Apuntes jurídicos sobre el derecho de superficie forestal






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APUNTES JURÍDICOS SOBRE EL DERECHO DE SUPERFICIE FORESTAL

Debate: Incentivo a las inversiones forestales o estocada a los bosques naturales”

ROLANDO ALBEIRO CASTAÑO VERGARA

Abogado Corporación Ecoversa, racastao@gmail.com
ABSTRACT: En algunas naciones suramericanas durante los últimos años se viene debatiendo la viabilidad jurídica y la conveniencia de crear la figura del vuelo forestal derecho de superficie forestal, en virtud de la cual se adquiere el derecho sobre la superficide un inmueble ajeno para adelantar reforestación o silvicultura y hacer propio lo plantado, derecho que puede servir de garantía ante una entidad financiera; debate profundo que se viene dando fundamentalmente en Colombia, Argentina, Paraguay y Bolivia.
INTRODUCCIÓN:

En América Latina se viene presentando un debate supremamente importante alrededor de la realidad jurídica en unos casos, y la posibilidad en otros, de la creación de una figura jurídica novedosa alrededor de los bosques, sean naturales o plantados, que en algunas naciones es denominada derechos de superficie forestal, como es el caso de Argentina, y en otros, vuelo forestal como en Colombia y Paraguay.
Por ello, nos hemos interesado en abordar este tema, dado que en Colombia el debate en torno a la creación legal del vuelo forestal se constituyó en uno de los elemento focales de las discusiones durante el trámite legislativo de la Ley 1021 de 2006 o Ley General Forestal, polémica jurídica que aun sigue vigente, no obstante la declaratoria de inexequibilidad de ésta Ley realizada por la Corte Constitucional mediante la Sentencia C-030 de 20082, puesto que

el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural nuevamente quiere implementarla en el proyecto de ley radicado en la Cámara de Representantes bajo el No. 001 de 20083.
DESARROLLO:

Según Manuel Bilinski el derecho de superficie forestal, "Es un derecho real autónomo sobre cosa propia temporario, que otorga el uso, goce y disposición jurídica de la superficie de un inmueble ajeno con la facultad de realizar forestación o silvicultura y hacer propio lo plantado o adquirir la propiedad de una plantación ya existente pudiendo gravarla con un derecho real de garantía. Se trata de un derecho de uso, goce y disposición de la superficie de un inmueble ajeno con la facultad de realizar en esa superficie forestación o adquirir una

forestación ya existente separada de la propiedad de su emplazamiento”.

Para este tratadista, el derecho de superficie forestal representa unos beneficios, puesto que cuando el propietario de un inmueble no desea o no puede por dificultades económicas explotar su propiedad, tiene la posibilidad de constituir un derecho de superficie forestal, sobre la superficie de su inmueble a un tercero que tendrá la facultad de disponer de la superficie física y jurídicamente; además la actividad de reforestación no demanda una gran

inversión ya que para forestar no se requiere la adquisición de la propiedad, sino solo se deberá pagar un canon (en caso de ser un contrato oneroso) por el tiempo de uso que no puede exceder de cincuenta años 6.

Por su parte Juan Bernardo Iturraspe7, hace algunas consideraciones de tipo jurídico sobre esta institución, al sostener que “…, este derecho "recae sobre cosa propia, pues su objeto no es el inmueble sino las plantaciones que se realicen en el mismo, a partir de la constitución de la superficie, o las ya existentes a esa fecha." (Beatriz Arean. "Derechos reales" ed.2003,

pág.697). A lo dicho debemos agregar que, conforme a lo dispuesto por el art.6º de la ley 25.509 este derecho tendrá un plazo máximo de cincuenta años de duración. Nada más ni nada menos que medio siglo. La misma ley modifica el art. 2.614 del C.C. que limitaba a cinco años la constitución de estos derechos de superficie extendiéndolo al medio siglo.

Durante ese largo lapso, al dueño se le prohíbe constituir sobre el inmueble de su propiedad cualquier otro derecho real de disfrute o garantía, ni perturbar los derechos del superficiario. (art.4º)”.
En Paraguay recientemente se abrió el debate sobre el vuelo forestal, puesto que ya se tiene un proyecto de ley que crea esta figura jurídica, basta para ello citar la declaración del Vicepresidente de la Mesa Forestal Nacional (MFN), Dr. Rafael Carlstein Quiñonez que ante esta Ley fue sancionada el 14 de noviembre de 2001, creando el Derecho Real de Superficie Forestal el cual está constituido a favor de terceros, por los titulares de dominio sobre un inmueble susceptible de forestación o silvicultura, de conformidad al régimen previsto en la Ley de Inversiones para Bosques Cultivados, además es definido como un derecho real autónomo sobre cosa propia temporario, que otorga

