Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945






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títuloSegunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945
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El comienzo: a agresión en China



Japón y China estaban en un curso de colisión. Para los japo LICSCS, ci icino de en medio era una tierra de “chinks”, un lugar donde mantener y hacer crecer provechosos intereses de negocios. Los japoneses contemporáneos se habían olvidado de las
aspiraciones chinas.
Pero China se agitaba. En el consciente colectivo se estaban formando exigencias para liberar al país de su humillación semicolonial y estaban irrumpiendo en el escenario de la histo ria Las protestas y la agitación popular eran el signo distintivo de la nueva China. El rechazo de las demandas chinas en la
Conferencia de Paz de París fue la chispa que encendió las pro testa del 4 de mayo de 1919, y que luego fueron creciendo hasta
alcanzar el volumen de una sostenida demanda nacional que
pedía reformas, el famoso Movimiento del Cuatro de Mayo.
Cuando la policía, encabezada por oficiales extranjeros, mató a manifestantes chinos en Shanghai el 30 de mayo de 1925, el
país entero hizo erupción manifestándola con boicots, protestas, marchas y una gran huelga que dúró quince meses.
Esos movimientos de masa fueron parte de la lucha nacio nalist y antiimperialista. Los movimientos fueron causados poi cambios profundos en la sociedad china: el desarrollo del
, capital nacional, la formación de una moderna clase obrera, el incremento de la conciencia política de estudiantes e intelectua!cs y la lucha antifeudal de gran parte de los campesinos. Vien d las cosas retrospectivamente, es claro que esos acontecimientos fueron un cambio trascendental en la historia de China y no sólo explosiones separadas de descontento e inquietud.1 Sin
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embargo, en esa época muy pocos japoneses percibieron tales acontecimientos como algo que no fuera el crónico desorden y la inestabilidad de China.2
Los Primeros Movimientos
Contra ese fondo tumultuoso, la expedición del Kuomin. tang hacia el norte con el fin de unificar a China empezó en 1926, y el gobierno nacionalista se estableció al año siguiente en Nanking, con Chiang Kai-shek como “Generalísimo”. En cuanto los nacionalistas derrotaron a los cabecillas militares, atacaron a los comunistas, iniciando así una guerra civil que complicó todavía más la política interna del país. En 1927 el Partido Comunista Chino (PCC), encabezado por Mao Tse. tung, fijó su base en Chingkangshan, en las montañas que for. man la frontera entre Hunan y Kiangsi, y empezó a constituir una zona liberada. En Juichin, Kngsi, se estableció una Re. pública Soviética China en 1931, con Mao Tse-tung como su presidente. A pesar de la confrontación del Kuornintang con los comunistas, la conciencia nacionalista de las masas chinas se hizo cada vez más fuerte, y la lucha antiimperialista por Ii. berar a China de la sujeción colonial se fijó metas específicas: la abolición de la extraterritorialidad, la autonomía en las tarifas y el retorno de los asentamientos extranjeros y de los territorios en subarriendo.
Si Japón hubiera sido un campeón del nacionalismo asiá. tico, habría deseado realmente la independencia y el progreso de su vecino y se habría unido a China para liberar a Asia del, imperialismo occidental; la subsecuente historia de la región se contaría de un modo enormemente distinto. Japón se habría identificado con el nacionalismo chino, lo habría ayudado a terminar con el dominio extranjero y habría hecho un verdadero esfuerzo por crear buenas y duraderas relaciones con la nueva China. Desgraciadamente, l dirigentes japoneses prefirieron el curso de acción contrario y empezaron a competir con Occi dene por un sitio en la mesa imperialista y por una tajada del pastel chino.
Al ejército, en lo particular, le preocupaba emplear la fuerza militar páiaforzar la aquiescencia china. Tratándose de los derechos especiales de Japón en China, el ejército estaba firmemen. te decidido a conservar su posición en Manchuria, adquirida a
!n ltr c-,,-,n-, s, ,1,-.,

LA GUERRA DEL PACÍFICO 73
la acción directa, hasta por métodos ilegales, para obtener el control de la región entera. Al principio, Japón apaciguó y manipuló a Chang Tso-lin, el cabecilla rebelde que controlaba Manchuria. Cuando las condiciones en China empezaron a cambiar y Chang se convirtió en un estorbo, algunos oficiales del ejército concibieron un plan para asesinarlo y apoderarse de toda Manchuria con un solo golpe.
En 1928 Chang Tso-lin se vio obligado a retirarse de Pekín por el avance de las fuerzas nacionalistas. El oficial del estado mayor del ejército (le Kwantung, Kawamoto Daisaku, y sus compañeros de conspiración, decidieron dar el golpe. Cuando el tren de Chang pasaba por el cruce del ferrocarril de Chingfeng con el de Manchuria del Sur, fue volado por una carga explosiva que habían colocado los ingenieros del ejército de Corea, la fuerza japonesa estacionada en la colonia. Como pretexto para despachar tropas y ocupar toda la Manchuria, se arrojaron bombas en la Asociación de Residentes Japoneses y en otros lugares de Mukden. Sin embargo, la insistencia del consulado de Mukden en el sentido de que las tropas no eran necesarias, bloqueó su envío. Los conjurados del ejército de Kwantung le echaron la culpa del asesinato a tres vagabundos chinos adictos al opio. Los inculpados fueron llevados al sitio de la explosión para ser ejecutados, pero uno de ellos logró escapar y le confesó todo el complot a Chang Hsueh-hang, hijo del cabecilla asesinado.3
La muerte de Chang Tso-lin fue un acto de asesinato premeditado. Los criminales tenían que ser castigados para proteger el honor del Estado japonés. El premier Tanaka Giichi le prometió al emperador que empre rfa—u r’ción dtscipii: nana, pero el jninistro del ejército se opuso y los conjurados no recibieron castigo algino: A causa del enojo del emperador, el gabinete de Tanaka tuvo que renunciar.4 ,Ç,ina,.. el asesinato de Chang acarreó resultados contraproducentes; las llamas de la resistencia china brillaron con mayor intensidad. Chang Hsueh-liang les prometió lealtad a los nacionalistas y colocó sus fuerzas bajo la bandera de Chiang Kai-shek, proponiendo un plan para el desarrollo de Manchuria sin la ayuda de los/ japoneses.
