Segunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945






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títuloSegunda guerra mundial y los japoneses, 1931-1945
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1944.51 Koiso Kimiaki formó un nuevo gabinete y organizó el Concilio Supremo para la Dirección de la Guerra para mejorar la coordinación entre el gobierno y los servicios armados. Los esfuerzos por formular y coordinar políticas fundamentales seguían viéndose obstaculizados por la independencia del comando supremo. Aun a ese alto nivel de gobierno, el final de la guerra era algo que no podía discutirse.
Los bombarderos estadounidenses con base en las Marianas atacaron Tokio por primera vez en noviembre de 1944 con una embestida de ochenta B-29. La fuerza aérea estadounidense tenía el control absoluto de los cielos del Japón. Las fuerzas terrestres norteamericanas desembarcaron en Iwo Jima, a medio camino entre Saipan y Tokio. La guarnición de la isla fue aniquilada al cabo de más de un mes de sangrientos combates y la isla cayó en manos estadounidenses el 22 de marzo de 1945.52 El Japón estaba ahora a un alcance mucho más fácil de los pilotos norteamericanos. Los ataques aéreos masivos contra Tokio del 10 de marzo y de los días 24 y 25 de mayo arrasaron la mayor parte de la ciudad. Nagoya, Osaka, Yokohama y Kobe fueron calcinadas con bombas incendiarias y, en junio, las ciudades pequeñas de provincia cayeron bajo la antorcha aérea. En abril. las fuerzas estadounidenses empezaron a desembarcar


Los aviones de ataque especial se usaron por primera vez durante la batalla del Golfo de Leyte; cuando Okinawa quedó bajo ataque, los militares ya no tenían ninguna otra arma que “desarrollar”. El gigantesco buque de guerra, Yarnato había 1 sido reservado para la defensa final de las islas de la madre patria. La mayor parte de las reservas de petróleo grueso se ha bía usado para enviar a la Segunda Flota en una misión su cida contra las fuerzas estadounidenses que estaban atacando, Okinawa. El Yamato sólo pudo alejarse unas cuantas millas de Kyushu cuando los porta-aviones norteamericanos le cayeron encima y el buque principal del Japón quedó perdido.53 La’ guarnición de Okinawa había sido obligada a replegarse a la par.::
te sur de la isla principal cuando, el 22 de junio, el comandan. te, Ushijima Mitsuru, y otros oficiales se suicidaron (aparente.i mente, también el gobernador, Shimada Satoshi, se quitó ial vida). Murieron aproximadamente 110000 tropas japonesas y las fuerzas estadounidenses pusieron pie en un rincón de Japónj mismo.54
En Europa las fuerzas aijadas habían abierto un segundo frente en junio de 1944 con la invasión del norte de Francia, y Alemania se vio cogida en un gran movimiento de ‘pinzas. En agosto las fuerzas de la Resistencia francesa iniciaron una re’ volución armada; luego París fue liberado. Las fuerzas alemanas, que habían ocupado Italia después del gobierno de Badoglio se rindieron, pero los italianos antifascistas habían proseguido la’ resistencia. Mussolini fue muerto por los guerrilleros en abril. de 1945. Los italianos atacaron entonces a las unidades alema’ nas y jugaron un papel decisivo en la ofensiva estadounidense’ que liberó a Italia. Hitler se suicidó en su refugio cuando el ejército rojo entró en Berlín en abril de 1945. En mayo el ej& cito alemán se rindió incondicionalmente. La guerra en Europa había terminado y Japón estaba ahora aislado. Otras naciones le declararon la guerra a Tokio, haciendo un total de más d& cincuenta. Japón estaba ahora en guerra con más de la mitadj del mundo.
En la Conferencia de Yalta de febrero de 1945, la Unión Soviética había prometido formalmente entrar a la guerra con1 tra Japón. Como parte de un pacto secreto, los Estados Unid de Norteamérica acordaron reconocer la devolución de Sahkafln, y de las Kuriles a la Unión Soviética después de la guerra. Cuan.i do Roosevelt murió en abril, Harry S. Truman llegó a presi dente. Las potencias aijadas iniciaron las juntas de San Fran cisco y, en junio, se firmó la Carta de las Naciones Unidas. La Conferencia de Postdam para tratar lo de Alemania y otrl

Postdam, donde se especificaron los términos para la rendición del Japón, fue emitida por los Estados Unidos de Norteamérica, Inglaterra y China. (Aunque la URSS no figuró como participante, todavía no le declaraba la guerra a Japón y no fue signataria).
