Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945






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títuloSegunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945
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el Ministro de Educación, Okano Seigo, en la Dieta, en febrero de 1953, causaron sensación entre el público. En respuesta a una pregunta, declaró: “No deseo emitir ningún juicio sobre lo acertado o equivocado de la Gran Guerra del Oriente de Asia, pero el hecho de que Japón se haya enfrentado a tantos oponentes y les haya dado combate durante cuatro años... es una prueba de nuestra superioridad”.8 De ahí en adelante las evaluaciones favorables de la guerra empezaron a recobrar el terreno que habían perdido durante los primeros años de la derrota. La obra Dai Toa senso zenshi (Historia Completa de la Gran Guerra del Asia Oriental), del ex coronel Hattori Takushiro, también se publicó en 1953. Dicha obra es una valiosa fuente histórica como registro detallado de operaciones de combate, pero el estilo no es diferente a los escritos de tiempos de guerra. Por ejemplo, Hattori describió la valentía de las fuerzas japonesas como “tan bizarra que los dioses se hubieran sentido conmovidos hasta las lágrimas”. El objeto del autor es claramente discernible en uno de los renglones del prefacio. “El establecimiento de políticas de defensa nacional es algo manifiestamente importante”, frase clave para el rearme.
Los doce volúmenes de Hiroku dai Toa senshi (Historia Secreta de la Gran Guerra del Asia Oriental), obra que se publicó por primera vez en 1953, y que volvió a publicarse en una cdi. ción más pequeña al año siguiente, contienen los recuerdos de varios militares japoneses. Las tendencias de la obra son evidentes. Los cargos de que la Unidad 731 realizaba investigaciones de guerra bacteriológica son denunciados como “acusaciones completamente falsas’’. Los autores se muestran desdeñosos con los chinos, que son descritos en términos de un gTan menosprecio: “Se hacen .llamar el Ejército de la Octava Ruta, pero hay que fijarse en la mentalidad de rapiña de los chinos que Pearl Buck describe en La Buena Tierra. ¿Por Cuánto tiempo lograrán hacerse 11s por soldados comunistas? ... 1)isfrazaii sus motivos como comunismo del mismo modo que se disfrazan ellos mismos con uniformes estadounidenses, pero por dentro siguen siendo chinos”.
Los autores, asimismo, hicieron hincapié en las bajas japones s en vez de hacerlo en la destrucción que produjeron las fuerzas japonesas en China. Esos libros revivieron el término ‘‘Gran Guerra del Oriente de Asia’’, lo cual es una semántica digna tic atención y además un viraje político. La presentación en serie del libro de Hayashi Fusao, “Dai Toa senso Koteiron” (Tina Afirmación de la Gran Guerra del Asia Oriental) en
revista Chuo Koron se inició en 1963, y la obra se publicó en forma de libro (en dos volúmenes) en 1964 y 1965. Hayashi le dio un nuevo impulso al nombre “Gran Guerra del Oriente de Asia” y a unas interpretaciones del conflicto más favorables. Aunque el libro puede descartarse por estúpido y falto de erudición, fue sinificativo que, en la década de 1960, apareciera en las librerías de Japón el fantasma del militarismo de los años treinta y cuarenta.
Es algo deplorable que los eruditos sustituyan la objetividad con análisis tendenciosos. Taiheiyo senso e no michi (El Camino de la Guerra del Pacífico), un proyecto de investigación en colaboración, encabezado por Tsunoda Jun y publicado en 1962-63, es un ejemplo de tal cosa. No todos los colaboradores compardan los puntos de vista de Tsunoda. No obstante, el plan de Kamikawa Hisomatusu de reevaluar la guerra porque un énfasis excesivo en la responsabilidad de la misma “produciría una nación con un complejo de culpa”, junto con las preferencias ideológicas de Tsunoda, le dan al estudio entero cierto tono tendencioso.° En él hay un inequívoco esfuerzo por librar al Japón de la responsabilidad de la guerra. Aunque la serie está bien documentada con nuevos materiales y hechos, su en- foque básico tiene serias imperfecciones.
