Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945






descargar 0.87 Mb.
títuloSegunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945
página2/22
fecha de publicación20.06.2015
tamaño0.87 Mb.
tipoDocumentos
ley.exam-10.com > Historia > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   22

Malas interpretaciones acerca de China y Corea



La Guerra del Pacífico empezó con la invasión de China en 1931. Ampliamente condenado por la Liga de las Naciones y por muchos otros países como una violación del Pacto de N Agresión Kellogg-Briand y del Tratado de las Nueve Potencias sobre China, el ataque dejó a Japón más aislado y desesperado y, a final de cuentas, condujo a la guerra con Estados Unidos e Inglaterra.
En Japón, los pocos oponentes a una guerra imperialista en contra de China nunca contaron con el suficiente apoyo popular para impedir el conflicto y fueron fácilmente silenciados. Sencillamente, no existía una fuerza política nacional capaz de impedin la agresiónE cónha ChfniY La comjnensTón de las razo ñcs de ese abiet’Ó d fiftafñito hacia la agresión debe comenzar con el punto de vista que, sobre China, se formó en Japón durante las d&adas anteriores a la de 1930, y con las políticas implementadas por japón hacia China. Y puesto que el prototipo de China era Corea, lo que primero examinaremos serán las relaciones de Japón con Corea.
Siglos atrás hubo un periodo durante el cual la corte impe— rial japonesa le pagaba un tributo a China. Todavía después de que esas relaciones tributarias formales terminaron, a China se le seguía llamando “el gran país de Tang”, término de deferencia, y se le consideraba una nación poderosa y culturalmente adelantada. En términos generales, la actitud a onesa hacia China era de un profundo respeto. El desprecio por ma, j3stura que preva1eeT en el siglo veinte, no es parte de la consideración tradicional.
Por otra parte, las relaciones con Corea siempre fueron diferentes. Un saqueo militar en la península, en el siglo cuarto,
1 fl

fue parte de un intento por formar en Japón un Estado unificado.’ Una región de Corea, Mimana, fue directamente controlada por Japón, y el reino de Paekche era tributario de nuestro país. En lo cultural, Corea era una nación adelantada, un puente por el que las glorias de la civilización china —idioma, arte, religión, un sistema de gobierno y la ática— pasaban hacia japón. Sin embargo, políticameute, Corea era una débil dependencia de un gran vecino, China.
A causa de esa debilidad, ni a Corea ni a los coreanos se les daba el respeto que se le concedía a China. Durante varios siglos los japoneses se entrometieron ocasionalmente en la penfnsula. A fines del siglo dieciséis tuvo lugar una invasión que logró el éxito. Otra fue seriamente disputada a principios de la década de 1870. En 1876 Japón empleó la fuerza militar para obligar a Corea a firmar el Tratado de Kanghwa, el cual acabó con la política de aislamiento del reino. Ese tratado es semejante a los desiguales tratados que Occidente le había impuesto dos décadas antes.
Corea tuvo que concederle al Japón la extraterritorialidad y cederle el control de lOS ingresos aduanales. Japón no veía ninguna incongruencia en exigir por un lado la abolición de los desiguales tratados que a él le habían impuesto los occidentales mientras que, al mismo tiempo, él se los imponía a su vecino. Las potencias occidentales habían completado la división imperialista de Asia y del África cuando Japón empezaba a modernizarse. Los dirigentes japoneses, mirando a su alrededor en busca de territorios qué ocupar, se encontraron únicamente con Corea. El Japón percibía la moderna arena internacional como un forcejeo de perro-come-perro, donde el diablo y el imperialismo se llevaban lo último. Los designios agresivos de las potencias causaban aprensión, pero muy pocos japoneses pensaban en una respuesta pan-asiática . .. en la cooperación con otras naciones asiáticas para resistir la intromisión occidental. Por el contrario, la decisión de alinearse con Occidente y llegar a formar parte del club imperialista apoderándose de Corea, fue ampliamente aceptada.
La restauración Meiji en 1868 niarcó el inicio de la modernización del Japón y la carrera por emparejarse con Occidente; sin embargo, hubo muy pocos cambios en las comunidades rurales ,qpe constituían la espina dorsal de la nación. Los divi‘iles japoneses conservaron y fifritsrori los elementos pre. modernos que pencaban el sistema socia.i y la conciencia popular; de hecho, la base premoderna se empleó para poner