Los de la élite gobernante japonesa se mostraban extremadamente recelosos con todos esos acontecimientos; los intereses nacionales en Manchuria, los “recursos vitales” de la nación, estaban en el platillo de la balanza. Algunos oficiales del ejército, principalmente los del ejército de Kwantung, renovaron su cprmn2rn de annclprrse de toda la Manchuria. Durante

Kwantung, se preparó el borrador de una ‘Proposición respecto a los problemas de Manchuria y Mongolia”. Dicha acción in cluía una “operación secreta en los cuatro distritos del norcstc y un pretexto fabricado para emprender acciones militares” con el fin de “derrocar al gobierno de Chang Hsueh-liang y ocu par Manchuria y Mongolia”.5 El 29 de mayo el oficial del estado mayor del ejército de Kwantung, Itagaki Seishiro, sostuvo que el convertir a Manchi.oria y a Mongolia en territorio japonés era la más urgente prioridad.0 Esos planes dieron su fruto la noche del 13 de septiembre de 1931, cuando fuerzas japonesas volaron las vías del Ferrocarril de Manchuria del Sur en las afueras de Mukden. Unidades del ejército, “en respuesta a la explosión”, atacaron inmediatamente a las tropas de Chang Hsueh-lian en los cuarteles del norte y ocuparon la zona.
En ese tiempo se difundió amplianente la noticia de que las tropas de Chang habían .fraguado la explosión, y la verdad de los acontecimientos vivió oculta muchos años. Después de la guerra, Hanaya Tadashi, uno de los conjurados principales, junto con Ishiwara Kanji e Itagaki Seisitiro, admitieron la rea lidad del incidente. De acuerdo con Hanaya, en el complot figuraban varios comandantes de unidad del reginnento Shi mamoto, una unidad de guardia independiente de Mukden; el antiguo capitán de la Kempeitai, makasu Mashiko, que había asesinado al anarquista Osugi Sakae después del terrornoto Kanto de 1923, y otros. El capitán Konda Shintaro fue el que preparó la explosión. Luego se les echó la culpa a las tropas chinas, pero la mayoría de ellas estaban dormidas en el cuartel del norte cuando los japoneses atacaron, y ni siquiera existía alguien enterado de lo que había sucedido en la vía del ferro. carril. Mukden fue rápidamente ocupaéa y puesta bajo estado militar. En unas cuantas horas el e.jérc to de Kwantung habla logrado un fcut accompli que funcioiió corno pretexto para apo. clerarse de toda la Manchuria.
Es aparente lo meticuloso de la pianeación de irás de ese “incidente espontáneo”. Los ingenieros id ejército que coloca. ran la carga explosiva tenían ór(ieHeS da no descarrilar el tren. De hecho, no debían causarle ningún daño a los trenes. La carga iba a ser colocada de tal manera 1ue, aunque un riel de la vía estuviera cortado cierta distancia, al tren pudiera encarri larse de nuevo. Los ingenieros calculann y colocaron la carga perfectamente. No mucho después de la explosión, un tren., pudo pasar por la vía.7
El complot de M ilulen involucró también a Kanda MasaS tane, un oficial del fo mayor, y a otios oficiales del ejército

Corea atacaría de manera concertada con el ejército de Kwantung. Harían detonar otras explosiones en el ferrocarril de Manchuria del Sur en el área de Chientao y luego enviarían tropas a Manchuria, cruzando la frontera. Sin embargo, hubo trastorno en el horario, y ya que la explosión, cerca de Mukden, ocurrió antes de lo calculado originalmente, las tropas de Chientao no fueron enviadas. Entonces, los del ejército de Kwantung prepararon nuevos planes para concederle al ejército de Corea su parte en la acción. Por lo tanto hicieron venir una Unidad de Servicios Especiales del Ejército de Kwantung a fin de que arreglara explosiones de bombas en Kirin y Harbin para aterrorizar a los japoneses residentes y usarlas como justificación para el movimiento de tropas. Cuando las operaciones militares
se extendieron, se le pediría al ejército de Corea que le cnviara refuerzos al ejército (le Kwantung, a través de la frontera.8 Los
planes funcionaron de acuerdo con lo previsto, y se enviaron tropas a Kirin, pero no a Harbin.9 El comandante del ejército de Corea, Hayashi Senjuro, ignoró al Estado Mayor General. Actuando con autoridad propia envió un escuadrón aéreo y una brigada mixta a través de la frontera para que se internaran en Manchuria.’0
Esos movimientos se erigían como flagrante violación a lo, tratados de no agresión y al Tratado de las Nueve Potencias. Según la ley nacional también eran actos criminales. Eicdigo ciiminal del ejército, en su rtículo 35, establecía: “Todo co- ¡ mándante que inicie hostilidades sin provocación con un país extranjero, será castigado con la pena de muerte”. El artículo 7 estipulaba: “Todo comandante que, excepto en una extrema emergencia, desplace tropas fuera de su área de jurisdicción,
será castigado con la pena de muerte, o pena de cárcel de siete
años como mínimo”.