Dai Toa senso no imi (El Significado de la Gran Guerra del Asia Oriental), publicada en 1964, fue el producto de un ensayo que apareció en la Chuo Koron en enero de ese mismo año. lJeyama argumentaba que las interpretaciones principales —el punto de vista de la “Gran Guerra del Oriente de Asia” de la tuisión de Japón en Asia, el análisis de la “Guerra del Pacífico” de un Japón agresivo en pie de guerra, el enfoque de la “guerra imperialista” que explicaba el conflicto como un choque entre países capitalistas por apoderarse de los recursos, y la interpretación de la “guerra de resistencia antijaponesa”, que hacía hincapié en las fuerzas de “liberación”— revelan juicios interpretativos basados en intereses nacionales específicos. En lugar de eso, Ueyama abogaba por un “estándar universal de valores”. El ensayo de Ueyama tiene su mérito, pero es algo menos que objetivo y penetrante; la nostalgia reemplaza al buen juicio. Ueyama empleó el odioso nombre de Gran Guerra del Oriente de Asia porque, según declara en el prefacio, él mismo formó parte de una unidad suicida de la marina, ya que fue un “torpedo humano”, y la experiencia le dejó un permanente aprecio por el término. Ueyama escribió: “No puedo soportar el pensamiento de que toda una generación y las vidas de mis camaradas de arnias fueron desperdiciadas en una guerra sin sentido”. La nostalgia influye también en el ensayo de Agawa Hiroyuki “Watakushi no senso bungaku” (Mis Escritos Sobre la Guerra), que apareció en el Yorniuri Shimhiinlo en 1Qí-4

Ikeda Kiyoshi de los libros de Hayashi y Ueyama citados ante- Japón con la guerra? Nada. ¿No fue el único resultado un enor riormente 1’ Ikeda confesaba que, a pesar de las numerosas defi- nie dolor y sufrimiento? La guerra destruye la vida humana y
ciencias de la obra de Hayashi, el espíritu del autor era virtual- la cultura. Los países que iniciaron la Segunda Guerra Mundial
mente irresistible “para todos nosotros que estábamos absoluta tienen una gran responsabilidad”. En Minshushugi (Democracia),
mente dedicados” y que “nos habíamos consumido por la una publicación de 1949 del Ministerio de Educación, se afirma:
guerra”. Japón y Alemania deben aceptar la mayor responsabilidad por
La nostalgia y el paso del tiempo están erosionando la reali. la Segunda Guerra Mundial, la cual causó enormes sufrimientos,
dad de la guerra. Los veteranos que recuerdan su “total dedicaS Congoja Y la dislocación del mundo”; “Los militares proclama ción describen la experiencia en términos dignos de Kipling: ron estrategias grandiosas de kogi kokubo (completa seguridad
para ellos fue una buena y dura campaña que hizo brotar en nacional), se adueñaron del poder político, atropellaron los de-
ellos lo mejor de su valor y su dedicación. (Los de la escuela techos del pueblo y planearon una guerra insensata” y “(Los
de la nostalgia son todos oficiales; el rango y el privilegio con militares) empujaron a Japón al fatal cataclismo de la Guerra
forman sus queridas remembranzas. Los antiguos hombres (le del Pacifico”. Esas publicaciones no eran perfectas, pero por lo
tropa, como los novelistas Tamura Taijiro y Gomikawa Junpci, menos, en lo que a la guerra se refiere, eran inequívocas al afir ve la guerra de una manera muy diferente).’2 El paso del mar que fue “temeraria” y que fue “responsabilidad” de Japón.
tiempo ha oscurecido también la percepción de la verdadera En la década de 1950 la situación cambió de una manera
naturaleza de la guerra. Una nueva generación posterior a la drástica. En la Conferencia Ikeda-Robertson de 1953, los Esta-
guerra, ha crecido sin ninguna experiencia directa del conflicto; dos Unidos y Japón acordaron promover el militarismo entre
su inocencia amenaza debilitar todavía más la percepción his- pueblo japonés en un movimiento por incrementar el respaldo
tórica. La comprensión de las nuevas generaciones sobre la gue. del público para el rearme.’3 El Ministerio de Educación tuvo
rra la forma principalmente aquello que les han enseñado en completo cambio de opinión en la interpretación oficial de
la escuela y la manera como se la presentan en las películas la guerra. Yo, personalmente, experimenté ese cambio de polí la televisión. Los medios de difusión tienden a pintar únic3’ tica. En 1963 el Ministerio se negó a aprobar un libro de texto
mente el encanto y la excitación. No es de esperarse que l sobre historia, para escuelas secundarias, que yo había escrito.
