“Un vacío asombroso: la historia oficial ignora al fútbol. Los textos de historia






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El deporte como espectáculo

Un vacío asombroso: la historia oficial ignora al fútbol. Los textos de historia

contemporánea no lo mencionan ni de paso, en países donde el fútbol ha sido y

sigue siendo un signo primordial de identidad colectiva.

Juego luego soy: el estilo de juego es un modo de ser que revela el perfil propio

de cada comunidad y afirma su derecho a la diferencia.” 

Eduardo Galeano.

El deporte es hoy la principal mercancía masmediática, el género de mayor facturación de la industria cultural, el espectáculo de mayor audiencia de la historia de la televisión galáctica” (Pablo Alabarces)


Este artículo tiene por objetivo poder reflexionar en torno a la relación medios- deportes desde la perspectiva abordada desde la cátedra 2 de Comunicación y Medios. Para esto, consideramos clave poder re pensar las lógicas de producción de las noticias deportivas, la construcción del deporte como un espectáculo mediático moderno y analizarlo a partir del proceso de mediatización de la cultura.

De ninguna manera este texto reemplaza la lectura de los autores propuestos en la bibliografía de la cátedra, sino que por el contrario redobla la necesidad de una lectura atenta y profunda que permita pensar esta relación entre medios y deportes, no desde una mirada simplista que ignore su complejidad.

La mediatización de la cultura y el deporte

Para analizar el deporte en nuestra sociedad, es clave el concepto de mediatización de la cultura desarrollado por John Thompson, quien lo describe como un proceso de transformaciones profundas e irreversibles que se generan a partir de los medios de comunicación que reconfiguran los modos de producción, distribución y circulación de los bienes simbólicos. Es necesario que subrayemos el término proceso, en tanto y en cuanto, es clave para poder comprender semejantes cambios sociales y culturales.

El proceso de mediatización de la cultura es un fenómeno moderno que podemos reconocer a partir del surgimiento de la imprenta en el siglo XV. En la modernidad, que también debemos pensarla en términos de procesos históricos, se produjeron transformaciones absolutas en diferentes niveles. Thompson esboza cuatro ejes posibles para analizar estas transformaciones, ejes que están relacionados entre sí y que sólo los separa con fines pedagógicos. Así, el autor analizará cambios en los poderes político, coercitivo, económico y simbólico.

Es este último, el poder simbólico, el que será objeto de análisis de nuestro recorrido. Las transformaciones que comienzan a generarse a partir del surgimiento de la imprenta, de la producción de los primeros periódicos, sin dudas constituyen un cambio en los modos de ser y estar en el mundo de los sujetos.

Es a partir de este proceso que podemos reconocer lo que María Cristina Mata denomina Cultura Mediática. (Mata, 1999). Es decir, una cultura que se conforma a partir del atravesamiento de los medios de comunicación, en la formación de sujetos, en las relaciones sociales y de su convivencia constante en la vida cotidiana de los sujetos.

Los medios no pueden pensarse por fuera de la constitución de las sociedades modernas, tal como indicaba Thompson. (Thompson, 1998). Los pensamos desde reconocer la densidad de su carácter social, histórico y cultural. Los pensamos como espacios políticos y de legitimación de imaginarios y miradas de mundo.

En nuestras sociedades, los medios son actores hegemónicos en la construcción social de sentidos. Pensar el poder en términos hegemónicos y no de dominación, es también una posición teórica. Desde esta perspectiva el poder no es pensado en términos verticales, lineales en la que unos son dominadores y otros dominados, sino más bien es pensado como un espacio de lucha, de negociación y construcción asimétrica, desigual entre diferentes actores.

“Vivimos con los medios y junto a los medios” (Castells, 1998), Los medios son parte del hogar, desdibujan la clásica separación entre lo público y lo privado. Son una ventana, un umbral entre lo individual y lo colectivo, entre el espacio público y nuestro espacio íntimo (concepto también en redefinición a partir del proceso de espectacularización de la intimidad).