Sin embargo, la fuerza de esos valores tradicionales tenía un aspecto restrictivo en la concepción de los asuntos internacionales. De una manera inevitable, los japoneses tendieron a considerar las relaciones internacionale como pruebas 1e Tuerza conc roçua1á’a’ de flternacional no se consideraban importantes (los diversos esfuerzos por revisar los desiguales tratados impuestos por Occidente poco le debieron a nociones idealistas como ésas).
ese entonces entre los estados-naciones.
con las potenc’cidenh1es, la respuesta japonesa era o un acomodamiento servil o un brioso antagonismo. Para con los países débiles, por el contrario, era un arrogante intento de dominación. Esta segunda respuesta adolecía del más ínfimo sentido de humanidad; la idea de que “todos los hombres son hermanos” sencillamente no existía. El sistema de valores tradicional que concebía a los demás pueblos como enemigos u objetos de pillaje, gobernaba ahora nuestras relaciones con los demás países.2 Por ejemplo, a principios del siglo diecinueve, Sato Nobuhiro (1769-1850) sostenía un ultranacionalismo deriva- ‘ do del aforismo “El japón es el. Fundamento del Mundo”. En Kondo hisaku (Una estrategia secretá. para el expansionismo), escrita en 1823, Sato proponía hacer de todo el mundo “provincias y distritos” de Japón. Su gran proyecto empezaba con la conquista de China. El primer golpe se descargaría en Manchu- - ria, “tan fácil de atacar y de conservar”; luego, las fuerzas japonesas ocuparían toda China. Sato planteó la estrategia para la conquista de China con todo detalle. Los lazos intelectuales, si es que los hubo, entre la ideología de la agresión militar conformada en una sociedad fedáTlóiii?jitós de las relaciones internacionales después de la restauración Meiji, no han sido plenamente establecidos,Sin embargo, existe una misteriosa semejanza entre las ideas básicas de Una Estrategia Secreta para la Expansión y el concepto de la Gran Esfera de la Coprosperidad de Asia Oriental. La içpJoJa_de la conquista militar estaba, por lo menos en formaJatente, ligada a la promoción de un ataque sobre Córea y a otras aventuras expansionistas a principios de la década de 1870. Sospecho que ése fue el manantial que alimentó las ideologías agresivas que Horecieron en la década de 1920.
Durante la fase más vigorosa del movimiento de los Derechos del Pueblo en la década de 1880, individuos como Ueki
P,-nnr /1 5Ç’7J9\ , ,,r, ,,,r,,l.. ,,-,, ,,

