Correspondencia del Libertador con el Gral. Juan José Flores / 1825-1830. Publicaciones del Archivo Juan José Flores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, p. 284






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títuloCorrespondencia del Libertador con el Gral. Juan José Flores / 1825-1830. Publicaciones del Archivo Juan José Flores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, p. 284
fecha de publicación19.09.2015
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EPOCA FLOREANA
Juan José Flores, nació en Puerto Cabello, Venezuela, el 19 de julio de 1800, murió frente a Puná a los 63 años el 1 de octubre de 1864, su infancia fue pobre y desvalida; adolescente sin direcciones precisas para su existencia. A los 15 años entró en las huestes españolas, rectificó su conducta y pasó el campo de patriotas del país. Empezó como cadete con el grado de alférez, llegando a coronel, ascendido por el Libertador Simón Bolívar el 1 de octubre de 1822. Vencedor en Tarqui el 28 de febrero de 1827. Se casó en Quito con Mercedes Jijón de Vivanco el 21 de octubre de 1824. De escasa cultura, pero destacado militar y político, fracasó como estadista.
A partir de 1824, nombrado por Bolívar con el cargo de Intendente del Distrito del Sur.

A finales de 1828, conociendo que el Gral. La Mar, como presidente y al mando del ejército del Perú, había iniciado la invasión del sur, sin la ayuda de Colombia, organizó un ejército de cuatro mil soldados y avanzó a enfrentar al invasor, el 27 de febrero de 1829, junto a Sucre, Flores asistió a la histórica batalla de Tarqui, el nuestro ejército derrotó a las fuerzas peruanas del Gral. La Mar. Ese día, en el mismo campo de batalla, el propio Sucre lo ascendió al grado de General de División.
Su influencia entre los militares y el descontento con Simón Bolívar, le permitió tomarse el poder en Quito el 13 de mayo de 1830 para propiciar la separación del Distrito del Sur de Colombia, el 31 de mayo, siguiendo los procedimientos jurídicos planteados por Olmedo, convocó a una Asamblea Constituyente que se reunió en la ciudad de Riobamba desde el 14 de agosto hasta el 28 de septiembre de ese mismo año.
Esa Primera Constituyente dictó la Carta Fundamental de la República del Ecuador y lo nombró primer Presidente Constitucional, acompañado en la vicepresidencia por el Dr. José Joaquín Olmedo.
Flores asumió la Presidencia de la República el 22 de septiembre de 1830, y al poco tiempo tuvo que enfrentar un intento revolucionario encabezado por el Cap. Luis Urdaneta, quien desde Guayaquil, y fiel a los ideales de Bolívar, se oponía a la creación de un nuevo estado. En diciembre Bolívar murió en Santa Marta, Colombia, y Urdaneta, luego de deponer las armas, abandonó el país.
Un mes antes de su muerte, con fecha 9 de noviembre de 1830, Bolívar le había escrito una carta en la que le decía: “Advertiré a Ud. que Rocafuerte ha debido partir para ese país, y que ese hombre lleva las ideas más siniestras contra Ud. y contra mis amigos. Es capaz de todo y tiene los medios para ello… Es el federalista más rabioso que se conoce en el mundo antimilitar encarnizado…” (Correspondencia del Libertador con el Gral. Juan José Flores / 1825-1830.- Publicaciones del Archivo Juan José Flores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, p. 284).
Flores establece las bases del nuevo estado, sobre las de uno que se encontraba totalmente arruinado debido a la gran deuda adquirida durante las luchas por la independencia, y cuya soberanía era bastante dudosa, pues teóricamente aún formaba parte de Colombia.
Para lograrlo realizó una obra ampliamente constructiva aunque con las limitaciones de su propia inexperiencia administrativa, enfrentando una fuerte oposición que nació de las pasiones políticas que han caracterizado toda nuestra vida republicana. A pesar de ello su gobierno dictó varias reformas a la Ley Orgánica Judicial e inició los estudios para dictar una Ley de Elecciones y otra de Procedimiento Civil.
Lo más destacado de esta primera administración  de Flores fue la toma de posesión, por parte del Ecuador, de las islas Galápagos, que se llevó a cabo el 12 de febrero de 1832, debido al pedido del Gral. José de Villamil.