El proceso de mediatización de la cultura implica una transformación fundamentalmente en las percepciones de tiempo y espacio. Pareciera que vivimos en una suerte de presente continuo, donde la instantaneidad y la velocidad son las que rigen. En relación al espacio, nada parece lejano. Según María Cristina Mata, los lugares lejanos sólo son posibles en los cuentos. Porque a través de los medios hemos experimentado, conocido y construido un concepto hasta de lugares en los que nunca hemos estado. (Mata, 1999)

Se transforman los modos de socialización, puesta en común y en la producción social de sentidos, es decir, se transforma la comunicación. ¿Qué implica pensar a la comunicación desde esta perspectiva? En principio es un posicionamiento teórico, sabemos que las teorías lejos de ser únicas, puras y definitivas, son concepciones en permanente construcción y atravesadas por diferentes cosmovisiones de mundo, diferentes formas de pensar y concebir el mundo.

Y fundamentalmente pensar a la comunicación en términos de producción social de sentidos implica reconocer a la comunicación como un proceso complejo, atravesado por lógicas de poder y que necesariamente es una producción, una construcción. Los sentidos no están dados de una vez y para siempre, sino que van a ser producidos socialmente, desde una cultura, desde un contexto determinado y a partir de negociaciones entre diferentes actores.

Es por esto, que consideramos que las teorías lineales que piensan la comunicación desde una perspectiva instrumental, no alcanzan para dar cuenta de la complejidad que implica el proceso de comunicación. Por esto, no ponemos el foco en emisores que controlan esa situación comunicacional, ni reducimos al receptor a un rol meramente pasivo que recibe tal cual el mensaje.

Por el contrario, consideramos que en un proceso comunicacional actúan sujetos que son productores y consumidores, que sólo pueden ser pensados como “emisores“ o “receptores” en tanto figuras, pero que van a estar jugando un rol activo, aunque asimétrico, en ese proceso.

Y en este sentido, cabe señalar, que si bien marcamos que los medios juegan un papel hegemónico en la construcción de sentidos, nosotros en tanto sujetos también resignificamos esas miradas mediáticas, nos apropiamos, las hacemos nuestras a partir de nuestra propia historia, gustos, ideologías y contextos.

Ustedes se preguntarán qué tiene que ver todo esto con el deporte. Y la respuesta inevitablemente nos lleva a pensar al deporte como práctica social que se ve alterado a partir de la modernidad y, fundamentalmente, a partir del proceso de mediatización de la cultura.

El deporte, ese espectáculo

Para Moreno de la Cruz, el invento y desarrollo de la televisión ha venido a darle el empujón definitivo a la presencia del deporte en los medios de comunicación. La posibilidad de transmitir imagen y sonido al mismo tiempo enriquece mucho la percepción y el deporte en sí, porque éste se consolida como un espectáculo. Entre todos los deportes, el que más presencia física tiene en los medios de comunicación es el fútbol, el cual "está desapareciendo como deporte para convertirse en un negocio y en un gran instrumento de poder social". (Moreno de la Cruz, 2002)

“La televisión encuentra en el deporte un objeto de alto rendimiento, relativamente fácil de producir, con gran impacto en sus audiencias, un estímulo constante para su desarrollo tecnológico. El deporte encuentra en la televisión una nueva fuente de ingresos, más difusión, pero también una transformación de sus usos sociales y de las formas históricas de organización. La televisión "produce" el espectáculo deportivo. La gran influencia de la televisión es debida a que, a diferencia de lo que hacía y sigue haciendo la prensa, la televisión no se limita a describir, comentar e interpretar los acontecimientos deportivos sino que los "transmite", es decir, los "produce", los transforma” afirma Miguel Moragas en su análisis sobre deportes y medios. (Moragas, 1994)

El deporte moderno es, entonces, concebido como producto mediático, el deporte a partir de la mediatización de la cultura es un espectáculo. Es imposible pensar al deporte sin los medios, sin estar atravesados por las lógicas, las retóricas y los códigos de los medios. Los acontecimientos deportivos son hoy pensados como acontecimientos mediáticos.