El gabinete de Suzuki Kantaro reemplazó en abril al de Koiso. El cambio fue un movimiento indirecto para terminar la guerra, pero el premier, Suzuki, cometió el error de anunciar que Japón “ignoraría” la Declaración de Postdam. Los aliados (interpretaron esa respuesta como un rechazo de su demanda de rendición y llegaron a la conclusión de que Japón lucharía hasta el amargo final.55 El trabajo secreto de Estados Unidos en ‘la bomba atómica había dado como resultado la exitosa expIo,‘áón de un dispositivo nuclear en Álamo Gordo, Nuevo México, en el mes de julio. Algunos hombres de ciencia pusieron obje. jciones al empleo de la bomba atómica e insistieron en que se aplazara o se buscaran otras alternativas. Los dirigentes del ‘Las dos explosiones de las bombas atómicas y el ataque soiético les demostraron a los dirigentes japonesas que la guerra o podía continuar. El flujo de los materiales de guerra proceCnte del sureste de Asia ya había sido cortado por los submaos norteamericanos y las minas arrojadas por avión a lo largo
las costas del Japón y en el mar interior.58 A principios de
‘945 eran muy pocas las refinerías que tenían algún petróleo
qie refinar, las plantas de aluminio ya no tenían bauxita y las
-Iantas acereras no contaban con mineral de hierro ni carbón.
La producción estaba paralizada. No había gasolina para los planos ni aluminio para hacer más aviones. Sin petróleo ni o, la guerra moderna era imposible. La intensificación de
los ataques aéreos desde principios de 1945 había causado graves ¿aflos en las fábricas de armas y la producción había descendido enormemente o había cesado por completo. Sencillamente, Japón
era contrincante para los aliados con sus enormes recursos armas y suministros.59 El ejército empezó a reclutar a hommaduros y no aptos físicamente y a hablar de la batalla isiva por la madre patria. Sin emhircrn

lanzas de bambú resultaron ciertas y no simple retórica. Iba z ser una virtud marcial brotada de la necesidad.
Ese horrible desenlace era el resultado inevitable de los gicos errores de cálculo de atacar a Estados Unidos y a Inglate rra. Los dirigentes japoneses le echaron la culpa a la ciudadaní como si el pueblo no hubiera estado a la altura de la tarea.
pueblo japonés se le hizo sentir que no había hecho el esfuerz suficiente.°° El gobierno empezó a usar consignas como “E que nos ha faltado dedicación?” en campañas para despert esfuerzos todavía mayores. La respuesta “aprobada” era:
no hemos insistido lo suficiente. Debemos ser más leales”. Milá de hombres más “determinados a hacerlo mejor” fueron en viados a morir por una causa perdida.
Hasta esa etapa de la guerra las tropas japonesas habfa combatido valientemente a pesar de la terrible disparidad armas y en equipo. La tecnología y la productividad industri4 japonesas habían realizado también hazañas sobresalientes armamento moderno: Los superacorazados Yamato y Musahi el submarino tipo 1, modelo 400, capaz de transportar tres ai, nes de caza y que podía operar en el mar durante cuatro m ses;°1 el excelente avión Zero;62 el torpedo número.93, que tenía dos veces la potencia de cualquiera fabricado en Estados Unid o Inglaterra.63
No obstante eso, hubo huecos fatales en la tecnología militai El radar japonés no fue nunca ni adecuado siquiera,°4 y durantt la guerra, Estados Unidos superó completamente al Japón en
producción de aviones. Mientras los Estados Unidos disponfa de recursos enormes en el proyecto de la bomba atómica, Jap& estaba desarrollando la técnica de atar bombas a globos hech de konnyaku (una pasta gelatinosa hecha de la planta Lengu del Diablo) y lanzándolos contra la costa occidental ‘de Estad Unidos. Washington estaba rompiendo el átomo y en el umbr de una nueva era en la civilización; Tokio estaba entretení dose con molinos de viento de una manera quijotesca. Al fi todo falló y al destino de la nación lo arrastró un viento di rente, el de las unidades Kamikaze, en las que jóvenes valient eran enviados a la muerte en vuelos suicidas sin, retorno.65
A japón lo derrotó el enorme poder productivo y econ mico de Estados Unidos. Sin embargo, un punto de vista qi consideraba la vida algo con muy poco valor y que llegó a ideij los ataques Kamikaze,* estuvo en la raíz de todas las desventu de japón. Las cualidades espirituales de Occidente —la libert y el dinamismo que siempre hubo detrás de las políticas
oosevelt— fueron pasadas por alto. Sólo se tuvo en cuenta ja potencia material de Estados Unidos (y, hasta eso, no muy en). Japón buscó una “alianza” con el depravado régimen
sobreestimó el poder alemán y falló en percibir que el pfritu democrático podía generar una potencia guerrera más ectiva que un “patriotismo” producido por la dictadura y la 9presión. Esta mala comprensión fundamental de las fuerzas de na sociedad libre fue más seria que haber contado equivocaente la producción de las fábricas de aviones del sur de iifornia.