el uso, goce y disposición jurídica de la superficie de un inmueble ajeno con la facultad de realizar forestación o silvicultura y hacer propio lo plantado o adquirir la propiedad de plantaciones ya existentes, pudiendo gravarla con derecho real de garantía. El propietario del inmueble afectado a superficie forestal conserva el derecho de enajenar el mismo, debiendo el adquirente respetar el derecho real de superficie forestal constituido, además no podrá constituir sobre él ningún otro derecho real de disfrute o garantía durante la vigencia del contrato, ni perturbar los derechos del superficiario; si lo hace el superficiario puede exigir el cese de la turbación. Este derecho real se adquiere por contrato, oneroso o gratuito, instrumentado por escritura pública y tradición de posesión, deberá ser inscrito en el Registro de la Propiedad Inmueble, el plazo máximo será de cincuenta años.
Paraguay necesita de forma urgente una legislación sobre vuelo forestal porque permitirá realizar importantes inversiones en el sector forestal propiamente dicho”, y quien sostuvo en entrevista a ABC Digital que: “El registro del vuelo forestal permite registrar en forma independiente de la tierra los bosques que se encuentran sobre ella, sean naturales o plantados. La anotación en registro separado de los derechos resultantes de inversiones en el sector forestal propiamente dicho libera a las plantaciones forestales del destino o riesgo que pueda correr la finca de tierra sobre la que crezcan los árboles, durante el periodo de tiempo contratado. Con esto se podría crear una herramienta jurídica adicional para el fomento de las plantaciones forestales y también la conservación de bosques naturales existentes”.

Además afirma “(…), Para los posibles inversionistas interesados solamente en la producción forestal, permite concentrar los recursos en forma específica, ya que para forestar no se requiere la adquisición de la propiedad, sino solo se deberá pagar un canon por el tiempo que requiera la plantación de árboles y hasta su cosecha.

Vale decir, se pueden realizar inversiones forestales en fincas que son propiedad de terceros sin necesidad de adquirir esas tierras.

La seguridad jurídica resultante de este mecanismo facilita la formación de fondos de inversiones especializados para realizar actividades forestales de conservación o manejo de bosques existentes o de nuevas plantaciones forestales sobre la base de asociación contractual con propietarios de las tierras y por un tiempo determinado en el contrato.

Esta suerte de legislación, con la garantía que representa y las posibilidades que ofrece para la inversión forestal propiamente dicha, fue muy útil para el desarrollo forestal de otros países y fue uno de los factores que más contribuyeron a la formación de empresas o fondos de inversión forestal”.
En Colombia, por su parte, el 20 de abril de 2006 el Presidente de la República sancionó la Ley 1021 o Ley General Forestal; iniciativa que tenía por objeto establecer el régimen forestal nacional en el marco del Plan Nacional de Desarrollo Forestal (PNDF), regulando las actividades relacionadas con los bosques naturales y las plantaciones forestales. Ley que contempló en su artículo 2º, numeral 15 la figura del “Vuelo forestal”, al señalar que: “Se

reconoce el vuelo forestal como el derecho que tiene el titular o el propietario de una plantación forestal privada debidamente registrada, para constituir sobre una plantación futura, una garantía con cualquier entidad financiera. Para todos los efectos jurídicos, se entiende que los árboles son bienes muebles por anticipación conforme lo establecido en el artículo 659 del Código Civil”8, disposición que no puede ser estudiada sin citar el artículo 34, que consagra las garantías sobre volúmenes aprovechables “Para cualquiera de las clases

de derechos con fines comerciales a que se refiere la presente ley, el volumen aprovechable constituye garantía real para transacciones crediticias u otras operaciones financieras; esta norma rige para las plantaciones forestales” y el artículo 37 que se ocupa de los bienes muebles por anticipación “Cuando se trate de bienes muebles por anticipación, de los que trata el artículo 659 del Código Civil, dichos bienes, podrán ser susceptibles de enajenarse a

cualquier título, gravarse, transferirse, o constituirse en propiedad fiduciaria, comodato y usufructo, de manera independiente del bien inmueble al que se encuentran adheridos, de tal suerte que su transferencia no se tenga que hacer de manera simultánea al inmueble donde están ubicados, y su titularidad siempre puede ser escindida”9.
8 En un boletín de prensa del 13 de diciembre de 2005 la Ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Sandra Suárez Pérez,