Los días, horarios, la disposición espacial son pensados y dispuestos desde la lógica mediática. Los campeonatos, los partidos son organizados a partir de la televisación.

Tal vez recuerden aquel institucional del programa televisivo Futbol de Primera, en el que se parodiaba a los jugadores pensando en la televisación del partido. Miraban cómo les quedaban las camisetas, cuál era su mejor perfil para la cámara y aquel de pelo largo que había dedicado tiempo a su peinado remataba el spot diciendo: “No me pidan que cabecee”.

Sin dudas, este comercial es un claro ejemplo sobre la espectacularización del deporte. Pensemos en los festejos de los goles. Premeditados y ensayados por los jugadores, individuales y colectivos. Con una coreografía, un gesto, o una remera con inscripción que se esconde bajo la camiseta oficial.

Pensemos también en las hinchadas, sus lugares en las tribunas, sus momentos de entrada, sus cánticos y banderas colgando del alambrado.

Todos, jugadores, técnicos, hinchas, dirigentes y periodistas deportivos son actores de este espectáculo. Todos son miembros conscientes de este producto mediático y transforman sus modos de actuar y de pensar a partir de la mediatización del deporte.

Lo más lindo de un partido que se gana es la tapa del diario deportivo al día siguiente. Es llegar a la noche y ver hasta el cansancio el resumen del partido, los goles y la hinchada en nuestro programa favorito.

Los partidos se disfrutan desde los tablones, desde los bares, desde los livings de casa. Y no sólo durante los 90 minutos, sino desde la previa, también construida desde esta lógica espectacularizada, sino también en los medios, luego del silbato final.

Los campeonatos, los equipos, los árbitros, jugadores y técnicos son construidos hasta como personajes de una telenovela. Donde hay buenos y malos, héroes y villanos. Vengadores y justicieros.

Recordando también aquellas publicidades de Fútbol de Primera, recordemos que se adelantaban los partidos de la próxima fecha como el tráiler anuncia la película.

Las leonas, los pumas y pumitas son nombrados, concebidos desde esta lógica espectacularizada del deporte. A su alrededor se construyen atributos y valores con los que se los asocia y que generan identificación.

Seguramente, alguna vez han escuchado el relato de gol en la voz del periodista Juan Pablo Varsky. En su descripción además de cuestiones de técnicas futbolísticas, de brillantez deportiva, hay incorporada una narración consciente de lo mediático. Una frase conocida de este periodista es “la clavó en el ángulo superior de la pantalla”. Si, si el relato está pensado para la televisación de ese gol. No fue en el ángulo superior del arco, o pegado al palo izquierdo del aquero, el gol nos tiene como principales actores a nosotros, los televidentes.

Claro, que esto lo damos por obvio, nos parece natural, en realidad va a estar evidenciando la profunda e irreversible relación entre medios y deporte.

Medios y deportes son pensados por autores como Miguel de Moragas como un matrimonio de intereses, como dos mundos que producen sinergia y que no pueden pensarse uno sin el otro. (Moragas, 1994)

Y en este punto, es necesario recordar la dimensión económica que atraviesa a este espectáculo. El deporte como espectáculo es parte de la industria cultural. Son mundos en los que las negociaciones económicas millonarias son moneda corriente.

Pero claro que su análisis no puede ser reducido a una dimensión económica, sino que por el contrario nos proponemos analizar sus dimensiones comunicacionales, sociales y culturales. Vamos a pensar a los medios no sólo como empresas, sino como procesos, como instituciones y actores sociales que son parte del entramado de relaciones que se tejen en nuestras sociedades, que son claves en el proceso de producción social de sentidos y en la construcción de la realidad.

Mediatización del deporte y nuevas tecnologías

Así como hablamos y pensamos a los medios desde un lugar político, social y cultural, las nuevas tecnologías también deben ser trabajadas desde allí, como dice Williams se deben analizar desde los cambios sociales y políticos de la sociedad. Los espacios donde nos configuramos como sujetos y relacionamos con estas tecnologías son nada más y nada menos que el hogar, la comunidad y el planeta, son espacios simbólicos que contextualizan los momentos de consumo.