De acuerdo con estadísticas publicadas en 1956, por el Miisterio de Salud y Beneficencia en la Dieta, las muertes japo.
sas de julio de 1937 a agosto de 1945 en combate, por heridas tcibidas en combate y enfermedades mortales relacionados con guerra (de militares y civiles que trabajaban para los milires) ascendieron a alrededor de dos millones trescientas mil rsonas. En esa cifra no se incluyen las decenas de miles de per. rmas perdidas que nunca se contabilizaron.66 Ese nada glorioso nteo de cadáveres es el precio que el pueblo japonés pagó por tontería de sus dirigentes.
‘ Tanto en el país como en el extranjero se empleó todo un purrí de imperativos morales para justificar la Guerra del
ico. La penetración de Manchuria fue explicada corno el echo de autodefensa”. El régimen títere de] Manchukuo escribió como “la formación de un Estado virtuoso” y “la ración de las cinco razas”. Lo primero fue la declaración ue el Manchukuo sería un Estado ideal que seguiría “la
virtuosa”, una noción utópica china de la armonía la justicia; lo segundo aseveraba la armonía racial de
., manchúes, coreanos, mongoles y japoneses. Las hostilia escala completa en contra de China se debían a metas .,.‘ elevadas: “Para castigar a los insolentes chinos”; a “la nstrucción de una China regenerada” y a la “construcción de n nuevo orden en el oriente de Asia”. Otras explicaciones cionales se ofrecieron para explicar el inicio de las hostilidacontra Estados Unidos e Inglaterra. Las negociaciones se ron con Estados Unidos a fin de proteger “la posición
imperio como la fuerza estabilizadora de Asia”. La guerra declaró porque “Nuestro imperio, para su existencia y dei propia, no tiene otro recurso”. Aseveraciones francas de un
‘- nacional se mezclaban con protestas de solidaridad asiáSupuestamente, el avance de Japón en el sureste de Asia
..a los objetivos gemelos de “construir una Gran Esfera de o.Prosperidad en el Oriente de Asia” y “de liberar a los asiádel imperialismo estadounidense e inglés”. Como para
_..e sustancia a esas declaraciones de una nueva solidaridad


pan-asiática, en 1948 Birmania y las Filipinas fueron dec1ara.i das “independientes” y un gobierno indio provisional se esta bleció en Singapur. En noviembre de 1943 los d Manchukuo, del régimen de Wang Ching-wei, de 1. las Filipinas y Birmania, se reunieron en Japón para una Grai Conferencia del Oriente (le Asia, y se escogió el nombre d Gran Guerra del Asia Oriental para matizarla con el sentidi de que una nueva Asia estaba expulsando a Occidente. S embargo, ¿fueron realmente “liberadas” las áreas de Asia cayeron bajo el control y la ocupación militar japonesas? ¿ zaron esas naciones de la co-prosperidad? Para una cabal c prensión de la guerra es crucial un cuidadoso examen de realidades de la Gran Esfera de Co-Prosperidad Asiática.
El término Gran Esfera de Co-Prosperidad Asiática no s nificaba una solidaridad igualitaria que abarcara la comp1 independencia e igualdad de todos los pueblos asiáticos. L intereses especiales de Japón tenían que gozar de preferenci en la región. Japón sería el dirigente político de la nueva As “responsable del gobierno y la guía... de aquellos pueblos los que les faltaba la capacidad de independencia”, Y Tc. “retendría una posición preferente en el desarrollo de los recw sos de cada región que fueran esenciales para la seguridad cional”.2 En marzo de 1941 la Asociación de Beneficencia la Regla Imperial publicó los “Conceptos Básicos de la Esfera de Co-Prosperidad del Oriente de Asia”, en la cual establecía explícitamente: “Aunque empleamos la expre ‘cooperación asiática’, eso en manera alguna ignora, el de que Japón fue creado por los dioses, ni plantea una igu dad racial automática”. En otras palabras, algunos asiátic eran más iguales que otros. De hecho, la suposición de la s, rioridad japonesa permeó siempre las relaciones con el 1esto Asia. La Asociación Japonesa de Literatura Patriótica organi una conferencia de escritores y personas conectadas con la i ratura de la Gran Esfera de Co-Prosperidad del Oriente Asia. Tomando (al parecer seriamente) al pan-asianismo, neko Mitsuharu se preguntaba si los intelectuales de otros ses podían realmente aceptar el espíritu japonés del hakko ii’.. (Los ocho rincones del mundo bajo un solo techo). Eso prod4 una respuesta áspera de parte de Nakayama Shozaburo, uno d los organizadores de la conferencia: “No se trata de intelectul les de otros países” dijo, “sino de miembros de la Esfera d Co-Prosperidad reunidos bajo la augusta autoridad del rador”.2