expreso: “El vuelo forestal es una garantía y sólo aplica para plantaciones forestales. Eso quiere decir que, como hoy pasa con otros cultivos agrícolas o con la misma ganadería, la persona que va a usar su finca para hacer una plantación forestal no va a tener que hipotecarla sino que la plantación se va a constituir en la garantía para el sector bancario y financiero.
El articulado con respecto al vuelo forestal fue cambiando durante el trámite legislativo del proyecto de ley, puesto que el texto aprobado por el Senado inicialmente decía “Se reconoce el vuelo forestal como un derecho real autónomo con respecto del suelo, a efectos de su tráfico patrimonial y de constituirse en garantía real independiente de su base espacial, sin perjuicio de su concurrencia, a interés y conveniencia del titular. El reglamento establecerá

las condiciones para el ejercicio de este reconocimiento y las formalidades para su perfeccionamiento legal10”, de dicha definición, es evidente la intención de establecer la garantía real del vuelo forestal sobre cualquier ecosistema o recurso forestal, independientemente si se tratará de una plantación o cultivo forestal o de un bosque natural.
8. El Estado debe desarrollar mecanismos que faciliten la disponibilidad de garantías y seguros para acceder a procesos de titularización y mercados de capital. 9. El sector privado debe promover la implementación de líneas de crédito para el desarrollo de plantaciones hasta la edad de titularización de los cultivos, generando confianza en el sector financiero hacia la actividad”.
9 Esto resulta coherente con lo expresado en Las Memorias de la Conferencia Internacional de Bosques realizada en Santa Marta – Colombia entre el 18 y 20 de noviembre de 2003 en las conclusiones y recomendaciones del panel sobre el sector privado se lee en la página 10 Tomado del texto presentado como ponencia para tercer debate en Comisión en la Cámara de Representantes.

11 Con ponencia del Honorable Magistrado Rodrigo Escobar Gil.
12 Al respecto el Foro Nacional Ambiental al ocuparse del tema expresó a través de la doctrinante Eugenia Ponce de León: “El derecho a la

propiedad colectiva sobre el territorio y los bosques de las comunidades indígenas y negras ha sido reconocido en infinitas oportunidades

por la Corte Constitucional como un derecho fundamental, con base en la Carta (arts. 58, 63 y 229) y en el Convenio de la OIT No. 169 de 1989, que hace parte del bloque de constitucionalidad, por lo que no puede vulnerarse por medio de la ley y mucho menos por vía reglamentaria”.
CONCLUSIONES:

En Argentina el derecho de superficie forestal, es un derecho de uso, goce y disposición de la superficie de un inmueble ajeno con la facultad de realizar en esa superficie forestación o adquirir una forestación ya existente separada de la propiedad de su emplazamiento. Derecho real que tiene dos alcances, por una parte que es concedido por el propietario de un fundo mediante un contrato por un tiempo no mayor de 50 años a favor de un tercero para adelantar actividades de forestación; y por otra, que se constituye sobre cosa propia, llamada propiedad superficiaria concedido por el propietario del suelo, respecto de una forestación, dando lugar a dos propietarios, uno del suelo y el otro de la superficie.

En Paraguay, habrá que esperar como es aprobada la ley en el parlamento, por el momento queda claro que está siendo promovida por el sector privado representado en la Mesa Forestal Nacional, donde muy probablemente, prevalecerá la visión productiva y economicista sobre la concepción ecosistémica de los bosques.

Para Colombia es claro que introducir la institución del vuelo forestal, implica, por una parte superar la definición clásica del Código Civil de inmuebles por adhesión y de muebles por anticipación, es en consecuencia crear una ficción jurídica mediante la cual surge un derecho real de superficie diferente al derecho real sobre el inmueble en el cual se tiene una plantación o un bosque natural.

22 “ARTÍCULO 2º. Definiciones. (…) 3. Vuelo forestal. Es el volumen aprovechable sobre el cual el titular o el propietario de un cultivo forestal con fines comerciales tiene derecho para constituir una garantía. Para todos los efectos jurídicos, se entiende que los árboles son bienes muebles por anticipación conforme lo establecido en el artículo 659 del Código Civil. (…) ARTÍCULO 10°. Garantías. El volumen aprovechable o vuelo forestal constituye garantía real para transacciones crediticias u otras operaciones financieras; esta norma rige únicamente para las actividades forestales y sistemas agroforestales con fines comerciales.”
BIBLIOGRAFÍA:

BILINSKI, Manuel (bilinskiman@yahoo.com.ar). Derecho de Superficie Forestal.

www.monografías.com.
5 “El derecho real de superficie forestal”, Lydia E. Calegari de Grosso y Gustavo Grosso.

6 Tomado de la monografía “Derecho de Superficie Forestal” del tratadista argentino Manuel Bilinski.

7 Resumen de la ponencia presentada en las XIX Jornadas Nacionales de Derecho Civil, en Rosario desde el 25 al 27 de septiembre de 2003.

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