Pensar en la mediatización del deporte, inevitablemente implica una reflexión sobre el desarrollo tecnológico que fuera el marco necesario para generar estas transformaciones en cómo hoy entendemos la relación entre medios y deportes.

“Esta fase es, por supuesto, inseparable de los cambios sociales generales y, en particular, del rápido desarrollo de las economías predominantemente urbanas e industriales. Los deportes organizados (sobre todo el fútbol y las carreras de caballos) y el entretenimiento comercial organizado (teatros populares y, eventualmente, el cine y la televisión) no constituyeron únicamente nuevas instituciones importantes en las sociedades industriales urbanas; se convirtieron en noticias importantes de la nueva prensa popular. La transición de una ^cultura folklórica^ o ^cultura popular^ en el sentido antiguo, a una forma moderna de ^cultura popular^, derivada básicamente, ahora, de las instituciones centrales organizadas, es un ejemplo singular de la interacción entre una tecnología importante y las principales instituciones” (Williams, 1992)

Y en este sentido, Williams analiza cómo otras tecnologías fueron fundamentales: “…esta nueva prensa popular fue posible sólo mediante desarrollos técnicos significativos: impresión a vapor, producción más barata de papel, el telégrafo para la acumulación de material informativo, los trenes para su rápida distribución.” (Williams, 1992)

Las nuevas tecnologías permiten la posibilidad de estar aquí y allá al mismo tiempo, participar de otros mundos y otras realidades. Los usos de las tics no son únicos u homogéneos sino que van a ser apropiados de manera singular en diferentes ámbitos, contextos y territorios culturales.

En este punto, es de destacar que nuestra lectura no se focaliza en las tecnologías y en internet per sé sino que nuestro interés es analizar cómo a partir de éstas se transforman las prácticas y las representaciones sociales. Y fundamentalmente porque partimos de reconocer a las tecnologías como hechos sociales, en tanto y en cuanto están producidas por sus contextos históricos y, por lo tanto, son siempre sociales.

Las tics, alteran nuestros modos de socializarnos e interactuar con otros. Transforman, así las maneras en que construimos, reconstruimos y narramos nuestras identidades como sujetos.

Entonces, los modos de puesta en común, de socialización y construcción del conocimiento se alteran en esta nueva etapa de la mediatización de la cultura. Cambian las formas de ser y estar en el mundo. También los modos de percibir y las representaciones que como sociedades construimos.

Las innovaciones tecnológicas en esta era moderna, nos permiten tener acceso a todo tipo de contenidos, desde cualquier lugar y desde cualquier parte del mundo sin importar donde ni como estemos. Nos permiten estar comunicados, buscar información, entretenernos… estudiar, investigar, recrear, estar informados y hasta ver programas y partidos de futbol por Internet. Además de otras actividades como escuchar música, descargar películas, videos, chatear, escribir, diseñar, compartir, etc.

Las tecnologías son una institución social que serán utilizadas de acuerdo a nuestras habilidades y conocimientos que tengamos sobre ellas. Sobre este uso las aceptamos como propias e incorporamos a nuestra vida, dándole una legitimación social.
Así como en la edad media a la moderna con el desarrollo de la imprenta y la llegada de la escritura la sociedad tuvo acceso a nuevos modos de producción de símbolos y paso de una tradición oral a una escrita, en la actualidad las nuevas tecnologías nos permiten tener acceso a otras realidades y culturas lejanas, a “otros”.

Medios, tic´s y la copa del mundo

“El fútbol es la práctica cultural dominante a escala global durante la década de los ´90, tal como el rock lo fuera en los años `60 y `70 (…) este deporte espectáculo es la constitución de vínculos comunitarios e identidades sociales de diversa índole y alcance que logra transformaciones que impactan el papel que éste ha tenido hasta ahora en la conformación y el reforzamiento de identidades e imaginarios nacionales” (Villena Fiengo, 2002)

Las comunicaciones y la transmisión de imágenes en tiempo real han facilitado la globalización del fútbol que desde principios del siglo XX, es el más popular del mundo.