onferencia Imperial, celebrada el 5 de noviembre de 1941, el Jnistro de Finanzas, Kaya Okinori, explicó la política de ocupación para el sureste de Asia: “Debemos ignorar por lo “ronto la dislocación económica en esa área y seguir adelante orosamente con nuestros planes”.3 La política para la adtración de las áreas ocupadas en el sureste de Asia, aproas por una Conferencia de Enlace el 20 de noviembre de 1, contenía lo siguiente: “La economía local será estricta- controlada para facilitar nuestra adquisición de materias esenciales de guerra y la manutención de las fuerzas de cupación. No debe permitirse que las peticiones de un relauniento en los controles interfieran con esos objetivos”. La Irectiva de la política proseguía: “Por lo pronto no deben lentarse los movimientos de independencia en las poblaciones ales”.4,5 Durante la Conferencia de Enlace del 14 de marzo e 1942, Hoshino Naoki, secretario en jefe del gabinete, dijo:
hay restricciones para nosotros. Esas eran posesiones ene s Podemos tomarlas, hacer lo que queramos”. Suzuki Teijefe del Consejo de Planeación, y el Ministro de Finanzas, insistían en que: “Debe haber un largo periodo de gorno militar. No debemos prometerles la independencia a s poblaciones locales ni alentar ambiciones premeditadas”.6 s planes para la administración militar de las áreas ocupadas reparados ese mismo mes contenían lo siguiente; “Industria:
“r lo pronto, la región del sur será fuente de materias primas nercado de nuestros productos manufacturados. Se tomarán las para evitar el desarrollo de la industria en esa área. larios se mantendrán tan bajos como sea posible”.7 Pos, cuando la independencia fue concedida, como en
caso de Birmania y las Filipinas, era más teórica que real. )ón insistió en conservar el control completo de los asuntos ..tares y de las relaciones exteriores en ambos países.8 La ión del sureste de Asia se utilizó como territorio colonial, ;ecisamente de la misma manera que Corea y Manchukuo.
Como prólogo de un detallado análisis de la vasta región ionde se aplicaron esas políticas durante la Guerra del Pacífico, ciulta apropiado considerar las colonias japonesas de antes de i guerra. Yanaihara Tadao, escribiendo en Kashin en marzo 1941, llamaba a las colonias un papel tornasol en las pretennes todavía mayores de Japón. El ignorar “cómo son admirados esos pueblos no-japoneses del imperio... y hablar políticas generosas y amigables hacia Manchuria y China es que no tiene sentido”. El rudo y explotador manejo de las contradecía las declaraciones de armonía racial hacia

de las poblaciones coloniales de Corea y Taiwan presagiaba las condiciones de la Gran Esfera de Co-Prosperidad en el Orir te de Asia.
Corea
Si Japón hubiera pretendido realmente liberar a los de Asia del imperialismo, la independencia ele Corea deberLa haber sido el primer paso. El anticolonialismo debió haber c. pezado en casa. Sin embargo, por el contrario, los que planearo el incidente de Manchuria testificaron que uno (le los motiva principales fue asegurar el control japonés de Corea.’° ‘L década más tarde, la independencia para los pueblos del á del sur era un asunto delicado “porque también hay que t en consideración a Corea”.” Los dirigentes nacionales ter que la “liberación” de las colonias occidentales pudiera se un precedente para el imperio japonés. Por lo tanto, a Co no se le hubiera concedido la independencia aunque Japón h biera ganado la guerra. En junio de 1945 los dirigentes japon ses, de una manera extraoficial, sondearon las intenciones e dounidenses como parte del esfuerzo para ponerle fin a la guern Hasta en esa fecha ya tan tardía, bajo los golpes de ataqu aéreos diarios y encarando una derrota cierta, la posición d gobierno era que “Taiwan y Corea constituyen, al)So1UtamCn fuentes vitales ele alimentos. Como son esenciales para la ex tencia del Japón, deseamos que se nos permita conservar1 La anexión de Corea en 1910 inició al Japón en la senda imperio y la agresión; el intento de aferrarse a Corea en 1. prolongó la agonía final de la derrota.
La independencia de Corea era algo de lo que no había que hablar, claro, en lo que respecta a los dirigentes japones Un autogobierno local y el derecho al sufragio fueron cosas se permitieron más bien en forma simbólica. Los primeros m vimientos en ese sentido durante los años veinte fueron co un soborno para la inquietud nacionalista. En 1933 el autog bierno local se amplió ligeramente, pero seguía siendo ¡ bien simbólico. Una tercera parte de los asambleístas prov ciales eran designados por los gobernadores (quienes, a su eran designados por el gobernador general); el resto era & de una manera indirecta por los consejos distritales metr tanos y por los miembros del consejo del distrito rural.13 puestos importantes del gobierno estaban reservados para los, que los de los japoneses.1’ Cuando la cooperación coreana se tonvirtió en algo esencial para el esfuerzo de guerra después de l97, incluyendo la aplicación de la conscripción militar por la escasez de brazos, se aplicaron ciertas reformas. Entre éstas se incluia la abolición de las diferencias de salario entre los funfrdonarios japoneses y coreanos y el derecho a elegir represenjantes a la Dieta (aunque de una manera bastante circunscrita
comparación con la de los japoneses propiamente dicha). Tales “reformas” fueron simples expedientes de guerra.
