El que ama su vida, la pierde; y el que renuncia su vida en este mundo la guardará para la vida eterna (Jn 12, 25)






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El que ama su vida, la pierde; y el que renuncia su vida en este mundo la guardará para la vida eterna (Jn 12, 25)




1.- TU TIENES UN PLAN SOBRE MI



Tú, mi Creador y Dueño, mi Señor, me has llamado de manera única, irrepetible.

Desde el principio de mi historia, cuando estaba en el seno de mi madre, soñaste conmigo.

Yo, poco a poco, día a día, he ido descubriendo tus planes sobre mí.
Gracias porque me eliges para colaborar con el Único Maestro y Señor.
Gracias porque soy única para Ti y nadie puede sustituirme, ni realizar por mí lo que tú has soñado haga yo.

Aquí estoy, no sé bien lo que deseas de mí, de lo que estoy segura es que quieres contar conmigo.

Sé que me envías a trabajar en tu viña, quieres que siga viviendo para que realice tus planes.
Gracias porque tengo una certeza: Tú siempre estás conmigo.

Tú me guías, Tú me capacitas para la misión que me encomiendas.
Gracias, Señor. AMEN

2.-PADRE PROVIDENTE

Adelante, siempre adelante, Dios proveerá. (C. Sallés)
Me basta saber, Dios mío, que Tú eres Padre,

Sé que me amas y eso me regocija, sé que lo puedes todo y eso me llena de confianza.

A Ti que todo lo sabes te confío mi vida

Cuando me creo sola piensas en mí,

Cuando me desanimo tu amor me rodea, yo te olvido pero tu nunca te olvidas de mí, cada minuto de mi vida es un minuto de amor por tu parte.
Cuando el pasado me desasosiega, tu perdón es bálsamo de mis recuerdos.

Si el porvenir me inquieta, vivo el don del momento presente el minuto que encierra todo el porvenir porque es el instante que me regalas para amarte y fiarme de Ti. AMEN

Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no caminará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida (Jn 8,12)

3.- SUPLICA Y ALABANZA



Te damos gracias, Dios nuestro, porque eres Padre, porque nos unes con el lazo de la ternura y de la familia, porque nos haces distintos, y nos enriqueces a unos con otros.
Te pedimos tu Espíritu de vida, por el nos has reunido aquí.

Que el amor, tu Espíritu de amor, deshaga todas nuestras fronteras ocultas e inconscientes para que brille la verdad, para que abra caminos donde hay duda y ponga luz en la búsqueda.
Te lo pedimos con María, mujer de nuestra raza a la que has descubierto las cosas más grandes, a la que has revelado tus secretos porque la has encontrado:

-pobre y sencilla, sin miedo a perder nada porque nada tenía.

-virgen generosa, siempre en búsqueda...

-mujer obediente, sin temor a la cruz, con tal de seguir tu voluntad.
Te damos gracias con María, porque de su vida nació la vida que es nuestra vida y la razón de nuestra fecundidad y apostolado.

Yo soy el pan vivo bajado el cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre. (Jn 6, 51)
4.- ¡ABBA, PADRE!
Padre nuestro que estás en los cielos,

Sí, Padre nuestro, porque todos los hombres somos hermanos; desde el más justo al más injusto, desde el más pacífico al más violento; desde el que más amor muestre al que más odie y más depravado sea.
Santificado sea tu Nombre

En nosotros, tus hijos de adopción, para que por cuanto hagamos o digamos, Tú seas glorificado en nosotros.
Venga a nosotros tu Reino

Para que podamos dar frutos de vida eterna, para que podamos compartir ese Reino tuyo con nuestros hermanos más necesitados que no te conocen, te ignoren o te desprecien.
Hágase tu Voluntad así en la tierra, como en el Cielo

Sí, Padre, que vivamos para hacer tu Voluntad, pero sabiendo y creyendo que tu Voluntad es nuestro mejor bien.

Porque Tú todo lo haces bien, porque tu única guía es el amor que nos tienes y quieres lo mejor para nosotros.
Danos hoy nuestro Pan de cada día

Ese Pan de la Palabra, que ilumina nuestro espíritu;

porque tu Palabra es lámpara para nuestros pasos.

Danos también del Pan de la Eucaristía que fortalece nuestro espíritu.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Sí. Danos la gracia de poder perdonar, porque el perdón, tal y como Tú lo concibes, tal y como Tú lo practicas, no está al alcance de nosotros, que siempre, por muy puros que sean nuestros deseos, existe un resquicio de egoísmo en ellos.
No nos dejes caer en la tentación

Padre: No lo permitas, antes danos las gracias que necesitamos en esta vida nuestra, llena de incertidumbres.
Líbranos del mal

Danos discernimiento, para que podamos escoger siempre el camino del bien.

Que podamos devolver bien por mal, que seamos mansos y humildes, que dejemos la justicia para Ti, porque Tú escrutas nuestros corazones y no te son desconocidos nuestros sentimientos, ni nuestras verdaderas intenciones.

Que podamos hacer carne en nosotros la imagen de tu Hijo, Jesucristo, hermano nuestro gracias a tu Amor. Amén

En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. (Jn 6, 47)

5.- DESCUBRIR Y HACER TU VOLUNTAD
Padre Nuestro:

Gracias por el don de la vida, de la salud y de la inteligencia.