Las industrias mediáticas han sido las encargadas de llevarnos hasta la comodidad de nuestros hogares y centros de reunión, acontecimientos futbolísticos que a su vez son utilizados para promocionar productos y servicios. De esta forma el fútbol se ha convertido en un negocio con márgenes de utilidad bastante amplios.

El fútbol va más allá de ser solo un juego, sino como hemos sostenido a lo largo de este capítulo, es un espectáculo. Y en este punto, juegan un rol fundamental los espacios de transmisión del acontecimiento deportivo. Si bien la televisión sigue siendo el medio por excelencia para asistir a los partidos, las transmisiones por internet y a través de servicios de comunicación móvil se encuentran en pleno crecimiento.

Y sin dudas, las condiciones de recepción de estos acontecimientos deportivos se desprende a partir de las tics y genera nuevas condiciones de recepción que van a ser preponderantes en el consumo y los sentidos que a partir de allí se construyan.

Además, en el último Mundial Sudáfrica 2010, se vivió algo nunca visto: la implementación de la definición en 3D, que países como España, Estados Unidos, Alemania pudieron disfrutar.

Ahora bien, si analizamos los datos estadísticos, la real ganancia de Sudáfrica no fue el impacto del evento, sino la proyección internacional para uno de los continentes con más alta pobreza. En números: 370 mil visitantes, 18 mil personas de medios de comunicación y 26 billones de personas siguieron todo el mundial por televisión.
La apertura de nuevos mercados y la duplicación de la media anual de turismo, pasando de un millón de visitas a dos millones cada doce meses. Creación de 415 mil puestos de trabajo anuales, un alivio que permitió bajar la tasa de desempleo.

La web 2.0 y el deporte

El crecimiento y nivel de penetración cada día mayor de las tics e internet en nuestras sociedades, y fundamentalmente la posibilidades de producción y publicación que surgen a partir de lo que se conoce como web 2.0, constituyen un nuevo estadio del proceso de mediatización de la cultura.

En 2004, Tim O Reilly fue el primero en hablar de web 2.0. La definió no como una tecnología, sino como una actitud. La web 2.0 da cuenta de la producción colectiva, del colaboracionismo, la puesta en común. La posibilidad que tienen las personas, más allá de que sean expertos o no, para producir y publicar contenidos.

La web 2.0 esta constituida por redes sociales y nuevos espacios que ofrecen la posibilidad de que los sujetos podamos ser productores/consumidores, podamos tomar la voz y ampliar, diversificar y pluralizar las voces que construyen sentidos en nuestras sociedades.

Si pensamos el rol de la web 2.0 debemos reconocer que cada vez su protagonismo es mayor en relación al deporte. La utilización de estas redes sociales han crecido notoriamente en los últimos dos años en nuestra región y si bien las cuestiones de acceso siguen vigentes en tanto existe la brecha digital, no podemos negar que estos espacios son parte de la vida cotidiana de los sujetos, son claves en la socialización y la construcción /narración de la identidad.

Vivimos en tiempos de hiperconexión. El espacio público empieza a construirse también desde estas redes sociales. Hoy es natural escuchar “subí las fotos al facebook, miralas”, o que una fotografía en un determinado acontecimiento sea tomada “para el facebook”.

Pensemos entonces, cómo estos cambios culturales transforman también nuestros modos de vincularnos con el deporte. En este espectáculo que constituyen los acontecimientos deportivos cada vez más actores tienen la posibilidad de digitalizar, producir, reproducir y distribuir bienes simbólicos.
Tomemos como ejemplo a los hinchas de un club que asisten a un partido. Que graban en formato audiovisual a la hinchada de sus amores alentando al equipo, que se fotografían con sus compañeros de cancha, que fotografían a su jugador favorito en el punto del penal. Imágenes, sonidos y videos que constituirán un punto de vista más sobre ese acontecimiento, que serán publicados y compartidos a través de los espacios que brinda la web 2.0.