La repulsión a los coreanos se hallaba en todas partes. Los sultados de la educación discriminatoria y de las políticas empleo se observan de una manera más gráfica en los estánde vida y en las expectativas de vida. El ingreso promedio en 1944, por ejemplo, era de 558 yens en Japón y en Corea; los coreanos ganaban un poco menos de un del ingreso de los japoneses.16 La gran disparidad en las rndiciones sanitarias salta a la vista observando las estadísticas salubridad: de los japoneses que contrajeron enfermedades tagiosas en 1937, un 13.1 por ciento murieron, en compara- con el 30.5 por ciento de los coreanos.’7 Lejos de haberse iinado durante la guerra para “liberar a Asia”, el desprecio la discriminación contra los coreanos se intensificó en realidad.
ra vigilancia policiaca y el acoso en los trenes y barcos que Iban de Pusan a Shimonoseki se tornaron más intensos; el golpear y patear a los sospechosos era la norma habitual.18 Hasta los conscriptos coreanos eran víctimas de abusos verbales con calumnias raciales como “No se te ocurra la idea de que eres aponés. Ten mucho cuidado”. A muchos coreanos les decían:
.ra que ya puedes entrar al ejército imperial, tendrás que
uantar todo lo que te hagan”.’°
En lo tocante a la discriminación, la vida civil no era nada te. Los trabajadores japoneses de la fábrica Hungman,
e era parte de un gran complejo en Corea del norte, recibían sas de ladrillo con excusados y agua corriente, utensilios elécicos de cocina y calefacción de vapor. El alojamiento que la mpañía proporcionaba para los coreanos era apretado, y a compañía le parecía bastante adecuado situarlos en excusados 3munes, grifos de agua comunes y calefacción a base de ondol. a administración japonesa no veía nada impropio en esas disaridades. 2°
Aunque un tratamiento desigual y por separado era la nora, el gobierno adoptó y puso en práctica una estricta política
e asimilación para convertir a los coreanos en leales ciudadanos
e segunda categoría. La lengua coreana fue prohibida en las del Ciudadano Leal: “Somos súbditos del Gran Imperio japo. nés. Somos leales a Su Majestad Imperial, el Emperador”. Después de 1939, los coreanos fueron “alentados” a adoptar apellidos japoneses y a dejar de usar sus nombres coreanos. A todos los coreanos se les exigía la asistencia a los servicios Shinto; los cristianos eran identificados para hacerlos objeLo de persecuciones especiales y de otras “atenciones”.24 La ejecu ción obligatoria de los rituales Shinto era algo especialmentt repugnante, como lo demuestra el hecho de que en un period de ocho días después de que Japón se rindió, en 1945, los c reanos incendiaron y destruyeron 136 capillas shinto y edifidoí donde se exhibía la fotografía del emperador.25
Cuando la escasez de mano de obra se hizo más aguda a fin de los años treinta, se hicieron planes para utilizar trabajador coreanos, y a partir de 1941 un traspaso forzado en gran escala de obreros coreanos a Japón se llevó a efecto.26 Kim Dae-sik tuvQ una experiencia que era bastante típica. Trató de evadir
movilización para el trabajo, pero fue capturado en 1943 llevado, con esposas, a trabajar en una mina de carbón en K shu. Un estudiante japonés a quien habían llamado para tr bajar en la construcción de un aeropuerto en Tanegashi refirió más tarde que, aunque “los coreanos eran los mejo trabajadores... con frecuencia eran golpeados con cachiporm de madera”.27 Las necesidades de mano de obra incitaron la promulgación de leyes especiales para permitir que los coreanol sirvieran en el ejército. Los coreanos podían “ofrecerse co voluntarios” para el ejército japonés a partir de 1938 y en armada desde 1943.28 Posteriormente, la conscripción se extendi a Corea. Aproximadamente 187 000 soldados y más de 22 marinos provenían de la colonia. Si se incluyen los trabajador forzados, un total de 370 000 coreanos fueron obligados a prestat servicios en deberes de guerra.29 Las mujeres coreanas tanibié fueron movilizadas por millares y embarcadas a los frentes d. guerra como “muchachas de descanso” para las tropas japonesaJ. Llamadas Chosenpi (i era la jerga de los soldados para “mu chacha de descanso”), constituían el desahogo sexual de l soldados. Las mujeres eran llevadas directamente a las línea*4 del frente para la fornicación entre una y otra operación dé combate y, aparentemente, muchas de ellas resultaron muertar en la lucha.3°
