Educación Economía y Desarrollo (Cód. 63014167)






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Tema 2.2. Ingreso, distribución de la renta y equidad.
Tradicionalmente, la riqueza de un país, así como su desarrollo, se ha medido a través de la variable económica del ingreso o del PIB, definido como el valor de todos los bienes y servicios finales producidos por sus factores de producción y vendidos en el mercado durante un periodo de tiempo dado, generalmente un año. Se excluye a los extranjeros trabajando en el país y se incluye a los nacionales trabajando en el extranjero (http://es.wikipedia.org/wiki/Ingreso_Nacional_Bruto)

A partir del PIB se establece la Renta per cápita, al dividirlo por la población. Es un indicador comúnmente usado para estimar la riqueza económica de un país. Sin embargo, no siempre mayor renta per capita indica mayor calidad de vida, pues ignora las desigualdades de la renta. Así, al dividir el total del PIB entre su número de habitantes, lo que hace es atribuir el mismo nivel de renta a todos, ignorando las diferencias económicas entre los habitantes

Y lo mismo ocurre al analizar las diferencias entre países. Así mismo, no contabiliza externalidades negativas. Cuando los recursos naturales de un país disminuyen, o se consumen excesivamente rápido o se produce polución, aparecen factores que hacen disminuir el bienestar social de un país, que no están contabilizados dentro del PIB.
Otros índices para medir el bienestar son:


Una cuestión fundamental es el hecho de que el PIB no dice nada acerca de la redistribución de la riqueza en un país.
El subdesarrollo social en España. Causas y consecuencias Viçens Navarro (2006)

           

Primera parte: La situación social de España

           

España tiene un problema grave. Su Estado del Bienestar está muy poco desarrollado. EL libro examina las causas extensamente. Todas se pueden resumir en una: el escaso poder que las clases populares han tenido en nuestro país. Una tesis esencial del libro es que España ha tenido y continua teniendo clases sociales cuyo poder diferencial explica en gran medida el escaso desarrollo social del Estado.

También hay que entender el poder de género. El escasísimo desarrollo de los servicios de ayuda a las familias se explica por el escaso poder que las mujeres tienen en España.

El poder de clase y el poder de género son las causas de este subdesarrollo social y de la polarización social del país.

           

1. Clases sociales y polarización social en España

1.1. ¿Existe la clase trabajadora en España?

En las encuestas la mayoría de la ciudadanía se define como de clase media. Sin embargo si se pregunta utilizando la terminología de clase social (burguesía, pequeña burguesía, clases media y clases trabajadoras) la respuesta cambia y una gran parte de la población se considera clase trabajadora. Es erróneo asumir que el aumento del nivel de renta de la clase trabajadora la convierta en clase media, puesto que lo que define la posición social no es su nivel de renta o estándar de vida sino la distancia social existente entre los colectivos que la constituyen. Y esa distancia no ha disminuido, incluso ha aumentado y la movilidad social ha disminuido durante los 90.

           

1.2. La polarización social en España: Las dos Españas

           

La mayoría de la población ha asumido, ayudada por los medios de comunicación y las instituciones políticas, que pertenecen a la clase media. Por eso, los temas de clase han ido desapareciendo del discurso político del país, a pesar de ser de vital importancia para entender nuestra polarización social.

Existen al menos dos Españas. Una constituida por el 30-35% de la población, con rentas superiores y una enorme influencia a la hora de configurar la cultura mediática y política, así como su sabiduría convencional, de tendencias conservadoras y liberales en su mayoría que utilizan los servicios privados de educación y sanidad.

La otra, la popular incluye al 60-65% de la población y la constituye las clases trabajadoras y las de renta media y baja. Su influencia en el Estado ha sido históricamente menor, lo que explica el escaso desarrollo del Estado del Bienestar; es la que utiliza preferentemente los servicios públicos. Esta división no es clara y hay áreas de gran permeabilidad, aunque ello no niega su existencia. Pese a la valoración positiva de la expansión del Estado del bienestar desde 1993 se ha producido una desconvergencia social de España con Europa que ha perpetuado el bajo gasto social del Estado del Bienestar español e impedido el desarrollo de servicios públicos universales de alta calidad. En Europa es el resultado de la alianza de las clases medias con las trabajadoras, que no

ha sucedido en España por la gran influencia de las fuerzas conservadoras que han favorecido los servicios privados sobre los públicos, polarizando así a la sociedad española.

