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2010




Coordinadora Regional Antiimperialista y Antiminera
Tarquino Cajamarca Mariles, PRESIDENTE




[apuntes sobre el tema de la regionalización y la propuesta de creación de la mancomunidad del sur]

Recoge las contradicciones fundamentales que existen entre el discurso integracionista manejado por las multilaterales, las corporaciones transnacionales y el imperio en su conjunto, y la integración entre pueblos como un proceso social y cultural que se construye en la resistencia al neoliberalismo y el neocolonialismo representado por las empresas petroleras, mineras, agroalimentarias, madereras que saquean nuestros territorios.

A modo de introducción

Desde un primer momento se pudo notar que había demasiada coincidencia entre los objetivos de la “Mancomunidad del Sur” (concebida por Montgómery Sánchez, Prefecto de El Oro, y Paúl Carrasco Prefecto del Azuay, según sus propias declaraciones) y los que constan en el Plan de Desarrollo Regional del Buen Vivir para la región 6, integrada por las provincias de Azuay, Cañar y Morona Santiago, en el modelo de regionalización transversal JUNAPLA – SENPLADES. Este plan forma parte del Plan Nacional para el Buen Vivir, originalmente presentado como Plan Nacional de Desarrollo hasta que a los genios del marketing social de la “revolución ciudadana” se les ocurrió podarle su tono desarrollista con el slogan de moda.

Varias personas han señalado, inclusive en el I Encuentro de Actores Sociales hacia la Integración de los Pueblos realizado el 4 y 5 de marzo en la ciudad de Cuenca, que en aspectos fundamentales como el modelo económico, la organización territorial, la infraestructura y la energía, la mancomunidad de los prefectos y el plan de regionalización del gobierno de Correa tienen notables semejanzas, por lo que se vuelve indispensable interpretar analíticamente estas propuestas y, sobre todo, definir cuál es el programa mínimo que los pueblos y las organizaciones sociales, vale decir la mayoría de los hombres y mujeres que habitamos en el territorio integrado por las provincias del sur, proponemos a la Mancomunidad del Sur como un mandato cuya aceptación es punto de partida para establecer acuerdos y consensos que posibiliten su construcción.

La “integración” según las potencias imperiales

Cuando el IIRSA, esto es, la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana, empezó su silenciosa pero inexorable implementación, el neoliberalismo había evidenciado su fracaso en dimensiones globales y los levantamientos populares mostraban con claridad que la gente reclamaba un cambio de fondo en el modelo económico y político del continente

El IIRSA nació en agosto de 2000, en Brasilia, por decisión de 12 países suramericanos (sólo la Guayana Francesa no adhirió), en una cumbre presidencial que tuvo al ex presidente Fernando Henrique Cardoso como anfitrión. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó el proyecto y todos los gobernantes aceptaron la sugerencia1.

El proyecto IIRSA es un proceso multisectorial que pretende desarrollar e integrar las infraestructuras de transporte, energía y telecomunicaciones en diez años. Se trata de organizar el espacio geográfico en base al desarrollo de una infraestructura física de transporte terrestre, aéreo y fluvial; de oleoductos, gasoductos, hidrovías, puertos marítimos y fluviales y tendidos eléctricos y de fibra óptica, entre los más destacados. Esas obras se materializarán en doce ejes de integración y desarrollo, corredores que concentrarán las inversiones para incrementar el comercio y crear cadenas productivas conectadas con los mercados mundiales2.

En esta “apertura” al mercado externo, que en buen romance es un asalto financiero y tecnológico contra las grandes barreras naturales que, por siglos, preservaron de la avaricia colonialista inmensos territorios de la América profunda, las multilaterales involucradas, como el omnipresente BID y la Corporación Andina de Fomento, contribuyen al incremento de las deudas externas de unos países que destinan esos recursos para “hacerles las cosas más fáciles” a las corporaciones que explotan los recursos naturales y trafican con las materias primas producidas a costa de exterminar los bosques y selvas remanentes. Los Andes, las selvas y los ríos se erigieron como obstáculos casi insalvables a la extracción y exportación de los recursos existentes en nuestros países. Pero el IIRSA cambia radicalmente el paradigma porque todos los gobiernos de Suramérica trabajan disciplinadamente para que los plazos se cumplan y el cumplimiento de sus objetivos determine el vaciamiento del continente en las próximas décadas.