Dentro de Corea la resistencia era algo virtualmente impo. sible. Fuera del país, grupos encabezados por Kim fl-song y El régimen colonial de Taiwan se parecía mucho a la adminisjtación de Corea. A los taiwaneses se les permitieron menos dereiAos políticos que a los coreanos. El gobierno local propio fue expandido en 1935, pero la mitad de los miembros de los conos prefecturales eran nombrados y la otra mitad eran mditamente elegida por el consejo de la ciudad y por los miemos del comité del pueblo o de la aldea.32
El idioma japonés era obligatorio. Las columnas en lengua ‘u’na fueron prohibidas en los periódicos taiwaneses. Era una
lítica insensible y prematura. A los taiwaneses se les negamateriales en lengua china antes de que verdaderamente bieran aprendido el japonés. Los resultados fueron el desImiento cultural y un analfabetismo práctico. Los esfuerzos a cambiar a las letras romanas y por desarrollar una nueva ‘tura fallaron a causa del antagonismo oficial.33 Nakazawa oki captó el espíritu de una irritada frustración cuando le ntó a un amigo taiwanés si Japón había actuado mal en la
• El taiwanés respondió inmediatamente “Nos robaron nuesidioma”. 34
yantung
La discriminación y la asimilación forzosa también caracteon la administración del territorio de Kwantung. Unos ntos relatos en primera persona y unas pocas anécdotas nos
án el sabor de lo que sufre ahí la dominación japonesa. Una újer japonesa que se crió en el Dairen recorbada sus anteriopuntos de vista sobre los chinos: “Nunca me pareció a mí
extraño o fuera de lo común que todo aquel que desempeñara guna labor manual —culis, conductores de caballos, jaladores
4e jinrickshas— y los mendigos y todos los trabajos más bajos sucios tuvieran que hacerlos los chinos.., para mí, como una iíia de corta edad, todos los chinos eran sucios, flojos y tramosOS”. (Una mujer japonesa que había vivido con la familia .e dicha niña en Taegu, Corea, hasta que regresó a Japón para ingresar al colegio, se desarrolló con una creencia semejante de un orden natural con los japoneses ocupando el nivel más lto. Dicha mujer le describía a una compañera de clases que Corea sólo los coreanos acarreaban excrementos y recogían esas viles tareas cuando regresó a Japón. Ella se sintió a disgusto).
La discriminación era tan completa y se tomaba corno cosa tan natural, que nadie reflexionaba en ella. Una c diante china del Dairen relataba muchos ejemplos de discrimi. nación contra los chinos. En Dairen se les distribuía arroz los japoneses, pero no a los chinos. Ella pertenecía a la fr. de un mercader rico que podía comprar arroz en el merca negro y nunca sufrió personalmente, pero la discriminación siguió hasta Japón, pues a ella nunca le habían entregado tarjeta de racionamiento. También declaraba que sólo al 11 al Japón se había dado cuenta de que no todos los japo eran malos.37 Esos episodios nos delatan el modo como tratab los japoneses a la población invadida.
El adoctrinamiento reforzaba la superioridad japonesa. A Fumiko, una maestra de Kwantung, relataba que a los nifi chinos se les enseñaba que eran “súbditos imperiales”. Cuand preguntaban qué nacionalidad tenía un “súbdito imperial”, el. les contestaba que un súbdito era precisamente eso, un súbd to, y que, aunque no eran japoneses, tenían que trabajar E el emperador.

La violación sistemática del ejército japonés a la ley naciona e internacional en Manchuria ya la hemos discutido antes. hijo ilegítimo de esa sostenida criminalidad, el Manchukuo, era la entidad moral anunciada en las consignas como “el 1 tado virtuoso”. Las decisiones del gabinete de marzo de l mostraron cuál era la verdadera función de la región: “Mand ria y Mongolia serán la primera línea de defensa contra Unión Soviética y China”. A fin de “obtener y ampliar nuest intereses nacionales. . . se establecerán unas relaciones de fa con el nuevo estado” y “trataremos de hacerlo (al Manchuku un fait accompii”.39 Este último punto expresaba la deter nación del gobierno de no dejarse desviar por las críticas o la negativa de los demás países a reconocer al Manchukuo. De el principio el nuevo estado fue un instrumento dci poder ea nómico y militar de los japoneses; el bienestar de los habitaw jamás formó parte de la ecuación estratégica.