SADURO IENAGA
de la rapaz expansión nc Occidente: fld0 O aholsendo lOS armamentos y establecando un gobierno mundjal. Algunos rIofensores rIel estarlo de una potencia menor nra japon (de hecho, japón era entonces una potencia pequeña) insistían en que el estable aumento de la democracia en el país era un asunto de la nuís impostergable prioridad; Japón no debía aspiren’ a convertirse en una gran potencia por medio de la expansión en el extranjero, y mucho menos mediante una expansión militar. 4 Los que tal ocasión defendían, no obstante, formaban una minoría aun dentro del movimiento de los Derechos del Pueblo. Los dirigentes del gobierno y la mayoría de los abogados de los Derechos del Pueblo deseaban fervientemente que japón se convirtiera en una gran potencia adquiriendo nuevos terr torios.
Los japoneses jnicaron la bósqueda de la gloria peleando contra China por la hegemonía de Corea. La dominación de Corea se convirtió en una mcta nacional compartida por administraciones sucesivas y el pblico en general. Las victorias en la guri sutc j Lponca (lS z 9) 1 gucI i i .so j po ics (1904.05) extirparon la influenia china y rusa de la península. El predominio japonés fue completo, a pesar de la impresionante resistencia coreana, con la anexión de Corea en 1 910. La guerra sino-japonesa cambió la imagen que de China Itenían lbs japoneses corno de un gran centro de cultura clásica ¡y una nación poderosa. El escritor Naka Kansuke, siendo estudiante de escuela elemental durante la guerra, recordaba el ambiente jingoísta de SU salón (le clases. “Cuando la guerra ernuezó, mis amigos no hablaban de otra cosa sino de ‘los valientes japoneses y 105 cobardes çhinks’. Los maestros azuzaban como a una mnauada de perritos ladrándole a un hueso chino”. A la menor oportunidad repetíamos, ‘‘Valientes japoneses, chinks cobardes, valientes japoneses, chinks cobardes”.°
Las cancones populares (le la época avivaban el odio hacia Chffia. Unos cuantos ejemplos nos darán una idea del odioso tono; “Los malvados chinos caen cuino moscas, barridos por nuestros rifles Murata y atravesarlos por nuestros sables. Nuestras tropas avanzan p° tocias.pares. Hicimos a un lacio al cérrito chi no y cr rizamos 1 a gran mu ural la’’. ‘‘La batalla de Asan fue reñida; c:ogimos a las cliinks por sorpresa. Ahora huyen liaría Hwangjii. con la coleta entre las piernaS”. “1 os chinos estilo austidos. Huyen diciendo: ‘No podemos derrotar al elérrito imperial japonés’. Sus coletas ondean en la brisa. Como shmprc, nuestras tronas olien vm ociosas E ,Pr,t. ,


avanzan. Los soldados chinos son masacrados por doquier. ¡Qué espectáculo!”.T Esas canciones no sólo agitaban la hostilidad en contra de China, sino que el repetido empleo del término “chink” afloraba un desprecio racial.
Formosa (Taíwan) y las islas Pescadores le fueron cedidas
a Japón como parte de los acuerdos de paz. La guerra ruso- / japonesa le dio a éste el control de la concesión de Kwantung y de la zona del ferrocarril del sur de Manchuria. El gobernar a los chinos en esas áreas nutrió un sentido de superioridad todavía mayor. El haber adquirido los derechos rusos en Manchuria inspiró planes todavía más ambiciosos, y la preocupacióñ de Occidente durante la Primera Guerra Mundial proporcionó la ansiada oportunidad. Las famosas veintiún demandas obligaron a China a cederle al Japón derechos especiales en Manchuria y en la Mongolia Oriental.
Las guerras por el control de Corea sobrepasaron su objetivo y ascendieron a
un avance general en el interior de China. Las \ políticas para con Taiwan y Corea se volvieron más despiadadas cuando aumentó la presión sobre China. La resistencia a la anexión en ambas áreas fue aplastada sin misericordia. Yo descubrí un vívido ejemplo de esa crueldad entre los papeles de un militar que había estado destacado en Taiwan inmediatamente después de que la isla le fue cedida al Japón. Era la fotogiafía de las tropas japonesas decapitando a dos rebeldes taiwaneses con coleta quienes, al parecer, habían sido capturados durante una escaramuza. La horrible escena era un preámbulo de las atrocidades que se cometerían en todas las áreas que ocuparon las fuerzas japonesas durante la guerra del Pacífico.
Los coreanos y los taiwaneses n’ estaban representados en la Dieta japonesa,8 sus derechos personales estaban severamente circunscritos9 y eran tratados como ciudadanos de segunda clase en sus propios países. El dominio económico era también completo, pues ambas economías estaban controladas por capitales japoneses monopolistas. El contraste entre la posición privilegiada de los dictatoriales japoneses y la desdichada situación de la población nativa era agudo. Una cantidad enorme de tierra coreana, cuya propiedad era
más o menos vaga de acuerdo con un criterio de tenencia moderno, fue confiscada durante la revisión de la tierra de 1910 a 1918 y acabó en manos de japo neses. Los coreanos así despojados pasaron a ser trabajadores, se fueron al japón y tuvieron que aceptar salarios mezqiinos