Gracias por el regalo del carisma concepcionista que pones en nuestras manos.

Gracias por la libertad de amar y por la alegría de hacer el bien.

Gracias por el don de la fe y de la esperanza que se apoya en Ti.
Padre: enséñanos a vivir el don de cada día, sin otros planes que los tuyos.

Enséñanos a descubrir tu voluntad que se manifiesta en los acontecimientos de cada día, en las necesidades y en las personas...como un día los fue descubriendo Carmen Sallés.
Enséñanos a discernir, como lo hizo ella, las señales de tu presencia en medio de nosotros, los signos de nuestro tiempo.
Enséñanos a leer e interpretar el hoy de la historia, de nuestra propia historia, como historia de salvación.
Padre: llévanos a cada religiosa y a toda la familia concepcionista, a realizar tu voluntad en el hoy histórico que nos permites vivir. AMEN.

Yo soy el pan de la vida (Jn 6,48)
6.- CONSTRUCTORES DEL REINO
Padre: que nos has llamado a construir tu Reino, confiándonos el anuncio de tu mensaje a los hombres de hoy, a través de la educación de niños y jóvenes.
Haznos sensibles a las realidades del mundo actual.

Haznos ver las necesidades y urgencias que nos plantea hoy la educación.
Ayúdanos, Padre, a ser dignos de la misión que nos confías y fieles a nuestras responsabilidad en el momento presente.

Ayúdanos a crecer en disponibilidad, entrega, en esperanza y alegría contagiosas.
Haz que sepamos dialogar, compartir y construir desde nuestra vocación para que nuestro trabajo sea de tu agrado y cuanto programemos sea para un mayor fruto pastoral en nuestras comunidades y centros educativos.

AMEN.
Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo lo resucite en el último día (Jn 6,40)
7.- DETENERSE 
 ¡Qué bueno es detenerse!
Señor, me gustaría detenerme en este mismo instante.

¿Por qué tanta agitación? ¿Para qué tanto frenesí?
Quiero hablar contigo, Señor.
Quiero abrirme a tu Misterio.
Siento que una agitación frenética invade todo mi cuerpo
que va y viene, se agita, esclavo de la prisa.
Señor, me gustaría detenerme ahora mismo.
¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué tanta agitación?
Yo no puedo salvar al mundo.
Yo soy apenas una gota de agua en el océano inmenso de tu maravillosa creación.
Lo verdaderamente importante es buscar tu Rostro.
Lo verdaderamente importante es detenerse de vez en cuando,
y esforzarse en proclamar que Tú eres la grandeza,
la hermosura, que tú eres el Amor.
Lo urgente es hacer y dejar que Tú hables dentro de mí.
Vivir en la profundidad de las cosas y en el continuo esfuerzo por buscarte en el silencio de tu misterio.
Mi corazón continúa latiendo, pero de una manera diferente.
No estoy haciendo nada, no estoy apurándome.
Simplemente,  estoy ante Ti, Señor.
Y qué bueno es estar delante de Ti.  Amén.
  P. Ignacio Larrañaga


Y vosotros no queréis venir a Mí para tener vida (Jn 5, 40)
8.- HAZ MI PASO LENTO, SEÑOR...

Haz lento mi paso, Señor... Alivia el latido de mi corazón mediante la quietud de mi mente. 

Dame en medio de la confusión de mi día, la calma de los cerros eternos

Atenúa la tensión de mis nervios y músculos, con la música suavizadora de las corrientes cantarinas que viven en mi memoria.

Ayúdame a conocer el poder restaurador del sueño y tu presencia. Enséñame el arte de tomar vacaciones de un minuto, detenerme para mirar una flor, conversar con un amigo, acariciar un animal, leer unas pocas líneas de un buen libro.

Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga para que pueda saber que la carrera no siempre la gana el más veloz, para tener presente que la vida es más que aumentar la velocidad. 

Haz que mire hacia arriba a las ramas del impotente roble y que sepa que creció grande y fuerte, porque creció lentamente y bien, guiado por tu tiempo y dirección. 

Haz lento mi paso... e inspírame para que envíe mis raíces profundamente en el suelo de los valores perdurables de la vida para que pueda crecer hacia la felicidad en la tierra, preámbulo de la que tendré en el cielo.

En este mundo agitado, recordemos quien es la paz en medio de la tormenta y la quietud en medio del bullicio.

M. Teresa de Calcuta

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo. (Jn 5,26)


9.- INVOCACIÓN A LA CONFIANZA


Ayúdame Señor, a creer que detrás de las nubes está el Sol;

Que los desnudos árboles de otoño volverán a vestirse de hojas, si tengo la paciencia de esperar.
Ayúdame Señor, a comprender que para alcanzar la cima de la montaña hay que atravesar el largo valle.

Que la vela difunde su luz a base de consumirse poco a poco.
Ayúdame, Señor, a desprenderme de las pretendidas seguridades que no puedo tener y que me hacen tan inseguro;

Ayúdame a comprender que mis temores aumentan mi inquietud y mi impaciencia.
Ayúdame Señor, a aceptar mis limitaciones.
Confío en Ti como un niño que se siente seguro en brazos de su madre.

Ayúdame a caminar por donde no puedo ver sabiendo que tú estás ahí conmigo.


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