Las pautas básicas de la política para el Manchukuo fuerO aprobadas por el gabinete en agosto de 1933. El nuevo estas gobierno de Manchukuo, Detrás de esa fachada civil estaba la
- - - autoridad del comandante del ejército de Kwan, que también fungía como embajador ante el Manchukuo. se permitían ni partidos políticos ni organizaciones polítiLos transportes, las comunicaciones, la defensa nacional la seguridad interna, todo estaba bajo el control japonés.40 s “Conceptos Básicos para el Manchukuo” del comandante Ejército de Kwantung, fechados el 11 de septiembre de 1936,
“El emperador del Manchukuo reina en virtud de voluntad divina, de la voluntad augusta del emperador.
comandante del ejército de Kwantung, como representante l emperador, es el guardián del emperador Puyi”.4i La conusión el Protocolo Japón-Manchukuo, en septiembre de 1932, nfirmó los acuerdos administrativos: la defensa nacional del íanchukuo le era confiada al Japón; los gastos de defensa los
rtaría el Manchukuo; la administración y construcción de
carriles, facilidades portuarias, etcétera, necesarias para los vimientos militares japoneses, les serían confiadas a Japón, habría ciue nombrar consejeros japoneses recomendados por
l comandante del ejército de Kwantung.42
Este patrón de manipulación y control sugiere que Japón era ninguna complaciente partera que se retiraría después un parto difícil y que dejaría que su progenie se desarrollara z..J un estado autónomo. No obstante, el nuevo “estado” era enos una criatura de Tokio que del ejército de Kwantung. i-yi, el “emperador del Manchukuo”, soñaba en restaurar una nastía manchú, pero en el mundo diurno de las bayonetas y política del poder, sus prerrogativas estaban muy lejos de ser as. El ejército de Kwaritung regulaba todos los aspectos de apariciones en público. Cada una de las preguntas que les iulaba a sus subordinados acerca de los asuntos del gobierno
una sola respuesta: “El subjefe (japonés) se encarga eso” o “Tiene usted que preguntárselo al subjefe”. Pu-yi
isitó el Japón en 1940 y recibió réplicas de tres de las insignias aIes sagradas del emperador... un sable, un espejo de bronce .i collar curvo. A su regreso al Manchukuo se le pidió que jera un santuario Shinto nacional y que adorara a Amatesu Omikami. En lo personal, el “emperador” Pu-yi no se ha- [a ilusiones sobre su situación. Mirando las cosas retrospectiamente, años después, comprendió que no había sido otra cosa ue un títere de los japoneses
El fundamento material del Manchukuo estaba tan domido por ios extranjeros como su superestructura política. Sólo 2 por ciento de fondos privado local, en comparación con el 40 por ciento del capital estado de Manchukuo y el 57 por ciento de capital japon Más todavía, el capital del estado de Manchukuo provenía gobierno y de la Compañía Manchuriana de la Industria pesa da, ambos controlados y financiados por los japoneses. De manera, el capital japonés asumía casi todas las inversiones.
capital japonés controlaba totalmente los transportes, las c municaciones, la nueva industria pesada y la explotación de recursos naturales para dicha industria.44 La economía del M. chukuo estaba completamente subordinada al capital japon
La manera como los japoneses se portaron en el Manchuk mostró lo que era realmente el nuevo “estado”, ya que actuab como si estuvieran en alguna colonia. Una persona que resi largo tiempo ahí, relató posteriormente: “Había japoneses viajaban en vehículos tirados por caballos y luego se r pagar. Si el conductor del vehículo les exigía el pago, lo r mataban a golpes. Si el chino protestaba ante la policía, autoridades siempre aceptaban la versión del japonés aun fuera completamente falsa. Esas anomalías sucedían todo tiempo”.45 Los militares japoneses eran los más abusivos. El t. velista Takami Jun fue testigo de un incidente en Harbin e noviembre de 1944, cuando un teniente uniformado estaba m lestando a una bailarina de un cabaret. Incapaz de soportal más, ella le dio un bofetón y echó a correr. El oficial la si hasta su camerino y la obligó a que bailara.48
La economía local era sistemáticamente saqueada. A los c pesinos les quitaban sus tierras para entregárselas a los colofl zadores provenientes de Japón. Muchos de esos campesino5í unieron después a las bandas de guerrilleros y lucharon conq Japón.47 Otra cosa, el trabajo forzado era impuesto de la r nera más detestable. Yoshimura Mitsuo describió una de r redadas: “Cuando la situación de la guerra se hizo peor, la vilización de trabajadores degeneró en secuestros. Los homi que viajaban por la carretera, cerca de Nankuan, eran deten por la fuerza y subidos a camiones de carga que esperabai algunos los tomaban de las manos y los pies y los arre
vuelo dentro de los vehículos. Entre esas desventurad mas había personas que salían del campo a adquirir