Pensemos también en ese mismo sujeto que desde el tablón de la tribuna es capaz de participar de las conversaciones que se generan en una red social como es Twitter, a partir de contar con un teléfono con tecnología 3g. Se canta el gol en la tribuna y se lo canta en los 140 caracteres que permite este espacio de microblogging. Se discute sobre una jugada dudosa o sobre el desempeño de un jugador desde la tribuna, así como también se lo hace al mismo tiempo en estas redes.

El concepto de en vivo y en directo, de instantaneidad y velocidad son claves para analizar la web 2.0. No es necesario esperar a llegar a casa y conectarse desde una pc tradicional con acceso a internet, sino que desde la misma tribuna puedo publicar.

Pero en estas redes sociales no sólo participan los hinchas, los espectadores deseosos de comentarios, de compartir apuestas, cargadas e ilusiones. Sino que también forman parte de estas conversaciones online los periodistas y hasta los mismos jugadores. Durante el mundial, un ejemplo claro fue cuando, pese al hermetismo que mantenía el cuerpo técnico de la selección Argentina mantenían para con la prensa, el jugador Sergio Agüero a través de Twitter informó que habían llegado a la concentración o incluso agradeció los saludos por su cumpleaños.

O pensemos en las declaraciones vía Twitter del tenista Juan Martín del Potro respecto de su recuperación: "Todavía no tomé la raqueta, por eso no puedo decir (una) fecha exacta. Cuando sepa les daré la noticia por acá mismo. Sigo mejorando, eso es bueno".

Al mismo tiempo, la web 2.0 ofrece la posibilidad de crear nuevos medios especializados a través de las redes sociales. Publicar ya no es sólo exclusividad de los grandes y tradicionales medios de comunicación. Y esto constituye una revolución en cuanto a las oportunidades que se abren para periodistas deportivos.

El rol del periodista deportivo

Lejos de pensar al periodista deportivo solamente como un profesional capaz de manejar habilidades técnicas, sino que por el contrario nos proponemos contribuir a la formación de un profesional con una mirada comunicacional capaz de reflexionar sobre las prácticas y representaciones sociales.

Pensamos que desde esta materia podemos aportar a que los futuros periodistas deportivos puedan ser conscientes de su posición dentro del entramado social y considerar esta compleja relación entre medios y deportes que está atravesada por factores políticos, económicos y culturales. Consideramos además que es fundamental para un profesional del área poder conocer las lógicas de producción de las noticias, las transformaciones profundas e irreversibles que genera el proceso de la mediatización de la cultura y la globalización.

Esto no va en detrimento de poder conocer cuestiones referidas a códigos, reglas y actores del ámbito deportivo, tampoco desconoce la necesidad de manejar estas habilidades técnicas de la función periodística tanto en las aéreas gráficas, radiofónicas, audiovisuales y en los nuevos formatos que proponen las nuevas tecnologías; sino que plantea lo insuficiente de estos conocimientos si el profesional es incapaz de poder analizar estos procesos sociales desde una perspectiva comunicacional al tiempo que repiense su rol como actor constituyente de este mosaico de actores que conforman la relación medios deportes.

Los periodistas deportivos, en tanto se conforman como enunciadores de la mayor parte de la información relativa al deporte que circula en los medios de comunicación, se revalidan también como actores sociales capaces del análisis y diagnóstico comunicacional del campo profesional.

Medios, deporte y políticas públicas

La relación entre deportes, medios y Estado debe partir de la premisa de que el deporte, constituye un derecho que deben ser garantizados en todo el territorio nacional en tanto prácticas que promueven la inclusión social, la integración y el desarrollo humano integral. 