jóvenes aprecien los “horrores de la guerra” desde esa faceta Uno de los revisorrs de libros de texto del Ministerio me dijo
romántica. Por lo tanto, lo que a la juventud japonesa se le que el libro era inaceptable porque “resultaba demasiado som enseñ acerca de la guerra en la escuela es verdaderamente brío en COflUntO”, y se refirió a las ilustraciones como un ejem-
crucial. pto. En el libro había láminas que mostraban la destrucción
En los libros de texto y otros materiales didácticos apareci’ asionada por los ataques aéreos, otras de los efectos de la
dos durante los priñieros años después de 1945 se estableda mba atómica en la devastada Hiroshima y otras de veteranos
claramente la responsabilidad (le japón en el conflicto. La obra inválidos pidiendo limosna en las calles.’4 Yo contesté a esa de-
del Ministerio de Educación, Shan Kyoiku no shishin (Gula.; çisión con un litigio. Durante el juicio, el alegato del gobierno_’ Para la Nueva Educación), publicada en 1946, asevera: “Desle. extendió sobre las deficiencias de mi manuscrito. Según eso, el incidente de Manchuria, Japón siguió un curso político y dertas frases, como las de “La guerra fue glorificada como una económico nada democrático en el país y actuó contra los pdn.’ husa sagrada’ “ “las atrocidades de las tropas japonesas” y cipios internacionales legales y morales en el extranjero... F.sas la insensata guerra” eran censurables porque “Critican en forpolíticas fueron la causa de la Guerra del Pacífico. No debcfllO si excesiva la posición Y las acciones de Japón en la Segunda volver a repetir jamás esos errores”. El primer libro de texto ;uerra Mundial Y no les ofrecen a los estudiantes una compren- sobre historia, en la posguerra, Kuni no ayurni (El Camino de ‘6n apropiada de la posición y las acciones de este país durante Nuestra Nación), salió el mismo año. En él se lee: “El pueblø guerra’.
japonés sufrió terriblemente durante la larga guerra. Los dri- La interpretación que hizo de la guerra el Ministerio de gentes militares suprimieron al pueblo, lanzaron una guetra Educación se ha convertido en la versión oficial... y es la que é’
estúpida y ocasionaron ese desastre”. En la publicación cte l947, les enseña a los estudiantes en todos los cursos de historia 4-4, , del Ministerio de Educación, Atarashi kenpo no hanashi (NuG esde primer año hasta secundaria. Eso se ha lon’radA 1.’
nrnntramOs lo siguiente: “éQué gas probación de 1ww Bk-.-..

niatrativas, tales como las preguntas que se hacen en los exí.’ menes de erudición nacional y en la manera de calificar las tareas por parte de los maestros.
Los resultados de esa política ya se están viendo. Mientras que la gran mayoría de estudiantes y niños acostumbraban tener una actitud negativa hacia la guerra, la reciente aprobación de las acciones de Japón ha seguido aumentando día con día. Por ejemplo, en 1962, Murakami Hyoe entrevistó a los adolescentes del grupo de edad de los que nacieron al final de la guerra o después de ella. El punto de vista más común expresado por esos adolescentes sobre la Gj.erra del Pacífico era el de que “había sido algo inevitable”. Murakami se sorprendió cuando un estudiante de secundaria le dijo: “El encierro que le impusieron los del ABCD (no le dejó a Japón otra salida)..
Se ha_publicado una cantidad enorme de material y de investigaciones eruditas, y la comprensión objetiva de los detalles de la Guerra del Pacífico ha aumentado grandemente en las dos décadas que han transcurrido desde 1945. Sin embargo, existe la tendencia de que los árboles de los hechos oscurezcan la esencia del bosque, la naturaleza básica de la guerra. El público lo único que desea es olvidar esa experiencia desagradable, pero una amnesia colectiva borrará también las costosas lecciones de la guerra. Este libro es un intento por detener esa erosión de la conciencia.

CAPÍTULO 1:
Malas interpretaciones acerca de China y Corea
1. Inoue Mitsusada, Nihon kokka no kigen (El Estado Japonés), pp. 2 18-20.
2. Tsuda Sokichi, Bungaku ni arawaretaru waga kokumin shiso no kenkyu: Heimin bungaku no jidai (La Investigación de los Valores Populares Según se Manifiestan en la Literatura: El Periodo de la Literatura de los Comuneros), Vol. 1, Parte 1, Cap. 2; e ibid., Vol. 2, Parte II, Cap. 23.