Para poder llevar adelante este megaproyecto es necesario remover las “barreras” físicas, normativas y sociales, lo que supone realizar grandes obras, armonizar las legislaciones nacionales de los doce países implicados en la IIRSA y ocupar los espacios físicos claves que suelen tener baja densidad de población pero guardan las principales reservas de materias primas y biodiversidad3.

Desde cuándo y a favor de quién

Es necesario el ejercicio de revisar la historia, al menos brevemente, para entender mejor el papel que han jugado las oligarquías de nuestros países y de nuestras regiones, en el sometimiento de pueblos y territorios a la esclavitud y a la dependencia.

Ya en 1842 Marie Augier decía que “el dinero vino al mundo con manchas naturales de sangre en uno de sus rostros y el capital llega a él sudando sangre y fango por todos los poros”.

En 1890, en la euforia del nacimiento del imperio más poderoso que ha existido jamás, surge la doctrina imperialista conocida como el Monroísmo, para justificar la anexión de las economías latinoamericanas a las arcas de Estados Unidos, bajo el lema odioso de “América para los americanos”.

Es el anuncio de la Globalización neoliberal como estrategia económica norteamericana. Un proyecto ideológico del capitalismo, planteado por las potencias en crisis, y no un producto de “fuerzas naturales”

El Monroísmo hizo su aparición pública cuando el Secretario de Estado del Presidente Harrison, James Blaine, anunció lo que sería la base ideológica de la política de expansión norteamericana hacia el hemisferio: “Deseo aclarar a la opinión pública que Estados Unidos ha llegado a un punto en el cual su más alto deber consiste en la ampliación de su área de comercio exterior. Hemos desarrollado un volumen de manufacturas que en muchas ramas sobrepasa las demandas del mercado interno”.

Desde entonces hasta hoy se viene aplicando la doctrina de Monroe, sin cambios. Y sin que tenga ninguna relevancia que sean Reagan, Clinton, Bush u Obama los que se turnen en la Casa Blanca.

FMI, BID, BM, cartas de intención, programas de ajuste estructural, privatizaciones, “pactos” y “acuerdos” comerciales, ALCA, TLC, NAFTA, MERCOSUR y convenios militares geoestratégicos- Plan Colombia, son algunos de los “productos” de esta política neocolonial.

El Monroísmo desencadenó la 2ª Guerra Mundial que dio lugar un nuevo Orden económico y político, oxigenando las economías capitalistas en crisis e incrementando las ganancias de EE.UU y de contados países capitalistas.

¿Será que al hacer propios los objetivos del IIRSA, los prefectos que impulsan la constitución de la Mancomunidad del Sur podrían hacerle el juego al BID, la CAF, el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA) y desde luego a un Estados Unidos ansioso de fortalecer su hegemonía en el continente, directamente o a través de sus socios y aliados?

Una vieja conspiración contra nuestros recursos, con los mismos personajes

En 1876, oficialmente, el Gobierno del Ecuador le encargo a Teodoro Golf, geólogo alemán, que elabore el primer mapa geológico del Ecuador. Sin embargo, los verdaderos responsables y beneficiarios de la presencia del científico alemán en el Ecuador fueron los socios de la recién constituida empresa británica Zaruma Gold Mining Company, como una muestra más de la presencia del entonces poderoso imperio inglés, posesionado sobre las cenizas del colonialismo español y los jirones de la bandera soberana de la Gran Colombia, que destruyeron con la complicidad de las oligarquías criollas de América.