En este sentido, el 20 de agosto del 2009 no fue un día más para el deporte nacional. Aquel día, entre críticas empresariales y fanfarrias nacionalistas, se firmó el acuerdo entre la Asociación de Fútbol Argentino y el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que pasaba los derechos de la televisación de la liga doméstica de fútbol a manos del Estado tras 22 años de gestión privada. Hasta entonces, la empresa que lucraba con el fútbol era Televisión Satelital Codificada (TSC), participada en mitades iguales por el Grupo Clarín y Torneos y Competencias. Estas sociedades son dueñas, además, de otros medios de comunicación que van desde pequeñas radios hasta gigantescos conglomerados televisivos, y tienen a su vez acuerdos comerciales con terceros, lo que les permite manipular, o aunque sea intentarlo, la opinión pública.
A partir de la pérdida del fútbol como negocio, y en el contexto de la discusión de una Nueva Ley de Servicios Audiovisuales que les era (y sigue siendo) desfavorable, estas empresas pusieron en marcha una campaña en contra del Gobierno que las perjudicaba utilizando sus mejores armas: canales de aire, de cable, radios y periódicos. El nuevo “Fútbol para todos” del Estado fue atacado diariamente a través de editoriales, notas de opinión, columnas e informes, buscando construir sentidos negativos y opiniones adversas sobre esta nueva concepción del fútbol en nuestra cultura popular.

Todos los medios se han hecho eco de la discusión sobre el “Fútbol para todos”, y ha pasado a ser un fenómeno que trasciende lo estrictamente futbolístico para transformarse en una discusión abierta y plural que toca a todos los sectores de la sociedad. Víctor Hugo Morales, considerado uno de los más grandes relatores de la historia del fútbol argentino, comentó que el Fútbol para todos es una de las cosas más maravillosas que le ha pasado a nuestro país en los últimos años. Y tiene razón. La ruptura de la AFA con TSC le abrió a nuestro país la puerta a la cultura popular, al fútbol. El Gobierno transformó la televisación de los partidos en un bien público, algo que nunca debería haber dejado de ser.
Los conglomerados comunicacionales que se vieron perjudicados por esta medida salieron inmediatamente al cruce con terminologías aparatosas y argumentos blandos pero estéticamente impactantes. Clarín, TyC y sus empresas allegadas u opositoras al Gobierno de Cristina Kirchner desplegaron una serie de artilugios mediáticos para volcar la opinión pública en contra de la nueva medida gubernamental. El Fútbol para todos tuvo que lidiar con injurias y desmerecimientos para poder entrar en funcionamiento, pero aún así vio la luz en el Torneo Apertura 2009.
La construcción ficcional de los medios de Clarín estaba en gran medida constituida por la idea de que “la plata debería usarse para otra cosa, como la salud”. Tenemos que entender que el fútbol es un bien cultural de la sociedad, y como tal debe estar controlado por el Estado, su representante legal. El Gobierno de turno puede licitar los derechos de televisación si le parece lo adecuado, pero ésta será una decisión que la sociedad puede criticarle, pues el Estado debe defender siempre los derechos de su población.
El debate sobre el Fútbol para todos se da en el contexto de la Nueva Ley de SCA, a la cual los medios de comunicación oligopólicos se oponen, porque perjudica sus intereses económicos. Para analizar la realidad de la televisión, la radio y los medios gráficos, debemos reflexionar sobre los mitos de la prensa que propone Jesús Martín Barbero cuando señala que los medios no son neutrales y objetivos, pero que fundamentalmente son empresas por lo tanto no hay una relación entre periodistas y lectores, sino entre compradores y vendedores, al tiempo que los medios más que defender la “libertad de prensa”, muchas veces lo que defienden es la “ libertad de empresa” (Martín Barbero, 1998)

Otro factor para analizar la relación entre deportes, medios y estado es la televisación de los partidos del mundial Sudáfrica 2010 en los colegios, que generó un gran debate en la sociedad. El ministro de Educación, Alberto Sileoni consideró que "tiene un gran efecto pedagógico ver los partidos en la escuela y ya tenemos material para trabajar lo social, histórico y geográfico preparado junto a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)"1

Igual situación se vivió en el Mundial de Alemania 2006, los medios muestran aquellos relatos de docentes que a partir del interés de los chicos por el fútbol, alentaban su reflexión sobre países, sistemas políticos, medios de comunicación, cultura, capitales, industria del cine, etc; incluso sobre hechos de nuestra propia historia, de cuando los alumnos no habían nacido.