El Estado japonés debió haber castigado a los individuos que cometieron los actos criminales en Manchuria. ¿Qué me dida se tomaron? El Ministro del Exterior, Shidehara Kijuro, a quien el consulado de Mukden le informó lo que estaba haciendo el ejército de Kwantung, reportó dicha información al
gabinete y con eso le dio jaque mate al Ministro del Ejército, :, Mintrni jiro. El gabinete estuvo de acuerdo en la política de
limitar el incidente. En un inicio sus miembros contaban con el apoyo del jefe del esiado mayor, Kanaya Hanzo, que no se sentía de acuerdo con los “jóvenes turcos” oficiales y deseaba evitar que el ejército de Corea enviara tropas a través de la frontera. No obstante, cuando las tropas que ya estaban en el terreno siguieron avanzando y Tokio se vio enfrentado a un rapidez inaudita, y los miembros del gabinete, de manera más se reforzó más todavía con una bravata externada por Koiso renuente, ratificaron las acciones de Manchuria. Tardíamente Kuniaki, jefe del Departamento de Asuntos Militares del Miel emperador aprobó el movimiento de las fuerzas de la penín. nisterio del Ejército, durante un junta, a mediados de agosto sula de Corea, evitando que el general Hayashi fuera acusado de 1931, con Kido Kochi y Harada Kumao. Koiso “de pronto del “crimen de insubordinación”.ll Ishiwara, ltagaki, Hanaya empezó a hablar de la independencia de Manchuria” y dijo:
y los otros conjurados, en uno u otro punto del camino habían ‘A los japoneses les gusta la guerra. Si los cañones empiezan a ganado inmunidad quedando libres de toda acusación. El ase tronar, todos se aprestarán a una buena lucha”.14 Los dirigentes sinato de Chang Tso-lin y el primer complot para apoderarse superiores del ejército, en Tokio, aprobaron los movimientos de Manchuria había terminado en un fiasco Esta vez los ofi de tropis en Manchuria después del hecho, porque simpatiza ciales acertaban al blanco. ban con él desde antes. En realidad, el incidente de Manchuria
El ejército había dado el golpe a espaldas del comando su fue una conspiración eminentemente criminal entre una unidad premo. No obstante, en el gobierno no se hallaban precisamente local y los dirigentes del ejército que estaban en Tokio. Quizás sin recursos y debían haber controlado las unidades rebeldes no fuera demasiado, esperar que a un gabinete de partido le después de lo hecho, negándose a proporcionarles fondos. La faltaran las prerrogativas del comando supremo para prevenir penetración a Manchuria realizada sin autorización, por parte dicho complot. De ahí en adelante, una a una, las demás agendel ejército de Corea, fue una oportunidad particularmente cias del Estado japonés, algunas de manera entusiasta y otras exacta para retomar el control, ya que los dirigentes mismos pasivamente, se unieron a la camarilla y mantuvieron la guerra del ejército estaban divididos. El premier, Wakatsuki Reijiro, de. en funciones durante quince años.
mostró un inesperado desagrado cuando declaró: “Las unidades El ejército de Kwantung se movió con rapidez para consoya han avanzado, así que, ¿qué podemos hacer?”. Ninguno lidar y ampliar el control de Manchuria, extendió las operadode los demás ministros del gabinete hizo reparo en ello y el zies militares al norte y a Liaohsi, empezando a hacer maniobras gabinete casi en formi rutinarIa apiobo los gastos 12 Si ci ga políticas para formar un gobierno titere Ya desde el 22 de binete de Wakatsuki no hubiera evitado una confrontación de septiembre, el jefe del estado mayor del ejército de Kwantung, cisiva y hubiera insistido en adoptar medidas severas para con Miyake Koji, junto con Doihara Kenji Itagaki Seishiro Ishi trolar al ejército de Kl4antung y al de Corea el curso dc los wara Kanji Katakura Tadashi y otros, habían acordado un plan acontecimientos posteriores habría sido diferente. El liderazgo vara establecer una administración china encabezada por Henry de los civiles se hubieri visto oriliado a pagar cierto precio, u yi, el heredero de la dinastia manchu Sería simple y sen pero aun asi es seguro que resultaba más barato que la cuenta cillamente un gobierno títere Japón será responsable de la que adeudarían en poco tiempo. . defensa nacional y de los asuntos extranjeros a petición de
Sin embargo el incidente de Mukden fue algo mas compli la nueva administración Asimismo, Japón administraria los cado que el solo hecho de que unos oficiales jóvenes del ejérci transportes y las comunicaciones”.’5 El Ministro del Exterior, to, en el terreno, se violentaran en abierto desafío a sus supe. Shidehara, intentó llegar a un arreglo pacífico a través de negoriores, militares y civiles.jEl reparto de lOS personajes no se ciaciones con Chiang Kai-shek, pero en Tokio no pudieron con- dividía en los “chicos malós” del ejército de Kwantung contra tener al ejército de Kwantung que se venía sobre otro hecho los muchachos buenos de Tokio El ejéicito de Kwantung dio consumado el establecimiento de un régimen titere 16