do en la provincia de Kyongsang del Sur en 1916, fue llevado a Tokio seis años después. Las burlas de los niños japoneses repercutían en sus oídos: “Uff, un coreano, un coreano!”. Cuando, en la escuela, Chang abrió la bolsa de su almuerzo, lOS estudiantes japoneses empezaron a gritar: “Eso apesta!” o “Ajo, ajo!”. Después de esa experiencia humillante, jamás volvió a llevar almuerzo a la escuela. Las mofas racistas continuaron hasta su edad adulta, con comentarios como: “ustedes, los coreanos, no deben olvidar lo que son”.’1
El resentimiento contra la incautación de la tierra hizQ explosión en 1919, cuando el Primer Movimiento de Marzo por la independencia de Corea recorrió toda la península. Japón suprimió las demostraciones con tropas; miles de coreanos fue- ron asesinados y heridos.’2 Los coreanos fuei-on víctimas de, otro ultraje cuando ocurrió en japón Ci terremoto Kanto (le 192k Las autoridades alentaron los falsos rumores (le que los corea- nos se habían dedicado al pillaje para prevenir así la violencia en contra del gobierno. Miles de coreanos inocentes fueron muertos por escuadrones de “policía” local y grupas de vigilantes en Tokio y sus alrededores.’3 También se emplearon tropas para reprimir a los taiwaneses en Wu-she en 1930. Muchos nativos fueron muertos y heridos.’4 Las autoridades tendían al empleo de tropas y armas de fuego contra lOS taiwaneses y los coreanos; protestas o confrontaciones semejantes eran controladas con menos fuerza y pérdida de vidas cuando los involucrados eran todos japoneses.
Ozaki Hidetaro, reportero del Taiwan Nichinichi Shirnbun, era una persona moderada y culta. No obstante, aun japoreses tan liberales se comportaban en forma diferente en las co- lonjas. Su hijo, Hotsumi, recordaba que un día su padre regresó a casa en una ricksha. Cuando el culí reclarnó lo escaso de la paga, Ozaki lo golpeó con su bastón,” Ése era el tratamiento estándar que se les daba a los chinos en la concesión de Kwantung y otros sitios gobernados por Japón. Hirano Reiji, reportero del Osaka Mainichi, fue enviado a Dairen cuando el incidente de Tsinan. El corresponsal en jefe de la oficina de Dairen fue a recibirlo y ambos se’ dirigieron a la oficina en un carrito tirado por un chino. Al llegar a su destino, el superior de Hirano empezó a discutir con el conductor por el precio del pasaje, insistiendo en que era demasiado caro. Finalmente, el corresponsal terminó ci argumento gritándole al Otro: “Tú bastardo estúpido!” y persiguiendo al chino por toda la calle.’8
Mincin ri t era nómmnalmente tei ‘ o’o Jmo pelo s. estdb.