En el aspecto económico el Ecuador había nacido totalmente deprimido; como no tenía ningún sistema monetario, con fecha 23 de octubre de 1831 Flores expidió el decreto la creación de la Casa de la Moneda con sede en Quito, que fue aprobado por el Congreso el 8 de noviembre.
El Estado no tenía  ningún código legal que regulara el comercio tanto interno como externo, y menos aún, un banco que diera crédito a las grandes transacciones, la propuesta tuvo dificultades y no se concreto, surgieron varios falsificadores a los que les enjuiciaron, “Muchos falsificadores fueron arrestados, juzgados y condenados, testimoniándose así la determinación del gobierno por hacer que la ley se cumpliera y que los criminales fueran condenados”; pero a pesar de la oposición de Flores, en octubre de 1832 el Congreso votó por un indulto colectivo (Mark Van Aken.- El Rey de la Noche, pág. 143).
En la Universidad  creo la academia de matemáticas y otra de historia; se esforzó por crear y desarrollar un sistema de educación público, preocupándose especialmente por la creación de escuelas primarias para niños indígenas; intentó evitar la explotación que los curas ejercían sobre los indígenas; expidió una ley que impedía a los cobradores de impuestos y otros funcionarios la confiscación de las propiedades de los nativos que estuvieran atrasados en sus pagos y prohibió los castigos como el azotamiento y los arrestos arbitrarios. 
Flores enfrento varios intentos golpistas que pretendieron desestabilizar y derrocar su gobierno; pero con mano dura enfrento estos intentos el Gral. Otamendi se convirtió en un empleado leal que le ayudó a sofocar los levantamientos armados.

En los primeros días de 1833 Flores emitió un decreto general de amnistía por medio del cual permitía el regreso al Ecuador de todos los exiliados políticos; a mediados del mismo año debido al descontento que reinaba en la población, se formó en Quito una sociedad secreta compuesta en su mayoría por jóvenes intelectuales opuestos a su gobierno, la misma que publicó el periódico “El Quiteño Libre”, a través de cuyas columnas combatió a los “Etíopes Importados” y a los “Facinerosos con Charreteras” al servicio del gobierno: Paradójicamente, fue un extranjero el Ingles Francisco Hall quien dirigió dichas actividades.
Para entonces Vicente Rocafuerte fue elegido diputado, como tal combatió a JJF, debido a su oposición la mayoría gobiernista lo destituyo. Rocafuerte fue detenido por intentar alterar el orden público y el gobierno lo desterró al Perú.
El 12 de octubre de 1833 estalló en Guayaquil un movimiento revolucionario encabezado por el Comandante. Pedro Mena, con el propósito de poner fin al gobierno de Flores. Fue entonces que, Mena rescató a Rocafuerte mientras era conducido al destierro, y lo proclamó Jefe Supremo, iniciándose entonces la llamada Revolución de los Chihuahuas”.
Para respaldar la revuelta de Mena,  los miembros de “El Quiteño Libre”, planificaron la captura del Cuartel de Artillería, y en la noche del 19 para apoderarse de las armas que en él había, un centenar de conspiradores oculto entre las sombras, avanzó hacia el Cuartel confiando en dos sargentos que habían prometido brindarles todas las facilidades para que cumplan con su objetivo. De pronto apareció la caballería que arremetió a sablazos contra los conspiradores, en esa noche perdieron la vida; Hall, Albán, Conde, Echenique y muchos más.

Flores, en combate desarrollado en Guayaquil, derroto a los conspiradores, muchos huyeron y se refugiaron en la fragata Colombia y en otras naves apostadas en la ría.
Rocafuerte, escapó al Perú en busca de apoyo a principios de junio de 1834 volvió a la isla Puná donde instaló su cuartel general.
Rocafuerte se había convertido en líder de la revolución, en tanto que Mena al sentirse desplazado se puso al mando de JJF y apreso a Rocafuerte en Guayaquil.
Flores en lugar de ordenar su fusilamiento le ofreció la reconciliación, su proclamación como Jefe Supremo y su total respaldo político y militar para llevarlo a la Presidencia de la República.