el golpe sin haber recibido órdenes formales del cuartel general Las fuerzas de seguridad del Departamento de Orden Púen Tokio Sin embargo en realidad las unidades soord nadas blico Chino en Tientsin fueron atacadas el 29 de noviembre no estabar’ haciendo otra cosa que emprender las acciones im en una operacion secreta dirigida por Doihara En Ii conf u plícitas durante mucho tiempo ei las aspiraciones agresivas Pu-yi fue secuestrado y sacado de la ciudad.17 El lo. de de los generales clave del centro. Eso se hizo patente en un marzo de 1932 se proclamó el nuevo estado de Manchukuo, con estudio del estido na’r general en abril de 1931 llamado l yi como presidente provisional El ejercito de Kwantung “Una Solución al Problema de Manchuria Mongolia”. En había abierto el camino para finalizar la ocupación de Man- el estudio se incluía, en tres etapas, un “enjuiciamiento de la [ churia en enero de 1932 al tomar Cinchow. La totalidad de situacion La tercera etapa era una pioposicion para la oc

El gabinete Wakatsuki había caído en diciembre de 1931 a causa de las demandas del ministro del interior, Adachi Kenzo, en cuanto a un “gabinete de unidad nacional”. Tnukai Tsuyoshi y el Seihukai formaron entonces un gabinete que, ci 12 de marzo de 1932, decidió cuidar con tierna solicitud el expósito que le habían dejado en el umbral de la puerta. La política hacia el Manchukuo contenía las siguientes disposiciones: “El mantenimiento del orden público en Manchuria y Mongolia le será confiado al ImperioS Uapón) ... Manchuria y Mongolia son la primera línea de defensa del imperio contra Rusia y China, por lo que no se tolerará ninguna interferencia externa. De acuerdo con esas obligaciones, las fuerzas del ejército imperial en Manchuria aumentarán apropiadamente y se establecerán las necesarias facilidades navales. A Manchuria no se le permitirá tener su propio ejército regular”. La política proseguía: “Para llevar a cabo lo anterior, se harán esfuerzos por evitar conflictos con la ley internacional o los tratados internacionales. En particular, en vista del Tratado de las Nueve Potencias, etcétera, en cuanto sea posible, las acciones deberán ser formalmente proposiciones independientes del nuevo esta- do”.18 El Manchukuo fue puesto bajo control del ejército como una adelantada base tlurantc el avance (le Japón dentro del continente A fin de evitar cargos porque se pasaban por alto los acuerdos internacionales, a todo se le daba la apariencia de “actos independientes del Estado”.
El último gabinete de partido en el periodo del “gobierno constitucional normal” reconoció en forma oficial, aunque ex post facto, al Estado títere creado por la conspiración criminal del ejército. La legítima soberanía de China sobre Manchuria fue destruida por la fuerza militar japonesa. La restauración de las buenas relaciones entre los dos países se volvió cada vez más difícil. En enero de 1932 el emperador le preguntó al ministro ante China, Shigemitsu Mamoru: “Será imposible durante cierto tiempo la amistad entre China y japón?” Shigemitsu contestó: “Mientras esté en pie el asunto de Manchuria, creo que será imposible motivar mejores relaciones”)’ El precio de la exitosa captura de Manchuria fue la enemistad china. Más todavía, el triunfo del ejército en Manchuria no hizo sino acrecentar el apetito por alguna otra fracción de China propiamente dicha. Desde Manchuria, Mongolia y el norte de China, el ejército intentó ampliar sus operaciones militares ha. cia el resto de China. Japón estaba ya empantanado en una

La conquista de Manchuria avivó las llamas del nacionalismo chino hasta el rojo más vivo.LLos artículos japoneses fueron boicoteados en Shanghai corno parte de un movimiento de protesta antijaponesa, y la relación entre ambas naciones se hizo cada vez más tensa.
Nunca faltaban operadores militares o nacionalistas listos para hacer que una mala situación empeorara todavía más. Tanaka Ryukichi, ayudante del agregado militar en Shanghai, pla1 neó un incidente para desviar del Manchukuo la atención de
las potencias occidentales. A instigación suya, varios sacerdotes
budistas japoneses que iban pacíficamente por una calle de Shanghai, fueron asaltados por unos “villanos” chinos. Tanaka “vengó” a los muertos y a los heridos atacando una fábrica que era un núcleo de sentimientos antijaponeses. El complot de
;\Tanaka ocasionó el primer incidente de Shanghai en enero
Los de la armada habían estado observando con envidia el despliegue del ejército en Manchuria. Entonces los almirantes pensaron que ya era tiempo de compartir la gloria. Una brigada naval fue desembarcada para rápidamente poner en su lugar a los chinos, pero ellos lucharon hasta obligarla a debatirse en feroces combates callejeros. La novena división fue enviada desde el Japón para ayudar a los marinos.
