La concepción Marxista Sobre la Escuela y la Educación






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HISTORIA Y FILOSOFIA DE LA EDUCACION UNIVERSAL
JAIME CERRON PALOMINO

ROBERTO AGUIRRE PALOMINO

PERU

INTRODUCCION

La educación como fenómeno social, como efecto de la estructura económico-social y como componente de la superestructura puede ser abordada desde distintas ópticas: atendiendo a las corrientes pedagógicas, en función de las naciones que la originan, en razón al pensamiento central de los pedagogos más notables, alrededor de la vida y obra de sus creadores o seguidores, en atención a las formaciones económico-sociales, etc.; pero, sin duda la manera más correcta es en función a los modos de producción, porque permite explicar el fenómeno educativo en la inter-influencia del ser social y la conciencia social.
Trabajos desarrollados como los que hicieron: Lorenzo Luzuriaga: Historia de la Educación y de la Pedagogía; Ernesto Codignola: Historia de la Educación y la Pedagogía; Guillermo Dilthey: Historia de la Pedagogía; Carrol Atkinson: Historia de la Educación; Frederick Mayer: Historia del Pensamiento Pedagógico, para citar unos cuantos entre los que circulan en nuestro medio, tratan del desenvolvimiento de la educación y de la pedagogía, al margen del desarrollo económico del mundo y sobre todo, con prescindencia del estudio de las contradicciones sociales. Esta fuerte limitación hace que los principios didácticos enunciados por ellos o los sistemas educativos que proponen no puedan encontrar en los alumnos, la suficiente explicación de sus motivaciones y propósitos.
Afortunadamente, en estos últimos tiempos, una importante aunque reducida bibliografía viene circulando en el ambiente intelectual gracias a la cual puede desbrozarse con más énfasis los móviles que guiaron a los educadores de la humanidad a plantear principios y esquemas educacionales. Tal es el caso de obras como las de Anibal Ponce: Educación y Lucha de Clases (1), Gaspar Jorge García Galló: La concepción Marxista Sobre la Escuela y la Educación (2); N. A. Konstantinov: Historia de la Pedagogía (3), Alberto L. Merani: Psicología y Pedagogía (4) y recientemente la Antología de Historia y Filosofía de la Educación de nuestro connacional Alvaro Villavicencio Wittembury y Educación en China de otro maestro universitario: Carlos Castillo Ríos.
El libro de Ponce constituye para el magisterio peruano una revolución ideológica, en el ámbito de la pedagogía, si se tiene en cuenta que la docencia universitaria, secundaria y primaria, solo había abrevado hasta 1960 en las fuentes de Alfredo Aguayo, Francisco Larroyo, Gabriel Copayré, Dante Morando y otros. Poquísimos maestros del Perú habían consultado hasta entonces trabajos efectuados por pedagogos marxistas como Arismendi o Manacorda. Sin embargo, Educación y Lucha de Clases, por haber sido escrita mucho antes de la Revolución Cubana tienen el defecto de no ocuparse de las últimas corrientes pedagógicas del mundo. Otra limitación: es la de no ocuparse de la educación de los pueblos orientales como China, India, Persia, etc. El Libro del cubano García Galló tienen el mérito de haber sintetizado didácticamente el trabajo de Bogdan Suchodolski: Teoría Marxista de la Educación, donde a partir del pensamiento rector de Marx y Engels, se cuestionan las tesis educativas de Locke, Pestalozzi, Comenio, Rousseau y Herbart. El trabajo de N. A. Constantino y otros, tiene la virtud de estudiar con detención y profundización a los pedagogos del capitalismo. A diferencia de lo efectuado por Luzuriaga o Codignola, Konstantinov desmenuza más pacientemente el pensamiento de Pestalozzi, Rousseau y Herbart. Finalmente, Alberto L. Merani, formula una interesante crítica a la esencia del pensamiento de los educadores burgueses modernos y contemporáneos llegando a Piaget, Dewey y Wallon, desde una postura dialéctico-materialista. De su parte, Alvaro Villavicencio, ha compilado una literatura interesante de historia y filosofía educacional.
El Texto Universitario que presentamos, tuvo como primer propósito comprender en su análisis la pedagogía en los cinco modos de producción que conoce la humanidad. Mas esto no nos ha sido posible, por razones de limitación de páginas. Es así como, si bien aborda los regímenes sociales: primitivo, esclavista, feudal y burgués, no llega a presentar en su integridad el pensamiento de los educadores de la fase capitalista, sobre todo, la del imperialismo y el surgimiento de las sociedades socialistas. Esta ausencia notoriamente sentida, deberá cubrirse con un segundo tomo de esta obra en oportunidad posterior.
Por ahora, ha cumplido con precisar las características más saltantes de la educación primitiva, que en otros textos burgueses y de corte positivista, habían estado distorsionando porque no se atenían a la estructura económico-social imperante. Del mismo modo, en cuanto se refiere al modo de producción esclavista, en esta ocasión se ha tratado de considerar a todos los pueblos antiguos del oriente, que a nuestro juicio, fueron los que inauguraron los estilos educativos que aún se prolongan hasta nuestros días: es el caso de la educación como asunto del Estado, la enseñanza elemental de las primeras letras, el memorismo y el mecanicismo en el aprendizaje; el sistema de castigos corporales y el tipo de evaluaciones.
La ecuación medieval y su multiformidad de matices, ha sido tocada en sus distintas vertientes, tratando de hallar lo común que existe en ellas. Es patente la gran influencia que Europa Central ha ejercido sobre nuestra cultura, a través de la colonización española. Su estudio se hace importante si se tiene en cuenta que hasta el momento, los moldes escolásticos no han podido modificarse.
Por último, en lo que atañe al modo de producción capitalista, se ha intentado penetrar en los principios de los más descollantes maestros de la fase de la manufactura y la revolución industrial. Así pues se han presentado los princpios de Ratke, Comenio, Rousseau, Locke, Pestalozzi y Herbart, todos ellos sensualistas. Los dos primeros excelentes didactas que esbozan principios metodológicos sirviéndose del pensamiento de Francisco Bacon y René Descartes; Locke, excelente fundamentador del emprirismo y sensualismo gnoseológico. Y la triada: Rousseau, Pestalozzi y Herbart, magníficos sustentadores del pensamiento pedagógico burgués, defensor el primero del naturalismo pedagógico; el segundo, pedagogo por excelencia, defensor de la teoría de la intuición y el último, hurgador de los pasos formales y fundamentador de la Pedagogía del Interés. Todos ellos también paidocentristas, cuando no precursores de la llamada “escuela nueva” o de la “nueva educación”.
Al final de los principios pedagógicos de cada pensador se ha añadido el juicio crítico que pensadores de la talla de Ponce, Konstantinov, García Galló, Merani, Arismendi o Suchodolski han realizado.
Queremos terminar esta introducción indicando que para todo maestro peruano es de interés imprescindible tener que informarse del desarrollo de la educación en el mundo, para que pueda enfocar el fenómeno educativo peruano desde un prisma crítico. De otro modo, no podrá comprender de qué fuentes se amamantaron nuestros teóricos como Deústua, Villarán, Mariátegui, Encinas, Capelo, Prado Ugarteche o García Calderón.
Es verdad que la educación peruana no es sólo el resultado de la influencia extranjera colonizadora, también devienen de sus propias raíces ancestrales incásicas. Pero, precisamente en esta dialéctica de lo nacional y foráneo se ha dado la forja de nuestro espíritu, de nuestra conciencia social, que ha alcanzado su desarrollo en diversos grados.