Mientras en Guayaquil Flores capturaba y pactaba con Rocafuerte poniendo fin a la Revolución de los Chihuahuas, en diferentes lugares del país la oposición aprovecho para propiciar otros movimientos revolucionarios, el 12 de junio de 1834 se proclamó en Ibarra la Jefatura Suprema del Dr. José Félix Valdivieso, que fue luego respaldada por Quito, estallando una vez más la guerra civil.

Es entonces que Flores, ligado íntimamente a la oligarquía terrateniente de Quito, “entra en contradicción con los oficiales y soldados extranjeros que tenían colonizado el país para saquearlo. Pero  una fracción de esa oligarquía está dispuesta a todo, inclusive a destruir el país, con tal de asegurar sus privilegios, y con ese fin busca la protección de la Nueva Granada y del Perú. Por eso Rocafuerte declara el 10 de septiembre de 1834, que “Estamos Contentos de ser Ecuatorianos” y no queremos ligar nuestra suerte a los intereses de Nueva Granada, del Perú, ni de ningún país del mundo” (Elías Muñoz Vicuña.- Estudio Introductorio de la Historia del Ecuador de Juan Murillo Miró, p. 25).
Con el país dividido políticamente, ese mismo 10 de septiembre Flores terminó su mandato constitucional e inmediatamente, al mando de su ejército, marchó hacia Quito para respaldar la Jefatura Suprema de Rocafuerte. Valdivieso puso al ejército regular bajo las órdenes del Gral. Isidoro Barriga, quien partió a enfrentar a los revolucionarios.
Fue así que el 19 de enero de 1835, en los campos de Miñarica, se libró una de las más sangrientas batallas que recuerda la historia de la República: Flores, a pesar de que sus fuerzas eran sólo la mitad de las del ejército regular, obtuvo una victoria total; de sus 1.000 hombres sólo perdió 50, en cambio los vencidos tuvieron más de 600 bajas de los 2.000 soldados que componían su fuerza.
Terminada la campaña, Flores le entregó la Jefatura Suprema de toda la República a Rocafuerte, a quien luego de ser elegido Presidente Constitucional respaldó durante todo su mandato.
El 15 de enero de 1839 Rocafuerte concluía sus cuatro años de gobierno, la Cámara Legislativa designo el 31 del mismo como presidente constitucional al mismo JJF, acompañado en la vicepresidencia por el Dr. Francisco Aguirre, asumió la Presidencia, por segunda vez, el 1 de febrero de 1839.
Vicente Ramón Roca, que aspiraba a ser elegido vicepresidente, al ser desestimado se convirtió en un enemigo del gobierno. 
Ese mismo día, en su primer discurso, Flores dijo: “Ningún ecuatoriano será extrañado de la República sin que proceda sentencia judicial; yo lo prometo. Todos los ciudadanos indistintamente serán llamados a servir los destinos públicos que vacaren, sin consultar otro precedente que su mérito relativo, sus aptitudes y su probidad. De hoy más confío que no habrá en el Ecuador otra causa que no sea la de la Nación, ni un interés mayor que el de su libertad”.
JJF, nombro a Rocafuerte Gobernador de Guayaquil, pues conocía a este guayaquileño, y quería contar con su colaboración durante los años que le correspondería gobernar.

Nombro Francisco de Marcos, ministro de Hacienda, Luis de Saa, ministro de Guerra y a Manuel Matheu, ministro de la marina.
En este periodo tuvo una relativa calma que duró dos años, en esos años se intento arreglar los problemas limítrofes con Colombia y Perú, sofoco nuevos actos desestabilizadores, desarrollo la educación pública y mando a construir escuelas fiscales.
Apoyó económicamente al Colegio Militar creado por Rocafuerte, dictó medidas económicas para mejorar la universidad, solicitando inclusive al Congreso la autorización para traer profesores extranjeros y, propició la edición de la Historia del Reino de Quito del padre Juan de Velasco.