El ejército de la ruta 19, comandado por Ts’ai T’ing-k ai, constituia la pimncspal unidad china en la batalla No afiliados
directamente con Chiang Kai-sek, los oficiales y soldados estaban verdaderamente ofuscados contra Japón. Auxiliados por los
ciudadanos de Shanghai, ofrecieron una enérgica resistencia. Fuertes combates continuaron sucediendo hasta que una fuerza expedicionaria de las divisiones 1] y 14 bajo el mando de Shi rakasa Yoshinori llego desde Japon y obligo finalmente u ejea cito de la ruta 19 a asumir el retiro. Una proposición AngloAmericana condujo en mayo a un acuerdo de tregua. y la lucha no se amplió hasta adquirir las proporciones de una guerra total.2’
Las potencias criticaron las acciones de Japón en Manchuj ria, y el espectáculo adicional de Shanghai no hizo sno acrel centar su atención hacia los acontecimientos de China. En octubre (le 1931 ci Consejo (le la Liga de las Naciones resolvió


42 contra 1 (el de Japón), adoptó una resolución que desapm baba el voto de Japón sobre el asunto en Manchuria. Matsuoka Yosuke prontamente encabezó a la delegación japonesa llevár dola fuera de la sala en señal de protesta. El retiro oficial s hizo efectivo en marzo.
Entre las potencias, el crítico más vociferante contra Japón era Estados Unidos. Bajo el liderato del Secretario de Estado, Henry L. Stimson, y con una política del no
del Manchukuo, Estados Unidos insistió en”?xihtener el statu quo en China. Sin embargo, la oposición estadounidense se veia limitada por lOS desquiciantes efectos de la depresión económica en el país y la latente intención de algunos dfrigentes norte. americanos de hacer del Japón un baluarte contra el comunis. mo en el Lejano Oriente.Estados Unidos no estaba preparado para ir más allá de meras expresiones de desaprobación. In. glaterra, blanco del antiimperialismo chino, compartía in teres8 comunes con Japón y no hizo ningún intento por mostrarse enérgico contra Tokio/’Las actitudes francesas y alemanas eran semejantes. Las grandes potencias refrenaron a los países peque. ños que adoptaron una postura decidida contra Japón en la Liga de las Naciones. El Reporte Lytton, informe final de una comisión de indagación que la Liga envió a Manchuria, resultó extremadamente moderado y, en realidad, no fue sino un refleja de la influencia de las grandes potencias.22 La Unión Soviética acababa de poner en marcha su primer Plan Quinquenal y no tenía capacidad para respaldar un enfrentamiento de fuerzas1 con Tokio. La URSS prefirió evitar un choque cuando Japón empezó a avanzar en el norte de Manchuria, territorio que es taba en la esfera de influencia rusa. En vez de retar al ejército de Kwantung, Moscú ofreció vender el Ferrocarril de China Oriental, trato que un movimiento de administración concluyó en marzo de 1935, y la Unión Soviética se retiró de Manchuria., Esas fueron las condiciones internacionales de objeción que 1 contribuyeron a las relativamente fáciles conquistas militares Çe Manchuria.23
El de Manchukuo pronto adquirió los atavíos externos de un gobierno y de un plan económico de desarrollo. En scp tiembre de 1932, Tokio reconoció formalmente al Manchukuo como país independiente y firmó el acuerdo Japón-Manchu kuo. En marzo de 1932 se estableció un gobierno monárquico con Henry Pu-yi como emperador. Los chinos, por supuesto, no reconocieron al falso Estado de Manchukuo. No obstante, el gobierno nacionalista, dándole absoluta prioridad a la guerra civil contra los comunistas, mostró poco entusiasmo por recuj

LA GUERRA DEL PACÍFICO
pérdida por Manchuria no era tan directo ni tan intenso como sería cualquier territorio dentro de la Gran Muralla. De esta manera, en julio de 1935 el Acuerdo de Transporte Manchukuo. China restauró la comunicación y el transporte regulares entre las dos áreas. La agresión japonesa parecía haber realizado su sueño.., el control de los vastos espacios de Manchuria. En realidad, no puede negarse el hecho de que el incidente de Manchuria fue un gran éxito para quienes lo planearon. Pero ellos querían más. Extendieron el control militar a Mongolia y al norte de China y se extralimitaron. —‘
En enero de 1933 el ejército de Kwantung ocupó Shankai- kwan, la puerta de entrada al norte de China e inició la campaña contra la provincia de jehol que pronto quedó incorpo rada al Manchukuo. En seguida, el ejército de Kwantung avanzó contra la Mongolia interior, compró las fuerzas de Li Shou-hsin y las convirtió en un ejército títere. Pronto se firmó una alianza con Teh Wang, un joven príncipe mongol, descendiente
de Gengis Khan. Posteriormente, en diciembre de 1934, las fuerzas de Li Shou-hsin, bajo órdenes japonesas, atacaron con éxito total a los defensores chinos y ocuparon Kuyuan. Durante la campaña, el ejército de Kwantung les ordenó a las aerolíneas manchurianas que formaran una unidad aérea especial y les dieran apoyo aéreo a las tropas de Li.24 En abril de 1936 quedó establecida la Administración Militar de Mongolia Interior en Teh 1-Iua, provincia de Chahar, bajo Teh Wang con Li Shou hs como su segundo al mando.