Este año 2010, hay nuevos actores, pero los objetivos son los mismos: saquear y reprimarizar el país. Mientras los chinos “ofrecían” generosos préstamos bajo condiciones usureras, para que se construyan las obras de infraestructura que necesita la gran minería (incluidas las grandes represas para la generación hidroeléctrica), la CRCC-Tongguan Investment Co., Ltd. Ha dado un plazo a los “juniors” especuladores de la Corriente Resources, ECSA, que culmina este mes, para comprarles la totalidad de las acciones, a razón de $8.60 cada una, como señala una publicación canadiense.

¿Y para que esas empresas foráneas prosperen destruyendo al país, su gente y sus recursos naturales, se construye el Quinto Eje Vial? ¿Y el Cuarto? ¿Y las hidroeléctricas? ¿Y los distritos mineros? ¿Y se corrompe a las organizaciones? ¿Y se prostituye a los medios? ¿Para esa traición permanente al país y a sus habitantes?

Por todas estas consideraciones, la posible mancomunidad de las provincias ricas en recursos naturales, apetecidas por el imperio, no deben arrodillarse ante los intereses de las potencias expoliadoras. Tampoco sus representantes y mandatarios deben hacer el juego a estos intereses bastardos.

Sin agotar las propuestas para el debate, es evidente que en los estatutos de constitución de la Mancomunidad del Sur debe constar en primer lugar la participación popular efectiva y democrática, fortaleciendo la interculturalidad y consagrando el respeto a la naturaleza y a las comunidades, el agua, la tierra y el territorio, la seguridad alimentaria, proscribiendo la explotación minera en pequeña, mediana y gran escala. Debe enfatizar el respeto al carácter unitario del Estado, así como la voluntad integracionista con los países de la región.

La regionalización en la perspectiva de los pueblos, nacionalidades y comunidades del sur del Ecuador

Otro repaso breve a la historia

Desde los albores de la colonia española y hasta nuestros días, en el actual territorio de la República del Ecuador se han constituido y consolidado dos grandes ciudades: Guayaquil en el litoral y Quito en la sierra, como sede de poderosas oligarquías acumuladoras de riqueza y poder cuya prosperidad ha florecido en detrimento de vastos territorios condenados a la marginalidad y al subdesarrollo.

Coetáneamente, oligarquías regionales subsidiarias aparecieron en ciudades del centro norte del país, negociando con el poder bicéfalo sus respectivos espacios de crecimiento e influencia, lo que en muchas ocasiones significó fuente de conflictos permanentes con poderes de perfil local que, más allá de la esfera económica y política, han subsistido como prejuicios y manifestaciones culturales antagónicas. Estos distanciamientos culturales y desencuentros políticos, que han ocurrido en diferentes épocas, lograron trascender al registro histórico, tal es el caso de la oposición a pertenecer al Departamento del Sur sostenida por la oligarquía terrateniente de Loja a través de sus diputaciones en las Cortes de Cádiz (1810 – 1814) durante la colonia, y posteriormente ante el Congreso de Ocaña en 1830, luego de la independencia y en pleno nacimiento de la República del Ecuador.

El Ecuador no ha permanecido al margen del proceso de “balcanización” que ha experimentado el continente, propiciado por la competencia interoligárquica que desgarró a la Gran Colombia y favoreció la recolonización permanente del territorio latinoamericano, en beneficio de potencias colonialistas como Inglaterra o de las corporaciones transnacionales en la actualidad. Y han sido importantes voces del progresismo y de los movimientos sociales las que ha reclamado la construcción de procesos de integración cultural y social como requisitos para la unificación de una patria grande soberana y democrática.

Pero las corporaciones transnacionales y los organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID, con propósitos exclusivamente económicos ligados a la acumulación a escala global, han forjado su propia versión de la integración regional presentándolo como un ingrediente esencial de la receta para el “crecimiento económico y el bienestar de los pueblos”, expuesto en diferentes envases: ALCA, Tratados de Libre Comercio, MERCOSUR, etc., pero con el mismo contenido imperialista y recolonizador, apuntado a convertirnos en territorios proveedores de recursos naturales y materias primas.