Las políticas presupuestarias han aumentado más la distancia social entre las dos Españas. La escasa visibilidad mediática de estos hechos y la falta de clamor popular se deben a esa polarización de la sociedad dividida en una clara estructura de clases. Esta estructura poco cohesionada y el bajo gasto público están relacionados y se refuerzan mutuamente: la pobreza de gasto público contribuye a la polarización social y conduce a poca cohesión social que impide la alianza de clases que permitiría la expansión del gasto.

                       

2. EL bajo gasto público

2.1. ¿Excesivos Estados del Bienestar? El gasto público social en España y en la UE

El escaso crecimiento económico y el elevado desempleo en gran número de países miembros de la UE se atribuye frecuentemente a sus excesivos Estados del Bienestar y a la rigidez de sus mercados de trabajo contrastándolos con el éxito de EEUU, su mayor austeridad social y su gran desregulación de los mercados laborales. Las medidas recientes de la UE consistentes en disminuir sus prestaciones sociales y desregular sus mercados laborales se consideran buenas para acelerar el crecimiento económico y disminuir el desempleo.

Renunciar al Estado de Bienestar significaría aceptar que el Estado abandonara su responsabilidad de intervenir con el fin de mejorar el bienestar social de la población dejando de proveer servicios. Pese a estas posibles repercusiones en Europa surgió otro discurso que aconsejaba seguir el ejemplo europeo y hacer reformas profundas del Estado de bienestar, llamando reformas a lo que en realidad son recortes en los beneficios sociales.

Como ya hemos visto antes el Estado del bienestar español se caracteriza por su escaso desarrollo, siendo uno de los más retrasados de la UE. Los datos avalan esta afirmación. Estas deficiencias suponen una enorme sobrecarga para las familias y, en particular, para las mujeres, que son las que cubren esas deficiencias en nuestro país.

El Estado español, conservador y de raíces cristianas, no ha favorecido la integración de la mujer al mercado laboral.

Este déficit en relación a la UE ha convertido a España en uno de los países que tienen el déficit presupuestario más bajo y el déficit social más alto.

Tal como están las cosas no se puede pedir a España que reduzca en gasto social ya que invierte un porcentaje muy bajo ya. Necesitamos más no menos Estado del Bienestar.

La causa del bajo crecimiento económico de la UE no es su elevado gasto social, sino la escasa demanda a nivel internacional provocada por las grandes incertidumbres de las políticas belicistas de EEUU y las políticas públicas europeas que incluyen elevados tipos de interés impuesto por el BCE y el recorte del déficit público. Se intenta estimular el crecimiento mediante recortes de impuestos...que favorecen a las clases adineradas.

                       

3. La desconvergencia de España con la Europa Social

3.1. Los datos de la desconvergencia social

Durante los primeros años del siglo XXI existió en España un discurso excesivamente acrítico de nuestras realidades que asumían que el nivel de desarrollo español estaba convergiendo con Europa, de manera que España se habría convertido en una de las potencias económicas más

importantes de la UE. Se hablaba de haber alcanzado el déficit presupuestario menor de la UE, condición indispensable para alcanzar el éxito económico. No se pueden mostrar indicadores que no incluyan variables que incluyan el bienestar de la población. No se puede hablar de éxito económico si se está desconvergiendo con la Europa social que es lo que ha ocurrido. Los datos muestran que en todos los capítulos del Estado del bienestar menos en el del desempleo, nuestro déficit social con la UE ha aumentado.

                       

Como indicadores se presentan el gasto público social que pasó del 15% del PIB en 1982 al 23,4 % en 1993 (promedio UE: 27,4%). Desde 1993 la situación social se ha ido deteriorando y ese gasto ha ido creciendo menos que el promedio de la UE.

El aumento del déficit social se ha dado en todos los capítulos sociales. En 2002 la distancia entre el promedio del PIB que la UE destina a gastos sociales y la que destina España es idéntica a la que había en 1975.

                       

3.2. Otras interpretaciones del crecimiento del déficit social en España

                       

En cuanto al marcado descenso del gasto público en protección social Rodrigo Rato, ministro de Economía y Hacienda en 2003, lo presentaba como un indicador del éxito de las políticas de creación de empleo del gobierno, atribuyéndolo a la reducción del paro y por ende, de las prestaciones por desempleo. También se redujeron el gasto público en Sanidad, en pensiones de vejez, de invalidez,.... Por eso, el descenso del gasto en prestaciones por desempleo no puede considerarse responsable del gran descenso del gasto público en protección social.