El 16 de mayo de 1839, se canceló la deuda con la Gran Colombia, se firmo un Tratado de Alianza y Amistad con México, que fue ratificado por el Ecuador el 31 de mayo; el 16 de febrero de 1840, se restablecieron las relaciones con España, que reconoció la soberanía de nuestro país, desvinculado ya de Colombia, y el 2 de junio se suscribió un Tratado de Comercio, Navegación y Consumo. Finalmente, en 1841 nuestro país celebró un tratado con Inglaterra para la eliminación definitiva del tráfico de esclavos.
Para entonces Colombia vivía una situación muy inestable por intereses políticos y militares, el Ecuador fue involucrado por los generales Pedro Alcántara Herrán y Cipriano Mosquera, quienes acudieron ante Flores en demanda de auxilios militares para enfrentar a las revueltas propiciadas por el Gral. José María Obando culpable directo del asesinato del Gral. Sucre, dejando entrever la posibilidad de llegar a un arreglo fronterizo definitivo entre los dos países.
Flores aspiraba a que la provincia de Pasto fuera reintegrada al Ecuador, cruzó la frontera con sus tropas y derroto a Obando, ocupo Pasto y la puso bajo la protección del Ecuador, tiempo después llegó ni los generales ni el gobierno colombiano cumplieron lo acordado. El Ecuador perdió hombres, armas y dinero.
Con el Perú hubo nuestro país sostenía que debían reconocerse los límites de su territorio de acuerdo a la estipulado en el tratado de 1829, el Perú afirmo que el acuerdo fue con Colombia, y no con el Ecuador.
JJF, enfrento una masiva falsificación de monedas dejando en crisis a la escuálida economía nacional, Vicente Rocafuerte, “advirtió que las monedas falsas habían adquirido tal importancia en las transacciones financieras de la ciudad portuaria, que sería muy peligroso eliminar su uso. Sin embargo, el Presidente y su Ministro de Hacienda persistieron en sus esfuerzos contra la falsificación; pero ni siquiera la pena capital frenó a los delincuentes” (Mark Van Aken.- El Rey de la Noche, pág. 235).

Pocos días antes de terminar su mandato convocó a una nueva Convención Nacional, que se instaló el 15 de enero de 1843 y reunió en su seno a un elevado número de diputados incondicionales a su causa.
JJF, logró que el 31 de marzo se apruebe la nueva Carta Fundamental del Estado, llamada por la oposición “Carta de Esclavitud”, que extendería su mandato presidencial por el término de ocho años.
Ese mismo día, con la aprobación de dicha Constitución fue elegido y se posesionó por tercera vez del cargo de Presidente de la República, acompañado en la vicepresidencia por el Dr. Francisco de Marcos.
Rocafuerte, impugno no solo la nueva Constitución sino, además, la reelección de Flores como Presidente, pero sus protestas no tuvieron eco en una asamblea eminentemente Floreana por lo que, se retiró, no solo de la Asamblea sino también del País, y se trasladó a Lima donde permaneció durante algún tiempo.
JJF, nombro como ministros a: José Modesto Larrea, Francisco Aguirre y Benigno Malo, entre otros; trató de apaciguar los enfrentamientos con el clero procurando llegar a un concordato con el Papa e indicando inclusive su voluntad de permitir el regreso de los jesuitas, expulsados por España en 1767; y en el afán de solucionar la creciente crisis financiera pacto con el congreso algunas reformas pero no tuvieron resultados.
Fue entonces que -para poder pagar a los empleados públicos- propuso una serie de medidas impositivas y aduaneras que beneficiaban ampliamente a los contribuyentes serranos; por ejemplo, los médicos y farmacéuticos de la costa debían pagar veinticuatro pesos anuales, mientras que los de la sierra debían pagar solo doce; los mercaderes de la costa debían pagar tres décimos del 1% del valor de su capital, mientras que los de la sierra  debían pagar solo uno.
A pesar de la injusta discriminación regional, estos gravámenes no ocasionaron mayores reacciones, pero cuando el gobierno dispuso una contribución obligatoria de tres pesos y medio a todo ciudadano de 23 a 55 años de edad, eximiendo de esta obligación a los indios, los esclavos, los soldados y las órdenes religiosas, “a lo largo de los Andes, desde Tulcán al norte, hasta Azogues en el sur, manifestantes furiosos se reunieron para agitar sus puños contra el gobierno y gritar su determinación de resistir a cualquier autoridad que tratara de cobrar el impuesto (…) ¡Mueran los tres pesos! Fue el grito de los ultrajados ciudadanos” (Mark Van Aken.- El rey de la Noche, pág. 318 / “Tumultos Populares.- Gaceta extraordinaria, septiembre 2 de 1843).
