Rivero, Diputado por Madrid, Presidente.—Manuel de Llano y Persi, Diputado por la circunscripción de Alcalá, Secretario.—El Marqués de Sardoal, Diputado por Motril, Secretario.—Julián Sánchez Ruano, Diputado por Salamanca, Secretario.—Francisco Javier Carratalá, Diputado por Alicante, Secretario.”

 

4. Circular del Ministerio de la Gobernación a todos los gobernadores de provincias, de 14 de febrero de 1873. Pi y Margall.

 

Vacante el trono por renuncia de D. Amadeo de Saboya, el Congreso y el Senado, constituidos en las Cortes Soberanas, han reasumido todos los poderes y proclamado la república.

A consolidarla y darte prestigio han de dirigirse ahora los esfuerzos de todas las Autoridades que de este Ministerio dependen. Se ha establecido sin sangre, sin convulsiones, sin la más pequeña alteración del orden y sin disturbios conviene que se le sostenga, para que acaben de desengañarse todos los que la consideraban como inseparable de la anarquía

Orden, Libertad y Justicia: Este es el tema de esta República. Se contrariarían sus fines si no se respetara y se hiciera respetar el derecho de todos los ciudadanos, no se corrigieran con mano firme todos tos abusos y no se doblegara al saludable eje de la Ley en todos los terrenos. Se le contrariaría también, si no se dejara amplia y absoluta libertad a las manifestaciones del pensamiento y de la conciencia; si se violara el más pequeño de los derechos consignados en el

Título 1 de la Constitución de 1869. No se les contrariaría menos, si por debilidad se dejara salir fuera de la órbita de la Ley a alguno de tos partidos en que está dividida la nación española. Conviene no olvidar que la insurrección deja de ser un derecho desde el momento en que, universal el sufragio, sin condiciones la libertad, y sin el límite de la autoridad real la soberanía del pueblo, toda idea puede difundirse y realizarse sin necesidad de apelar al bárbaro recurso de las armas (...) Se han de reunir las Cortes Constituyentes que vengan a dar organización y forma a la República; no se repetirán en los próximos comicios las ilegalidades de otros tiempos. No se cometerán ya las coacciones, los manejos, las violencias y los fraudes que tanto falsearon las otras elecciones; no quedará sin castigo el que las corneta Sin un gran respeto a la Ley sería la Republica un desengaño más para los pueblos y los que componen el Comité Ejecutivo no hemos de defraudarles ni consentir que se les defraude la ultima esperanza.





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