                       

El gobierno de esos años alardeaba de crecimiento económico pero ignoraba que la España social, poco desarrollada y con un gasto social bajo estaba creciendo más lentamente que el promedio de la UE.

                       

3.3. La causa real de la desconvergencia social

                       

Mientras el gasto público en protección social descendía, los ingresos del Estado procedentes de los impuestos pasaron del 33,4 % del PIB en 1995 al 36,2% en el 2002 y este aumento no fue destinado a corregir el gran déficit social con la Europa social. Se iniciaron políticas públicas que redujeron el gasto público en protección social per cápita y se utilizó el crecimiento de los ingresos para alcanzar el déficit presupuestario público cero a principios de siglo a costa de aumentar el déficit social de España con la UE, lo que ha afectado negativamente a la calidad de los servicios públicos y a las prestaciones a la ciudadanía.

                       

3.4. Volver a converger

                       

Es necesario reducir el déficit social de España mediante un incremento del gasto público social por habitante más veloz que el del promedio de la UE.

Es necesario aumentar los impuestos tanto directos como indirectos.

Es necesario un cambio en la cultura económica dominante que favorece el mantenimiento del gasto público en bajos niveles.

                       

4. La Sanidad en España

4.1. La Sanidad en España

                                           

Las últimas cifras de 2002 confirman que el gasto público sanitario fue uno de los más bajos de la UE. Este dato es todavía más preocupante si se tiene en cuenta que el 22,2 % del gasto se realiza en farmacia lo que se debe al enorme poder de la industria farmacéutica.

Además se observa una clara disminución desde 1993. España no sólo es el país que tiene el gasto sanitario público por habitante más bajo, sino que es de los países con un crecimiento menor de ese gasto en la UE. Esto afecta a la calidad de los servicios públicos, a los niveles de confort de los usuarios y de los profesionales, que además están entre los peor pagados de la UE

                       

Las causas del bajo gasto público en sanidad se pueden atribuir en parte a la situación heredada de la dictadura. También el tiempo de espera, de consulta, la cantidad de pacientes asignados a un médico, enormes listas de espera para operaciones y pruebas, el poco confort del sistema hospitalario y la gran frustración del personal sanitario.

El énfasis excesivo en el componente hospitalario a costa de la prevención, rehabilitación,... Una muestra es el subdesarrollo de la salud pública. Esto conlleva una gran extensión de la medicina privada reproduciéndose así la polarización social y equiparando nuestro sistema sanitario con el de países sudamericanos.

Mantener el bajo nivel de coste de gasto público es reproducir la polarización social basada en la dicotomía privada-publica que daña a los servicios públicos y perjudica a todas las clases sociales.

                       

4.2. Los déficits sanitarios de España (y de Cataluña)

                       

Fuerzas políticas nacionalistas y conservadoras intentan movilizar el antagonismo entre España y Cataluña cuando han sido ellas las causantes de incrementar el gran déficit sanitario español. Esto no ha tenido repercusión mediática porque el 30-35% utiliza la sanidad privada.

También se ha priorizado las altas tecnologías y centros de investigación a costa del subdesarrollo de la atención primara y la salud pública.

                       

A esta escasez de recursos se unen otros problemas de cada comunidad autónoma.

                       

4.3. Reformas necesarias en el sistema sanitario español

                       

El gobierno tripartito catalán se comprometió a aumentar el gasto público sanitario en Cataluña para que en dos legislaturas se asemeje al de regiones de su misma renta per cápita. Las medidas que propusieron, después de definir el problema como de falta de dinero y la necesidad de mejorar la eficiencia en su uso, fueron la recuperar un mayor porcentaje de los impuestos generados en Catalunya y la de incrementar la carga fiscal.

                       

Lo primero se sostiene porque la descentralización de responsabilidades del Estado a las comunidades no ha ido acompañada de los fondos necesarios para pagarlas.

El otro aspecto que ya hemos señalado es que la carga fiscal en España es menor que en la UE y si se quiere tener una sanidad de calidad es necesario converger con la presión fiscal de los países europeos.