El ejército de Kwantung avanzó’ también contra la provincia de Hopei en 1933, lanzando dos ataques dentro de la Gran Muralla. En mayo de ese año el ejército de Kwantung concluyó el acuerdo de la tregua de Tangku y puso el pie con firmeza
en Hopei. Al mes siguiente el general Umezu Yoshijiro, comandante de las fuerzas japonesas en China, le presentó una serie de demandas al general Ho Ying-chin, jefe del comando militar de Pekín, demandas que condujeron al acuerdo secreto Ho-Umezu. A los elementos antijaponeses y anti-Manchukuo se les exigió que abandonaran Hopei. El siguiente paso fue el acuerdo Doihara-Ch’in, negociado por Doihara Kenji, jefe de la Unidad de Servicio Especial de Mukden, y Ch’in Tech’un, uno de los dirigentes del gobierno provincial chahar. Bajo los términos del acuerdo, los chinos prometieron no impedir las operaciones de Japón ni del Manchukuo en Mongolia. Las fuer. zas pro-japonesas de Sung Che-yuan fueron cambiadas de Chahaz a Hopei. Con esos dos acuerdos, el ejército de Kwantung esta-

82 SAB URO IENAGA
La sección de operaciones del Estado Mayor General del ejército había decidido ya en 1932 que, en tanto China siguiera mostrándose “hostil”, Japón estaba justificado para “ocupar Tientsin y Pekín y para ayudar a establecer administraciones projaponesas en el norte de China”.29 En 1933 el ejército de Kwantung deseaba también “el establecimiento en el norte de China de administraciones projaponesas y proManchukuó no afiliadas al Kucmingtan”.2° De acuerdo con el ejército de Kwantung: “Los recursos naturales de Manchuria se ven sobrepasados con mucho por los del norte (le China. En la provincia de Shansi hay inmenLos depósitos de hierro y carbón. Si nos descuidamos, esos recursos terminarán en manos inglesas o estadounidenses. El hablar de ‘moral internacional’ y el permitirles a otros poner el pie sobre japón, no hará sino dejarlo en desventaja. Según nuestro punto de vista, el tomar el norte de China es algo vital para el Japón. Y ahora es la mejor oportunidad” .27
Tales puntos de vista evolucionaron hasta llegar a la determinación de separar a China del Norte del control nacionalista y de crear una región, con un gobierno propio, independiente en su economía. Los militares no son los únicos que quedaron impresionados con los recursos del norte de China. En julio de 1937 el premier Konoe declaró: “Pienso que el norte de China es vital, particularmente para nuestro desarrollo económico”.28 Este comentario demuestra, creo yo, el punto de vista prevaleciente en esa época de la élite gobernante de Japón. Profundamente ansiosos por la pérdida de los mercados a causa de las barreras arancelarias, y desesperados por encontrarle una solución a la crisis a la que se enfrentaba el capitalismo japonés, los políticos deseaban controlar el norte de China29 Consideraciones puramente militares jugaban también un papel importante. Los dirigentes del ejército sentían profundamente que el “crear un gobierno independiente (esto es, separado de Chiang Kai-shek) en la región del norte del río Amarillo era algo nesano para cortar las líneas de comunicación de los elementos rebeldes en el Manchukuo y para prevenir un ataque a la retaguardia por parte de la Unión Soviética.3° Mientras esas exigen. cias económicas y estratégicas influyeran en la política china, la invasión de la parte norte de ese país ocupaba el prirnc-r término en la agenda expansionista.
Un movimiento de los campesinos dirigido por los japoneses que exigían un gobierno propio en Hopei, estalló en 1935.


bierno nacionalista ignoró también el sentimiento popular y trató de cooperar con Japón creando el Consejo Político de Hopei-Chahar, a cuyo frente estaba Sung Cheyuan. A pesar de esa concesión, la guerra política en contra de Chiang continuó. A fin de invalidar las reformas a la moneda nacionalista, que se iniciaron en noviembre de 1935, con ayuda británica, lo militares planearon bloquear los embarques de efectivo que se despachaban hacia el sur desde el norte de China. A partir de 1936, Takeshita Yoshiharu, jefe de la Unidad Shankaikwan de Servicios Especiales, dirigió una operación con el fin de obte-, ner fondos para la administración del Hopei oriental. Bajo la protección del ejército empezó a llevarse a cabo una gran operación de contrabando, y los ingresos de China por concepto de recaudaciones aduanales descendieron bruscamente. Los aviones del ejército de Kwantung volaban por todo el norte de China, llegando a veces hasta Paoting, Hsuchow y Chingtao. La soberanía de China estaba siendo tratada como Ufl pedazo de papel; todas las protestas al respecto eran sumariamente rechazadas. 3’
Apenas es de sorprender que esos hirvientes conflictos hayan explotado en una guerra total en julio de 1937. La causa inmediata, el choque entre fuerzas japonesas y chinas en el puente de Marco Polo, fue distinta al incidente de Manchuria en el que no se trató de una provocación planeada. Sin embargo, las abundantes predicciones y rumores sobre “algo que sucedería” fueron testimonio de lo explosivo de la situación.32
LI gabinete de Konoe estaba en el poder Con la muerte de los gabinetes de partido después del incidente del 15 de mayo, había vuelto a aparecer el antiguo patrón del liderazgo burocrático. Las administraciones de Saito Makoto y de Okada Keisuke, que habían ocupado el poder hasta el levantamiento del 26 dc febiero de 1936 eran gabinetes de unidad nacio nal”, de acuerdo con los deseos del emperador, del Genro Saionji Kimrnochi y de los consejeros veteranos que habían intentado refrenar a los militares.