3. lenaga Saburo, Ueki Emori Kenkyu (Investigación sobre Ueki Emori), Parte II, Cap. 3.
4. Matsunaga Shozo, “Jiyu minkenha ni mirareru shokokushugi shiño” (Ideas sobre Japón como una Pequeña Potencia en el Movimiento de los Derechos del Pueblo), Shicho, No. 89.
5. Chosen Chusatsugun Shireibu, Chosen boto tobatsushi (La Supresión de los Bandidos Coreanos); Yamabe Kentaro, Nikkan heigo shoshi (Una Breve Historia de la Anexación de Corea); y Yamabe Kentaro, Nippon no Kankoku heigo (La Anexión de Corea por Japón).
6. Naka Kansuke, Gin no saji (La Cuchara de Plata). Ver también lineas abajo, el capítulo 4.
7. Fujisawa Morihiko, Meiji Taisho ryukoka-shi (Historia de las Canciones Populares de los Periodos Meiji y Taisho).
8. Yanaihara Tadao, Teikokushugika no Taiwan (Taiwan Bajo el Imperialismo); Yanaihara Tadao, “Shosen tochi no hoshin” (Política para la Administración de Corea), en Shokumin seisaku no shinkicho (Hacia una Nueva Política Colonial), y otros.
9. Ver Chosen seisai hoki (Normas y Leyes de Castigo en Corea), y otras compilaciones de leyes coloniales.
10. Hosokawa Karoku, Gendai Nihon bumei-shi, Vol. 10, Shokumin (Historia de la Civilización Japonesa Moderna, Vol. 10, Las Colonias), y otros.
11. Chang Tsu-sik, Aru Zai-nichi Chosenjin no kiroku (La Vida de un Coreano en Japón). Hosoi Hajime predicaba “la armonía entre la nadre patria y Corea”; no obstante, en sus conferencias, publicadas en 1925 como Chosen mondai no kisu (El Problema de Corea en Nuestros
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Días), no mostraba la menor ilusión sobre la popularidad de los japoneses en la península: “Los coreanos han perdido toda la confianza en los japoneses. No sienten hacia nosotros nada que no sea resentimiento, malevolencia, odio y un gran deseo de resistirse a nuestro dominio”.
12. Yamabe Kentaro, “San-ichi undo ni tsuite” (Sobre el Primer Movimiento de Marzo), Rekishigaku Kenkyu, Nos. 184-85; Yamabe Kentaro, “San-ichi undo to sono gendateki igi” (El Primer Movimiento de Marzo y su Significado Contemporáneo), Shiso, junio y julio de 1955; y OS, Vois. 25-26, Chosen (Corea), Vols. 1-2, y otros.
13. Kant Tok-sang, “Kanto daishinasi ni okeru Chosenjin Gyaku. satsu no jittai” (Las Atrocidades Cometidas contra los Coreanos después del Gran Terremoto Kantó), Rekishigaku Kenkyu, No. 278; Matsuo Takayoshi “Kanto, dishinsailça no Chosenjin gyakusatsu jiken” (Las Atrocidades contra los Coreanos durante el Gran Terremoto Kanto); Shiso, septiembre de 1963; febrero de 1964, “Aru zankoku monogatari e no shogen” (Testimonio sobre una Historia de Atrocidades), y GS, Vol. 6, Kanto daishinsai to Chosenjin (El Gran Terremoto Kanto y los Coreanos).
14. Kido Koichi nikki (El Diario de Kido Koichi), 20 de enero de
1931; Yamabe Kentaro, “Nihon teikokushugi to shokuminchi” (El Imperialismo Japonés y las Colonias), en Iwanami koza Nihon rekishi, Vol. 19 y otras fuentes.
15. “Ozaki Hotsumi no shuki (Memorándum de Ozaki I-Iotsumi, GS, Vol. 2, Zoruge jiken (El Incidente Sorge), Vol. 2.
16. Hirano Reiji, “Ningen kaiso” (La Reconstrucción Humana), en Showa senso bungoku senshu (Colección Completa de Literatura de Guerra del Periodo Showa), Vol. 12.