cías en la ciudad y otras que regresaban a su casa después visitar a sus amistades. Una de ellas era un joven que se a casar al día siguiente y que había venido a la ciudad a c prar artículos para su boda”.48 La captura de seres humanos un paso lógico para el ejército de Kwantung que tenía la c tumbre de requisar caballos para sus maniobras anuales en nnales. Un visitante japonés notó que “todos los caballos e hubieran podido servirle al ejército habían sido cegados”.49 Hubiera sido mejor que los trabajadores esclavos hubieran
tullidos, según el relato presencial de Sugawara Tokio. principios de 1945 un gran número de chinos fueron emplea- para construir fortificaciones en Hut’ou Shanlu, en la frondel Manchukuo con Rusia. “Los obligaban a trabajar con s en las piernas. El trabajo era agotador, demasiadas
horas y el tratamiento brutal. Muchos huían, algunos de a Rusia. Los desafortunados que eran apresados sufrían turas: los quemaban, les aplicaban el tratamiento del agua luego los amarraban en cualquier parte. Después de eso no xecfan seres humanos. Otros miembros del grupo de escapaiia recibían el mismo castigo. Los trabajadores chinos eran peados con pesados garrotes durante el día, tanto en el sitio trabajo como a lo largo del camino. Debido a que las forcaciones que estaban construyendo eran secretas, a ningún iio enviado a trabajar ahí se le permitió regresar a casa”. iteralmente, los hacían trabajar hasta morir y sus cadáveres dejados para que se pudrieran a un lado del camino.50
a supresión de los “bandidos” antijaponeses era inevitable-
e motivo de muerte o de heridas para los campesinos cos. El ejército de Kwantung reconocía que “La mayor parte las bajas durante los bombardeos eran campesinos” y que 11 muchos casos los bandidos huían y la población local era ezmada al confundirla con los asaltantes”.5’ De una manera ztente, los falsos reportes estaban a la orden del día. Un esturéalizado en el ejército demostró que “los campesinos chinos rtos y heridos siempre eran reportados como bandidos”. Y rato a los campesinos era algo desastroso “Irrumpiendo las çasas y apoderándose de las provisiones”.52 Incidentes io el de la masacre de Pingtingshan, en septiembre de 1933, ron atrocidades de las más viles. En el área había una base los Lanzas Rojas, un grupo de bandidos de una sociedad eta. Las tropas japonesas reunieron a todos los habitantes
poblado al pie de un farallón y los exterminaron con fuede ametralladora.53 La unidad del Kempeitai en Tunhwa, [área de mayor actividad guerrillera, acostumbraba acarrear
de los que se sospechaba brindaban ayuda a los s. “Los gritos de dolor y el sonido de los golpes duan una hora o más” cada noche durante los interrogatoLos ataques contra los japoneses cuando la guerra terminó,
Lagosto de 1945, fueron una explosión de resentimientos re-
- ‘1_ “Vi rnnchizrianos sentían nor los iapo 172
neses era palpable” Las señales habían estado ahí demasiado tiempo. Okiira Kinmochi visitó Manchuria en 1934 y encontró una antipatía general hacia la dominación japonesa. Un minis• tro de estado del Manchukuo le dijo: ‘‘Bajo las circunstancias actuales, si hay guerra entre Japón y Rusia, todos los mancho. rianos se levantar:’in en una revuelta contra los japoneses’’. Un “japonés digno de crédito” 1C dijo a Okura que “si nuestras tropas fueran retirad:isahori, estoy seguro de que todos los ja. pOfleSCS serian ascsinados’’i° Esas fueron predicciones acertadas de lo que sucedió apenas terminada la guerra. Por supuesto, muchos japoneses que ni ahusaron lii explotaron a la población local resulta ron apresados en la violenta reacción. Sin embargo, el justo castigo fue preciso la mayoría de las veces. Una tienda de departamentos que favorecía a los clientes japoneses y se negaba a venderles artículos racionados a los no-japoneses fue incendiada, mientras que otra que seguía una política de no discriminación resultó indemne.7 Después del 15 de agosto de 1945, los japoneses cosecharon lo que habían sembrado en Man• churia durante varias décadas.
China Propiamente Dicha
La ocupación del ejército imperial de las ciudades de China del norte y China central, subordijió a la región bajo el control
económico japonés. LI empleo del Concilio Autónomo Aico monista (le 1 Iopei Oriental para pasar contrabando fue una indicación temprana de lo que se le reservaba a China. La regién del 1 Topel Oriental “empezó a parecer la base (Id con trabando de heroína y otros artículos enviados a Manchuria y Kwairtutig”. De acuerdo cnn Yamauchi Saburo, presidente de la Compañía Farmacéutica del Sur d Manchuria, la firma empezó a prudu. civ una gran cantidad de heroína en 1933 y a distribuirla con ‘doCunlefltos de salvoconducto’’ proporcionados por la keiupn’ tui. Los principales traficantes de heroína mostraron su agra decinnen to por la protección que les brindaba el ejército con trahuvendo con fondos para adquirir aviones militares. Cuando la guerra se extendió en China, Fujita Isamu importó de Persia heroína por un valor de alrededor (le $10 mil Iones y la veitdio en Shanghai. Con eso ganó imís de 50 millones de ycns para tI ejército japonés que necesitaba desesperadamente ‘50ç fondos 11 11(OflCU) í}í’l Oflifl rp i,(T( J9iC, lr. i,r,-r .-.
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