imperialista en esa región, producía enormes utilidades gracias a lo barato de la mano de obra china. Por ejemplo, en 1926 el promedio de sueldo mensual para los empleados japoneses regulares y temporales era un 7.6 y un 4.2 veces más alto, respectivamente, que lo que ganaban los empleados temporales chinos. Unas sombrías estadísticas muestran la diferencia de las condiciones de trabajo y seguridad de acuerdo con la nacionalidad: en las minas de carbón, que manejaba el ferrocarril, en el periodo de 1909 a 1930, resultaron muertos o lesionados 3806 japoneses en comparación a 114 029 chinos. Tal vez en- tic 40 y 50 millones de toneladas de carbón fueron extraídas de las minas de Fushun y Yent’ai alrededor de 1930, pero más de 100 000 trabajadores chinos murieron o resultaron heridos en las mismas.1’
Japón participó en dos guerras y desperdició vidas y recursos apoderándose de grandes extensiones de territorio chino para explotarlos como colonias o semicolonias. Esas victorias militares y sacrificios, según pensaba la mayoría de los japoneses, le daba a Tokio el derecho a controlar y explotar el territorio chino. Su actitud era idéntica a la convicción europea y estadounidense de que el control de las colonias en Asia, el Pacífico y África era un “destino manifiesto”.18
Un consenso general aprobó esa política expansionista para con China, pero hubo profundos desacuerdos y diferentes énfasis sobre la manera de llevarla a cabo. En un extremo del espectro estaban los moderados que favorecían la ampliación de los intereses japoneses por medios pacíficos: inversiones, apertura de nuevos mercados y cooperación con Estados Unidos e Inglaterra. En el otro extremo estaban los expansionistas y militaristas, que estaban dispuestos a ir a la guerra, si tal cosa se volvía necesaria, para suprimir el nacionalismo y la resistencia china y para arrojar del continente asiático a Estados Unidos e Inglaterra. Entre esos dos polos había una gran variedad de puntos de vista y de estrategias. La política japón pai,.cor Crnan içipe fue sostenida T”Tíotencia mili
Los primeros años de la década de 1920 fueron de una ‘“política parlamentaria normal” después del prolongado dominio de los oligarcas Meiji. Shidehara Kijuro fue ministro del exterior en los gabinetes que formaron el partido Kenseika y su sucesor, el partido Minseito.[A su apoyo a la cooperación internacional y a la reducción de armamentos se le dio el nom• bre de diplomacia Shidehara. Sin embargo, hasta Shidehara era expansionista. En 1931, en una junta con el diplomático r’’— cA1ç iii, rn,ç nte fiel incidente de Al parecer, los chinos creen que Manchuria es parte de China, pero antes era de Rusia. No hay la menor duda de que, si la situación se hubiera dejado corno estaba, Manchuria pronto habría dejado de estar bajo la autoridad de Ch’ing. La única razón por la que el régimen manchó pudo conservar esta vasta y fértil región fue la presencia militar japonesa. Desde la guerra ruso-japonesa, Manchuria ha gozado de una paz y prosperidad sin paralelo en ninguna otra parte de China. Los japoneses estarnos convencidos de que el desarrollo de la región noreste se debe, por lo menos en parte, a nuestros negocios e inversiones aquí.
La antipatía de Shiclehara hacia las aspiraciones chinas se hizo también aparente en un discurso que pronunció en la universidad de Keio tres años antes, en 1928. Habiendo notado el movimiento antiextranjero en China (un boicot contrul los productos extranjeros) para elevar la conciencia nacional, postuló que Japón había abolido sus desiguales tratados no por medio de alguna acción ilegal, sino fortaleciéndose él mismo, y que China debía seguir el ejemplo japonés. Shidehara apelaba al pueblo chino para que mosri-ara “moderación”.19 Haciendo a un lado los métodos y el estilo, la esencia de la diplomacia de Shide1ara era la búsqueda de condiciones especiales, políticas y económicas, en China.
Si el principal proponente de una política china pacífica era en realidad un expansionista, uno puede imaginarse la mentalidad de los que eran jingoístas convencidos. lkezaki Tadakata, escritor de asuntos militares, escribió en 1929: “Es algo bien sabido que la sobrepoblación del Japón se hace más seria cada año. ¿Dónde encontraremos una salida para todos esos millones? Las potencias occidentales se han dividido el mundo:
la única área que queda es el continente asiático. Más todavía, el derecho del Japón a esa región está escrito en la sangre y en el tesoro de dos guerras”. Aunque los Estados Unidos se opusieran a la legítima expansión de Japón y China, “debemos velar por nuestros intereses con resolución”, Si los Estados Unidos persistían en bloquear los planes de Tokio, Japón debería ir a la guerra.2° Los puntos de vista de Ikezaki eran una versión sofisticada de la actitud del público hacia China.
La ideología expansionista de escritores civiles como ikezaki no era suficiente para empujar a Japón a la guerra. Sin embargo, cuando los dirigentes militares adoptaron esos puntos de vista, ci ímpetu hacia las hostilidades eniprenclió un vuelo