                       

4.4. El déficit sanitario y la Conferencia de Presidentes

La creciente demanda de los gobiernos autonómicos al gobierno central de más fondos públicos para eliminar los déficits en sanidad hizo crecer una tensión entre las comunidades autónomas y el Estado. José Luis Rodríguez Zapatero convocó a todos los presidentes autonómicos a una reunión en septiembre de 2005.                       

Antes de la reunión una comisión elaboró un informe con información muy valiosa aunque discutible. Una conclusión asume que España ya se gasta en sanidad pública lo que debería gastarse según su nivel de desarrollo. Otra asume que la sanidad en España es de gran calidad basándose en un informe de la OMS (que ha sido desacreditado por su falta de rigor). Pero ninguna de estas conclusiones está avalada por los datos. Según estos nos tendríamos que gastar el 50% más de lo que nos gastamos en sanidad pública para alcanzar el gasto por habitante que nos corresponde por el nivel de riqueza que tenemos. Nuestro enorme déficit de gasto público social se debe al enorme dominio de las derechas en la historia de nuestro país. Este informe atribuye el déficit de la sanidad al enorme incremento del número de personas con tarjeta sanitaria que no estaban contabilizadas, lo cual influye pero no es decisivo. Asume también que el déficit podría resolverse con una mayor racionalización en el gasto público sanitario.

                       

Estudios más rigurosos han demostrado que la razón principal del déficit es la enorme escasez de recursos.

                       

5. La Educación en España

5.1. La insuficiencia educativa

La educación es uno de los indicadores de calidad de vida de un país. Un análisis del nivel de educación en España nos muestra que éste es preocupante lo que principalmente se debe a nuestra historia y a la distribución de poder en nuestra sociedad que determina unas prioridades en el gasto público que no siempre responden a las necesidades humanas y económicas del país. Como resultado de los 40 años de dictadura, represiva y con poca sensibilidad social, España tiene uno de los niveles educativos más bajos de la UE: el 60% de la población tiene un nivel educativo equivalente o menor a la educación primaria. Se ha mejorado notablemente desde entonces pero ha sido insuficiente y todavía estamos muy por debajo en el gasto por estudiante de la media de la UE. Voces conservadoras han intentado relativizar estos déficits indicando que este menor déficit se debe a la masificación de la enseñanza. La causa real es el bajo gasto público en primaria y secundaria y aún más bajo en la educación universitaria.

Las consecuencias de este hecho son múltiples. Una de ellas es que, por las horas lectivas recibidas, un estudiante de aquí tiene un año de retraso con el promedio de tiempo dedicado a la enseñanza de la UE.

                       

5.2. La polarización educativa de España

                       

Otra consecuencia es la gran extensión de la escuela privada. Ningún otro país de la UE tiene un porcentaje tan alto de estudiantes en dicho sector, el cual sirve a los niñ@s y jóvenes procedentes de familias acomodadas. La escuela pública sirve al resto de la población. Las privadas tienen más recursos que las segundas, pues suman los recursos públicos a las aportaciones privadas. En teoría estas escuelas privadas, llamadas concertadas, son también parte del sistema público aunque en la práctica no lo son porque no son gratuitas, seleccionan a los alumnos y discriminan a los inmigrantes que se concentran en la pública. También tienen una hora diaria más por alumno.

                       

El bajo gasto público conlleva la polarización de la educación primaria y secundaria que se refleja claramente en los datos. España tiene en cambio uno de los gastos privados en educación más altos. Las clases medias y altas se desligan de la escuela considerando que tienen el problema resuelto y no ejercen su considerable influencia política para que la situación cambie.                       

El último informe de la OCDE, Pisa, a este respecto señala que España es uno de los países donde la clase social de los padres determina en mayor medida las posibilidades educativas de los jóvenes, siendo la escuela una institución clave para la reproducción de la polarización social.

Las familias pudientes se equivocan pensando que tienen el tema resuelto, enviando sus hijos a la escuela privada. El informe Pisa señala que la calidad del nivel educativo de un país depende prácticamente de la escuela púbica. En España el conocimiento académico tanto de estudiantes de la pública como de la privada está muy por debajo del promedio de la UE.

                       

Estudios de EEUU muestran que la falta de diversidad en las aulas empobrece a los estudiantes. LA experiencia europea muestra que el mejor sistema educativo es el que se basa en la escuela pública para todas las clases sociales como la que tienen en Finlandia.