El gabinete de Konoe siguió una línea de conducta diferente. Konoe estaba a favor de una política exterior fuerte y de la intervención en China, puntos (le vista que lo hicieron popular cnue la ficcion de reforma de los oficiales del ejéicito Aun cuando no hubiera sido intención personal de Konoe lanzar una guerra total con China, sus acciones en el gabinete le dieron amplitud a un choque que pudo haberse limitado al área donde h:híi ct ri’idn Fi rohirno t’nvió trPs (1 ivisinnpç i 1 flflriP dr

allí más tropas y continuaron los combates encarnizados. Las batallas se extendieron por toda China sin que ninguno de los dos bandos hubiera declarado la guerra. Tokio denominó a la lucha “el incidente de China”. Los seis años de acciones militares intermitentes y de intrigas políticas después del md. dente de Manchuria, sugieren que 1937 marcó una nueva fase de una guerra que ya de por sí estaba harto adelantada. Es im posible delinear los “incidentes” principales como crisis por separado; de hecho, probablemente resulte más preciso tratar a todos los acontecimientos ocurridos de 1931 en adelante como si fueran un solo conflicto.
La campaña de China causó un serio agrietamiento del ejér. cito entre los que estaban por operaciones militares en mayor escala cada vez, y lo que se inclinaban pór un uso limitado de fuerzas y un rápido convenio. Los expansionistas y los anti expansionistas se disputaban el centro, en Tokio y dentro de las fuerzas que se hallaban en el frente. El Estado Mayor General del ejército era el baluarte de los antiexpansionistas. Después de la guerra, trataron de echarle la culpa de la derrota a los cfi. ciales que ampliaron la guerra en China. Una evaluación ob jetiva sugiere que las diferencias eran como una reyerta familiar por los medios, pero de ninguna manera una disputa por los últimos objetivos. Horiba Kazuo, un dirigente antiexpansionista de la sección del manejo de la guerra en el Estado Mayor Ge. neral del ejército, ha escrito sus memorias, Shina jihen senso shido-shi (Historia Operacional del Incidente de China), en las que critica el modo corno fue conducida la guerra. De acuerdo con Horiba, el 10 de julio de 1937 su sección adoptó la postura de que, si se enviaban tropas adicionales, eso sería el pripci. pio de un compromiso ilimitado para combatir en el vasto corazón de China. Ellos dudaban que la nación tuviera el pode suficiente para ganar una guerra así. La prioridad inmediata de Japón debía ser desarrollar el Manchukuo y reforzar sus de. fensas en contra de la Unión Soviética. Ni un solo soldado más debía enviarse a China. Si la política nacional consistfa en obtener una victoria militar en China, el país entero deberfa ponerse al pie del cañón, se debían autorizar 5 500 millones de yens para gastos de guerra (el presupuesto total de 1937 en de 3 000 millones) y prepararse a movilizar quince divisionet Sin embargo, esos puntos de vista no predominaron y se adopté una posición intermedia: la de más tropas, pero flO una movili zación total. Tal y como Horiba había predicho, la guerra y La sección de Horiba formaba parte de la división de operaciones, cuyo jefe era Ishiwara Kanji. Ishiwara había sido uno de los espíritus principales en la toma de Manchuria, pero se había mudado al campo antiexpansionista a raíz del incidente de China. En 1939, dos años después de que se abrió el fuego en el puente de Marco Polo, Ishiwara le confió al príncipe Takeda que Japón tenía dos alternativas. La primera era “renunciar a sus derechos políticos especiales y formar una Liga del Asia Oriental con China a cambio de que Chiang Kai-shek reconozca al Manchukuo”. La segunda era “atacar Pekín y Nankin, obligar a Chiang a rendirse, obtener el reconocimiento
del Manchukuo y luego retirar todas las tropas del suelo de China y formar una Liga de Asia Oriental”. Sin embargo, “Ja: pón no puede hacer ninguna de esas dos cosas y está a la deriva sin una política ni planes coherentes”. Tanto Horiba como
Ishiwara favorecian alternativas bien definidas o el abandono de una solución militar o la movilización para una guerra masiva y de higa duracion
Los antlexparisionist-ts no eran ningunas pmlomas y no por serlo renunciaban a la guerra en contra de China. Eran más bien buitres con otro tipo de guerra en la mente, la proxima guerri en contia de la Unión Soviética y estaban obsesionados con la necesidad de desarrollar al Manchukuo como una base adelantada en contra de la URSS.° Bajo sus términos para la restauración de unas relaciones pacíficas con China, Japón tenn que conservar el Mmnchukuo Su posición antiexpansionisti requerii que China aceptari la pievia expinsión japo nesa.
Conserv-tr ci Manchukuo y evitar que China se hiciera comunista ci in los objetivos minimos de los militares y de los dirigentes c’viles japoneses Con 1 r excepción de unos cuantos que no estaban (le icuerdo, habia un amplio consenso en lo tocante a tales objetivos Japón rechazó las negociaciones de paz que se llevaron a cabo por intermedi& de Oscar Trautmann el embajador alemán en Nanking. Los antiexpansionistas del Estado Mayor General recomendaron que las fuerzas armadas se detuvieran a las puertas de Nanking y no atacaran la capital, y que se mandara a un enviado especial a negociar directamente con Chiang Kai-shek. La estrategia de mantener las tropas en su sitio y luego negociar no recibió el apoyo necesario.35 En noviembre de 1937 el Cuartel General Imperial, un consejo supremo de guerra para mejorar la coordinación entre los estados mayores geneiiies del ejército y la arm idi se constituyó para área de Pekín y de Tienstsin a fines de julio, y las fuerzas japo. nesas cruzaron el río Amarillo y avanzaron hacia el sur. En el centro de China, fuerzas japonesas habían salido de Shanghai después de encarnizados combates y marcharon hasta ocupar Nanking el 13 de diciembre. El gobierno nacionalista se cans bió a Chungking y continuó resistiendo. En octubre de l91 unidades del ejército desembarcaron en el sur de China y ata caron y tornaron las tres ciudades ‘Wuhan a lo largo del ría Yangtze. La lucha se había extendido por toda China.