Pian para la Solución (le los Problemas de Manchuria y Mongolia Corno una Política Básica para Cambiar el Destino de nuestro País”. Ishiwara insistía en que “la supervivencia de Jap (lepende de una resolución favorable del problema de Manchuria y Mongolia”. “Japón debe expanderse en el extranjero a fin de lograr en nuestro país la estabilidad política”. “El futuro de Manchuria y Mongolia sólo se decidirá en forma satisfactoria cuando Japón obtenga esas áreas” y “japón debe estar dispuesto a enfrentarse a Estados Unidos para lograr nuestros objetivos nacionales”.2’ La proposición de Ishiwara fue un escenario notable ¡la guerra en el Pacífico! Él se mostraba más explícito que Ikezaki en lo de “obtener” Manchuria y Mongolia, aunque ambos coincidían en que podría hacerse necesaria una guerra con Estados Unidos para obtener los objetivos de Japón.
El desprecio popular por los chinos apoyaba el avance dentro del continente. Shideharui les echaba la culpa de los males (le China a los chinos mismos. “Los tratados injústos son el resultado de las fallas políticas internas, no la causa. A menos que un problema sea atacado en su raíz, las consecuencias indeseables persistirán”.22 Él pasaba por alto los efectos debilitantes de la alianza entre los países imperialistas, incluso el Japón, y de los negociantes compradores sobre la soberanía de China y sus esfuerzos en pro de la reforma. Él siempre trató de hacer responsable al pueblo chino de el imperialismo que había convertido a China en una semicolonia. De una manera desdeñosa, lkezaki ridiculizaba la capacidad de China para resistirse en contra del Japón. “China puede retorcerse y forcejear, pero eso no detendría al ejército japonés. Tres o cuatro divisiones y unas cuantas cañoneras serán suficientes para manejar a los bandidos chinos’’.23
Ishiwara escribió en 1930: “China no es una nación unificada, y es misión divina del Japón ayu(lar al pueblo chino”. Y agregaba: “Las cuatro razas de Japón, China, Corea y Manchuria comparten todas ellas una prosperidad común a través (le una división de responsabilidades: la de los japoneses es el liderato político y la industrialización; la de los chinos la mano de obra y la pequeña industria; la de los coreanos, el arroz, y la de los manchúes la atención de los animales”.24 Esa concepción de ishiwara era una elucidación temeraria del ideal de la Gran Esfera de Coprosperidad de Asia Oriental, pues suponía la innata superioridad (le los japoneses sobre los chinos y Ishiwara fue uno de los que maquinaron la invasión de Manchuria y figura central en los acontecimientos que desembocaron en la guerra del Pacífico. Sin embargo, sus agresivos puntos de vista no eran idiosincrasia personal, ya que él representaba la formulación sistemática de un desprecio japonés tradicional por sus vecinos de Asia, nutrido durante varias;, décadas, y de las políticas imperialistas sancionadas por esa actitud. En tanto esa mentalidad y esa política fueran las que dominaran, una confrontación militar era inevitable con China que entonces buscaba un nueva identidad nacional y había empezado a resistirse al dominio imperialista. ¿Por qué fue el pueblo japonés tan intolerante con lOS chinos y los coreanos? ¿Por qué le faltó la capacidad para realizar un análisis crítico de las políticas imperialistas y de las guerras que éstas conciben? Yo pienso que la respuesta está en la manipulación, por parte del Estado, de la información y de los valores para producir una conformidad masiva y una obediencia incuetional5le.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   22

similar:

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconSegunda guerra mundial(1939-1945)

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconEl Primer ensayo nuclear sobre ciudades en II guerra Mundial
«Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón concluyó la Guerra...

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconLa evolución de los géneros
«película de guerra», a pesar de que se desarrolle durante la Segunda Guerra Mundial y de que ese conflicto afecte profundamente...

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconLa Guerra Fría: conflicto suscitado entre Estados Unidos y la Unión...

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconFicha 7: Japón, la vida luego de la Segunda Guerra Mundial. Los antecedentes del crecimiento

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconResumen : Se presentará un panorama mundial de la visión sobre la...

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconSíntesis de la Segunda Guerra Mundial

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconConsecuencias de la Segunda Guerra Mundial

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconL a Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias

Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945 iconEl origen de la Unión Europea se remonta al final de la Segunda Guerra...






© 2015
contactos
ley.exam-10.com