LOS AUTORES.

LA EDUCACION PRIMITIVA


CARACTERES DE LA SOCIEDAD PRIMITIVA.
A decir de José Stalin:

“Bajo el régimen del comunismo primitivo, la base de las relaciones de producción es la propiedad social sobre los medios de producción. Esto, en sustancia, corresponde el carácter de las fuerzas productivas durante este período… El trabajo en común condujo a la propiedad en común sobre los instrumentos de producción, al igual que sobre los productos…” (5).
Esto quiere decir que la primera formación económico-social de la humanidad reunió las siguientes características:


  1. Escasez de instrumentos de trabajo. En la sociedad tribal los instrumentos de trabajo eran tan deficitarios que no permitían al hombre hacer frente por sí solo a las fuerzas de la naturaleza y a las fieras. El principal material empleado durante un larguísimo período para hacer armas fue la piedra. Precisamente, con el nombre de edad de piedra se conoce a la época del empleo de los instrumentos de esta clase. “Más tarde el hombre aprendió a fabricar instrumentos hechos de metal: primero de metal nativo, principalmente de cobre; posteriormente, de bronce y, por último, de hierro” (6).


Luego, un importante jalón en el perfeccionamiento fue la invención del arco y la flecha, con cuyos instrumentos comenzó la caza a suministrar al hombre mayor abundancia de medios de sustento. El progreso de la caza, devino después en el progreso de la primitiva ganadería, con la domesticación de animales, siendo el primero de ellos el perro y después la cabra, la vaca, el cerdo y el caballo.


  1. Inexistencia de la propiedad privada. Como bien puntualiza Alexandrov: “Al bajo nivel de las fuerzas productivas de este período correspondía la propiedad social, colectiva, de los medios de producción, base económica del régimen de la comunidad primitiva. Los útiles que uno u otro grupo de hombres primitivos empleaban para conseguir su comida, las viviendas, etc., todo era considerado como propiedad colectiva. Los productos que se conseguían y sobre todo, los productos alimenticios, se distribuían entre todos los miembros de la colectividad” (7).


Lo que significa que el hombre primitivo no tenía ni la más remota idea de la propiedad sobre los medios de producción. Sólo algunos instrumentos le pertenecían en propiedad personal. Había pues, por el contrario, propiedad social; pero el carácter social de la producción en este régimen se extendía solamente a los miembros de cada comunidad, es decir, la propiedad social sólo existía dentro de los límites de cada tribu por separado.