La educación en el siglo XXI no se basa en la apropiación de conocimiento dado, sino en la reconstrucción y re-elaboración colectiva de ese conocimiento, en este proceso, la clase se enmarca en la idea de aprovechar el Mundial para un enfoque pedagógico y una construcción colectiva.
El Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación, con el apoyo de la embajada de Alemania, editó un cuadernillo: “Los Medios y el Mundial de Fútbol Alemania 2006", que fue enviado a 34.000 escuelas primarias y secundarias públicas y privadas del país2. El libro incluye más de 70 actividades para enseñar las diferentes áreas de enseñanza siguiendo el Mundial a través de los medios de comunicación.
La directora del Programa Escuela y Medios del Ministerio, Roxana Morduchowicz, explicó "El Mundial será el tema por excelencia a partir de abril. Y creemos que la escuela no sólo no podía mantenerse al margen del fenómeno que genera este campeonato, sino que, además, debía aprovecharlo de una manera pedagógica. Usarlo como una herramienta para seguir enseñando"3
Por último, en coherencia con lo antes mencionado, en Febrero de 2011 el gobierno nacional argentino anunció que se televisarán por aire los campeonatos del ascenso, el básquetbol, el rugby, el tenis y el voleibol. El objetivo es poder garantizar el acceso igualitario a los espectáculos deportivos nacionales. Promoviendo la distinción entre el negocio del espectáculo deportivo, de los bienes sociales. Al tiempo desde el gobierno nacional se remarcó que hay una rentabilidad social que debe ser garantizada por los poderes del Estado. Y en este sentido se reconoce al deporte nacional como parte constitutiva de la cultura popular y se revaloriza el acceso a la información.

Bibliografía


Martín Barbero, J. (2002). De las políticas de comunicación a la reimaginación de la política. Revista de Economía Política de las Tecnologías de la Información y Comunicación , 3 - 18.

Martín Barbero, J. (1998). Prensa la forma mito. En Procesos de Comunicación y matrices de cultura. Intinerarios para salir de la razón dualista. Barcelona: Felafacs.

Mata, M. C. (1999). Diálogos de la Comunicación (56).

Moragas, M. d. (1994). Televisión, deporte y Movimiento Olímpico: las próximas. París: Centro de estudios olímpicos.

Moreno de la Cruz, J. F. (2002). Periodismo y ciclismo. Perspectivas del papel organizador de la prensa. Revista Latina de Comunicación Social , 5 (050).

Thompson, J. (1998). Los media y la modernidad. Una Teoría de los medios de comunicación. Barcelona: Paidós Comunicación.

Villena Fiengo, S. (2002). Globalización y Fútbol posnacional. Antecedentes, hipotesis, perspectivas. (N. S. Unesco, Ed.) Anuario Social y Político de América Latina y el Caribe , 148 - 159.

Williams, R. (1992). Tecnologías de la comunicación e instituciones sociales. Barcelona: Bosch Comunicación.
Sitios Web:
-http://www.lmcordoba.com.ar/nota.php?ni=9523

- www.prensa.argentina.ar/.../8938-sileoni-chicos-de-escuelas-rurales-tambien-podran-ver-los-partidos-de-argentina-dentro-del-aula.php

-www.lanacion.com.ar/810367-el-mundial-en-el-aula-con-enfoque-pedagogico

- www.me.gov.ar/escuelaymedios

-clarin.com/diario/2006/03/22/sociedad/s-02901.htm

2 Puede verse en www.me.gov.ar/escuelaymedios 

3 Consultar www.clarin.com/diario/2006/03/22/sociedad/s-02901.htm

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