Ya para entonces se había establecido en Quito la Sociedad Filantrópica Literaria, llamada luego Sociedad Filotécnica, que estaba integrada por estudiantes universitarios opuestos al régimen floreano, fue una agrupación de revolucionarios y anarquistas, fue Gabriel García Moreno, quien se ofreció a cometer el asesinato.
Desde Lima, Rocafuerte condenaba al gobierno de JJF y Pedro Moncayo redactor de “El Quiteño Libre”, denunciaba atropellos.
Para 1844, el afán por mantener en la sierra un sistema feudal de explotación, basado en el indigenado que había vivido en una semiesclavitud; y la pobreza que se sufría en Guayaquil debido a la caída de la producción de cacao y a las secuelas de la fiebre amarilla que en 1842 había diezmado a la ciudad, pusieron al Ecuador en una grave situación de crisis social y económica que amenazó la estabilidad política.
Fue entonces que el 6 de marzo de 1845 se inició en Guayaquil un movimiento revolucionario de características cívicas sin igual, el mismo que, luego de analizar las denuncias en contra del gobierno floreano, lo desconoció y redactó un documento que fue llamado “Pronunciamiento Popular de Guayaquil”.
Inmediatamente se conformó un Gobierno Provisorio (Triunvirato) que estuvo integrado por José Joaquín Olmedo, Vicente Ramón Roca y Diego Noboa: tres guayaquileños en representación de los antiguos departamentos de Quito, Guayaquil y Cuenca, respectivamente, y que debían gobernar hasta la instauración de una nueva Convención Nacional, destinada a reorganizar la República.
Luego de nombrar a José Félix Valdivieso como presidente interino, Flores marchó hacia la costa y se hizo fuerte en su hacienda “La Elvira”, cerca de Babahoyo, donde junto al Gral. Otamendi logró rechazar varios ataques militares conducidos por los generales Fernando Ayarza, Antonio Elizalde y Juan Illingworth.
El Gobierno Provisorio envió entonces varias comisiones para lograr la adhesión de los pueblos del interior, primero se sublevó Alausí, y luego Loja, Cuenca, Cayambe, Tabacundo y Machachi. Más tarde se cortaron las comunicaciones de Flores con Quito y finalmente, por todas partes estallaron motines en contra del gobierno.
Reducido el Gral. Flores a sus posiciones de Babahoyo, incomunicado con el resto de la República y abrumado por la opinión pública, se convenció de que era inútil pretender sostenerse por más tiempo y se resolvió a capitular. El 18 de junio se firmaron los Convenios de La Virginia; y por efecto de ellos el ex presidente abandonó el Ecuador, el 23 de junio de 1845, al tiempo que en Guayaquil se celebraba ruidosamente el triunfo completo de la revolución popular iniciada tan denodadamente el 6 de marzo” (Camilo Destruge.- Urbina: El Presidente, p. 50).
Luego de la firma del Tratado de la Virginia y de su consecuente destierro, Flores se radicó en Europa, pero Flores ansiaba regresar ya que la Convención de Cuenca había anulado el Tratado de la Virginia que, entre otras cosas, en la parte referente a su situación particular le garantizaba su empleo de General en Jefe, sus honores, rentas y propiedades particulares; proporcionarle la cantidad de veinte mil pesos para que pueda subsistir en Europa durante dos años, guardar a su familia las debidas consideraciones, pagarle a su legítima esposa la mitad del sueldo que disfrutaba y, finalmente, la seguridad de que pasados los dos años de espontánea ausencia del país pudiera regresar sin que nadie se oponga.
JJF, organizo una expedición de reconquista, que con el respaldo de España e Inglaterra estaba integrada por tres buques, dos de ellos a vapor, el “Monarca” y el “Neptuno”, y uno a vela, el “Glenelg”, y cerca de 2.600 soldados entre ingleses, irlandeses, españoles y portugueses a quienes había ofrecido tierras e instrumentos de labranza para colonizar las tierras baldías del río Napo y de las fértiles regiones de Esmeraldas.