  1. Ausencia de clases sociales. “… En la sociedad primitiva estaban poco desarrolladas las fuerzas productivas y la productividad del trabajo era baja… Mientras la productividad del trabajo no alcanzara determinado nivel no era posible que hubiese trabajo adicional, ni que se diera la explotación del hombre por el hombre; tampoco podía existir la división de la sociedad de clases.


Las clases sociales y la explotación de una clase por otra, sólo pudieron surgir cuando el aumento de la productividad del trabajo condujo a la aparición del producto adicional y a la disolución de la sociedad gentilicia (8).


  1. Inexistencia de un Estado. En la fundamentación de Lenin: “…Cuando no existían clases en la sociedad… cuando el hombre primitivo apenas podía conseguir con dificultad los medios indispensables para la existencia más tosca y primitiva, entonces no surgió, ni podía surgir, un grupo especial de hombres separados especialmente para gobernar y dominar al resto de la sociedad… Es imposible obligar a la mayor parte de la sociedad a trabajar en forma sistemática para la otra parte de la sociedad sin un aparato permanente de coerción. Mientras no existieron clases, no hubo un aparato de este tipo. Cuando aparecieron las clases… a medida que la división crecía y se consolidaba, aparecía también una institución especial: El Estado…” (9).




  1. División natural del trabajo. Constituyó un formidable avance en al vida de las sociedades tribales. La forma más simple como enfrentaron esta necesidad es la que operó entre hombres y mujeres (atendiendo al sexo) y entre adultos, niños y ancianos (atendiendo a la edad). Las mujeres terminaron especializándose en la recolección de alimentos vegetales y en las faenas domésticas, mientras que los hombres se orientaron a la caza.


Esta división, como se ve, es natural, “porque está circunscrita al marco de cada comunidad…” (10).


  1. Vigencia del matriarcado. “Fue el matriarcado una época que marcó el florecimiento de las relaciones comunales primitivas. La mujer era la encargada de reunir y preparar los alimentos, dirigía la economía unificada, creaba y conservaba las reservas sociales, en la mayoría de los casos fue la mujer la que inicialmente abordó la agricultura y la ganadería en sus formas primitivas y embrionarias. El trabajo de la mujer garantizaba a la comunidad un suministro de medios de subsistencia más seguro y constante que la caza…” (11).




  1. Aparición de la antropofagia. La escasez de alimentos que experimentó la humanidad en su estación tribal lo arrojó a prácticas que hoy se consideran injustas, cual es la antropofagia o canibalismo. Privado de herramientas y utensilios adecuados como estaba, en su afán de sobrevivir, un sector de la horda recurrió a consumir carne humana de sus propios semejantes.



  1. Descubrimiento del fuego. Pero una importante conquista hará que supere esa desventaja. El descubrimiento del fuego hizo cambiar sustancialmente las condiciones de su vida material. El hombre primitivo se sobrepuso así definitivamente al mundo animal: llegaba a su término con ello, la larga época de la gestación del hombre. El fuego se utilizaba para la cocción de alimentos: carne, pescado, raíces feculentas, tubérculos, etc., así como para elaborar instrumentos de producción, para proteger al hombre del frío y de las fieras.




  1. La cooperación simple. Representó la utilización simultánea de una cantidad de mano de obra más o menos considerable para ejecutar faenas homogéneas. La simple cooperación de los esfuerzos individuales creaba una nueva fuerza productiva, mayor que la simple suma de las unidades que la integraban.


“La cooperación simple brindaba ya al hombre primitivo la posibilidad de ejecutar tareas que habrían sido irrealizables para un solo individuo, por ejemplo, la caza de las grandes fieras…” (12).


  1. Distribución igualitaria. En aquella época no había lugar a la desigualdad en la distribución de los productos, ya que ello, en primer término hubiera producido la muerte segura de la comunidad; en segundo lugar, no hubiera sido admisible, puesto que los componentes de la comunidad eran copropietarios, dueños comunes de los medios de producción y de los productos del trabajo conjunto.


Pero, todas estas flaquezas de la sociedad progentilicia y la gentilicia tuvieron que tocar su fin. Como acertadamente lo ha explicado Engels: “Toda evolución de la sociedad humana por encima del nivel de salvajismo animal empezó el día en que el trabajo de la familia creó mas productos de los que eran necesarios para su sustento, al día, esto es, en que una parte del trabajo pudo aplicarse no ya a la producción de meros medios de vida, sino a la de los medios de producción. El fundamento de todo progreso social, político e intelectual, fue y sigue siendo la existencia de un excedente del producto del trabajo…” (13).

CARACTERES DE LA EDUCACION PRIMITIVA.
Al estado y grado de desarrollo de las fuerzas productivas y sus correspondientes relaciones de producción, obedeció también la superestructura educativa. En efecto, a una sociedad sin egoísmos ni marginaciones, respondió también una enseñanza libre de prejuicios y privilegios, como puede notarse por los rasgos que los historiadores de la educación y sobre todo el pedagogo argentino Aníbal Ponce ha indicado.

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