Aquí incluso la Constitución hace referencia a estos dos tipos de escuelas.

                       

El déficit del gasto público alcanza dimensiones dramáticas en la educación universitaria que se caracteriza por tener el gasto público en ayudas al estudiante más bajo de la UE.

                       

6. Los servicios de ayuda a las familias

6.1. La importancia de la familia

En nuestro país la familia ocupa una centralidad en el discurso que contrasta con la realidad de una gran pobreza en las políticas públicas de apoyo a las familias, de las más insuficientes de Europa. Durante el gobierno socialista se hizo una propuesta de universalizar el derecho de acceso a los servicios de ayuda a las familias: escuelas de 0 a 3 años, atención domiciliaria a personas con dependencia y de la tercera edad.

                       

6.2. La tradición socialdemócrata: apoyo a las familias

                       

Esta tradición ha conseguido su máximo desarrollo en los países del norte de Europa. Sus políticas profamiliares se han basado en un principio ético de igualdad de géneros (integración de la mujer al mercado laboral, redefinición de responsabilidades familiares y un cambio de valores) y han provisto servicios de ayuda a las familias como un derecho de la ciudadanía. Se tiene derecho de acceder a él previo pago según el nivel de renta. Esto facilita el acceso de la mujer al mercado laboral. Otro pilar es una regulación del mercado de trabajo a través de ofertas laborales flexibles, políticas de empleo destinadas a reducir el desempleo, desarrollo de políticas redistributivas y antidiscriminatorias, programas que promueven cambio de valores en los jóvenes, estimulando su economía, extensa política de becas,....

                       

6.3. La tradición demócrata cristiana: sobrecarga de las familias

                       

Se ha desarrollado con mayor intensidad en países del centro de Europa como Alemania, Bélgica, Holanda e Italia. En esta cultura predomina la visión tradicional de la familia. El trabajo del hombre en el mercado laboral ha sido el elemento clave del bienestar de las familias, a través de cotizaciones sociales a la Seguridad Social financiando así la sanidad de él y de su familia. Por eso nos encontramos con un mercado laboral muy orientado al hombre con pocas formas de trabajo flexible; desempleo juvenil y porcentaje de inmigración alto; escaso desarrollo de servicios de ayuda a la familia. Este tipo de Estado de bienestar financiado a base de cotizaciones se ha definido potencialmente en crisis. Como consecuencia encontramos que las familias y especialmente las mujeres están sobrecargadas puesto que carecen de una infraestructura de apoyo que las ayude; la calidad de vida es baja; mercado de trabajo polarizado con gran dependencia del trabajador inmigrante; la Seguridad Social se enfrenta a una posible crisis...

                       

6.4. Las tradiciones heredadas de las dictaduras conservadoras. España, Grecia y Portugal: La explotación de la mujer

Estos países tienen en común el haber padecido regímenes fascistas o fascistoides caracterizados por una gran represión, gran insensibilidad social y una cultura social profundamente conservadora de orientación cristiana. Escaso desarrollo del Estado del Bienestar, gasto social muy bajo, bajo porcentaje de la población trabajando en el sector servicios, polarización social con escasa cohesión social con servicios de bienestar privados para los pudientes y públicos para los grupos populares; mercado de trabajo muy precarizado.

                       

La insensibilidad hacia las familias tiene graves consecuencias humanas, sociales y económicas. La más importante es la sobrecarga de la mujer que padece estrés, cansancio, depresiones,....Los países de esta tradición tienen la tasa de fecundidad más baja del mundo. España la más baja de la UE y a ello contribuye la falta de servicios de ayuda a las familias.

                       

También tiene un coste económico importante porque tenemos u porcentaje menor de adultos trabajadores. La cultura mediática y educativa de estos países no juega a favor de avanzar hacia un Estado del Bienestar que haga efectiva la igualdad de géneros.

                       

6.5. La pobreza de las intervenciones del Estado del Bienestar español que afectan más directamente a las familias

Los servicios públicos menos desarrollados en nuestro país son los servicios de ayuda a las familias que persisten a pesar de la retórica que coloca a la familia en el centro de la sociedad. Los datos muestran que el Estado español es el más insensible a las familias de la UE. El contraste entre el discurso retórico oficial y la realidad de las políticas públicas no puede ser mayor. Pequeños porcentajes de población se pueden beneficiar de los servicios públicos siempre por debajo de la UE.