El ejército dejaba un reguero de gobiernos títeres en su camino. En diciembre de 1937 se estableció en Pekín un Gobier. no Provisional de la República de China (que incorporaba al Consejo Político de Hope-Chahar); el Gobierno de Reforma de la República de China fue creado en Nanking en marzo de 1918. Dos meses antes el gabinete de Konoe había anunciado que ya no trataría con el gobierno nacionalista mediante la famosa declaración aitc’ ni sezu. Tokio inició negociaciones con Wang Ching-wei un miembro prominente del Kuomintang, que había desertado de Chunking en diciembre de 1938 y que abogaba por la paz con japón. Las discusiones llevaron a la formación de un gobierno encabezado por Wang en Nariking en marzo de 1940. Resumiendo los acontecimientos a partir del verano de 1937: japón empleó la fuerza militar en todo el territorio chino, se negó a tratar con el gobierno (le Chiang y estableció y manipuló varios gabinetes títeres.. . todo volcado en un jo. tento de esclavizar a China.
Sin embargo, ei control del ejército imperial se extendía sólo a las ciudades principales y a las líneas del ferrocarril, y apenas eran “puntos y rayas” en el mapa de China. Hasta es limitado grado de control no llegaban al interior. Un vistazo al mapa nos muestra que los militares no podían esperarla ocupación de todo el país. Comprendiendo ese hecho desnudo y claro, el ejército trató en varias ocasiones de llegar a un arre gb negociado con el gobierno de Chiang (las razones de Chiang Kai-shek para desear la paz se discuten en el próximo capítuIo. Las negociaciones siempre fracasaron en el momento cuando se llegaba a las exigencias gemelas del reconocimiento del Man. chukuo y a la permanencia de las tropas japonesas en China como defensa contra el comunismo.
La sección (le manejo de la guerra del Estado Mayor General preparó un conjunto de términos “liberales” de paz en agosto de 1937. Dichos términos incluían la renuncia a todos los dere’ chos especiales en el norte de China, como el de las adminli traciones de Hopei Oriental y de I-Iopei-Chahar, el contrabando

Umezu-Ho y Doihara-Ch’in. Una de las principales demandas da esos términos “radicales” era la cooperación conjunta japonés-china para “defender al Japón, al Manchukuo y a China contra el comunismo”.36 Una Conferencia de Enlace Imperial, el 12 de enero de 1938, decidió los términos de las negociaciones (le paz con China. Entre éstos figuraban los siguientes:
‘Chin reconocerá formalmente al Manchukuo”; “Respecto al norte de China, se estabiecera una administración conveniente bajo la soberanía china para lograr la mutua prosperidad de Japón, el Manchukuo y China. A ésta se le dará amplia autoridad y se hará énfasis especial en la cooperación económica por parte de los tres Estados”; “Se establecerá en la Mongolia Interior un gobierno independiente anticomunista”; “Para asegurar el logro de esos objetivos, cuando sea necesario se estacionarán tropas japonesas en ciertas áreas del norte de China, de la Mongolia Interior y del centro de China”.87 Había que mantener a China bajo un firme control militar.
Las demandas les fueron presentadas tanto a los colaboradores como a los nacionalistas. Los representantes del ejército, Kagesa Sadaaki e Imai Takeo firmaron un acuerdo con Kao Tsung-wu y Hei Ssu-p’ing, quienes representaban a Wang Chingwei antes de que él huyera de Chungking, el acuerdo concedía reconocimiento al Manchukuo y al estacionamiento de las tropas en defensa del comunismo.38 Posteriormente, Imai sostuvo pláticas secretas de paz en Hong Kong en marzo de 1940 (a las que el ejército denominó operación Kirin) con el emisario nacionalista Chang Yu-san. La posición de Chang sobre el Man chuku era que el reconocimiento tenía que ser diferido. Sobre el punto segundo, en principio los nacionalistas no tenían nin gun objeción contra una cooperación entre Japón y China en
contra del comunismo, pero querían que el aspecto militar se les dejara a ellos. Aceptar que las tropas japonesas se quedaran en China era algo imposible, insistió Chang. Ninguno de los
dos lados quiso dar el brazo a torcer y las pláticas fracasaron. En el Cuartel General Supremo del Ejército Expedicionario
de China insistían en el reconocimiento del Manchukuo, y la división de operaciones del Estado Mayor General del ejército
quería que hubiera tropas japonesas dispuestas en China. Imai teuía una perspectiva más amplia y fue convencido de que Japón debía terminar la guerra con China. Por lo tanto, éste le recomendó a Itagaki Seishiro, ahora jefe de Estado Mayor del Ejército Expedicionario de China, que se suavizaran los términos de paz. Pero Itagaki, uno de los principales planeadores de la creación del Manchukuo, adoptó una línea todavía más dura y declaró oue el recnnndrnientn del nuevo Estado era


una “demanda absoluta”. Eso le dio el portazo a la posible -
negociación de un arreglo. Insistiendo rígidamente en esas demandas,
Japón se mantuvo vaciando más energía, dinero y sangre
en unas líneas de batalla cada vez más distantes a lo largo
del continente.
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