Al conocer de dicha expedición, el Presidente Vicente Ramón Roca, desplegó una efectiva y bien dirigida acción diplomática que logró levantar la opinión de América contra el invasor, a quien acusó de intentar el retorno al régimen colonial; y gracias a las gestiones realizadas por los agentes diplomáticos americanos ante el gobierno inglés, este país ordenó el embargo de los tres buques adquiridos para dicha expedición, por lo que esta fue disuelta a mediados de enero de 1847.
En julio de ese mismo año se embarcó en Londres con destino a New York, donde seguiría buscando financiación para su empresa, pero sin el escándalo que produciría la presencia de tropas europeas.
Flores visitó Venezuela, y en mayo de 1851 viajó a Chile donde empezó a planificar otro proyecto de invasión, al saber de esto, el gobierno del Gral. José María Urbina, a través del Congreso, expidió un decreto por medio del cual se le prohibió la entrada al Ecuador.
Por esa época había ascendido al poder en el Perú el Gral. José Rufino Echenique, militar y político ultra conservador que no ocultaba sus simpatías monárquicas, ni su recelo a los gobiernos liberales instaurados por José Hilario López en Nueva Granada (hoy Colombia) y José María Urbina en el Ecuador. Para aprovechar esta circunstancia, Flores viajó a Lima en busca del respaldo necesario para preparar el ataque definitivo, pues sabía que esta sería su última oportunidad.
En la noche del 7 de julio de 1852, a manera de los corsarios Flores pretendió apoderarse de Guayaquil, y remontando la corriente del río Guayas llegó frente a la ciudad al mando de una pequeña escuadra con la que había partido del Callao, y empezó a cañonearla, ignorando que Urbina junto a los generales José de Villamil y Juan Illingworth, había preparado su defensa, rechazaron el intento del atacante, por lo que JJF, huyo con sus buques.




Luego de permanecer varios años alejado, volvió en 1860 cuando la República vivía una de las peores crisis político-militares de su historia, y cuatro gobiernos se disputaban por conducir sus destinos.
El Presidente Constitucional era el Gral. Francisco de Robles; en Quito se había formado un triunvirato presidido por García Moreno, el General Guillermo Franco se había proclamado Jefe Supremo en Guayaquil y contaba con el respaldo de Cuenca y de la escuadra peruana que irónicamente había sido traída por García Moreno; y Loja se había declarado «federalista» bajo el mando del Dr. Manuel Carrión Pinzano. Ante esta situación, el presidente Robles tuvo que abandonar el país.
Así las cosas JJF, ofreció su apoyo a García Moreno quien lo nombró Jefe Supremo del Ejército, en mayo Flores hizo su entrada en Quito y se entrevistó con García Moreno para iniciar la planificación estratégica del rescate de Guayaquil, y el desalojo del traidor Franco como de los soldados peruanos que Castilla había dejado para respaldarlo.
Marchó entonces a la cabeza del ejército y tras una importante campaña militar, el 24 de septiembre de 1860 libró la Batalla de Guayaquil, en esta derroto a Gral. Franco obligándolo a abandonar el país.
Habiendo recuperado el prestigio, ese mismo año no solo fue elegido para la Convención Nacional Constituyente que se reunió en Quito a partir del 10 de enero de 1861, sino que, además, fue elegido presidente de la misma.
Posteriormente sostuvo en el poder a García Moreno ayudándolo y participó en diferentes campañas militares contra los generales José María Urbina y Francisco de Robles, que intentaban desestabilizar al gobierno.
En 1864 el Gral. Urbina inició su tercera expedición militar en contra de García Moreno, JJF, marchó hacia el sur para enfrentar a los revolucionarios que avanzaban por El Oro. Asistió entonces al combate de El Jelí y en esta batalla fue herido por el soldado revolucionario Juan Eugenio Cajamarca.
Debido a la gravedad de sus heridas fue embarcado en el vapor Smyrk con rumbo a Guayaquil, y murió frente a la isla Puná, a la media hora del 1 de octubre de 1864.







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