                       

6.6. Soluciones a los problemas más graves de las familias. El cuarto pilar del Estado del Bienestar

Una de las claves para invertir la situación es el desarrollo de un nuevo derecho de ciudadanía que garantice el acceso a los servicios de ayuda, lo que implica su universalización. Esta universalización afectaría a las escuelas de infancia y a los servicios de ayuda domiciliaria. También debería flexibilizarse el mercado laboral, promoverse el desarrollo de servicios personales y sociales,... Otro punto clave sería evitar la exclusión social mediante prestaciones a las familias necesitadas.

Estas actuaciones requieren una expansión considerable del gasto público y aquí está el gran obstáculo Este nuevo derecho sería el cuarto pilar de Estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones y..) Este nuevo derecho debería garantizar el acceso a los servicios por parte de las familias, pero el consiguiente crecimiento del gasto público que ello conlleva y la cantidad propuesta por el gobierno para desarrollar estos servicios es del todo insuficiente. Y se corre el riesgo de que se suplan los déficits por la vía del aseguramiento privado que refuercen la

polarización social. Otra vía de financiación sería el aumento de los impuestos directos. Y debido a la resistencia a hacer esto último existe el riesgo de escoger financiamiento privado.

Otro cambio imprescindible es el cambio de la mentalidad masculina para poder superar la actual situación de explotación de la mujer en la sociedad española.

                       

7. Las pensiones en España

7.1. Análisis de la situación actual

Nos centraremos en las prestaciones para la vejez, las prestaciones por discapacidad y por supervivencia (viudedad y orfandad). Estas pensiones son una parte fundamental para reducir la pobreza y en España encontramos unos niveles de desarrollo e intensidad por debajo de los europeos. El gasto en pensiones ha crecido mucho menos en España que en el resto de la UE y este déficit ha ido aumentando considerablemente. Las prestaciones en España son bajas y disminuyen en lugar de converger con el gasto promedio de la UE.

                       

7.2. ¿Crisis de las pensiones? Argumentos aducidos

                       

Se nos dice que la transición demográfica con cada vez más ancianos, nos está llevando a una situación insostenible para mantener nuestra Seguridad Social y se propone la bajada de las pensiones y/o retrasar la edad de jubilación. También se puede afirmar que tanto las pensiones contributivas como las asistenciales son muy bajas en España.

                       

Autores hablan de la lucha de generaciones para aludir a la supuesta lucha entre los ancianos y los jóvenes, siendo los primeros los responsables de la pobreza de los segundos. Se supone que los ancianos consumen la mayoría de los recursos del Estado de Bienestar a costa de los recursos para los niños y adolescentes y esto está llevando al colapso de la Seguridad Social. Los datos no confirman esta lectura. Se observa que los países que tienen una elevada pobreza entre los niños, también la tienen entre los ancianos. En realidad, según el profesor Sarasa, la pobreza éntrelos ancianos ha crecido como consecuencia de que las pensiones se actualizan según el IPC y no según la subida salarial.

                       

Otra propuesta presentada como inevitable es el retraso de la edad de jubilación que está basada en el supuesto erróneo de que los ancianos de hoy viven mucho más que antes cuya percepción se basa en una confusión (el espectacular crecimiento de la esperanza de vida). Además también se puede decir que distaría de ser una solución adecuada por varias razones de peso: en España no hay obligatoriedad de jubilarse a los 65; los grupos profesionales de alta cualificación son una minoría; el agotamiento (burn out) cuando se trabaja por un espacio superior a 40 años y además no hay problema de sostenibilidad de la Seguridad Social en España y en caso de que se presente en un futuro se puede aumentar la financiación proveniente de los fondos generales del Estado. El problema aparece cuando se exige a la seguridad social que abone los costes que debería abonar el Estado o las empresas.

                       

Se deberían llevar a cabo esfuerzos para proteger nuestra Seguridad Social lo que implica diferenciar mejor sus funciones de las del Estado, eliminar el subsidio a las empresas, aumentar la población activa, invertir en grupos vulnerables para prevenir su exclusión social.

                       

7.3. ¿Valora España la ancianidad?