17. Ando hikotaro, Manteisu (El Ferrocarril de Manchuria del Sur).
18. Por supuesto, no todos los japoneses asumían esa actitud hacia Corea. Había personas, como Yanagi Soetsu, que implantaron valores universales humanos en el estudio de Corea aun cuando ya se habla convertido en colonia del Japón y, supuestamente, era de una cultura inferior “estancada”. Yanagi hizo una fina apreciación de los coreanos y de la cultura coreana. Soetsu senshu, Chosen to sona gejutsu (Obras Selectas de Yanagi Soetsu, Corea y Su Arte), Vol. 4.
¡9. Shidehara Heiwa Zaidan (La Fundación por la Paz Shidehara), Shidehara Kijuro.
20.
Ikezaki Tadakata, Beikoku osoruru ni tarazu. (¿Por qué Temerle a Estados Unidos?).
21. “Yokoyama shingenkyoku jimukan ni shimeseru Ishiwara shiken” (Una Visión Personal de Ishiwara Kanji presentada a Yokoyama, Oficial del Departamento de Recursos), OS, Vol. 7, Manshu jiken (El Incidente de Manchuria). Los documentos de los planes de conspiración de Ishiwara están en Tsumoda Jun, cd., Ishiwara Kan ji shiryo; Kokubo ronsakuhen (Escritos de Ishiwara Kanji: Defensa Nacional).

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22. Shidehara Kijuro.
23.
Ikezaki, Beikoku osoruru ni tarazu.
24.
“Yokoyama shigenkyoku jimukan ni shimeseru Ishiwara shiken”.

1. Naimusho Keihokyoku (El Ministerio del Interior, Departamento de Policía), Shinbunshi oyobi shuppanbutsu torishimari hoki enkakushu (Historia de las Leyes y Normas Concernientes al Control de Periódicos y Publicaciones), y otros.
2. Asahi Shimbunsha, cd., Meiji Taishoshi, vol. 1 Genronhen (La Historia de Meiji y Taisho, Vol. 1, Libertad de Palabra), Cap. 11, Secs. 4 y 5, passim.
3. Meiji seishi (Historia del Periodo Meiji), y Itagaki Taikuke, ed., Jiyuto-shi (Historia del Jiyuto) y otras.
4. lenaga Saburo, Nihon kindai kempo shiso-shi kenko (Historia de la Ideología de la Constitución Japonesa); y lenaga Saburo, Matunaga Shozo, y Emura Eichi, Meiji zenki no kempo koso (Anteproyectos de Constituciones a Principios de la Era Meiji).
5. Ito Nobumichi “Shuppanho to shimbunshiho ni tsuitc” (La Ley de la Publicación y la Ley del Periódico), en Shiho kenkyu dai juyonshu hokoku shosh u yon; Takahashi Kazuo, Saishin keisatsu jitsumei ahreishu (Reportes Sobre la Reciente Ley de los Asuntos de la Policía); Saito Shozo, Gendai hikka bunken dainenpyo (Cronología de las Publicaciones Modernas Prohibidas); y de Odagiri 1-lideo, Hakkim sakuhinshu oyobi zokuhen (Colección de Obras Prohibidas y Volumen Complentario).
6. Akamatsu Katsumaro, Nihon Shakai undo-shi (Historia de los Movimientos Sociales Japoneses).
7. Matsushita Yoshio, Meiji-Taisho hansen undo-shi (Historia del Movimiento Antibélico en Meiji y Taisho); y, de lenaga Saburo, “Nihon ni okeru nahsen shiso no rekish” (Historia del Pensamiento Antibélico en Japón), en Nihon kindai shisho-shi kenkyu (Investigación de la Historia Moderna del Japón).
8. “Kansho memo” (En Apreciación), programa publicado cuando esa película fue vuelta a exhibirse en 1965.
9. Osatake Takeshi, Hanji to kenji to keisatsu (Los Jueces, los Fis:t es y la Policía); Minobe Tatsukichi, “Keisatsu kensoku no genkai” (Los Límites de la Autoridad de la Policía para Efectuar Detenciones), en Gendai kensei hyoron (Una Crítica del Constitucionalismo Moderno); y, de lenaga Saburo, “Keiji soshoho o meguru jinken hosho no yokyu”
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