A estos procesos regionales se han sumado otros de ámbito nacional interno, como el aplicado mediante decretos sucesivos por el general Augusto Pinochet en Chile, inmediatamente después de instaurada su sangrienta dictadura, en nombre de la descentralización y la desconcentración, la eficiencia administrativa, la eliminación de zonas atrasadas y la seguridad nacional. En el lenguaje onegeístico actual, esto se llamaría “gobernabilidad”, doctrina que ha incidido catastróficamente en las organizaciones sociales y comunidades que han sufrido la influencia de tales entidades supuestamente benéficas.

Curiosamente, los afanes “regionalizadores” en el Ecuador aparecen como resultado de la introducción en el país de la “planificación indicativa” de mano de la JUNAPLA, instituida por José María Velasco Ibarra en 1954. Pocos años antes el Ecuador había perdido gran parte de su territorio como resultado de la guerra entre las petroleras Standard Oil y BP, presentada como una gesta heroica por las oligarquías gobernantes del Perú y el Ecuador, y apenas unos años después se inauguraría el “boom” petrolero, que desde 1970 nos han convertido en un país exportador de petróleo y de millones de personas derrotadas por la pobreza y el desempleo. Cuando ha sonado la hora del saqueo masivo del continente con proyectos neoliberales como la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), propuesta por el BID, la CAF y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA) y aprobada discretamente por los presidentes de los doce países suramericanos el año 2000, en Brasilia, se reactivan las propuestas regionalizadoras externas e internas, con un claro énfasis económico determinado por la reprimarización y la extracción de recursos naturales, renovables y no renovables, en dimensiones catastróficas.

La “revolución ciudadana” del economista Rafael Correa, que ha mostrado un compromiso obsesivo con la instauración del extractivismo y la reprimarización de la economía ecuatoriana, reafirmando la participación del Ecuador en el IIRSA a pesar de sus falaces objetivos expoliadores, demostró un persistente interés en aplicar la regionalización transversal de la época de Velasco Ibarra, otorgándole a la SENPLADES el carácter de brazo ejecutor de este proceso. Los “chicos del Presidente” como se les conoce ya a los tecnócratas, hombres y mujeres, que actúan en esta Secretaría de Gobierno, estuvieron activos durante todo el proceso constituyente, fungiendo de asesores de la Presidencia de la Asamblea y asegurándose de que en las mesas constituyentes se cumplieran las instrucciones emanadas desde el Ejecutivo para los temas claves como organización territorial, recursos naturales, agua, entre otros vinculados a la implementación del modelo perverso que se pretende hacer pasar como revolucionario y transformador.

Hasta hace pocos meses, los boletines de prensa y documentos de todo tipo que se emitían desde la SENPLADES daban por sentado que ya está vigente la regionalización transversal en el Ecuador, por obra y gracia de la voluntad presidencial, a pesar de que la Constitución de la República en el artículo 243 concede a las provincias la potestad de agruparse en regiones autónomas con base en la vecindad, el territorio y la población, sin que necesariamente acepten el formato cuidadosamente tejido y promovido por el gobierno. Hablaban entonces de las 7 regiones del Ecuador. Al reparar en el craso error, que implicaría irrespetar el mandato constitucional, han decidido rebautizarlas como “zonas de planificación del plan nacional para el buen vivir 2009 – 2013”, lo que no engaña a nadie porque aunque todos los días se gastan ingentes recursos para vender socialmente estas elaboraciones tecnocráticas los pueblos y comunidades no están dispuestos a aceptarlos sin un debate democrático y transparente, contrario a la falacia de las supuestas socializaciones que actualmente se montan con cuantiosos gastos.

Al mismo tiempo, grupos de poder de carácter regional han tomado la iniciativa de promover otras opciones de regionalización que atienden a lógicas económicas consagradas en el tiempo, como es el caso de la región conocida como “Austro – Sur”, lo que modifica el carácter unívoco de la propuesta “senpladina” pero no garantiza plenamente el cumplimiento de reivindicaciones históricas como la equidad territorial, la complementariedad económica y la solidaridad social, la interculturalidad, la constitución de subjetividades e identidades, de actores sociales y de ámbitos democráticos, que permitirían la construcción de un proyecto histórico común entre las provincias asociadas en la figura de la mancomunidad.