                               

La imagen promovida por los medios de comunicación fue que España va bien y sus ancianos también. 40 años de dictadura y 25 de democracia incompleta han configurado una sociedad conservadora y complaciente donde la autocrítica brilla por su ausencia. La realidad es que existe una cultura muy discriminatoria frente a los ancianos de la que no se habla pero que se reproduce sutilmente y a veces no tanto, en las políticas públicas, en el discurso pro familiar e incluso en la cultura general. En la prensa se ha hablado hasta la saciedad de que el problema mayor de la sociedad es que dentro de poco el 20% de nuestra población serán ancianos.

                       

Además hay un canto constante a la juventud reflejado en los medios. No hay ningún problema de que el 20% de una población sean ancianos. El problema existe cuando la sociedad no está estructurada para responder a esta situación.

                       

8. El Mercado de trabajo en España

8.1. La calidad del trabajo en España

Durante el gobierno del PP, en el 2002, se enfatizaba la creación de empleo como el elemento más importante y exitoso de su política social basándose en un informe de la OCDE en el que se reflejaba la tasa de producción de empleo que había sido la más alta de la UE en el 2001.

En esta percepción se olvidaban varios hechos. Uno de ellos es que el porcentaje de población que trabajaba en España era, y sigue siendo, muy bajo. De ahí que su potencial de crecimiento era mayor. La otra realidad era la escasa calidad del empleo creado. Los datos demuestran que las condiciones de trabajo eran y siguen siendo en España peores que en promedio de la UE.

El gran reto en el mercado de trabajo español es, aparte de incrementar las cualificaciones del trabajador, cambiar la naturaleza del trabajo para hacerlo más placentero y creativo.

                       

8.2. Inmigración y multiculturalismo

                       

Se olvida en nuestro país que el multiculturalismo no debe ser la suma de varias culturas en un país. Debe darse dentro de un proyecto unitario, que no uniformador, en el que los valores identitarios del proyecto nacional sean prioritarios. Es de gran importancia que el inmigrante se integre en la sociedad que le recibe. El mestizaje es un indicador de integración que hay que favorecer. No es bueno que existan comunidades exclusivas de personas extranjeras en un país. Tampoco debería defenderse a la inmigración extranjera con argumentos que enfrenten a las clases populares. Uno de ellos es el de que los inmigrantes son necesarios para realizar los trabajos que la población española no quiere hacer. A sí es lógico una respuesta de la clase trabajadora no cualificada frente a la inmigración. Estos trabajadores que aceptan condiciones que los españoles no aceptarían está facilitando la mediocridad del mercado laboral.

                       

Por eso la necesaria defensa de la inmigración no debe hacerse utilizando argumentos y políticas públicas que dividan a las clases populares, sino garantizando que dicha inmigración no debilite la seguridad económica ni social de estas clases.

                       

9. La renta básica

9.1. El contexto español

Existe en España un movimiento social que pide que se establezca como derecho de ciudadanía el recibir del Estado una Renta Básica que permita vivir a todos los ciudadanos una vida digna.

Se van a repasar las áreas de acuerdo. Hay un consenso entre las fuerzas progresistas de que el Estado debe expandir los servicios públicos a fin de alcanzar el estado de bienestar que el pueblo español se merece de acuerdo a su nivel de riqueza.

Este muy necesario compromiso con la universalización de tales servicios implica un aumento muy considerable del gasto público social y acercarnos al gasto medio de la UE. La convergencia con el gasto público social en la UE debería de ser urgente y necesaria.

           

9.2. Las propuestas de Renta Básica

           

Estas propuestas no deben analizarse sólo desde el punto de vista moral, sino también del de su viabilidad. El gasto público sería considerable y la viabilidad política cuestionada por parte de la población trabajadora. No la veo de fácil aceptación por la ciudadanía teniendo en cuenta que sólo beneficiaría a un sector.

           

De hecho la Renta Básica no ha sido aplicada en ningún país, excepto en Alaska. Y aunque éste no sea un argumento en sí mismo, me preocupa que exista en España una cantidad de ingenieros sociales dispuestos a la experimentación, olvidando otras propuestas más experimentadas que funcionan y en las que estamos muy retrasados. Los países que tienen menos pobreza son aquellos que, como Suecia, tienen un Estado del Bienestar muy desarrollado y son el camino a seguir porque establecer un salario ciudadano cuando nuestro Estado del Bienestar está tan poco desarrollado es comenzar la casa por el tejado. Inspirémonos en la tradición socialdemócrata que ha probado ser una referencia importante y exitosa.
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