Aportes al Pronunciamiento de los Actores Sociales e Institucionales

Ante esta disyuntiva histórica, se debe priorizar el criterio de la integración cultural y democrática entre los pueblos y comunidades de las provincias ubicadas al sur de la República del Ecuador como punto de partida para construir consensos, partiendo de un amplio proceso de diálogo y problematización que al contrario de las “socializaciones” de café y galletitas realizado hasta ahora por SENPLADES, involucre a la mayoría de ciudadanos y ciudadanas del campo y la ciudad, sin falsas prisas ni objetivos electorales.

  1. Se requiere la determinación precisa de objetivos históricos y de coyuntura que no sólo superen inequidades en la relación entre las provincias ubicadas en la región “austro – sur” del Ecuador, que han afectado la construcción de vínculos extra económicos basados en la solidaridad y el respeto, sino que identifiquen las potencialidades materiales y espirituales existentes en nuestros respectivos pueblos y comunidades.

  2. No por mucho madrugar se amanece más temprano. Como paso previo a la constitución de una Mancomunidad Austro – Sur debe difundirse con la mayor amplitud posible los temas relacionados con esta iniciativa, llevando a los ciudadanos y ciudadanas comunes la información que les permita contrastar el discurso oficial saturador de los medios públicos y privados, con los que se generen en los diferentes ámbitos institucionales, académicos, gremiales y de las organizaciones de todo tipo existentes en nuestras respectivas provincias.

  3. En la formulación de los principios orientadores de la mancomunidad debe reforzarse el carácter unitario del estado ecuatoriano, así como la voluntad integracionista nacional y continental que caracteriza a sus habitantes, disipando cualquier pretensión secesionista que pueda conspirar contra la integridad territorial ecuatoriana.

  4. Al construir democráticamente el Estatuto de la Región Austro – Sur, deberán incluirse con el carácter de fundamentales, aquellos principios que la Constitución reconoce pero no necesariamente garantiza: la participación ciudadana, la plurinacionalidad y la interculturalidad, el respeto a los derechos de la naturaleza como condición esencial para la preservación de la vida y la especie humana, la seguridad y la soberanía alimentaria, la economía solidaria, entre otros.

  5. De manera respetuosa pero firme deberá exigirse al Ejecutivo que garantice la difusión equitativa, no excluyente, de las propuestas que se generen en las provincias del sur del Ecuador sobre organización territorial, disponiéndose para tal efecto los medios y recursos que hoy maneja en forma unilateral la SENPLADES.

  6. Para efectos de sustentar y referenciar el debate sobre la regionalización, debería analizarse en eventos académicos y públicos los contextos históricos de procesos semejantes en otros países, particularmente en la España post franquista y en Chile, conducida por Augusto Pinochet desde 1973 – 74.

En síntesis, no pueden argumentarse prisas excesivas en la conformación de la Mancomunidad del Sur, so pretexto de que se pasa el tren de la historia. Esas campañas estuvieron bien para la gestión de imagen de una Asamblea Constituyente que nos ofreció refundar la República y terminó traicionando las expectativas de millones de compatriotas. Y tampoco debe agotarse la iniciativa en los aspectos económicos de la integración, porque termina siendo una operación de negocios para los grupos detentadores del poder económico. “Debe ser un proceso democrático, auténticamente democrático, soberano, solidario, transparente, intercultural, creativo y eminentemente patriótico. Ese es el desafío4”.

1 Las venas (cada vez más) abiertas de América Latina. Igor Ojeda,  Luís Brasilino. http://alainet.org/active/22026&lang=es


2 IIRSA: la integración a la medida de los mercados. Raúl Zibechi. http://www.ircamericas.org/esp/3314

3 Ídem

4 Tarquino Cajamarca Mariles,

Alcalde de Limón Indanza

Presidente de la Coordinadora Regional Antiimperialista y Antiminera


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